Nanase y Yamazaki no habían vuelto a mencionar nada, cuando se veían a penas se miraban, pues el ojiazul se pasaba las horas evitando la mirada ajena más que de costumbre, después de lo que había ocurrido no era para menos.
Aquel día no era distinto, los cuatro se dirigían a Iwatobi en el tren tras haber sido invitados por sus kouhais al festival anual de Samezuka, pues aunque ese año ya no estaban en la escuela, Sousuke y Rin seguían siendo bien recibidos y, por lo tanto, los chicos de Iwatobi también.
Para cuando llegaron a la escuela ya era medio día y la mayoría de los puestos de comida estaban abarrotados, en su mayoría por estudiantes, pero ellos tenían muy claro a dónde se dirigían.
El Maid! Café no estaba dirigido ni más ni menos que por el equipo de natación, el destino de los pobres alumnos de primero y segundo no era otro que llevar nada más y nada menos que un traje de maid con todos los complementos, mientras que los de tercero se encargaban en su mayoría de cocinar o en el caso del capitán del equipo, de hacer un poco de publicidad del café y atender a la gente que entrara.
Cuando llegaron Nitori estaba en la puerta con un traje que, para lo pequeño que era, le quedaba bastante bien e incluso le hacía parecer más maduro, al menos ese fue el pensamiento que tuvo Rin en mente cuando le vio.
"¡Rin-senpai! ¡Yamazaki-senpai! Al final pudisteis venir." El menor parecía realmente contento de verles, y no era para menos después del tiempo que había pasado.
"¡Ai! Te quedaba mejor el vestido" Bromeó el pelirrojo fingiendo una mueca de decepción, seguida por una pequeña risa por parte de Yamazaki, sin duda las cosas no habían cambiado entre el equipo"¿Dónde está Momo?"
El pequeño se encogió de hombros bastante confuso, pues hacía rato que no le veía "Supongo que habrá ido a cambiarse, creo que el vestido le venía algo grande"
El pelirrojo esbozó una sonrisa maliciosa, mirando de reojo al que se suponía que era su mejor amigo "Iremos a buscarle"
Cuando llegaron a los vestuarios, el menor de los Mikoshiba estaba saliendo, con un vestido que claramente no era de su talla colgado del hombro.
"¡Momo! Me ha dicho Ai que tuviste que cambiarte" Matsuoka señaló el traje a lo que el menor asintió bajo la atenta mirada de su otro senpai y los dos chicos de Iwatobi.
"Tengo que irme, Rin-senpai, ¿podrías dejarlo en mi habitación? Debería seguir atendiendo"
El pelirrojo sujetó el vestido a duras penas, observando como el menor salía corriendo a penas despidiéndose del más alto del grupo. Este se quedó unos segundos mirando la prenda, y cuando sus ojos llegaron al rostro de Rin, este le estaba mirando de una forma bastante extraña "¿Qué sucede, Rin?
"Póntelo, es de tu talla" Matsuoka estampó el vestido contra el pecho del más alto, quien le miraba con el ceño fruncido mientras Makoto miraba a su novio algo avergonzado y Haruka seguía evitando mirar a ambos.
"No pienso ponerme esto" Sousuke seguía completamente indignado y estaba claro que no pensaba ceder fácilmente ante aquella petición.
"Muy bien.." El pelirrojo extendió el puño cerrado hacia adelante, esperando que el moreno hiciera lo mismo "A la de tres. Una, dos, ¡tres!"
Habían pasado veinte minutos desde aquello y Yamazaki seguía sin dar señales de vida, lo que hacía que Rin empezara a impacientarse "Vamos Sousuke, no tenemos todo el día" Sin esperar respuesta abrió la puerta del vestuario dejando ver a un claramente avergonzado Sousuke, quien se esforzaba por mantener la seriedad a pesar de llevar aquel vestido" Vaya...Te queda muy bien, estás muy guapo"
El pelirrojo se dispuso a echarle una foto justo cuando su teléfono empezó a vibrar, lo que Yamazaki agradeció infinitamente.
"Tengo que irme, Gou quiere que la acompañe a no sé dónde...Makoto ven conmigo.." Este último trató de rechazarle, pero cuando su novio ponía aquella cara le era imposible negarse, por lo que en seguida se despidieron, dejando a sus amigos allí solos.
Haruka se disponía a irse también, incapaz de estar allí solo con el más alto, cuando la mano de este le sujetó por la muñeca "¿Se puede saber qué pasa, Nanase? Tanto silencio es raro hasta para ti" Cuando volvió a mirarle este estaba bastante sonrojado, algo que no entendía en absoluto, pero no podía evitar pensar que se veía demasiado lindo.
"No quiero hablar de ello" Trató de zafarse de su agarre aunque apenas lo consiguió, pues le tenía bien sujeto.
"No me digas que sigues pensando en lo que pasó el otro día, eres patético Nanase" Yamazaki esbozó una sonrisa burlona, soltando la muñeca del más bajo.
"Cállate, no puedes burlarte de mí si vas así vestido..." El rubor no desaparecía de las mejillas de Nanase, quien por mucho que intentara relajarse no lo conseguía "Me voy"
"Oye tú, ni se te ocurra irte, espérame ahí, después tenemos que ir a por Rin" Yamazaki volvió al vestuario para quitarse aquel odioso vestido, bajo la atenta mirada de Haruka, quien se permitió soltar una pequeña risita algo burlona, una risita que nadie salvo él mismo oyó.
Cuando por fin salieron de allí se dirigieron a la estación de trenes en un silencio bastante incómodo, pero ninguno de los dos tenía intención de romperlo, al menos tenían la esperanza de que Rin y Makoto aparecieran por allí lo antes posible, una posibilidad que se esfumó cuando el teléfono de Sousuke vibró en su bolsillo.
Recibido 19:43
Sousuke no me esperéis en la estación, Makoto y yo hemos ido andando y me quedaré en su casa..
PD: Tendrás que quedarte con Haru
Yamazaki frunció el ceño soltando un largo suspiro y devolviendo el teléfono a su bolsillo, tirando de Nanase cuando llegó el tren mientras este le miraba totalmente confuso "Rin va a quedarse a dormir en casa de Makoto...bueno, dudo que duerman"
El más bajo le miró sin comprender "No te entiendo"
"Bendita inocencia" pensó Sousuke mirando la cara curiosa de Nanase, sin duda cada vez que le miraba apreciaba distintos rasgos de su rostro que no había tenido la oportunidad de apreciar antes, jamás se había fijado en lo atractivo que podía ser y le extrañaba que fuera tan inocente teniendo eso en cuenta "Bueno, digamos que tu amigo Tachibana no podrá moverse bien mañana"
Nanase tardó bastante en pillar aquello, aunque cuando lo entendió su cara se tiñó de un tono rojizo, devolviendo a Yamazaki la vista adorable que había tenido en Samezuka, aunque aquella vista se borró pues poco a poco el más bajo entendió una cosa, si realmente iban a hacerlo, se repetiría lo que había escuchado en el baño de aquella discoteca.
Su cara se puso pálida y el más alto entendió al momento que era lo que le ocurría, por lo que se acomodó en el asiento, dejando que Haruka se apoyara en su hombro "No deberías pensar en ello, no creo que a tu cuerpo le siente bien"
Nanase estaba extrañado por aquel comportamiento tan amable, tan distinto al usual comportamiento de Sousuke, pero sabía que no tardaría en volver a ser el de siempre.
Cuando llegaron a la última estación, Haru se había quedado profundamente dormido, pero no podía cargar con él hasta su casa, por lo que por mucho apuro que le diera, debía despertarle, aunque hasta que lo consiguió se llevó bastantes quejas por su parte.
De nuevo el camino fue silencioso mientras subían aquellas interminables escaleras, aunque Yamazaki se detuvo cuando escuchó que los pasos del ojiazul también lo hacían. Estaban frente a la casa de Makoto y la mirada de Haru se volvía cada vez más triste, obligando a Sousuke a tirar de él hasta su casa, aunque esto no quitaba que siguiera cabizbajo cuando llegaron a su casa y, posteriormente, a su habitación.
"¿Estás bien?" Miró al más bajo algo preocupado, aunque este ni si quiera le respondió, se limitó a cambiarse de ropa y a meterse en la cama, dejando un hueco bastante amplio, algo que al principio no llegaba a entender.
"No tengo futón aquí, solo no me molestes" Aunque había tratado de sonar borde, su voz se notaba notablemente apagada y Yamazaki sentía necesidad de animarle aunque fuera un poco, claro que siendo Nanase eso parecía bastante imposible, por lo que se limitó a cambiarse y a colocarse en el hueco que le había dejado, dándole la espalda.
Haru podía sentir la calidez de Sousuke a través de la ropa, nunca podría haberse imaginado que alguien que parecía tan frío pudiera ser tan cálido, y aquellos pensamientos le sorprendían incluso a él. No tardó demasiado en volverse a dormir y, ya completamente rendido a Morfeo, se giró sobre si mismo buscando algo a lo que agarrarse, siendo esto la espalda del mayor quien hacía rato que se había dormido, por lo que esta situación era completamente ajena a ambos.
