Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece.

Así que no me demanden (sólo obtendrán 10 clips, 20 pesos y una goma de mascar usada)

Sinopsis: Un demonio cínico y egoísta con poderes sobrenaturales que piensa que los humanos son inferiores.

Una amazona que orgullosa que detesta a los hombres y que nunca ha conocido a uno.

Cada uno siguiendo sus propias reglas, buscando sus propios ideales, sus propias metas...

Tratando de evitar una temida profecía.

¿Qué pasa cuando mezclas a una amazona y a un demonio?

Es como mezclar agua y aceite.

"Rojo Amatista"

Capítulo 3

"Del principio y fin"

"Cuando un Clan en peligro de extinción se vea abandonado por sus líderes, será el inicio del fin o el principio.

Cuando el rojo y amatista sean uno solo, será el inicio del principio.

Pero si el rojo amatista es destruido, o nunca llegara a existir... Será el principio del fin del principio.

Al igual que, si las cartas no tienen un ente único, un ente creado de sentimientos que las rija... será el principio de un nuevo fin, que arruinaría la creación del Rojo Amatista.

Pero si este ente es creado, y 2 opuestos quedan unidos en santo matrimonio, será el principio de una nueva era.

Pero si estas 2 uniones no llegan a ocurrir, ni siquiera una sola, será definitivamente el final de una era.

Y nada ni nadie podrá evitar lo inevitable.

Por que el principio y el fin son uno solo.

Y uno no puede existir sin el otro.

Por que cada uno depende del otro.

Como el bien y el mal están relacionados... el odio y el amor están mezclados"

-¡¡¡Malditos tacones!!!

Tales palabras, dichas con disgusto, hicieron girar a más de un transeúnte en la tranquila calle de Kian.

Era casi imposible creer que esos inocentes labios y esa voz angelical, pudieran maldecir de esa forma tan... brusca.

Su compañera de viaje la vio con un sentimiento de reproche apenas perceptible en sus enormes ojos violáceos.

Sakura inclinó la cabeza en señal de vergüenza y sumisión.

¿Cómo se había atrevido a hablar así?

Ella era una amazona, una guerrera que jamás debía demostrar sus emociones.

Mostrarlas, sólo era entregarse en bandeja de plata al enemigo.

Recobrando su sangre fría, cerró la boca y aguantó con estoica valentía la tortura que estaban sufriendo sus desacostumbrados pies.

Tomoyo le dedicó una mirada comprensiva.

Sabía perfectamente que Sakura estaba haciendo su mejor esfuerzo por redimirse ante ella.

Y, aunque por lo regular ella misma era más explosiva que su compañera, era sumamente difícil diferenciar sus emociones, que apenas eran perceptibles en su marmóreo rostro.

Era la reina de las máscaras por Naturaleza.

Poco tiempo después, llegaron a la entrada de un edificio impresionante.

El edificio que era el lugar de residencia de una de las personas más influyentes y poderosas en el mundo mágico: Ieran Li.

Sakura endureció la mirada preparándose para la batalla venidera.

Si sus conocimientos de mundo no la engañaban, la mansión Li era uno de los condominios con mayor seguridad en todo el mundo.

No sería fácil infringir la seguridad.

Tomoyo miró la estructura impávida.

Por su mente, pasaban pensamientos parecidos a los de su compañera pero, ella no sólo tenía que buscar la manera para poder entrar.

También necesitaba prepararse para su nueva misión.

Así que, en apenas un murmullo que se confundió en el viento la amazona dijo:

-Sakura, necesito que hagas esta misión sola.

No sé que tipo de misión pueda ser la que se me ha encomendado pero, necesitaré toda la energía necesaria.

Sakura asintió.

No volverían a cometer el mismo error de nuevo.

No si estuviera en sus manos evitarlo.

Sus ojos se llenaron de tristeza.

-Mamá... -dijo en una voz apenas audible y llena de sufrimiento.

Tomoyo simplemente puso una mano en su hombro en señal de apoyo.

No estaban acostumbrados al contacto físico como los abrazos o a muestras de dolor como las lágrimas.

Así que era bastante difícil para ellas demostrarse su apoyo mutuo; su interés en sus seres amados.

Una sonrisa apenas perceptible se dibujó en el rostro de la esmeralda.

Sabía que para Tomoyo, el hecho de estarla tocando, significaba romper muchos códigos estrictísimos.

Pero lo que la sorprendió todavía más, fue que de repente la amatista le dio un abrazo.

Fue breve y cualquier persona hubiera pensado que había sido un abrazo a la carrera.

Un abrazo que apenas y merecía aquel nombre que bordaba con un simple roce.

Un choque accidental.

Pero Sakura sabía lo que significaba aquello.

Para ella ese abrazo, significaba más que cualquier otro.

Y lo prefería mil a uno.

Además, un brillo especial en los ojos de la amatista, un brillo de comprensión y de completa lealtad fue como un dulce bálsamo para su herida reabierta.

Ayudándola, una vez más, a ocultar su dolor en lo más profundo de su mente y corazón.

Hasta un nuevo doloroso encuentro con el pasado.

Así, se escurrió entre el mar de gente, separándose de su compañera de viaje.

Si todo iba como lo planeado, la volvería a ver en el hotel en pocas horas.

Tomoyo entonces, tomó el camino opuesto al que había tomado la otra joven.

Necesitaría de todas las fuerzas posibles para su misión.

Y, deslizándose con ligereza comparable a la de un felino, se perdió entre la multitud.

Entrada de la mansión Li, en la noche

-¿Páshame ota ona o?

La imagen del oficial de guardia, con la camisa desabotonada y con los ojos ensoñadores que miraban con una avidez inusitada el empaque de donas a unos cuántos pasos de él, y que fuera tan flojo como para no pararse e ir por ellas, era algo que contrastaba notablemente con el estereotipo de "guardia de seguridad"

Su compañero no estaba en tan grave situación pero, tampoco era el perfecto estereotipo ejemplar que se esperaba encontrar en una mansión de tal importancia.

Se estaba tomando con bastante familiaridad y complacencia, un "pequeño coyotito" (es una forma de decir siesta) para estar según él, más lúcido en su trabajo.

La aparición inusitada de una joven en una de las cámaras de seguridad, lo despertó de su letargo.

Lamiéndose los labios como un lobo frente a un indefenso corderito, le dio un codazo a su compañero que estaba entretenido tratando de alcanzar por sus propios medios la dona sin tener que moverse de la silla.

Con un gruñido molesto, volteó para ver lo que su compañero le señalaba.

La dona a medio morder se cayó de sus regordetas manos.

Mientras una mirada muy parecida a la de su compañero se dibujaba en su rostro colorado por la emoción ante la perspectiva de tener a una indefensa belleza entre sus manazas.

La joven miró directamente a la cámara.

La sonrisa de los guardias se agrandó más.

La joven tenía una cara de inocencia y fragilidad que indicaba que sería una presa fácil.

-¿Qué busca aquí? – dijo el guardia de la siesta.

El joven rostro les dedicó una tierna sonrisa.

-Vengo a visitar a la señora Ieran Li-dijo con una voz tímida y bajita.

-Lindura- interrumpió el otro guardia- no podemos dejarte pasar, no tienes cita.

Los hermosos ojos esmeralda se empezaron a llenar de lágrimas y el frágil cuerpo comenzó a temblar en silenciosos sollozos.

-Pero-continuó el guardia de la siesta- si vienes con nosotros, tal vez podamos ayudarte.

Los hermosos ojos miraron a la cámara con esperanza.

-¿De verdad harían eso por mí?

-Claro lindura-dijo el guardia de la dona mientras le guiñaba un ojo a su compañero y abría una diminuta puerta, que llevaba a la sala de controles de toda la mansión.

Sakura sonrió para sí.

El "Proyecto infiltración" había comenzado.

Con paso rápido y silencioso, se dirijió a la "guarida de los lobos"

-Veremos quién es el lobo aquí- dijo con una voz apenas audible.

Mientras su hermoso rostro adquiría una expresión de deleite.

Le habían enseñado desde su más tierna infancia a odiar a los hombres.

No desaprovecharía la oportunidad de darles una probadita del "poder femenino amazónico".

Apenas estiraba la mano para tocar la minúscula puerta, cuando ésta se abrió de par en par, dando paso a un hombre gordo y con migajas de dona en su abierta camisa del uniforme.

-Pasa lindura-le dijo.

Sakura entró con fingido paso inseguro a la habitación y les echó un rápido vistazo a las numerosas cámaras de seguridad.

Fingiendo sorpresa.

Dio un pequeño salto cuando el otro guardia se acercó para saludarla.

-Bueno, gracias por haberme ayudado a entrar – dijo en una vocecita- pero, ¿podrían llevarme ya con la honorable señora Ieran Li?

La sonrisa del hombre "dona", como le había decidido poner debido a las múltiples migajas de su uniforme, dio una risa seca.

-jajajaja!!!! Lindura. Primero debes danos un algo para llevarte con ella.- dijo mirándola con completo descaro.

-¿Qué no tienen cambio de turno o algo así?-dijo la vocecita, temblando de pies a cabeza.

El guardia "siesta2 como le había puesto al otro guardia debido a las evidencias de que había tomado una siesta le respondió.

-No, podremos divertirnos toda la noche-dijo mientras le acariciaba sugestivamente el brazo.

Sakura no aguanto más.

Tenía ya la información que necesitaba.

En un rápido movimiento, se alejó del pervertido.

Los ojos de los guardias se abrieron como platos.

Los antes inocentes ojos, los veían ahora fría y despectivamente.

Para ellos, era increíble el cambio en la joven.

Ya no temblaba, y miraba a su alrededor con calculadora minuciosidad.

Trataron de evitar que se acercara a los controles pero, la velocidad de la joven era demasiada para sus torpes cuerpos.

Además, no les dio mucho tiempo para pensar en un plan alternativo ya que, segundos después, caían cual sacos de plomo en el duro suelo.

Sakura los ató y los escondió tras un armario que había visto anteriormente.

No sin antes darles una cuantas patadas donde más dolía.

-Pervertidos- musitó-eso les enseñará a pensar antes de actuar.

Rápidamente se quitó los incómodos tacones y se puso sus cómodos mocasines negros.

Su florido vestido fue sustituido por un traje tipo spandex completamente negro, nada más que el material con que estaba echo era algodón, más cómodo.

Una malla con 2 hoyos para los ojos cubrió su rostro.

Y unos guantes negros fueron puestos en sus manos para evitar huellas dactilares.

Vestida así, se camuflajeó en las sombras que proporcionaba su aliada, la noche.

Sala de estar de la mansión Li.

Ieran Li se encontraba sentada en un pequeño sofá sorbiendo té de una pequeña tacita de porcelana, frente a ella, en otro sillón, se encontraba su hijo, su máximo orgullo.

Shaoran Li era un joven muy atractivo aunque, todo su posible potencial era notablemente disminuido por su actitud de constante superioridad.

En parte no era su culpa, ya que su temperamento había sido moldeado de acuerdo a las circunstancias que se le presentaron a lo largo de su corta, pero dura vida.

Pese a esto, el joven era un ser extraordinario si se le llegaba a conocer a fondo.

Una joven sirvienta entró a la sala cargando numerosos tipos de panes de dulce para acompañar las humeantes tazas de té.

Al ver a la muchacha, los músculos del joven se tensaron inmediatamente y su mirada se tornó fría y calculadora.

Ieran Li se sobresaltó ante el cambio.

¿Por qué miraba a Liu de ésa manera?

La joven comenzó a temblar balanceando precariamente la bandeja.

La fría mirada de su Amo, la ponía en extremo nerviosa.

¿Qué cosa tan horrenda había hecho para merecer ésa mirada de odio?

De repente vio que su Amo olisqueaba el aire, como rectificando su hallazgo y sucesivamente se abalanzaba a ella como para derribarla.

Ella simplemente cerró los ojos esperando lo peor.

Estaba helada.

Luego, sintió como era movida sin mucha delicadeza contra el duro suelo, evitando que ella recibiera el golpe de la acometida del muchacho.

Abrió los ojos desmesuradamente.

Justo donde había estado segundos antes, se encontraba una persona vestida totalmente de negro.

Ante un movimiento de cabeza de su Ama, la joven escapó de la escena y cerró con llave la puerta.

No podían permitir que aquel ser escapara.

Mientras tanto, Ieran Li estaba estupefacta.

No había detectado para nada la presencia del intruso.

Sólo su hijo había sido el único que no había caído en la emboscada tan perfecta.

Pero ahora llamaba su atención los gráciles movimientos del ser que se encontraba en plena pelea con su hijo.

Cada patada, cada golpe, se notaba que era fríamente calculado.

Además, notó tiempo después, la sombra trataba de evitar a toda costa el combate cuerpo a cuerpo.

Utilizaba más ataques esporádicos y de corta duración, que le permitían no ser lastimado en partes vitales.

Con asombro, vio que su hijo desenvainó su espada.

Nunca antes lo había hecho en combate, así que eso indicaba que este oponente, no era un oponente cualquiera.

Sin inmutarse ante el arma que ahora portaba Shaoran, Sakura utilizó un pequeño truco y sacó su arma favorita, un bo de metal de la nada.

De nuevo estaban iguales.

Al principio, Sakura se sorprendió de que su plan de infiltración hubiera sido tan rápidamente detectado.

Nunca antes le había pasado eso.

Además, había puesto sumo cuidado al elegir a su disfraz.

La joven sirvienta, en su opinión, lo había arruinado todo.

Si de por sí era difícil fungir como sombra de alguien, lo era todavía más si la persona temblaba cual hoja al viento.

¿Cómo esperaba mantener su disfraz si su víctima mandaba signos impetuosos y desatinados?

Pero no tenía tiempo para reprocharle nada a sus decisiones erróneas.

Debía centrarse en la pelea.

En un seco movimiento, paró de lleno el golpe de la enorme espada que buscaba cortar su cuello.

Shaoran decidió usar magia.

Hubiera disfrutado seguir peleando con un oponente que era verdaderamente un reto pero, recordó que no era simplemente una pelea de práctica, si no una pelea a muerte y, además, su madre estaba demasiado cerca para su comodidad.

-¡Dios del trueno, ven a mí!- dijo en una potente voz

Sakura vio como de la espada, salían rayos que se dirigían hacia ella.

Sin pensarlo 2 veces, gritó:

-¡Escudo!- gritó.

El ataque se rebotó como una pelota de ping-pong.

Los ojos de los jóvenes se abrieron desmesuradamente.

El ataque, como buscando alguna víctima, se dirigía directa mente hacia la otra ocupante de la habitación.

Shaoran Li no sabía que hacer.

No podía dejar a su madre así, pero tampoco podía dejar al intruso aprovecharse de la situación y huir.

Sakura fue más práctica.

Sin pensarlo 2 veces, invocó una de sus cartas más poderosas.

A tiempo.

En cuestión de segundos todo quedó congelado.

Moviéndose con su grácil velocidad, quitó a Ieran Li de la trayectoria del ataque y abrió una ventana para poder escapar.

Pero estaba demasiado débil y Tiempo duró menos de lo que había calculado.

Una fuerte explosión le indicó que su plan había fallado.

El efecto de Tiempo había terminado.

Moviéndose con una extraña pesadez se alcanzó a arrastrar al borde de la ventana.

Apenas y le quedaban fuerzas para nada.

-Sólo un poco más, un poco más- pensó.

Su vista se tornó borrosa.

Justo antes de saltar de la ventana, una fuerza la atrajo de nuevo hacia adentro.

¿Quién era?

Ya no importaba.

No podía hacer ya nada al respecto.

Lo último que pasó por su mente fue el nombre de uno de sus seres más queridos.

-Sonomi- murmuró, antes de permitir que la inconsciencia se apoderara de ella.

Ieran Li estaba anonadada.

¿El intruso conocía a su amiga, Sonomi Daidouji?

Picada por la curiosidad, decidió alojar a la intrusa.

Había demostrado que no era un peligro para ella al haberla salvado de una muerte segura.

-Shaoran, llévala a un cuarto para huéspedes- dijo- y cuida que no trate de escapar.

Shaoran entonces acomodó a la joven en sus fuertes brazos, cuál si fura un novio cargando a su novia en su Noche de Bodas.

Ieran entonces se acercó para quitarle la malla a la joven.

Largos cabellos castaño claro salieron de la malla que los aprisionaba.

Ieran Li vio atentamente el rostro que estaba frente suyo.

Si, se trataba de una joven, como había sospechado al ver su forma de pelea y al oír después su melodiosa voz apenas en un murmullo.

Ningún hombre hubiera peleado como lo había hecho ella.

-Claro que evitaría un combate cuerpo a cuerpo – musitó- las mujeres somos por Naturaleza más débiles que los hombres.

-Y más escurridizas- complementó Shaoran con una mueca de hastío.

Ieran Li sonrió.

Hacían una pareja perfecta.

Lástima que con su carácter, ahuyentara a la mayoría de las jóvenes que le había intentado conseguir.

Pero algo muy dentro de ella le decía que ésta vez iba a ser diferente.

Sacudió con tristeza su cabeza.

¿Para qué hacerse falsas ilusiones?

Su hijo tendría que cumplir la profecía.

Era el último heredero del Clan Li.

El Clan que había sido creado por el famosísimo Clow Read.

El creador de las primeras cartas mágicas.

Las Cartas Clow.

Aunque por alguna extraña razón, su hijo no era el dueño de estas cartas.

Dio un largo suspiro.

Su hijo se tendría que casar con la dueña de las cartas Clow.

¿Y si fuera un él? Se había preguntado al principio, desde que sintió cómo las cartas eran capturadas una a una.

Sonomi Daidouji fue quién la apaciguó.

Abriendo un pequeño cajoncito que se encontraba escondido debajo de la mesita donde antes había bebido su té.

Extrajo del cajón un documento un poco amarillento.

Decía así:

Querida Ieran:

Tus temores son infundados.

La profecía que tanto trabajo nos costó recuperar de las garras del impostor, está siguiendo su curso cual debe ser.

Así que no te apures pequeña Ie-chan. Ten por seguro que es una ella.

Ésta tal vez será la última carta que te escriba Ie-chan.

Ya sabes lo que me han impuesto las circunstancias.

Además, debo cuidar del futuro de Shaoran.

Adios y cuídate.

Sonomi.

Pero, ¿qué tenía que ver el futuro de Shaoran con la joven que se había infiltrado en su mansión?

Eso sólo lo sabría mañana.

Shaoran Li depositó a la joven en la mullida cama.

Era increíble pensar que aquel frágil cuerpo con esa cara angelical pudiera pelear tan bien.

Tenía que admitir que fue una sorpresa darse cuenta que su oponente había sido una mujer.

Una débil y frágil mujer.

Aunque debía aceptar que peleaba como el mejor.

Hacía mucho que nadie suponía un reto para él como ella lo había sido.

Y apagando la luz con un suave clic, decidió pasar la noche en el sillón al lado dela cama.

En un hotel de las afueras de la ciudad.

Tomoyo estaba desesperada.

Sakura aún no aparecía.

Además, había sentido su aura de batalla al máximo antes de sentir que utilizaba a su carta Tiempo.

Esa fue la gota que derramó el vaso.

Sabía que Sakura estaría en ese instante al borde de la inconsciencia.

Necesitaba de su ayuda.

Tomando una larga gabardina negra para evitar llamar la atención, abandonó la habitación y se encaminó hacia la mansión Li. Dispuesta a peinar cada centímetro cúbico del lugar hasta encontrar a su amiga y prima.

Justo cuando iba a dar vuelta a la que parecía una calle interminable, su cuerpo tocó con una pared.

Sus ojos se abrieron desmesuradamente al darse cuenta que, frente a ella, no se encontraba exactamente una pared al sentir formas extrañas en su superficie.

Luego, sintió como era empujada con fuerza contra el piso.

Sus ojos se abrieron como platos.

-¡Cómo se atreve! – dijo entre dientes, tratando de mantener bajo control sus ganas de hacer trizas al atrevido.

Alzándose con suma rapidez.

Fijó su mirada en el imbécil.

Enormes ojos escarlata chocaron con la mirada amatista.

Tomoyo sintió un extraño sentimiento de Dejá Vu al perderse en esos extraños ojos.

Aunque el sentimiento fue rápidamente reemplazado por uno de hastío.

¿Quién se creía que era?

No podía empujar así por así a una mujer, mucho menos a una amazona.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz grave y sensual.

-Quítate de mi camino, inútil mortal

Sus ojos entonces se dieron cuenta de lo obvio.

El extraño no era un humano.

Para empezar, sus ojos eran color escarlata, como se había dado cuenta anteriormente.

Su cabello, era de un color plateado y le llegaba a la altura de los anchos hombros.

Su tez, era extremadamente pálida y su boca estaba contorsionada en una mueca de desdén.

Fácilmente hubiera pasado por un vampiro, aunque su aura lo delataba.

Su aura no era la de un no-muerto.

De hecho, los vampiros ni siquiera tenían una verdadera aura.

La de éste ser, casi se podía tocar de tanta maldad con que estaba hecha.

-Demonio o no –pensó.- nadie trata así a una Daidouji y se va tan campante.

El demonio simplemente la trató de nuevo de empujar, ésta vez con más fuerza.

No valía la pena desperdiciar su valioso tiempo con una inútil y estúpida mortal.

Lo que no se esperaba, era que Tomoyo evitara con suma gracia su empuje. Mientras le propinaba un tremendo golpe directo a la quijada.

Los ojos del demonio brillaron en la oscuridad en una actitud amenazante.

El rojo y el amatista por fin se habían conocido.

Nota de la Autora:

Por fin un nuevo capítulo en esta historia...

Espero les haya gustado...

¡¡¡¡Por fas R & R!!!!

Gracias especiales para:

Celina Sosa: Si, este va a ser un E/T. Que bueno q te guste mi fic..y por fin he actualizado....jejeje.

Dark Sora: Nena!!! ¿Cómo estás? Espero que te guste este capi... te veo en el msn!!!!

Kirshche: Ya por fin puse la profecía nena... y puse unos cuantos detallitos más espero que te guste este capi!!!!

black cherry : Hola nena!!! Gracias por tu review!!! Este capitulo lo hice más largo..espero t guste...jejeje

Maru-chan: Gracias!!!! Y si va a ser un E/T.

Aunque en mi bio no dice mucho sobre esto...oops pero que bueno q te gustó la idea.

tomoyocairy: Konnichiwa Tomoyo-san!!!

Qué bueno que le hayan gustado los 2 capis!!!! Espero que le guste este!!!

Puedo dejar el usted? Es que no estoy muy acostumbrada a usarlo... jejeje

Aquí está el tercer capítulo.

Saiko Katsuka: Qué bueno que te gustó la idea!!! SIPI. A mi tambien me gusto darle poderes a Tomoyo...y hacerlas Amazonas.. algo innovador no?

Bueno...

Todos ustedes que están leyendo este fic...

Por fas R & R

¡¡¡Permítanme saber de ustedes!!!!

Bye

Carnatla