Las tres chicas charlaban placidamente en su rincón de siempre en la sala común general tomando una bebida caliente. Duare rodeada de papeles y haciendo anotaciones en su inseparable libreta.
-Me pregunto que sería de ti si perdieras esa libreta –le preguntó Misaki dejando la taza en una mesita y apoyando la cabeza en una mano.
-Jijijijijji... –rió por lo bajini Gaia –el fin del mundo, el Apocalipsis cómo mínimo. Esa libreta es su vida.
-No tanto, pero una buena fase de histeria violenta creo que sí –respondió la aludida siguiendo anotando cosas.
¿Y puede saberse que estás escribiendo ahora? –preguntó Gaia bostezando –Porque yo estoy molida y tengo que acabar mi ensayo de DCAO, que tu ya lo hayas hecho no significa que los demás también.
-Espera un momento... ya acabo... –respondió Duare sin levantar la vista del papel y de la calculadora muggle que tenía¡Ya est�! He hecho una lista de lo que podemos colarle a Dumbledore en le presupuesto y tenemos un problema, no todo nos cubre los gastos de las bebidas que de forma subversiva queremos traer. La música, decoración y esas cosas sí, y he tirado a lo alto para poder sacar tajada, pero no puedo camuflar más porque se notaría. Así que tendremos que sacar fondos de otro sitio.
-Yo he estado pensando que organizarlo todo va a ser un poco mucho¿no? Quiero decir, para nosotras solas –preguntó Misaki quien se acurrucó bajo una mantita en el sofá.
-Pues sí, la verdad, mi naturaleza Slytherin me insta a buscar alguien para que haga el trabajo sucio-bromeó Gaia.
-Pero sí ya le has encasquetado a Draco lo de las bebidas, y Setsuna me dijo que Justin se encargaba del tema, así que tampoco te quejes y lo mismo va por ti, para haber tanto por hacer no te veo histérica arriba y abajo –las regañó Duare.
¿Para qué? Sí ya te tenemos a ti de organizadora nata, mírate, incluso haciendo las cuentas, te pareces a mi madre -le soltó Misaki mientras Gaia asentía, estirándose más en el sofá.
-Seréis perras... –murmuró la Ravenclaw continuando con sus cuentas y sus anotaciones. Pero lo cierto es entendía a sus amigas, después del estrés de la función lo que menos le apetecía era ponerse a hacer cosas, pero quedaba poco para Yule y no quería que se le echara el tiempo encima.
-Deberíamos formar una comisión para la organización de la fiesta –soltó Misaki, sorbiendo su café.
¿Deberíamos¿Quiénes? –preguntó Gaia alzando la cabeza.
-Pos no sé... Nosotras, los prefectos de sexto y quinto que quieran hacerse responsables de la seguridad, como nos dijo el director, y quien quiera apuntarse, no? Cuántos más seamos mejor, que así trabajamos menos nosotras –respondió Misaki.
A todo eso Duare no había abierto la boca, pero había ido anotando todo al detalle, sí, le parecía muy buena idea, pensó la chica satisfecha.
¡Hola! –escuchó la joven alemana desde atrás de la butaca en la que estaba sentada.
¡Simba! Que bien que vengas a vernos, ya te echábamos de menos¿verdad chicas? – preguntó alegremente Gaia.
-Por supuesto –respondieron las otras dos a coro.
-Anda ven, siéntate aquí con nosotras - le dijo Misaki señalando el sofá en que estaban ella y Gaia- Que de paso te comentamos una idea que tenemos a ver que te parece
-Me dais un miedo las tres, a ver que tramáis ahora... –bromeó Harry totalmente a gusto con las jóvenes brujas.
-Nada malo, tranquilo, nosotras nunca hacemos cosas malas, sólo poco ortodoxas- puntualizó Duare-pero descansa tranquilo que esta vez es algo normal. Hablamos sobre si deberíamos formar o no una comisión para organizar la fiesta. Así diversificaríamos la faena y seríamos más eficientes¿tu que crees?
-Tranquilo, sólo habla así cuando se pone seria sobre un tema –le susurró Misaki al oído a Harry- Va Duare, en cristiano, que sino no nos entendemos.
¿Hacer formar una comisión de fiestas¿Así mejor? –preguntó exasperada Duare. Ante lo cual los otros tres se pusieron a reír.
¿Ya os estáis riendo de Duare otra vez? No seáis malos con ella –dijo la voz de un chico desde atrás de la butaca y se oyó reír a una chica junto con él. –Que luego la tenemos que aguantar nosotros en nuestras Casa hecha una furia.
Duare se giró sonriente hacia los nuevos llegado.
-Hola¿de dónde venís? – les preguntó.
-De la biblioteca –contestó Luna –yo estaba allí haciendo un trabajo y me he encontrado con Terry justo a la salida.
-Sip –le contestó el chico de cabellos castaños largos hasta los hombros y unos brillantes ojos azules-Y me ha dicho que seguramente andarías por aquí. Y que¿qué hacéis? Tramando alguna nueva barbaridad por la que os podrían castigar.
-Calla, calla, ya tuvimos bastante con al Umbridge el año pasado... –refunfuñó Misaki.
-Jodida zorra frígida –apuntó Gaia.
-Sí, algo así fue lo que le dijisteis¿no? –preguntó sonriente Terry.
-No sé dónde le ves la gracia, me pasé todas las noches en las jodidas cocinas ayudando a los elfos con la limpieza y lavandería –replicó Duare.
-Lo sé¿o te has olvidad ya de quien te iba a buscar a la puerta de las cocinas? –le contestó el chico.
-Touché. Ahí te ha pillado Duare, uno a cero a favor de Boot –dijo sonriente Gaia.
¡Ey Harry¿Qué te cuentas, que haces con estas locas? Yo que tú no me juntaría mucho con ellas, acabarás metiéndote en líos –le dijo sonriente Terry a Harry, el cual había permanecido al margen observando la interacción de los demás –Son malas compañías, acabaras haciendo cosas que nunca imaginaste que harías.
-No te oí quejarte... –murmuró Duare arreándole un pellizco, ante lo cual el otro chico se quejo con un sonoro: "¡Aauuu¡Que eso duele!"
-Bueno, creo que ya es algo tarde, ni en mis más locas fantasías me imaginé tocando junto con Malfoy sin intentar matarnos –le respondió Harry bromeando.
¡Oh vaya¿Y que clase de fantasías tienes con Draco entonces? –preguntó Gaia riéndose a carcajada limpia, a lo que se sumaron sus tres amigas.
-No les hagas caso Harry, son un peligro para la salud mental de cualquiera –dijo el joven Ravenclaw sentándose en el reposa brazos de la butaca de Duare. –Pero en serio¿en qué andáis metidas ahora?
-Intentamos decidir si hacer una comisión para organizar la fiesta o no- le respondió Misaki haciéndose a un lado para hacerle sitio a Luna - Yo voto que sí.
-A mi también me parece buena idea –se sumó Duare-Pero necesitamos saber cuanta gente estaría dispuesta a colaborar, a aparte de un mínimo de prefectos que necesitamos para que Gandalf –la forma en la que Duare llamaba con cariño al director Dumbledore- nos de permiso para estar a nuestro aire a partir de la media noche.
¿Qué te parece si colgamos unos cuantos carteles para organizar la comisión? –sugirió Luna- Podemos hacer unos cuantos para quedar para mañana o pasado, y así la gente que esté interesada en el tema que venga y ya concretaremos cuándo y donde instaurara la comisión oficialmente.
-Por mi perfecto –les dijo Duare apuntando en su libreta "Luna, carteles anuncios"
-Tal como lo dices suena a que tú te apuntas¿verdad? – Le preguntó Gaia a la bruja rubia-Díselo a Ginny y seremos las de siempre. Yo se lo diré a Draco y Blaise. Claro que Draco y yo tendríamos que ir igual por ser prefectos, y tu igual Duare¿no? –su amiga solo asintió enfrascada en sus anotaciones.
-Ya sabes como es, en cuanto entra en su mundo feliz solo existen ella, su libreta y su dichosa pluma encantada, a veces incluso me pregunto si... �¡aaauuchh! –gritó el chico al recibir de nuevo otro pellizco-Joder tía, que eso duele, y me vas a dejar marcas y todo.
¿Los prefectos también tienen que ir? Porque entonces se lo diré a Ron y Hermione a ver si se apuntan –dijo Harry sonriente.
-Pues sí, como tú quieras Harry, mientras tú también vengas –le contestó Misaki alegre con un guiño -estaremos todos encantados.
Continuaron el resto de la tarde discutiendo sobre varias cosas, hasta finalmente tener hecho un modelo de cartel que Luna se encargó de dibujar y rotular, y que Duare replicó en cantidades suficientes para empapelar todo el castillo. Y como les dijo Duare, ya que estamos puestos, hagamos también los carteles de lo de las listas y venta de entradas, a demás de unos que surgieron sobre la marcha para hacer un "amigo invisible". Y así, entre una cosa y otra los seis se pasaron la tarde trabajando charlando alegremente sobre temas sin gran trascendencia.
Al día siguiente por la tarde la sala común general estaba algo más llena de lo habitual, todos esperando a que alguien alzara la voz y empezara a hablar. Duare, Gaia y Misaki se miraron sorprendidas, no imaginaban que se juntaría tanta gente.
Y es que no era para menos, entre prefectos y voluntarios eran un buen montón de gente, ellas que se pensaban que serían cuatro gatos...
De Gryffindor habían venido Colin, Ginny y Misaki de quinto, junto con Potter, Weasley Y Granger de sexto. De Ravenclaw tenían a Luna y Duare de quinto y a Terry, Anthony y Padma.
De Hufflepuff tenían a Setsuna de séptimo, a Hannah, Ernie, Susan y Justin de sexto y a los prefectos de quinto. Y de Slytherin habían venido Gaia de quinto, y Morag, Blaise, Draco y Pansy de sexto. Pansy bajo pena de Gaia de "estar, pero no hablar¿no quieres ser mujer florero? Pues practica"
Para no faltar a la costumbre fue Draco el encargado de romper el hielo, para una vez perdida la poca vergüenza que les quedara a todos ponerse a hablar sobre lo que les gustaría hacer, las diferentes formas de organizar, etc.
Al final quedaron para dentro de dos días para organizar ya en serio. Duare, Setsuna y Justin ultimaron parte de los detalles de las entradas y las cantidades de material que necesitarían, y lo mismo con Draco.
Hacía diez minutos que habían quedado para empezar la reunión para organizar la fiesta de Yule, pero había gente que al parecer era demasiado importante como para llegar pronto. Gaia daba golpecitos con el pie en el suelo, mientras mordisqueaba su boli, señal inequívoca de que estaba histérica ya. Si había algo que la Slytherin no soportara era la impuntualidad, y Pansy se estaba pasando. Por fin entró por la puerta y se acercó al grupo, que la miraba con ganas de matarla.
¿Tú qué, Panfi- preguntó mosqueada Gaia¿Te sientes especial, o algo- la chica de Slytherin ni se giró a mirarla y se limitó a sentarse junto a Draco en la mesa, que la miró como si fuese algo inmundo- Bueno, ahora que ya estamos todos…
- Y parió la burra…- comentó Duare.
- No, eso es: éramos pocos…- la corrigió Gaia- Bueno, empezamos. Como es la primera reunión que hacemos para organizar la fiesta de Yule, creo que podríamos decir de qué puntos tenemos que hablar, y luego ya, hacer una lluvia de ideas sobre cada tema. ¿Os parece- Hermione levantó la mano.
¿Si, Granger- atendió Gaia.
¿Por qué habéis pegado carteles por todo el colegio que no habíamos hablado la última vez, y que esta comisión no ha aprobado- preguntó la chica un poco molesta.
- Es fácil, tenemos una semana para organizar la fiesta- explicó Duare- Y un presupuesto¿cómo decirlo? Escaso. El único modo de meter un poco de marcha, conseguir los aparatos de música necesarios y tal, se necesita, bastante más, así que decidimos desde un principio, que en cuanto se obtuviese el permiso, colgaríamos carteles anunciando la fiesta, con una fecha límite para apuntarse. Se cobra un precio mínimo por la entrada, y tienes derecho a barra libre.
- Y se te ha olvidado lo del amigo invisible- añadió Misaki- Como es tradición en Yule intercambiar regalos con los seres queridos, hemos querido adoptar una tradición muggle, con todos los que vengan a la fiesta, haremos un sorteo, y cada uno le tendrá que regalar algo al que le haya tocado. Es una forma más de conocernos un poco.
- Vale, si, tenéis razón- admitió la prefecta de Gryffindor¿De qué más temas hay que hablar?
- A ver- comenzó Draco, sentado entre Gaia y Pansy- A mí me habéis encargado la bebida, podemos empezar por ahí. ¿Qué queréis beber? Nada de gilipolleces, supongo.
- Supones bien- Gaia sacó una libretita de notas del bolsillo de su túnica- Apunta, nene: Vino tinto para hacer sangría, tequila, whisky, vodka- se oyó el grito de alguien que dijo "que no falte, que no falte"- ron, cervezas, normales, o sea, muggles, ya sabes, Coronita, Heinekenn, Guinness, Merlin Ale's, de eso habla con Duare- Draco apuntaba obediente, mientras todos los miraban, como la chica pasaba hojas y más hojas de la libretita y continuaba- Martini, rosso y bianco, ginebra, no se, algo de champagne, para brindar. Y lo típico para mezclar con los cubatas, ya sabes, refrescos y esas cosas.
- Perfecto, creo que lo tengo todo- repasó el papel- mañana le envío una lechuza a mi contacto y lo encargo. Supongo, y volveré a hacerlo bien que sacaremos algo de nuestro surtidito secreto Slytherin¿no- la gran mayoría asintieron, otros aplaudieron, se escuchó algún que otro �¡Siiii! y un inconfundible:
¿Un surtidito secreto…¿Qué dice este- Ron Weasley al habla, aunque las caras de Harry y Hermione no diferían en perplejidad.
- Alucino, en serio, alucino- Draco puso los ojos en blanco y resopló- Que aún haya gente en este colegio que no sepa que…por lo menos lo de Hufflepuff lo sabrán ¿no? Con ellos se llevan bien.
¿Qué de Hufflepuff- preguntó atónito Ron, Harry ya sabía por donde iban los tiros, algo había oído a las niñas estas en la sala común.
- Los de Hufflepuff se dedican al "tráfico" de sustancias herbáceas de dudosa legalidad y propiedades fisiológicas curiosas, Ron, por decirlo de algún modo- le dijo Harry por lo bajo- Y Slytherin lleva bebidas y pociones de los mismos efectos, y setas "alucinógenas".
Gaia que no estaba cerca, pero que tenía oído de tísica le dijo:
- De algo te ha valido la escucha secreta¿eh Potter- le guiñó un ojo- Espero que el resto de lo que oíste te haya llegado igual de claro- se giró a decirle algo a Draco, que lo miró y sonrió de forma pícara.
- Entonces también me apunto el surtidito.
¿Será con o sin vigilancia- preguntó Ginny, práctica.
- Al principio, con, si todo va bien, los profesores se irán a dormir y nos dejarán a la nuestra. Así que hasta medianoche, todos controladitos. De todos modos, una vez que se vayan, le echamos nuestro conjuro secreto y adiós ruidos. Así que no problem por eso- puntualizó Setsuna.
- Y los que queramos algo de tema- empezó a decir Luna¿Os lo tenemos que pedir a vosotros, Hannah?
- Por lo que a mi me habían dicho, no, la persona que quiera, paga el doble, pero además de la barra libre, se le da una bolsa de diversión- dijo la chica- Tú querrás una¿no- Luna asintió¿Con qué?
- Oh, con lo de siempre, ya sabes, marihuana, algo de artemisa, setas, un poco de opio. Lo de siempre- Hannah se lo apuntó en un pergamino, mientras Hermione la miraba reprobatoriamente.
- Me niego a que haya una fiesta con sustancias ilegales circulando¿sabéis las cosas que esa mierda provoca?
- Pues no vengas, porque todo el colegio, menos vosotros tres y cuatro gatos más, no solo lo sabe, sino que además participa y mantiene en alza el comercio- le dijo Draco tragándose a tiempo el Sangre Sucia, más que nada por el fuerte pisotón de Gaia, que se lo olía.
- Hablaré con la Profesora McGonagall- amenazó.
- Pues ala, ve- la animó el rubio- Luego vienes y nos cuentas lo que te dice.
- Me parece que los profesores lo saben, Herm- le dijo Harry por lo bajo.
¿Y tú como sabes todas esas cosas- le preguntó intrigada.
- Bueno, uno tiene orejas…- se puso rojo al recordar las cosas que uno podía ver y escuchar.
- Más cosas, aclarado esto, pasemos a otro punto- cortó Duare- Financiación.
- Camisetas- dijo Anthony Goldstein.
- Calendarios- sugirió Terry Boot.
- Si, eso es buena idea- aprobó Hermione al instante. Muchos de los presentes la miraron y se rieron, la chica enrojeció ¿sería posible que todo el colegio supiese lo que había pasado entre Terry y ella?
- Subasta de chicos y chicas- dijo Pansy, que hasta el momento había permanecido callada.
¡No- le dijo Gaia divertida.
- A mi me parece que con la entrada hay más que suficiente, tened en cuenta que el colegio nos ha dado un dinero, y que la comida no entra, que si Potter habla con Dobby, tendremos comida hasta reventar- dijo Draco.
¿Tú como sabes…- preguntó Harry mirándolo. Draco lo miró directamente a los ojos y le dijo:
- Yo lo se todo- el Slytherin se arrellanó en el sofá sonriendo satisfecho.
- Pero bueno, si, aunque me joda admitirlo, si, tiene razón, si hablo con Dobby, tendremos comida para dar y vender.
- Yo puedo hacer bufandas y venderlas- sugirió Gaia.
- No le salen muy mal- dijo Draco, a lo que se llevó un estupendo collejón¡Auuuch¿Qué te pasa, están de oferta o qué- le dijo a su amiga frotándose la nuca.
- Me salen maravillosas- comentó- enséñales la tuya, Duare- la chica revolvió en su mochila y sacó una bufanda azul y gris, la mostró a todos como si fuese una pieza de exposición.
¡Qué chula- dijo Hermione¿Cómo las haces- preguntó interesada
- Pues verás, las hago sin magia, pero bueno, con magia es igual, el truco está…
- Va, ya se lo cuentas luego. Al lio- la cortó Duare- A mi lo de las bufandas me parece buena idea. ¿Cuántas puedes hacer en una semana?
- Yo que se, tengo mogollón de agujas y eso, haciéndolo con magia- Gaia se rascó la coronilla pensativa- pues unas cien diarias, más o menos, así a ojo de buen cubero.
¡Joder- exclamó Blaise¡Qué fiera!
¿Entonces las hago?
- Si si- Duare lo apuntó en una libreta- mañana ponemos los carteles, Luna, te encargas tú- la chica asintió¿A cuanto las vendemos?
¿Un galeón- sugirió Draco
- Si- dijo Gaia- que tengo que comprar la lana, menos mal que el sábado hay salida a Hogsmeade. Pon en el cartel, que a partir del martes no acepto más encargos.
- Okis, todo perfecto y claro. A otra cosa mariposa. Música- continuó Duare- habíamos pensado que mejor muggle, que la mágica, con perdón, es una mierda- eso eso, se escuchó en la sala.
¿Y como la vamos a poner- preguntó sarcástica Hermione- Porque por si no habéis leído la Historia de Hogwarts…
- Aquí no funcionan los aparatos eléctricos, ya, todos hemos leído ese libro- Duare se exasperaba- Pero, para tu información, algunos nos hemos informado y en Hogsmeade hay una tienda que alquilan aparatos que funcionan con magia pero en los que puedes poner CD's muggles.
¿Eso existe- preguntó Ron, atónito de nuevo.
- Yo tengo dos- dijo Draco- aunque no me extraña que ni hayas oído hablar de ellos, Weas…ayy…ley- Gaia le había dado otro pisotón- me vas a dejar el pie plano cabrona- murmuró entre dientes.
- Si no haces más que decir sandeces, si, lo haré- le contestó su amiga sin apenas mover los labios.
- Bueno, nuestro problema es que hasta el alquiler es carísimo, se nos iría la mitad del presupuesto del colegio- siguió Duare- eso solo el aparato, que para que suene bien necesitamos bafles, ya sabéis, lo típico.
- Pues entonces estamos todos de acuerdo con la música¿no- Duare iba a tacharlo del pergamino cuando la interrumpió Pansy.
- Yo no estoy de acuerdo. No pienso oír esa basura muggle- chascó la lengua.
- A ver, Panfi, esto te lo dejé claro ayer, tú querías venir, y me diste la paliza todo el día, te dije que si, pero con una condición. Ver, oír, y callar. ¿Me equivoco, Panfi- le dijo Gaia condescendiente, al que Hermione no pudo evitar sentir una oleada de cariño hacia esa chica Slytherin, Gaia, no Pansy.
¿Me estás diciendo, que no puedo meter baza en nada?
- Tú lo has dicho.
¿Ni en…?
¡No!
¿Ni para…?
¡No- dicho esto, Pansy se enfurruñó y se quedó sentada, más callada que un muerto mientras la otra sonreía malvada- No te enfades, Panfi, si ya lo sabías. Bueno, pues ya tienes dos faenas.
- A ver, entonces música clara, la acabamos de concretar en la siguiente reunión. Siguiente punto…siguiente punto ¿Qué nos queda- Duare miró al techo tratando de acordarse.
¿Decoración- sugirió Draco- Solo nos queda eso, creo.
- Cierto, cierto. Bueno, pues lo que ha dicho Draco, decoración¿cómo lo hacemos?
- Lo tradicional en Yule es rojo y negro, y adornos plateados y dorados, al menos es como lo pone mi madre en casa- terció Ernie.
- Si, es cierto, pero… ¿qué ponemos- preguntó Gaia, aunque de pronto se le iluminó la cara- vale, si, puede ser, pero…da igual, aunque…da igual, ya os lo diré cuando lo tenga más claro.
Se pasaron discutiendo acerca de la comida, la música, la decoración y la financiación de la fiesta cerca de tres horas, cuando las ventanas de la Sala Común dejaron de ser claras, y por los pasillos se escuchaba a la gente bajar hacia el Gran Comedor para la cena, quedaron en verse tres días más tarde, con la gente ya apuntada, para ver cómo iba la cosa. Se fueron despidiendo unos de otros. Pansy cogió a Draco de un brazo y se lo llevó hacia abajo, criticando a Gaia, probablemente. Hermione se esperó hasta que hubieron salido todos. Dentro estaban Duare, Terry y Gaia, que se reían de algo.
- Gaia- llamó a la Slytherin, que se giró y caminó hasta ella¿Me puedes explicar lo de las bufandas, por favor?
- Si, claro- accedió la chica con una sonrisa- pero hoy no puedo, lo siento, después de cenar he quedado, y voy muy justa, pero si quieres, mañana, te vienes, y ves cómo las hago, que supongo que empezaré ya.
- Vale, gracias- Gaia iba a irse cuando Hermione la alcanzó. Fueron caminando juntas hasta las puertas del Gran Comedor- Oye¿por qué llamas Panfi a Parkinson?
- Porque es un pánfila- Gaia hizo el gesto de estrangular a alguien- No la aguanto, es lo más tonto que alguien se pueda tirar a la cara. A Draco lo pone malo- rió.
- Eres muy amiga de Malfoy¿verdad- preguntó Hermione con curiosidad, no se explicaba que alguien pudiese sentir cariño hacia alguien cómo él, y menos una chica tan sensata como esta.
- Algo, lo conozco mucho tiempo- sonrió de forma vaga.
- Nos sorprendió mucho a todos con lo del piano. No me lo esperaba de alguien cómo él.
- Hay muchas cosas que te sorprenderían de Draco, Hermione. Solo has visto la punta del iceberg, es un mundo a descubrir. Y vale la pena. Díselo a Potter- con un guiño se dirigió a su mesa y se sentó junto a Draco, frente a Blaise y comenzaron a hablar. Hermione llegó hasta la mesa y se sentó al lado de Ron. Harry estaba frente a ellos.
- Harry- el chico la miró con la boca llena de tomate- Gaia me ha dicho que te diga que Malfoy es como un iceberg del que solo hemos visto la punta, que es un mundo a descubrir, y que vale la pena- se encogió de hombros. Harry se atragantó y se giró a mirar a la mesa de Slytherin. Draco lo estaba mirando¿o se lo había imaginado? A su lado, Gaia lo miró y le guiñó un ojo¿o eso también lo había imaginado?
Al día siguiente se había organizada una quedada general de todas las personas que pensaban asistir a la fiesta, estaba a punto de realizarse el sorteo del amigo invisible.
-Bien, ahora que ya estamos todos –empezó a decir Duare repasando con la vista toda la sala y recordando los nombres de la lista- procederemos a realizar el sorteo para el juego del amigo invisible. Como algunos ya sabréis, es una bonita tradición intercambiar regalos con las personas por estas fechas y nosotras hemos pensado hacerlo de esta manera que es más divertido.
-En esta caja –siguió Misaki señalando a una caja negra que había sobre un taburete- hay una papeleta por participante con su nombre escrito. Cuando os llamemos por lista os acercaréis y meteréis la mano en la caja, sacando solo un papelito. La caja está encantada de modo que no os pueda salir vuestro propio nombre, así que no os preocupéis.
-El destinatario de vuestro regalo es secreto, no debéis revelarle a la persona en cuestión que le hacéis el regalo hasta el día de la entrega, que será la vigilia de Yule, justo al empezar la fiesta –terminó explicando Gaia ¿Ha quedado todo claro?
Ron Weasley levantó la mano gesticulando para que las chicas lo vieran antes de empezar el sorteo.
-Sí Ron¿qué pasa? –le preguntó Misaki-.
¿Y si te toca una persona que no conoces que pasa? Le haces el regalo igual¿o no? Porque entonces es como bastante más difícil¿no?
-Pues o rezas para que te toque alguien conocido –le contestó Duare algo seca- o haces el esfuerzo de interesarte por esa persona, piénsalo como una forma de ampliar tu circulo de amistades. Ahora si no hay más preguntas... Empiezo a citar nombres.
-Goyle –el corpulento chico de Slytherin se acercó y sacó una papeleta la miró confundido. Vaya, pensó preocupado rascándose la cabeza¿qué le puedo comprara una chica así? Mejor le pediré consejo a Malfoy.
-Parvati- la joven Gryffindor se acercó sonriente y sacó una papeleta. Oh, pensó, sabía que era Slytherin pero nada más, tendré que investigar, se dijo emocionada.
-Di – la joven Slytherin sacó su papeleta y tras mirarla puso cara de asco.
-Harry –se acercó y tras mirar por tres veces su papeleta se tiró de los pelos frustrado. Definitivamente hay una conspiración universal para volverme loco, pensó resignado.
-Draco -el atractivo rubio sacó su paletea y con discreción miró el nombre. Está chupado, pensó satisfecho.
La lista siguió avanzando Duare, Anthony, Marieta, Ayesha, Crabbe, Hermione, Sally Anne, Theo, Olga, Pansy, Laia, Setsuna, Yandros, Blaise, Ginny, Misaki, Líos, Isobo, Gaia, Brianna, Nela, Padma, Ernie, Cho... Y así un lardo etcétera de personas que fueron pasando una tras otra hasta terminar la lista, en Ronald Weasley. Quien dio saltos de alegría al ver quien le había tocado.
-Bien, ahora ya sabéis, pensar en esa persona y en lo que le podéis regalar. Que quede claro que tiene que ser un detalle, nada de regalos costosos, sed originales, sorprended a vuestro destinatario con algo que le guste realmente. Y ya sabéis -continuó Gaia con un guiño- Nunca se sabe como se puede acabar con estas cosas.
Ya faltaba menos para la fiesta. Con todo el mundo apuntado, y el sorteo del amigo invisible hecho, solo les quedaba ultimar cuatro detalles, decorar la sala, y comprar los regalos. Y contar el dinero, cosa de gran importancia. Preparar las bolsitas de diversión y continuar trabajando en el plan de hacer de celestinas. Volvían a estar reunidos en la Sala Común General, esta vez, Pansy ya le había dicho a Draco que no pensaba ir, así que no tenían que esperar a nadie.
Draco sacó del bolsillo de la túnica una bolsita de cuero negro. La vació encima de la mesa, con un tintineo cayó un montón de galeones interesante, a más de uno parecía que se le iban a salir los ojos de las órbitas.
- Esto es lo que hemos sacado de las bufandas, creo que debe haber como cien, pero bueno, lo contamos.
- Y esto es lo de las entradas- Duare sacó otra bolsa similar y la volcó en el otro extremo de la mesa, para que no se mezclase, pero esto era más variado, galeones, sikles, y algún knut- Nos falta el presupuesto, pero eso lo tenemos en un cheque. Nos han dado cien galeones más. ¿Lo contamos todo?
Se sentaron todos en el suelo haciendo montoncitos de diez galeones para contarlo. Estuvieron un buen rato entretenidos.
- Ya est�- suspiró Gaia- Vale, ahora lo sumamos todo. Draco, mente matemática y cuadriculada para el dinero donde las haya, procede.
- A ver, tenemos- comenzó a contar los montones de lo de las bufandas- uno… dos…, tres… doce…vale, 130 galeones de las bufandas. No está mal, Gaia, enhorabuena, claro que hemos estado una semana sin podernos sentar en la Sala Común de Slytherin.
¿Por qué- preguntó Harry divertido. Draco lo miró y sonrió mientras le pegaba un cachete a su amiga en la pierna.
- Porque, aquí, la señorita, ha ocupado toodos los santos asientos de la Sala Común con agujas y bufandas colgando- todos rieron, incluida ella, que tenía una sonrisa perversa en el rostro.
- Va, venga, da igual, continuemos con el dinero, que tenemos poco tiempo y mucha faena- Duare siempre práctica cortó las risas- A ver que me apunte, 130 de Gaia. Entradas.
- Si, veamos…uno… cinco… diez…veinte… treinta y cinco. 350 galeones de las entradas. ¡Joder¿Tantos vamos a ser?
- No- contestó Setsuna- vamos a ser 180, pero casi todos han pagado más para el "tema". Apúntalo Duare, que luego hay que bajar a preparar las bolsas- Duare apuntó lo que decía.
- Y luego está el presupuesto de Dumb…ayyy…eldore- miró a Gaia, y esta sonrió como si nada- Sumémoslo- Hermione cogió la calculadora que había encima de la mesa y Harry le dictó las cantidades.
- 780 galeones en total- dijo Hermione dejando la calculadora encima de la mesa- Está genial, creo que nunca había visto tanto dinero junto.
- Ni tú, ni la mitad de los que estáis aquí, Granger.
- Y tú tampoco, Draco, no seas fantasma, puede que lo tengas, pero verlo así en un montón frente a ti, ni del palo- le contestó Gaia.
- Te has quedado sin regalo, por tonta- le sacó la lengua.
- Se que no es verdad, así que…por un oído me entra y por el otro me sale- bufó Gaia riéndose- Va, centrémonos otra vez en lo que estamos. Arreglemos cuentas. Separemos en un montón, todo lo que es para diversiones alternativas. En otro lo del equipo de música, eran 50 del alquiler del aparato y luego dijimos de amplificar el sonido mágicamente¿no?
- Eso mismo- asintió Padma- Entonces, quitad cincuenta galeones del montón. Vale, me los guardo yo. Mañana quedamos en Hogsmeade y vamos a la tienda.
- Perfecto- Padma se guardó los 50 galeones en una bolsa- Ahora diversiones alternativas. ¿Cuántos han pagado para el tema, Setsuna?
- 170 personas. Apartad de ahí, 170 galeones.
-No, para pagar el tema es la mitad, lo hemos subido para poder financiar esto- Hermione que estaba con la calculadora exclamó un ¡Mierda! de pronto¿Qué pasa?
- Que no me cuadran las cosas- Draco se levantó y se sentó a su lado.
- A ver- examinó la calculadora un momento- primero, que no está en sistema decimal- tocó unas teclas- Mira ahora a ver- la chica repitió las operaciones.
- Nada, no hay manera- lanzó al calculadora hacia el sofá.
¡Eh- chistó Duare¡que no es tuya!
- Vamos a ver- Draco había cogido la calculadora al vuelo- si sumo esto, con esto, y le resto esto, que lo divido entre dos. No, vale, sumo esto y esto, luego esto de aquí lo divido entre dos y se lo resto, sip, le resto esto también y ¿que nos sale- se quedó pensativo mirando la calculadora¡Un niño con las patas cortas- exclamó provocando la incredulidad de todo el mundo- Von Hadden, no lo entiendo, hazlo tú mejor- se levantó mientras la gente se reía de su expresión, y volvió a sentarse junto a Gaia que se moría de la risa¿Qué pasa¿Qué he dicho?
- Un…juasjasjasjasjas…niño…jajajajajajaj, con las…jajajaja patas…jejejeje cortas…jajajaj- se secó las lágrimas y le dio un beso en la mejilla- Pero qué bueno que es mi chico- lo miró y volvió a reírse- con las patas cortas…jajajajaajajajjaajajjajajajajajajajajaaj…
- No os preocupéis, puede estar así durante horas, así que nosotros a lo nuestro- continuó Duare mientras tecleaba con rapidez en su calculadora- De verdad, si que cuadra, joder. Lo que pasa es que me estáis apretando todo el rato el SHIFT. Desde luego…- al final consiguieron apañar lo del dinero, y quedaron en verse en Hogsmeade para alquilar el aparato y ayudar a Draco a cargar con todas las botellas. Un grupito de no muchos se bajó a los invernaderos a preparar las bolsas de diversión, y otros se quedaron decorando la Sala Común General. De debajo de un sof�, Gaia sacó unas bolas de adorno transparentes con calzoncillos y braguitas rojos dentro.
¿De donde has sacado eso- preguntó Harry cogiendo uno y examinándolo.
- Mi hermano trabaja en unos grandes almacenes muggles para sacarse un dinerillo, y estas cosas tenían algunos defectos, así que se los regalaron, y ¡voilà! Se los mandó a su hermanita.
¿Qué hermano- preguntó Draco cogiendo uno y abriéndolo. Eran unos calzoncillos rojos de algodón, bastante graciosos, se los superpuso para ver como le quedaban, mirando a Potter divertido, que se ponía de un color que fácilmente podía competir con el de la prenda.
¿Qué hermano? Tristan¿Cuál va a ser- le dijo la chica- Si Orlando apenas tiene siete años.
- Es verdad, que tonto- guardó otra vez los calzoncillos y dejó la bola en el montón¿qué quieres hacer con esto?
- Colgarlas, por supuesto- apuntó con la varita al montón y se elevaron¿Me ayudáis- y se quedaron los siete, Duare, Gaia, Draco, Harry, Blaise, Terry y Hermione decorando la estancia. Apartaron los sofás y los sillones a las paredes. Las mesas que sobraban después de montar una barra de bar, forrada en tela negra y con adornos plateados cortesía Draco, las amontonaron en un aula en desuso justo enfrente. Ya estaba todo listo. Solo faltaba colocar el aparato de música y las bebidas.
Eran casi las nueve de la noche cuando se despidieron todos para irse a la cama. Gracias a Dobby no se habían quedado sin cenar, ya que les subió una fuente con bocadillos de carne con tomate, y otra con unos pocos especiales para Gaia, que era vegetariana. Como siempre, esta se quedaba la última, mirando de no dejarse nada por allí escampado. Cuando salió de la Sala, se encontró de frente con un Harry Potter bastante nervioso.
- Gaia¿tienes mucha prisa- la chica miró su reloj, había quedado hacía diez minutos, pero bueno…negó con la cabeza- Necesito que me ayudes- parecía nervioso¿le habría pasado algo?
- Tú dirás- se apoyó en la pared.
- Verás, en el amigo invisible- Gaia asintió- Me ha tocado Malfoy…
¡No me jodas- la chica se tapó la boca para no reírse en voz muy alta¡Qué fuerte!
- Si, y no se que regalarle.
- Tú con un lacito bastaría- murmuró.
¿Qué- preguntó Harry, no había oído eso, seguro que no. Últimamente su imaginación le gastaba malas pasadas respecto a Draco Malfoy.
- No he dicho nada Simba- hizo como que se ofendía- No lo se, cómprale un paquete de condones de sabores, le haría mucha gracia- se rió Gaia.
- No puedo regalarle eso- negó con la cabeza- pensaría cosas que no son…
¿Qué pensaría, Simba¿Qué no es¡la chica del diablo, era suspicaz, no le podía colar ni una.
- Nada, déjalo, cosas mías. Dame alguna idea. Tú lo conoces mejor que nadie.
- Regálale algo de música- sugirió la Slytherin- le encantará. Con eso aciertas seguro. Y que sea un CD muggle, prefiere esa música.
¿Y qué tipo de música le gusta- preguntó mientras caminaban hacia la escalera, Harry la subiría, Gaia, la descendería.
- No sabría decirte, de todo, la verdad, pero prefiere las baladas. Canciones en las que importe mucho la letra, cantautores españoles. Son su debilidad.
¿Y donde encuentro eso yo en Hogsmeade- inquirió, era muy difícil encontrar algo muggle en un pueblo completamente mágico.
- En Hogsmeade hay de todo, si sabes dónde buscar. Te veo allí a las 2 y te acompaño. ¿Vale?
- Si, de acuerdo, y esto…muchas gracias- Gaia sonrió traviesa.
- No me las des- le dijo al tiempo que pensaba "me lo estoy pasando en grande"- Ver la cara de Draco valdrá la pena- se alejó camino a las mazmorras. Harry subió hacia la Torre de Gryffindor. Cantautores españoles¿quién le hubiera dicho a él que Draco Malfoy, sangre pura, sería un amante de la canción de amor? Se acostó en su cama y el sueño lo venció con la imagen del rubio cerniéndose sobre él.
