CAPITULO 3

"Sueños"

DISCLAIMER: Ninguno de los personajes empleados en esta historia son míos, todos los derechos de éstos perteneces a Disney, únicamente los uso para dar vida a este escrito.


Desperté de golpe por los toquidos en mi puerta, froté mis ojos con pesadez

—Ya es tarde, necesitas comer algo, es hora de tus pastillas también— escuché decir a mi madre

Tomé mi reloj de mano y vi en él 11:20 de la mañana, a decir verdad si era tarde, no sé qué fue lo que me hizo dormir tanto, no me he desvelado recientemente, pero aun así esto pasó

—Sí, mamá, gracias, ahora salgo— alcancé a decir con una voz que casi no reconozco como mía


Al estar en la cocina vienen a mí ráfagas de recuerdos del extraño sueño que tuve, donde aparecía ella, por ella no hablo de la maestra Anna, si no de Melody, tres años han pasado desde la última vez que la vi y que todo entre ambas se desmoronara si no hubiese sido por Oaken no habría estado lo suficientemente preparada para afrontar las cosas, aun así no lo estuve, ¿quién podría estarlo? Pero esa es una deuda eterna que tengo con él…

Logró espabilar de aquello, el sonido de mi estómago logra traerme de nuevo al presente, con vacilación tomó los ingredientes y me dispongo a comenzar a prepararme algo, estoy más distraída de lo normal, los sonidos típicos de la cocina dejan de sonar en mis oídos, definitivamente ese sueño me inquieta ¿Qué significa?

Creo recordar algunas partes, fui yo quien se alejó de ella, pero en mi sueño la veo e irremediablemente me acerco para pedirle que charlemos en otro sitio, sus vivaces ojos se clavan en mí que siento que no solo es un sueño, la expresión temerosa e irritada a la vez está presente en su tez, aun así acepta caminar conmigo a otro sitio, entonces le pido disculpas, y reiteró que estoy consciente de que la denigré como persona ¿en verdad eso hice?

Tras meditarlo ella acepta y me propone comenzar de nuevo, pero ¿comenzar qué? Al parecer me sentaron de maravilla sus palabras, su tono de voz algo áspera a pesar de su complexión aún la recuerdo

Un olor a quemado me trae de nuevo a mi cocina

—¡Maldición! — remuevo el sartén de forma desesperada, aun así no hay mucho por hacer, la mitad de mis alimentos estará quemada, con resignación preparo un licuado de manzana, es una suerte que mi padre haya traído varias cosas para comer, de otro modo no habría podido prepararme este omelette, dejó la maquina funcionando y voy a mi habitación para tomar el par de pastillas, tengo una botella de agua sobre la mesa de noche.

No lo pienso más, las tomó, regreso a la cocina y sirvo todo.


Cerca de la una de la tarde, estoy en mi habitación, leyendo un libro que mi cuñado Eugene me ha prestado, fue genial que a ambos nos guste el mismo autor y él tenga casi todos sus libros, comienzo mi lectura, es un libro sobre la segunda guerra mundial, de un prisionero de guerra americano en un campo de concentración alemán, pinta bien, pero a mitad del capítulo mi mente ya no está concentrada en eso…

Rememoro la otra parte del sueño, estamos caminando ambas, Melody y yo, por las calles de Arendelle, es graciosos, porque ella nunca ha estado aquí, estamos cerca de la plaza principal, entonces la invito a comer al restaurante que hay ahí, no entiendo por qué; la abrazo por detrás apoyando mi barbilla en su hombro y dejó un tibio beso en su mejilla, ella se asusta y me encara con voz nerviosa estrujándose el cabello con ambas manos…

Su cabello, tan rebelde y esponjado, su delgada complexión, y baja estatura, pero aun así demasiado ruda y tan libre…

Me cuestiona casi gritando "¿qué pretendes conmigo, Elsa?", es verdad, ¿Por qué siquiera la toco? Fui yo quien se retiró, y ahora en mis sueños aparece nuevamente ¿es una señal? ¿Pero de qué? En definitiva no la buscaré, no sería capaz de volverla a ver, por temor, por inseguridad, incertidumbre y quizá asco...


El teléfono suena, salgo de mi habitación y tomo la llamada, es mi padre que busca a mi hermana, pero ella está en el trabajo, pide que le expliquemos como funciona un frigo bar que ha comprado, la mas indicada para la tarea es mi madre, salgo al exterior a buscarla, gustosa atiende al llamado de mi padre y de paso me pide preparar la comida

Sin vacilar preparo lo que me dijeron, detrás de la puerta de la cocina tenemos un calendario, mediados de julio…en septiembre vuelvo a la universidad, el tiempo se agota ¿para hacer qué? Me cuestiono a mí misma

El tiempo me parece muy poco, creo que mi obsesión por el tiempo comenzó hace un par de semanas…


-FLASHBACK-

Mamá, apresúrate, está oscureciendo, va a comenzar a hacer frío

—Ya voy Elsa, solo tomo mi bolso y me cambio de zapatos

—Bueno, mientras tanto iré por la gorra que me regaló papá

De ese modo madre e hija salieron de casa cerca del ocaso, vivían por la entrada del poblado, su destino era cerca de la plaza principal, que estaba a medio kilómetro de distancia, lo que las impulsaba a hacer esa corta caminata era el sacar efectivo del cajero automático.

Durante el trayecto platicaron de todo y nada, sobre el clima, o anécdotas cortas, pensando en la cena y demás trivialidades, lo que causó que el recorrido fuese más corto de lo que parecía, fue entonces que la madre de Elsa realizó las operaciones necesarias en el cajero; guardó el dinero y la tarjeta en su bolso

Por su parte Elsa la esperaba fuera de la cabina

En aquél instante apareció, el profesor Kristoff, tan jovial como siempre, él había sido el maestro de español de Elsa durante la secundaria.

Simplemente se saludaron con un ademan; madre e hija retomaron su marcha

Ese ligero encuentro hizo a Elsa volver en su mente a su época de secundaria, esa fue la primera vez en seis años que recordaba a la maestra Anna…

Desde ese día se encontraba algo distraída, después de ir al cajero debían ir a saldar un par de cuentas a unas tiendas, pero Elsa lo olvidó, su madre lo recordó a medio camino de vuelta, lo que provocó que ambas volvieran sobre sus pasos, para cumplir con aquello, con eso la madre de Elsa notó que algo cambió en su hija

Y esa misma noche comenzó el cuestionamiento de aquella mujer por parte de su pequeña, nada tenía sentido para la pobre señora, pero en la mente de su hija, todo iba tomando forma lentamente…


Son cerca de las seis de la tarde, Rapunzel y Eugene salieron de casa, él intenta enseñar a conducir a mi hermana, al menos esa es una de las ventajas que tiene Arendelle, tiene un tráfico tan escaso que es idóneo para que un principiante pueda hacer de las suyas; al verlos irse mamá y yo sabemos que volverán cerca de las diez de la noche…

Mi madre teje, sentada en la sala, es extraño que no esté en el patio, y bueno también es algo inusual que haga eso, no digo nada, me gusta observarla como hace mover sus manos con maestría sobre ese par de agujas y las maravillas que logra crear con el estambre.

Estoy sentada en el sillón frente al suyo, dejo una libreta sobre la pequeña mesa que nos divide, hojeo y selecciono una página, tomo mi clarinete entre las manos y me dedico a intentar darle vida a las notas plasmadas en el papel mediante mi instrumento, fallo en el intento, la canción es nueva para mi, mis dedos desconocen el camino, mi madre sonríe y me da consejos, es una madre maravillosa.

Al cabo de un rato logró darle más armonía a los sonidos, ella sonríe

Mi padre entra presuroso por la puerta principal

—Arianna, Elsa — dijo mi padre con júbilo— Adam y Bella vienen a visitarnos— con un tono igual de amable, pero sin levantar tanto la voz

—¡Enhorabuena! ¡Hazlos pasar Frederick!— exclamó mí madre

Detrás de él, en efecto venía dicha pareja, lastimosamente no venía Jane con ellos…

De inmediato ambas mujeres se saludaron afectuosamente, enseguida me correspondía saludar a mí.

Decidí ir a preparar café y servir algunas galletas, me entretuve un poco, desde mi posición lograba ver a los cuatro adultos conversando y bromeando, regresé con las tazas en una charola y las galletas en un plato, recogí mi libreta y mi clarinete, mi presencia sobraba ya en ese ambiente, lo cual no me molesta, me da la excusa perfecta para poder practicar en mi habitación.

El tiempo vuela cuando uno hace lo que le gusta, son cerca de las ocho de la noche, escucho la puerta abrirse y cerrarse, lo más probable es que ya se hayan retirado las visitas.

Tanta práctica me da sed, voy por un vaso de agua, es ahí que noto que en la sala sólo están mi madre y la señora Bella, quizá papá llevó al señor Adam a mostrarle una nueva máquina de carpintería que ha comprado.

Estoy por desaparecer del campo de visión de ellas, cuando mi madre me llama

—Elsa, ven aquí, no te la pases encerrada en tu habitación, Bella tiene tiempo sin verte

No objeto nada, tomo asiento en uno de los sillones, ellas están en el mismo

—¡Jane te manda muchos saludos, corazón! —Mencionó la castaña — ¡espera que puedan verse pronto, te extraña demasiado! — me dijo con la misma intensidad

—También la extraño, cualquier día de estos voy a visitarla, ha pasado un tiempo desde la última vez que conversamos

Ése fue sólo el inicio de la conversación, no soy muy buena para iniciarlas, pero si para mantenerlas, mi madre y mi "tía" Bella como suelo llamarla por la cercanía que tiene con mamá, lo saben


Llegados a un punto comenzaron las anécdotas de la secundaria, de como Jane era una chica intrépida, ruidosa, amiga de todo mundo, escandalosa y frecuentemente amonestada, en cambio yo durante ese mismo tiempo era bastante ceñida a las reglas y a mis estudios solía ser muy callada, sin caer en lo tímido, la cuestión era que no podía platicar de lo que me gustaba con otros adolescentes, al parecer todo lo relacionado con la lectura era aburrido y yo no deseaba tener conversaciones absurdas sobre los rumores de la farándula o los nuevos cantantes, por lo que mis conversaciones durante los recesos eran con el profesor Kristoff y con la maestra Anna…


De los tres años que tiene de duración la educación secundaria, dos los pasé al lado de Jane, el tercero me cambié a otra escuela, ¿la razón de eso? Mi amor por las matemáticas, en aquella institución el nivel era superior y eso me fascinaba. Mi relación con Jane no se vio afectada, nos veíamos por las tardes a la hora de la salida, creo que nos benefició a ambas mi decisión, porque debido a que sin mí junto a ella, estuvieron a punto de expulsarla, desde ahí cambio y dio prioridad a lo que lo merecía.

Por mi parte comencé a vivir como una adolescente, los temas de conversación con los chicos de esa escuela era asombrosa, podía hablar de tecnología, videojuegos, instrumentos musicales, deportes, lo que por cierto logró hacerme salir de mi zona de confort, me volví más activa, los kilitos demás que se tienen por una vida sedentaria, muchos de ellos abandonaron poco a poco mi cuerpo al participar en todas las competencias deportivas

Al termino de la secundaria, me fui a estudiar la preparatoria a Lillehammer, solo porque tenía una duración de dos años, en comparación con la preparatoria de Arendelle donde Jane se quedó, quizá habría sido mejor quedarme aquí… pero el pasado no puede cambiarse y eso es lo que lo hace tan especial o tan terrorífico…

Después me fui a Oslo, lo que hizo que nos distanciáramos un poco…

Me alegra saber que ella me recuerda y desea verme, creo que es la única amiga que puedo decir que tengo aquí…cuando vengo en vacaciones siempre estoy en casa…


Ahora es cuando descubro que Jane inspirada por la forma de dar clases de la maestra Anna, decidió volverse docente, solo que a diferencia de ella, Jane pretende dar clases en preparatoria.

—Querida, ya me he puesto a hablar tanto que parece que estoy dando una conferencia, así que dime Elsa, ¿qué estás estudiando? — dijo interrumpiendo su intenso monólogo Bella

La pregunta me deja un par de segundos pensando, creí que mamá le habría dicho, es decir, ya voy a comenzar mi tercer año en la universidad…

Ella parece notar mi duda

—Creí que quizá mamá ya le había hecho mención de eso, tía— dije exactamente lo que pensaba

—Claro que lo hice, Bella, pero quizá ya lo olvidaste— dijo mi madre en su defensa

—Eso debe ser Arianna, con tantas cosas, es probable que haya sido eso, sólo recuerdo que tú también te viste influenciada por la maestra Anna ¿no es así?

Esa respuesta nuevamente me dejó helada ¿era cierto eso? ¿Acaso Bella sabe más cosas de mí que yo? Porque bueno, siempre he estado consiente que en primero de secundaria descubrí mi amor por la biología con las clases de la maestra Anna, pero decir que ella fue mi influencia, sería demasiado ¿no?

—Bueno, no tanto así, a decir verdad sólo me ayudo a descubrir que mi gusto por la biología no era únicamente eso, sino una pasión y mi vocación— fue lo que le dije, y era lo que me decía a mí misma…—Estudio para ser una bióloga marina, tía, y espero poder hacer un posgrado en biotecnología y un doctorado también— en efecto ese era mi plan.

—¡¿Un doctorado?! ¡¿Acaso las tortugas y los pulpos requieren un doctor?! — dijo con fingido asombro

No pude evitar reír, ni madre tampoco

—Ahora que recuerdo, ¿no era ese el sueño de la maestra Anna? — soltó mi madre

—Si, tienes razón — dijo Bella con una mueca pensante

Ahora que recuerdo, sí, ella deseaba ser bióloga marina, ¿fue por eso que elegí la carrera?¿para cumplir su sueño frustrado o en verdad era mi elección?

—Y pensar en todo el drama que ha vivido esa mujer — mencionó de forma casual mi tía

—¿Qué drama tía? — No pude ocultar mi interés

—¿No lo sabes querida?

—No tía, mamá me ha hecho el cuento demasiado largo— sólo con ella podía acusar a mi madre

—Deberías de contárselo Arianna, sé lo cerrada que sueles ser, pero no es razón para que Elsa no conozca una simple historia

—No se trata de eso Bella, es solo que, es una historia que ni siquiera le afecta a ella el conocerla o no, ella aún ni nacía y si tanto quieres que la sepa, deberías de contársela tú, tú eres la más indicada para hacerlo, tú ayudaste a esa mujer

¿Mi tía ayudó a la maestra Anna? Mi cabeza hizo un clic ¿cómo fui tan tonta? En lo poco que mi madre me ha contado mencionó a una "Bella", ¿quién más podría ser sino mi tía? En todo Arendelle sólo ella se llama de ese modo, y coincide en los tiempos con las edades de Anna y mi tía, por aquél entonces llevaba poco de casada con mi tío Adam. Ella debe de saber cada hecho con todos los pormenores…

—¿Me la contarías tía?

—Claro que sí, corazón,

Justo en el momento entró un pálido Eugene y una despreocupada Rapunzel girando las llaves del coche en su dedo índice

Al parecer las lecciones de manejo dejaron en ese estado a mi cuñado…Al mismo tiempo un ligero resoplido salió de mí, descubrí que al menos por esa noche no lograría saber nada del pasado de ella…

De igual modo no me molestaba, mi tía Bella me diría todo.

Esa noche dormí de maravilla.