La Leyenda del Hada y el Mago

Hola, hola!

Bueno antes k nada agradecer a:

Gaiaspink: tú siempre con tus adorables comentarios jeje… mira kien habla de actualizar cuando cierta personita me tiene en espera de cierto fic inspirado en una hermosa canción de Sharukan…¬.¬… bueno aunk d seguro y desde la última vez k nos vimos ya debiste haber hecho algo no?

Kotsuki Kurosaki: gracias x tu review espero este capi también t guste xk intento hacerlo lo mejor k puedo

mitsury sorame: Sipi, a mi también me pareció k va muy bien para un IchiRuki, en especial desde k vi a Ichigo con su cabello más largo y luego como Mugetsu dije: "Nair, esta canción va coladita con Ichigo y Rukia, solo escúchala, no es casi, casi lo k les pasa? Eso d k se encuentran y deben separarse xk viven en diferentes mundos, pues bien hazlo, vuelve esta canción un IchiRuki" y tuve k hacerlo jeje

Gracias a todos, en verdad.

Espero k este capi sea de su agrado y disculpen la demora jeje

BLEACH pertenece a TITEKUBO con todos sus derechos reservados, pero aún no los izquierdos asi k espero aprovecharme de ellos para apropiarme de Ichigo y Rukia y hacer un decente IchiRuki, como debió ser desde un principio ;D

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Capítulo 3

"Por fin te encuentro"

El aturdimiento fue agradable, pero ahora, ahora era presa de un hipnótico y marrón paisaje, pero no por mucho se dio cuenta de que sus alientos se estaban fundiendo y eso no podía pasar, y antes de que el chico se acercara más ella…

-Imbécil que es lo que intentas hacer? – dijo empujándolo bruscamente y dándole la espalda para poder recuperarse de ese intenso momento dentro de ese cálido abrazo,

-¿Que qué intento hacer? – dijo entrecortado

Ella estaba acomodándose la capa, mientras intentaba controlar el matiz rojizo que sabía teñían sus mejillas y no quería que la viera así, no porque le diera vergüenza sonrojarse, sino k fue por la situación que produjo dicho sonrojo, él ese cabeza de naranja estaba a punto de… no quería ni pensar esa palabra, y sacudiendo su cabeza para alejar ese pensamiento le dijo:

-Tú, niñato, reconozco que debo agradecer tu ayuda, pero…-

- Sí…no fue nada – le cortó él también dándole levemente la espalda y rascándose la parte de atrás de la cabeza, sintiéndose algo estúpido por su reacción ante ella

-deja que termine de hablar quieres? – dijo con una venita en la frente y un tono molesto

-continua – respondió en un tono molesto pero que denotaba cierto humor

Ella le dirigió una mirada furibunda que podría matar y luego dijo – Claro que lo haré. Ya te agradecí, y ahora será mejor que me vaya antes que intentes algo indecente de nuevo y esta vez te arrepentirás -

Mientras ella se dirigía hacia el árbol de cerezo para recoger sus cosa, él sintió una sensación desagradable al oírla decir que se iba, y justo desde que escucho esa palabra dejó de prestarle atención y meterse en sus propias cavilaciones preguntándose "¿Cómo un comentario como ese, algo tan natural, como el que ella deba ir a un lugar diferente que él puede causarle una especie de de vacío?" nunca se había sentido así, mucho menos con una desconocida, aunque debía admitir que ella tenía algo especial.

Vio como ella se recolocaba la capa y en su flanco izquierdo aseguraba algo, no podría asegurar si se trataba de alguna herramienta o de un arma, ya que ella se notaba que era una viajera debido a que su carga era pequeña, y además también los viajeros iban armados por estos lugares, debido a que nunca se sabe cuando pueden atacarlos, y dedujo que se trataba de una arma, desechando la idea de que era una herramienta para las actividades que realiza, fueran cuales fueren.

-Espera – se oyó decir sin pensarlo muy bien, pues aún no obtuvo nada de información de su parte

-¿Qué es lo que quieres? – le dijo volteando levemente con algo de fastidio y un tono de vos de la misma naturaleza

-Dime…- no sabía que preguntar, pero al ver su bolso se le ocurrió – ¿dime a donde te diriges? –

-No es de tu incumbencia – le dijo cortantemente

Al notar la frialdad con que le dirigió esas palabras, algo dentro de él se encogió, hace un momento su vos era tan cálida, aunque estuviera enfadada y debía admitir que con razón, y ahora sonaba tan fría y sin ánimo, como si de un momento a otro alguien más estuviera dentro de ella, tomando su apariencia y no su personalidad.

-¿creo que ahora lo es, ya que te salvé la vida? – sabía que no debería decirlo en un tono tan burlesco, pero que más daba, tenía que saber algo de ella antes de que no la volviera a ver

- ¿que?- le dijo furiosa y con mas frialdad al hablar - ¿crees que por haberme ayudado un poco, te debo explicaciones de lo que debo hacer?- se pregunto ¿Quién en su sano juicio se atrevía a hablarle a ella en ese tono? Y la respuesta era clara, alguien que no sabía quien era, es más en ese mundo de medias pintas, seguramente muchos escucharon hablar de ella pero nadie la conocía personalmente, así que sabía muy bien que ella, con esa apariencia tan menuda no podría parecer una amenaza, pero cuan equivocados estaban, estaba muy agradecida por su apariencia puesto que así era más ágil y audaz en sus movimientos al atacar.

- ¿qué te ayudé un poco?- dijo con el ceño fruncido – si yo fui el que hizo todo el trabajo, tu solo te quedaste como la "damisela en peligro", no hiciste nada más que dejarte llevar – su tono burlón aún persistía en darse a relucir aunque él no quisiera, pero aún así estaba satisfecho de que así fuera, porque la observó irritarse un poco y eso, se dijo, era mejor que sentir que era de hielo

Dejó escapar un bufido burlón de sus labios los cuales se curvaron en una leve sonrisa, en verdad le hacia gracia que alguien la tratara de una manera tan… inusual - Creo que ya te di las gracias por eso – dijo restándole importancia, conteniendo sus ganas de quebrarle esa cara de delincuente que traía - Además me salvaste de ese peligro para ir a caer en uno peor entre tus brazos y tú, lo recuerdas?- le sonrió maléfica

Y por decir aquello en su mente se le formó la imagen de su recuerdo con él haciéndola revivir el momento en que sus alientos se mezclaron, y el de él rozándole la piel, casi como si le hubiera dado una caricia con sus dedos en los labios, pero no iba a admitir que esa caricia le había gustado, no ella no lo haría.

Mientras él repasaba las imágenes de cómo la había aferrado hacia él y cayendo en la cuenta del poco espacio que quedaba entre sus labios, y lo muy a gusto que se había sentido al poder sentir la calidez de su cuerpo y su cálido aliento, y el suave olor a fresas que desprendía su cuerpo, no pudo evitar sentirse satisfecho con el comentario que ella acababa de hacer, pues le dejaba consiente de que ella también recordaba ese corto pero íntimo acontecimiento, y en su rostro se formo una sonrisa victoriosa.

-Entonces si no te gustó lo que estaba a punto de hacer hace unos momentos, porque no me detuviste mucho antes? – le dijo con tono de victoria

-Claro que te detuve – le gritó dejando de lado completamente su actitud de dama de hielo

-Pero no hasta el último momento – le dijo seductoramente

El tono que usó la hizo estremecerse, pues notó que él estaba un poco más cerca de ella y pudo sentir el calor que emanaba de su cuerpo, al igual que sentía el calor que se acumulaba dentro de ella, pero recobrando su postura le dijo:

-Claro que no lo hice hasta el último momento porque pensando en que te comportarías como un caballero esperé a que actuaras como tal, dejándome en libertad, pero veo que eres un completo cretino – dijo usando un poco de humor en cada palabra, haciendo que sonara humillante.

Fue un golpe duro para el chico, ya que ofendieron su hombría y dejaron en duda su caballerosidad, y aunque quería responderle no encontraba las palabras y simplemente vio como ella le sonrió triunfal, antes de desaparecer como un fugaz rayo de luz, uno que había iluminado por un momento su interior dejándole con una cálida sensación.

Y deseando poder verla solo una vez más en esta vida, sonrió hacia donde ella desapareció, y luego continuó su camino hacia la ciudad guardiana…

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La noche yacía tranquila sobre el mundo, pero en La ciudad de Los Guardianes de La Luna una gran celebración se hacía presente, pues todos los que habían sido enviados al bosque de los lamentos habían regresado sanos y salvos y en menos tiempo de lo que habían previsto, pues los esperaban para el amanecer, aunque ellos llegaron casi juntos al caer la noche.

-Kurosaki kun – gritaba Inoue desde la mesa donde estaban sus otros cinco compañeros haciendo ademanes de llamarlo para que esté junto a ellos

Él los observó a todos desde un árbol apartado de la celebración, el suave viento hacía que su cabello volase un poco, mientras recordaba a la joven que había conocido esa tarde - "vaya que carácter" - pensaba - "como una chica como ella puede tener un carácter tan endemoniado…" – sonrió para sí y recordando ese encuentro se quedo mirando fijo el cielo recordando la profundidad de sus ojos que se asemejaban a la noche.

-¡Ichigo! - lo llamó seriamente su padre desde debajo del árbol - ¿no piensas unirte a tus compañeros? –

- por ahora paso – dijo quedamente – iré con ellos cuando la verdadera ceremonia empiece – dijo viendo la mirada desaprobatoria de su padre

-La noche está perfecta ¿verdad? – le dijo con cierta melancolía – recuerdo que tu madre solía subir a los árboles más altos para poder observar el cielo, o simplemente se iba hacia el acantilado y se posaba bajo el cerezo –

Ichigo se le quedó viendo a su padre con señales de desconcierto pero no dijo nada, no sabía que su madre hiciera esas cosas, bueno no del todo ya que ella le enseñó a trepar los árboles, pero no sabía que el árbol de cerezo también le gustara.

-Sí, ahí fue donde la vi por primera vez, y desde entonces estuvimos juntos – su tono era notablemente melancólico, denotando la profundidad del amor que su padre sintió por Masaki, su madre y esposa del tipo que tenía sentado a su lado.

Isshin siempre se perdía por unos breves instantes en el pasado, deseando que Masaki estuviera a su lado, y entendiendo que en esta vida ella ya había cumplido su misión, lo había amado, tanto, que como prueba estaban sus hijos de los cuales estaba completamente orgulloso, pues cada uno tenía un poco de él y por supuesto de Masaki, una miko (sacerdotisa) de extraordinarios poderes, y una debilidad que la consumió lentamente pero sin quitarle la sonrisa, la calidez y el amor que sentía hacia su familia. Una mujer extraordinaria de la cual estaba seguro volvería a enamorarse en su siguiente vida, y a la cual siempre pertenecerá su corazón.

Miró a su primogénito, sintiéndose nuevamente orgulloso, y desenado que lo que acontecería en un futuro no le quitara esa voluntad de luchar por los que quiere.

-Ichigo- dijo dándole un "cariñoso" codazo

-Maldito viejo, ¿Por qué hiciste eso? – dijo sosteniéndose la parte afectada de su anatomía y manteniendo el equilibrio sobre la rama

-La ceremonia ya empezará, será mejor que vayas a tu lugar de una vez – le mandó mientras rápidamente se alejaba

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-Kuchiki san – la llamó en cuanto la vio acercarse

-Yumichika san, ¿Qué está haciendo escondido ahí? – dijo haciendo un leve movimiento con la cabeza a modo de saludo

-Debo hacerle notar que no estoy escondido, eso es un acto de cobardes, algo horrible y como verá lo horrible no va conmigo - dijo mientras deslizaba su mano derecha por debajo de su cabello como peinándolo

-Esta bien, disculpa por eso – le cortó antes de que siguiera continuando –¿ya viste a los demás? – le cuestionó

- Estamos aquí – respondió una vos más ruda desde la copa de un árbol no muy alto

-Ikaku, será mejor que bajes para que ingresemos a la ciudad – dijo el pelirrojo que también se acercaba caminando con calma, saliendo detrás del mismo árbol

-¡aaaah!- dijo la rubia haciendo un puchero mientras también aparecía detrás de otro árbol

-¿Qué es lo que te sucede Matsumoto san?- dijo algo enfadada la morena, la teniente rubia a veces podía sacarla de quicio con algunas de sus chiquilladas

-es solo que yo quería entrar con esos dos jóvenes para ayudarles con lo de la ceremonia – dijo algo apesadumbrada, pues le encantaba realizar fiestas, en especial cuando había sake de por medio

- No querrás decir que querías ayudarles a terminar con el sake de la ceremonia? – se burló Renji

-Claro que también hay parte de eso - le dijo con tono infantil y guiñándole un ojo

-Bueno será mejor que entremos de una vez a la ciudad, no quiero perder más tiempo – dijo la morena sin prestar atención a las bromas de sus compañeros

-Sí tienes razón, pero nos apareceremos de golpe o primero haremos que nos anuncien para no interrumpir la ceremonia?- cuestionó el pelirrojo

-Será mejor entrar directamente – dijo serenamente y tocando levemente la barrera que rodeaba a la ciudad esta abrió una puerta para que pudieran ingresar

Mientras tanto frente al palacio, había cientos de velas flotantes iluminando el lugar donde se llevaría a cabo la ceremonia, habían mesas adornadas con manteles blancos, marfiles y en delicados tonos morados y azules sobre las cuales había arreglos florales y también bebidas y copas junto a algunos aperitivos.

Cerca a la entrada principal del palacio había una fogata en la cual solo se encontraba un leño que ardía fulminantemente, y un poco más hacia la izquierda había un pequeño estrado detrás del cual se encontraban un rubio de apariencia sombría, vistiendo un kimono verde, un sombrero y un abanico, y una mujer de apariencia felina, autoritaria y al mismo tiempo juguetona, vistiendo un kimono en tonos naranja y violetas, resaltando el color de sus pupilas.

-Hoy fue un día espléndido – comenzó a decir el rubio quien dejo su abanico sobre el estrado – nuestros seis hijos regresaron y cada uno con su misión completada y superada con éxito! – esperó hasta que los aplausos se apaciguaron para poder continuar – Ahora solo queda un paso que deben dar, uno pequeño, pero significativo… cada uno por fin hoy contará con su emblema el cual simboliza el poder de cada uno – dijo e hiso una señal a Yoruichi quien se levantó y se dirigió hacia la fogata, se colocó al lado de esta y elevando su mano frente a ella el único leño se elevó y lo dirigió hacia donde se encontraba el rubio, dejando el leño flotando.

Todos los presentes, que en sí eran todos los habitantes, estaban a la espera de la persona que pasaría; todos formaban una agradable vista, vistiendo de diferentes colores denotando la alegría que se hacia presente en la ceremonia en la cuál seis nuevos magos y brujas terminaron su arduo entrenamiento para pasar a ser Guardianes, pues ser magos y brujas representa un trabajo duro, el cual termina cuando cumplen 18 años, pero para poder ser Guardianes, solo algunos son seleccionados por sus habilidades únicas a los cuales les puede tomar años el poder cumplir las expectativas de los Magos líderes de cada ciudad guardiana para llegar a tener este cargo, ya que al ser Guardianes, no solo protegerán su ciudad, sino que protegerán a todos, a las diferentes razas que habitan este mundo y también aniquilaran a cualquiera que represente una amenaza.

Seis fueron escogidos, y hoy seis dan por terminado su entrenamiento para enfrentarse al mundo que los espera, seis corazones, seis voluntades, seis almas jóvenes que de ahora en adelante tendrán una existencia que se prolongará por muchos siglos, seis nuevos Guardianes que protegerán la paz de este mundo…

Todos sabían aquello, esperaban y deseaban que cada uno de los jóvenes sentados con ropajes representativos de sus familias, tengan una corazón y una voluntad de acero para cumplir su propio propósito.

-Bien- continuó Urahara mientras tomaba su abanico iniciando ya, el momento que revelara el símbolo del poder de cada uno – por favor Inoue san puedes pasar – le dijo y empezó a abanicarse

-Yo?…s…sí – dijo nerviosamente y se encaminó hacia el pedestal donde estaba Urahara, ella llevaba puesta un vestido color crema, que caía de manera suelta en el faldón, con algunas capas de tela y era amoldado en la parte superior de su cuerpo hasta su cuello dejando al descubierto solamente sus brazos, con una capa de lino color rosa y una corona de flores adornando su cabello, las cuales eran símbolo de su familia.

-Por favor, mete la mano en el fuego del leño – le dijo y ella lo miro como si estuviera loco, ¿acaso no sabe que se quemará si hace eso? – no te preocupes no te dañará – le dijo viendo la expresión de la chica

-Hai – dijo y puso su mano en el fuego, sintiendo un intenso calor, pero sin quemarla.

La flama empezó a arder fuertemente y luego de algunos segundos se tornó completamente amarillo, y cuando sacó su mano vio que habían aparecido dos pequeños sujetadores de cabello en forma de flores cada uno con seis pétalos de color celestes, en su rostro se formó una sonrisa, y pudo sentir cierta familiaridad con esas horquillas, pues si bien eran sencillas, las flores eran parte del emblema familiar de sus ancestros.

-Bueno Inoue san, esas serán tu emblema de ahora en adelante – le dijo y la joven se retiró a sentarse – ahora veamos ¿a quien llamamos? – decía divertido observando a los otros cinco

-¿que te parece si a Sado? – dijo Yoruichi

-Buena idea – concordó - Sado san, pasa porfavor –

El joven se paró y caminó firmemente hacia el pedestal, vestía sencillamente con unos pantalones color café y una camisa sin mangas de color rojo y con unas líneas grises y blancas al lado izquierdo(los colores representativos de su familia). Introdujo su mano al fuego el cual se tornó grisáceo y luego rojo, y al sacar su mano pudo observar una moneda de oro en ella, muy antigua a lo que se podía apreciar. Urahara le sonrió y luego Sado se fue, aquella moneda, tenía un águila grabada, simbolizando su poder, su agilidad, y su fidelidad a su tarea.

Luego pasó Ishida, vestido con un traje blanco y con una línea azul alrededor del cuello cadete y una vertical a lo largo del traje. Al momento de introducir su mano el fuego se tornó azul y obtuvo una forma diamantada, y al momento de sacar su mano pudo observar que tenía un crucifijo Quincy de plata uno muy pequeño, pero estaba al interior de un arco el cual sostenía a la cruz como una flecha.

-ara ara – dijo el rubio – veo que el linaje de los Quincy continuará con el mismo emblema – dijo haciendo referencia a la cruz e Ishida solamente sonrió, pensando en su maestro, su abuelo, y también en que ese símbolo ya había estado en su familia por seis generaciones, convirtiéndose en el emblema familiar.

Tatsuki avanzó, vestida como una ninja pero con el rostro descubierto. Cuando introdujo su mano el fuego se tornó violeta, y al sacar su mano en ella estaba envuelta una cadena, pero no de oro ni de plata, era un metal diferente, su color era de un violeta oscuro, del mismo pendía un dije en forma de una estrella de ocho picos. Observó el cielo, y ahí estaba, el conjunto de estrellas que formaban una sola forma, una estrella de ocho picos, y en su centro se apreciaban más, cientos de estrellas que eran parte de la fortaleza de su familia, pues siempre se le dijo que, si alguna vez se sentía perdida, observara ese conjunto de estrella y ellas le indicarían un camino, el cual ella podía o no seguir, era un conjunto que servía de guía a su familia, y a ella.

-Un emblema digno de la hija de uno de los mejores ninjas que a existido – dijo Yoruichi en un susurro audible solo para la pelinegra.

-Ulquiorra san, pasa porfavor – le dijo Kisuke

El pálido joven inexpresivo, estaba vestido con un traje blanco similar al de Ishida pero con el pantalón mucho mas suelto, con todo el bordeado negro; puso su pálida mano en el fuego el cual se volvió verde esmeralda y revelando a su vista un dije pequeño en el cual se notaban dos alas negras… y tal vez, solo en ese momento su inescrutable rostro dejo denotar una sonrisa, por unos milisegundos.

-Bueno solo queda uno mas – dijo Kisuke

Ichigo se puso de pie, muchos murmuraron algunos chistes respecto a que no llevaba puesto su típico manto negro y su capucha, ya que siempre lo veían así, y muy rara vez se la quitaba.

-Veo que por hoy dejaste tu capa – le dijo burlonamente Yoruichi

-No tuve elección, era eso o usar el traje de mi padre – respondió sonriendo

-Veo que le hiciste algunos arreglos al que llevas puesto –

-Fue mi madre la que lo hizo – dijo en tono de tristeza. Llevaba puesto un Kimono negro similar al que usaban los shinigamis, ya que se dice que su familia es descendiente de un Shinigami, aunque el pelinaranja no creía mucho en esos dichos, porque un dios de la muerte o sea un espíritu ¿como puede llegar a tener descendientes en el mundo de los vivos?. Bueno la cuestión es que estaba vestido con una hakama de lo más normal, pero lo resaltante era su Kosode que era largo y ajustado a su cuerpo, ensanchándose desde la cintura como una capa y el borde de la parte inferior era como si hubiera sido rasgado, además, en su pecho se denotaba el detalle de su atuendo, con una especie de retazos de tela cruzados, y sus manos eran enfundadas por unos guantes que llevaban también la misma característica que su atuendo.

Cuando se acercó al leño, el fuego se volvió negro con un bordeado rojo y uno que otro momento era azul, tardó como un minuto para sentir algo y sacar su mano, a él y a los demás les pareció algo extraño ya que los otros lo hicieron el menos de 10 segundos, pero por fin cuando sintió algo, el fuego se tornó como el sol, brillante y cálido, y sacando su mano había un sol con una parte de el profundizado en forma arqueada y al mismo tiempo atravesándolo de forma vertical una katana de color negro con una cadena saliendo de la empuñadura convirtiéndose en un collar.

-¡Oh!- dijo Kisuke suavemente – eso que tienes ahí es muy singular Kurosaki san, es la primera ves que veo la combinación de dos emblemas, y podría decir que le falta uno para estar completo – dijo poniendo su dedo sobre la parte hundida de ese pequeño sol – creo que el destino te tiene deparado algo – le dijo suavemente y se dio la vuelta

-Bueno, continuemos con la ceremonia - dijo ante el silencio que se había formado – a continuación…- pero Kisuke fue interrumpido

-A continuación nosotros nos haremos cargo – dijo interrumpiendo al rubio desde la parte mas alejada de la ceremonia un alto pelirrojo al que todos observaron como si fuera un enemigo, y empezaron a alistar disimuladamente sus manos para invocar hechizos protectores.

-¡Holaaa! – Dijo una vos femenina – muchachos, ¿ya tienen sus emblemas?- dijo mientras agitaba su mano en el aire dirigiéndose a Ishida y Sado

-Matsumoto san – dijeron ambos algo apenados, pero también y más por parte del de lentes, con un poco de pesadumbre de saber que el momento ya había llegado

-¿De donde la conocen?- se escuchó por primera vez la voz de uno de los líderes de la ciudad. Ryuken

Y disimuladamente entre las miradas sus compañeros pudieron leer la misma pregunta rondando su mente.

-Eso no importa – hablo uno calvo – estamos aquí para hablar con ustedes, en especial con los líderes de las ciudades guardianas – demandó

-Permítanme presentarme – habló otra voz femenina desde detrás de sus compañeros

El pelinarnanja se detuvo en medio de su andar hacia donde sus compañeros al escuchar esa vos, él ya había escuchado esa fría y autoritaria voz, no hacia mucho, solo hace unas horas, estaba seguro de que conocía a la dueña de esa voz, y girando para observar mejor vio a la persona que esperaba, aunque cubierta con su manto, pero él sabia que era ella.

-Soy la enviada por el Seireitei – decía mientras se quitaba la capucha y miraba al frente, encontrándose directamente con los ojos de aquel melenudo que había conocido por la tarde, cierto calor recorrió su cuerpo al recordar el momento, y pudo notar que él también pudo sentir ese calor, pues su mirada se lo decía.

Por un momento se quedaron fijos en la mirada del otro, mientras los susurros sobre la aparición del grupo se elevaban, algunos diciendo "¿Será ella la princesita Kuchiki?", y otros respondiendo, "No solamente es una niña debe ser la otra".

Pero estos susurros no eran escuchados por la pelinegra y el pelinaranja, solo se quedaron viéndose como hipnotizados, miradas que no pasaron desapercibidas por cuatro miembros de ese lugar: Urahara, Yoruichi, Isshin y Ryuken, quienes se dieron cuenta de la forma en que ambos se observaban, en especial en como el peli naranja la veía, dejando entrever la curiosidad, el alivio, y la fina sonrisa que surcó sus labios por unos instantes para dar paso luego a la duda...

-Yoruichi – dijo la rubia animadamente, llamando la atención de la felina

-Rangiku nunca imaginé que te mandaran a ti para esta misión – dijo respondiendo a la rubia

-pues aquí me tienes – dijo con una gran sonrisa – y espero me lleves a esas aguas termales que me dijiste – le guiñó un ojo

-claro que lo haré – afirmó animada, pues hacia mucho que ambas no pudieron ponerse al corriente sobre los acontecimientos que pasaban tanto en el mundo real, como en el espiritual

-No estamos aquí para pasar un buen rato – le dijo el pelirrojo – será mejor que empieces – susurró volviéndose hacia la pelinegra

Sacada de su hipnosis y viendo a sus compañeros dijo – vamos, mejor que lo digamos ahora que todos están reunidos, luego hablaré con los líderes – dijo y se encaminó hacia donde estaba Urahara.

Mientras caminaba sentía aún la mirada del pelinaranja siguiéndola, y cuando pasó por delante de él ni siquiera se molestó en mirarlo, manteniendo su postura altiva subió al estrado y empezó a hablar.

Ichigo se preguntaba "¿quien es ella, y que hace aquí?". El pelinaranja no se imaginaba ni sospechaba quien era ella, o mejor dicho, no quería aceptarlo, porque la respuesta le llego en cuanto la vio rodeada de todas esas personas vestidas de negro, con mantos grises, todos ellos… Shinigamis.

-Mi nombre es Kuchiki Rukia, mensajera de la corte suprema de espíritus, y estoy aquí para cumplir la misión de traslado a las otras razas y también… – pausó, en verdad no quería decirlo, pero debía hacerlo - para el exterminio de todo ser humano de alma impura – dijo con su tono de frialdad

Ichigo, la había escuchado claramente, pero no creía que era ella, ¿era ella la llamada princesita Kuchiki, la asesina de sangre fría y sin sentimientos?... no, no podía ser ella, porque, ella se veía tan frágil y delicada, no podía creer que ella fuera una asesina, tal vez su voz suene fría ahora, pero, él la escucho tan cálida cuando estaban donde el cerezo, ¿sería ella capaz de matar a cualquiera para cumplir su misión?, no podía creerlo, aunque muy en el fondo supo desde que la vio que ella aunque bella, era letal, era diferente y ahora se daba cuenta de porqué, era una acecina, la enviada por el Seireitei para eliminar a muchos…

Y aún teniendo la certeza de aquello, la seguía observando mientras ella nuevamente repetía el mismo discurso que Yoruichi había dicho hace unos días atrás.

Pensaba que era una broma que ella se haya nombrado como Kuchiki Rukia, y por un momento divagó en sus pensamientos -"Rukia"- pensaba – "Un nombre tan hermoso como su poseedora, pero porque tiene que usar el apellido Kuchiki, ¿podrá ser una broma que ella se nombre así, o es verdad que ese es su apellido? ¿por que justo ella tiene que llevar un apellido como ese, un apellido que simboliza lo letal que puede ser, porque ella? ella, que es la mujer a la que quiero a mi lado", "ya basta, ¿que estoy pensando?, solo es hermosa y ya, las muchachas de aquí también lo son, pero… ella, ella es tan hermosa como letal, tan hermosa que ahora que se quien es, me doy cuenta que nunca podrá ser algo real…"- observó a la morena mientras seguía hablando, ahí arriba, donde ahora le parecía casi inalcanzable, no por su gracia tan natural y femenina, sino, porque su nombre no era bien recibido por él.

-Después de haberles explicado todo, creo que no tienen objeciones ¿verdad? – dijo acabando su discurso – así que por esa razón debemos exterminar hasta con los que tengan la más mínima impureza en su corazón, para que Aizen no se apodere de ellos y los corrompa, prohibiéndoles así que sus almas lleguen al descanso eterno – acabó y bajo del pedestal, escondió por unos momentos su mirada, pues sabía que si miraba al frente encontraría a un par de orbes avellanas que la estarían juzgando, no sabía porque, pero estaba segura que si lo veía se arrepentiría de haber venido a este mundo para realizar dicha misión.

Todos estaban callados no dijeron nada, pues la morena les había dicho que matarlos antes que sean contaminados era la mejor manera para que puedan tener sus almas en paz y una futura reencarnación.

Y así luego de un rato todos se retiraron en silencio, dejando solamente a los dos líderes y a los guardines de la puerta que conecta todos los mundos, pero no se percataron de que los seis jóvenes también habían permanecido ahí.

-Kuchiki san – dijo Yumichika – ellos son los líderes de las ciudades: Ishida Ryuken líder de la ciudad de los Quincy, y Kurosaki Isshin líder de la Ciudad de Los Guardianes de la Luna –

-Kuchiki san – dijo Ryuken – será mejor que hablemos en un lugar mas privado puesto que hay todavía algunos que merodean el lugar – dijo dándose cuenta de la presencia de los chicos

-tiene razón – observó que muchas personas se alejaban, mirándolos a ellos, y que seis estaban justo detrás - Urahara, donde es tu casa? – dijo en un tono autoritario

-¡Ah! Kuchiki san pensé que se había olvidado de mi – le dijo mientras hacia una leve reverencia –. Es por acá síganme porfavor – dijo mientras desplegaba su abanico

Ya dentro de la vivienda de Urahara, un lugar sencillo decorado en tonos verdes amarillos y suaves tonos de café con una amplia mesa al centro y futones esparcidos alrededor, además de algunos estantes con libros y otros más con frascos y paquetes de diferentes colores, fue donde se dispusieron a iniciar la reunión, una que marcaría el inicio de la exterminación y el exilio de otras razas.

-Bueno Kuchiki san, ¿cual es el asunto que quería tratar con nosotros? – preguntó Isshin queriendo parecer completamente desentendido del tema, sintiendo una pequeña esperanza de que así, podría retrasar el temido momento.

-Iré directamente al grano – acomodándose en uno de los futones, y después de aclarar su garganta dijo: - Quiero que me asignen a cinco o seis de sus guardianes para que pueda cumplir la misión que me fue encomendada, puesto que tengo entendido que sus Guardianes conocen todos los asentamientos de las diferentes razas que habitan este mundo, ¿me equivoco?-

-Los miembros de reconocimiento se encuentran justamente es una misión de este tipo, por ese motivo no contamos por el momento con guardianes calificados para la tarea que usted nos solicita - dijo Ryuken

-Pero…-Interrumpió Isshin – contamos con seis jóvenes en este momento los cuales son verdaderas promesas de manejo de la magia, y además conocen a la perfección los asentamientos que usted nombra, diría que los conocen mejor que los mismos que hicieron los mapas – dijo soltando una risotada

-¿Y usted cree que ellos podrán ayudarnos a cumplir la misión a la que nos encaminamos? – dijo la morena lanzándole una mirada para que detenga su risa

-Claro que lo harán – dijo Kisuke – Ellos ya fueron enviados a distintas misiones, las cuales las cumplieron con total éxito –

-Está bien entonces, aceptare a los jóvenes que nos nombran… me gustaría que en este momento me dijeran quienes son – demandó, puesto que mientras más rápido conociera a los jóvenes guías, más rápido terminaría su misión

-Ya los debiste haber visto – dijo la felina tuteando a la – son los chicos que estaban a un lado del pedestal, ellos son los que irán contigo, hoy recibieron su emblema de poder, así que son nuestros nuevos Guardianes –

La menuda mujer trataba de recordar algún rostro pero no le venía ninguno a la mente – esta bien, espero que se los comuniquen lo antes posible ya que partiremos mañana por la tarde – dijo esto y se levantó del futón seguida de sus compañeros, los cuales no habían dicho absolutamente nada

-bueno, entonces nos retiramos – dijo el pelirrojo – Por favor, pueden decirnos donde podemos hospedarnos –

-Pueden quedarse conmigo – dijo la felina

-Pero Yoruichi san, creo que es mejor que estén en el castillo – se opuso Isshin

-No, nos quedamos con Yoruichi – dijo la pequeña pelinegra

-Como usted quiera – le respondió Isshin

Y encaminándose todos hacia la salida, se dirigieron al lugar donde reposarían, pensando el la misión, una misión descabellada, pero que era por el bien de los humanos, y también por los demás, una misión que sabían llegaría a su fin en un tiempo muy corto.

Continuara…

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Bueno, que tal he? Les gusto el capi?, espero k si, la verdad me esta costando un poco actualizar cada capítulo, pero juro que no abandonare esta historia… solo espero k mi inspiración regrese, xk no me siento muy inspirada, supongo k es xk Ichigo, Rukia, Byakuya e Ishida aún no aparecen en el manga, y aunk no dejo de ver el anime una y otra vez, aún así me hace falta saber de Ichigo y de Rukia… de Ishida solo kiero saber k papel cumplirá ahora, ya k son los Quyncy los enemigos, también esta el hecho de k Yama-ji parece que morirá, espero k no la verdad k me daría mucha pena k muriera así después de tantos años… además k tiene una súper técnica k me gustaría volver a ver en axión jeje.

Bueno creo k hablo (escribo) mucho, mejor los dejo y espero sus comentarios y críticas sobre este capi, que pues bueno lo dejo a su criterio…

Hasta pronto, me despido agradeciéndoles de antemano su lectura…

Rukia Nair… cambio y a la camita (son casi las 00:00 así k kiero ir a dormir ;)