Acá les dejo el 2do cap... espero que les guste!!! Gracias por los reviews!!!! Y tmb a los que me agregaron a historias favoritas!!! BESO!!!


Imprimación

(Nessie POV)

De vuelta a mi casa sobre la espalda de mi Jake, me quedé pensando en lo que había pasado en casa de mis abuelos.

Todavía creen que soy una niña tonta y que no me doy cuenta de nada. Pero algo malo pasó entre mamá y Jake. Hace mucho, había pasado algo similar. ¿Por qué reaccionó así mi mamá? ¿Qué era "imprimación"? ¿Y qué tenía que ver con Jake?... ¿Qué tenía que ver conmigo?

– Bella, ¿cómo me crees capaz de contarle? ¡Es una niña! – susurró Jak, pensando que yo dormía. No me gustó que me dijera niña, aunque lo era.

– Hija, ¿quieres que te cante para que duermas? – preguntó mi papá, seguramente porque no quería que siguiera escuchando a Jake.

– Está bien, papi. – Lo mismo no iban a hablar más comigo despierta. Y prefería un millón de veces más escuchar los arrullos de mi papá con su voz aterciopelada antes que un silencio tenso e incómodo.

Mi papá meneó la cabeza, sonrió y comenzó a cantar. Me fui perdiendo en la música hasta dormirme.

***

Al día siguiente, Tía Alice me llevó de compras. Gracias a ella vestía todos los días algo nuevo y radiante. "¡Dios no permitiera que use dos veces lo mismo!". A mí me encantaba porque ella era feliz así. Además me gustaba desfilar frente a todos, especialmente frente a Jake, quien me hacía sentir la persona más importante del mundo cuando me miraba y sonreía.

– ¿Tía Alice? ¿Vamos a buscar a Jake? – le pedí a la vuelta.

– Sabía que me ibas a decir eso. Por lo que estamos yendo para allá. ¿No te diste cuenta que vamos para La Push? –

– Pensé que no podías ver mi futuro. – comenté confundida.

– No, no puedo verlo. ¡Pero te conozco, Nessie linda! A veces eres bastante predecible. – se burló.

Cuando llegamos a casa de Jake, Billy nos dijo que estaba en lo de Sam y Emily. Ella estaba por dar a luz en cualquier momento. A Rachel le faltaba un par de semanas, así que se habían ido a visitarlos.

– ¡Nos vemos, Billy! – saludó enérgicamente Alice al irnos.

– Un gusto verte, Alice! – contestó él. - ¡A tí también, Nessie! – me dedicó una sonrisa cálida.

– ¡Lo mismo digo! – Y le di un beso en la frente.

– ¡Espero verlas de nuevo pronto!

– ¡Seguro, Billy! – asintió Alice sonriendo.

Qué lindo era tener una familia tan grande. Porque eso eran todos para mí… mi familia. No podía creer que alguna vez hubieran sido enemigos, como el Tío Jasper comentaba con el Tío Emmett un día.

– ¿Es verdad que antes solían ser enemigos con la gente de La Push, Tía Alice? – le pregunté mientras íbamos camino a casa de Sam.

– Sí, es verdad. – titubeó mi tía.

– ¿Y cuando cambió la cosa? – quise saber.

– Mmmm… cuando naciste. – respondió finalmente.

– Es decir, que ¿yo fui la causa? Pero, ¿por qué?

– Porque eres la personita más adorables sobre la faz de la Tierra. – Me sonrojé. – Y nadie podía permitir que te hicieran daño. – Me estremecí. Se refería a cuando los Vulturi me querían… bueno… borrar de dicha faz, para usar un eufemismo.

– Pero eso no quiere decir que ahora se lleven tan bien, siendo que antes se odiaban.

– ¿Nadie te ha dicho que entre del amor al odio hay un solo paso? – quiso salirse del tema.

– Pero del odio al amor hay más de uno, ¿o no? – contraataqué.

– Ren, a veces eres tan perspicaz que me olvido que sólo tienes 4 años. – rió.

– Y yo a veces me olvido lo buena que eres para desviarte de las conversaciones.

– No me estoy desviando de nada. – Me miró inocentemente. – Ya te dije que es que todos te adoramos y eso hace que estemos juntos en las malas y en las buenas, para que seas feliz.

Me quedé pensando un rato. Tía Alice no me iba a decir nada más. Por lo menos de ese tema.

– ¿Qué es imprimación, tía? – pregunté de repente. Pude ver cómo se sorprendió brevemente.

– ¿De dónde sacaste eso, Nessie?

– De por ahí… – alcé los hombros. – ¿Qué es? ¿Puedo saber? – y la miré con cara de corderito degollado.

– ¡Será en otra ocasión! Porque ya llegamos. Mira… ¡Ahí está Jake! ¿Por qué no vas a saludarlo?

En cuanto vi a mi Jakie me olvidé de todo y corrí a abrazarlo.

– ¡Hola, novia! – me saludó alegremente.

– ¡Te extrañé mucho! ¿Vas a verme desfilar la ropa nueva que me compró Tía Alice?

– Hola, Alice. ¿Más ropa?

– ¿Qué hay, Jake? Sí, ¿no es una muñequita?

– Tienes razón en eso. Pero no la agobies.

– ¡No la agobio! No es como Bella, ¡gracias al cielo no heredó su mal gusto! Por lo menos en lo que a moda se trate. – rió junto con Jake.

– ¡Dejen de criticar a mamá! ¡Los voy a acusar! ¡Jajaja! (risa malévola)… Y me encanta que mi tía me agobie… uhh, digo… que me vista y me cambie el look cada dos por tres. Así que tía… ¡tienes todos mi permiso para hacerlo! – sonreí mostrando todos los dientes.

– ¡¡Nessie, Nessie!! – me llamó Claire mientras corría a darme un abrazo. ¡Qué niña más adorable!

– ¡Hola, Claire! ¡Te traje un regalo! – siempre que iba de compras con Alice le comprábamos algo. Aunque yo era mucho mayor que ella (irónico, porque nació antes que yo), seguía siendo muy divertido pasar el tiempo con Claire. Sentía que teníamos algo en común y era mi amiga.

– ¿Qué se dice Claire? – interrumpió Quil. Siempre estaba con mi amiga, al igual que Jake conmigo.

– ¡Gracias Nessie! ¡Gracias Alice! – nos dedicó una enorme sonrisa. - ¿Jugamos Quil?

– ¡Por supuesto! – Y Claire comenzó a dar saltitos y a reír emocionada. Quil era el Jake de Claire. Eso era lo que teníamos en común. Un par de hombres lobo que nos hacían las personas más felices del mundo… y nos malcriaban bastante.

– ¿Cómo está Emily? – pregunté recordando el motivo de nuestra visita.

– Está por tener al niño en cualquier momento. ¡Estamos todos a la expectativa! – respondió Sam saliendo de su casa. – Pero ¿por qué no entran?

– ¡¡Ohh, no!! – exclamó Alice.

– ¿Qué es lo que sucede Alice? – preguntó Jake preocupado.

– ¡Esto de estar rodeada de licántropos no me dejó ver que Emily estaba por tener a su hijo! ¡Sino le podríamos haber traído algo! – se quejó haciéndonos reír a todos.

Más tarde llegó mi abuelo Carlisle a revisar a Emily. Era una falsa alarma. Al parecer le faltaban unos días para que naciera el bebé.

Luego nos vino a visitar mi otro abuelito y se puso muy contento de verme.

– ¡Cada día estás más grande, Nessie! ¡Y más bonita! – ¡menos mal que ya se había acostumbrado a mi crecimiento acelerado! – ¡Tú también Claire! – agregó Charlie.

Pasamos toda la tarde en casa de Emily y Sam. Nos divertimos muchísimo. Sobre todo cuando Claire hizo que Quil se pusiera su tutú y bailara para todos. Como Jake se burlaba tanto de su primo, le pedí que hiciera lo mismo. Así que bailaron a dúo.

Cuando nos estábamos yendo escuché a Emily preguntándole a Jake por Leah.

– Está mejor. Está ansiosa por recibir la respuesta de la Universidad. – le respondió, tratando de darle ánimos.

– Seguro que va a entrar. ¡Siempre ha sido muy inteligente! – se detuvo un momento. – Me gustaría tanto compartir esto con ella. Pero sería muy egoísta de mi parte pedírselo. – sollozó Emily.

– Estoy seguro que está muy feliz por ustedes. Está algo decepcionada por… bueno, lo que no le pasó.

– Debo admitir que tenía las mismas esperanzas que ella. Quiero que sea feliz. Se lo merece después de todo lo que le hicimos sufrir.

– Ustedes no le hicieron nada. No pueden ir en contra de la imprimación. Es demasiado fuerte. ¡Si yo sabré de ello!

¡Otra vez la bendita imprimación! ¿Qué era? Y ahora parecía que Jake estaba… ¿imprimado? ¿Sería alguna enfermedad? ¡No! ¡No le podía pasar nada malo a mi Jakie! ¡No lo permitiría!

***

Al día siguiente mamá me llevó a dar un paseo.

– Te divertiste ayer, ¿no?

– Muchísimo. – respondí algo deprimida. Seguía preocupada por Jake.

– ¿Renesmee? ¿Qué te pasa?

– ¿Jake está enfermo? – solté de repente.

– ¿Qué? ¿Es eso lo que te tiene preocupada? Ya sabes que los hombres lobo se curan rápido y no se enferman. ¿Por qué piensas que está enfermo?

– ¿No está imprimado? ¿Qué es "imprimación" entonces, si no es una enfermedad? – pregunté algo aliviada.

– ¡Ahh! Alice nos contó que preguntaste ayer sobre eso. – respondió mamá algo tensa. – Tranquila, Ren. La imprimación no es una enfermedad. Aunque a veces me traiga algunos dolores de cabeza. – murmuró más para ella que para mí.

– ¿Y se puede saber qué es eso?

– Es algo de los licántropos. – contestó evasivamente.

– ¿Y de qué se trata?

– No es tiempo de que lo sepas. Ni soy yo la indicada para contártelo. – suspiró. – Tendrás que conformarte con saber que no es algo malo.

– ¿Y entonces por qué Leah sufre por eso?

– ¿Leah? – me miró confundida. Pero luego suspiro resignadamente. – Ya estás grande para entender esto y para ser discreta con lo que te voy a contar. – me dio una mirada interrogatoria. Yo asentí. – Está bien. Leah está triste porque estaba enamorada de Sam y él de ella. Eran novios. Pero luego conoció a Emily y se im… se enamoró de ella.

– ¡Pero Emily es prima de Leah! Y es muy buena. No sería capaz de hacerle eso a su propia prima.

– No lo pudieron evitar. Es un lazo irrompible. Cuando un licántropo se im… ¡Dios!... se enamora de alguien de esa manera, esa persona pasa a ser la persona más importante de su vida. Más importante que su propia vida, mejor dicho. – me explicó. – Pero, bueno…. Basta de hombres lobo. ¡Ahora tengo que contarte algo muy emocionante!

"Cuando un licántropo se imprima". Eso quiso decir. Así que imprimación era eso. Lo iba a dejar para meditar luego, porque mamá logró distraerme… por el momento.

– ¿Qué me vas a contar?

– ¡Vas a ir al colegio! ¡A un colegio de verdad!

– ¡¿En serio?! – Nunca había podido asistir a un colegio. Siempre estaba rodeada de mi familia de vampiros, licántropos y algunos humanos. No me hacía falta nada más. Pero me emocionaba la idea de hacer nuevos amigos. Aunque también tenía más amigos vampiros, a quienes fuimos a visitar un par de veces en estos 4 años. Zafrina simplemente me adoraba y Nahuel me trataba como a una princesita, aunque a Jake no le caía muy bien. Era muy graciosa la cara de malo que ponía cuando estaba con Nahuel. La única vez que fuimos a verlo sin mi Jakie me sentí muy triste por dejarlo, pero la cara que puso cuando le mencioné a Nahuel fue sencillamente hilarante.

– ¡Jajaja! ¡Si, fue muy chistosa! – rió mamá. No me había dado cuenta que había agarrado sus manos de la emoción y le había mostrado todos mis pensamientos.

– ¿En serio voy a ir al colegio? Pero… ¿y cuando vuelva a crecer de golpe? – le transmití mi pregunta con mi don.

– Nos tendremos que mudar de nuevo. Encontramos una Universidad en un lugar donde casi no sale el sol. Y hay muchos pueblos y ciudades no muy lejos, donde podrás ir al co…

"De nuevo". Esas palabras seguían haciendo eco dentro de mi cabeza.

– ¿Cómo que de nuevo? – la interrumpí.

– No podemos quedarnos más acá. Ya hace años que deberíamos habernos ido. – me contestó mi papá apareciendo detrás de un árbol.

– Pero… – ¿qué iba a pasar con el abuelito Charlie, con la manada… con… mi Jakie?

– Siempre podemos volver a visitarlos. – respondió a mis pensamientos.

Pero venir a visitar al resto de mi familia de vez en cuando no me alcazaba. En realidad no me alcanzaba con ver de vez en cuando a mi Jake. No podría vivir sin él.

Sin darme cuenta mis ojos se llenaron de lágrimas. Muy pocas veces en mi vida había llorado, ya que todos se desvivían por hacerme feliz. Pero era inevitable. Sentía un vacío dentro mío y… ¡todavía no me había ido! No podía, no quería, no debía vivir sin Jacob. No era un capricho. Era algo mucho, mucho más fuerte. Un lazo irrompible me unía a él.

Y en ese momento me di cuenta de que Jacob Black era lo más importante. No es que lo quisiera más que al resto de mi familia. Era simplemente diferente. Si fuera una mujer loba se podría decir que estaba imprimada de él. Era mi mejor amigo, lo necesitaba, lo amaba. No podía vivir sin él. Y no iba a hacerlo.

– No me voy a ir. No si eso significa alejarme de Jake. – sentencié calmadamente. Sonó bastante maduro. No como una pataleta de nena chiquita. Sentí que en ese momento crecí más de lo que en toda mi vida.

Para mi sorpresa mis papás esbozaron una pequeña sonrisa melancólica.

– Me recuerdas tanto a Bella. Igual de testaruda. – papá besó a mamá en la mejilla. – Tranquila Nessie. Tenemos otra noticia. Ya nos anticipamos a tu respuesta. – se miraron en complicidad y yo sentí como ese vacío en mi pecho se marchaba por completo, llenándose de una enorme felicidad.