- ¿Cuáles son tus aspiraciones, Sam? – Lo cual repitió mi traductora.

- Dice que jugar en el equipo titular, para que alguien se fije en él, poder irse a un club más grande y salir de esta ciudad muerta – Me tradujo mi querida Isabel.

"Ciudad Muerta". Me quedé pensando unos instantes que parecieron eternos, y el sol parecía dejar de marcarnos los rostros, y el aire dejaba de correr, deje de respirar incluso, y el pasto dejaba de sentirse suave bajo mis zapatillas, dejé de sentirme acompañado por Isabel y Sam Kelly, y el espacio me dio lugar en el tiempo, y si acaso no a mí, a las palabras Ciudad Muerta.

- ¿Cristian? – Isabel pretendía volverme al lugar que realmente estaba ocupando.

- Si, perdón – me repuse y el sistema de estímulos volvía a percatarse de mi presencia – Sam, dices Ciudad muerta: ¿Por qué? ¿Acaso no te gusta Burslem, Stoke? ¿A dónde querrías ir? – Lo que Isabel trasladó al ingles.

- Dice que él no dijo "muerta", dijo bendita. Y es verdad Cristian, no dijo "dead" que sería muerta, sino "blessed", bendita – Me miró preocupada mi compañera y agregó – yo creo haber traducido bien.

- I think you are a bit tired, Sir – Dijo el Colorado Sam, lo que tradujo Miss Peine como "dice que estas un poco cansado".

- Si, es verdad, decile que seguimos mañana – y me levanté mientras ellos también a la vez que intercambiaban frases.

Estaba cansado realmente. Había estado entrevistando a los jugadores del plantel masculino del club, desde las 7:00 am y no había tomado un descanso, sin contar que venía de no dormir bien. Pero aún así, creía haber escuchado bien: "ciudad muerta". Cuando estaba a punto de tener uno de mis lapsus de introspección, un silbato sonando en relativa cercanía me extrajo del túnel hacia mí, de una forma escalonada. A saber por qué mi inconsciente traía estas palabras.

- Hey! ¡Vamos todes acá! – comenzó a gritar, en un español medio, Michael Brown, autor del pitido, mientras bajaba por las gradas. Había estado hablando con Norman lejos del campo, observando mi primer entrenamiento con el plantel estable – Acerquensé! It means "come here"! – Así aclaró que les estaba diciendo que se acerquen ya que nadie parecía comprender el pedido, salvo un par que parecían tener algún conocimiento básico de mi idioma – ¡Nathan! ¡Kiko! ¡Come here!

Mientras parecía que algunos de los más rebeldes se le resistían, ya casi todos estábamos cerca. No había tenido la ocasión de hablar precisamente con esos dos pero parecían de lo más divertidos correteando cerca del centro del campo. Serían acaso los más rebeldes y descarados, si mi intuición no me fallaba. Si bien, había estado hablando y escuchando toda la mañana con el plantel, uno a uno, para entrar en un conocimiento profundo de cada uno de ellos, como es mi costumbre en cada club al que llego, parecía que el día de mañana, sería más arduo que el de hoy, teniendo que sentarme a razonar con semejantes personajes. Ya se acercaban y el Chairman ya comenzaba a hablar. En su lengua natal, claro. Yo me había colocado detrás de los jugadores que estaban sentados en el césped, algunos parados, preparado para escuchar las palabras de Norman, e Isabel se acercó para cumplir su trabajo. Pude ver cómo algunos de los jugadores, incluidos estos dos inmaduros, se daban vuelta y cuchicheaban al ver a la imponente presencia femenina en su hábitat natural, habitualmente despojado de tan agradable presencia.

- Hey! Nathan! Mbamba! FOrrester! Dont be that fools! – Gritó Brown antes de que alguno se propasara, cosa que dudo que fuera a suceder.

- ¿Te está cuidando? – pregunté a Isa, para saber qué era lo que había dicho, aunque lo suponía.

- Así parece – confirmó tímida.

Unos instantes pasaron, hasta que llegó a quien evidentemente se esperaba, un hombre muy mayor, que recorría el césped que antaño conociera como el ritmo de sus piernas cada mañana de frio y bruma inglesa, ahora aferrado, con pasión pero independiente, a un bastón negro, como su saco, como su pantalón, como sus zapatos brillantes, como su corbata. Una vez llegó a dónde se ubicaban Brown y Smurthwaite, este último me llamó con la mano. Allí fui y allí fue Isabel, quién recibió algunas palabras y silbidos del fondo del aula, los cuales fueron penalizados por Brown con un balón que rebotó en la cara del barbudo Tavares.

Smurthwaite y su enorme talla clavada al césped, comenzaron a hablar, y a su vez Isabel, medio detrás de mí, como escondida, me traducía lo siguiente.

- Dice que están muy orgullosos, tanto Tonny como él, y por supuesto que Michael, de anunciarles, algo que, bueno… ya seguramente saben. Cristian Pueblo será el nuevo Manager del Club.

- Técnico, Isa – corregí, para distenderla. Ella continuó.

- Dice que sabe que están en un momento difícil, a un lugar del puesto de descenso, pero que confían en que vos los mantendrás con dignidad en la categoría que el Port Vale merezca. Así que ¡bienvenido Cristian! –

Norman estiró los brazos y yo me acerque para corresponder a su oportuna muestra de afecto que no había demostrado en nuestra reunión privada. El abrazo me prensó y cuando me soltó, demostró con su sonrisa que se había percatado de que mis pies habían abandonado el suelo.

- Él, como ya saben – siguió diciendo, y traduciéndome Isabel – viene de Argentina, de dirigir algunos clubes que han sabido lograr un buen jugo y lograr rachas positivas. ¿Verdad, Cristian? –

- Bueno, sí, gracias – comencé, desprevenido – Con el Mercado unidos ascendimos al Federal A y con Cuenca salimos segundos en el Nacional C – Lo que Isabel tradujo en voz alta, de lejitos, siempre a mi lado, cosa de no ligar una palmada de la pesada mano del Presidente.

- Segundo! Pregunta porque te fuiste de ese club

- Eh, es com… - Isabel no terminó de traducir mi duda y el aparatoso orador interrumpió sin interés verdadero.

- Bueno, no importa, ya tendrán oportunidad de hablar todos los días. Michael seguirá como ayudante de Cristian, ya que lo hemos contratado para acoplarse al equipo técnico con el que contamos, que ya es conocido por ustedes – siguió Isabel en su labor. Algunos festejaron al saber de la continuidad de Michael, que los había dirigido desde la salida del técnico anterior, y que había sido compañero de ellos como jugador, hasta dicho momento. – Le pregunta a Michael si quiere decir algo.

Brown se adelantó un paso y dijo

- Cristian fue delantero y lo que ha logrado en su país lo ha hecho por su juego ofensivo, así que van a tener que empezar a correr más muchachas, porque este hombre no los va a dejar ni a sol ni a sombra – comentario que fue seguido de abucheos seguidos de risas, que supe corresponder.

Smurthwaite invitó a Tonny, el anciano, a decir algunas palabras.

- Qué puedo decir, - comenzó a decir con una inesperada claridad juvenil - Estoy muy feliz de que nuestro futbol inglés, se nutra de la sabiduría de alguien que viene de uno de los países con mejor futbol del mundo – con su bastón dio un par de pasos al frente – Que nuestras diferencias queden de lado, como naciones, y que este clima de buen humor que hoy hay no se deba solo a que tenemos el placer de contar con esta hermosa señorita en el estadio – señaló a Isa con el bastón, como si realmente pudiera prescindir de él - sino que dure, y que nos lleve por un camino de buen juego, de diversión dentro de la cancha, y de festejos en nuestras queridas tribunas – y mirándome, cerró con - Depositamos nuestra confianza en vos, Cristian, y sobre todo yo, el fan más antiguo y Presidente Vitalicio del Port Vale Football Club. No nos defraudes.

"No nos defraudes"