Capítulo 2.- Entrevista
El silencio cayó entre nosotros así como las sombras se roban la luz, yo no sabía que decir y el tampoco, estaba dudosa sobre lo que creía sería correcto, miré un rato sus cobrizos ojos…
-Me llamo serena- Me atreví a decir para romper ese silencio tan incómodo
-Me Llamo Darien Chiba- Su nombre era tan hermoso como él Darien – Anoche… ¿qué recuerdas de anoche?- Me preguntó como si tratara de evitar empezar a hablar sobre un tema o como si en mi recuerdo estuviese todas las respuestas al incidente anterior.
-Bueno… recuerdo… que una fuerza extraña me daba de golpes y empujones, traté de escapar, pero esa fuerza era más fuerte. Por tantos golpes quedé inconsciente, hasta donde recuerdo… De ahí lo último que recuerdo era una conversación entre unos hombres que hablaban de una "presa", de beber y no recuerdo que más.- El me quedó mirando fijamente al terminar de decir esto
-¿Eso es todo?- Me preguntó sin quitarme la mirada, me encantaba pero a la vez lo odiaba, ese era el tipo de situaciones que me hacían desear tener el don de leer la mente.
- Sí- contesté intimidada por su mirada que aún seguía muy fija en mí
-Dime algo…Serena… ¿cómo podrías describirme?- ¡¿Cómo se atrevía a preguntarme eso y con esa mirada?! Ganas no me faltaron de decirle que es lo más hermoso que he visto y que ni siquiera Seiya Kou me despertaba cierto deseo que él sí.
-No lo sé…- empecé a decir con cuidado- Eres muy… peculiar- no se me ocurrió algo mejor
-¿Peculiar?- Preguntó con ironía- Explícate- pidió
-Tus ojos son diferentes, su color no es común… tu piel es extrañamente marmórea y tu olor… tu olor no se compara a cualquier otro y tampoco a ningún perfume… y…- Ya no sabía si debía decir lo que pensaba o mejor me lo tragaba.
-Continúa, nada de lo que digas me va a intimidar, estoy acostumbrado- Me invitó
-Pareciera como si hubieses sido creado para seducir, es como si fueses un tipo de demonio, un íncubo para ser exacta, tu hermosura no es comparable.- Se sentía bien decirlo- Podría decirse que no eres humano- eso último me salió espontáneo
-Es porque no lo soy- Me dijo con calma, aunque no niego que su respuesta me dejó algo asustada. Si ese hermoso ser no era humano, entonces ¿qué era?
-Soy…- Empezó a decir algo inseguro- …soy un vampiro- Ahora ya no tenía miedo sino interés en saber como era posible eso. Darien se alejó un poco de mí sin quitarme la vista de encima, creo que quería observar cada una de mis reacciones.
-¡No temas!- suplicó- no te voy a hacer nada, enserio- Me dijo algo asustado por lo inexpresiva que estaba.
-Cuéntame de ti- Le incité para que entrara en confianza
-¿Enserio quieres saber de mí?- Preguntó sorprendido
-¡Por supuesto!- contesté entusiasmada. En este momento me sentía la mujer más dichosa de la tierra, no cualquiera tiene la suerte de conocer a un joven y hermoso vampiro que te salva la vida en lugar de seducirte para beber tu sangre.
-Como te dije, mi nombre es Darien Chiba, soy un vampiro. Alguna vez fui humano como tú- Empezó a contarme. Fui transformado cuando tenía 21 años, no recuerdo muy bien como ni por qué pasó. No recuerdo mucho de mi vida humana, sólo que fui un militar y que era hijo de un reconocido médico que incluso ganó un título de nobleza. De mi vida vampírica tengo todos mis recuerdos intactos. Desde que fui transformado siempre fui civilizado, eso es extraño, pero lo hice, empecé a crear una familia con aquellos que eran transformados y luego abandonados, lo hice con el fin de civilizarlos y evitar un escándalo.
Por alguna razón sentí que Darien se limitó a decirme sólo lo "importante" para evitar que le haga más peguntas o como para tratar de ocultar algo.
-¿Qué fue lo de anoche?- Quería ganarme su confianza poco, no quería arruinar el avance de hoy, por eso me limité a preguntar sobre el suceso de anoche.
-Fuiste atacada por uno de mis hermanos. Esa era la fuerza sobrenatural, los vampiros somos buenos cazadores gracias a la facilidad y rapidez con que podemos mover nuestro cuerpo, es un don. – Era como si me estuviese leyendo el pensamiento, eso era precisamente lo que quería saber en primer lugar. – Si no olieras tan deliciosa, mis hermanos no te hubiesen agredido, en primera- empezó a regañarme- en segunda ¿cómo se te ocurre deambular en un lugar como ese callejón? ¿Qué tal no eran vampiros sino asesinos o algún otro criminal el que te hubiese agredido? En…
-¡Basta!- Grité con todas mis fuerzas, eso me costó un buen retorcijón. Como pude me senté para encararlo mejor- De todos modos ¿qué me asegura que iba estar mejor siendo atacada por vampiros que por asesinos?- empecé a gritarle con dificultad- Lo único que tuve fue suerte de que seas un vampiro con autodominio… vino otro retorcijón-¡Ouch!- gemí por el dolor y luego volví a acostarme.
-¿Estás bien?- se acercó preocupado
-Sí, disculpa, es que…- Me calló con el dedo
-Discúlpame a mí- Dijo amablemente- Aún no supero el haber tenido que matar a dos de mi clan por…- Temía terminar la frase porque sabía que de algún modo me lastimaría.
-Por mí- Contesté para que vuelva a sentirse en confianza- en serio lo lamento, tal vez si tuve culpa, pero nadie anda por las calles pensando que X ó Y zona es para cacería vampírica- Bufé- Jajajaja- Se me hizo tan gracioso lo que dije que empecé a reírme sola. Darien sólo se limitó a sonreírme.
- Tienes razón, lo siento.- Me sorprendía cada vez más lo simpático que podía llegar a ser- Serena ¿aún vives con tus padres?- ¡Demonios! Lo había olvidado por completo.
-Sí- Contesté algo desanimada
-Entonces hay que arreglar todo para que no sospechen, no creo que a ellos les haga felices saber que su hija estuvo bajo el cuidado de un ser sobrenatural- Nunca pensé que podía llegar a ser tan paternal.
-Veré que Rei me ayude- contesté optimista. Él me dedicó otra sonrisa
-Bueno, el teléfono está a tu disposición- Si él no lo mencionaba, no me iba a percatar de ello, el teléfono estaba justo a mi lado.
-Gracias- Exclamé apenada.
Tomé la bocina y empecé a marcar sin quitarle la vista de encima mientras empezaba a retirarse, antes de salir completamente volteó hacia a mí nuevamente.
-Serena- me llamó-
-Quiero pedirte algo
-¿Sí?- ¿Qué podía pedirme semejante criatura?
-Por favor, guarda el secreto. No quiero darte problemas ni ponerte en peligro o a los tuyos- Le contesté asintiendo con la cabeza, imaginaba que existían leyes vampíricas o algo así, por tal, me imaginaba que la primera y más importante de las leyes sería exactamente lo que me pidió "mantener el secreto". Muchas dudas desaparecieron pero otras surgieron cuando Darien atravesó la puerta; recordaba haber escuchado una palabra parecida a neófito, tenía que lograr que Darien me explicara y de paso que me permita convivir con él en este mundo tan interesante.
-Hola- Contestó Rei en la otra línea.
-Rei, habla Serena
-¿Qué pasó amiga?- se adelantó
-Necesito un favor- pedí algo temerosa
-¿Cuál?- Preguntó sospechando de mí, a veces sentí a que mi amiga podía ver mi futuro antes que yo.
-Anoche…
-¿Anoche?- Me presionó
-Anoche me asaltaron- Tiré la bomba, no soportaba la presión psicológica.
-¿Estás bien? ¿Dónde estás?- Preguntó algo desesperada.
-En una clínica, pero no le digas a nadie, a ti te lo digo porque te tengo confianza
-Pero…
-Pero necesito que llames a mis padres y les digas que me quedé dormida en tu casa después de estudiar y que llegaré tarde hoy- Me adelanté.- No quiero preocuparlos, yo estoy bien, sólo fueron unos golpes y pérdida de algo de efectivo, eso es todo.
-Está bien… -Contestó algo inconforme- Serena…
-¿Sí?- pregunté intrigada
-No busques lo que no tienes, por favor.- Esa frase me sonó a una advertencia, como si supiese lo que me pasó.
-Te veré en tu casa en unas horas, es enserio, no tienes que preocuparte- Lo dije lo más convincente que pude.
-De acuerdo, te cuidas, recuerda que te apoyo en todo
-Gracias- no sabía como más agradecer lo incondicional de mi amiga.
Sé que está mal decirlo pero de todas mis amigas, Rei es mi consentida, es la única que me entiende y que sabe exactamente cuándo hacerme entrar en razón y cuando dejarme hacer locuras. Sí que estaba cometiendo una locura, estaba tratando de ganarme la confianza de un vampiro simplemente porque me gustó y deseaba volver a estar con él.
Escuché que se esté moviendo la perilla de la puerta, alguien estaba por entrar.
-¿Serena?- Era Darien acompañado por dos hombres, tan altos como él, uno de cabello platinado largo y otro de cabello castaño igualmente largo, pude percibir que los ojos de esos hombres eran muy diferentes a los de Darien, los de ellos eran un color escarlata, en cambio los de él era de un color muy parecido al del cobre pero al fin y al cabo muy hermosos.
Se fueron acercando poco a poco a donde estaba acostada. Los hombres que acompañaban a Darien mantuvieron su distancia. Tal vez, para evitar la tentación de lanzarse sobre mí y beber mi sangre, lo que pude percibir es que al instante en que se acercaron sus ojos cambiaron a un intenso color negro.
-Serena, ellos son, Kunzite y Nephrite- Me los presentó cordialmente- ellos son mis hermanos- Tal vez se refería a ellos como sus hermanos por el lazo que compartían como integrantes del mismo clan.
-Mucho gusto- Contestó el de pelo platinado sin tenderme la mano, mantuvo su distancia.
-A Kunzite aún se le dificulta el auto control, por eso evita acercarse a ti.
-Oh… Está bien, entiendo- Era obvio que el pobre vampiro se sintiera incómodo con mi presencia, para el humano ya no era sinónimo de semejante sino de aperitivo.
-Soy Nephrite, me disculpo en nombre de mi hermano Jedite por esperar hasta que llegue el amo en lugar de salvarte.- no entendía bien a qué se refería.
-No te preocupes- contesté comprensiva, de todas formas, no fue su culpa, fue la mía por tomar una ruta peligrosa para ir a mi casa.
-Señor, si no le molesta, deseamos acompañar a Jedite de cacería, hace tres meses que no bebe nada.- Pidió Kunzite- no queremos que cause problemas cuando conozca a la joven.
-Adelante- Sugirió Darien señalando la puerta.
-Gracias- Después de agradecer, los vampiros se retiraron velozmente, tardaron más en acercarse a mí que en lo que salieron.
-Darien…-
-¿Sí?- contestó volteando a verme
-¿Por qué se refieren ellos a ti como "señor" o "amo"?- mi pregunta sonó tonta pero quería entender que pasaba
-Porque soy… digamos… como su padre, yo creé este clan, fui yo quien empezó a civilizarlos, la verdad, no eres la primera humana que viene aquí.
Pude notar como se empezaba a reír cuando agaché mi cabeza por el impacto que me causó esa noticia.
-No te preocupes, no todos han sido mujeres, ha habido también hombres, no le hacemos daño ni nada, simplemente los atendemos como es tu caso ahora o si es necesario les aplicamos la ponzoña.- Me dijo obligándome a mirarlo.
-¿Qué es la ponzoña?- Esta entrevista iba para largo porque cada que me aclaraba algo, una nueva duda surgía.
-Es el veneno que poseemos los vampiros para transformar- contestó sin pena alguna
-O sea si tú me aplicas la… Ponzoña… ¿puedo convertirme en vampiro?
-Exacto- contestó asintiendo con la cabeza.- Es algo que no se hace seguido porque no queremos demasiados vampiros en la zona, además la cacería podría convertirse en un problema.
-Espera…- Contesté muy dudosa aún- Son vampiros ¿cierto?
-Cierto- contestó poniendo los ojos en blanco
-¿Cómo es que tus hermanos salieron de caza? El sol podría matarlos- Esto causó que Darien empezara reírse con ganas, era una risa bastante agradable aunque no evitó que me pusiera roja de la vergüenza.
-Los vampiros podemos andar bajo el sol, lo único que sucede que nos hace tan vulnerables como a cualquier humano, mis hermanos no van cazar aquí, irán a otro lugar.- contestó mas calmado de la risa- tampoco se nos puede matar con estacas, ajos ni agua bendita, nada de esas cosas, es otro método el que se usa para matarnos.
-Oh- No tenía palabras para lo que escuché, tantos años y he vivido engañada ¿quién lo diría?- ¿Puedo saber como?- pregunté curiosa
-Será a su tiempo- me contestó mientras me revolvía un poco el pelo- Por ahora será mejor que recobres fuerzas y empieces a ir a tu casa, o estarás en líos- ¡Demonios! Sonó muy paternal.
-Lo haré bajo una condición- dije amenazante
-¿Cuál?- contestó con expresión intrigada
-Quiero que me contestes unas preguntas-
-Está bien- dijo calmado
-¿Por qué tus ojos son diferentes a los de tus hermanos? – esa fue la primera, quise empezar con algo simple para luego hacer toda la charla larga
-Porque yo no bebo solamente sangre humana, también de animales-
-Bien, ¿Por qué los ojos de tus hermanos cambiaron a negro cuando se acercaron a mí?- cuando terminé de plantear esta pregunta pude notar que Darien se apenó.
-Porque, les abriste el apetito. Hueles exquisita y por los mismo mantuvieron su distancia, aún no tienen el control que yo para estar cerca de humanos.- Debí quedarme callada, no quería saber que me veían como alimento.
-Disculpa si te ofendí- Se disculpó de un modo tan sincero que me sentí horrible por el gesto que hice.
-No te preocupes. Dime si te alimentaras sólo de sangre animal ¿cómo serían tus ojos?
-Dorados- contestó sonriéndome.
-¿Por qué bebes ambos tipos de sangre?
-Porque no quiero ser un peligro- Creo que lo ofendí porque me contestó secamente, lo había arruinado todo.- Fin de la entrevista, es mejor que te vayas- Eso último no me hirió tanto como el ver que se estaba yendo y que tal vez no volvería a verlo.
¿Qué tal? Espero haya sido de su agrado. En el próximo de encargaré de que serena reciba su merecido por ofender a mi Darien XD, no es cierto. Todo tiene su por qué, se los juro. De antemano quiero agradecer a todas aquellas que me han dejado reviews, chicas, son mi inspiración. Cherry SA, quiero unas pequeñas clases para poder escribir los capítulos de acción como es debido.
