En el capitulo anterior…

- ¿Entonces para cuando es la boda?

- Dentro de dos meses, no queremos parecer apresurados – Explico mirando una revista de mi escritorio, seguro la había traído Sakura – Pero tengo una pregunta.

- ¿Cuál?
- ¿Por qué Sakura va para tu casa esta noche?

- Mi hermana me visita y sabes que no soporto estar con ella solo, es insoportable así que le pido siempre que ella viene a Sakura que duerma en mi casa, hasta en mi casa hay una habitación decorada para Sakura desde que compre el apartamento – Le explique mientras organizaba unos papeles.

- Hasta ahora me entero.

- Que raro, Tomoyo lo sabe desde hace un tiempo.

- Bueno – Acepto.

En ese momento comenzó a ayudarme a organizar los papeles del área de contabilidad de la empresa, entonces comencé a pensar. El trato que había hecho con Sakura era lo mas seguro para mi cordura, y para la propia seguridad de Sakura. Tenia unas cuantas cosas planeadas para convencerla de echarse para atrás, aunque le doliera Sakura iba a conocer a diferentes hombres, saldría más… La convencería de lo contrario.

Entonces le carcomió la duda ¿y si no lograba hacerlo? Tendría que acostarse con Sakura, quitarle su pureza para al otro día volver a verle la cara como un cretino. Tenia que convencerla no podía perderla, no podía. Sin ella, el no podría vivir.

Capitulo III. El primo de Eriol.

Estaban sentados en la cafetería como todos los días solo que ambos esta vez estaban sonrojados, una pequeña anciana se les había acercado anteriormente afirmando que ellos eran una pareja adorable, de esas de novelas. No sabia si mirarla o no, ambos estaban demasiados avergonzados por la comparación.

Y la miro.

No pudo evitar sorprenderse hace mucho tiempo no veía a Sakura sonrojada frente a el, y se le hacia extraño. Parecía tan inocente, tan frágil… Tan tierna. Su Sakura era una muchacha muy tierna escondida en el cuerpo de una mujer. Quería protegerla de todo al verla de esa manera tan avergonzada.

- ¿Nos vamos?

- Claro – Conteste mientras dejaba el dinero en la mesa.

Salimos de la cafetería con prisa, en realidad no teníamos ganas de seguir allí donde todo el mundo se preguntaba lo mismo, la causa de nuestro diario encuentro si en realidad no somos pareja como la mayoría pensaba. Deje a Sakura en su consultorio, y seguí hasta el parque, en realidad hoy no tenia ganas de trabajar.

Me senté en un banco frente a unos chicos que jugaban con la pelota, al parecer se divertían mucho. Nunca jugué así, siempre estaba siendo entrenado para ser quien soy. Xiao Lang Li, único heredero de la legendaria familia Li.

Sakura Kinomoto… ¿Mi mejor amiga?

- ¿Me puedo sentar?

El chico que pregunto era muy bien parecido, y me provoco un sonrojo por su sincera sonrisa. Era como un ángel, demasiado puro, amigable para ser verdad. Era un chico con un rostro demasiado simpático para ser verdad.

- Claro.

- Perdona que me meta pero… ¿Te gusta, no?

- ¿Qué? ¿De que hablas?

- Hace un momento antes de sacarte de tus pensamientos parecías muy concentrado, y por tu cara puedo afirmar que pensabas en una chica.

- Pues… Si.

- ¿Cómo se llama?

- Sakura Kinomoto, no se ni porque te estoy diciendo esto.

- Soy un extraño puedes contarme lo que sea, y nadie sabrá lo que dijiste – Tomo aire, y volvió a sonreírme – Soy como un sacerdote, pero con mas confianza de que no diré nada.

No sabia si podía confiar en el pero algo me decía que el chico estaba diciendo la verdad, no tenia manera de decir nada pues no conocía a Sakura, ni a mí. A nadie cercano a mí. No se oye tan mal la idea, pensé.

- Conocí a Sakura en cuarto de primaria, era la primera vez que venia a Japón, y en realidad solo me iba a quedar dos años así que no tenia interés en hacer amigos para luego tener que dejarlos pero desde que la vi olvide por completo mi plan, y solo me fije en convertirme en la persona mas importante para ella, hasta por un momento odie a su hermano porque el podía estar con ella veinte cuatro horas al día, todos los días de la semana y yo no podía hacerlo, me tenia que conformar con verla en la escuela.

Esperaba afuera que el profesor le indicara que podía entrar en aquel salón de clases de primaria que le pertenecería por los próximos dos años, en realidad no tenia mucho interés. Si solo iba a durar dos años allí, no tenia interés en hacer amigos que luego estarían lejos.

- Anda entra al salón.

Entonces entro con cautela, y entonces sin querer su mirada se poso en una castaña de ojos verdes que era muy bonita, y parecía extrañada. Sentía que la había visto antes, pero no sabia de donde. No le pudo quitar la mirada. ¿Quién era?

- Su nombre es Li Shaoran, el viene de Hong Kong. Espero que todos sean buenos amigos con el, veamos donde será tu asiento ¡Ah! Es verdad detrás de Kinomoto no hay nadie.

Camine cuando el profesor me señalo detrás de la chica que había estado viendo, entonces cuando pase por su lado me detuve a observarla necesitaba saber de donde la conocía, no quería ser maleducado e ignorarla conociéndola.

Sentía que la intimidaba, ella me miraba de reojo. Entonces una compañera de piel pálida, y cabello negro como la noche pidió mi atención.

- Ese es tu asiento, pasa.

Me senté pero no dejaba de mirarla. No lograba recordarla.

- Eso quiere decir que te gusta desde entonces.

- ¿Me dejas terminar? – Gruñí.

- Claro.

- Los años fueron pasando y cuando vine a ver ya ni me interesaba volver a Hong Kong, es decir, mi vida junto a Sakura era demasiado perfecta como para irme por estar con mis molestas hermanas, y mi estricta madre – Tome aire – Así que le dije a mi madre que me quedaría en Japón con los negocios de la familia, que olvidara su estupido plan de casarme con mi prima segunda, Mei Ling, y que me dejara ser yo junto a Sakura.

Estaba con Sakura y Tomoyo en la sala de estar de su apartamento, era la primera visita que recibía desde que se había mudado al país, todo estaba bien hasta sintió que la puerta principal se abría entonces miro su peor pesadilla.

- ¡Hola a todos! – Era Mei ling… Mi prima.

Mei ling era muy bonita con sus largas coletas negras, y sus ojos rojos expresivos pero sobre todo delgada, y atractiva. Se considera mi prometida por una promesa que le hice cuando era mas pequeña, y no le refutaba todavía no me interesaba ninguna chica en particular.

- ¡Shaoran tenia ganas de verte!

Se le vino encima en menos de dos segundos. Allí estaba abrazandolo hasta casi asfixiarlo además tenia visitas, no podía hacerles esas muestras de cariño. Que vergüenza.

- ¡Mei Ling, espera un momento… Mei Ling! – Me aleje un poco de ella - ¿Qué estas haciendo aquí?

- Hola ¿Tienes visitas? – Pregunto cuando se fijo en mis acompañantes – Pero si es la camisa que le compre con mucho cariño a Shaoran… ¿Por qué la traes puesta, niña? – Cuestiono a Sakura con mala cara.

- Bueno… Lo que pasa… es que… - Se rió nerviosa.

- ¡¿QUE SIGNIFICA ESTO? ¡¿POR QUE SE LA DISTE A OTRA NIÑA? – Me estaba acorralando con sus gritos, como los odiaba.

- No, déjame explicarte…

- ¡Que cruel eres!

- ¿Quieres bolas de arroz? Tengo un par aquí.

Lo mire ceñudo. ¿Quién era ese tipo tan raro?

- No, gracias. Acabo de desayunar.

- ¡OH que bien! Mas para mi – Sonrío para si mismo.

- Sakura todavía no sabia que había decidido quedarme en Japón así que se me declaro días antes de que terminara el quinto de primaria, no supe que hacer en ese momento. Sakura me gustaba, pero todavía tenia en planes a mi prima eso había quedado en duda en la conversación con mi madre, y como no quería herir a Sakura mas de lo que hubiera podido evitar, la rechacé; Le dije que solo quería amistad con ella, y ella contenta acepto, aunque durante unos meses no vi aquella sonrisa genuina de Sakura – Apreté mi puño con mi mano al recordar ese día tan desagradable.

- Debe ser una chica adorable.

- ¿Cómo lo sabes? No la conoces.

- Por como hablas de ella, tu cara se ilumina cuando hablas de ella, y se estrujo del dolor cuando comentaste el día en que la rechazaste.

- No quería hacerlo – Murmure enojado conmigo mismo.

- Puedo ver eso con claridad.

- Yo…

- ¿La amas? – Cuestiono sonriente.

Ahí estaba la pregunta. Me gustaba, si. La querida, si. ¿La amaba? ¿La quería como mi esposa, y la madre de mis hijos? ¿La quería como mi pareja para toda la vida? No lo sabia, ni quería saberlo. Eso cambiaria mis planes con ella, eso haría que yo dejara la vida vacía que llevaba.

- Yo…

- Escucha, sígueme contando tu historia tu mismo te darás la respuesta a mi pregunta.

- Eso espero – Le dejo de mirar sus ojos azules, y se fijo en los niños que jugaban – Cuando Sakura volvió a sonreír genuino casi muero de la alegría, sentía que había perdido a Sakura por mi estupido rechazo pero entonces comprendí que era mas importante tener a Sakura a mi lado como amiga a meterla en mi vida tan complicada.

- La estabas protegiendo de tu complicada vida.

- Exacto; como soy el heredero de una legendaria familia las tradiciones son la base de mi familia, y Sakura es tan abierta, tan expresiva que no me imaginaba privándola de todo eso.

- Tu estas aquí con ella, creo que eso es suficiente.

- Si, eso lo comprendí luego pero ya era demasiado tarde; ya yo vivía en un mundo llenas de aventuras de una noche, y me fui acostumbrando a eso, me gustaba esa vida donde no tenía compromisos con nadie, pero hace unos días ella me propuso que le quitara su virginidad.

- Y tú volviste a rechazarla.

- Exacto solo que esta vez la rechacé por una verdadera tontería.

- ¿No crees que será una prueba para saber si te gusta ella?

- No, Sakura no es de esas.

- ¿Y entonces que esperas para decirle lo que sientes, y que quieres estar con ella?

- Le cambiaria la vida, no se si seré un buen novio… Nunca he tenido una relación duradera.

- Inténtalo con ella, con tu mejor amiga.

- Le pedí seis meses.

- ¿Para que?

- Para convencerla de no tener sexo conmigo.

De repente el se levanto del asiento, se limpio las migajas que tenia en su ropa de las bolas de arroz, y me sonrío.

- Que bella esta la tarde, ¿no? – Suspiro.

- Yo… - Tartamudee. Ese tipo comenzaba a asustarme.

- Bueno me voy, y recuerda tienes seis meses para convencer a Sakura de que la amas lo suficiente para hacerla feliz, de que estas arrepentido de haberla rechazado aquella vez, y que no quieres sexo con ella, sino toda tu vida dedicársela a ella.

Y se fue. Con su pelo plateado, y sus ojos azules junto con su piel pálida caminaron bajo la luz fuerte del sol del medio día. ¿Quién era? Nunca lo sabría, pero sonrío recordando que le sirvió más que cualquier psiquiatría. Quería mas de lo que imaginaba a Sakura, pero todavía no estaba convencido de si estar con el era lo mejor para ella. Se la pasan bien juntos pero… ¿seria suficiente para una relación?

POV Sakura.

Shaoran me dejo en el consultorio, donde al entrar salude a mi secretaria y comencé a atender mis clientes, al tener la hora del medio día libre pensé en llamar a Shaoran pero no iba a ser buena idea, seguro estaba muy ocupado en la oficina últimamente andaba muy pensativo, y no le contaba nada eso le estaba comenzando a preocupar.

¿Qué le estaba pasando por la cabeza a Shaoran? Pocas cosas lograban mantenerlo tan distraído, tenia que preguntárselo esta noche antes de irse a dormir. No podía dormir de esa manera.

- Sakura.

Entonces gire y ahí estaba. El primo de Eriol que había conocido hace una semana en los preparativos de la boda, el se encargaría de la cocina, pues era un gran chef de un restaurante famoso, además de ser muy guapo. Con su pelo plateado, y sus ojos azules llenaban a uno de felicidad, tenía un aura, una personalidad tan increíble.

- Hola, Yukito.

- Venia del parque, y como me dijiste que trabajas aquí pensé en saludarte, y traerte estas bolas de arroz que tengo por aquí.

- ¡OH! Muchas gracias, no debiste molestarte.

- Conocí a un amigo tuyo.

- ¿En serio, a quien? – Pregunte confundida.

- No se su nombre, simplemente se que para el eres muy especial me dijo cosas muy bonitas de ti.

- ¿OH si? Entonces debe ser una persona que me quiere mucho.

- No tengo duda de eso – Me sonrío.

Le invite a tomarse un te conmigo allí en mi consultorio después, al rato de que conversamos un montón se excuso saliendo de mi consultorio según el porque tenia que reunirse con Tomoyo para el menú de la boda, así que nos despedimos.

Cuando me halle sola, me comencé a preguntar quien seria ese amigo que conocería Yukito, y que habrá dicho sobre mi, gracias a Dios fueron cosas buenas. Shaoran no era porque el estaba en la oficina trabajando, y cuando pensó en el llamo a su oficina.

- El señor Li acaba de entrar a una reunión.

- Gracias, Tsuki.

- Que pase buen día, Srita. Kinomoto.

Estaba claro que Shaoran llegaría tarde a la casa esta noche siempre que entraba en una reunión a estas horas, siempre salía después de las seis. Cada día le gustaba menos ese trabajo de Shaoran, aunque era el dueño lo explotaban como si fuera un esclavo.

Suspiro mientras recibía a su primer cliente de la tarde.

Continuara…

¡Hola a todas! Cuanto tiempo, siento mucho la tardanza pero hace unos días intente publicas pero tuve un error en la pagina cuando subi el documento, entonces me atrapo la semana de examenes en la universidad, y andaba media nerviosa de un lado a otro.

Aquí esta el capitulo, aquí por fin Shaoran se dio cuenta de que Sakura no es solo su mejor amiga, pero todavía falta de que se convenza que el es lo mejor para Sakura, además de que en el proximo capitulo veremos un poquito de juego de seduccion por parte de Sakura, porque en el proximo capitulo titulado ¨Una noche contigo¨ ocurriran muchas cositas interesantes.

¡Gracias por sus comentarios! ¡Gracias, gracias, gracias! ¡Nos vemos pronto!