Bueno, amigos/as!!! (o amigo/a, porque no creo que esto lo leáis en grupos de a 4…o que esto lo he más de uno…)

Estoy aquí de nuevo!!!

Esta vez he tardado… Tuve un "problemilla" el mes pasado, así que me mantuvo más alejada del PC. Creo que las neuronas de todos nosotros lo agradecieron: no es que se fueran a regenerar (cosa que es imposible), pero esas joías necesitaban un descanso…leer este tipo de fics, las dañan bastante…

Ya sabemos todos que la mayoría de los personajes no son míos, que qué más quisiera mi cuenta bancaria, y demás etc… Son de la Rowling, la madre de toda esta locura que tenemos encima…

Me gustaría dedicar este capítulo a Tercy-S-SCloe…mi "hermanita pequeña" y personajillo de esta página con gran sentido del humor (¡¡te mereces un premio por animarme a seguir con esta parida!!Además el premio es doble: en este chapter sale Severus!!! Y, a partir de aquí, saldrá más!!!)

Bueno: si alguien más lo lee, también se lo dedico (loquis sa, marata1507…va por ustedes!!!); por "tener el valor de afrontar tan ardua tarea"…JAJAJA!!!

BEEEEEEEEEEEEEEEESOS!!!!

CAPÍTULO 3.-El gigante, el enano, la gata,

La "Llenalbero", y el …

¿vampiro?

"¿Qué le pasa al barbacas con los caramelos de limón? Tiene tal grado de dependencia que me recuerda a John, un compañero de clase que tuvimos en segundo…¿te acuerdas, Piz?"

"Si… ¿el que tuvo que dejar los estudios para acudir a esas "clases especiales" y todos decíamos que si, pero en un centro de desintoxicación?"

"¡El mismo!"

"A mi también me lo recuerda…"

Cuando miré a mi alrededor me quedé sorprendida: una habitación circular ("Perfecta pa barrerla, ¿eh, Maggie?"); en cuyas paredes había infinidad de cuadros que, atención, estaban tan bien pintados, que parecía que por mucho que te movieras por la habitación, ellos te seguían con la mirada (luego descubrí que eso era, exactamente, lo que hacían…como la niña del cuadro de la casa de los Smith…)

Miré a uno en particular: un hombre gordinflón de pelo negro con una gran barriga…adornada por una bonita mancha de la comida que lucía sobre la mesa del cuadro (ya sabes: los gordonchos se la manchan cuando comen…así como yo siempre me macho el pecho…es lo que tiene ser tan pechugona!). Sonreí ante mis ideas y el cuadro (bastante mosqueado), me habló:

-¿Quién es la sinvergüenza que me mira y se ríe, Albus?

-USTI!!- grité saltando hacia atrás y llevándome la mano al corazón mientras rogaba a Dios que Albus no me ofreciera otro caramelo de limón…

-¡¡¡ALBUS!!!-oí a 50 ó 60 cuadros a la vez, lo cuál me asustó bastante-¿De dónde a salido?

"¿Quién coño ha hablado?"

"Todos esos cuadros…supongo…"

Parecían cabreados, así que, mientras el drogodependiente de caramelos de limón les daba las explicaciones pertinentes (esas en las que decía "Es una bruja, pero se crió como muggle", "Vamos a darle una oportunidad", "Sus padres tienen un camping con piscina que mola un montón" y demás "bla-bla-blá"), yo me dediqué a curiosear por el despacho.

Sé que era un despacho por dos motivos (las razones por las que todo el mundo sabe que está en un despacho, sea de la parte del mundo donde sea):

1º) Tenía un marco de fotos sobre el escritorio (súper raro porque la foto se movía haciéndole parecer, más bien una mini-tele con un vídeo de corta duración)

2º) Porque tenía una estantería llena de libros de esos horteras con las pastas doradas (los llamados "Edición de Coleccionista" que nadie lee…) como los que tienen los abogados importantes en sus despachos…

Todo el mundo pensará que, lo que define un despacho en verdad, son: mesa grande y tres sillas (2 a un lado de la mesa, y otra al otro: ésta última suele ser la más grande y cómoda... obviamente es la del dueño del lugar) Pero, decidme: ¿habéis visto un solo despacho en el mundo mundial sin una foto familiar y libros rancios en la estantería?...

Bueno, que me voy por las ramas…

También había infinidad de aparatejos extraños: una bola de petanca que, si la mirabas bien, tenía una galaxia dentro de ella (no pude evitar acordarme de "Men in Black", y me puse a cantar y a bailar por ahí…hasta que Albus, sorprendido, paró su perorata con los cuadros y me miró…"¡¡Atención, Maggie!! Consumidor peligroso de caramelos de limón a punto de ofrecerte otro a tu derecha!!", me advirtió Pizquita, haciéndome parar en seco); un sombrero viejo y andrajoso, con ojos y boca (cosa que no me llamó la atención…Después de todo lo que había visto, ese era una mierda de sombrero!!!) que parecía pertenecer a Dumbledore (por la edad, claro) y que escuchaba atentamente las palabras de su dueño politoxicómano (sin duda una explicación inacabable sobre mi persona…); un pájaro, que en otra época debía ser precioso, pero que, dada a su avanzada edad, tenía las plumas medio caídas y mirada triste… lo típico de todo ser humano, animal o elfo (que, por cierto, también existen en el mundo mágico, no sólo en los libros de Tolkien…aunque no se parecen demasiado…) a punto de diñarla…

Llegué así a una conclusión: despacho viejuno, con olor a rancio (mal disimulado por un spray antiolores… de olor limón, claro), la "Edición de Coleccionista de los mejores Best-Sellers de la literatura de la Edad Media", en la estantería decimonónica de la izquierda, sombrero mega viejo, pájaro por diñarla…

"¡¡ESTÁMOS EN EL DESPACHO DE DUMBLEDORE!!"

"COÑE!! Y no te he tenido que ayudar, hija mía…"

Me senté, orgullosa de mí misma por haber llegado sola a esa conclusión, sobre uno de los dos sillones de éste lado de la mesa (el grande y cómodo del otro lado de la mesa sería, obviamente de Albus), me "espatarré", y suspiré en profundidad, mirando al pajarraco y pensando que, el pobre Albus, se quedaría sin animal de compañía en breve…

"PLUF!!", sonó de repente, y, el animalico, salió en llamas

-¡¡OTTIA!!-grité poniéndome una mano en el corazón: la parada cardiorrespiratoria era inevitable, porque, además de que aquel hecho fuera horripilantemente extraño, ninguno de los allí presentes me hizo ni puto caso… Así que, o pasaban del pájaro y les importó un pimiento que el bicho se consumiera entre las llamas ("Algo malo habrá hecho!!"), o bien es que esa era la manera en que tó dios moría en el mundo mágico…

"Cómo me alegro que no murieras mientras estabas en el hospital!!", Pizquita dio por hecho que la respuesta buena era la segunda opción…

"¡Desde luego! A ver quién era el guapo que le explicaba a mis padres como, su hijita pequeña, había salido ardiendo una noche, tras haber sobrevivido a un accidente de coche…"

Me levanté pidiéndole atención al anciano, que me miró unos momentos y me señaló el montón de cenizas, como diciéndome "ve pa'allá y luego hablamos…". En cambio, uno de los retratos (el viejo gordo de antes), me sacó de mis pensamientos:

-A Dumbledore le encanta que la gente acuda a la incineración de Fawkes…-me indicó alzando los hombros y escondiendo su cuello (cosa que, hasta entonces no había notado que tuviera…)- Si no que se lo digan a Harry Potter!!!

O sea que, el raro era Albus…me acerqué al pie de pajáro donde se encontraban las cenizas y comencé a dar el "pésame virtual" a todos sus familiares (¿qué otra cosa podía hacer?):

"Era un pájaro muy bueno…"

"Lamento tanto su pérdida!"

"Albus no encontrará otro como él…"

"Cierto, Pizquita…todos lo echaremos de menos!!"

Otro susto pa morimme fue la resucitación: las cenizas empezaron a moverse y, ¡os lo juro! Primero salió un pico (enanísimo); poco después 2 ojillos (bastante grandes a comparación con el pico); unas cuantas plumas coloradas; otro par de plumas azules…

Mis ojos se pusieron tan grandes del asombro que, si cualquiera me hubiera mirado, pensaría que estaba imitando al pajarraco…Los tenía tan abiertos que me empezaban a doler. Hacía tanto tiempo que los cerraba (es que me asombré muchísimo…) que los notaba secos:

"¡Mala señal! O empiezas a cerrarlos pronto, Maggie, o te veo cómo tu madre: lágrima artificial para el resto de tus días…Pero, claro... su prblema fue otro: tanto fumar canutos, el humos le resecó tó el ojival…"

Comencé a cerrarlos poquito a poquito, con la sensación de que, cuando los abriera, estaría de nuevo en pueblo, en casa de Ruth…con una botella de whisky vacía en una mano y la boca tan seca como si me hubiera fumado toda la mercancía de Richard (el hermano de Ruth…y además es el camello de la región…)

Gracias a dios, seguía allí, en mitad de quién-sabe-dónde, y con un anciano que, aunque me cae bien, está loco perdío; con cuadros que hablan (aunque ahí hay uno que está roncando); y con el pájaro que pretende ser la cena de una barbacoa…

-¿Te gusta Fawkes?-me preguntó Albus a mi espalda- Es un ave fénix… ¡la más maravillosa de todas las criaturas mágicas! Sus lágrimas tienen poderes curativos y…

-¿Otra vez vas a contar lo mismo Albus? ¡Mira que eres pesado con esa historia!-gritó un cuadro de un hombre vestido de verde y con cara de bruto.

-¡Cállate Dippet! ¡Eres un quejita! ¡Siempre estás igual, tron!-contestó otro.

-Claro… ¡A ti te gusta esa historia porque eras profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas!-Contestó el malhumorado.

-¡Jolines, Dippet! ¡¡Menudo humor tenemos hoy!! Se nota que eras Slytherin…-se metió un tercero mientras, poco a poco, todos los dibujos se iban cambiando de cuadro, yendo, poco a poco, hacia el cuadro del tal Dippet.

-¡Mecachis! Los de Hufflepuff siempre se meten en todo…¡¡seréis cotillas!!

"Joer…encima de ser tan malos, los Slytherin esos tienen mal humor…"

"No te metas en esto, Pizquita…"

Albus Dumbledore, como podrás imaginar, dejó su conversación (no sin antes decirme que ya seguiríamos en otra ocasión) y, amablemente, me invitó a dar una vuelta por el castillo.

"¿Castillo?"

"Si… ¡ya sabes! Torres, almenas, mazmorras oscuras… ¡lo que viene a ser un castillo! Como el de las películas de Frankstein…"

"Drácula…"

"Bueno, eso: castillo."

"Ya lo sabía…idiota…"

"Entonces ¿pa qué preguntas?"

Caminamos por largos pasillos de altos techos, paredes repletas de cuadros que nos preguntaban el resultado final de la Copa del Mundo de Quidditch (lo que era un rollazo, porque, cada vez que nos lo preguntaban, había que pararse a responder, más o menos, lo que había ocurrido para que el Director no estuviera, finalmente, allí: que era mi culpa, vamos…); armaduras con, según dijo, pasajes escondidos tras ellas; un cuadro de un frutero por el que se llegaba a las cocinas si sabías dónde hacerle cosquillas exactamente… ("Este se ha bebido toda la bodega de Osborne esta mañana y no sabe lo que dice"); escaleras con escalones que desaparecían; y un largo etcétera que demostraba que, si iba sola por ahí, seguro que me perdería (así que, como soy un poco asustica, me prometí nunca hacerlo…"¡¡Pero no te preocupes, Maggie, que yo iré contigo!!", "Que bien…tardarán días en encontrarnos…")

A cosa de las 21 horas nos dirigimos al Gran Comedor, donde servirían la cena.

"Menos mal, porque me muero de hambre…"

"Joé, Piz!

Era un lugar extensísimo donde comían todos los alumnos y profesores juntos ("O son mogollón, o invitan a comer a los niños de los 20 pueblos más cercanos…"), con una especie de de techo encantado que mostraba el cielo que había fuera ("USTI!!¡ Eso si que mola!"). Nos sentamos en la mesa presidencial, supongo (básicamente porque estaba en alto y…vamos: la mesa de los profes….)

-En breve llegarán algunos de los docentes de la escuela, Maggie…enseguida los conocerás. Normalmente no están aquí en el verano…pero, dadas las circunstancias (junto que la semana que viene comienzan las clases y ya es hora de hacer un claustro), algunos vendrán a pasar esta noche al castillo…

"De púamadre, Maggie….Les has jodido las vacaciones…. ¡Bien empiezas!"

"Gracias por tu apoyo…cabrita!"

"¡De nada!"

No me dio tiempo a responderle nada a Albus: un tío mega-alto entró en el Gran Comedor andando con tanto ímpetu que retumbaba el suelo…

-¡Hagrid! ¡Qué alegría que hayas llegado ya! Esta es la joven Maggie…una bruja recién descubierta.

-¿Recién descubierta? ¿Cómo? ¿Dónde ¿Cuándo? ¡Bienvenida!-me dio un abrazo tan fuerte que me estrujó la espalda (cosa que me vino bien, porque con tanta tensión acumulada, la tenía agarrotada)- ¿Te quedarás este curso? Porque tendrás que estudiar, ¿no? ¿Lo harás con los demás alumnos? La verdad es que eres un poco mayorcita para empezar desde cero pero…

"Joder, Maggie! Dile algo al "enano" pa que se calle de una vez!"

"Vaaaaaaaaale!!!"

-Hola…gracias…no sé…

"Gracias, Pizquita: has sido súper útil ayudándome…acabo de hacer el más grande de los ridículos…"

Me miró con cara de bonachón y como si yo fuera algo extraña ("Mira el que fue a hablar…"). Pero, tras unas palabras de Albus a sus oídos (cosa graciosa, porque el tal Hagrid se tuvo que poner casi de rodillas para escucharlo...), me sonrió y me relajé bastante…

-Me llamo Maggie…Maggie Roberts.- Tampoco le iba a dar permiso a todo el que conociera esa noche para que me llamara por mi nombre de pila…- ¿Es usted profesor de la escuela? ¿Qué enseña? ¿Es difícil? ¿Me podría hablar un poco de ello?

"Gracias, Piz… o no trabajas o vas acelerá!! Por tu culpa va a pensar que soy tonta…"

"Mas vale tarde que nunca, ¿no?"

Rió y comenzó a explicarme su doble trabajo: Guardián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts (seguro que era muy bueno en su trabajo, porque más vale un gigante como ese que 30 rottweiler de esos pa cuidar un castillo, por muy grande que fuera), y profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas…

"Jobar… ¡Aquí todos curran con dragones!!"

"Caaaaaaaaaaaaaalla!!!"

Nos sentamos y hablamos sobre unicornios, centauros (que no se dejaban domesticar, pero que había que estudiarlos de todas formas), hipogrifos (cosa que no me enteré muy bien de qué eran…algo así como un pollo-burro-volador…creo), Escorguto de cola explosiva (que me los enseñaría mañana, porque le acababa de venir una remesa para el curso) y dragones (ahí empezamos a hablar de Charlie, el pelirrojo, al que él conocía muy bien).

Un poco más tarde entró un hombre muy pequeñito y agradable… con voz chillona, pero agradable…que dijo ser el profesor de Encantamientos…

Como yo no sabía muy bien de qué iba la cosa, decidió hacerme una demostración: hizo levitar a Hagrid, también a una armadura, convirtió en gato a una señora que entraba…

Me puse a aplaudir como una loca ante esto último, pensando en el día en que se lo pudiera hacer a mi madre y convertirla en chiguagua cada vez que me riñera por no acordarme del cumpleaños de mi padre…

Cuando descubrí que esa trasformación no había sido obra del profesor chiquitico, si no de la misma señora (que resultó ser "animaga" o algo así), me desilusioné un poquito…

Ser animaga, según me contó la mujer-gato, era muy difícil de conseguir y que había pocos que lo lograran… así que soñé con convertirme yo en chiguagua para ladrarle a mi madre cuando ella me riñera…

"O, mejor aún, en un Wolfhound Irlandés, que son más grandes…"

"Pero esos son mu buenos, Maggie…"

"Pero es que me gustan mucho más…"

Aquella señora era la profa de Transformaciones, asignatura en la que no se estudiaba cómo ser animago ("¡Mierda!"), sino a convertir cosas en otras cosas…

-Algo sencillo en apariencia, pero que requiere concentración absoluta…

"Esta es un hueso duro de roer…"

Con el estómago quejumbroso y deseando comer algo para que se me callara de una vez, tuve que aguantarme un rato más, ya que entró otra profesora: la de Herbología…

O algo así, porque no era tan fácil…Plantas y mordían, gritaban, lloraban…

-¿Lloran de verdad?

-¡Siempre! Cuando son chiquitas, claro…Pero si se sabe cómo consolarlas, dan los mejores frutos, savia, o sea lo que sea para lo que sirve cada una…Yo suelo abrazarlas…por eso siempre voy de albero hasta las trancas…

"Esa clase sí que te tiene que molar…Siempre te gustaron las plantas…más aún si después se podían fumar… ¡Hasta les cantas!...Seguro que, si las tratas bien y las enseñas, ¡te pueden hacer los coros! I'can get no…satisfaction.. yeah, yeah, yeah!!)

Sin darme cuenta estaba pasando de la tal Sprout (la profe)…Sólo recordaba la canción de los Rolling Stones en mi mente. Cuando llegué al final de la copla me di cuenta que la buena señora (regordeta, bajita y llena de tierra y albero a más no poder) me miraba esperando una respuesta…

-¿Perdón?-pregunté medio avergonzada y agradeciéndome, interiormente, no haberme puesto a bailar como Mick Jagger (cosa que suelo hacer bastante a menudo…)

-Te preguntaba si querrías venir conmigo mañana a los invernaderos…así podrás ver, antes que ningún otro alumno, los tubérculos de calabazas parlanchinas de la India que tengo que trasplantar…

-Ups…no sé, profesora…Me encantaría, pero he quedado con el Señor Hagrid para ver sus "estorbantes de cola explosiva"…

"Ahí has estado rápida Maggie!! Esta quería que la ayudaras en su trabajo…"

-¿Quién? ¿El "Señor" Hagrid? Jajaja!! No le digas eso, Maggie…-me aconsejó en un susurro y mirando de reojo al gigante (que, por cierto, aún levitaba u poco)- ¡¡Podría ponerse a llorar de la emoción!! Es que es muy sensible… jijijij!

-Gracias por el consejo, profesora Sprout…-Reí y cerré los ojos: Pizquita amenazaba de nuevo…

"¡¡Esta si que está colgada!! ¡¡Seguro que se fuma más de una de las plantas!! ¡¡Os llevaréis muy bien!!!"

"Cállate! ¡Qué me vas a volver loca!"

"OTIA!!!Mira pa la puerta, nena… ¡¡Que viene un vampiro!!!"

"Estás loca…"

"Que no, coño, ¡que es verdad!"

Miré para donde me indicó Pizquita y, al ver lo que se avecinaba me dio un escalofrío que te cagas: no era un vampiro (pero acojonaba igual). Era un tío alto, con cara de pocos amigos y andaba con pasos rápidos que, junto la capa que llevaba (que, por cierto: vaya calorazo ir por ahí así vestío en Agosto), parecía estar tomando velocidad para salir volando…Con greñazas, pelo negro…Vamos: un macarra.

La verdad es que parecía que en cualquier momento sacaría una pistola y soltaría el típico discurso de "caza recompensas" de película del Oeste (tipo: "Billy el Niño…por sin te encuentro…Llevo esperando años este momento… Ofrecen 100 mil dólares por ti… vivo o muerto…"), lo que me hizo pensar en él como un tipo sexy y misterioso (…si…así somos de tontas las chicas: siempre nos mola el tipo raro…)

-¡Ah, Severus! Al fin llegas…-le saludó Dumbledore. Él paró en seco sus pasos y nos miró a todos con cara rancia…

-¿Reunión de…claustro?- preguntó el tipo posando su ojos negros (que resaltaban de la ottia en su cara pálida) en mi, dándome un poco de miedo.

"Ya ha llegado la "alegría de la huerta"…"

-Casi…casi, Severus… ¿Te llegó mi lechuza?

-¿Estoy aquí, Albus?

"¡¡COÑO!! ¡¡Qué carácter!!"

Seguía mirándome, como si intentara leer mi mente…Estuve a punto de largarme por patas!!

-Claro que la recibí…-por fin dejó de mirarme-Tengo muchos asuntos que atender, clases que preparar y ese estúpido jueguecito que te empeñaste en hacer este curso… ¿No es un poco mayorcita para ser alumna?-eso si que me acojonó…

"¿Cómo leches lo ha sabido?"

"Debió ser por la carta… ¡paleta!"

"¡Que te güires de una vez!"

-Veo que has usado tu Don con ella, Severus… No te lo reprocho, pero, al menos te podrías cortar un poco, ¿no? Ahora os lo iba a explicar, a todos, a la misma vez- Con el tiempo comprendí cual era su "Don": me leyó la mente… ¡¡al menos podría haber pedido permiso!!

-¿Lo explicas mientras cenamos? La chica tiene hambre.- contestó sentándose a mi lado en la mesa, muy brusco y poco educado. Pero Albus no habló aún.

"Habla tú…rompe el hielo…"

-Mi nombre es Maggie Roberts.-comencé, con el tono típico de "si-no-me-paráis-yo-sigo"- Hasta hace unas horas no sabía lo que era la magia…creía que las cosas raras que hacía eran normales… La gente volaba hacia las paredes, los vasos de cubata se me acercaban solos con solo desear tenerlos…Ya sabe: ¡¡cosas normales!! Tengo 21 años. No me descubrieron antes porque, a los 10 años tuve un accidente de coche y pasé mucho tiempo en coma en al hospital…La cosa es que…

-¡¡VAYA!! Se me está quitando el apetito y todo…-interrumpió mi discurso el macarra (ya no me parecía tan sexy…no me gusta que me interrumpan…)- ¡Y yo que creía que era imposible que dos insufribles sabelotodo coincidieran en el colegio! Siempre pensé que la "maldición" estaba programada para que hubiera una cada diez años… ¿No era suficiente con la señorita Granger?- lo retiro: ya no era "sexy" en absoluto… Todos los demás lo miraban asombrados, pero ninguno dijo nada…así que preseguí:

-No sé quien será esa Granger (que, sin duda, no me caerá bien, fijo)…Pero, teniendo en cuenta que llego a la escuela con diez años de atraso…usted tiene razón: no deberíamos coincidir en la escuela…Pero, ¡¡el destino es así!! Bueno…el destino y un choque frontal a 100 km/hora en la tartana de mis abuelos…Siento que para usted sea tan desagradable…-acabé mirándolo con ojos de "ahí la llevas".

"¡¡Ole mi niña!! Dentro de un rato, cuando recuerdes que ese tío es tu profesor, te arrepentirás, pero…¡¡¡¡OLE!!!!"

"JOEEEEEER…"

El resto de profesores intentaron reprimir unas risitas. Bueno, todos no: Hagrid me miraba asustado y Albus se reía sin represiones de ningún tipo.

-¿Ves como tenía razón, Albus? ¡¡Esto va a ser insufrible!!

"¡Qué mal humor! Apostaría un par de neuronas a que es él el profesor de Pociones del que te habló Charlie…Bueno: mejor tres pares…que pa lo que las usas…"

"…"

"¿No contestas?"

"…HUMMMM"

"¡¡MADRE MIA!!¿Por qué hablaría del pelirrojo? ¡Te vuelves idiota, Maggie!"

"Glru, glru, glruuu…"

"¿Ves? ¡No usas las neuronas ni pa dejar de echar babas!!"

"¡Vete a la mielda, Pizquita!"

Cuando volví de perderme mentalmente en los ojazos del pelirrojo, rogué porque los demás comensales no se hubieran dado cuenta…o peor: que pensaran que se me caía la baba con el "grunge" de Pociones (vestido de negro, melena al viento y grasa a espuertas en las raíces capilares…). Miré a mi plato, disimulando y…

"USTI!!!!¿Quién trajo toda esta comida?"

Costillas de cordero, puré de papas, ensaladas multicolores…BIRRAS!! ¡¡Había de todo!! ¿Tanto tiempo estuve hablando con Pizquita que no me había dado cuenta?

Volví la vista a Dumbledore, que me miraba sonriente mientras cogía mi plato y empezaba a poner comida en él.

-Gracias profesor.-le dije después de que me pusiera puré-Gracias, profesor…-tras ponerme unos trozos de pollo y yo intentaba que me devolviera el plato- Gracias profesor…-tras búding de no-se-qué, de aspecto extraño y en technicolor- Gracias…¡¡¡YA!!!

"Eso sí que no!!Coles de Bruselas noooo!!"

"Tranquila, Pizquita: ninguna tocó el plato…"

"¿Segura? ¿Ni un poquito de caldillo?"

"Seguuura…Y cállate de un vez, ¿¿si??"

"¡Vale!"

Volví mi atención al anciano que, con una sonrisa en los labios, dijo:

-Ya sé que parezco un poco obsesivo con la comida…pero es que… ¡¡tú no has pasado una guerra!!No sabes lo que se agradece tener un plato de comida…¡¡incluso las coles!!- miré mi plato, más enfadada que avergonzada: Albus se estaba empezando a parecer a todas las madres o abuelas del mundo…

-¿Un poco obsesivo?- preguntó, muy sarcásticamente, Snape (ahora me caía mal: nadie me dice "sabelotodo", ¡y menos para referirse a que yo no soy la única!)- Albus: pareces la bruja del cuento de Hansel y Gretel!!!

-Si Albus…siempre pensé que querías engordar a los alumnos para ponerlos en asado durante la cena de Nochebuena…

"Mira que "jachonda" la Llenalbero!!!"

-La bebida va por tu parte, Maggie…Aquí tienes jugo de calabaza, cerveza de mantequilla, vino de elfo…

-¡Cerveza!-exclamé tomando rápidamente una jarra, justo antes de que se me adelantara Hagrid, que, sin duda la quería enterita para él…Pero yo, cuando se habla de cerveza, soy la más rápida del mundo…(otra cosa son los cien metros lisos…que yo, de correr…¡ná de ná!)

Tengo que reconocer que el sabor era un poco extraño: empalagoso y dulzón (prefiero "Águila Amstel" de toda la vida… ¡Así lo aprendí yo!). Pero, como soy una persona muy educada, me la bebí toda (y, quizás, incluso un poco más de la cuenta…) y pasé al vino de elfo…que estaba bastante mejor.

Albus, mientras tanto, iba poniendo al corriente de mi situación al resto de gigantes, tías con cara de hueso, enanos, tías llenas de mierda hasta las trancas (que ya se podía haber cambiado pa la cena….) y personajes vampíricos varios.

Parece ser que decidieron hablar todos juntos en el despacho del director tras la cena:

-Creo que sería mejor mañana…no creo que, con la cogorza que me lleva la niña, se vaya a enterar de algo esta noche…-oí decir a la mujer-gato.

-Pero, para dormir en el castillo, debe pasar la prueba del sombrero…no puede quedar a dormir en la enfermería: cerrada por vacaciones- dijo el bajitititito profesor de Encantamientos.

-Yo podría dormir en la torre de Gryffindor ella en mi cabaña…-contestó Hagrid

"Mira que amable el grandote! Te presta su cabaña…será bonita, tendrá vistas al castillo,… ¡Qué suerte vamos a tener!"

Noté un silencio aplastante a mi alrededor, así que dejé de prestar atención a Pizqui. Los comensales se miraban asustados y muy, muy extrañados:

-Mejor esta noche. Esta chiquilla tiene que dormir…bien…

-De acuerdo, pero que conste que mi cabaña está de púamadre!! No sé que manía tenéis con las chinches y los animalejos "difíciles de conseguir"…

Todos siguieron a lo suyo, hablando entre ellos. Todos menos yo y el vampiro que tenía al lado:

-¿Entonces es usted el profesor de Pociones?

-Y, ¿podría saber cómo llegó a esa conclusión usted solita, Señorita Roberts? ¿O se debe a su fantástico "Don de deducción"?

-Bueno…mi nuevo amigo, Charlie, me dijo que, de haber asistido a Hogwarts nunca me hubiera gustado la química…Según parece, es muy parecida a Pociones… Me dijo que el profesor de esa asignatura echa pa atrás a todo el mundo con su carácter…

"MAGGIE!!! ¡Deja de beber vino de elfo, que te estás descontrolando!"

Todos me miraron: algunos con cara de severidad (bueno…sólo mujer-gato y el aludido Snape) y otros divertidos (Llanalbero dijo algo como "yo me meo"…)

-Ups!!...¿eso lo dije en voz alta?

-Señorita Roberts…-me cagué de acoone: puso sus manos sobre la mesa y no paraba de mirarme a los ojos-…Quizás no debería que, "su nuevo amigo" le dijo todas las verdades y misterios que se esconden tras las paredes de esta escuela…-silencio momentáneo…mira mi copa de vino y, a mi, alternativamente…

Como era de esperar, me puso bastante nerviosa: cuando el "caza recompensas" mira así al fugitivo de la peli, es que algo muy malo está apuntito de suceder…

Con un movimiento serpenteante, su mano ("USTI!!¡Qué mano más blanca!"), se deslizó hacia mi preciado bebercio y lo aparta un poco de mi lado. Abrió y cerró un par de veces ojos y, mirándome, empezó a hablar:

-Señorita…el alumnado está aquí para aprender la sutil…

-"… ciencia y arte exacto de la elaboración de pociones…"-acabaron los otros cinco, imitando su voz y sorprendiéndonos, tanto a mi, como al mismísimo Severus (perdón: ahora "profesor Snape"), que, mirándolos extrañado, prosiguió su charleta interminable…

-En mi asignatura hay muy pocos estúpidos…

-"¡¡Movimientos de varita!!"- añadió el pequeño profesor, levantando los brazos (como si dijera "¡yo me la sé!")

-Y, si mis colegas me permiten acabar…, muchas personas dudan incluso que…

-"¡questoseamagia!"- soltó ahora la graciosísima de Sprout, imitando una tosecilla… Snape estaba cada vez más cabreado con el temita…

-No espero- prosiguió estoicamente- que lleguéis, que llegue, a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente… ¡No, Minerva! ¡No interrumpas!- le gritó a la mujer-gato, que puso cara de que, efectivamente, la habían pillado in fraganti…- …con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando a la mente, engañando a los sentidos…-la verdad es que, con los movimientos hipnotizadores que hacía mientras hablaba y esa voz grave, no me extrañaba que diera miedo a los alumnos… ¡acojonaba! Ahora iba a ser peor: se estaba inclinando hacia mi, para terminar su perorata en un susurro-…Puedo enseñarte a embotellar la fama, preparar la gloria…hasta detener a la…

-¡¡¡MUERTE!!!-gritaron los demás aplaudiendo y llorando de la risa…Yo me quedé un tanto alucinada.

"¿Dónde coño me has metido, Maggie? ¿En la casa del terror?"

"¿Y yo qué sé Pizquita? Vaya-gente-más-rara-dercopón!"

Snape los miraba enfadado y, aún no me explico porqué, me dio penica…

-Severus, no te enfades…-rió Albus quitándose las gafas para secarse las lágrimas- Llevas… ¿Cuántos? ¿10? ¿15 años? Repitiendo el mismo discurso a los nuevos… es normal que nos lo sepamos…

-¡¡Es que eres mu pesao!!

-Hablando así, querido, no me extraña que le caigas bien sólo a los Slytherin…

-¡Sólo lo practico para los nuevos! Tengo que dar mi "discursito" la semana que viene…-se defendió el pobre Severus levantando los hombros en un gesto muy gracioso y sonriendo sin maldad…si no como un niño travieso (cuando le conté esto tiempo más tarde a Charlie, me dijo que era imposible…)

La verdad es que, viéndolos así, cualquiera diría que estaban de juerga y cachondeo las 24 horas del día…pero no: de vez en cuando, se dejaban de cachondeos y trabajaban un poquito…

-Claaaaaro… y después me encuentro a los nuevos llorando y temblando…acoonaos!! ¡No me extraña! ¡Menuda primera clase!!- rió Hagrid, con la boca llena de cerveza y las barbas de espuma.

Las risas pararon cuando entró una lechuza, ave rapaz o búho (los pájaros nocturnos nunca fueron lo mío) y se posó frente al director, tendiéndole una carta… ¿carta?

El simpaticote de Severus (ya me caía bien, otra vez), me explicó que era la forma normal de entregarse el correo entre los magos…

-¿Y qué pasa si un cazador furtivo le pega un tiro y la mata antes de que entregue la carta? ¿Y si, en un golpe de viento, la carta se le cae?¿Y si…?- Albus cortó todas mis expectativas de obtener respuesta…

-Problemas con mortífagos en el mundial de Quidditch… Tengo que ir.- todos se sobresaltaron (incluso yo: eso sonaba a algo chungo…y, al fin y al cabo, se trataba del camping de mis padres…). Severus se levantó raudo y veloz y lo persiguió.

-Voy contigo, Albus.

-¡De eso nada Severus!-gritó furioso ("Parecía que el viejo tenía más paciencia…", "¡¡Cállate, que no me entero!!")- Aún no estás preparado para que te vean luchando en contra de ellos…Esto puede ser un presagio de que algo más grande esté por venir…

-Pero Albus, yo…

"¿De qué coño hablan?"

"¡Y yo qué se!...A ver si me entero…"

-He dicho que no, Severus. Minerva: espero no tardar mucho, pero… ¿podrías hacer el favor de empezar?

-Por supuesto que sí…Ten cuidado!

Y salió de la estancia.

-Mis padres…

-No te preocupes, linda- me consoló "Llenalbero" abrazándome.- Albus lo arreglará rápido.

-¡Claro que si! ¡Albus siempre lo arregla todo!

-O casi todo…-susurró Severus junto antes de llevarse un codazo (a la altura de la cadera), por parte del profesor pequeñín.