Desperté en una habitación de hospital conectada a muchas maquinas, la luz era insoportable y me sentía muy agotada, desorientada... vacía.

Intenté moverme pero me dolía increíblemente todo, miré hacia abajo y mis ojos ardieron en el momento en que lo vi... mi cuerpo se encuentra lleno de moretones oscuros, algunos eran casi negros, mi muñeca izquierda estaba inmovilizada "recuerdo que... ¿me la fracture en una caída?, vi una venda en mi pantorrilla derecha "ese corte fue con una espina de Sharpspace..." y entonces recordé el corte que también tenia en el costado izquierdo del torso, palpé la venda y supuse que se trataba de una herida grande.

Inhale profundo y lo sentí, sentí el dolor tan profundo que me dejó sin el aire.

Me intenté levantar a pesar del dolor y logré sentarme en la camilla, las lágrimas comenzaron y no dejaban de caer por mi rostro, las múltiples heridas que tenia punzaban dolorosamente.

En una silla de la habitación había una mochila y la pude reconocer "es de Adam...", me bajé lento de la cama, me desconecte del suero y los demás sensores y me acerqué a revisar su contenido. Lo que había dentro era ropa mía junto con mis botines "estabausandoestoantesdesubiraljaeger...", la gorra de Adam y la bufanda de Ian, en un bolsillo de la mochila estaban los gafetes de PanPacific y las placas de la ARMY que los tres teníamos.

Tomé mis cosas y comencé a cambiarme, ninguna enfermera entró en la habitación en ningún momento como para hacerme volver a la cama, tuve tiempo suficiente para vestirme con cuidado.

Cuando terminé, abrí la puerta y me asome al pasillo, no había nadie, salí con algo de normalidad aunque me costaba bastante caminar, me apoye en la pared izquierda del pasillo y me deslizaba para avanzar.

Las puertas de las habitaciones tenían los nombres de los pacientes, esperaba por lo menos haber sido internada en el mismo hospital que mis amigos... Llegue a las sale de espera, y tenia la intención de cruzarla sin que me vieran, pero para mi buena suerte, muchos de los que estaban ahí eran de las familias de Adam e Ian, estaban sus padres y hermanos.

Intente rodearlos a todos pero no sirvió de mucho, Herc, que también se encontraba en la sala, pudo verme y se levantó de su asiento, se acerco hasta tenerlo justo enfrente y sin que los demás lo escucharan susurró:

-¿Alexandra? ¿cuando despertaste y que haces fuera de tu cama?

-Ellos...- jadee- ¿donde están?

-Ellos están bien ahora, tienes que volver a tu cuarto- puso sus manos sobre mis hombros y quiso girarme sin lastimarme pero hice un poco de fuerza para evitarlo.

-No, necesito verlos- tome una de sus manos y la cubrí con las mías- por favor, llévame con ellos...

Pude ver cómo se debatía sobre hacerlo o no y juro que si se tardaba un poco mas, las piernas me flanquearían de nuevo como aquella vez en el Shaterdome, y tendrían que arrastrarme de regreso al cuarto.

-esta bien, pero solo será un momento y luego volverás a tu habitación, las enfermeras se darán cuenta de que no estas y te meterás en mas problemas, además tengo que avisar de que ya despertaste.

Herc P.O.V.

Después de que aceptara el trato, le di a Alexa mi saco para cubrirla mejor, ya que solo tenía puesta su playera blanca y su chaqueta negra, que era la ropa que estaba dentro de la mochila que dejé en su habitación, pero la realidad es que estaba haciendo mas frío, tal vez ella no lo haya sentido, pero es que lleva dos semanas durmiendo.

Después del incidente aquel día, Adam llegó inconsciente desde que regresó en MIND a la costa e Ian seguía despierto para cuando llegaron al hospital, los tres habían sido sometidos a cirugías de emergencia para cerrar los cortes que tenían, el estado de los chicos era estable pero ambos cayeron en coma y ella..., Alexa se desmayo en cuanto piso tierra firme, sus golpes y cortes que tenia fueron mas graves por lo que le inducieron un coma para poder tratarla mejor y evitar que se lastimara si es que se movía "cosa que de todos modos paso...".

La medicación que le dieron era lo suficientemente fuerte como para dormirla por lo menos tres semanas en lo que su cuerpo se adaptaba a lo puntos, cerraba sus heridas y recibía transfusiones sanguíneas, su recuperación fue bastante rápida ya que los doctores dijeron que no podría mantenerse en pie por si sola cuando despertara.

Entramos en la habitación de los chicos ya que sus padres pidieron que estuvieran juntos, el cuarto sólo tenia capacidad para dos y era mejor poner a dos hombres en el mismo, por eso Alexa estaba aparte.

Alexa se paro en medio de las dos camillas de los chicos y tomó las manos de cada uno.

-sus manos están frías, ambos están en coma...- ella miraba hacia la ventana del cuarto mientras me hablaba y acariciaba las manos con sus pulgares. Su confesión me había sorprendido dejándome por dos segundos sin que decir.

-¿como puedes saberlo?- dirigió su mirada a un monitor que se encontraba en el lado izquierdo de ambas camillas.

-esa maquina de allá registra la actividad cerebral del paciente, si esa linea se detiene... esta muerto.

-¿donde aprendiste eso?

- la verdadera pregunta seria ¿porque no me los dijiste?- suspire sintiéndome derrotado y miré hacia otro lado evitando encontrarme con su expresión.

-la verdad no sabia como reaccionarias.- Alexa se giró hacia mi, y cuando la miré sus ojos estaban algo rojizos, estaba por acercarme para poder abrazarla pero en ese momento se abrió la puerta dejándonos ver entrar a los padres de los chicos, los cuatro adultos estaban sorprendidos de ver a Anexa de pie en la habitación, cosa que es normal ya que ella era la que tenia el peor diagnóstico.

-¿que hace ella aquí?- dijo un poco golpeado el padre de Ian y le respondí:

-acaba de despertar.

-eso no responde a la pregunta- fue el turno de la madre de Ian para hablar.

-solo quería ver a mis amigos y saber como estaban.

-las visitas estaban prohibidas y nos acaban de dar oportunidad de entrar a verlos, ¡nosotros somos sus familias, no tenias derecho de entrar de esta manera!

La madre de Adam se acerco hasta donde yo estaba de pie y me reclamó:

-tu perfectamente sabias esto y aun así la trajiste

-cariño tranquila- su esposo se acercó intentando calmarla y la hizo girar hacia él- ella también puede estar aquí.

-escucha, yo llevo dos semanas esperando para poder ver a mi hijo, cuando resulta que alguien mas ya pudo hacerlo, por ella fue que ambos se quisieron volver pilotos, esto es su culpa ¿como me pides que me calme?

-Mira sus golpes y puntos- dijo apuntándole con su mirada a donde esta ella de pie, mientras esta les observaba fijamente- ella esta igual o peor de herida que ellos dos juntos.

-¿Dos semanas?- su comentario logro atraer la atención de todos los presentes dejándonos a la espera de que continuase- ¿he estado durmiendo por dos semanas?

-si, y hubiera sido mejor que ellos fueran quienes despertaran...- lo que dijo provoco un silencio sepulcral en la habitación, ya habían hablado demasiado y no pensaba quedarme ni un momento mas a ver como le humillaban.

-Alexa debemos irnos- tome su muñeca y dije lo anterior sin dejar de ver a los adultos que están de pie delante mio en estos momentos, su mano se soltó delicadamente de la mía y la mire debido a que aun continuo su silencio, encontrándome con un rostro duro y frío, dolido, con sus ojos rojos, ardiendo por poder contener su lágrimas. Su espalda que se encontraba un poco jorobada por el dolor de sus heridas, se ergio completamente hasta quedar totalmente firme.

-Sera mejor que me valla, así que si me disculpan...- la voz con la que hablo era una rasposa, era mas clara y denotaba su molestia, pero sus facciones eran realmente tranquilas.

Avanzo directo hacia la puerta dejándome con los padres de los chicos, el padre de Adam me veía apenado, y no podía distinguir hacia donde estaba dirigida la pena, si por lo que dijo su mujer o por el como trataron a Alexa. Seguí los pasos de ella y justo antes de salir les dije:

-ellos se avergonzarían de ustedes, es su hermana y siempre se los han dejado en claro... espero que no sea demasiado tarde para cuando se den cuenta de lo que están haciendo.

Salí de la habitación y busque a Alexa en el pasillo pero no la veía, camine hacia el final de este y me di cuenta de que se dirigía hacia su habitación, entre en silencio después de ella y cerré la puerta con cuidado.

-sera mejor que le hables a una enfermera mientras yo me vuelvo a poner la bata

-estas segura de que quieres que haga esto, ¿no quietes que te de unos minutos a solas?...-lo que le habían dicho momento antes había sido algo muy duro, inclusive yo me habría sentido mal, no sabia como podía estar tan tranquila- ¿realmente estas bien?

-no...- me dio una sonrisa triste sin siquiera mirarme- pero quiero que me firmen un alta medica para poder salir de este condenado hospital ahora mismo.

-¿estas loca?, en este estado no podrás llegar ni a tu casa

-no te preocupes por eso, solo quiero ir a atenderme en otro hospital... no sería muy cómodo estarme encontrando con ellos después de oír lo que dijeron ¿cierto?, solo quiero esto por un tiempo, nada mas.

-de acuerdo, entonces iré a hablarle a la enfermera, te daré 5 minutos para que te vistas con la bata, no voy a tardar mucho ¿esta bien?

-vale vale, que te apuesto que me monto un teatro y no se darán cuenta de que me he ido- fue uno más de sus intentos fallidos por levantarse su propio animo, no era muy convincente pero no dije nada y eso fue lo ultimo que se dijo antes de que yo saliera por esa puerta.

Alexandra P.O.V.

Cuando Herc cerro la puerta, espere unos segundos antes de ponerme de pie, tenia muchas cosas para pensar en estos momentos y mientras volvía a cambiarme, que esta vez lo estaba haciendo mucho mas rápido y con extremo cuidado para no romper mis puntos, recordé cuando decidimos unirnos a Pan Pacific, los padres de Adam e Ian no estaban de acuerdo al inicio, pero después de que los chicos les hablaran con tanto entusiasmo acerca de esto, poco a poco fueron abriéndose a las opiniones, y si, puede que lo hayan querido hacer porque en un inicio yo les convencí para que lo hiciéramos, antes eramos los mejores en las peleas callejeras, ya nos había tocado antes que alguno peleara con algún arma blanca, pero sabíamos como defendernos, y estando nosotros tres juntos eramos imparables... ellos tienen razón, yo los arrastre a un mundo lleno de problemas e inseguridad, aquel al que yo le llamo "realidad", ellos no tenían la necesidad de tener que trabajar, sus padres lo hacían y ganan perfectamente bien, tenían una muy buena escuela y confortables casas, lo tenían prácticamente todo y aun así prefirieron dejarlo de lado y estar conmigo, es por eso que se volvieron mis hermanos y los mejores compañeros de equipo, todo esto ha sido culpa mía... "soy un monstruo...". Volví a dejar todo en la mochila y para cuando Herc regreso acompañado de la enfermera yo ya me encontraba en la camilla con una cara de que me habían dado con centenares de granadas.

Después de todo esto y justo antes de salir, Herc me peleo mucho el que me fuera a su departamento por unos días, pero por mas que rechace su oferta se negó a llevarme a mi casa, casa que por cierto, comparto con los chicos. Así que en estos momentos solo llevo la mochila y la ropa que tengo puesta hacia el departamento de Herc, el es un hombre atractivo, bueno, soltero en estos momentos y se que tiene un hijo uno o dos años mayor que yo.

Cuando cruzamos la puerta de entrada, dos segundos después se escucho como dieron un fuerte portazo, yo di un pequeño brinco en mi lugar por la impresión y Herc que estaba delante mio suspiró derrotado.

-Es mi hijo, hace rato le mande un mensaje diciendo que te traía acá y no le pareció mucho la idea... se llama Chuck.

-¿Tu hijo estaba en contra y aun así me trajiste? creí que no te causaba molestias y por lo que veo era todo lo contrario, así que lo mejor sera que me valla.

-No Alexa, el ya esta grande y debe de comprender, siempre le he dado lo que el quiere y se que es un buen chico pero ahora que quiero que entienda, no lo hace, mejor olvidemos lo que paso y déjame voy a hacer la cena

-¿Sabes cocinar?- enarque una ceja de manera curiosa porque desde que conozco a este hombro nunca había imaginado que hiciera la cena.

-No muy bien, pero en algún momento me tendrá que salir- y dicho esto entro en la cocina, me puse de pie riéndome en pequeñas carcajadas y, caminando por donde el lo hizo, llegue a la cocina.- debías de quedarte en la sala mientras preparo la comida.

-Tu lo has dicho "debía" mas no lo hice- estaba quitándome la chaqueta, dejándola en el respaldo de una de las sillas alrededor de la isla de la cocina, y antes de tocar cualquier cosa me detuvo- déjame ayudarte con esto.

-Has caso Alexa y ve a la sala, puedes ver televisión- me entrego mi chaqueta y me dio la vuelta por los hombros

-Oye, si en los entrenamientos no le hice caso a mis superiores y aún así me volví piloto, ¿porque tendría que obedecerte a ti?

-Tus heridas, así de simple- en este punto ya me estaba empujando levemente para sacarme de la cocina.

-Al diablo con las heridas, estoy bien... es mas, te propongo un trato

-Te escucho- detuvo su empuje y supe que debía de elegir muy bien mis palabras para que el hiciera lo que mas me convenía en estos momentos.

-¿Que te parece si yo hago o hacemos juntos la cena y paso la noche aquí?, pero solo esta noche

-No lo se, necesitas descansar mas tiempo

-Tranquilo, pienso tomar un taxi a mi casa mañana e ir a ver un doctor por la tarde, voy a estarme cuidando y tu seras el primero en saberlo ¿de acuerdo?

Después de que quedara cerrado nuestro trato, ambos entramos de nuevo en la cocina, Herc me mostró las cosas que tenia en las alacenas y que me podrían servir para hacer la cena. Yo me concentre en cocinar mientras Herc sacaba algunos platos y vasos para preparar la mesa a la vez que me contaba sobre los combates que tuvieron otros pilotos con algunos de los primeros Kaijus, lo que había aprendido de estos combates y unas anécdotas de lo que le ha pasado en los Shaterdoms que ha visitado.

Siempre me había gustado platicar con Herc a pesar de que yo no dijera mucho, puesto que es cómoda su presencia, los chicos y yo le tomamos cariño desde que lo conocemos, y por mi parte ese era el cariño que yo le daría a mi padre "de haberlo tenido claro". Al final termine haciendo una pasta de tallarines en salsa blanca y un guisado de carne de res.

Comencé a servir en los platos y cuando me di la vuelta para dejar el que traía en la mano en la isla de la cocina, me encuentro con Herc clavándole el dedo al guisado para poder probarlo.

-Deja ahí- le di un pequeño pellizco en el brazo y éste retiro la mano- pareces un niño haciendo eso.

-Quería probar el sabor.

-Pues hubieras esperado un poco mas, no meterle el dedo- le pase su tenedor y cuchara, serví las porciones para su hijo y coloqué los platos delante de donde yo me sentaría, a la izquierda de Herc.

-Déjame voy a hablarle.

Comencé a comer y a tomar tranquilamente de mi café, me quede sola en la cocina durante un rato pero podía escuchar perfectamente el como se alzaban mutuamente la voz, el volumen no era demasiado alto pero sabía que era culpable por esta situación.

-Dice que no tiene hambre- si yo no se reconocer que necesito ayuda, este hombre no sabe como mentir.

-Mentiroso, se escucho perfectamente todo...- dije mientras cerraba los ojos con la mano hecha puño debajo de la mesa- de verdad lo siento por todo esto, prometo no causar mas molestias.

-No te preocupes por eso, tendré que hablar con él eso es todo.

El resto de nuestra cena fue tranquila, un poco silenciosa pero buena. Cuando llegó el momento de irnos a dormir, tome mi medicamento y Herc me ayudo a armar el sofá-cama, le di las buenas buenas noches y me recosté.

A pesar de que estaba agotada no podía conciliar el sueño, pensaba en Adam e Ian y de como regresaría a casa mañana sin que ellos me acompañen. Pense en nuestra forma de vivir tan relajados, tan ajenos a los problemas de los demás, nosotros tres eramos felices de esa manera, y comenzaron a surgir preguntas, pero la que era mas importante: ¿como podíamos vivir el día a día sabiendo que podíamos morir en cualquier momento?, ya sea en tierra como pilotando un jaeger.

Y mientras estaba absorta en mis pensamientos, escuche sonido a mi lado izquierdo, abrí los ojos y gire lentamente mi cabeza sin levantarme encontrándome por primera vez con Chuck, este estaba dándome la espalda entrando en la cocina, no es que hiciera mucho ruido o algo así pero yo tenia mis sentidos del oído y la vista bastante agudizados.

A Chuck yo nunca le conocí en persona, solo le había visto en fotografías y sabia algunas cosas de él porque Herc me hablaba acerca suyo. Cuando salio de la cocina, lo hizo con un vaso en la mano, encendí la lampara que esta junto al sillón, él se detuvo y se giró a verme, yo en ese momento me senté y baje los pies de la cama.

-Te vez horrible...- hice el mayor es fuerzo por no reírme porque el torso dolía como el infierno cuando hacia eso, pero sonreí por su comentario.

-Gracias, pero por lo menos estoy viva.

-Mala suerte para mi en todo caso...- fruncí mi ceño un poco molesta y confundida al mismo tiempo.

-¿perdón?.

-Tan solo espero que te vallas de aquí cuanto antes, es todo.- quiso seguir su camino pero lo detuve sujetando su brazo.

-No se que demonio sucede contigo y no me interesa, pero debes saber que no me he quedado aquí por voluntad propia- se safo bruscamente de mi agarre y literalmente estallo en ira.

-¿a no?, ¡¿entonces porque?!

-Shhhhhh! baja la voz- comencé a susurrar, por que si Herc se despertaba y nos encontraba discutiendo, solo se volvería mas grande el problema- podríamos despertarlo- me rodó los ojos en señal de fastidio y comenzó a susurrar también.

-¿que porque te has quedado?

-se negó a llevarme a mi casa y me a traído aquí, también me dijo que te molesto mi presencia así que le he dicho que solo me quedaría hoy y me iría mañana por la mañana.

Hubo un silencio bastante largo entre nosotros y no se en que momento me puse de pie pero ya no se dijo nada mas, el solo simplemente regreso a su cuarto y se encerró allí. Suspire pesadamente y camine hacia la ventana de la cocina, a pesar de no tener la mejor vista, ver el cielo nocturno me relajaba, tantas cosas habían pasado y tanto había por hacer que no estaba segura de lo que me depararía el destino.