Holaaaa me alegra ver reviews porque asi me dan ganas de continuar! Gracias – chan y lobalunallena por sus reviews asiii si quiero seguir! Bueno aquí les vaaaaaa! :3 Nyaaaa.
Orihime estaba dentro de un carruaje oscuro donde había sido atada, al parecer estaba dentro de un baúl, tenia la boca tapada, las manos amarradas y un collar muy pesado en su niveo y terso cuello, su piel blanca en esas zonas estaba demasiado roja. El dolor que sentía era mucho, el viaje se prolongaba y no veía la hora de ver la luz… si es que la veria. Lloraba sin cesar, jamas veria a su familia, dejo de lado los dulces…su hermano, el la vendría a buscar! Pero como la encontraría?
Ulquiorra había despertado con un humor diferente esa mañana… había tomado un tranquilo desayuno y se encontraba en la biblioteca de su palacio… ya había recibido un par de sermones de se padre, el ya tenia sus 23 años y aun no contraía matrimonio, además de que jamas le hacia caso a las mujeres que le traía su padre para que se pasara un buen rato.
-"Cuando entenderá…. No me importa nada de su basura, todas esas mujeres ya han pasado por el"- no le gustaba saber que fueron esclavas, le parecía muy cruel, le disgustaba la idea totalmente.
-Disculpe, Lord? Ha venido su grimmjow y tiene un presente para usted, lo esta eserando en la sala.- dijo la mucama mientras se retiraba.
Ulquiorra se limito a dar un gran suspiro, no es que su amigo le cayera mal pero sus personalidades chocaban totalmente.
-Hey, hermano! Te traje un pequeño obsequio, me costo un tiempo conseguirlo pero se que te gustara.- dijo grimmjow mientras señalaba el gran baúl.
Orihime estaba dentro, escuchaba hablar a los dos hombres, hablaban sobre un regalo…espera! Soy yo? Ahora estaba empezando a llorar de nuevo, había sido vendida como un obsequio a un hombre, se sentía como un objeto sin importancia.
-Hey ábrelo, se que te gustara y no me lo querras devolver, aunque si quisieras lo aceptaría con gusto.- dijo mientras esbozaba una sonrisa lujuriosa.
-Ya.. no armes tanto alboroto, esta bien, lo abrire.- dijo mientras se inclinaba y abria lentamente el baúl, escuchaba unos pequeños lloriqueos.
"que es esto?"pensó Ulquiorra, decidio abrirlo de un tiron.
Habia una hermosa joven casi desnuda, recostada en el baúl, amarrada y sus ojos vendados.
-Jajajaj hubieras visto tu cara ulquiorra! Te encnato verdad?- dijo Grimmjow mientras daba unas carcajadas. Y se agachaba para jalar a la chica, sin cuidado, fuera del baúl, tirándola al suelo.
Ulquiorra solo había fruncido el ceño, era hermosa, su piel se veía tan tersa y delicada pero todos esos amarres habían dejado huellas rojas en su piel.
-Grimmjow… sabes que no me interesan estas cosas…- dijo serenamente ulquiorra.
-Solo es un regaloo de mi parte! Se educado y acéptalo, disfrutalo como mas te guste jaaja, ya me voy yendo, espero que la pases bien hoy.
Orihime estaba escuchando todas esas palabras, que iba a hacer con ella, quien era el hombre al que había sido entregada? Estaba con un ataque de pánico inmenso. Su corazón palpitaba fuertemente en su pecho, como si se fuere a salir, sentía el frio suelo y las lagrimas que salían de sus ojos, mientras la venda las secaba. Sintio una fría mano, que le quito la venda.
-Tranquila no te hare nada… - susurro ulquiorra mientras le quitaba la venda y la sentaba en el suelo.
Orihime no podía pronunciar palabra, estaba aterrada y las lagrimas le brotaban muy fácilmente, estaba temblando.
Ulquiorra la vio con detenimiento, esa chica no era cualquier chica, se veía muy bien cuidada, además su belleza era muy escasa, unos ojos grises y una cabellera naranja.
-Dime tu nombre.
-O-ori-Orihime
-Bien…te parece si te pones un vestido?
-Si…por favor.- dijo orihime que se encontraba con dos pedazos de tela que le cubrían muy poco de sus dotes de mujer.
Ulquiorra la llevo a su habitacion y saco de un vejo armario un vestido rosa palido, con un corse rosa del mismo color, muy lindos. Saco unos tacones blancos y una cinta para el cabello, además de ropa interior. Se lo dejo en su cama y salio dela habitacion.
Orihime estaba sorprendida de la amabilidad de ese hombre, tal evz no debería estar tan aterrada.
-El vestido es hermosooo ¡ .- dijo Inoue mientras se colocaba la ropa interior y se ponía el vestido, luego se puso el corse y quedo hermoso.
Orihime salio sigilosamente de la habiacion, Ulquiorra estaba recostado contra la pared.
-Wow, te vez super linda, te parece si comemos algo?- le dijo mientras hacia una señal para que lo siguiese hacia la cocina. El palacio se veía muy vacio, debido a que a Ulquiorra no le gustaba que hubiera gente, solo algunas esclavas que habían sido regalos se encontraban en el sotano de torturas, donde los hombres hacían lo que querían con sus esclavas pero Ulquiorra no era de aquellos, el solo las mantenía debido a que eran regalos y los dueños venían de vez en cuando preguntándole si aun le seguía gustando su regalo.
Ulquiorra puso pan, jamonadas, te, mantequilla y tazas y platos de porcelana muy fina. Orihime estaba con un hambre terrible con solos dos días en ese mercado cárcel de esclavas parecía que había bajado mucho de peso, el hambre le hacia retorcer sus entrañas. Miraba con una mirada inquietante hacia la comida.
-Que esperas? Sirvete.- dijo Ulqiorra.
-Si! Gracias.- dijo y le dedico una sonrisa que lo dejo atontado, sin duda esa era la sonrisa mas bella que había visto.
Orihime tomo el pan, las jamonadas y comio hasta embullirse la comida, había olvidado los modales por culpa del hambre, una vez terminado de comer, se recostó sobre el asiento.
-Veo que no te habían alimentado bien.
-Si…solo me dieron un pan en todo el dia… y yo estoy acostumbrada a comer mucho.- dijo mientras se sonrojaba.
-Ya veo, orihime.
-Señor…usted como se llama?.- dijo Hime muy tiernamente.
-Ulquiorra…y no me llames señor, no soy viejo, solo tengo 22 años.
-oh Lo siento! … Yo tengo 15…. Antes vivía con mi hermano, … el estaba de viaje, yo estaba entusiasmada de que ya iba a regresar y sali con mi corcel a dar una cabalgata por los terrenos del palacio, luego mi corcel se descontrolo y me dejo en medio del bosque donde fui secuestrada. Luego fui llevada a ese lugar horrible, donde me quitaron mi ropa y me encerraron.- dijo mientras temblaba de tan solo recordarlo.
-bueno entonces ya no hablamos de ese tema.
Ulquiorra le dio una habitacion a Hime para que durmiera y le dio ropa para dormir, pero el polo de tirantes encajaba perfecto en su cintura, el problema eran los pechos, hacían que su polo se vea diminuto.
-Bueno puedes quedarte en este cuarto, yo ya ire a dormir.
-Gracias, gracias por todo! – dijoHime mientras hacia una reverencia a Ulquiorra por la amabilidad con la que la había tratado. Ulquiorra se fue, pensando en ella, esa niña tenia el cuerpo de una mujer y aunque Ulquiorra no era de esos pervertidos esa niña lo hacia perder e control.
Orihime se quedo sola en su cuarto… ella no dormia sola porque le tenia miedo a la oscuridad, nunca quería estar sola, por eso dormia con su hermano, en la misma cama.
Orihime se recostó en la cama, se cubrió hasta arriba del cuello solo dejando sus ojos fuera para ver la habitacion vacia… daba miedo, había una sombra que venia d ela ventaba.
-No… no hay nada.. no hay nada… no tengo miedo!.- dijo lo ultimo grtando y saliendo corriendo de la habitacion para meterse rápidamente a la de Ulquiorra y se quedo ahí depsues de cerrar la puerta, se recostó contra una pared esperando a que este dormido y luego suavemente camino hasta su cama y se metio ahí dentro.
Ulquiorra sintió como si alguien se recostara a su lado y voltio sorprendido.
-Lo siento! Tengo miedo, yo no duermo sola, siempre he dormido con mi hermano, por eso tengo miedo! Dejem quedarme aquí! .- dijo Hime mientras hablaba con la sabana cubriéndola por completo hasta la cabeza.
-Eh si.. trabquila esta bien, pero solo por hoy.-Que estaba haciendo? La tebia en su cama a su costado, a su merced, no podía perder el control.
Asi trancurrio un mes donde Ulquiorra y orihime se apegaron mucho, Orihime lo veía como su hermano, mientras que Ulquiorra se resistia cada vez que ella le daba brazos y le pegaba los pechos, un mes de tortura, pero ella era tan inocente, tierna y linda que no se daba cuenta lo que hacia efecto en el.
Una tarde Ulquiorra había bajado al sotano para dejarles un pan a cada esclava y satisfacer un poco de sus necesidades como hombre que orihime hacia que aumente.
Abro una puerta donde daba ingreso al salón de las torturas había todo tipo de maquinas y estantes para colocar a una esclava y hacerla sufrir, cruzo a esa sala y llego a las celdas donde estaban 5 esclavas encadenadas, desnudas y sin cuidado alguno. Ulquiorra solo se limito a tirarles un pan a cada una y a la que se encontraba al fondo la saco a rastres.
Era una morena de a lo mucho 20 años, se veía en mal estado, no podía hablar para que no incomode a su amo. Ella ya sabia lo que le esperaba.
Ulquiorra la tomo y la coloco sobre la mesa de madera en el salón, todo estaba oscuro y la toco, con lujuria, imaginando a Orihime, le masajeo los pechos con brutalidad, la pobre morena estaba adolorida y sin mas que decir la penetro con fuerza, haciendo que se retorciera de dolor, Ulquiorra estaba perdiendo el control, la penetraba sin compasión y sin frenar, una y otra vez, hasta dejarla exhausta en el suelo, Ulquiorra aun seguía queriendo mas asi que la jalo del brazo y la colgó en uuna maquina extraña, dándola la espalda a Ulquiorra media inclinada. Ulquiorra ya iba a empexzar cuando…
-Ulqui? Donde estas? Tengo miedo… ven! .- Decia Hime que estaba en el pasadizo en dirección al salón donde se encontraba Ulquiorra. Si Hime venia Ulquiorra no podría detenerse.
-Ulqui? Este lugar me da miedo….- Orihime entro al salón y vio a Ulquiorra y a la pobre esclava que con las justas respirando, vio el miembro de Ulquiorra y sus ojos no eran los mismo. – Ulquiorra? Vámonos de aquí, no me gusta…
Ulquiorra dejo a la morena y fue directo hacia Orihime, tomándola del brazo y jalándola hacia una pared con cadenas y esposas.
-Ulquiorra! Que esta pasando? Tengo miedo! Para por favor.- decía Hime que era arrastrada hasta esa pared
Ulquiorra la empujo haciéndola caer y golpearse, orihime comenzó a llorar, Ulquiorra solo se limito a arrancarle el vestido. La dejo en ropa interior Hime se trato de parar hacia la salida pero Ulquiorra la tomo de la pierna jalándola y colocándole las esposas y amarrándole las muñecas dejándola en el suelo.
-Ulquiorra! Alejate! No quiero, que me haces!.- decía hime muy asustada.
Ulquiorra le rompió las bragas y el sostén y prosiguió….
