Notas de la autora: Me he atrasado escribiendo mis fics. Pero qué puedo hacerle, tengo que estudiar. De todos modos, intentaré seguir con la misma frecuencia que al inicio. Aunque también tengo que actualizar mis otros fics, pensar en el HxH y en el FxM y en uno de FMA que se me está ocurriendo, en las locuras de CCS y… ((se desmaya))
Hola, soy Dulce. Como Maia acaba de sufrir un colapso cerebral, mejor continúo yo.
Ah, ahora si le toca el turno a Freyr. ¿Verdad que Reiya es linda? A mi me gusta mucho esa niña. También me gusta mucho Heimdall.
En cuanto a la continuación… ya estoy comenzando a ver un panorama más claro. Creo que hoy mismo comenzaré a escribir el prólogo.Sin embargo, no lo comenzaré hasta lograr terminar mi primer fic de CCS para quedarme con un cargo menos. (Sólo a mí se me ocurre ponerme a escribir tantos fics distintos a la vez).
Bien, sin más que decir, aquí está el capítulo 2 de este fic.
DESDE OTRA PERSPECTIVA®
Capítulo 2: Descubrir
Freyr regresó a casa con una gran bolsa de pastelillos rellenos de frijoles dulces y comenzó a comerlos haciendo un gran escándalo.
– ¡Oye¡¿Por qué comes así?! –gritó Heimdall asqueado porque su forma de comer se parecía mucho a la de Gullinbursti.
– ¡Déjame! Cuando estoy molesto tengo que comer.
– ¿Molesto¿Tú molesto?
Freyr, el dios de la paz, cuando se molestaba era por algo muy importante. ¿Qué podría haberlo molestado tanto?
– Sí –y luego cambió de expresión –y triste.
– ¿Qué sucedió? –preguntó Heimdall con preocupación.
– Después de que dejé a mi hermana en su casa me encontré con mi adorada princesa.
Freyr hizo una pausa.
– Estaba llorando y esta vez no puedo hacer nada para contentarla. No me gusta verla tan triste y…
Dio otra mordida al pastelillo que tenía en la mano.
– ¡Menos si es por un idiota que se molesta porque ella está enamorada de él! –gritó con fuerza.
Heimdall frunció el ceño. Tenía una sospecha pero no estaba seguro, así que aunque podía molestar a Freyr decidió preguntarle, pero pensó muy bien en el tono que usaría. De la manera más amable le preguntó.
– ¿Así que está enamorada¿Sabes de quién?
– No, ella no me lo dijo, pero me dijo que era un amigo suyo y que sabía lo que ella sentía. Debe haberse declarado y sufrió un rechazo.
Freyr siguió comiendo.
– ¿Qué piensas hacer? –dijo en tono melancólico.
– Me duele saber que ella ama a alguien y no soy yo. ¡Pero no me rendiré¡De alguna manera conquistaré el corazón de la princesa de mis sueños!
– No es tan fácil como crees –dijo Heimdall –no puedes hacer nada por cambiar sus sentimientos. Ni la diosa del amor podía hacer eso.
– Lo sé, pero no pienso usar poderes. Lo haré con mi encanto natural. No importa lo que tenga que hacer, la conquistaré.
– Eres muy optimista. «Eso es imposible, no puedes conquistar a alguien que ya está enamorado de otra persona. Yo lo sé muy bien».
– Puede ser –dijo Freyr –pero si no lo intento, nunca estaré seguro. ¿No lo crees?
– ¿Y qué pasará si de todos modos no lo logras?
– Entonces… –Freyr se puso triste.
Observó bien el pastelillo que tenía en la mano.
– Entonces pensaré en ello –dijo volviendo a comer como loco –hasta entonces no lo pensaré.
– Freyr, eres un tonto ¿lo sabías?
– Di lo que quieras, al menos yo sé lo que quiero.
– ¿Qué estás insinuando?
– Que tú siempre te la pasas de amargado, deberías buscar a alguien que te alegre el día como mi adorada princesa alegra el mío cada vez que la veo.
– Bah, no lo necesito –dijo abandonando la habitación donde Freyr estaba.
––––0––––
Heimdall estaba viendo por la ventana una vez más. Su mascota halcón comía unos granos que él había puesto en la cornisa para él. Al ver hacia el final de la calle pudo ver una pequeña silueta que se acercaba caminando alegremente.
«¿Volvió¿Por qué volvió tan pronto? Esa niña…»
Reiya llegó al jardín de la casa y notó que Heimdall la estaba viendo y lo saludó con una sonrisa y agitando su mano.
– ¡Buenos días señor… digo, Kazumi! –dijo la niña desde el jardín.
– B-buenos días –contestó el dios – e-entra, está abierto.
– Muchas gracias.
Freyr no estaba y no le había dicho a dónde iba, así que pensó en despedir lo más pronto posible a la niña.
– Hoy vine más temprano porque mi maestro enfermó, así que tuve la oportunidad de venir a visitarlos.
– Freyr no está y no sé a qué hora regresa –dijo con un tono antipático.
– Oh bien, es una lástima. Aunque eso nos da la oportunidad de conversar un rato¿no? –dijo ella sin mirarlo a los ojos pero un ligero sonrojo apareció en sus mejillas.
Heimdall parpadeó dos veces con incredulidad. A ella parecía agradarle realmente aunque él la tratara tan fríamente. Era la primera vez que le sucedía… pensándolo bien, había alguien más que parecía agradarle aunque lo tratara mal. No parecía haber notado el sonrojo de la niña.
«Bien, aunque no lo recuerde no puede negar que es hermana del tonto de Freyr. No saben captar las indirectas»
––––0––––
Mientras tanto, Freyr cumplía una misión muy importante junto a Gullinbursti.
– Debo averiguar quién es el villano que hace sufrir a mi adorada princesa. Cuando lo descubra ese rufián me las pagará por ser tan malo con ella y así ella quedará tan agradecida conmigo que aceptará casarse y formar una familia con cinco preciosos hijos que tengan su belleza y mi inteligencia, su gracia y mi fuerza –dijo hablando con Gullinbursti.
Freyr estaba trepado en un árbol cercano a la ventana de la clase de Mayura con unos largavista que tenía apuntados a donde estaba ella. En ese momento Narugami se acercó a Mayura para saludarla. Ella se sonrojó ante el primer comentario de Narugami.
– ¡No! No puede ser –dijo pegando más los largavista– ¡Dios Thor, si se trata de ti haré que pagues, no me importa que se trate de otro dios, te arrancaré la piel si eres tú el que hace sufrir a mi adorada princesa!
Gullinbursti se alejó atemorizado por el aura de Freyr.
Narugami se alejó de Mayura y ella quedó pensativa por unos momentos pero luego sonrió con gran alegría.
– Mi adorada princesa está sonriendo. Que hermosa sonrisa. Pero… ¿será que Thor hizo las paces con ella¡Aahh, no puedo escuchar lo que están conversando!
Las clases se terminaron un poco antes de lo usual y Mayura salió corriendo pero fue interceptada por un joven muy apuesto, su amigo Koutaro.
– Daidouji, necesito hablar contigo.
– ¿Qué pasa, Koutaro?
Freyr se acercó a escuchar lo que estaban hablando.
– ¿Qué quieres que yo qué? –dijo Mayura sin poder creerlo.
– Por favor, Daidouji, ya no sé que hacer. No he podido dejar de pensar en ese asunto y no podré estar tranquilo hasta que aceptes.
Mayura comenzó a reír ligeramente.
En voz baja comenzó a hablar consigo mismo.
– Ah, tal vez se trata de ese niño rico. ¡Maldito seas, no dejaré que me robes a la princesa de mis sueños así de fácil, así seas tan popular en esta escuela¡Yo, Freyr seré tu rival hasta el fin del tiempo y me ganaré el corazón de mi adorada princesa!
Siguió escuchando la conversación.
– No, si no es por eso que lo digo, sino porque no creí que tú fueras ese tipo de personas.
– Vamos, no te burles. Es mi último recurso. He estado como loco intentando encontrar algo sobre esa misteriosa chica de gafas y no he podido encontrar ni una pista. Ni siquiera en la biblioteca donde ella iba a sacar libros. Nada.
– Bien, le diré a Loki y de seguro te ayudará, pero no será gratis ¿sabes?
– Por eso no hay problema –dijo Koutaro dándose la vuelta.
Se ocultó bien entre los arbustos antes que Mayura notara su presencia.
– No se trataba de él. Bien, no importa, no hubiera podido conmigo si se hubiera interpuesto entre mi princesa y yo.
La siguió hasta llegar a la casa de Loki.
– ¿Podría tratarse de Loki? –se preguntó muy en serio.
Después de unos segundos rompió en risa.
– ¡Claro que no! Para ella él es sólo un niño. Aunque podría ser…
Y comenzó a pensar en Yamino.
– No lo creo. Aunque tenga esa apariencia ese tipo es sólo una serpiente. No tengo que preocuparme por ellos. Ahora que no tengo otra pista –volvió a pensar con detenimiento –el único que queda es Thor. ¡Debe ser él! Maldito dios Thor, me encargaré de ti.
En otro lado de la ciudad, un estudiante muy trabajador dio un fuerte estornudo.
––––0––––
Reiya y Heimdall estaban en el jardín. Ella ayudaba a alimentar al halcón de Heimdall y el ave parecía agradar de la niña ya que dejó que acariciara su plumaje.
– Es muy suave –dijo la niña sonriendo.
– Le agradas –dijo Heimdall con el mismo gesto –no deja que cualquiera lo toque.
– A mi también me gusta mucho –dijo Reiya y luego se sonrojó –y también me gusta…
– ¡Preciosa Reiya! –interrumpió el compañero de Heimdall llegando a abrazar a la niña.
– Buenas tardes, señor Freyr –saludó la niña con una risa nerviosa.
Heimdall volvió a poner una expresión ruda.
– ¿Se divirtieron en mi ausencia? –preguntó Freyr poniéndose de pié.
– Oh si –dijo la pequeña –Kazumi me contó muchas cosas sobre usted, que le gustan mucho los dulces de Azumado y le gusta ir de compras. También me dejó alimentar a su mascota.
– ¡Oh! A Heimdall realmente debes agradarle –dijo con tono vivaz –no deja que cualquiera se acerque al halcón.
Heimdall cruzó los brazos y gruñó.
– ¿De verdad? –le preguntó Reiya a Freyr.
– Cuando Heimdall sonríe así es cuando está con alguien especial para él –respondió con actitud y tono de profesor.
– ¡Ya cállate Freyr! –reclamó Heimdall amenazando a Freyr con golpearlo.
– A mí también me agrada mucho –dijo la niña sin atreverse a mirarlos. Con este comentario dejó perplejo al cascarrabias que olvidó lo que estaba haciendo.
Tartamudeó intentando decir algún comentario irónico pero no pudo pensar en nada, así que sólo refunfuñó y entró a la casa azotando la puerta. Reiya rió ligeramente.
– Preciosa Freya…
– ¿Quién es Freya? –preguntó la niña haciendo caer en cuenta al dios de lo que había dicho.
– Lo siento –se disculpó –ese era el nombre de mi hermana –contestó con tristeza –es que tú me la recuerdas mucho.
– En verdad lamento que su hermana desapareciera. ¿No sabe que le ocurrió?
– Está en un lugar donde no podrá regresar.
Reiya se sintió triste por él. Su mirada estaba llena de una melancolía que le dolía en el alma.
– Señor Freyr¿me permite que lo quiera como un hermano?
Freyr no contestó, estaba muy sorprendido.
– Yo… perdí a mi familia en un accidente. También perdí mi memoria, así que no puedo recordarlos pero… cuando lo conocí a usted tuve este sentimiento especial como si se tratara de un miembro de mi familia. ¿No cree que es extraño?
A Freyr se le pusieron los ojos llorosos y abrazó a la pequeña niña.
«¡Me recuerda! Muy en el fondo me recuerda»
– Claro, puedes ser mi hermanita. Prometo que yo, Freyr, te cuidaré con un hermano y no dejaré que nada te pase. Lo prometo.
– Muchas gracias –dijo ella devolviendo el abrazo.
––––0––––
Freyr volvió a acompañar a Reiya a su casa y luego volvió muy animado. Sin embargo, Heimdall estaba muy pensativo.
– ¿Estás conciente que esa niña no es la misma persona que era tu hermana? –dijo Heimdall.
– Te equivocas –dijo Freyr levantando un dedo para dar mayor drama a su enunciado –ella me recuerda en el fondo de su corazón. Sabe que soy su hermano y acaba de decirme que quiere tratarme como tal.
– ¿Qué te dijo qué cosa?
Freyr se puso triste de nuevo.
– Sé que su carácter no es igual al de mi querida hermana y no se ve como ella, pero en el interior sigue siendo la misma dulce y amable Freya.
Heimdall suspiró. Freyr sonrió de repente.
– ¡Parece que le agradas mucho! No hizo otra cosa sino hablar de ti todo el camino.
– ¿De mí?
– Oh si, creo que te admira mucho. Está muy agradecida contigo por haberla salvado de los maleantes.
– Bah, tuvo suerte que pasara por allí.
En ese momento ambos sintieron una energía muy fuerte que se había liberado e instintivamente voltearon hacia la ventana.
– Eso fue…
– Los poderes de Freya –concluyó Heimdall –fueron liberados.
– ¿Cómo¿Qué no estaban encerrados en el collar de Brisin?
– Así es, pero de alguna manera Loki debe haberlos liberado.
– ¿Crees que haya perdonado a mi querida hermana y le haya devuelto sus poderes?
– ¿Quieres ir a preguntarle? –le dijo con tono molesto intentando ocultar sus deseos de ir a preguntarle a Loki.
– Tengo miedo, miedo que alguien más haya recibido sus poderes, alguien que yo no conozca. No, no quiero ir.
– Bien, entonces sólo nos queda esperar –dijo desilusionado –si esa niña viene a vernos mañana podremos comprobar si ha ido a casa de Loki.
––––0––––
Heimdall estaba en la ventana observando la luna. Freyr se le acercó suavemente.
– ¿No piensas ir a dormir?
– Sabes que yo no necesito dormir tanto como tú.
– Aún así, las últimas noches has dormido menos que lo que acostumbras.
– Bah, no te preocupes.
– Heimdall, te has estado comportando muy raro últimamente.
– Yo he sido el mismo de siempre –dijo él bajando la voz.
Freyr permaneció unos minutos más allí observando al Heimdall tan melancólico que ahora tenía por compañero. La única vez que lo había visto así fue la vez que se enfrentó a Loki, justo antes de que desapareciera y todos creyeron que había muerto.
– No piensas volver a enfrentarte a Loki¿no es cierto?
– ¿Eh¡Claro! Aún tengo cosas que arreglar con ese Loki, pero no pienso hacerlo en un tiempo cercano.
– ¿Por qué quieres enfrentarte con él? Sabes que él…
– Freyr¿sabes cómo fue que tu hermana se enamoró de Loki? –interrumpió antes que continuara con sus preguntas.
– Bueno… eso fue… –ponía su mano debajo de la barbilla, se rascó la frente, miró al cielo, miró al suelo, se dio unos golpecitos en la frente – dijo que había sido porque… pues… no estoy seguro.
– ¿Nunca quisiste que Loki le hubiera correspondido?
– No, excepto porque así no hubiera ocurrido esta tragedia, pero jamás me gustó esa loca idea de mi hermana de querer estar con Loki.
– Freyr…
– ¡Ya sé! –dijo como si hubiera descubierto la forma de convertir plomo en oro – ¡Tú tienes que enamorarte de mi hermanita y ella enamorarse de ti!
Heimdall cayó al suelo con una expresión de total desacuerdo.
– ¡No digas idioteces, Freyr¿Cómo crees que eso puede pasar? –dijo dejando a Freyr muy confundido en la habitación.
– No me parecía tan mala idea ¿Verdad Gullinbursti?
El cerdo gruñó en asentimiento.
«Freyr no sabe lo que dice. ¡Ella enamorarse de mí¡Que cosa tan absurda! Y que yo me enamore de ella… eso no es posible porque yo… yo ya estoy enamorado de ella!
––––0––––
Reiya se presentó en su puerta a primera hora de la mañana. Heimdall, que no había dormido, la observó venir desde su posición en la ventana.
– ¡Buenos días, Kazumi! –gritó la niña desde el jardín.
– Espera, enseguida te abro –dijo aún sorprendido de verla tan temprano en su casa.
«Me llamó Kazumi. No parece recordar nada, aunque habrá que comprobarlo de alguna forma»
Cuando abrió la puerta le ofreció entrar y ella entró tímidamente. Llevaba un paquete entre las manos.
– Espero no haber venido muy temprano –dijo ella haciendo una ligera reverencia.
– No, yo estaba despierto desde antes del amanecer. Aunque Freyr aún no se despierta.
– Oh bien –dijo ella con una ligera sonrisa.
Heimdall cerró la puerta.
– Yo… –dijo timidamente –yo les… traje el desayuno.
Y levantó ligeramente el paquete que tenía en las manos.
Él la observo detenidamente, había un ligero sonrojo en sus mejillas y una gran sonrisa.
– G–gracias –fue lo único que pudo decir.
Después de conducirla al comedor, la ayudó a desempacar lo que había llevado que eran Takoyaki y Senbei (1). Una vez servidos ella tomó asiento junto a Heimdall y comenzaron a comer.
– ¿Sabe bien? –preguntó la niña.
Él tomó un bocado de Takoyaki y lo saboreó. Luego se quedó observando la comida.
– ¿Acaso sabe mal?
– No es eso –dijo él sin saber que era lo que le pasaba al probar la comida.
Reiya lo miraba esperando que dijera algo. Probó una mordida del Senbei.
– ¿Está horrible?
– Ya te dije que no es eso –dijo en tono suave pero que demostraba una ligera irritación por tantas preguntas.
Ella seguía esperando y parecía que las lágrimas iban a salir de sus ojos.
– Está muy rico –dijo él tratando de no sonreír –pero…
– ¿Hice algo mal?
– Que no es eso –reiteró levantando ligeramente el tono –Es que es la primera vez que pruebo algo con este sabor tan especial.
– ¿De verdad¿Entonces te gustó? –preguntó sonriendo.
– Sí, está sabroso –dijo con tono sereno.
Ella sonrió de nuevo y comenzó a comer. Heimdall siguió comiendo serenamente hasta que sintió un peso sobre su hombro.
Lentamente volvió a ver y notó que Reiya se había quedado dormida. Seguramente se había levantado muy temprano para preparar los platillos y llegar a tiempo.
Sin mover mucho a la niña la cargó y la llevó a la sala donde la recostó en un sillón.
– Me gustas, Kazumi –murmuró entre su sueño dejándolo perplejo.
Heimdall permaneció de pie junto a la niña que dormía en ese momento acurrucada contra el respaldo del sillón. No estaba seguro de lo que había escuchado.
Freyr bajó en ese momento aún medio somnoliento.
– Heimdall que…
Le hizo señas para que no hablara y dejó que viera a Reiya que dormía.
– ¿Qué está haciendo aquí y porqué está dormida? –susurró.
– Nos trajo el desayuno –contesto Heimdall –creo que está despierta desde muy temprano y por eso se quedó dormida.
– ¡Qué linda es mi hermanita! –dijo él derramando lágrimas de alegría.
– Anda, ve a comer tu desayuno –le ordenó siendo obedecido. Él permaneció unos segundos en la sala pensando en lo que ella había dicho.
«No puede ser cierto»
N.A: Como no tengo nada que decir, paso a dar los adelantos.
Próximo capítulo: Plan
¿Creen que es imposible que Heimdall ya esté enamorado de Freya?
Además, el maravilloso plan de Freyr.
