Los personajes de Naruto no me pertenecen.

Capítulo tres.

Te sientas en la silla, miras detenidamente con aire ausente la silla vacía que está frente a ti, recoges con tu mano los palillos y empiezas sorber tu desayuno, finges momentáneamente no sentirte solo, luego frunces el cejo y suspiras amargamente.

Empiezas a jugar con la comida, balanceándola contra tu boca, mientras tus ojos se disparan hacia la silla, aún en esos momentos de preguntas, ¿Cuándo empezaste sentirte solo Naruto? ¿No tenías amigos ya? ¿Qué paso con las risas contagiosas que dabas?

¿Qué diablos pasa ahora Naruto Uzumaki?

Resoplas contra el ramen, la pobre comida no tiene la culpa pero estas hastiado, terriblemente hastiado.

Dejas el palillo y te levantas, empiezas a vestirte mientras miras por la ventana la villa de Konoha. ¿Haces bien protegiéndola?

¿Haces bien en quedarte un día más en Konoha y no buscando en Sasuke?

¿…Haces bien existir en ese preciso momento?

Te consuelas con ver a tus paisanos, aunque en el fondo de tu corazón es todo un revoltijo de emociones.

Sasuke y su fría miranda diciéndote como Konoha era la culpable de toda la muerte del clan Uchiha, como lo dejaron solo, a tu amigo, y como lo dejaron solo en medio de la masacre, Itachi murió, el querido hermano mayor de tu amigo murió para proteger de igual forma a Sasuke, lo mismo que quieres hacer tú, proteger a los que quieres, a los que amas, que nunca sufran.

Pero de alguna forma verán el dolor, el miedo y el terror, porque nadie escapa de esos sentimientos atroces como oscuros.

Te revuelves el pelo rubio y terminas de vestirte con la prenda negra, sales, bajas las escaleras y miras al sol.

Konoha algún día necesitara nuevas leyes. ¿Podrás ponerlas tú? ¿Te crees lo suficiente para abarcar toda una nación? ¿Un pueblo? ¿O solo una casa?

Te aterra pensar en eso, pero ahora mismo no es el momento, quizás ni siquiera seas capaz de ver como evolucionara Konoha, después de todo prometiste algo valioso, traer de vuelta a Sasuke, y él precisamente no quiere venir, luego está otra promesa.

'Si tengo que luchar contigo, ¡Lo haré! ¡Moriremos juntos, Sasuke!'

Te estremeces ligeramente, no por miedo, sino más bien por intuir―saber quizás―que tendrás que matar a tu amigo, manchar tus amigos con su sangre, ver como sus ojos rojos por la ira y el sharingan empiezan a apagarse hasta volver piedras sin brillo, como su piel empieza a enfriarse gradualmente, y como de la boca de Sasuke quizás salga el último lamento.

'Padre… madre… Itachi…'

Cierras los ojos, empiezas a sobar la parte de tus ojos, te duelen, irremediablemente quieres llorar, quieres que todo acabe ya, ya no puedes con toda la presión, Konoha, Sasuke, Sakura, Kakashi…

Ya no puedes.

Das un paso hacia adelante, otro más y te enfrentas a la mirada lavanda de Hinata, ella te mira fijamente con sus ojos que son envidiados, luego gira y se pone firmemente en la fila, sus ojos vacíos van del ataúd y sus compañeros, luego aprieta el ramo de flores y muerde delicadamente su labio inferior, sus pestañas revolotean ocultando sus ojos que tienen dolor impreso en ellos. Te diriges mirando hacia abajo hasta donde esta Sakura, le miras de reojo, ella de igual forma, tu asientes , ella te imita, Kakashi te mira, a través de máscaras o no Kakashi sabe más cosas que tú, vivió más que ti, sabe el sabor de la traición, sabe el olor de la muerte, Kakashi sabe muchas cosas, pero ahora mismo sientes que él no puede leerte y de alguna forma te da cierto regocijo, porque si Kakashi entrara en la mente del héroe se sentiría extremadamente decepcionado, le sonríes, Kakashi parpadea y luego su mirada vuelve al frente.

―Estamos aquí para despedirnos de unos de los shinobis más…

Sientes una leve presión en el codo, gruñes y miras de soslayo, te sorprende al ver a Sakura intentando conversar contigo, pero hoy no es momento, ahora no. Vuelves la vista, pero Sakura insiste.

―¿Qué?

Gruñes al fin, Sakura te mira con sus grandes ojos jades, luego frunce las cejas y baja la mirada ligeramente.

―…rómpela.

Tú le das una mirada confusa, ella relame los labios.

―Rompe la promesa de que mataras a Sasuke y él a ti. Rómpela.

Sientes el sudor frío recorrer tu espina dorsal, tu mano tiembla en la flor blanca que tienes en la mano―¿Quién te la dio? ―, luego evitas su mirada durante un segundo, después la elevas.

―No. Está promesa es mía y de Sasuke.

Sakura abre grandemente sus ojos, tú te apoyas contra tu pierna derecha, ella te mira petrificada antes de morder su labio, sus ojos se nublan por las lágrimas, entonces tú le pones una mano en su hombro.

―Lo que tenga que pasar entre Sasuke y yo solo nos concierne a nosotros.

―¡Soy tu camarada también! ―replica en un susurro. Niegas la cabeza.

―No es por compañerismos Sakura, es algo que tenemos que hacer Sasuke y yo, él es alguien importante para mí, por favor no te entrometas.

Sakura niega, aprieta la flor blanca entre sus dedos, el tallo empieza a desfigurarse de su origen natural―¿Te dio la flor ella? ―, sus cabellos rosados ocultan las lágrimas que caen hasta empapar sus mejillas pálidas.

Si alguien ve a Sakura no hace el amago de calmarla, aunque si la miran creerán que es por la despedida que se le hace a Hiashi Hyūga. Tú le miras, evalúas tu alrededor con cierta cautela, no hay nadie mirando hacia el equipo siete, todos están centrado en el tema de Hiashi.

Cuando empiezan a despedirse con una flor en el ataúd del jefe del clan Hyūga llega tu turno. Miras detenidamente a Hinata, lleva la prenda negra habitual, sin embargo es un kimono negro―¿Ya llego el momento en el que ella será la jefa del clan? ¿Ya es hora? ―, sus pálidas y pequeñas manos aprietan el ramo de flores que tiene entre sus dedos, sin que ella te diga algo sabes que ella quiere despedirse de su padre en la soledad, porque ahí es cuando ella dirá todo a su padre.

Le ves la mirada baja, las mejillas que parecen porcelana fría, sus manos que no dejan de moverse entre el ramo, intentando no apretarlo pero sin conseguirlo, su pelo largo bailando una danza invisible sin nadie de acompañante, sus dientes que muerden ansiosamente sus labios.

Cuando le miras no evitas acordarte de ella cuando―de alguna forma―te defendió de Pein, como su mirada fue idéntica a la tuya, decidida, como diciendo, 'no pasarás de aquí, ¡no podrás moverme!' te reirías de buena gana si lo hubieras visto en otras personas, como Kiba, el inusual Kiba quisquilloso y molesto, pero antes de que lucha se desatar o más momentos después de desatarse cuando empezaste a perder Naruto creíste que morirías, entonces Hinata apareció, seria muy cínico de tu parte decir en voz alta que pensaste que te salvaría, tú sabías que era imposible, pero no por ello dejo de luchar, y no por ello dejo de caer al suelo para luego volver a levantarse.

Lo sabías, aún así no pudiste ocultar una sonrisa ganadora en los labios.

Hay más gente que estará a tu lado, no solo Sasuke, no solo Sakura, no solo Kakashi, tendrás tiempo para conocer infinidad de personas que se convertirán en amigos íntimos tuyos. Entonces Hinata cayó y no se levantó.

¿Dónde quedaron la infinidad de amigos? ¿Las risas que en tu mente se hacían ya recuerdos?

'Te amo Naruto-kun'

Sales de tu ensoñación cuando ves como Hinata te agradece con un cabeceo imperceptible, le miras y luego dejas caer lentamente la flor en el ataúd de Hiashi Hyūga, pasas por su lado, le agarras, y luego le aprietas en tu pecho, sientes como ella se tensa y después hunde sus dedos en tus costillas. Le aprietas la pequeña espalda con fuerza, no se queja y tú sigues apretándola contra ti.

Si necesitas un hombro, recuerda, yo estoy ahí, quieres decir pero te callas.

A veces es mejor no decir nada, a veces es mejor solo hacer contacto piel contra piel para saber que estás ahí, a veces es mejor una mirada comprensiva que unas tontas palabras, a veces es mejor ser solo Naruto Uzumaki, el héroe que tenía miedo.

Le aprietas tan fuertemente que Hinata empieza respirar tal lentamente como si hubiera perecido, te apartas de ella con sorpresa, luego la ves acunada contra tus brazos, ojos cerrados, ya no aprieta el ramo de flores con dolor, le quitas el ramo y le pones en el ataúd.

―Ella es una buena hija, ¿No? ―susurras al ataúd.

Te quedas esperando a que Hinata despierte, pero te das cuenta de que estás en la despedida de Hiashi, todos querrán hacerlo, suspirar y pones una mano en el hombro de Hinata y luego en sus piernas, la alzas y desapareces por el sendero, uno nuevo, que haces para llevarle a la mansión Hyūga.

Habrá más caminos Naruto, tú lo sabes, tiene que ver nuevos caminos también en tu vida.

N/A. ¡Hola! El capítulo es corto pero me gusto porque lo hice de alguna forma en la perspectiva de Naruto =)¡Espero que os guste!

Emiita, ¡gracias! Lo de Hiashi lo pensé más bien para poner más sal en la herida (¿?) xS Nah, fue más bien por superación. Espero que sigas comentando, me encantan tus RR, ahora mismo ando escasa de tiempo tal vez la próxima escriba algo más largo.

Neko-Stranger, es cierto, no intento forzar una relación, más bien intento que haya una en la que se pueda decir, ¡oh,cierto! xD

Linkywata, natsumi hhr nh, Rocio Hyuga, Eliara Adsgar. Gracias.

Nocturnals, gracias por tu comentario, sin embargo intentare hacerlo largo, aunque no prometo mucho, menos aun cuando acabo de terminar este capítulo.

Adhatera. La Hinata que estoy describiendo todavía no tiene el suficiente valor para afrontar algunas cosas, sin embargo está intentado cambiar, como tú has dicho es más real, ya no su faceta de tímida, chiquilla y más etc, xD La muerte de Hiashi no me lo espere yo tampoco, ¡culpa a mi mano! =) Tienes razón Hinata es la que sacrifica en otras personas muchas cosas en vez de la suya propia, de alguna forma eso es lo que más le lastima.

Kokoro Chikara, me agrada que te guste, pero lo re resaltar en cursiva o negrita… es que a mí no me gusta mucho, estéticamente no sé, es decir si para que uno no se pierda, pero prefiero utilizar la cursiva para flash back o algo más, pero no me agrada escribirlo todo en cursiva menos aun en negrita, aunque lo intentare no puede prometer algo que tal vez no lo haga. xD