Disclaimer: Alguno de los personajes son parte de la Saga de Harry Potter y pertenecen a J.K. Rowling. Los personajes que no son parte de la Saga de Harry Potter me pertenecen al igual que la idea lo demás es de la maravillosa J.K. Rowling que nos regaló el mundo de Harry Potter y Warner Bros. Escribo solo por diversión y porque mi único fin es expresar esta gama de imaginación infinita que surge dentro de mí ser incesantemente. Aquí les dejo una nueva entrega de Harry Potter otro SevMione, lo prometido es deuda queridos lectores… Espero que puedan seguir dejando sus reviews y pasen por mi profile para que lean mis otros fanfiction. SALUDOS! Recomendación: Me gustaría que leyeran mis otros Severus/Hermione que se titulan: Erradicados en el Tiempo y Renacer me dejen sus reviews… No sé, pero creo que son importantes para leer… tengo algo en mente relacionados con estos fanfics… Algunos que ya han leído ambos se habrán dado cuenta de que Una parte de Erradicados en el Tiempo fue fusionada en Renacer… jajaj tuve algunos de ustedes que dijeron CROSSOVERS entre Erradicados en el Tiempo y Renacer… jajaj tengo mis razones. ;D así que… continuaré diciendo que los lean. Mi mente está maquinando cosas… Ya se darán cuenta después el porqué es necesario leerlas… Saludos a todos y a leer!

Summary: Sean conoce a Dumbledore.

Personajes: Hermione Granger/Severus Snape

Escritora: Lucy Potter 25 *(recuerden el Disclaimer :-D)

Agradecimientos: Jisi Snape, MCamiSnape, JorgiDG, Ruth, minerva91 y a todos ustedes por leer mi fic :D saludos!

Contestación a los reviews: Ruth: Hey! Saludos amiga ;D espero que esté todo bien sip jajaj pobre de Sean pero que se va a hacer… jajaj Saludos ;D

Capítulo 2

¿Dumbledore?

1 de agosto de 1997 Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería/ Despacho del Profesor Dumbledore

Snape le arrastraba casi por todo el pasillo y Sean no podía creer lo que estaba ocurriendo. No podía pensar que ese, ese que le llevaba a rastras era su amoroso padre… ¿amoroso? Pues sí Snape con su familia era toda adoración… nada comparado con sus estudiantes. Snape iba murmurando un sinfín de cosas inentendibles para el chico mientras de vez en cuando le miraba examinándole. Según su madre, el era una copia idéntica de Severus. Pero el nunca había visto el parecido con su padre. La nariz que él tenía era la copia idéntica de Hermione, pero eso sí su cabello lacio y sus ojos azabaches eran idénticos a los de su padre. Con la excepción que tenía unas cuantas pecas regadas en su nariz y cachetes. Sean vio como Snape se paraba frente a la gárgola de piedra que daba al final del pasillo.

-Caramelos de limón.-pronuncio Snape con su voz de bajo, con sequedad mientras arrastraba al chico escaleras arriba. Sean había estado simplemente cuatro veces en la oficina de la directora y solo había sido para acompañar a su madre a llevar uno que otro documento. Snape tocó fuerte mente a la puerta mientras se oía un lejano pase en la voz de un hombre. A Sean le extraño completamente pero no le dio tiempo a razonar mientras era arrastrado nuevamente por Snape.

-Severus… mi querido amigo ¿Qué te trae a estas horas por mi oficina? ¿No se supone que estas en clase?-dijo Dumbledore con una gran sonrisa mientras se acomodaba sus espejuelos de luna.

-Sí,-afirmo el hombre con un leve hastío en la voz.-Pero quien en su maldito juicio podría dar clase si un maldito mocoso entra en la estancia gritando que es tu hijo.-En ese momento Snape jaló a Sean haciéndole frente al director. Dumbledore abrió sus orbes como platos mientras miraba al chico y a Snape. Sean estaba totalmente cohibido ante la nueva actitud que mostraba su padre.

-Severus…-comenzó a decir el hombre.

-Severus nada, Dumbledore… aquí tenemos una situación. ¿De dónde rayos salió este niño y porque dice que es mi hijo? Hasta donde sé en mi estúpida vida ese pensamiento no ha llegado hasta mi brillante cerebro.-dijo el hombre con rencor mientras fulminaba con la mirada al chico. Sean se estremeció mientras sus pequeños ojos azabaches se inundaba de lágrimas y Dumbledore pudo notar eso.

-Ven pequeño… ven aquí…-dijo Dumbledore mientras hacía señas a que el niño se acercara. Al parecer el niño le miraba un poco asustado. Una vez el niño estaba a su lado Dumbledore le miro amorosamente mientras le decía:

-¡Hola! Mi nombre es Albus Dumbledore… y soy el director de Hogwarts…

-¿Director?-pregunto el niño un poco curioso mientras Dumbledore le sonreía.

-Sí, y bueno... ¿Cómo te llamas?

-Me llamo Sean… Sean Tobías Snape…-dijo el niño con una amplia sonrisa mientras se acomodaba su camiseta color esmeralda. Snape se tensó al oír el nombre del pequeño.

-No, no es cierto.-seguía Snape un poco contrariado.-No puedes ser un Snape… tan solo… tan solo míralo Albus.- decía Snape molesto.-Esto es una locura… yo… me voy a clases. Resuelve esto como puedas. Y tú-dijo dirigiéndose al niño.- No se te ocurra a abrir la bocota a decir que eres un Snape y menos a decir que eres mi hijo… porque si no…-le fulminó con la mirada mientras Dumbledore negaba con la cabeza.

-Ya Severus… creo que debe haber alguna razón para esto… vete a clases...-Snape le dio la espalda a ambos y con un sonoro cierre de puerta salió gloriosamente. Sean volvió a tensarse mientras sus ojitos denotaban tristeza.

-Tranquilo… Severus… ese es su habitual temperamento.-dijo Dumbledore mientras se encogía de hombros.

-Es que nunca lo había visto así… solo había oído que se comportaba así en sus clases… pero él. Papá nunca fue así conmigo.-los ojos del niño comenzaron a nublarse nuevamente mientras Dumbledore lo abrazaba para darle fuerzas.

-Tranquilo… no llores pequeño. Y dime Sean, ¿Cuántos años tienes?

El pequeño niño miro entre asombrado y exaltado al director. Sonrío genuinamente como lo hace un niño a su edad y se limitó a contestar todo lo que quisiera saber ese señor, en fin el era su personaje favorito dentro de la historia de la magia y ahora lo tenía de frente, se sentía… importante.

-Tengo 10 años…

-10 años…-Repitió Dumbledore como si nada.

-Y dime Sean… ¿Cómo llegaste aquí? Precisamente… ¿Cómo apareciste en la clase de Snape?

-Yo… bueno… todo es culpa de Hereneth…-dijo el niño mientras ponía el seño fruncido y las manos en jaras muy al estilo Snape, arrancando del anciano una sonrisa triunfante.-Fue culpa de ella… si no hubiera dejado el caldero encendido… No hubiera explotado.

-¿Hereneth?-preguntó Dumbledore un poco interesado intentando no presionar al niño.

-Sí mi hermana. Ella siempre, solo lo hace para impresionar a papá. Como es la mayor siempre quiere opacarme y…

-¿Tienes una hermana mayor?-El niño solo asintió mientras comenzaba a jugar con un caramelo de limón que Albus tenía sobre el escritorio. En ese instante se oyó como la puerta se abría para dar paso a la profesora McGonagall que miraba al niño con extrañeza.

-Buenas tardes Albus… ¿y el niño?

-Un polizón del tiempo mí querida Minerva.-dijo Dumbledore con toda naturalidad como si hubiera dicho que hoy es lunes. La bruja sonrió y al deparar en las palabras de Dumbledore su rostro reflejó asombro. Miró tanto a Dumbledore como al niño mientras volvía a posar sus asombradas orbes sobre el anciano profesor.

-¿Del tiempo?-dijo la bruja sin poderse creer lo que veía sus ojos.

-Descuida… ya sabemos que nuestro querido Severus no quedará eternamente solo….

Unos días antes de la recuperación de Hereneth y Sean en la Era Merlineana

-Ya el reloj de arena se tornó completamente azul, mi querido Arturo. Mi teoría del tiempo y espacio puede ser relativamente verdadera.-dijo un mago muy entrado en años mientras observaba un extraño reloj de arena, la cual su arena se había vuelto de un tono azuloso.

-¿Y que quieres decir con eso Merlín? En realidad no comprendo.

-Esto mi querido Arturo…-Merlín señalaba su reloj de arena.-Es la prueba de que el día en que vivimos hoy es el mismo día, en este siglo, en el pasado, en el que sigue y el anterior. Es decir… que nuestro futuro aquí mi querido Arturo… es incierto. Nosotros tenemos la capacidad y la libertad de elegir cambiarlo. –Dijo Merlín con una sonrisa.-Y esto… es indicador de que estamos a punto de vivir otra dimensión.

-¿Dimensión?

-A lo que quiero llegar Arturo… es que ya que el futuro es incierto… en el se puede influir mediante un presente, y este puede cambiar el mismo. Pero puede ser cambiante no tan solo por un ser… o por algún tiempo. Nuestro futuro se puede ver fluctuante y variante por más de una forma. Y esa es mi teoría. Que no importa en qué tiempo o espacio estemos… el futuro es incierto y cambiante y puede influir en él cualquier persona vinculada a nuestra esencia.

El rey Arturo simplemente asintió con la cabeza mientras miraba con gran deleite el misterioso reloj de arena y sin más Arturo y Merlín salieron de la estancia dejando en toda su gloria el curioso y mágico artefacto que continuaba brillando en toda su expansión y gloria.