¡Buenas! Primero de todo recordar que los personajes no son míos, todos son obra de la reina JK! Lo único que sale de esta loca cabeza es la trama. Como siempre pido perdón si se me cuela algún error de ortografía.
Agradecer a todos aquellos que me dejáis un mensaje, ¡de verdad me animan muchísimo! Espero que este nuevo capítulo os guste también y me lo hagáis saber con un review, ya sabéis que se aceptan todos; buenos y malos, toda crítica es buena si ayuda a mejorar. Agradecer también a los que lo mandáis a fav o le dais follow.
Sin mas a leer.
" El Abogado"
Si esa misma mañana le dicen a Theodore Nott que va a vivir una situación tan surrealista solo unas horas más tarde, se habría reído de lo lindo. Seguramente se lo acabaría haciendo en los pantalones. Pero no, no era una broma o una macabra visión. Era una maldita realidad.
A las 10 en punto de la mañana del jueves 21 de marzo, Theodore Nott, abogado, se encontraba en el despacho de su colega en el Ministerio Hermione Jean Weasley (antes y probablemente muy pronto de nuevo Granger) para tramitar el divorcio de esta, su cuñada y amiga Ginevra Molly Potter y dos de los mejores amigos de la infancia de Theo, Draco Lucius Malfoy y Blaise Zabini.
- A ver, vamos a ver con calma – Murmuraba de nuevo el pobre abogado.
- No es momento de calma Nott – Contestaba una nerviosa Ginny – ¿Que parte de "no hay tiempo que perder" no has entendido?
Theo sudó un poco nervioso – No, si entender lo entiendo, perfectamente, lo que me planteo es que os estéis precipitando un poco – Miró a sus amigos con reproche – todos.
Blaise se encogió de hombros – Theo amigo, era algo inevitable, sabes perfectamente que lo único que me une a Pansy es mi pequeña bebé, al igual que nuestro querido dragón, que siente por Astoria lo mismo que por una piedra del parque, es decir, nada.
Draco asintió solemne dándole una muda razón a su amigo y Nott les miró con gesto de cansancio. En realidad no sabía porque diablo había aceptado, es cierto que el reto que suponía dicha situación le atraía, es decir, ¡cuatro divorcios! Si los ganaba todos, su fama como abogado subiría como la espuma, lo que llevaría a un ascenso en el Ministerio… ¡Pero es que era una locura!
- ¿Pero vosotros lo habéis hablado con vuestras mujeres?
Draco sonrió inocentemente – ¿Qué importancia tiene eso?
Theo estaba por tirarse de los pelos – ¿Cómo que qué importancia tiene? ¡Vas a pedirle el divorcio!
- Correcto.
Hermione que se había mantenido callada hasta el momento, levantó su mano pidiendo permiso y recibió una burlesca mirada de los presentes. Granger, perdón, Weasley, por ahora, no había cambiado.
-No se nos quitan las viejas costumbres ¿verdad Granger? – preguntó Draco con burla.
Hermione soltó una risa burlesca – Muy gracioso Malfoy.
- Lo sé, es parte de mi encanto.
Ginny le dio un codazo a Hermione mientras levantaba las cejas con gracias – Bueno, bueno como se pone la cosa ¿os dejamos solos?
- ¡Ginny! – gritó avergonzada Hermione.
- Mi hermosa Ginevra tiene razón – secundó Blaise agarrando a Draco del cuello – iros a un hotel tórtolos.
Theo harto de que pasaran de él como si fuera un ficus que adornaba la sala carraspeó y captó la atención de todos – Primero de todo, si queréis seguir adelante con esto – vio que los cuatro asentían efusivamente – que ya veo que si… necesitaré que me expongáis el porqué de vuestra demanda de divorcio, que reclamáis en compensación en vuestro caso – dijo mirando a las chicas – que estáis dispuestos a dar a vuestras mujeres en el vuestro – pronunció girando esta vez su cabeza hacia sus amigos – y sobretodo y más importante el tema de los niños.
- ¿Qué pasa con los niños? – preguntó Ginny.
Theo se sintió un poco intimidado ante la llameante mirada de la pelirroja y tragó saliva con dificultad – bueno ya sabes, quien tendrá la custodia y los regímenes de visita…
- ¡Mis hijos no se irán con nadie! ¡No pienso dejárselos!
- Ginny – intento calmarla Hermione – también es su padre.
- El padre que no iba a casa nunca, que se perdía sus partidos de quidditch y que no fue al cumpleaños de James ¿ese padre?
Hermione bajó la vista avergonzada y por qué no decirlo, triste. Sabía que su amiga tenía razón, Harry y Ron habían metido la pata hasta el fondo y no tenían perdón, pero muy a su pesar la castaña aún guardaba un sentimiento muy grande hacia esos dos hombres, esos que fueron sus mejores amigos muchos años.
- Sí Ginny, por mucho que haya metido la pata, es su padre.
- ¿Tú vas a dejar que Ron vea a Rosie?
Hermione asintió decidida – es su padre, no pienso privarle de ella. No voy a ser la mala del cuento.
Ginny bufó y se cruzó de brazos mientras miraba con el entrecejo fruncido a Theo – ¿Puedo pensármelo?
El castaño asintió – solo no tardes mucho.
- Bien.
Theo se aflojó un poco el nudo de la corbata, hacía demasiado calor ahí dentro, y el mal humor de la mini Weasley le ponía muy nervioso, si es que era un demonio esa mujer, daba miedo. Sacó de su maletín un par de papeles y comenzó a escribir ante la atenta mirada de sus amigos.
- ¿Qué escribes? – pregunto Blaise intentando mirar por encima.
- Cosas.
- ¿Cosas importantes? – preguntó ahora Draco.
- Si, muy importantes.
- ¿Referentes a nuestro divorcio? – preguntó de nuevo Blaise.
Theo bufó poniéndose un poco tenso – Si Blaise, ¿de qué sino?
- ¿Y nos lo vas a enseñar? – preguntó esta vez Draco consiguiendo acabar con la paciencia del pobre Theo que levantó la vista de los papeles y los fijó en sus dos amigos que pegaron un bote en el sitio.
- Como no os calléis os juro por mi madre que me largo de aquí y solo llevo el divorcio de Potter y Weasley.
- ¡Es Weasley! ¡Weasley a secas! – Dijo furiosa Ginny – no quiero tener nada que ver con ese héroe de pacotilla.
Theo olvido su mal humor y volvió a asentir nervioso – si si, lo siento Weasley.
La chica asintió y Theo volvió a dirigir su atención a los papeles. Tras un breve silencio en el que Theo pudo observar de reojo las miraditas y sonrisas bobas que se lanzaban los futuros y alegres divorciados, levantó sus ojos del papel y dijo:
- Bien, ya está tengo aquí abiertos vuestros casos ¿Quién quiere empezar?
Ginny levantó la mano rápida como un resorte, tan rápido que Hermione se asustó pensando que su amiga se iba a dislocar el hombro.
- Bien Weasley, comencemos: La señora Ginevra Molly Potter quiere presentar una demanda de divorcio contra el señor Harry James Potter alegando los siguientes motivos.
- Que el muy cabronazo lleva un año poniéndome los cuernos con la zorra de su novia del colegio mientras yo cuidaba y criaba a nuestros tres hijos e iba a trabajar a "El Profeta", sin apenas descansar un segundo para que cuando al señor le salía del forro de las pelotas llegar tuviera la cena preparada y se fuera tranquilo a dormir.
Theo miró asustado a la mujer que tenía los ojos inyectados en sangre mirándole fijamente – Pondré infidelidad.
Ginny asintió – ¿Qué más?
- Bueno ahora necesito saber si vas a pedirle algún tipo de compensación o…
Al pobre Theo no le dio tiempo a terminar – Claro que exijo una compensación, ¡quiero dejarle en calzoncillos! Voy a dejar en la miseria a ese cerdo y a la zorra de su amante, porque si ambos piensan que van a vivir tranquilos y que yo me hare a un lado ¡están muy equivocados! – Los hombres miraban como una furiosa Ginny estaba a punto de metamorfosearse en un diablo malvado mientras que Hermione solo apoyaba su cabeza en la mano de forma cansada.
Theo carraspeó – Bien, ¿y que tienes pensado pedirle?
- ¡Todo!- gritó mientras golpeaba la mesa con el puño haciendo saltar a los hombres en sus asientos – Quiero la casa, no, ¡las casas! La del lago también la quiero, que ese es su nidito de amor con la muy guarra, ¡pues se van a quedar en la calle! ¡A follar debajo de un puente, como los perros que son! – Theo asentía nervioso mientras apuntaba – También quiero el coche muggle que se compró.
Hermione la miró con reproche – pero si no conduces.
- ¡Me la pela! – Gritó haciendo que Hermione rodara los ojos - ¡lo vendo si hace falta! También quiero un 70% de su salario como manutención ¡que tengo tres niños! Además de una compensación económica de 5.000 galeones por daños psicológicos.
El pobre abogado miraba boquiabierto a la pelirroja, que clavó su mirada en el de manera casi diabólica – ¡Pero escribe!
Theo se encorvó rápidamente sobre el papel escribiendo como alma que lleva el diablo. Mientras tanto Blaise y Draco estaban aún acojonados por la situación que acababan de vivir. El rubio miraba de hito en hito a su amigo y a la Gryffindor, ¿Cómo podía Blaise estar enamorado de ese demonio pelirrojo? ¿Es que todas las mujeres resentidas eran así? ¿Le intentaría sacar Astoria hasta los ojos?
Blaise por el contrario tenía una mezcla de miedo y fascinación pintada en su morena cara – Oh Ginevra, que dura eres, que seguridad, que porte…
Ginny miró al hombre aún de mal humor – no me hagas la pelota Blaise.
El moreno negó – no lo hago, de verdad. Estoy sorprendido, de verdad tienes pensado dejarle en la ruina.
- Pues claro – contestó Ginny – ¡Que me ha puesto los cuernos! Si por mi fuera le pedía hasta las gafas ¡para que se quedara ciego!
Hermione llevo las manos al aire en un claro gesto de que pensaba que a su amiga se le había ido definitivamente la cabeza. Esto hizo reír a Draco, cuya risa llamó la atención de Hermione. Se miraron fijamente, casi sin parpadear y en un segundo el rostro de Hermione se puso de un adorable rojo ¿Draco Malfoy acababa de guiñarle un ojo?
Theo que hasta ese momento escribía tembloroso todas las condiciones de Ginny, levantó su vista – Esto… lo de los niños… te doy tiempo… ¡para que te lo pienses!
Ginny asintió – Sí, gracias.
- No hay de qué – respondió rápido Nott, que luego dirigió sus castaños ojos hacia Hermione "Merlín, que esta no esté tan desquiciada" pensó desesperado – Bien Weasley.
- Granger – todos la miraron – si no te importa, llámame Granger.
- Como en los viejos tiempos – dijo Draco con una media sonrisa mientras se cruzaba de brazos y se repantingaba en la silla cómodamente.
Theo miró suspicaz a su amigo y asintió- Bien, pues Granger veamos: La señora Hermione Jean Weasley, presenta una demanda de divorcio contra el señor Ronald Bilius Weasley alegando los siguientes motivos.
Hermione suspiró – pues por los mismos que Ginny, Ron me ha sido infiel un año y medio con la señorita Lavender Brown y como entenderás no tengo mucha gana de seguir casada con él.
Blaise y Draco estaban anonadados, no entendía nada. La bilis les subía por el esófago a la par que sentían unas ganas tremendas de matar a ese par de gilipollas. ¡No se las merecían! Ellos llevaban años enamorados de ellas, ¡años! Soñando tenerlas entre sus brazos, poder besarlas y ser el padre de sus hijos. En pocas palabras, años deseando tener la vida de ese par de cabrones que por unas faldas se olvidan de las maravillosas mujeres que tienen ¿se puede ser más imbécil?
Theo asintió un poco más tranquilo al ver a Hermione más calmada de lo que estaba la pelirroja – bien pues pondré también como motivo la infidelidad – escribió unas palabras en el pergamino y volvió a hablar – ¿Tienes pensado alguna exigencia o compensación económica?
En ese momento la cara de la castaña se transformó en una parecida a la que anteriormente tenía Ginny, consiguiendo así que el pobre Theo volviera a sudar – Pues claro que sí, exijo la casa en la que vivimos, además de querer un 60% de su sueldo para la manutención de nuestra hija y una compensación de 7.500 galeones por daños y prejuicios.
Theo miraba con la boca abierta a Hermione, si, realmente estaban decididas a desplumarlos vivos – Bien, esto… lo pondré.
- Hazlo, hazlo. Él se irá contento todas las noches con esa estúpida pero yo me quedaré con todo. ¡Ah! Y quiero su amada barredora, se la daré a Rose en un futuro.
Ginny silbó impresionada – ¿La barredora? Es lo que más ama Ron en el mundo después de comer.
Hermione asintió – Por eso la quiero, y que de gracias que no haga astillas con ella.
Theo escribió la última petición y tembló al tener que formular la siguiente pregunta – ¿Estás dispuesta a cederle a la niña?
- No quiero cedérsela para siempre, quiero la custodia completa de mi hija pero se estoy dispuesta a permitirle verla siempre que me avise con antelación o así sea el deseo de mi hija.
Theo torció el gesto – es un tema complicado Granger, no te lo voy a negar, cuando hay hijos de por medio y además son menores… pero bueno ¡intentaremos que así sea!
Hermione asintió comprensiva y en su fuero interno el castaño lo agradeció. Entonces al pasar la siguiente página su humor cambió, levantó la vista y puso un gesto que no se sabía muy bien si era de cabreo o de burla – Bien, el siguiente. Señor Malfoy, es su turno.
Draco asintió y volvió a mirar a la castaña un segundo antes de bajar su mirada y sonreír coqueto. Esto no pasó desapercibido por un divertido Blaise – Vaya dragón, aún no te divorcias y ya estás lanzando la caña al mar.
Ginny soltó una risa al ver el estupefacto rostro de su amiga que estaba rojísima y dijo – Tírala, tírala Malfoy, que seguro que pican. Conozco un salmón deseoso de ser degustado.
- ¡Ginevra Weasley! – bramó furiosa Hermione.
La pelirroja puso gesto inocente – Oh Herms, no te enfades era una bromita ¿verdad Blaise?
La tierna mirada que le dedico su querida Ginny solo pudo hacer que el corazón de Zabini bombeara unos, 3.000 latidos por micro segundo. Tal era la emoción que Hermione juró ver pequeños corazones en los marrones ojos del hombre que en ese momento asentía como un pardillo.
- ¡Bueno, concentraos por Merlín! – Gritó Theo – a este paso no terminaremos nunca.
- No te enfades Theodore – dijo Blaise – Yo solo quiero que aquí mi dragón y la pobre de Granger superen el mal trago de sus desastrosas relaciones con un buen revolcón.
- ¡Blaise! – dijo con un tono de advertencia el rubio.
- ¿Qué? – Preguntó con inocencia el moreno mirando hacia el lado contrario – ni que no quisieras tirártela.
Draco dio un golpe en la mesa mientras Ginny se moría de risa y Hermione deseaba hundir la cabeza en la tierra. Theo tosió exageradamente captando la atención de todos
- Si me dejáis proseguir… - el silencio reino el despacho – Bien. El señor Draco Lucius Malfoy, presenta una demanda de divorcio contra la señora Astoria Malfoy alegando los siguientes motivos.
Draco tomó aire y dejó salir lo que llevaba años reprimiendo – es una bruja, y en el sentido literal, en la forma de ser. Es mala, caprichosa, orgullosa, estúpida, presumida, irritante, ni siquiera mira a nuestro hijo, ¡no se hace cargo de él como Merlín manda! ¡No deja que Scorpius la llame mama porque eso demostraría que esta mayor! ¡Por Circe! No la soporto, no puedo con ella, la miro y me irrita, su voz me molesta, discutimos todo el día y en cualquier momento cojo mi baúl y el de mi hijo ¡y me largo de esa casa!
Todos miraban boquiabiertos a Draco, que a ojos de Theo se había hecho un "Ginny Weasley", es decir, había soltado por la boca todas sus frustraciones casi sin respirar.
- Emm… bien, alegaremos "diferencias irreconciliables".
- Que forma más glamurosa de decir que no soportas a tu mujer – comentó Hermione para romper el hielo.
Blaise soltó una carcajada espontánea y Draco clavó sus grises ojos en ella. Al principio la mirada gélida del ex Slytherin le hizo desear ser menos bocazas pero la sutil sonrisa que le dio un segundo después hizo que sus piernas temblaran, a pesar de estar sentada en una cómoda silla de cuero.
Theo siguió escribiendo y dijo – en vuestro caso, prefiero preguntaros que estáis dispuestos a dar y…
Draco alzó la mano – mira, ella tiene suficiente con la cuenta de Gringotts que le toca de sus padres, pero sé que esa mala pécora no parará hasta sacarme hasta los ojos. Por eso, estoy dispuesto a darle 20.000 galeones si renuncia a Scorpius totalmente y a una manutención mensual.
Las mujeres presentes en el despacho ahogaron un grito mientras se llevaban las manos a la boca, ¿20.000 galeones? ¿Pero cuanto podía desembolsar Malfoy sin pestañear?
-Muy bien, es un trato inteligente. Por lo que me cuentas no creo que ponga mucho impedimento.
- Lo hará, le come la ambición.
Theo asintió y paso al cuarto y último pergamino. Clavó sus ojos castaños en los marrones de Blaise que se cruzó de brazos y sonrió a la pelirroja seductoramente – ¿Qué tengo que hacer para ser libre como un pajarito?
Nott negó con la cabeza con una divertida mueca en su cara – no tienes remedio Blaise.
- Que quieres que te diga – se encogió de hombros y miró a Ginny que le devolvía una tonta sonrisa de adolescente hormonal – hay una cosa que me muero por probar y que en cuanto pueda, créeme Theo que no habrá parte de ese regalo divino que no conozca.
Ginny sintió un escalofrío recorrerle toda la espalda y sonrió mirando a Hermione que tenía una cara que era un poema. Hermione alucinaba, flipaba muchísimo. Era increíble la química que tenían esos dos ¡pero por Merlín! ¡Que seguían casados!
Entonces la voz de su conciencia apareció – no finjas estar indignada cuando lo que sientes es envidia – Hermione se indignó y se contestó a si misma – ¿envidia de qué? ¿De que esos dos estén coqueteando cual adolescentes cachondos delante de tus ojos? Más bien dan vergüenza – la conciencia de la castaña soltó una estridente risa – ya, como que no te gustaría que eres dios rubio que tienes delante no te dijera algún comentario calentito – Hermione enrojeció y soltó un furioso "cállate" a su conciencia que soltando otra carcajada abandonó la mente de la mujer.
-Herms, ¡eh Herms! – sintió que alguien la zarandeaba. Entre bruscos movimientos giro su cabeza y vio los preocupados ojos de Ginny – Herms, ¿estás bien?
- Sí claro, ¿Por qué no iba a estarlo?
Draco soltó una risotada y la miró intensamente – te perdiste en tu mundo Granger ¿pensando en cosas interesantes?
La castaña bufó un poco enfadada pero decidió seguirle el juego – bastante sí, es más estaba disfrutando de lo lindo, pero teníais que molestar.
Draco soltó otra risita y dijo – ¿pensando en ti y en mí en una posición indecente Granger?
La castaña sintió un cosquilleo encantador en la tripa que hizo que su conciencia volviera a aparecer y canturreara un "te lo dije". Puso una sonrisa torcida en la cara y clavó sus castaños ojos en los de Draco dispuesta a seguirle el juego, total ya de perdidos al río.
- Puede ser ¿Qué pasa? ¿Tú también piensas mucho en ello?
Blaise silbó una cancioncilla y dijo – como se pone la cosa chavales – mientras Draco devolvía la misma sonrisa torcida a Hermione.
Theo se sentía un poco incómodo ante tanta pareja obscena y calentorra ¿pero qué coño les pasaba? ¿Es que planear su divorcio los ponía cachondos o qué? A ver que el entendía perfectamente que sus amigos se comportaran como imbéciles, porque un 50% de ellos era parte imbécil, además de que estaban perdidamente locos por esas mujeres, pero ¿ellas? ¿Es que el dicho de que las recién divorciadas se tiran todo lo que se mueve era verdad?
- A ver que nos desviamos – dijo Theo cortando la tensión sexual que se sentía allí – Blaise, paso de leer esto una vez mas ¿tu porque narices quieres divorciarte?
Blaise se encogió de hombros – ¿Por qué no? Pansy y yo somos todo menos un matrimonio, no nos queremos, nos obligaron a casarnos, tuvimos a Amy porque así debía ser, al igual que Astoria mi esposa no mira para mi hija, la están criando prácticamente los elfos domésticos además de que discutimos todo el rato.
Theo observaba con gesto cansado a su amigo que asentía con cara de resignación – es la verdad Theo. Es más te digo que ella será la más feliz con todo esto.
Nott reconoció que pensándolo fríamente, Blaise tenía razón. Había coincido en más de una ocasión con el matrimonio Zabini y ninguno de los dos parecía muy feliz. Así que apuntó "Diferencias irreconciliables" y volvió a hablar:
- ¿Qué vas a dejarle como compensación?
- Yo no soy tan tonto como Draco – el rubio soltó un "¡Oye!" y Blaise hizo un ademán con las manos – es que es verdad, no pienso pagarle una millonada para que la señora esté contenta. 9.000 galeones de compensación y 2.000 al mes hasta que Amy sea mayor de edad para que nos deje en paz.
- ¿Vas a luchar por la custodia de Amy?
Blaise asintió – No pienso dejársela a su madre, la cambiaría por un bolso de marca.
Theo apuntó rápidamente en la hoja y dijo sin levantar la vista – ¿Cómo estas tan seguro de que lo aceptara? Pansy es bastante caprichosa.
- Ya te he dicho que ella será la más feliz, además aceptará porque si no le diré al mundo un secretito bien guardado.
Ginny le miró y dijo con voz perversa – Blaise guapo, estamos entre amigos y no diremos nada… - Blaise negó con la cabeza haciéndose el interesante – Anda, cuéntanos por fa – pidió poniendo ojitos al moreno que estuvo a punto de babear el suelo.
- Muy bien, pero que no salga de aquí – se acercó un poco a ellas y dijo – Esta con Marcus Flint.
- ¿Con ese trol? – preguntó sorprendida Hermione.
Blaise asintió – increíble pero cierto. Tampoco me molesta.
Ginny se quedó un momento en shock – madre mía, ¡qué fuerte! Pero si es horroroso, ¿Cómo puede cepillarse semejante engendro teniéndote de marido? ¡Por Merlín!
Blaise sintió que su presión sanguínea abandonaba su cuerpo y que de repente entraba en el paraíso, un paraíso donde su Ginevra era toda para el – pues de la misma manera que Potter se enredó con Chang teniéndote a ti esperando en casa.
Theo ya no podía más, miró su reloj, las 12. Llevaba dos horas aguantando dramas familiares y constantes coqueteos de sus amigos y clientes, ¡era el colmo! ¡No iba a aguantarlo más! Guardó sus cosas y se levantó con parsimonia ante la atenta mirada de todos.
- Theo ¿A dónde vas? – preguntó Draco.
Theo se giró dignamente – lejos de vosotros sacos de hormonas, no os aguanto más. Temo que si me quedo un minuto más aquí acabareis haciéndolo como monos en celo.
- Que exagerado – dijo Ginny.
- Aunque no es mala idea – refutó Blaise.
Nott puso los ojos en blanco – ¿veis lo que os digo? Sois unos salidos, que Merlín os pille confesados el día que firméis definitivamente el divorcio, se de unas que no van a poder caminar en una semana.
Theo vio el rostro de Hermione ponerse rojo como una amapola y sonrió perversamente – no te pongas así Granger que lo estás deseando.
Hermione contestó enfadada – ¡Yo no deseo nada!
- Ya, ya a otro perro con ese hueso – se giró de nuevo mientras decía – me pondré en contacto con vuestro aún maridos y esposas – se paró en seco y una sonrisa malvada cruzó su cara.
Esos dos capullos que tenía por amigos le habían robado dos horas de su tiempo, prácticamente obligándole a aceptar cuatro casos de divorcio (aunque él no se había opuesto mucho) y se había sentido incomodísimo viéndolos actuar como monos en celo. Pero eso no se iba a quedar así.
Se dio la vuelta y enganchó por el cuello de las camisas a sus amigos – vosotros os venís conmigo.
Blaise y Draco se intentaban soltar de el a duras penas – Theodore Nott ¡suéltame! – Gritaba Blaise – Ginevra, Ginevra mía ¡ayúdame!
Ginny se encogió de hombros y se despidió con la mano – adiós Blaise.
Los ojitos del moreno se inundaron de lágrimas de desilusión – ¡Ginevra eres mala conmigo!
Al mismo tiempo Draco intentaba zafarse de igual manera de la garra de Theo que le arrastraba hacia la puerta del despacho – Granger, ayúdame.
La castaña se despidió con un gesto de mano al igual que Ginny mientras sonreía coquetamente. Theo solo arrastraba a sus amigos con una mueca maléfica en su rostro. Una vez fuera siguió arrastrándolos por el pasillo mientras estos soltaban improperios e insultos hacia su persona – es por vuestro bien.
Y era verdad, Theodore Nott había sacado del despacho de Granger a Draco y a Blaise por algo más que una macabra y bien merecida venganza debida al mal trago que le habían hecho pasar, sino que lo hizo también en parte, porque los conocía. Los conocía como si los hubiera parido y lo que vio hoy le hizo comprender que sus amigos se habían lanzado a la piscina de cabeza y sin mirar, total, ya no tenían mucho que perder.
Por eso los sacó de allí, porque en apenas unas horas vio un avance descomunal entre esos cuatro. Las cosas iban demasiado rápido y Theo temía que si los dejaba solos acabaran montándoselo en algún rincón del ministerio. Y eso no debía ser, al menos no por ahora. Primero que se divorciaran y le pagaran y luego que hicieran lo que quisieran.
Así, siendo agredido verbalmente por sus dos mejores amigos y clientes Theo sonrió mientras seguía arrastrándolos lo más lejos que pudiera de esas mujeres. Cuan dulce era la venganza y el trabajo bien hecho. O si, Theodore Nott nunca dice que no a un reto. Y vaya si esos cuatro locos no lo eran.
