Hola! Aquí yo, otra vez, trayendo como prometí un nuevo capítulo ^^u… Esta vez no diré cuando subo el otro x k luego me traumo si no actualizo 9.9 -seguro lo subiré el jueves XD-
Como sea! Muchas gracias a todos por sus lecturas y sus comentarios! A orquideazul8838, yarysary, Diana Liseth y Neko realmente gracias por su tiempo! También a las personas que me comentan a través de face y mi correo. Sus mensajes me ayudan a seguir escribiendo!
Y como desde el principio este fic va para mis amores Lari, Ryu y Kailu… gracias por su maravillosa amistad y apoyo! Las kiero!
Ahora si… cap 3
Nota: para este cap me inspiré en la canción de "Un reo Soy" (Prisoner en japonés) cantada por César Franco! (en español) Sin su maravillosa voz y talento no habría podido sacar adelante a este… personaje XD… ustedes verán. No la puse, pero si la oyen o la han oído, tiene algo que otro fragmento que podria recordarles la cancion.
ASESINO
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« Nunca podré olvidar aquella sensación en mi pecho… No podría compararla con nada que hubiera experimentado antes…
Yo estaba aterrado… Podía sentir el miedo fluir por mi sangre y contaminar cada uno de los órganos y músculos de mi cuerpo. La razón era simple: Yo no quería que mis padres descubrieran aquél examen para el que nunca estudie…
En el fondo de mi corazón yo conocía la verdad, y aún así, les dije que no había dormido la noche anterior preparándome para el, aunque lo cierto fue que en ese momento tenía cosas más importantes que hacer: En secreto, todas las noches, mientras mis progenitores me pensaban dormido o que estudiaba para mis clases, yo escribía canciones. Yo me preparaba para convertirme en una gran estrella.
Yo siempre me dije que merecía vivir un tipo de vida más interesante. Yo no nací para enclaustrarme en un negocio familiar, ni para casarme con alguien que ellos escogieran y preparan para mí; sin embargo… la mujer a la que me negué como compañera por el resto de mi vida, me salvó aquella vez cambiando los resultados de nuestros exámenes… Ella, Kyoko, me salvó cargando con mis errores.
En esta situación me doy cuenta que la única razón por la que nunca carecí de algo, fue porque ella estaba a mi lado. Ahora que lo pienso, tal vez jamás he podido demostrarle mi aprecio a esa persona… Y, por mucho que me duela aceptarlo, solamente la he dejado servirme. ¡Ja! Como si eso fuese un premio…
La verdad es que ni yo mismo sabía que me sentía de esta forma respecto a ella. Es como despertar un día y decir 'estoy vivo'. Es como pasar toda tu vida con ella –como si no lo hubiera hecho ya-, voltear de pronto sobre el hombro y notar algo que no habías visto hasta ese momento.
Me pregunto si existe en este mundo alguna cosa que yo pueda hacer para que ella vuelva a llamarme 'Sho-chan'…»
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3.-
Prisionero
(Parte 1)
Sorprendente. Simplemente irreal. No necesitaba una hora o todo el día para analizar lo que acababa de suceder. Su cerebro reaccionó enseguida. Sólo necesitó como detonante la mirada dorada de ella para que la mecha se encendiera y el comparativo diera lugar:
Sho no lo aceptaría, pero notaba de inmediato un escalón más arriba al pelinegro de lo que normalmente estaba. Como si de pronto, todas las cualidades de Tsuruga Ren se abrieran frente a sus ojos…
Ella lo estaba escogiendo a él, A FUWA SHO, no al niño bonito, no a su superior, no a la persona que lo alejaba de ella, que la protegía, que arriesgaba el todo por su bienestar. Una segunda oportunidad, eso era lo que Kyoko le daba con aquella arrebataba protección.
Sho, por un instante, dejó de pensar en su 'yo', en su perfección, en su particularidad, en que él era el motor del universo para pensar, por fin, que aquella extraordinaria y tonta mujer, aun lo amaba por encima de cualquier cosa.
De pronto tuvo un momento cursi de iluminación, y concibió la idea de que su corazón sangrante y roto en siente fragmentos formaba su nombre exacto… Una "S" de sacrificio por todo lo pasado, una "H" de Humanidad para recordarle lo que era y lo que merecía ser; una "O" de oportunidad que era lo que ella acababa de brindarle; una "T" de ternura por todo aquél sentimiento que ella estaba brindándole; una de "A" de amor… la fuerza más poderosa que el humano podía poseer; una "R" de riesgo para enfrentar juntos la segunda "O" que recalcaba su oportunidad… No más errores… No más estupideces… "Shotaro" era la única designación escrita en ese corazón; y él, por fin se alegró de haber sido bendecido con ese nombre. Eso era lo único que le daría la victoria definitiva ante los ojos de cualquiera, sobre todo los de Tsuruga-idiota.
Se quedó en el suelo, pegado a la pared de la misma forma en que se colocó después de huir de Ren. Fijó sus ojos en los de ella y sintió tanto amor por esa persona, que al instante se maldijo mil veces por haber dicho esas horribles cosas a su manager… Ojalá ella pudiera saber que esas palabras no significaban nada. Él las dijo para quedar bien… para que esa mujer lo viera por fin de forma diferente.
Jamás pensó en abandonarla, pero ya hechas las cosas, tal vez creyó que terminando su amistad con Kyoko moriría aquél chico normal de Kyoto y podría avanzar más fácilmente a la cima. Hiriéndola él sería superior… Como un Dios. Los dioses no se preocupan por los humanos, pues no los necesitan. Tampoco necesitan el amor…
Sho, agitado, se limpió un hilo de sangre que emanaba de sus labios, mientras observaba como ella respiraba con alivio y como su rival, sorprendido, aterrado, emprendía la retirada dando torpes pasos hacia atrás. Sonrió burlón: al final triunfó. En ese momento quiso besarla…
Pero ella viró sobre hombro en el momento que él tomaba dicha decisión.
–"Tsuruga-san..."- Kyoko levantó la mano, con la clara intensión de frenar su huída. Entonces el cantante observó como las expresiones de su contrincante eran escondidas por su mano, y como este finalmente decidía marcharse apresuradamente. Ella abrió la boca para gritar su nombre, mientras flexionaba las piernas e intentaba usarlas como resorte para levantarse tempestivamente; y sin embargo… Sho la detuvo. Ni siquiera sintió el momento en el su mano cobraba vida y frenaba sus intentos por ir tras él, pero en cuanto ella le devolvió la mirada y lo retó con esta, fue como si despertara de un letargo.
-"¡Suéltame!"- Se zafó. –"Yo no he hecho nada por ti, que te quede claro."- El rubio intentó limpiar su desconcierto al parpadear.
-"¿Qué? ¿Eres bipolar o algo parecido?"- Ella se mostró agresiva.
-"¡Claro que no!... Yo… no puedo permitir que Tsuruga-san se arruine por un animal como tú."
Sho abrió la boca: Acababa de recibir un impacto directo al corazón. Ella volvió a repetir el mismo movimiento de incorporarse.
-"¿Eres consiente de lo que acabas de hacer?"
-"Más de lo que te imaginas…"
-"No entiendo…"
-"Tsuruga-San no tiene porque rebajarse a tu nivel, Shotaro. ¡Yo me encargaré personalmente de hacerte llorar!"
Si Kyoko le hubiera pegado, aún si Ren hubiera decidido volver para retomar su interrumpida pelea y repitiera el impacto contra alguna de sus cicatrices, ninguno de esos movimientos le habría dolido tanto como aquellas palabras.
En silencio pensó que el golpe que acababa de darle era realmente mortal… ¿Esa era su modo de vengarse, hiriéndolo, rechazándolo, desgarrando su corazón como él rompió el de ella, aplastándolo, votándolo a la basura?
«Reclamarla como tuya… Enamorarte de ella, ¿no significa eso que ella te ha vencido?» Le había dicho su rival. Esa y aquellas mil cosas fueron el causante de la disputa.
-"¡Lo voy a destruir Kyoko! Ese… tipo, va a saber que nunca debió haberse metido con lo que es mío…"- A una mirada de ella se quedó callado. No soportaba hacerla llorar, y ciertamente ella se veía con unas inmensas ganas reprimidas de hacerlo. Pero no eran sus lágrimas cristalizadas su mayor freno, si no esa mirada de… lástima…
-"Hazlo, y te juro por mi vida que mi venganza contra ti será dos veces más dolorosa."
¿Advertencia o amenaza? ¿Cómo podría borrarle esa expresión en las retinas?
Mantuvo sus ojos puestos en esa chica: Nunca antes se había sentido tan atraído hacia una mujer como esa.
Cuando ella se vio completamente diferente bajo esas capas de ojos, cabello y maquillaje plástico podía excusarlo, pero ahora… Ella era la auténtica. Tan natural. Una capa de la chica que conocía desde la infancia bajo su transformación de la que estaba sedienta por venganza, pero a fin de cuentas la misma Kyoko.
Tal vez no quería dejar de mirarla porque su mentira terminaría por convencerlo. Dejar de verla convertiría en real su engaño, sus sentimientos.
Ella hizo un movimiento para levantarse otra vez. Sho volvió a capturarla.
-"¡Déjame!"- Intentó zafarse, pero él le tomó el otro brazo también.
-"¿¡Tanto lo quieres?"- Su expresión cambió. No quería discutir. No quería decir algo innecesario.
-"Él es muy importante para mí…"- Fue todo lo que dijo. No era una declaración.
Sho se paralizó. Él ya lo sabía… Sólo estaba oyendo algo de lo que no habría querido enterarse.
No… Kyoko podía decir muchas cosas, pero lo más real en ella eran sus expresiones...Y verla así, cabizbaja, melancólica, pero al mismo tiempo sonriendo suavemente después de esa frase era lo más honesto que podía expresar.
Ella tenía en la mirada esos sentimientos que numerosas veces Sho despreció. A él le fastidiaba tanto notarla con esos ojos de borrego a medio morir que constantemente rehuía a ellos.
La dermis que cubría sus huesos poco a poco despertó. Sus propias manos estaban calientes, su sangre aún era bombeada rápidamente a su sistema, así que pudo sentir la diferencia entre las temperaturas de su piel: la de ella estaba fría. En el pasado cuando ocasionalmente tenían algún tipo de contacto por accidente, Sho siempre notaba la calidez de su alma a través de los encuentros con sus dedos, pero ahora… El mismo dolor que le calaba los nervios cuando sostenía un cubo de hielo y que le quemaba la piel, era lo que ella le transmitía…
Las yemas de los dedos lentamente fueron liberándola… Las retinas se le dilataron, pero ninguna emoción se vertió de ellas.
-"Haz lo que quieras…"- Frunció el ceño. Sentía un ardor en los ojos que le bajaba hasta la garganta y que se extendía como cáncer por su pecho. –"pero te lo advierto, voy a destruirlo…"- Declaró mientras sacaba su teléfono celular.
… … …
"No hagas preguntas y ven por mí"
Fueron las últimas palabras de Fuwa Sho antes de cortar la llamada. La manager simplemente cerró el teléfono y le dio las instrucciones al chofer, que el mismo cantante le dio momentos antes.
Mientras la camioneta avanzaba por el estacionamiento de LME, Shoko pensaba que aquél joven inmaduro solamente le traería problemas en un futuro. Creía que aunque fuese egoísta, y por mucho que amara estar arriba del escenario, uno de esos días terminaría tirando todo por la borda o convertido en un músico más.
Meneó la cabeza. La verdad es que el que le resultara 'lindo' con sus caprichos de niño no era la única razón por la que aún era su manager, más bien, porque Sho ponía demasiado empeño en esa carrera. Ya estaba demostrado ante las imitaciones baratas de él.
Era cierto que muchas veces le molestaba un poco sus actitudes, pero también pensaba que muy dentro tenía lo necesario para convertirse en una estrella muy importante. Kyoko parecía ser la única persona capaz de despertarle ese destello en su máximo apogeo…
Una vez detenidos en el sótano del estacionamiento, muy cerca de la puerta principal, la castaña fijó sus ojos en el letrero arriba de esta: salida de emergencia.
Sho no le pidió que se aparcara, sólo que se le aguardara ahí con el motor encendido. A la manager le parecía la perfecta posición de salida de un ladrón. Se imaginó que normalmente los asaltantes trabajaban en pares: uno se dirigía por la mercancía, mientras el otro aguardaría en el auto, listo para arrancar cuando su compañero llegara con el botín…
De pronto, se sorprendió con sus propios pensamientos:
¿Y si Sho quería llevarse por la fuerza a Kyoko?
Recordó lo mucho que se molestó cuando los vio juntos en televisión…
¿Qué tal que decidió robársela por fin a Ren…?
De pronto pensó que aquello resultaría una hermosa historia de amor… pero luego reparó en todas las repercusiones que eso tendría en su carrera. Imaginó los escándalos y las críticas. Imaginó que los padres de cientos de adolescentes se escandalizarían con el cantante que se robó a una estudiante de secundaria… Y no cualquier cursante de segunda grado, sino que también, una estrella en ascenso…
Movida por sus propios pensamientos abrió la puerta de la camioneta y descendió de esta apresuradamente, como si quisiera darle inmediato alcance para frenar sus diabólicos planes…
-"Shoko-san…"- NI siquiera escuchó la voz del chofer llamándola.
Para cuando sus tacones tocaron el piso, el cantante de Queen Records descendía ya por la puerta de emergencia, pero no venía solo…
La manager de Fuwa abrió la boca cuando observó aquella escena. Ninguna de las cosas que había imaginado hasta ese momento podía alcanzar en rango el cuadro que se materializaba ante sus ojos: El brazo derecho del rubio estaba quieto detrás del cabello de Kyoko, quien tenía su mano derecha en la espalda del cantante. Por la postura parecía que mantenía su peso en ella, como descansándose.
Al principio Shoko no dio crédito a sus pupilas. Parpadeó, incluso emitió una risa como si creyera que aquella escena significaba una reconciliación entre ese par, tal vez, el inicio de una relación amorosa; sin embargo… ¿por qué Sho vestía una chamarra diferente y una gorra…? Además, ¿por qué sus nudillos estaban enrojecidos y parecía que le costaba trabajo caminar?
Kyoko se veía un poco pálida, incluso viraba de vez en cuando hacia la faz del rubio para cerciorarse de algo. Detuvo un momento el paso.
-"Estoy bien…"- Respondió él, avanzando.
Como si le vertieran un balde de agua fría, la mujer mayor reaccionó.
-"¡Sho!"- Avanzó rápidamente hacia él, pero este respondió frenándola al levantar la mano libre.
Ella se detuvo. Él no dijo nada. Kyoko agachó la cabeza para ocultar su vergüenza: se sentía más que responsable… ¿realmente lo era? Nadie podría acusarla de levantar bajas pasiones, sobre todo si ella misma desconocía dichos cargos.
El orgullo de Fuwa lo llevó a detenerse a varios pasos de la camioneta, soltarse de su compañera y avanzar despacio. No se atrevió a hablar. Al pasar al lado de su manager esta lo observó con preocupación, luego con terror: su cara estaba marcada por golpes…
-"¡Shoko-san!"- Exclamó Kyoko de pronto. La nombrada viró sobre su hombro. –"¡Perdone las molestias!... ¡Por favor, cuide de Sho!"- La mujer parpadeó desconcertada, mientras lentamente se daba la vuelta en su dirección. No supo que responder. Verla completamente agachada en una posición perfecta le quitaba las palabras...
¿Qué sucedió…?
El sonido de la ventana del auto rompió el silencio y la oportunidad de preguntar. Fuwa Sho se asomó a través de la abertura: La sonrisa que mostró a pesar de los golpes en su cara sorprendieron a las dos.
-"Te doy mi palabra, Kyoko…"- Su gesto era tan distinto… La actriz se preguntó cuanto tiempo había pasado desde que vio un mohín como ese en sus labios. Se sorprendió… Sus ojos se empañaron al instante, pero ninguna lágrima se desprendió de ellos. Sus labios mostraron en su lugar un gesto amable y completamente agradecido, después reveló la sonrisa más correcta a un rival.
-"No lo olvides entonces…"- Simplemente respondió, y aunque en la punta de la lengua tenía la palabra 'Sho-chan', no hizo falta decirla, porque él la leyó perfectamente en ese destello áureo de sus ojos.
… Continuará…
…
…
…
X su lectura, muchas gracias!
p.d. si tiene fallas juro que se las corrijo pronto.
p.d.2 si alguien quiere la canción se la pudo pasar por correo ^v^
