Julio 2009: Por fin tercer capítulo corregido revisado y reeditado. Ahora si, en breve (unos dos o tres días) subiré el 4º capítulo que ya está prácticamente terminado. Por fin, creo que me estanqué en esta historia porque había muchas cosas que quería cambiar de los primeros capítulos. Ahora ya si que no tengo excusa XD.

Matta ne!!

PD: gracias a todos y todas los que habéis tenido paciencia y habéis seguido enviándome reviews, se agradecen de todo corazón.

CAPÍTULO 3: SILENCIO, EL ENCUENTRO Y DE NUEVO SILENCIO…

Aquella mañana Ranma se había despertado de una manera como no recordaba haberse despertado nunca: con el canto de los pájaros, tranquilamente, sin prisas, y con la sensación de tardanza en la mente. Alargó el brazo para coger un pequeño reloj despertador que siempre llevaba consigo a los entrenamientos y excursiones varias en las que siempre se veía implicado, y se sorprendió al comprobar que era muy temprano en comparación a la hora que el creía que era. Las ocho de la mañana. Colocó sus manos bajo la nuca en esa pose tan natural en él, pero esta vez, en lugar de observar el cielo de Nerima se dedicó a mirar la tela plástica de color marrón de su tienda de campaña y dejó que sus pensamientos vagaran:

- (Qué extraño, ninguna loca metiéndose en mi futón, ningún panda pisoteándome ni dándome patadas, ningún balde de agua fría para que me transforme en mujer, ningún viejo loco insistiendo en que me pruebe ropa íntima femenina, y sobretodo, nadie gritándome "Baka despiértate ya, que llegamos tarde…" Akane… me fui sin decirle nada, bueno, después de todo estábamos enfadados, esta vez se pasó, yo no había hecho nada, pero ella se enfadó igual, para variar… ¿Me pregunto qué estará haciendo ahora mismo?)

Silencio, Ranma no estaba acostumbrado al silencio, y al experimentarlo le produjo una agradable sensación que le hizo levantarse de buen humor, sin saber el duro día que tendría por delante, se levantó se vistió como pudo en el interior de su desvencijada tienda de campaña con un pantalón largo de deporte y una camiseta de tirantes y asomó la cabeza por la cremallera abierta de la "puerta". Comprobó que sus dos amigos seguían durmiendo. Volvió a meterse en su tienda del todo y cogió un par de piezas de fruta que traía de reserva desde casa y mientras salía de la tienda las empezó a desayunar. Dio un par de vueltas mientras se acababa la manzana y después de disfrutar de nuevo del canto de los pájaros sacó una conclusión:

-Sí, Definitivamente, creo que me podría acostumbrar a esto…- dijo con una sonrisa dibujada en los labios. Ante este buen humor se dio cuenta que no podía desperdiciar ese estado de bienestar físico y psíquico y decidió ir a la orilla del río para realizar su entrenamiento matutino. Eso sí, sin sospechar, en ningún momento, la bonita sorpresa que le esperaba un par de horas más tarde.

# # #

Akane pasó por la puerta que la dirigía al camino que llegaba al río tal y como Daisuke le había indicado, no lo sabía seguro, pues según sus amigos Ranma había desaparecido antes de que ellos se despertaran, pero conociéndole tal y como ella lo conocía era muy probable que él hubiera elegido los alrededores del río para hacer su entrenamiento matutino. Justo después de traspasarla, se cruzó con un grupo de chicas que entre risas iban comentando algo en un volumen demasiado alto para el gusto de ella, pero lo que más le molestó fue sin duda lo que logró escuchar (aún sin querer) de su conversación:

-Mira que es majo el chaval, eh…- dijo una morena de media melena pecosa.

-¡Sí! Es una lástima que ya esté comprometido, ¿no?- comentó otra mientras aguantaba la puerta antes de que se cerrara después de que hubiera salido Akane.

-Bueno, eso es lo que ha dicho él, pero yo no le he visto ningún anillo en el dedo…- soltó una rubia de larga melena.

-¡Ah! ¿No? No me he fijado. Vaya, pues a lo mejor se ha asustado, cinco tías juntas, presentándose así de golpe, debe de haberle impactado…- rió una chica de pelo cortito y muy alta.

-¡Qué va! ¿No has visto cómo estaba? Ese tiene que estar acostumbrado. Bueno, a ver si lo vemos en la discoteca y le tiramos la caña, y entonces… comprobaremos si realmente está comprometido o no…- volvió a participar la rubia.

-… ¿o lo enamorado que está de ella, no? – la pecosa rió después de este último comentario incluso antes de haber terminado la frase.

Las voces se perdieron a lo lejos y Akane, que no había parado de caminar, no logró escuchar más de aquella conversación, no obstante, ya había oído suficiente. Y resignada se dijo a si misma:

-Ahora ya sé seguro que Ranma está por aquí – y suspiró cansada.

Intentó olvidar esa conversación observando el bonito paisaje que se había abierto ante sus ojos. Nada más salir atravesó una pradera llena de flores variadas y de todos los colores. Un paisaje precioso a la vista. Siguió un camino de gravilla, sin duda hecho por la mano del hombre, así que dedujo que ese era el que llevaba al río. Al final dio con el agua, y sin duda, aunque lo había visto en el prospecto de Yuka, las fotografías no hacían justicia a todo aquello. Realmente era el lugar perfecto para entrenar con tranquilidad. Siguió unos minutos más el camino que seguía la orilla del río mientras le buscaba con la mirada. Cuando éste terminó en una especie de zona más rebajada de lo normal (seguramente para que la gente pudiera bañarse), observó un caminito de tierra que estaba situado algo escondido entre la maleza, poco a poco se adentró en él, y fue esquivando algunos árboles y arbustos.

Y no tardó en dar con él. Justo en la orilla del rió, en una pequeña explanada de tierra, y alejado de las pocas personas que disfrutaban de un baño de agua fría a esas horas de la mañana lo encontró en una pose de meditación, totalmente concentrado, y sin moverse.

Se permitió el lujo por unos instantes de mirarle. Por la postura dedujo que ya había acabado la sesión y ahora estaba relajándose. Aunque estaba de espaldas a ella se notaba que había hecho un entrenamiento intenso. La camiseta de tirantes estaba totalmente pegada a su espalda por el sudor, cosa que permitía observar cada uno de los músculos que la formaban, llevaba el pelo más revuelto de lo habitual… pero a pesar de la atractiva y tranquila estampa que se le ofrecía a Akane, las malas costumbres no se pierden ni en vacaciones y menos cuando los celos hacen acto de presencia:

-Por lo que he oído… no pierdes el tiempo… ¿eh?

Ranma había notado su presencia incluso antes de que ella lo viera a él. Sentía aquella aura aunque no quisiera en cuanto se acercaba por poco que fuera a él. Así que no necesitó comprobar con la vista lo que sus otros sentidos le habían dicho ya. Sabía que era Akane, así que no se giró cuando le contestó a aquella alusión:

-¿Por qué has dicho eso?

-¡Oh! Vaya, ¿no me preguntas "qué haces aquí" o, al menos no me saludas primero? – contestó ella atacándolo.

Ranma giró un poco la cabeza para mirarla de reojo y desde esa posición siguió la conversación:

-Creo que yo podría acusarte de lo mismo, ¿no? – Volvió a darle la espalda completamente- Pero de todas maneras conociéndote como que mejor te doy la razón así que… Hola, ¿Qué haces aquí? ¿Mejor ahora?

-Hombre, pues la verdad es que no mucho, menudas ganas… - fijó la vista en el suelo, pues se puso nerviosa al hablarle a una espalda, espero un poco para ver si Ranma cambiaba de actitud pero en vista de que no decía nada le susurró sin levantar los ojos-¿Te pasa algo?

Por fin, para alivio de Akane, Ranma se puso en pie y se giró para mirarla directamente a los ojos:

-¿Por qué has dicho eso?- y levantó una ceja a la expectativa de la respuesta de ella.

-Lo he dicho…- resopló, decirle aquello era confesarle parte de sus celos- Bueno… lo he dicho por el grupo de tías buenas que se te acaba de presentar hace unos minutos…-y fue incapaz de sostenerle la mirada.

-¡Ah! Eso…-Sonrió de medio lado, pero en una sonrisa forzada y falsa.

- ¿Ah eso? – le volvió a subir la vista y añadió- ¿Esa es tu respuesta?- los celos hicieron aún más su acto de presencia, y no por los comentarios de las chicas (aunque sus motivos para ello tendría), ni por el hecho de que se le hubieran presentado, sino por la actitud de él, que si no lo era, se podría decir que rozaba la indiferencia hacia ella.

-Sí. ¿Qué más quieres? Tu misma has dicho que se me han presentado ¿y yo que quieres que haga? ¿Salgo corriendo? Además… ¡a ti qué más te da! Porque si no lo recuerdo mal lo último que me dijiste el otro día fue algo así como "tu y yo no somos nada, tú solo eres un cerdo que se va con la primera que se le pasa por delante, no te metas en mi vida y ¡ah! No te metas en mi vida". En versión resumida claro, y sin contar el puñetazo que me metiste al finalizar tu discursito- mientras recordaba las palabras de Akane fue contando con los dedos, y según avanzaba más arrugaba la frente. Cuando acabó, relajó su gesto para añadir finalmente- ¿Fue algo así, no?

Akane en ese momento no supo que era lo que más le había dolido, si el darse cuenta de lo mal que había hecho, como siempre, diciéndole aquellas cosas, si el tono que había puesto al repetir aquella frase, o si era la indiferencia que Ranma estaba mostrando hacia ella durante toda esa conversación. Así que calló y volvió a fijar la vista en el suelo.

Se hizo de nuevo el silencio, pero esta vez no era ese tan agradable que a Ranma le había sorprendido al despertarse, sino uno tenso e incómodo que Akane no sabía cómo romper, y que a él, no le apetecía hacerlo en absoluto.

Finalmente la chica se decidió e intentó quitarle hierro al asunto:

-Mira que es mala suerte encontrarnos en el mismo camping…!vaya…

Ranma al escuchar las primeras palabras se acercó a Akane bruscamente y la interrumpió levantando ligeramente la voz:

-¿Mala suerte? ¿Para ti verme aquí es mala suerte?

-Bueno, yo no quería de… -pero la volvió a interrumpir sin escuchar palabra de ella. Con cara de enfado, como Akane nunca antes le había visto con ella, le soltó secamente:

-No te preocupes, no te molestaré. Tú sólo haz como si yo no existiera. Ignora a tu mala suerte.

Y de nuevo, sin esperar respuesta cogió una toalla blanca que había en el suelo, y se dirigió con paso firme por el camino por el que Akane había llegado mientras se secaba la frente, pensando que quizás sus amigos estarían ya, por fin, despiertos.

Akane se quedó inmóvil, pensativa y triste. Se había quedado de piedra ante la actitud de Ranma, pues él nunca la había tratado así. En su mente repitió varias veces la secuencia de la conversación, y cuando lo hubo hecho sólo podía pensar, una y otra vez:

-(¿Qué es lo que ha pasado aquí? Esta enfadado conmigo, obvio, pero…jamás lo había visto de esa manera, mirándome así, y sobretodo, nunca me había hablado de esa forma…daba miedo… ¿Qué le pasa?)

Todos estos pensamientos fueron acompañados de una sensación de vació en el estómago. Akane no lloró, aunque tenía muchísimas ganas, pero su orgullo ganó de momento aquella batalla. Eso sí, algo había empezado a despertarse en ese lugar. Yuka empezaba a salirse con la suya. Akane empezaba a abrir los ojos.

Minutos después emprendió el camino que ya antes había trazado y por el que Ranma se había ido pero en dirección contraria.

Cuando llegó al interior del recinto no le apetecía ir directamente con sus amigos así que se decidió por dar una vuelta por el camping y así ver cómo era.

Al pasear se dio cuenta de que éste tenía una forma más o menos cuadrada, cuatro calles en vertical que desembocaban en una horizontal. Cada calle tenía tiendas o caravanas a banda y banda, menos la que estaba atravesada, ya que en esta estaban las zonas comunitarias para los usuarios, es decir, los servicios y duchas, las zonas termales, la discoteca y todo lo demás que Kenzo les había dicho que tenía el lugar.

Fue haciendo zig-zag por todas las calles, empezando por la primera para finalizar en la última que era donde ellos tenían montadas las tiendas. Y paseando, sumida en sus pensamientos, transcurrieron unos 15 o 20 minutos hasta que al final llegó al inicio de la última calle. Comparó y se dio cuenta que aquella era la que más vacía estaba, o al menos, de momento. Siguió avanzando y a lo lejos divisó a todos sus amigos montando una tienda. Se fijó que a poca distancia se situaban las tiendas que ya había divisado nada más llegar al lugar, pero esta vez vio quienes eran sus vecinas. Al descubrirlo lo único que pudo pensar es:

-(Mierda, son las busconas que se le han presentado antes a Ranma… Joder, des de luego lo mío es mala suerte pero de verdad)- suspiró, por enésima vez, resignada, las cosas cada vez se complicaban más, pero lo peor de todo era ¿cómo iba a solucionar las cosas con él?

Finalmente recorrió los metros que le faltaban para llegar a donde estaban sus compañeros pero se sorprendió al encontrar un panorama muy distinto al que había dejado. Allí seguían la iglú que compartían Hiroshi y Daisuke, y la tienda triangular de Ranma. Además ahora había otro iglú a medio montar, Sayuri se encontraba dentro de esta y parecía un fantasma poniendo bien las diferentes capas para poder introducir las varillas. Ranma estaba agachado en un lateral clavando los clavos principales de la primera tela plástica que sujetaba la tienda al suelo, Yuka se encontraba muy cerquita de éste agachada a su lado. Hiroshi y Dai estaban ocupados encajando las varillas en el otro lateral de la tienda.

-¡Hola Akane! Vaya… ¿Ya estás aquí? – Yuka la saludó como si fuera una sorpresa que ella se encontrara allí. Ranma solo la miró de reojo y continuó con su tarea fingiendo ignorarla. Sayuri en ese momento sacó la cabeza y con cara de pena se dirigió a Akane sin llegar a sacar el cuerpo:

-Akane, anda, ayúdame y haz algo, que no me aclaro con esto.

Cinco minutos más bastaron para que la tienda estuviera lista, pero su tamaño no era el que Akane esperaba precisamente. La tienda no era de cuatro personas tal y como Yuka le había dicho que tendrían, sino de dos y justita. Y ahí, clarísimamente, estaba el problema.

-¿Y ahora qué?- Yuka fue quien pronunció en voz alta la pregunta que todos tenían en mente mientras todos seguían mirando la tienda como si esperaran que al hacerlo creciera.

-Lo siento chicas, creo que me equivoqué de tienda, como estaban las dos juntas me confundiría y cogí la pequeña…De verdad, lo siento muchísimo, perdonadme…lo sien..

-No pasa nada Sayuri-intentó calmar Akane a la chica mientras disimulaba su mal humor- ¿Pero ahora qué? ¿Cómo vamos a dormir las tres ahí dentro? – y puso los brazos en jarras.

Pero para nada aquello era casualidad todo estaba planeado por Yuka y el siguiente paso que ella había predicho estaba a punto de darse:

-Chicas…- Ranma se rascó la nuca en su gesto tan habitual- A mi me sobra un sitio en la mía… si queréis… alguna puede dormir conmigo, bueno, quiero decir en mi tienda, no conmigo… ya…

-¿En serio?- Yuka se giró hacia él con energía, adelantándose a las quejas de las otras dos chicas, y se abrazó al cuello de Ranma al estilo Shampoo- ¡Qué amable eres! La verdad es que nos salvas las vacaciones, que suerte que estuvierais aquí también. – se soltó de él, para alivio de Akane y llevándose un dedo a los labios en señal de concentración y añadió- El problema ahora es… ¿Quién va a dormir contigo?

Akane ya se estaba imaginando a quién le iba a tocar dormir con él, la excusa de que eran prometidos era perfecta para encasquetarla con él, y ellas tan felices juntitas, pero le sorprendió lo que Yuka propuso en seguida:

-Hagamos un sorteo, yo creo que lo mejor es que cada día una duerma con él, así no tendremos problemas. ¿Algo que objetar Ranma? Después de todo es tu tienda ¿no?

-Por mi ningún problema, voy a hacer lo mismo esté quién esté, dormir- se encogió de hombros.

-Pues qué lástima, ¿verdad chicas?- y les guiñó un ojo a sus amigas.

Akane, que ya llevaba un cabreo monumental enorme encima, sólo podía pensar en que ojalá la hubieran obligado a dormir con él y en que no podía fiarse de Yuka ni un pelo, de manera brusca y al mismo tiempo que se giraba dándole la espalda a ésta soltó:

-Joder Yuka ¡Cállate ya!

A los pocos minutos la pecosa llamó a sus dos colegas y con tres palillos en la mano, partió uno de ellos haciéndolo más corto que el resto, y los colocó en su puño cerrado de manera que no se pudiera diferenciar del resto. Sayuri y Akane cogieron uno cada una. Los dos sacados del puño eran largos por lo que Yuka pegando saltitos de "fingida" alegría dijo:

-¡Genial! ¡Yo seré la primera! –dejó de saltar, y poniendo una pose de niña buena le comentó a Ranma- ¿Serás bueno conmigo, no Ranma?

-Tu tranquila que ni te enteraras de que estoy en la tienda .

Poniendo una sonrisa pícara esta vez y diciéndolo arrastrando las palabras para parecer sensual Yuka volvió a añadir:

-Pues sigo diciendo que es una lástima…- y volvió a guiñar un ojo, pero esta vez para Ranma lo que hizo que esté se sonrojara.

Todos rieron las ocurrencias de Yuka, bueno, todos no, Akane muy seria rodó los ojos y suspiró otra vez en esa mañana, pero esta vez, era un suspiro de rendición.

# # #

Acabaron de desempacar el resto de las cosas que habían traído las chicas, entre ellas el equipaje y los diferentes utensilios que habían traído para poder cocinar. Y cuando se dieron cuenta ya era la hora de comer. Decidieron un menú sencillo y rápido que prepararon con los dos camping-gas que tenían entre todos: tallarines instantáneos.

Se sentaron por donde pudieron entre las sillas, esterillas que tenían y mientras comían Hiroshi hizo una propuesta:

-¿Qué os parece si esta noche vamos a la discoteca del camping?

-Claro, por qué no…- contestó Sayuri.

Akane que seguía seria todavía des de la mañana informó de sus intenciones de quedarse descansando tranquila en la parcela.

-A mi no me apetece mucho, estoy muy cansada. Pero id vosotros.

-Venga Akane, no seas sosa- la recriminó Yuka en seguida- iremos las tres y lo pasaremos bien.

-Ya he dicho que no me apetece…- remarcó las sílabas para intentar dejar claro lo que decía.

-Me da igual lo que digas- imitó el tono de Akane remarcando cada sílaba y separándolas exageradamente para dejar claro que no había discusión posible- Vamos a ir todos y punto.

-Pero mira que eres cabezona, des de luego no llevamos ni un día y ya estás de lo más pesado…

-¿Eso significa que iremos?

-Eso significa que ya veremos.

- Yujuuuuu- y lo celebró Yuka sabiendo que había ganado la discusión, y que efectivamente Akane iría con todos esa noche.

Los demás no intervinieron en la conversación. ¿Para qué? Yuka se las apañaba muy bien solita para hacer con Akane prácticamente lo que quería. Por suerte…

Cuando terminaron de comer Hiroshi les propuso a las chicas:

-¿Qué os parece si nosotros nos vamos a comprar al pueblo algunas provisiones para los próximos días?

Con una ceja alzada y muy extrañada Yuka preguntó:

-¿Vosotros Hiroshi? ¿He oído bien?

-Sí, nosotros.

En ese momento los tres chicos se miraron entre si de una manera extraña. A lo que la impaciente chica volvió a insistir:

-Vale, ¿qué está pasando aquí?

-Nada. Sólo queremos ir a comprar para que a vosotras os toque fregar os cacharros de comer. ¿Por qué dices eso?

-Pues porque viniendo de vosotros suena muy pero que muy sospechoso que os ofrezcáis para algo así.

- Encima que sólo queremos ayudar. ¡Pues id vosotras!- fingió ofenderse ante la incredulidad de Yuka, pero ésta decidió darse por vencida y solo contestó con un ligero:

-Vale, vale…

Un par de horas más tarde los chicos cogieron el bus para ir hasta el pueblo y allí comprar la lista de cosas que entre todos, y que con un fondo común, habían elaborado.

En cambio las chicas, en vista de la aparente amabilidad de los chicos, se quedaron a pasar la tarde acabando de instalarse definitivamente en las tiendas y la parcela y colocando todos los bártulos. Una vez hecho esto, lavaron los cacharros que habían manchado para comer y prepararon la ropa que querían ponerse para la noche.

Akane había estado durante el resto del día callada y malhumorada. Su día no había empezado bien. Y cualquier comentario le sentaba mal y era suficiente para iniciar una discusión con alguna de sus dos amigas. Sayuri y Yuka tuvieron paciencia de santas con ella, pero todo tiene un límite. Llegó un punto en que era imposible soportarla y en vista que Akane no les iba a explicar qué demonios era lo que le pasaba, decidieron cortar por lo sano y preguntarle de una vez:

-¿Qué te pasa Akane?-explotó Yuka al tiempo que tiesa como un palo y con los brazos en jarras fulminaba a la peli-azul con la mirada, dejándolo, así, sin escapatoria- ¿Tanto te fastidia que también esté aquí Ranma?¿Es eso?

Akane estaba preparada para una nueva discusión pero la última pregunta le había recordado la pelea de esa mañana con Ranma. Y se quedó sin furia que sacar por la boca. Así que mientras volvía a la tarea de sacar unas chancletas que estaban en el fondo de su mochila y le daba la espalda a sus amigas le contestó en un tono muy diferente al que había utilizado con ellas durante todo el día:

-No. No es eso. Y cállate ¿Vale? No estoy para tus tonterías…

-¿Cómo que mis tonterías?- Yuka relajó la expresión de enfado y sonrió para darle confianza a Akane- Llevas toda la tarde rayadísima e irascible. Vamos, somos tus amigas, ¿no? Cuéntanoslo. Así que…- y dejó la frase sin acabar como invitación a que siguiera hablando ella.

-Así que…nada- y derrotada se sentó en el suelo, sobre una esterilla, al tiempo que dejaba ir otro suspiro más y sus ojos se llenaban de lágrimas que amenazaban con empezar a derramarse mejillas abajo.

Pocas eran las veces en que Akane se derrumbaba, así que sus dos amigas corrieron a sentarse una a cada lado para confortarla y escucharla mejor.

Sayuri, que era la más dulce por naturaleza, fue la que insistió:

-¿Qué es lo que te pasa Akane?- y le pasó un brazo por los hombros temblorosos para reconfortarla.

-Ranma-hizo una pausa para coger aire, pues los sollozos le cortaron la frase- ël está enfadado conmigo…

-¿Pero por qué?- preguntaron al instante las dos al unísono.

- Pues porque soy una idio…

El insulto quedó en el aire. Akane con la boca abierta a medio hablar se quedó mirando hacia el camino principal de la calle.

Yuka y Sayuri siguieron la mirada de ésta y fue entonces cuando las tres se quedaron sin palabras al ver aparecer a los tres chicos con otras cuatro chicas. Una rubia bastante cerquita de Ranma, pero una morena de media melena y pecosa iba cogida del brazo de Daisuke. Hiroshi iba hablando con las otras dos. Los cinco caminaban en dirección a las tiendas. Akane reconoció al grupo de chicas en seguida y se volvió a repetir mentalmente la mala suerte que tenía.

Yuka se puso en pie y alzando ligeramente la voz gritó:

-¡Serán cabrones! ¡Por eso querían ir a comprar ellos!

Yuka estaba que echaba chispas por la mentira de los chicos, en cambio, las otras dos chicas, que eran la que se suponía que debían estar enfadadas, después del primer impacto, se vinieron abajo. Yuka fue, como siempre, la que tiró hacia delante. E intentando animar a sus amigas añadió:

-No os preocupéis, esta noche se van a cagar, nos las van a pagar por mentirosos.

Fin del 3r capítulo.