Lo que todos perdimos
capítulo 3: otpuskayu
n/a: significa "dejarte ir" en ruso
disclaimer: Saint Seiya le pertenece a nuestro borrachín favorito, masami kurumada.
Shiryu observó como si en trance estuviera, observó como Ikki destrozó la mesa y ahora golpeaba la pared. Tatsumi a su vez dejó caer una lágrima antes de retirarse, dejando a todos en completo arrepentimiento. Saori sacó su teléfono y se puso a marcar números.
- que le voy a decir a kiki- se lamentó - él ya tuvo muchas muertes... y además shun...
el dragón cerró los ojos, y se puso a escuchar la conversación telefónica de saori, pudo oír como ordena respuesta análisis y demás, pero recibió la misma respuesta una y otra vez, él esta muerto. Después de un rato, saori finalmente decidió hacer los arreglos para el funeral. Ordenó flores, velas, peluches y demás, cosas para el funeral de un Santo.
...
Seiya, quien seguía en el cuarto de shun aferra cada vez mas el peluche a su cuerpo, observando como la brisa mueve las cortinas del cuarto, siendo ellas testigos silenciosos de lo que ocurrió ésa noche. Después de un rato finalmente se despegó del animal de felpa y lo observó por un rato. Era un conejillo color blanco crema, gastado por los años, con largas orejas y ojos de botón. Él sonríe recordando como shun obtuvo el peluche, fue Ikki quien lo robó de un niño en el parque, fue de aquellas pocas veces que el abuelo de saori los llevaba a pasear. Recuerda como los ojos de shun se iluminaron al ver al animal, y como tuvieron que mantenerlo escondido.
-Perdóname, Shun... de entre todos nosotros, tú eras el que mas merecía ser feliz.
fue así como finalizó ése día, eventualmente hyoga regreso a casa, con sus manos heridas. Ikki seguía en un tipo de trance y no respondía a mayor estímulo, así dejaron las cosas hasta el día siguiente. Fue duro avisar al orfanato, a shunrei y en especial a kiki, aunque a este último se le modificó un poco la verdad. Shiryu le dijo que shun falleció por enfermedad y era voluntad de los dioses que el hubiera muerto. Kiki entendió, o así quieren creer, shunrei si sabe la verdad y brindó todo su apoyo a Shiryu en lo posible.
eri, la enamorada de hyoga estaba ahí, y también intentó ayudar al Santo de hielo, todos supieron poco de ella después del incidente con eris, pero ella no fue la mayor sorpresa. June, la mejor amiga de Shun estaba ahí, después de las doce casas no se supo su paradero, ni la Fundación pudo localizarla. Ella misma confesó que se escondía para alejarse de shun, según ella era lo mejor, pero ella se dio cuenta que estaba enamorada de él, que quería luchar junto a él, y que así pondrían en alto el nombre de su maestro albiore, pero era demasiado tarde para eso, ella se vino a enterar de su suicidio el día antes que los caballeros llegaron, por lo que lloro desconsoladamente por nunca habérselo dicho, por perder la oportunidad de ser feliz, pero algo que la comía era la culpa, por que si tal vez ella hubiese estado ahí esto no hubiera pasado. El funeral tuvo lugar una mañana lluviosa como si la misma naturaleza lamentara la perdida de un ser tan bueno, un ser empujado por sus propios amigos a la locura.
todos fueron al cementerio donde saori había enterrado a su abuelo, era uno muy bonito y lujoso. El ataúd había sido llenado con flores, unas cuantas fotos y peluches, pero a su vez cada asistente dejó dentro algo especial que compartió con shun dentro. Fue más difícil para jabu, ichi, geki, nachi y ban dejar algo, pues ellos habían hablado poco con el difunto, al final todos dejaron una carta de disculpa cada uno. Shunrei, dejó un muñeco de madera que el maestro le había regalado, ella sabía lo que significó shun para Shiryu, por eso valdría la pena regalar el recuerdo de su padre.
Ikki de alguna manera había logrado permanecer tranquilo, se dio cuenta que en verdad su hermano se había ido, no importó cuanto se esforzó, no pudo encontrar su cosmos. Hyoga era el mas hermético de todos, no dijo una sola palabra, no derramó una lágrima, solo se dedicó a observar a los demás. Kiki, el niño enérgico, y lleno de vida no fue al funeral ni iba a presenciar el entierro, él mismo se negó dijo que ya no podía.
eran las 4 de la tarde cuando llegaron al cementerio y comenzaron a cavar el hoyo, era un viernes por lo que el cementerio estaba vacío, bueno, aceptó por la prensa que los seguían a todos lados. De alguna manera los santos y su diosa habían logrado mantener sus caras neutras, sin emoción, más Ikki quien no pareciera que esta a punto de enterrar a su hermano pequeño. A pesar de todos sus esfuerzos Seiya, Hyoga, Shiryu y hasta Saori lloraban libremente ahora, pues ya era el momento culmine de la ceremonia.
se dice que la peor parte de la muerte de un ser querido es el entierro, es bien sabido que uno maneja mejor sus emociones durante el funeral, incluso te acostumbras a ver el féretro, pero todo cambia a la hora del entierro. Durante el entierro entiendes de golpe lo que esta pasando, en el precisó momento en el que oyes la tierra golpear la caja, es que caes en cuenta que nunca volverás a ver a ésa persona. El momento en el que ahora serán separados por tres metros de tierra, y fue exactamente ése precisó momento que Ikki, el poderoso Fénix, rompió en llanto.
Fue en ese precisó momento que por la cara del surgieron primero dos lágrimas, seguido de un leve murmuró. June, quien se encontraba delante del Fénix se estremeció, y por primera dio gracias a Atena por llevar su máscara puesta. Ella estaba hecha un desastre, sus ojos inflamados del llanto, su rostro demacrado y sus labios secos, todo a causa de su dolor. June y los demás Santos de bronce se estremecieron al ver al Fénix llorar, no... no solo llorar sino mas bien romperse, ella sabía que se sentía, por que ella ya estaba rota. Ella sin dudarlo dos veces camino hacia el Fénix, y para la sorpresa de todos rodeó con sus brazos a este, quien al principio se resistió al abrazo pero luego sucumbió en el llanto, cayendo así de rodillas.
- Esta bien, déjalo salir- consuela la amazona, susurrando en su oído mientras acaricia su espalda con dulzura - pronto... podremos irnos a casa.
- yo ya no tengo...- viene la débil respuesta - shun era mí hogar, era quien me esperaba y ahora...él.
no pudo continuar ya que el llanto se apoderó de él una vez mas, June lo abrazo mas fuerte y dejó que este lloré su dolor.
- yo también le fallé- murmuró, no lo suficientemente alto para que alguien le oyera, bueno solo Ikki.
Ikki, quien abrazaba a June, como si esta fuera su salvavidas en medio del océano en huracán. Él era sordo para el resto del mundo, aunque en un breve instante él miro sobre el hombro de la rubia y pudo observar que en la colina, lejos de ahí se encontraba una mujer bajo el árbol. Ikki en un principio pensó que era una alucinación, debía serlo ya que hace unos segundos ella no estaba ahí. Ella, la mujer misteriosa a los ojos de Ikki era hermosa, tenía la piel Blanca, que contrastaba con sus labios rojos, vestía de negro completamente y su cabello castaño cubría parte de su rostro.
La mujer sonrió rápidamente a él, y con eso se giró para marcharse, dejándolo con una sensación de vacío, y al parecer él fue él único en verla.
- Ikki...
esa voz lo sacó de su trance y logró que soltara a June súbitamente.
- tenemos que irnos - murmuró la rubia, tratando de levantarse - ellos ya acabaron
- Si, ya voy - dijo este, que trató sin éxito volver a ver a la joven misteriosa
aún terminada la ceremonia los cuatro santos y su diosa permanecieron ahí por un par de horas más, observando la tumba fría adornada de flores. Tatsumi se retiró, prácticamente huyó cuando la ceremonia acabó, llevándose consigo a June, quien se sentía al borde del colapso. Las chicas, Eri y shunrei decidieron irse al orfanato y ayudar en lo que se pueda, en cuanto a los muchachos decidieron que era mejor separarse y pensar por su lado.
curioso...
shun decidió quitarse la vida por esa misma actitud, el de separarse, pero ninguno de ellos recordó eso. Hyoga quedó sólo en en cementerio, y pensó exactamente lo mismo, se sentó frente la lápida que citaba
"aquí yace Shun Kido, hermano, guerrero y amigos.
Ojalá los ángeles canten para ti y te guíe al descanso eterno, hasta siempre hermano"
hipócritas, acusa una voz en la cabeza de hyoga, éso es lo que somos hipócritas.
- perdona, shun- dijo hyoga ser mejores para ti, debí haber sido un mejor amigo, debí haber sido el amigo que tú merecias, no... el que tú necesitabas
hyoga se rió de si mismo, que mas da ahora, Shun esta muerto, ya no tiene caso lamentarse. El ruso recosto su rostro contra la tierra húmeda y cerró sus ojos, murmurando asi...
"otpuskayu"
aunque el nunca ha sido bueno en éso.
...
ya era muy tarde en la noche, y era fría en especial en el área de cuidados intensivos del hospital de la Fundación graude. Una mujer observa como su hijo lucha por su vida en ésa cama, como con cada jadeo su vida disminuye.
de cabello verde y piel extremadamente pálida, cubierto por verdajes que rodean su cabeza y cubren su ojo derecho, descansa él. Un muñeco de porcelana cubierto de golpes y atado a cables, un bello joven que necesita un tubo en su garganta para respirar, un joven que debió morir, un joven que es su hijo.
Es su hijo y de nadie más
