El joven asiático volvió a su lugar en la mesa, pero su mirada era distinta, en esas bellas joyas impares se asomaba algo turbio, el rubio lo podía ver pero no lograba distinguir bien que era, ¿miedo? ¿Sorpresa? ¿Furia?, lo que sea no parecía bueno

-¿quién era?- pregunto el ojiazul con la boca algo llena de comida

D sonrió por la expresión de Leon

- un cliente-

-¿a estas horas?-

-pensó que su mascota esta enferma, me llamo como consulta- dijo fingiendo no darle mucha importancia a sus palabras y cambiando su expresión a una mas neutra y habitual queriendo engañar a Leon con ello, el rubio no terminaba de creerle su instinto le avisaba algo mas, pero tratándose del conde se podía esperar que pusiera cara de ver un muerto si de un animal resfriado se trataba, aún era alguien muy raro para él, aunque le gustara seguía siendo excéntrico. La cena acabo y Chris fue a su habitación, la pareja camino por el pasillo

-entonces... Querrás que duerma en el sofá supongo- hablo el mas alto

-si así esta mas cómodo adelante- respondió el asiático mientras sonreia traviesamente y alzaba una ceja, siguió caminando a su habitación mientras el rubio parado ahi procesaba la indirecta, sin dudarlo siguió los pasos a su pareja

D yo... — a penas alcanzo a decir el pobre tipo cuando cuando fue callado por los delicados dedos del conde

no hables más — dijo cerrando los ojos y poniendo sus brazos alrededor del cuello del americano, Se unieron en un profundo beso, a Leon le sorprendía la desesperación de D "debió esperar esto todo el día" sonreía por la idea de que el conde le necesitara tanto quería complacer sus deseos, lo empujo a la cama y saco o intento mejor dicho sacar su "vestido", con un suspiro de frustración y rodando los ojos D desabrochó cada botón de su cheongsam, tomo de la nuca a Leon halándolo hacia encima suyo, "¿por qué tanta prisa, tenemos toda la noche?" quería decirle pero le daba miedo preguntar, se limito a callar como se le había ordenado y seguir aprovechando su suerte, no había espacio en la piel del asiático que no fuese tocada con deseo, besaba sin cuidado su cuello y su torso, no era tan gentil como pudiera esperar pero ya lo imaginaba, no importaba sentir como golpeaba una y otra vez en su interior sin tanto cuidado, necesitaba unirse así con Leon desde hace tiempo, soñaba de vez en cuando con ello, en respuesta a todos esos movimientos araño la espalda del rubio haciendo que grupera de la forma mas erótica que el conde pudiera esperar, no querían que el momento terminara, sobre todo el azabache, apretó las sabanas mientras sentia la descarga eléctrica recoger cada una de sus vertebras, suspiro el nombre de su amado mientras volvía a devorar su boca, la noche paso con ellos abrasados, Leon cayó en un tranquilo sueño profundo mientras que D acariciaba el brazo que lo rodeaba y veía con algo de tristeza el techo, cerró los ojos y aspiro hondo, todo lo que haría de ahora en adelante no le gustaría en nada.

Toda la mañana el rubio estuvo de buenas, sonriendo como bobo, dando los buenos días, riendo con las bromas que por lo general lo hacían explotar en berrinche, el explosivo detective Orcot parecía un perrito moviendo la cola en un día de paseo, Jill no sabía si preocuparse o alegrarse por él

-debió ser una muy buena taza de té- dijo para sí misma mientras cerraba la copiadora y sonreía de lado "ojala siga así" en el momento que su gran intuición le dijo que el conde y Orcot eran el uno para el otro no hacía más que pedir internamente que ambos se dieran cuenta, sonrió fraternalmente al rubio que cruzo miradas con ella pues sintió que posaba sus ojos sobre él desde hace rato, aprobando en silencio su relación.

Durante su descanso para comer Leon decidió ir de sorpresa a la tienda, bajo las escaleras muy rápido cruzo el portal casi saltando cuando vio a D dar la vuelta asustado

-¡detective!- lo nombro por mero instinto

-eh, ¿te asuste?- dijo mientras ponía la mano detrás de su nuca

-no… me sorprendió es to… - realmente tenia los nervios de punta

-¿pasa algo?- aunque lo pregunto el rubio estaba seguro que asi era

-vera… detective-

-D, ¿vas a seguir llamándome asi?-

-Leon, hay algo que…- sentía como su cuerpo comenzaba a temblar, llevo su mano a su boca tratando asi imaginariamente de silenciarse, quería decirle todo, necesitaba decirle pero estaba programado para no hacerlo, su padre y su abuelo le habían implantado todas esas ideas a tan temprana edad que era sumamente difícil desenraizar ese odio, esa ideología, ese plan de venganza contra la humanidad, estaba sofocándose con todo eso, necesitaba salir de ahí, se camino a sentido contrario del rubio y entonces sintió que lo rodeaban deteniendo su paso

-lo que sea que este pasando no te alejara de mi, no importa a donde quieras huir con tus problemas, yo te encontrare- sentencio con un tono tan serio que asusto al conde, esa frase lo aterro y al mismo tiempo hizo bombear a su corazón más amor por ese hombre, mordió su labio inferior para evitar llorar pero no evito que sus ojos se humedecieran, dejo envolverse una vez mas por los brazos de su amado detective rogando al universo fuerza suficiente para lo que seguía, enfrentarse a su familia.

-yo aún no puedo decírtelo- esa frase sonaba en su cabeza ahora, no era un "aun no es tiempo" era un "no puedo" asi lo sentía, asi lo marcaba su instinto, pero ¿Qué podría ser tan grave?, para Leon definitivamente todos sus problemas comenzaban y terminaban con D, "tal vez su abuelo lo desherede si se entera o algo asi", no, no podía ser el dinero "¿y si tuve razón todo este tiempo?", -¿razón?- se preguntó en voz alta "siempre fue un criminal y no puede decírmelo", ese pensamiento se vertió como agua helada por su cuerpo dándole en instantáneo un dolor de cabeza insufrible, "No" cada pista que pensó tener era un mal entendido, D no era ese criminal que quería arrestar la primera vez que entró a la tienda, no, al conocerlo supo que era diferente, un hombre excéntrico pero no un mal tipo, no uno tan malo, no podía serlo, escuchaba a lo lejos la conversación de su compañero, su estrés se estaba volviendo furia, nada de lo que pasaría seria bueno ya lo había entendido mejor, pero no estaba enojado con el azabache, estaba enojado con quien fuese que manejaba los hilos del destino, enojado con la vida misma tal vez, cualquier delincuente que se les cruzara hoy pagaría las consecuencias.