D . Gray - man no me pertenece porque de ser así ya sería rica por tanto merchandising que sacaría de AllenxLavi je je je.

Disfruten la lectura.


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Capítulo III - Reencuentro

-Bienvenidos al XVI Concurso Nacional de Piano Vladimir Ashkenazy. En este segundo día de los 14 jóvenes 5 serán seleccionados para la gran final de mañana. Esperamos disfruten de las obras que serán ejecutadas el día de hoy -presentaba una mujer- a continuación Elizabeth Clairy interpretará Claro de Luna de Ludwig van Beethoven.

El día transcurrió, los aplausos no se hicieron esperar. Todos eran muy talentosos.

-Finalmente, Allen Walker quien interpretará la Balada para piano no. 1 de Chopin.

El albino entró en el escenario con gracia y una dulce sonrisa en el rostro. Tomó asiento frente al piano y comenzó a tocar.

El sonido era hermoso, el joven lo hacía parecer tan fácil; la velocidad y precisión de sus dedos al presionar las teclas era impresionante.

-Ha sido un gran día. Los esperamos el día de mañana. Gracias por su asistencia -anunciaba la joven.

Detrás del escenario.

-Los resultados se colocarán en la pizarra junto a la entrada -hablaba un señor regordete- pueden ir a descansar. En dos horas saldrán los seleccionados. Gracias y mucha suerte.

-Vaya que nervioso me siento… dos horas. Si me quedo aquí seguro me volveré loco -su estómago ruge estruendosamente- está decidido. Iré a comer algo.

-Me alegra volver a Londres. Mana ¿crees que consiga pasar? Gracias al tío Neah aprendí a tocar el piano, fue difícil al principio pero siempre estuviste a mi lado animándome. Sería grandioso que ambos estuvieran aquí -mirando el cielo nocturno- espero que me estén viendo desde allá arriba -sonriendo con dulzura.

...

-¡Date prisa!

-Están colocando los resultados.

-Que nervios.

-Vaya ya están -viendo a unos cuantos metros como todos se reunían buscando con ansias su nombre. Algunos contentos y otros más decepcionados.

Una vez que todos se fueron el albino se acercó con lentitud a la pizarra. Tragó saliva y comenzó a leer con lentitud cada nombre.

- Blair Angelique, Laurent André, Tisdale Renee, Dankworth Sophia … y por último Walker Allen… ¡Walker Allen! ¡Lo conseguí! ¡Sí! -saltando de la emoción como niño con juguete nuevo.

-Bien mañana se decidirá al ganador así que debo dar lo mejor de mí y esforzarme. Practicaré un poco antes de dormir.

Al día siguiente los nervios estaban a flor de piel. La final estaba muy reñida. Los espectadores esperaban con ansias el inicio, el hecho de que la interpretación sería libre daba la pauta para muchas sorpresas.

-Vamos, vamos -tamborileaba con impaciencia sus dedos en la rodilla- maldito tránsito ¿falta mucho? -preguntando al chofer.

-Estamos a unas diez cuadras.

-Cóbrese, bajo aquí.

El pelirrojo salió con rapidez corriendo en la dirección que el señor le indicó.

-Bue-buenas tardes… -agotado por la carrera a toda velocidad.

-¿En qué puedo ayudarle?

-¿El… piano… es… aquí? -inhalando aire entre palabras.

-¿Disculpe? -no comprendiendo, con una gotita.

-¿Se lleva a cabo un concurso de piano aquí? -después de recuperarse.

-Así es, el IV concurso juvenil Franz Liszt.

-¿Entre sus participantes se encuentra alguien llamado Allen Walker?

-En este programa viene la información -entregándole un folleto.

Leyendo con rapidez- tampoco es este lugar ¿pues cuántos concursos se pueden tener en esta ciudad el mismo día? -era el cuarto lugar que visitaba sin suerte alguna.

-¿Halló a la persona que buscaba?

-No… ¿sabrá de algún otro recinto donde haya una competencia?

-A 50 minutos de aquí en el Centro Nacional…

-Vengo de esa dirección -interrumpiéndola- también he ido alrededor de esa zona.

-Mmm… lamento no poder ayudarle.

-¿Sucede algo Suzette? -pregunta un señor alto y delgado de cabello corto azulado.

-Señor Lawrence, este joven desea conocer si existe algún otro concurso de piano en la ciudad, ya ha visitado la zona oeste.

-… A dos horas hacía el norte en Croydon, aunque hoy se realiza la final -consultando su reloj- pero no creo que alcances a ver mucho.

-No importa -desesperado- por favor indíqueme la forma más rápida de llegar.

-De-de acuerdo -extrañado.

-Nuestro último concursante el joven Allen Walker. Interpretando Tsunaida te ni kiss wo, escrita por Mana y Neah Walker.

Allen lucia totalmente feliz -vestía un traje blanco, camisa azul cielo, corbata plateada y una coleta alta sujeta con un listón plateado.

Tomó asiento inhalo y exhaló aire con tranquilidad. Ganar o perder ya no le importaba.

-Mana, Neah… espero estén orgullosos de mí -susurró y comenzó a tocar.

Se sentía completamente en paz, cerró los ojos y se dejó llevar recordando los días de su infancia cuando practicaba con Mana y Neah la misma canción. Sin darse cuenta comenzó a cantar.

Todos le miraban maravillados, disfrutando la hermosa pero triste melodía. Su voz era hermosa.

Al terminar, las ovaciones fueron inmediatas, los presentes se pusieron de pie. Allen se levantó y ofreció una reverencia como agradecimiento.

Segundo y tercer lugar fueron anunciados.

-Fue una competencia muy reñida y una decisión muy difícil -comentaba por el alto parlante una mujer de edad mayor- el primer lugar se le otorga al joven Allen Walker.

-Muchas gracias -avergonzado, recibiendo el premio de cristal y un ramo de rosas.

-Felicidades por tu bella interpretación -besándolo en la mejilla.

-Mana, Neah ¿no es grandioso? Todo es gracias a ustedes- pudiendo por fin salir del edificio.

-¡...! -un ramo de tres docenas de rosas blancas fueron colocados frente a él.

-Muchas felicidades.

-Lavi -impactado, con un hilo de voz.

El pelirrojo le dedicaba una mirada llena de amor.

-Gracias. ¿Se puede saber que haces aquí? -severo, mirándolo con frialdad.

-Allen -entristecido- lo siento yo…

-Tus excusas no me importan -interrumpiéndolo bruscamente- estoy cansado así que si me disculpas -pasando de largo.

-Espera Allen -sujetándolo de la muñeca.

-Suéltame -zafándose con rudeza.

-Déjame explicarte por favor, mi intención no era…

-¡Cállate! ¿Has venido para tener sexo de nuevo? ¡Por qué mejor no te largas con Kanda! -escupiendo con odio todo aquel sufrimiento que padeció- o fóllate a cualquiera que pase, me da igual -retirándose.

El pelirrojo dejó caer las flores, tomó al joven del hombro y lo giró con brusquedad para besarlo con desesperación. El albino forcejeó pero conforme el beso se tornaba más tierno fue perdiendo las fuerzas hasta corresponderle.

El ojiesmeralda rodeó su cintura y acercó sus cuerpos con suavidad, la falta de aire los obligó a separase. Apoyando su frente con la contraria y rozando la punta de su nariz.

-Mi pequeño Allen, cuanto he sufrido. Te extrañaba tanto que creí desfallecer.

El carmín teñía las mejillas del ojiplateado.

-Allen… yo…

-¡Aléjate de él! -el albino fue apartado de un jalón- es mío ni se te ocurra acercártele de nuevo -lo miraba con desprecio mientras ceñía al menor de la cintura.

-¡Tikky! -enmudeciendo al instante.

-Hola cariño -recorriendo con sus dedos la pálida mejilla- me extrañabas ¿no es así? -acercando su rostro.

-¿Y tú eres? -interponiendo su mano para evitar que sus labios siquiera rozaran los de su amado. Con una enorme venita.

-Que molestia -bufó con fastidio- ¿podrías dejarnos solos?

-Como si fuera a dejar a mi novio en las garras de un lobo.

-Me parece que te confundes. El shonen es MI novio.

Se miraban con tanto odio que sus miradas parecían sacar chispas.

-Tikky… ¿qué haces aquí? -estupefacto de verlo de nuevo, el pecho le dolía pero los sentimientos hacía el aún eran fuertes.

-Eres mi tesoro más preciado.

-No… eso no -rompiendo su abrazo y alejándose- tu y ese tipo… -sus ojos comenzaron a cristalizarse.

-Me drogó Allen, no recuerdo nada.

-Ja -se burla el pelirrojo.

-… -recordando todo- fuiste un patán, incluso me pediste que me les uniera.

-No estaba consciente de lo que hacía, jamás te pediría hacer algo tan deplorable.

-Yo… yo… -las lágrimas ya no pudieron ser retenidas.

Ambos hicieron el amago de acercarse.

-¡Alto! Aléjense los dos.

-Allen.

-Shonen.

-¡No! -limpiándose con fuerza las lágrimas.

-No hagas eso, te puedes lastimar -sujetándole la mano y secándole el rostro con un pañuelo.

-Lavi… -susurrando su nombre.

-Lo siento -coloca la tela entre sus dedos y se aleja. Recoge el ramo y se lo entrega- por favor, tómalas.

Afirmó con su cabeza y las aceptó.

El moreno empuja con brusquedad al pelirrojo.

-¡Mira bastardo! -amenazó.

-Por qué mejor no… -el pelirrojo se acercó con toda la intención de golpearlo.

-¡Basta! -grito el albino.

-Shonen, debemos hablar.

-Estoy exhausto Tikky -con extenuación- prométanme que no pelearán.

-Pero es que… -responden ambos.

-¡Solo prométanlo! -gritando con disgusto.

-Lo prometo -hablaron al mismo tiempo para mirarse a muerte al instante.

-Me marcho -sintiendo la cabeza punzarle.

-Descansa Allen -con tristeza.

-Sueña conmigo shonen -sonriendo de medio lado.

-Que egocéntrico (¬¬) -una vez que el menor estuvo lejos.

-El shonen es mío, ha sido así por dos años y siempre lo será.

-No estaría tan confiado y deja de tratarlo como un objeto de tu propiedad -con el ceño fruncido.

El mayor lo miró con prepotencia y se alejó del lugar.

-Maldito -apretó los dientes enfadándose y odiándolo como nunca antes lo había hecho.

Allen regresó al hotel donde se hospedaba. Colocó las flores en agua y olió su fragancia.

-Lavi -contrariado de verlo de nuevo.

Tomó una ducha y se fue a acostar, con todo lo sucedido había perdido el apetito.

Miró las flores a su costado y tomó una.

-Huele tan delicioso -se deprime - ¿y si lo que dice Tikky es verdad? -sintiéndose confundido- ¿por qué habría de hacerme algo como eso? -suspirando- lo mejor será dejar eso para mañana. Mana, Neah… buenas noches -comenzando a cerrar sus ojos.

-¿Se puede saber qué hacen aquí? -con una enorme venita, el albino se disponía a ir al comedor pero para su sorpresa y desgracia, al abrir la puerta de la habitación Lavi y Tikky ya lo esperaban.

-No es obvio shonen.

-¿Te gustaría que saliéramos a desayunar? -sonriendo con las manos cruzadas detrás de la nuca.

-Les dije que me dejaran a solas -molesto- ¿acaso no fui claro?

-Allen por favor -suplicó el pelirrojo.

-No, he dicho que no, así que dejen de fastidiar- alejándose a paso veloz.

Siguieron al menor en todo el trayecto al comedor, tratando de convencerlo, provocando únicamente que su mal humor aumentara.

-¡Muy bien! -alzó la voz antes de entrar al comedor- hablaré con cada uno por separado.

-¡Yo primero! -al unísono.

-Tengo derecho de antigüedad así que no molestes.

-Eso es absurdo, el que seas viejo no sirve de nada.

-¿Cómo me llamaste? -con un tic.

-Se decidirá con un volado -lanzando una moneda al aire.

-¡Águila! -pide el moreno.

-Yo iba a decirlo -enfurruñado, cruzándose de brazos.

-Tikky gana -mostrándoles la palma de su mano con la moneda- Tikky nos vemos a las dos en la recepción.

El moreno dibujó una sonrisa de triunfo y miró a Lavi con superioridad.

-Lavi nos reuniremos a las cuatro en el lobby. Después de hablar me dejarán a SO-LAS -gesticulando con lentitud la última palabra- y no me acosarán más. Esperarán mi respuesta y la aceptarán sin renegar ¡¿entendido?

-De acuerdo -al mismo tiempo.

-Date por vencido niñato -mirando con desprecio a Lavi.

-Jamás te elegirá bastardo -fulminándolo con la mirada.

Las chispas brotaron de nuevo. El albino no estaba muy convencido de su decisión pero ya estaba hecho.

Dos de la tarde en la recepción.

-¿Listo shonen? -ofreciéndole su brazo al pequeño- ¿qué te parece si vamos a dar una vuelta por los alrededores?

-Bien. No nos alejaremos mucho -ignorando el gesto del mayor. Comenzando a caminar.

-Tu tiempo corre Tikky -sentados junto a una fuente.

-Shonen -tomándole las manos- olvidemos lo que pasó y comencemos de nuevo -cortando distancia para besarlo.

Allen giró su rostro.

-Que fácil "olvidemos todo", me heriste profundamente Tikky -dolido.

-Ya te dije que no fue mi intención, ese tipo tuvo la culpa. Eres el único ¿por qué habría de ser tan estúpido como para dejarte ir?

-¿Y de dónde conoces a ese sujeto?

-Ni siquiera sé quién es.

-Apareció de la nada frente a tu puerta y dijo "ten come unos cuantos chochos, descuida son dulces comunes y corrientes solo come -exaltándose- los aceptaste como niño bueno y accidentalmente acabaron desnudos en tu cama con tu pene dentro de él.

-Las cosas no fueron así… -intentando guardar la calma.

-¿Y entonces cómo? Por favor explícamelo con manzanas y peras para que pueda entenderlo mejor -exasperado, agitando los brazos.

-Después del trabajo fui con unos amigos a un bar, en algún momento se nos unió, como estaba muy borracho pedí un taxi y él se vino conmigo alegando que vivía a pocas cuadras de donde yo. Después de eso no recuerdo nada.

-Que conveniente -cruzándose de brazos.

-Shonen, sabes lo que siento por ti -suavizando la voz, pegándose más a él- mírame y dime que ya no me amas, que no me necesitas… si lo haces… no volverás a saber de mí

-… -dudándolo.

-Allen -tomando su rostro por el mentón para que sus miradas se cruzaran.

-Tikky -sonrojándose, recordando lo felices que eran.

El moreno rompió la distancia entre ellos y lo besó sin delicadeza alguna, tomándolo de la nuca para profundizar y evitar cualquier rechazo.

Cuanto lo había extrañado. Ese fatídico día su alma se había hecho pedazos. El hombre que más amaba lo traicionó; todo había sido un malentendido. Lo engañaron, ese sinvergüenza se llevó a su novio a base de artimañas.

La falta de aire los obligó a separarse.

-Tikky, espera -avergonzado, intentando apartar la mano que este había metido por debajo de la ropa.

-Regresemos al hotel -susurrando en su oído.

-…N-no… no podemos -intentando regular su respiración.

-¿Deseas que lo hagamos en público? -mirándolo con deseo.

-¡Cla-claro que no! -con humo saliendo de sus orejas tornándose completamente rojo.

-Entonces ¿a dónde vamos? -besándole de nueva cuenta.

-No puedo, le prometí a Lavi hablar con él -alejándolo gentilmente.

-Cuando vea que no llegas se dará cuenta de que ya tomaste tu decisión -no dándose por vencido.

-Eso no sería justo Tikky.

-¡Tanto te importa ese imbécil! -enfadado.

-Tikky no te pongas así.

-Yo soy tu novio, jamás terminamos. Eres mío Allen -levantando la voz.

-¡¿Y porque tardaste tanto en buscarme? -defensivo- si es que tanto te importo porque tuviste que esperar más de un mes.

-…

-¡Contesta! -levantándose.

-¡Por qué tenía miedo! Estaba confundido -desviando la mirada y disminuyendo el tono- cuando desperté no recordaba nada, me encontraba desnudo y con un desconocido. Le dije que se marchara pero insistió en quedarse porque yo se lo pedí. Me contó que fuiste a la casa y lo que te pedí. Lo negué todo y no lo creí pero…

-Pero -apresurándolo a continuar.

-Ese hijo de puta grabó un video y solo así le creí.

-¿El qué? -incrédulo.

-Nos filmó y si no lo crees puedes buscarlo en Internet, el muy desgraciado lo publicó.

-…

-Allen por favor -sujetando su mano, mirándolo fijamente.

-¡Tikky! -impactado al ver llorar al moreno.

-Te lo ruego, perdóname.

El albino lo abrazó con cariño.

-Por favor Allen.

-Tranquilo, no hay nada que perdonar -acto seguido lo besó con ternura.

-Gracias Allen.

Lavi paseaba de un lado a otro en el lobby mirando constantemente su reloj.

-4:45 ¿por qué tarda tanto? ¿y si decidió quedarse con ese sujeto? No Allen no podría. Aunque él tiene razón, fueron novios dos años pero al parecer lo engañó con otro. Ni siquiera nos conocemos ¡maldición! -jalando sus pelirrojos cabellos.

-¿Lavi?

-Allen -se sintió tan aliviado al verlo.

-Disculpa la tardanza.

-Descuida, lo importante es que has llegado.

-Si -no muy convencido.

-¿Y a dónde te gustaría ir? -nervioso.

-Un lugar tranquilo -diciéndolo sin pensar, teniendo en los pensamientos a su novio.

-¿Tienes hambre?

-¡Ah! si… -sacándolo de onda la pregunta- eso creo.

-¿Te gustaría ir a un café restaurante? No queda muy lejos.

-De acuerdo -sintiéndose tranquilo al ver la sonrisa del mayor.

Después de una agradable comida y una plática de cosas sin sentido Lavi se dispuso a hablar.

-Estas enfadado y has de odiarme pero es comprensible. No tengo excusa por mi comportamiento. Lo único que quiero decir es que te amo Allen, con todo mi ser.

-Lavi… -sin palabras.

-Todo este tiempo no he podido apartarte de mis pensamientos -mirándolo con dulzura.

Las mejillas del menor se tiñeron de carmín y sintió su corazón acelerarse.

-¿Po-por qué no volviste co-como lo prometiste?

-No creo que…

-Cuéntamelo, quiero saber -interrumpiéndolo.

-Mi jefe tiene un carácter especial, por mi descuido perdió una gran cantidad de dinero y como pago tuve que trabajar un mes sin distracción alguna. Me quitó mi celular y no me lo ha devuelto, ni creo que lo haga -con una gotita- después me di cuenta que no te pedí tu número y al serme imposible abandonar la oficina pues no pude contactarte. Lo sé, soy patético y suena como una mentira improvisada…

-Te creo.

-Era imposible que… ¡¿qué dijiste? -girándose para verlo a los ojos.

-Te creo Lavi -esbozando una sonrisa.

-¿Por qué? -no entendiéndolo.

-No lo sé -encogiéndose de hombre- pero te creo.

-Allen -con los ojos llorosos.

-No llores Lavi.

-Yo no estoy llorando -desviando la mirada.

-Aja.

-¿Qué deseas hacer?

-¿Yo? -señalándose con su dedo índice.

-Sí, dime a dónde quieres ir y te llevaré -extendiendo los brazos hacia el aire.

-… -pensativo- ¿a dónde sea?

-Por supuesto.

-¿Algún familiar tuyo vive aquí? -mirando un edificio de tres pisos, algo descuidado.

-No -entrando en el, subiendo las escaleras hasta el tercer piso, siendo seguido por el pelirrojo.

El menor sacó una llave de su cartera y la introdujo en la perilla.

Las paredes estaban pintadas de blanco y el lugar era muy espacioso aunque claro cómo no iba a serlo cuando lo único que había era una mesita baja, un puff, una repisa con pocos libros y un armario en todo el piso.

-Yo solía vivir aquí -mirando por la ventana.

-¿Hace mucho? -quedando junto a él, observando a las personas pasar.

-Durante toda mi infancia, hasta que cumplí 15.

El pelirrojo guardó silencio, esperando que el joven continuara cuando lo deseara, si le iba a platicar sobre sí, no lo presionaría.

-El tío Neah me enseñó a tocar el piano desde los 5 años. Adoraba escucharlo. Mi padre Mana me ayudaba a practicar, sabía tocar pero no tan bien como Neah.

Al principio fue un poco difícil pero poco a poco me fui apasionando.

En ocasiones cuando me siento triste y deseo estar solo, me gusta venir. El dueño es una persona muy amable, me hace el favor de cuidar este lugar y en ocasiones sacude un poco el polvo. Pagar por un departamento que casi no se usa… te debe parecer estúpido -mirándolo por el rabillo del ojo.

-En lo absoluto, este lugar tiene un valioso significado para ti ¿por qué habría de parecerme estúpido? -con una sonrisa sincera.

-… -sonrojándose. Toma al ojiesmeralda de la mano y lo lleva a la habitación frente a la cocina.

Las gruesas cortinas mantenían el cuarto en penumbras. Cuando el albino las corrió un piano blanco con las teclas negras se divisaba en el centro, el ojiplateado tomó asiento frente a este y comenzó a tocar una lenta melodía.

El pelirrojo disfrutó con deleite las preciosas interpretaciones.

-¿Puedo hacer una petición? -sentándose con él.

-Claro.

-¿Podrías tocar Tsunaida te ni kiss wo?

-¿Por qué esa? -intrigándole su pedido.

-Es la primera melodía que te escuché tocar. El día de ayer llegué en el momento que te presentaron para la final y la manera en la que la interpretaste -pensando- fue especial por decir lo menos. Realmente no hay una palabra adecuada para describir la emoción que sentí al escucharla y tu voz es angelical, cuando te oí cantar… me quedé sin aliento.

-No exageres -corriendo la mirada, algo avergonzado.

-Solo digo la verdad -girando la vista al lado contrario- en serio… deseo escucharte.

Como contestación las dulces notas resonaron en la alcoba.

Observó la gracia y precisión con que tocaba las teclas. Su rostro denotaba tranquilidad y una gran felicidad. Su dulce voz armonizaba con la melodía, transmitiendo un gran amor sin importar la tristeza de la letra.

-He tomado mi decisión Lavi.

El cambio tan repentino de actitud lo asustó.

-Lo he pensado mucho. Lo siento pero volveré con Tikky -mirándolo finalmente.

El pelirrojo se sintió morir. Reunió el valor y las fuerzas necesarias para no desmoronarse frente a él.

-Mj, es comprensible, solo somos unos desconocidos que se toparon por equivocación -riendo.

-Así es -intentando sonreír.

-Ya veo -levantándose- pues fue un placer.

-Lavi… yo…

-Descuida, se donde queda la salida. Hasta luego Allen.

-Hasta luego Lavi -inclinando la cabeza.

El pelirrojo alzó su rostro por el mentón, se miraron con intensidad, depositó un beso en la estrella de su frente, deseaba probar sus labios pero terminó arrepintiéndose, saliendo inmediatamente del lugar.

-Lavi… -tocando una lágrima que el ojiesmeralda dejó caer en su mejilla, la cual se mezcló con las suyas que emergieron silenciosamente.

Tenía miedo de perder a alguien preciado y salir herido de nuevo. El pelirrojo representaba un camino nuevo y si su relación no funcionaba no lo soportaría; la burbuja de ensueño que en este momento sentía podría romperse con facilidad. Amaba a Tikky y él le correspondía, con él estaba seguro. Sacaría a Lavi de su vida antes de que se convirtiera en alguien importante… o al menos así lo creía.


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No soy mala? ¬w¬ mua ja ja ja ja

Gracias por leer y sus comentarios. Intentaré no tardar mucho en actualizar.

En otra ocasión corregiré errores de estilo y demás es que ya estaba ansiosa por publicar. Siento los inconveniente -_-'

Por favor jitomatazos no, mejor pastelazos y si son de chocolate mejor je je je.

ADVERTENCIA - LEE BAJO TU PROPIO RIESGO -

Para quienes sigan mi fic de "A la distancia"... el final se acerca, un mega capítulo. Cosas inesperadas sucederán. Lavi será feliz o morirá viejo y solitario? Habrá una cosa que empieza con L y termina con N pero... será Yullen o Laven?

Todo esto y más en mi próxima actualización (que espero no tardar demasiado ¬¬)

Como soy melodramática je je.

Bye bye

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