"El Abrazo del Ángel"
Jigen No Hanashi
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"¿Nieve?... ¿Está nevando?... VAN, VAN, MIRA POR LA VENTANA, MIRA, ¡ESTÁ NEVANDO! ¡ESTÁ NEVANDO ALLÁ AFUERA!"
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Cap 3.- Ai Shiteiru
El ángel sonrió mientras contemplaba aquel rostro, repentinamente infantil, asomado a la ventana con una emoción que rara vez le veía, la observó mientras pegaba el rostro a la pequeña ventila del cuarto de aseo y pronto notó un escalofrío recorriéndola de la cabeza a los pies a causa del viento que se colaba, ahogó una risa y se incorporó solo un poco para tomarla del brazo y jalarla de vuelta a la tina llena de humeante agua caliente.
-Yo quería ver un poco más –Dijo la pelirroja en un intento de puchero infantil, Slanzar rió un poco antes de abrazarla por debajo del agua y darle un beso en la mejilla.
-Creo que no podremos salir en un rato el día de hoy, ¿alguna idea de cómo entretenernos?- La última parte de aquella frase había sonado como un ronroneo en aquella voz profunda y varonil, provocando que la piel blanca de la pelirroja se erizara repentinamente, ella solo se rió mientras tomaba el rostro de su esposo para darle un beso en los labios, no había necesidad de responder cuando podía continuar con lo que habían comenzado a hacer momentos antes de que unos cuantos copos de nieve entraran por la ventila.
…..
-Estaba pensando…
-¿En qué?- Slanzar observó un momento a su esposa mientras sostenía una espátula pegada a su rostro, el aroma en la cocina era delicioso, el ambiente cálido a pesar de la fuerte tormenta cayendo afuera de la casa, el pelinegro esperó un poco más a que su esposa terminara la frase mientras dejaba en la mesa el libro que estaba leyendo, decidió recargarse contra el asiento mientras se cruzaba de brazos, ella estaba demasiado concentrada.- ¿Me dirás entonces?
-¡Oh, lo siento!, es solo que… bueno… ¿qué te gustaría que tuviéramos primero?
-¿De que?
-Hijos… ¿te gustaría un niño o una niña?
-Me da igual, mientras sean nuestros no importa… ¿Por qué?
-Es que… -Le dio la espalda para voltear la tortilla que estaba guisando y revisar las frutas dulces al fuego y el té de cantalu.- pensaba que… estamos haciéndolo mucho y… bueno… probablemente quedaré embarazada en estos días.
-Esa es la idea de irnos por cinco días.
-Pero no se me hace muy normal, no nos esperamos nada, ni nos estamos cuidando.
-¿Cuidando?-La cara del ángel mostraba una absoluta curiosidad, no estaba muy seguro de haber comprendido a lo que se refería la mujer frente a si, la observó como si la respuesta estuviera tatuada en la camisa masculina que ella tenía encima, luego buscó la respuesta en sus ojos, pero no la encontró, solo vio un sonrojo nacer en aquellos pómulos que se había aficionado a besar a últimas fechas.
-Si… ya sabes… para no tener hijos por un tiempo.
Una cara de sorpresa, seguida de una estruendosa carcajada… ¿qué era lo gracioso en todo aquello? La joven de ojos verdes sacó las cosas del fuego, las sirvió y puso en una bandeja para poder llevar todo hasta la mesa, observó de reojo a su marido intentando contener la risa mientras se abrazaba los costados con una mano, ¿Cuál había sido el chiste?
-Lo, jajajajaja, lo lamento, jajajajaja, es que… ha, ¿Cómo te lo explico?... si no quieres hijos dejas de tener intimidad con tu pareja y le ruegas a Escaflowne, y se supone que estos días son para que estemos juntos, además, ¿Por qué no querríamos tener hijos de inmediato? Formar una familia lo antes posible es el paso siguiente a contraer nupcias.
-Eso es estúpido… lo siento, no quise ofender… pero hay muchas formas de evitar tener hijos para poder seguir como hasta ahora, y bueno… algunas personas evitan tener hijos para concentrarse en ser una pareja.
-¿Quién haría algo así?
-Kali chan y Ascot kun, por ejemplo… Caldina y Ráfaga, aunque, Ráfaga en realidad si quiere hijos, Caldina es la que se niega, dice que aun hay muchas cosas más que quiere hacer antes.
-¿Y tú? ¿no quieres tener hijos conmigo?... debiste habérmelo dicho antes entonces, tú sabes que tenemos el tiempo contado…
-Si, lo se, pero… me pregunto que tan a menudo podremos hacer esto una vez que tengamos hijos que atender.
-No te preocupes por eso, con o sin hijos, no vamos a poder estar juntos la mayor parte del tiempo… soy el rey de una nación… lo más probable es que no tenga tiempo de estar contigo más que para compartir alimentos y dormir, tú también tendrás cosas que hacer, seguirás llevando a cabo las funciones del oráculo hasta que nuestra hija nazca y esté en edad de realizar sus deberes… y por lo que he visto, vas a tener muchas cosas para estudiar también.
-¿Estudiar? exactamente ¿a qué tipo de estudios te estás refiriendo?
-Cuando volvamos serás la reina de Fanelia, desconoces por completo la historia de nuestro país, nuestras costumbres, nuestras tradiciones, y estoy casi seguro de que aun te falta mucho para conocer nuestra religión, ya hablé con algunos profesores, una vez que hayamos regresado irán a instruirte como es debido.
-¿Historia, tradiciones, religión?... ¿presiento que va a ser un poco aburrido?
-No importa, la reina es el apoyo incondicional de la corona, puede que no te presentes a las juntas a las que tengo que asistir o que no revises la mayor parte de los documentos que debo revisar, aun así, quiero que estés bien informada de todo lo que sucede, habrá veces en que necesitaré tu ayuda seguramente, es por eso que debes estar preparada para todo.
-Comprendo… ¿también tomaré clases de cocina?
-No, me sorprende que sacaras tiempo para aprender, te quedó delicioso.
Ambos sonrieron antes de continuar con el almuerzo, el panorama que se dibujaba en el futuro era atareado y lleno de trabajo, entonces lo mejor que podían hacer, era aprovechar los tres días de paz que aun tenían antes de volver a la realidad.
…
La tormenta había cesado ya, la pelirroja había observado a disgusto a varias personas invadiendo la propiedad para cubrir con carpas bajas y lonas las parcelas ubicadas a los lados de la residencia nupcial, no dijo nada puesto que sabía lo importantes que eran aquellas plantas en crecimiento para el sustento de ellos y de las personas que protegían aquella casa, sin embargo el hecho de saber que estaban siendo vigilados la tenía nerviosa; era tarde, en unas cuantas horas caería el sol y el día habría terminado, Van se había enfrascado hacía ya un rato en la lectura de uno de los libros de la sala, Luin por su parte había decidido hacer un poco de limpieza, aunque no había mucho que hacer, lavo la losa y las cosas de la cocina, retiró las cosas sobre la mesa para acomodarlas en sus lugares, verificó la cantidad de alimento en la despensa mientras pensaba lo que prepararía para la cena y para la mañana siguiente, verificó el mueble frío, notando que aquel enorme y grueso mueble de madera seguía sumamente frío gracias al bloque de hielo depositado en su interior, retiró la ceniza residual de la parte baja de la primitiva estufa, cuando estuvo limpio se dio cuenta que la parte de arriba, donde había una especie de parrillas, estaba un poco untada con diversos alimentos que se habían escapado de las ollas accidentalmente, finalmente tomó un par de trapos de la cocina, enjuagó uno con una mezcla limpiadora y llenó un balde pequeño con agua en la cual sumergió otro trapo, comenzó a enjabonar las parrillas, la barra donde servía la comida, y el suelo cercano a aquel mueble de piedra y metal, tomó el trapo mojado para retirar la jabonadura y luego otro seco para dejar todo limpio y seco, estaba por enjuagar aquellos trapos en el fregadero cuando notó la falta de luz, el sol casi se había terminado de ocultar, prendió un poco de luz, estaba por retomar sus labores cuando sintió un cuerpo cálido y grande apoyarse en su espalda junto con unos brazos fuertes que la envolvían y un par de manos traviesas colándose por entre sus ropas.
-Van, ¿qué haces?- Preguntó la joven mientras reía un poco al sentir los dedos del pelinegro haciéndole cosquillas.
-¿Tú que crees?, juego contigo- Acto seguido se arrimó más al joven cuerpo de su mujer mientras dejaba de hacerle cosquillas y comenzaba a acariciarla, su voz se había vuelto ronca repentinamente y sus labios no tardaron en encontrar la nuca blanca oculta debajo de los rizos rojos de su esposa.
-Van… ahh… Van, déjame… estoy… estoy ocupada…
-No, no lo estás… no aun…
-Van… ¿y ahora que te pasa?
El aludido se tomó su tiempo para contestar mientras con una mano acariciaba las redondas cumbres suaves ocultas bajo la ropa femenina y con la otra abría lentamente los botones de la blusa de ¾ que la cubría, tomó el lóbulo de una oreja entre sus labios para morderlo con suavidad mientras retiraba la prenda que acababa de abrir, estaba excitado por alguna razón, posiblemente por la lectura que acababa de dejar inconclusa en la sala - ¿Qué no puedo tomarte cuando lo desee? Después de todo eres mía- Su voz había sonado casi en un susurro gutural, sabía que había provocado un escalofrío a su compañera por la forma como esta se estremeció, la notó tomando aire para reclamar y se apresuró a abrazarla por la cintura y voltear su rostro para besarla, la sintió rendirse entre sus brazos y la soltó, comenzó a besarle la espalda despacio, bajando cada vez más, escuchando suspiros saliendo de aquellos labios hipnóticos, tomó la larga falda que ella portaba y la deslizó con cuidado, se apresuró entonces a sacarle la prenda que llevaba debajo sin apenas verla, pronto la tuvo desnuda, decidió recorrer el camino de su espalda usando su lengua para ascender, la escuchó gemir un poco, él estaba listo pero sabía que ella aun no, comenzó a besar y morder su cuello con delicadeza mientras sus manos se encargaban de acariciarla donde era necesario, la sintió cada vez más cálida y decidió que estaba lista, se quitó la camisa en un solo movimiento, en un momento se deshizo de su pantalón y su ropa interior agradeciendo mentalmente la idea de quitarse las botas en la sala, estaba por acomodarse cuando sintió a la joven rehuirle un poco mientras reía.
-Van, déjame terminar con lo que estaba.- Dijo ella dándole la espalda y alcanzando uno de los trapos que iba a lavar.
-No, eso puede esperar hasta mañana, yo ya no puedo esperar- Respondió el hombre a su espalda mientras masajeaba su pecho con urgencia, se sentía bien, pero no quería dejarlo ganar tan fácil.
-Pues lo siento… ah… tendrás que esperar un poco, quiero dejar todo limpio.-Tomó aquel par de manos morenas y se las quitó de encima mientras se acercaba decidida al pequeño balde de agua que tenía junto al fregadero, no escuchó reclamación alguna, pensó que había ganado y tomó una palangana pequeña para echar algo de agua en el trapo antes de empezar a tallarlo, justo entonces sintió algo extraño y húmedo entre sus piernas, volteó hacia abajo completamente sorprendida solo para encontrar el rostro pícaro de su marido oculto entre sus muslos, observándola a la cara con una sonrisa torcida. - ¿Pero que… -Dijo ella completamente sorprendida justo antes de verlo hundir su rostro y su lengua en su intimidad.
-Termina lo que estás haciendo, yo me ocuparé de jugar contigo aquí abajo.
-Ppero… Van… AHH, así no voy a terminar.
-¿Por qué no? Tienes las manos libres, yo haré todo el trabajo para que cuando termines, estés lista para mí.
-Van, no… AAHH… eres malvado ¿sabes?
Él ya no contestó, pudo sentirlo aferrarse a ella por detrás mientras seguía con sus exploraciones, eran caricias placenteras y completamente excitantes, no pudo continuar con lo que hacía, las rodillas le temblaban a causa de los escalofríos y las corrientes eléctricas recorriéndola, se caería y enloquecería después si aquello continuaba, se apoyó fuerte en la barra mientras lo sentía introduciendo sus dedos grandes y juguetones, sabía que no había dejado de besarla en aquel lugar tan íntimo a causa de la humedad que sentía, eran dos sensaciones completamente distintas y deliciosas, su respiración se aceleró a la par que su corazón bombeaba con toda su fuerza, pronto dejó de pensar, solo podía sentir como era devorada por aquel ángel lujurioso, ya no importaba nada más, el mundo ya no existía, su cuerpo ya no le pertenecía más, se escuchaba a si misma sin escucharse realmente mientras gemía por el placer, de pronto las caricias cesaron, perdió el equilibrio por la sorpresa, dejándose caer sobre aquella superficie que le había servido de soporte, estaba recuperando el aliento, recordando poco a poco donde se encontraba cuando sintió algo más, estaba siendo penetrada despacio, pronto un par de manos tomaron su cintura y una boca húmeda se instaló en su espalda, succionando despacio, fue entonces que perdió la razón, se dejó llevar, así, de espaldas, sin poder ver a su dulce captor, recibiendo todo tipo de caricias a lo largo de su cuerpo mientras era elevada poco a poco al cielo, sabía que estaba parada en puntas, pero ni siquiera eso importaba, se sintió envuelta en fuego cuando él la aferró con fuerza para detenerse a tomar aire, ella deseaba más y su cuerpo reaccionó, escuchó un gemido masculino junto a su oído cuando comenzó a mover las caderas dibujando círculos que iban y venían torpemente, la sensación era fantástica, pronto se detuvo cuando él se desprendió de ella repentinamente, era injusto, se volteó completa para verlo a los ojos, aquello era el rostro mismo de la lujuria, el solo notar la forma descarada en que estaba siendo examinada por aquellos ojos oscuros le provocó otro escalofrío.
-¿Por qué te saliste?
-Porque ibas muy rápido, no pienso terminar aun… después de todo, tengo una diosa frente a mi.
Ella se sonrojó, volviéndose más atractiva de lo que le parecía en aquel momento, una pizca de cordura volvió a él, acarició con ternura aquel rostro de ojos de jade para robarle una sonrisa, se acercó a ella con cautela y depositó un beso suave en aquellos labios que ahora se habían vuelto rojos, enredó sus dedos entre aquellos suaves cabellos escarlata y pegó su frente a la de ella mientras la abrazaba de nuevo, la sintió devolverle el abrazo y comenzar a besarlo en el cuello, justo ahora se daba cuenta de cuanto le había hecho falta ser tocado por aquellas manos suaves mientras la amaba, con cuidado, sin romper el contacto creado, tomó una pierna femenina para subirla un poco mientras él bajaba despacio, consciente de la diferencia de estaturas, entrar de nuevo fue realmente fácil, ella lo seguía besando con vehemencia mientras lo envolvía con sus piernas, el echo de cargarla distraía su mente lo suficiente para aguantar un poco más, así siguieron todavía un poco, estaban perdidos en aquel juego, no se dieron cuenta de en que momento sus pies habían dejado de tocar el suelo, ninguno notó las plumas cayendo a su alrededor segundos después de que un par de enormes alas blancas desaparecieran, cuando volvieron en si estaban abrazados sobre el piso frío de la cocina, contentos, exhaustos, perlados de sudor, él se levantó con cuidado, ayudando a su amante a levantarse para volver arriba, riendo un poco al recordar lo que acababa de suceder como si hubieran hecho alguna travesura.
Un poco más tarde estaban de nuevo sumergidos en el agua cálida de la tina del cuarto de aseo, descansando abrazados para recuperar del todo el aliento.
-Van...
-¿Si cariño?
-Eres malvado.
-¿Malvado? ¿no te gustó lo de hace un rato?
-Me gustó mucho… pero eso no te quita lo malvado, me interrumpiste.
-Si te molesta, no volveré a hacerlo.
-No, no, interrúmpeme siempre que lo desees, mientras solo lo hagas conmigo está bien.
-¿Y porque querría hacerlo con otra persona?
-No lo se…
-Cuando volvamos, estaremos muy ocupados los dos… pero puedes estar segura que aprovecharé cada oportunidad para estar contigo.
-¿Aun si estoy embarazada o tenemos hijos?
-Ya lo veremos… si no quieres, si EN VERDAD, no quieres, entonces no lo haré.
-¿Qué pasará si alguna vez no quiero?
-Me las arreglaré para esperarte, no te preocupes.
-… Van…
-¿Si?
-Voy a la cama, me estoy quedando dormida.
-También yo, voy contigo.
-Por cierto… Van…
-¿Ahora que pasa?
-Te amo… por favor, no se te ocurra dejarme nunca porque te perseguiré a donde sea que vayas.
-Jajajajajajajajaja, como eres tonta, claro que no te dejaré, yo… también te amo, así que si pensabas deshacerte de mi, olvídate de esa idea.
Ni una palabra más, las luces se desvanecieron, los ojos se cerraron, los corazones descansaron finalmente de las emociones de aquel frío día de invierno, los cuerpos se refugiaron en el contacto del otro mientras eran envueltos por las sábanas y la oscuridad, Morfeo no tardó en reclamar a los amantes a su reino de ensoñación, y el deseo de que aquel paraíso no se terminara jamás fue albergado en un suspiro a la espera de un nuevo día juntos sin otra preocupación que no fuera la de amarse.
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Notas de la autora:
Debo decirlo, la inspiración se me fue por un par de semanas, comienza a costarme un poco de trabajo continuar con la historia, en todo caso, pienso bajarle un poco a la lujuria de los próximos capítulos, jajajajajajajajajajajajajaja, después de todo, los últimos días en una luna de miel son cuando te empieza a caer encima la realidad… y el cansancio xD, jajajajajajajaja, en fin, espero que este capítulo les haya gustado, aviso que el siguiente aun no ha sido escrito, así que acepto todo tipo de sugerencias, ando muy corta de ideas y de inspiración, cualquier comentario que hagan será bien recibido para crear el siguiente capítulo y mejorarlo, así que no dejen de escribir ;)
SARABA
