Nota de autora:Aquí está el tercer capítulo, lamento la tardanza, pero aquí está.


-¿Qué haces aquí, hechicero? –preguntó Sonya poniéndose en posición de pelea, al igual que Liu Kang.

-Descuida, muñeca. No estoy aquí con…

-¡NO ME LLAMES MUÑECA! –gritó la rubia con todas sus fuerzas, cosa que sorprendió, o más bien aterró a los presentes.

-Tran-tran-tranquila, Sonya –tartamudeó Liu Kang hecho una bolita en el piso. Ella se cruzó de brazos.

-Como decía, antes de que lograran que mis tímpanos explotasen, no estoy aquí con malas intenciones.

-Claro, y yo me voy a casar con un dios egipcio por mandato de mi madre –dijo la princesa edeniana sarcásticamente. El primo de Kung Lao chilló como una nenita, razón por la cual todos lo volvieron a ver completamente desconcertados– ¿Qué demonios…?

-Ignoren eso –dijo él aún hecho una bolita en el suelo.

-¿Ok…? –dijo la rubia.

-Y creyendo que no acabo de escuchar nada de eso. Bueno, lo admito –el hechicero se tele transportó detrás de los tres amigos/aliados, y comenzó a caminar–, robé las almas de los que trabajaban aquí y…

-¡ESTÚPIDO! –Gritó Kitana– ¡PAGARÁS CADA MUERTE DE CADA UNO DE MIS SÚBDITOS!

Y así, comenzó la pelea.

El primer golpe fue por parte de la edeniana; una patada en la entrepierna. Shang Tsung se reincorporó rápidamente e intentó darle un puñetazo a su rival, pero ella lo esquivó ágilmente con su tele transportación, acto seguido, agitó sus abanicos, logrando que su contrincante quedara en el aire y lanzó sus armas al cuerpo de éste, logrando que cayese con fuerza al suelo. El hechicero se levantó, para entonces ser recibido por una furiosa princesa que intentaba clavarle una cuchilla, pero él la esquivó sin problema alguno, cosa que la enfureció más. Entonces, con un movimiento rápido y muy difícil de esquivar, lanzó sus abanicos hacia su oponente para hacerle el X-Ray y dejarlo con un mínimo de salud. La princesa corrió hacia el hechicero y lo abofeteó con sus abanicos hasta dejarlo inconsciente.

-Kitana Wins –Dijo Liu Kang sonriendo. Sonya lo volvió a ver y sonrió.

-Flawless Victory –Continuó la rubia.

-¡Segundo round! –Exclamaron al unísono.

Shang Tsung se reincorporó rápidamente y con un movimiento veloz, se transformó en Sindel. "¡Joder!" pensó Kitana, para entonces ser recibida con una poderosa patada. Se levantó del suelo y saltó haciendo una pirueta en el aire para quedar detrás de su oponente y golpearlo –o golpearla, si se toma en cuenta de que se había transformado en mujer– con uno de sus abanicos, haciendo un gancho. El hechicero se reincorporó nuevamente y volvió a su forma normal, para que entonces la princesa sujetara uno de sus brazos, lo patease y lo lanzase al suelo. La edeniana dio un paso rápido hacia su rival, agitó sus abanicos, logrando que el hechicero quedase suspendido en el aire y lanzó sus abanicos, e impulsándose con estos con estos, saltó y "voló" hacia su oponente y con fuerza lo golpeó.

-¡Finish Him! –escuchó a alguien gritar.

La edeniana sonrió maliciosamente y se colocó para lanzarle sus abanicos al pecho de su oponente y acabar con éste de una vez por todas, pero entonces, sintió que una mano se colocaba en su hombro y debido a la distracción, Shang Tsung cayó al suelo, inconsciente.

-¡¿Por qué hiciste eso?! –gritó la edeniana al campeón de Mortal Kombat, quien fue el que le colocó su mano en el hombro.

-Porque mientras le dabas la mayor paliza de su vida a Shang Tsung, y actuabas como una… –habló Sonya hasta ser interrumpida por Liu Kang.

-Locapsicópatamaniacadesesperadaeincontrolablement efuerteyfuriosa –dijo rápidamente.

-Exacto –dijo la rubia sonriendo–. Y mientras hacías eso, Liu y yo descubrimos que los cuerpos ya estaban muertos pero aún conservaban sus almas –la princesa se puso pálida.

-¿E-eso q-quiere d-de-decir que…? –tartamudeó.

-¿Que le pateaste el trasero sin razón alguna? –preguntó el shaolin sonriendo– ¡Sí!

-De todas formas, se lo merecía –dijo la agente de las fuerzas especiales cruzándose de brazos. "Los tortolitos" se sorprendieron de la falta de sensibilidad de su amiga– ¿Qué? ¡Es la verdad! –la parejita se encogió de hombros.

-La verdad es que los tres son unos completos insensibles –dijo el hechicero mientras se ponía de pie, como adivinando lo que los tórtolos pensaban. Los tres sonrieron, nerviosos– ¿Y desde cuándo descubrieron lo de los cadáveres? –la rubia y el shaolin se volvieron a ver.

-Em… Unos segundos después de que comenzó la pelea, creo –respondió ella.

-¡¿Y por qué no me quitaron a esta loca de encima desde un principio?! –exclamó/preguntó Shang Tsung señalando a Kitana.

-Porque era divertido ver cómo te rompía la cara –respondió Liu con inocencia. Las mujeres se golpearon el rostro con la palma de su mano.

-¿Y cómo llegó aquí? –preguntó Kitana en un intento por cambiar de tema.

-Andaba por aquí tranquilamente y vi a Tanya entrar en este lugar –respondió el hechicero–. Dijo algo de "El poder azul" y de que necesitaba sal, entonces le dije que robara de su reino, princesa.

-¡¿Por qué le dijo eso?! –preguntó/exclamó la chica de ojos celestes como el cielo.

-¡Porque quería que se fuera y me dejara en paz con las almas! –Exclamó Shang Tsung.

-¿El poder azul? –Preguntó la edeniana– Creo que hace muchos años, cuando leí el diario de mi verdadero padre, vi algo sobre eso, ¿Usted sabe de qué se trata?

-No –respondió el hechicero–. No sé sobre eso porque mi relación con Jarrod no era muy "amistosa" que digamos.

-¿Sabe dónde está el diario? –preguntó Blade a la hija de Sindel.

-Está en el sótano del castillo –respondió.

-¡Vamos! –exclamó el shaolin– Seguro que encontraremos más cosas que nos puedan ayudar allí.

Los tres abandonaron la vieja fábrica y corrieron hacia el castillo, pero en el trayecto, se toparon con uno de sus aliados, el cual estaba, como siempre, presumiendo su fuerza y según él "belleza sobrehumana" a sus admiradoras.

-Cage –masculló Sonya.

-¡Hola, preciosa! –Exclamó él al verla. Ella se cruzó de brazos– ¿Qué ocurre? ¿Celosa? –preguntó sonriendo maliciosamente.

-¿Alguna vez me has visto celosa? –Preguntó la rubia con ironía– ¿Y de un idiota como tú, por quien no siento nada?

-Auch… –le susurró Liu a Kitana. Ella sonrió. Johnny se carcajeó.

-Por favor –dijo "el niño consentido" –, todos sabemos que sientes algo por mí –ahora Sonya se carcajeó.

-Entonces todos están locos –dijo marchándose del lugar con una sonrisa triunfadora.

-Auch… –le susurró Kitana a Liu. Él sonrío. El actor frunció el ceño.

-¡Ey, Cage! –Exclamó el shaolin– ¿Nos acompañas al castillo de Kitana? –la rubia se quedó estática por las palabras que acababa de escuchar.

-Por supuesto –respondió con una sonrisa de oreja a oreja.

"Los odio" fue lo único que Sonya llegó a pensar.