Fic

ALSS

GF 2017- continuación

Enero de 2019

Candy Salvaje

Por Mayra Exitosa

Pasaron varias semanas, una avioneta a lo lejos volaba, era imposible, mas no dude, en hacer la paja, de nuevo arder. No regreso ese día, sino hasta el amanecer cercano un barco bajaba a ver. Trate de buscar hojas y lo que fuera, a mi ninfa bella, que nadie la viera. De mi no me preocupe, el al cubrirla, ella me imito muy bien. Fuimos una pareja, tomados de la mano, debo añadir que temblaba cual mujer, temía a todos los que veía, me abrazaba y se cubría. Nunca la deje separarse ni un solo instante. Ella solo confiaba en mí, y era mía. Apenas se buscaba al capitán y en la radio mencionaba que em habían encontrado. Fue un viaje algo extraño, verla mirar su isla y no soltarme de la mano

- ¡Tu, mío!

- Si, ¡Tú eres solo mía!

Una sonrisa, eso era lo que ella confirmaba que jamás la dejaría.

Pasar la noche, a la mirada del capitán preguntando sobre ella y sobre quien era, no deseaba mentir, así que le asegure que era mi mujer, le pedí que, siendo el capitán, me casara en ese instante y el aceptaba, con confianza, y ante la presencia de los hombres del barco, nos casamos en el acto.

No se si lo comprendía, pero anillos no poseía, ella solo me sonreía y es que así, le juraba que era mía. Ella no se alejaba, todo el tiempo desconfiaba, abrazarme fue su forma de estar tranquila, y el comer, era siempre todo un placer. Le mostraba el uso de los utensilios, me pase todo el viaje mostrándole algunas cosas, y otras ella misma las lograba, vestida de ropa de hombre, de mujer no portaba, pero llegando a casa, eso jamás le pasaría, tendría todo lo que se merecía, ser la esposa que deseaba, y ella solo a mí, quería.

- Candy, iremos a nuestro hogar

- ¿Cueva?

- Si, algo parecido.

- No quiero estar lejos de ti.

- No lo estarás.

- ¿eres mío?

- Ya soy tu esposo, el capitán nos ha casado.

- ¿Serás papa y yo mama?

No podía creer lo que escuchaba, pero teníamos tiempo de tener relaciones constantes y aceleradas repeticiones. Era imposible no tener esa posibilidad, tal vez ella lo sentía, tal vez yo se lo explicaría, pero que mas daba, ya en casa lo vería.

Comprar vestidos después de semanas de viajar, mis ropas por algo similar y para ella, toda una dama, que no deseaba faldones, que no podía caminar, que los zapatos no eran buenos, que tenía miedo andar. Fue solo un paseo, lo que la hizo reaccionar, ver a otras mujeres, la puso a pensar, y sin poderlo creer la vi verse al espejo, alisarse los cabellos con sus dedos y recoger su cabello, colocarse las ropas y recibirme con abrazos, me hizo sentir muchas cosas, si había posibilidad aun de ayudarla a que no la comiera la sociedad, con la que se iba a encontrar´. Solos en la habitación caminaba de un lado a otro, sin zapatos se movía su vestido, giraba y coqueteaba conmigo. Sin decir mucho cerraba la puerta de la habitación en el hotel en que nos hospedábamos y con una mirada desafiante, anunciaba que iba a realizar un acto de valentía, pues esa sonrisa de lado era algo que si le temía. Se acercaba cual gacela, con elegancia y cautela y sin mucho esperar su mano masajeaba mi entre pierna y aun con mis prendas ella sabía como hacerme reaccionar, y definitivamente le haría pagar.

Levante su vestido y esas prendas que todas portaban aun ella no las usaba, eso fue una sorpresa general, pero ambos con ropa, lo hicimos funcionar. Sus pechos salían por el escote, sus manos, entraron por mi cintura, y sentada a horcajadas lograba cabalgar tan bella creatura.

Una semana después a mi mansión llegábamos, un sinfín de personas ya esperaban nuestro arribo, entre ellas mi ex prometida, quien me miraba con enfado, ya no se escondía con el abanico, ni coqueteaba con sonrisas, ahora con un filo en su mirada, amenazaba su orgullo herido. No debí verla insistente, pues ella lo notaba y viendo como mostraba los dientes, esta vez ella me cubrió, cual madre en defensa de sus críos mi pequeña salvaje reaccionaba y mirándola con desafío, sin medir las distancias, la empujaba asegurando

- ¡Él es mío!

Mi familia reía, mi hermana se cubría y mis sobrinos mayores, no podían ocultar, que mi bella mujer, sabía reclamar. Haciendo que todos la vieran, enfadada, cubriéndome, ni a mi hermana dejaba acercarse, solo me dejo apenas saludar y todos contentos, la abrazaban y besaban recibiendo a mi mujer, aceptando su llegada, fue algo que ella no se imaginaba. Par mi familia, lo que significaba era que estaba con vida y que, a una prometida, que en arreglo de negocios se dio, mi bella mujer me gano.

Fue saludar a mi tía, y ver concierto recelo, observar a mi amada, indicando concierto desprecio, como ella se expresaba.

- ¡Oh William! ¡Ella es una salvaje!

Y al escucharla mi princesa, la miraba amenazadora, se acerco cual cazadora y con media sonrisa la empujo y le respondía

- ¡Yo salvaje! ¡Usted es fea!

Mis sobrinos apretaban los labios, mi tía se apenaba y bajaba el rostro, algunos miembros de la familia murmuraban y ella molesta les gritaba.

- ¡Yo soy suya… y él es mío!

No pude sentirme más aliviado, ella marcaba su territorio, sonreía soltando carcajadas, ni una dama se propondría a defenderme, la abrace elevándola en mis brazos, tome sus labios y ella se acurrucaba en los míos, parecía aliviada cuando la llevaba en ellos, suspiraba escondiéndose en mi cuello, la llevaba a mis aposentos, algunos rieron, otros murmuraron, esa tarde, todos festejaron, mi mujer y yo, simplemente nos entregamos. Una cama acogedora, una habitación segura, ella todo lo observaba a la distancia y antes del amanecer. No me di cuenta de que no podía dormir, su discreción superaba mi atención. Pero por muchos días no había descansado, en esos días ella em dejaba agotado.

La familia respetaba, que mi mujer estuviera a mi apegada, pero muchas veces la perdí de vista y ella recorría nuestro hogar sin prisas, miraba las fotos, escuchaba a mi hermana, le mostraba quien era de niño y ella ahí se identificaba, así fue que se ganaba la confianza de mi amada.

Mis sobrinos la adoraban era sencilla y era muy lista, le mostraban sus actividades, de todo ella aprendía, pero una enfermedad los asustaba y en brazos de mis sobrinos ingresaban asustados, corría hasta ella y la atendía con temor, el medico confirmaba lo que ambos por un instante nos paso imaginar, mi mujer iba a engendrar y ese pequeño ser, la hizo ser más cuidadosa, ahora no se despegaba de mi hermana y mi tía " la fea", ya la quería, la cuidaba y te le servía, ambas tomaban en tacitas y galletas, le mostraba cualidades que debía tener y con una paciencia jamás vista, mi querida Tía, la comenzaba a querer.

Mi hermana, enfermó y el medico no le daba esperanzas, una tarde mi mujer desapareció y todos fuimos a buscarle, por la tarde aparecía, en la habitación de mi hermana, con hierbas que molía algo ella le decía.

- Candy ¿Qué es?

- ¡medicina!

No sabemos lo que hizo, pero ella la sano, su padre investigaba y era doctor, así fue que mande un mensaje a Inglaterra, mientras aseguraba que la hija de Robert White ahora era mi esposa, solo confirmaba que estaba con vida, no solicitaba nada.

Mi mujer ya tenía su vientre muy prominente, la consentía y mimaba todos los días, mi hermana con una salud inigualada, mejoraba cada día y ella con cariño le agradecía. A punto de dar a luz, se sentaba a ver el atardecer, a su lado me quedaba, cuando vimos llegar varios autos, había recibido un telegrama importante, de las investigaciones de la familia de mi mujer, ahora venían los miembros de la familia a ver a quien no esperaban encontrar, y que con vida les aseguraba que ella era mi mujer.

Un anciano y dos hombres bajaban con cautela, otros autos se quedaban en espera. Mi mujer sonreía con cansancio, la anime diciendo que venían a conocerla, que eran personas buenas y que no tenía que temerlas.

Tomada de mi mano, con zapatillas de tela, pisando cual dama, toda una mujer, mi hermana y mi tía, esperaban con recelo, viendo a los ingleses llegar solicitando verla.

Ella bajaba, despacio y viendo las escaleras, yo la tomaba cuidadoso y posesivo, algo ahí sucedió, cuando el más anciano le grito

- ¡M gatita!

Ella inmediato reaccionaba, y a sus recuerdos viajaba, en su mano una muñeca mostraba y mi esposa, lejos de mi… se marchaba

- ¡Bolito!

Fue ver al anciano emocionado, era su abuelo, su sangre, y ambos hombres sus tío y primo, respectivamente emocionados, uno salía y haciendo señas, otras personas iniciaban un desfile, al parecer mi mujer tenía una familia, pero estaba en mi hogar y ella jamás a mi me dejaría.

CONTINUARA


Gracias por leer todos y cada uno de los fics... a paciencia es una virtud, escribir es un placer y saberte comentando me hace seguir escribiendo cada capitulo de cada historia, con la esperanza de creer que te guste

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa