El Ascenso de Darth Vulcan

Autor original: RHJunior

Traducción: Qin the Kirin

Capítulo 3


Capítulo 3

No sé cuánto tiempo estuve inconsciente. Solo sé que cuando desperté tenía una terrible jaqueca, el cielo nocturno estaba estrellado, me pareció que era… Raro. Pero no podía decir exactamente por qué. Demasiado brillante, creo que un tonito purpura. Lo que fuera. No estaba en un estado para juzgarlo demasiado. Culpé al hecho de estar mareado por el golpe en la frente, así que simplemente me senté.

Gruñí del dolor y cuidadosamente me exploré la cabeza con una mano. Y después trate de nuevo esta vez quitándome el guante de metal primero. No había sangre, ni sentí huesos que se movieran, ni lugares donde doliera más. Eso sí tenía un enorme chichón como huevo de ganso en la frente. Así que supuse que estaba bien. Recupere mi casco, poniéndomelo de prisa. Si los eventos recientes eran un indicador, mi cabeza iba a necesitar la protección.

Me puse de pie inseguramente. Saque mi lámpara sorda del cinturón (la seguridad primero niños) y mire a mi alrededor con preocupación. Estaba en un verde claro rodeado de árboles por todos lados. Detrás de mi había una estatua de un… ¿Caballo con alas? Volví a mirar desconcertado. Sip, un caballo alado. Más bien un unicornio alado, me corregí. Llevaba armadura. Mire más de cerca; y tenía colmillos también... ¿Qué diablos? ¿Qué clase de extraño adorno de jardín era este?

¿Dónde diantre estaba? No sabía de nadie que hubiera puesto algo así en su jardín trasero.

Escuche un ruido venir de entre los árboles. Volteé y vi la luz de una lámpara en la distancia. Algo me dijo que era mejor ser cuidadoso; Donde diablos fuera que me encontraba, No fui invitado y estaba bastante seguro de que el dueño no esperaba ninguna clase de visita. O Quizás si… pero considerando como llegue eso tampoco parecía ser algo bueno. Así que apague mi lámpara y mis ojos brillantes y me escondí bajo la base de la estatua, de espaldas a la fría roca, esperando que mi disfraz negro se mesclara con las sombras.

Rayos de luz empezaron a iluminar el campo. Pude escuchar personas platicando, principalmente niños. Todos hablaban del gran botín de dulces que habían conseguido y también algunos adultos diciéndoles que no se separaran... ¿gente que salió a pedir dulce o truco? Fui tragado por un maligno portal a través del tiempo y el espacio ¿para acabar con alguien que salió a pedir dulces? Me mantuve escondido y escuché con atención como los niños llegaban hasta el claro.

Después de algunos segundos escuche una voz femenina. -Muy bien niños, es hora de la historia de la noche de Nightmare. Todos reúnanse y escuchen a Zecora. - ¿Noche de Nightmare? ¿Zecora? Escuche a otra mujer hablar, esta tenía una voz más profunda y acento un africano más falso que nada... es en serio. Conozco a mucha gente así. Gente de color que se cambian el nombre a "Kumbaya" o lo que sea y que hablan como si hubieran estado en la Madre África de amigos con Nelson Mandela.

- Atención pues les contare, la historia de la noche de Night Mare. Pongan atención no sean descuidados, así no terminaran espantados, en la noche de Nightmare oscura y terrible, de cómo Nightmare Moon resulta temible...-

Gire los ojos y ahogue una queja. Algún padre o maestro estaba haciendo algún tipo de (oh que lindo) salida para un grupo de mocosos, Con una rosita y linda historia de fantasmas. Y en rima… mientras la hermana Shaka Zulu seguía su historia, y le hacía al Doctor Seuss con los niños sobre algún "hombre del costal" inventado por ella al que llamaba Nightmare Moon, y oh cielos, que debías dejar algo de dulce a la estatua o esta se enojaría contigo … y todo en rima, por supuesto había oído muchas cosas similares cuando era niño. Solía adorarlo de pequeño, por que significaba que al terminar; podía escaparme a escondidas y llevarme una bolsa extra de dulces.

Entonces llego la entrega del tributo. Me hice tan pequeño como pude mientras escuchaba a los pequeños caminar entre las hojas caídas y dejar su botín a los pies de la estatua. No me sentía sentimental ni nada de eso, Pero que alguien me viera salir de las sombras y les diera un buen susto a los mocosos y que eso hiciera a los adultos enojarse conmigo era un dolor de cabeza que prefería evitar. Debía esperar a que todos dejaran sus dulces y se fueran. Por supuesto que tomaría algunos dulces para mí, no dejaría ir la oportunidad.

Pero parecía que los enanos se estaban tomando su condenado tiempo, Parecía ser, que varios de ellos eran unos llorones, que le tenían miedo a la estatua. Podía oír como algunos de los adultos los animaban a armarse de valor y caminar hacia ella. Cuando el cuarto chamaco tuvo que ser acarreado hacia la estatua, yo comencé a impacientarme. -Muévete santos cielos,- gruñí para mí mismo.

¿Acaso mencione que olvide apagar el micrófono del cambiador de voz de mi casco?

Mis palabras salieron en un profundo bajo, lo suficientemente fuerte para ser oído por todo el claro. Me tape la boca sobre la máscara del casco. Pero ya era demasiado tarde. Pude escuchar como la multitud del otro lado de la estatua dejaba escapar un suspiro. Algún mocoso incluso dejo escapar un grito. oh mi$%!.

- ¡Algún poni está ahí atrás! - Escuche gritar a una pequeña. (¿Algún poni?) hubo pasos sobre las hojas y la luz de una lámpara se asomó de atrás de la estatua, iluminando en mi dirección.

- ¡Sunny, no, retrocede! - Quien quiera que fuera esa tal Sunny no hizo caso. Mierda, tenían que tener un valiente idiota en el grupo. Me preparé mentalmente para lo que iba a suceder y me puse de pie, Justo cuando el pequeño llego galopando alrededor de la estatua.

Entonces algo en mi cerebro se rompió.

Era un poni. Un poni de caricatura, no era más alto que mis rodillas. Y tenía un brillante pelo de color rosa con una brillante crin de color amarillo y unos enormes ojos de caricatura. Además, llevaba un disfraz de abejita. Llevaba bolsas de papel colgadas de los costados como si fueran alforjas y llevaba la lámpara sorda en la boca.

Yo... Solo... juro que, Podía oír como mi cerebro hacia este ruido como de un resorte saltando de la parte de atrás de un reloj. No sé, Creo que fue todo el conjunto el responsable. Sé que podría haber soportado un par de cosas; como que fuera pequeña y rosa, o incluso que fuera capaz de hablar, santo cielos… Pero no todo a la vez. Creo que el disfraz de abejita fue lo que hizo todo tan surreal, en serio. Todo eso junto fue como si alguien me golpeara con un destapa caños aun mojado.

En serio... UN JODIDO disfraz de abejita.

Ella se quedó helada mirándome. Yo también me quede petrificado viéndola. -¿Que... Diablos? - dije. El cambiador de voz en mi casco lo hizo sonar como si hubiera sido el grito de un gorila irritado.

Ella grito, tirando la lámpara al piso y esta se alejó por el pasto. Ella dio media vuelta y salió corriendo de vuelta por donde vino.

Yo siempre me he preguntado por qué Alicia tenía que seguir al jodido conejo blanco. Quiero decir, el sentido común te indicaría que deberías de estar corriendo hacia el otro lado. Creo que finalmente comenzaba a entenderla, después de eso. Si tu vez algo así de irreal, Lo más lógico es seguirlo, solo para no perderlo de vista, mientras tu cerebro decide si cree o no lo que tus ojos le están mostrando.

Yo mire por la esquina del pedestal.

Todos eran ponis. Ponis o caballos o lo que fuera. Había cercas de una docena de ellos parados ahí, la mayoría de la altura de mis rodillas, pero al menos un par me llegaban a la cintura. Los adultos, me imagine que eran. Y todos vestidos con toda clase de disfraces y la mayoría estaban cargando bolsas de dulces en sus bocas. Los adultos se habían puesto al frente, algunos golpeaban el piso, otros apuntaban los cuernos de sus cabezas en mi dirección (¿¡Espera Cuernos?!) o agitando sus alas amenazadoramente. (¿¡Alas?!) Al frente del grupo estaba una cebra en un disfraz de bruja. - ¡Vamos asoma tu cara, tu grandísima desgracia! - me grito, en su falso acento africano.

Completamente aturdido, Salí tropezando de las sombras, tras de ella, mientras me golpeaba el lado del casco tratando de hacer que mi cerebro funcionara de nuevo, en el proceso de darle mantenimiento a golpes a mi cerebro accidentalmente encendí las luces en mis ojos. Miré hacia ellos y comprendí que unos golpes en la cabeza no iban a arreglar nada. Beep. Lo sentimos, el Ted que está usted tratando de contactar no se encuentra o está fuera del área de servicio, favor de intentarlo más tarde, gracias. ¡Poing! Tropezando, Salí de las sombras y me pare en la luz de una lámpara de alumbrado público. - ¿QUE CARAJOS SON USTEDES? - Grite en mi mejor tono Vader-esco.

La multitud… manada… me vio en mi gloriosamente metalera y llena de pinchos gloria. Todos los potrillos gritaron

- ¡Por el santo mandil de la tía Jemima !- Grito la zebra con los ojos casi saltándole de sus cuencas. - ¡oh PAJAS no! ¡Corran, corran con todo lo que tengan! - todos se dieron media vuelta y de inmediato se volvieron una estampida.

Los gritos y la estampida se perdieron en la distancia. Yo no supe hacia donde se fuero. Yo estaba muy ocupado gritando y corriendo en la dirección opuesta.

Corrí a ciegas, balbuceando y haciendo ruidos raros para mí mismo mientras agitaba mis brazos por todo el bosque, me tropezaba con rocas y me golpeaba la cabeza con fuerza contra los árboles. Tenía una contusión, estaba loco, drogado, si eso que más, Oh #% alguien había puesto LSD en la bebida de la fiesta, si eso tenía que ser, LSD en mi botella de cerveza o mezcalina en la barbacoa...

No se cuán lejos corrí o por cuanto tiempo, solo sé que lo hice hasta que estaba tan cansado que ya no podía correr de tanto tropezarme. Finalmente recupere algo la cordura. Esto no podía estar pasando, Si, lo sé es un "cliché", sé que lo dicen todos en historias de este tipo, pero que más puedes decir cuando la realidad se ha ido por el caño pues ESTO NO PUEDE ESTAR PASANDO Y es mucho más significativo cuando eres el que lo está sufriendo que cuando estas cómodamente sentado en tu sofá leyendo sobre ellos, teniendo a la omnisciente narrativa de tu lado.

Pero lo que fuera que estaba sucediendo, una parte de mi sabía que estaba en pánico y que eso era malo. Me sujeté el casco con las manos mientras me decía -contrólate, Ted- y seguí diciéndolo con los dientes apretados, -contrólate, Ted, contrólate, contrólate- pero seguía cayendo en el ataque de pánico…

Y de pronto... ya no lo estaba. Por un completo segundo, el mundo a mi alrededor se tornó verde-negro-purpura, como si los lentes de mi casco estuvieran teñidos. Eso era todo; debo de estar teniendo un derrame cerebral... Entonces sentí esta corriente pasar por mi cuerpo, extendiéndose desde mi pecho y de pronto estaba calmado de nuevo.

No puedo explicarlo o describirlo. La gente simplemente no hace eso. No pasan de estar trastornados porque la realidad se puso de cabeza a estar perfectamente racionales y adaptados y basura así. La idea de las drogas en la fiesta paso por mi mente nuevamente: No me había tranquilizado así de rápido desde mi visita a emergencias con una pierna rota y los doctores me inyectaron morfina. Pero abandone la idea tan rápido como otra me entro en la cabeza: DEBES SOPORTARLO.

Quise sacarme ese pensamiento con todas mis fuerzas, tratar de exprimirme cualquier cosa más que tratara de entrar a mi cabeza. Lo que fuera que acababa de pasar, había pasado. No importaba si era un sueño una alucinación o un "viaje" o lo que fuera. Si iba a sobre vivir, necesitaba estar calmado y confiar en mis sentidos. Solo tenía que sobreponerme.

El bajón de adrenalina me llego unos segundos después. Me había tropezado con un enorme árbol caído, tenía un hueco lo suficientemente grande para meter un carro pequeño en él. Ignorando el olor de madera en descomposición, me metí en la oscuridad y desplome en el pasto y la seca tierra de adentro. Ponis amarillos y rosas, Tornados de luz negra, Disfraces de abejita, Todos eso, ya podía preocuparme por todo eso al día siguiente. Me envolví en mi capa de peluche falso y desgastado y me quedé dormido en el acto.