Rusia sale del baño sonrojaaaado y... Satisfecho porque además se ha visto a sí mismo. Asoma la nariz y busca a alguien que parezca que puede querer ayudarle que no sea chica y que huela bien, porque eso en concreto es un problema.
Hay gente en general por todos lados, en los despachos o yendo de un lado a otro, son unas oficinas. Ve a un hombre alto y joven y considera que quizás esta es una buena opción, cierra la puerta en su espalda y se le acerca caminando.
El hombre está sacándose un café de la máquina y ni le ve, porque Rusia en general es bastante silencioso.
—Privet! —saluda jovial y sonriente.
—Ah, privet tovarisch —el chico no sonríe, porque los rusos no le sonríen a la gente al saludar, pero se le nota calmado... es un chico nuevo.
—¿Qué tal estás? ¿Cómo te llamas?
—Popov —se presenta.
—¿Así te llamas o es tu apellido?
—Es mi apellido, ¿cómo te llamas tú?
—¿Yo? Yo soy Rossiya, el país... ¡Tu país!
—Oh... Oooh! L-Lo siento, lo siento —se disculpa porque no se había fijado, pero ahora que lo dice sí que le recuerda de la televisión y los periódicos.
—No pasa nada. ¿Hablas inglés?
—Da, bastante —asiente porque piensa que ha venido a reñirle por no trabajar.
—Genial, hoy vas a practicarlo todo el día conmigo —asegura en inglés dándole unos golpecitos en la espalda—. Ven, vamos a mi oficina
—Ah... Mmm... O-Ok —no muy seguro.
—Awesome... ¿Qué me puedes contar de tu trabajo aquí?
—I-I... I'm an assistant —explica nervioso—. Empecé en el departamento de administración la semana pasada.
—Oh... Ugh. ¿Y sabes algo interesante?
—¿Cómo qué?
—Secretos.
—Well... net. Solo me ocupo del teléfono y el correo.
—¿Y pasa algo interesante en el correo?
—No lo sé, no abro las cartas, solo las entrego.
Rusia suspira.
—Llévame al sótano, ¿vale?
—Vale —se encoge de hombros y señala a los ascensores, nervioso.
Le pone las dos manos en los hombros con total naturalidad y el muchacho traga saliva, incomodo, mirándole de reojo
—¿Por qué trabajas aquí?
—Es un buen lugar en el país.
—¿Eres de la KGB? ¿Tienes entrenamiento militar o algo?
—What? Net, net
—¿Conoces aquí a alguien que lo tenga? —le sonríe
—No... No lo sé, supongo que la gente antigua, los que llevan muchos años. Desde antes que se disolviera la Sovietsky Soyuz.
—Necesito encontrar a alguien así. Si ves a uno avísame... ¿Que hay en el sótano?
—Es que no conozco a mucha gente aun... el archivo.
—¿El archivo de la KGB?
—No lo sé, son los archivos de todo...
—Eso es aburrido... ¿Hay algún sitio donde tu tengas prohibido ir?
—Pues... net, no exactamente. En el piso de arriba están los despachos que solo puedo ir cuando están dentro la persona de quien sea el despacho. Y... ¿es alguna prueba?
—No. Quiero lugares en donde definitivamente tengas PROHIBIDO entrar.
—Pues eres tú quien lo sabe.
—Se me olvidó. ¡Anda, cuéntame!
—Es que no pone en ningún sitio "zona prohibida" pero arriba hay una chica que recoge el correo de toda la planta cuando lo subo y yo no puedo ir porque esta ella
—No porque sea secreto —le mira frustrado, él se encoge de hombros porque en serio no hay un sitio que diga "zona secreta"—. Ya no eres tan mi amigo —bufa y él chico le mira y no sabe qué significa eso entonces, parpadeando—. Necesito a alguien que sepa.
—Tal vez la chica de arriba...
—Vamos con ella entonces... Aunque antes quiero ver el sótano —entonces con esa suerte que tiene es que el ascensor llega abajo—. Ha! ¡Ven, vamos a ver!
Popov se va tras él, un poco incómodo aun.
—Dirígeme
—¿Yo? Es la primera vez que bajo aquí...
—Oh my god, eres poco útil!
—L-Lo siento —aprieta los ojos. Seguro de que lo van a despedir así que bueno, de perdidos al rio—. ¿Cómo es ser un gran país como Rossiya?
—Es... Una desgracia porque odio el comunismo.
—¿El comunismo? Pero ya no somos comunistas...
—Putin es una tragedia.
—¿Por qué? —pregunta pensando que a su madre le gusta mucho y al él no le desagrada del todo, podría ser peor.
—Es idiota y lo odiamos. Deberíamos matar... —se queda callado un los segundos, Popov parpadea un par de veces, mirándole con la boca un poco abierta—. Es SU culpa que el commie y yo... Que... ¡Todo es su culpa!
—Oh, sí que tiene algunas políticas un poco duras, pero tal vez este lugar no es el mejor para hablar de eso. ¿Esta es una prueba para ver si me quejo de ello? Dicen que despidieron a alguien solo por decir que no había votado a Putin...
—Sí que lo es... A menos que... ¿Hay cámaras?
—Me parece que sí hay un circuito cerrado.
—Pues que me oigan... I HATE PUTIN! ¡Hay que matarlo!
—Pues a ti no te dirán nada... claro.
—¿A ti si?
—¡Ni siquiera llevo trabajando aquí un mes!
—¿Y? ¿Piensas que es un idiota?
—Eh... —vacila sin saber que responder a eso.
—Anda, dímelo.
—P-Pienso q-qué...
—Aha?
—Q-Que hace cosas buenas y si la federación lo eligió democráticamente es que debe ser un buen líder.
—Que ridiculez, vamos por tu amiga
Se pasa la mano por el pelo y asiente sin saber si esa conclusión es algo bueno o malo.
—¿Cómo se llama?
—Petrova
—¿Es guapa Petrova?
Asiente
—Todas son guapas aquí... ¿Te gusta alguna?
—Yo... ehm... tengo novia, pero no trabaja aquí.
—¿Y es así?
—¿Así cómo?
—Así de guapa como todas ellas
—Ah, da, da... aunque no soy muy buen juez, es decir, a mí me gusta mucho ella —de repente piensa en todo el asunto de si van a echarlo—. Pronto vamos a casarnos, por eso necesito este trabajo, que es una gran oportunidad.
—Ah! Eso Es awesome, que te cases, me gustan mucho las bodas —le asegura sonriendo un poco y mirando por allí, caminando por un largo pasillo y asomándose en varias puertas a ver si ceden o si tienen algo interesante dentro.
—¿T-Tú vas a... alguna vez vas a casarte o has pensando en ello? No sé cómo funciona con vosotros, quiero decir, ¿podéis casaros? —pregunta siguiéndole, todas las puertas ceden pero la mayoría dan a salas con cajas y archivadores con números y letras en cirílico dibujadas.
—¿Casarnos? Mmmm nunca van a dejar que nos casemos —entra a una aleatoria y abre uno de los cajones intentando ver si es algo útil... Seguramente lo hay, a saber de qué año es o de que hablan, están todos en cirílico y sacados de contexto.
—¿Por qué?
—Porque no, porque... No les gusta —explica sacando y moviendo papeles que además no parecen interesantes—. ¿Dónde está la KGB?
—¿En los años ochenta? —pregunta medio en broma—. ¿Por qué no? ¿Con quién ibas a casarte?
—¡Pero algo debe quedar! Y no es que fuera a casarme, solo que con quien podría casarme ahora tengo prohibido verlo... Quizás podría casarme con Egypt pero...
—¿Con Yegipet? ¿En serio? No tenía ni idea... —piensa que no sabe quién es en realidad y prefiere no meter la pata—. Bueno, desde que se deshizo la sovietski soyuz creo que ahora se ocupa de la defensa del interior la policía, como el FBI en Soyendinennyye Shtaty...
—Nah, no vas a engañarme, tienen el FSB y el SVR.
—Pues el FSB es la policía a la que me refiero.
—Llévame ahí.
—Pero eso está en la Lubyánskaya plóschad, donde estaba antes la KGB...
—¡Vamos!
—Pero... no puedo, yo estoy trabajando...
—Ahora vas a estar trabajando en esto —le toma del brazo.
—Ehm... supongo que no pasa nada —asegura, porque bueno, es Rusia, es como... el jefe supremo, no? Aunque no parece tener ni idea de la ciudad o del edificio de gobierno.
—Nah, no pasa. Venga, vamos a mi oficina por las llaves,
Le deja pasar delante y es que no sabe de qué hablarle
—¿Qué sabes de Russia?
—P-Pues... es el país más grande del mundo, está en Asia y... Su capital es Moskva y el presidente es Vladimir Putin.
—Nooooo, de Russia la persona ¿Sabes si sale con alguien?
—Ehm... ¿con Yegipet? Acabas de decírmelo.
—Whaaaat? —se gira a mirarle.
—Pues tú... has dicho que podrías casarte con Yegipet.
—Yo pero no Rus... Ah! Ehhh... Ahhh —risas—. Nah, Nah... Yo digo... El... Es... El awesome awesome America el que esta con ella.
Levanta las cejas con las risas que no sabe cómo tomarse,
—Pero él, dime si sale con alguien —frunce el ceño poniéndose serio de repente.
—¿Él quién?
—Russia!
—Ehm... pues no sé sobre tu vida personal.
—Chico, no sabes NADA. Debes empezar a saber si quieres crecer en la vida.
—Pues es que es tu vida personal, ¿porque me examinas de esto?
—Porque es importante, lo que vas a hacer de ahora en adelante es vigilarme... —explica mientras caminan a su oficina, que sabe bien donde está—. Y voy a darte un lugar a donde mandar información, ok?
—¿Vigilarte? Esto... ¿no es como espionaje?
—¡Exactamente!
—P-Pero...
—Soy yo el que te lo está ordenando.
—¿De qué sirve...? Vale, vale.
—Awesome. Tienes que ver si salgo con alguien, si alguna chica o chico me mira con interés y... Esas cosas.
—Bueno, esta ese asunto innombrable...
—¿Cual? —se gira y le presta mucha mucha atención.
—Ehm... bueno, no estoy muy seguro, nadie quiere hablar de ello porque está como prohibido —explica pensando que debe querer saber qué se dice por ahí pero es que las cosas que se dicen son terribles,
—¡Oh! ¡Cuéntame! Cuéntame TODO lo que dicen.
Traga saliva pensando que no puede contarle el rumor de su hermana y mucho menos el de que se acuesta con un hombre... que algunos además dicen que es nada menos que América, está seguro que lo echan por traidor a la patria solo por insinuarlo.
—Vengaaaaaaa, seguro que sabes cosas, ¡te lo veo en la cara!
—P-Pues algunos... Ha-Hablan de una... una bailarina, del Bolshoi —se inventa
—Whaaaaat?! —abre los ojos como PLATOS.
—Pues es que siempre vas al Bolshoi después de trabajar.
—¿Se acuesta con alguna? ¿Con quién? ¿Cómo se llama?
—No lo sé, no lo sé, solo... eso dicen.
—¿Quién dice?
—No estoy seguro...
—¿Qué más dicen? —le mira fijamente.
—Ehm... n-nada —se acojona, echándose un poco atrás.
—¡No me digas mentiras! ¡Sí sabes!
Popov se tapa la cara y se hace bolita en el suelo y Rusia parpadea.
—¿Qué haces?
—No me asesines, pozhaluista, no... No es bueno lo que dicen y no... Yo creo que es todo mentira —sí, estás haciendo llorar a un hombre hecho y derecho. Rusia se pone en cuclillas frente a él sin podérselo creer.
—Oye, oye... Wait! No voy a asesinarte —como si fuera tan fácil solo decir eso—. Solo necesito que me digas.
—Es que yo no lo creo y solo hablan por hablar, todo el mundo se inventa cosas horribles de todos.
—¿Y qué cosas horribles se inventan de mí?
—Cosas sobre... sobre tus hermanas —traga saliva y le mira por entre los dedos.
—Ukraine me cae bien, la otra es una loca ¿Qué dicen del awesome America?
Popov gira un poco la cara porque lo de América es casi peor.
—¿Sabes si le echa de menos?
El chico parpadea un par de veces y piensa que si le pregunta cosas tan concretas debe ser que ya lo sabe. Tal vez es solo una prueba para ver si es un buen escucha.
—Da, dicen que le quieres y que han tenido que prohibirte ir a verle, pero aun así te has escapado unas cuantas veces con él... y algo sobre un G8. Nos han pedido que todos estemos pendientes de tus movimientos para que no vuelvas a hacerlo.
Rusia sonríe un poquito y no es que no lo supiera ya, pero le gusta saber que dicen que le quiere.
—Dicen que te han interceptado algunas veces y creo que hay un plan porque creen que tú le estás dejando entrar al país —lo que es un poco ridículo porque América no se ha infiltrado en Rusia para ir a verle pero ellos creen que si… Es que... A decir verdad... le da un poco de miedo. NUNCA lo va a admitir. No me extraña que lo crean, sí que le espía pero ahora le da más miedo que lo lleve al sótano o algo.
—¿Dejándole entrar a él? Crees que está poniéndome una... ¿Emboscada?
—N-No lo sé, ¿él no te quiere?
—¡Si me quiere!
—Entonces... no sería una emboscada... ¿O sí?
—Pues... No. No sé... —mira alrededor algo para poco paranoico.
—Pero si tú has ido ahí y no te ha pasado nada
—¿Yo he ido a dónde?
—Pues a Soyendinennyye Shtaty, eso dicen
—Claro que yo he ido a... Ah... Ehm... Yo, Russia.
—¿En serio? Suena bastante peligroso.
—Es una locura, Yes, pero yo... Pero América es awesome y siempre puede defenderme.
—Entonces es verdad que... —levanta las cejas porque en serio no se lo creía.
—¡Pues claro!
—Oh... —asiente un poco—. ¿Y él?
—Él... What?
—Perdón, quiero decir... es obvio que él lo hace de vuelta —responde para no ofenderle aunque de obvio nada.
—America? —se sonroja un poco
—Da.
—Ehm... Bueno, n-no es tan obvio como crees —se ríe—, pero podríamos decir... Que si que... Bueno... Que si que... Tenemos una relación especial.
—Un momento... pero has dicho que él esta con Yegipet.
—Ahh... Eso.
—¿No te importa?
—Ehhh... —vacila—, bueno... Es que...
Popov le mira con curiosidad
—A ver... Es que sí que... —más risitas—, claro que él... Que considera que el commie... O sea yo... Soy bastante awesome y eso, ¡solo a nivel personal!
Parpadea sin entender demasiado.
—La cosa es que sí que es awesome y si me echa de menos y todo es culpa del fucking Putin.
—Oh, ya veo...
—¿Qué ves?
—Quiero decir que entiendo más o menos.
—Ah. Mmm... —le mira con suspicacia—. ¡Oh! ¿Vas a llevarme entonces o no?
—Da, da...
—¡Vamos entonces! Y me cuentas que otras cosas sabes —tira de el para levantarle y se acuerda que antes quería ir a la oficina del ruso... Y además quiere comer algo—. Ven, quiero llevarme mi grifo y... Buscar mi lunch.
Asiente de nuevo. Rusia se mete las manos a los bolsillos y le brillan los ojos se hinca en el suelo y empieza a sacar TODO lo que hay en los bolsillos del abrigo.
Pues hay... una botella de vodka fría, por supuesto, que a Rusia le hace mucha gracia aunque no le da un trago. Los mandos de las cabezas nucleares, un pez de colores en una bolsa, dinero, como cuatro teléfonos móviles, algunos hecho pedacitos. Alemania dice que hay vasitos también y un gato.
Rusia parpadea sin estar seguro de que son los mandos de las cabezas nucleares.
Hay ganzúas y herramientas y una fiambrera con comida congelada, una bolsa de agua caliente vacía... Rusia abre la fiambrera y se le queda viendo unos segundos a la comida de ahí dentro un poco idiotizado.
—Debería darle helado para que me lo guardara —piensa en voz alta.
—Chto? —pregunta Popov.
—¡Mira! ¡Esta congelado! —se levanta
—Oh... hay microondas en la sala de descanso.
—¿Será este mi lunch?
—Tal vez...
—¿Me lo calientas, Please?
—Da, claro, sin problema —lo toma porque esta parece una tarea más parecida a lo que suele hacer.
—Thank You! —le sonríe abriendo la oficina del ruso y metiendose... A espiar ahí también. Popov se va con la comida.
Se abre la casa de apuestas. Cuántos rusos crees que van a acabar llorando del terror?
