Dc comics es el dueño de los Teen Titans, yo solo los amo mucho.
El azul profundo de los ojos de Robin Grayson, y el verde brillante de la chica misteriosa no podían dejar de mirarse. Las piernas del pelinegro se habían aflojado y un sentimiento extraño recorrió su cuerpo cuando aquella chica puso su mano en su hombro. El miraba fijamente tratando de descifrarla y ella analizándolo.
Movió su hombro de manera brusca en un movimiento de rechazo, la pelirroja retiro su mano por inercia. No aparto su mira de ella, y al verla ahí tan decidida, tan imperturbable se dio cuenta.
"No me dejara hacerlo, no me dejara saltar."-pensó y con un suspiro de resignación, se tomó del barandal y volvió a tierra firme, a la carretera del puente. La ojiverde lo mira aliviada y con una ternura que comenzó a molestarlo.
-Quieres dejar de mirarme así-pronuncio de manera de grosera.
Toda mirada tierna despareció de inmediato del rostro de la chica, y lo remplazo por un gesto de ligera molestia.
-Eres un engreído, por eso tu vida es un caos.-contesto de manera serena.
-Tú no sabes nada de mí, así que limítate a no opinar, ya arruinaste lo que iba a hacer, no esperes que te agradezca.-
-No esperaba que lo hicieras. Hasta luego Grayson.-dijo a manera de conclusión y comenzó a caminar por la orilla del puente dejando al pelinegro sumamente confundido. Quería preguntarle como rayos sabia su apellido, pero la pelirroja ya había avanzado por el largo puente, y el era demasiado orgulloso como correr tras ella, se limitó a dar media vuelta y avanzar a lado contrario del puente.
Ese había sido un día sumamente extraño para él, y el encuentro con aquella chica fue la cereza del pastel. "Bueno quien sabe, tal vez un día se lo agradezca"-pensó mientras avanzaba bajo el ardiente sol. Avanzaba por el puente cuando decidió que por lo menos debía saber su nombre. Volteo rápidamente pero la silueta que hace unos instantes había visto caminar por el lado contrario de la carretera había desaparecido.
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Kori avanzaba por el puente, cuando por fin llego a la calle regular dio un suspiro de frustración, sabía que los humanos eran difíciles, pero no recordaba que tanto. Aparte adaptarse nuevamente a un cuerpo terrenal estaba siendo realmente complicado. Las emociones controlaban las acciones, sin mencionar las necesidades físicas, como hambre y sed, así como la poca amabilidad de los humanos. "Terminaran destruyéndose ellos mismos"- pensó con tristeza. Visualizo un parque con frondosos árboles que daban una sombra reconfortante. Camino hacia el mismo y se depositó sumamente cansada, bajo la sombra de un gran roble.
Se estaba arrepintiendo de aceptar regresar al mundo terrenal. Recordó con mucho esfuerzo la manera en que había llegado.
El golpe seco cuando callo y choco contra el suelo realmente le había dolido. "Dolor"-pensó de manera sorprendida. Hacía mucho que no podía sentir ningún tipo de dolencia en su cuerpo espiritual. Se levantó con lentitud usando sus brazos y volteo a su alrededor tratando de identificar donde estaba. Miro hacia arriba, el cielo en completa oscuridad y miles de pequeños puntos brillantes abriéndose paso entre las ramas de los arboles como única fuente de luz. "Estrellas y esto si no me equivoco es una especie de bosque"-analizo el ángel pelirrojo que acababa de llegar a la tierra. Se tomó de un tronco grande de un árbol cercano para incorporarse y dejar que sus rodillas tomaran fuerza, volteo hacia tras viéndose los hombros para comprobar que sus alas habían desaparecido.
Camino un largo tramo usando sus pies y tratando de hacerlo lo mejor posible, pero continuamente se tenía que sujetar de árboles cercanos para evitar caerse. Camino un tramo más hasta que identifico luces a lo lejos. Se acercó a la fuente de luz y pudo identificar una enorme ciudad cercana, luces brillantes como diamantes y edificios imponentes que contrastaban iluminados con la oscuridad de la noche. A lo lejos el mar se hacía infinito, y un enorme e imponente puente unía la ciudad costera con el resto de la tierra. Dio un largo suspiro y sintió el aire entrar a sus pulmones, incluso respirar se le complicaba. Ya no recordaba muchas cosas de su vida terrenal.
Toda la noche la dedico a caminar para llegar a la ciudad, un frio calante por la madrugada hizo que se detuviera en diversos puntos a descansar, y cuando los primeros rayos del sol bañaban a la ciudad ella llego al enorme puente. Ahora el calor era insoportable. Estaba pensando en conseguir agua cuando vio a un apuesto pelinegro a lo lejos, un poco delante de ella, tenía su mano derecha con sangre. Su corazón latió rápidamente. Tal vez lo habían herido y se preocupó aún más cuando vio sus intenciones de saltar del puente. Tenía que intervenir…
Seguía recordando acostada en el pasto, bajo la sombra de aquel roble, cuando una nueva sensación se apodero de su cuerpo. Ya la había sentido antes. "Cansancio"-pensaba mientras sus ojos comenzaron a cerrarse al sentir la ligera brisa que le regalaban las hojas del gran árbol y en un instante quedo profundamente dormida, sin notar que a lo lejos un joven la observaba intrigado.
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Robin Grayson entro a su apartamento azotando la puerta, vivía en un edificio elegante en un quinto piso, en una zona céntrica de la ciudad, desde donde se podía ver una magnifica vista al puente, el mar y unos parques y plazas cercanos. El sonido que produjo la puerta sobresalto al moreno formido que veía la televisión en medio de la sala en un cómodo sofá.
-Rob ¿Qué rayos te pasa? Vas romper la puerta- dijo algo molesto, ya estaba acostumbrado a los arranques del pelinegro, pero aún seguían molestando.
-Ahora no Víctor, dime ¿Tenemos algún botiquín?-pregunto el ojiazul volteando a ver a su alrededor. El moreno lo volteo a ver cuando escucho la pregunta y su mira fue directamente a la mano de Robin, tenía los nudillos sangrando y una cortada en la palma, rápidamente dedujo que se debía a una pelea.
-¿En qué lio te metiste ahora Rob? ¡Rayos! Debiste haberle roto la cara a quien le hayas dado con esa mano. En la alacena hay un botiquín.-contesto el moreno.
Robin se limitó a dirigirse a la alacena que estaba hecha un desastre por dentro, muchos artículos tirados y el pelinegro maldijo mentalmente el desorden del departamento. Le gustaba mucho vivir con sus dos mejores amigos, pero el desorden y las peleas eran constantes.
-Recuérdeme patear a Gar cuando llegue, tiene la alacena hecha un desastre-comento mientras abría el botiquín y buscaba alcohol y vendas para su mano. Tomo un algodón y lo humedeció con alcohol y sin pensarlo dos veces lo puso sobre la herida de su palma que de inmediato empezó a escocerle, sin embargo su cara parecía serena mientras retiraba el algodón y comenzaba a vendarse.
-¿Y bien? ¿Me dirás que rayos paso?- pregunto su amigo mientras lo miraba fijamente. El solo bajo la mirada. No es que no quisiera contarle, pero él su orgullo era grande y contar la situación lo aterraba.
Pero ¿Quién más lo comprendería? Víctor un moreno alto y formido era su mejor amigo desde hace ya muchos años. Habían pasado muchas cosas juntos, y cuando el decidió independizarse de su padre, Vic lo apoyo sin pensarlo dos veces, y se mudaron juntos a un departamento en el centro de la ciudad. Tiempo después consiguieron otro compañero y juntos eran un equipo muy peculiar pero unido. Aparte tenía que desahogarse, la frustración lo estaba matando.
-Víctor encontré a Sara con otro hombre en la cama.-dijo el pelinegro mirando al piso. Dejo caer la noticia de un solo golpe, sin rodeos.
Victor no supo como reaccionar, de alguna manera no estaba sorprendido, Sara siempre demostró que era una chica muy coqueta, sin embargo estaba loca por Robin. Y el al contrario él nunca había demostrado amor más allá del meramente físico. Sara era una rubia muy bella, alta, de facciones duras y definidas, ojos marrones y un cuerpo sumamente bello. Era muy inteligente y estaba consciente de su belleza y del efecto que causaba en los hombres, pretenciosa y codiciosa también, eran características que empañaban su belleza. Estaba acostumbrada a que los hombres cayeran sus pies como fichas de dominó y cuando encontró Robin, tan frio, carente de sentimientos y no cayó ante sus encantos se encapricho con él y al final terminaron saliendo con constantes peleas de por medio.
-Vamos Rob, amigo, tu nunca la quisiste realmente ¿O si?-cuestiono Victor.
-No…es que..yo no se…Si la quiero..pero esto…nunca pensé que me hiciera algo así-acepto Robin-.
-Creo que te ah dado en el ego-comento-no creo que te duela realmente perderla.
-Sea lo que sea Víctor, ahora necesito un buen abogado-dijo el pelinegro y una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro.
-¿De qué hablas?-contesto el moreno sorprendido.
-Le rompí la cara al tipo y seguramente me demandara, pero no me arrepiento ni un poco.-
-Eres un caos Rob. Me pregunto que si alguien podrá arreglarte algún día- mientras decía esto Víctor se levantó y comenzó a buscar una tarjeta de un buen amigo suyo.
-Lo dudo-concluyo Robin.
Hola:) bonitos lectore que se toman la molestia de pasar a leer mi Fic
Estoy muy emocionada de estar de vuelta y esta historia me esta gustando mucho. Por favor si tiene alguna sugerencia o si les gusta el fic dejan Reviews:) me motivan a continuar.
Gracias por leer y contesto reviews por PM.
Los quiero.
Nathalie Grayson
