~Gatos Y Rosas~
~Jueves 12:00 a.m Prácticamente Viernes 0:00 a.m~
Lo natural en esa situación sería la oscuridad, pero no era el caso, la habitación estaba iluminada por un foco de led -cuidemos el planeta-, sin embargo aquel foco no podía cambiar la situación que se estaba viviendo ahí adentro, y aunque lo desease, los berridos de una mujer lo hacían prácticamente imposible, de hecho ni siquiera un ser humano podría cambiar el hecho de que en aquella habitación estuviese un par haciendo y deshaciendo la cama.
Si algún curioso observa por la ventana del edificio de enfrente podría notar unas piernas elevadas y una persona entre ellas que claramente no iba a detenerse en poco tiempo y que por lo visto tampoco tendría delicadeza alguna.
—Si… no te hubieras puesto condón, se sentiría mejor. — Dijo la chica entre jadeos, mientras se mordía los labios en un intento de no gritar -como ya había hecho anteriormente-.
El chico que seguía embistiendo no dijo nada, de hecho en todo el momento no había dicho nada, si él apenas y lograba emitir sonido alguno, ya era suficiente señal de vida.
~Viernes 9:00 a.m~
Nozomi y Ryo iban rumbo a casa, el chico no quitaba la mirada de su hermana, desde que habían salido del hospital le había notado rara, pero la chica no le daba más respuestas aparte de "No es nada", "Sólo estoy cansada", Ryo se había rendido y había optado por esperar a que la chica le dijese lo que le ocurría. Nozomi por su parte estaba completamente ida. Se sentía un poco incómoda con la presencia de aquella mujer.
—Le llamo Shizuka, eso quiere decir que Shunya le conoce… — Soltó un leve suspiro. — ¿Quién será?
— ¿Quién será, quién? — Le preguntó su hermano, Nozomi se tensó un poco y viró hacia su hermano.
— ¿Eh? — Dijo parpadeando.
—Dijiste "¿Quién será?" — Le recordó lo que ella había dicho.
—Ah, no, nada, tonterías mías. — Dijo soltando una leve risa, Ryo sólo entrecerró los ojos. Y nuevamente se dio por vencido.
~0~
— ¡Bien, entonces está decidido! — Dijo la chica de cabellos naranjas mientras daba la vuelta y juntaba sus manos con un aire de total felicidad.
~0~
Ryo llegó con su hermana a casa, y como si Nozomi no pudiese moverse por sí sola, él la cargo.
— ¡Ry-Ryo! — Gritó ella al verse en brazos de su hermano y sobre todo al notar que sus vecinos los veían. — ¡Puedo caminar por mí misma! — Era como si no dijese nada, Ryo simple y sencillamente la ignoró y continúo con la chica en brazos hasta llegar a la puerta de su hogar. Antes de que él pudiese hacer ruido alguno la puerta se abrió.
— ¡Bienvenidos! — Dijo contenta la menor de los Saeki.
—Tsubaki, por favor págale al taxista. — Le pidió amablemente a su hermana, esta asintió y se dirigió hasta el hombre que había salido del vehículo con la idea de ayudar al chico, pero como era de esperar finalmente sólo se quedó observando al hermano sobre protector de la chica.
~0~
—Entonces ella está bien. — Afirmó una voz femenina.
—Aja. — Soltó la pequeña desganada.
—Miki… — Pensó en las palabras que usaría, después de todo estaba el asunto de María, no podía pedirle a la pequeña que sonriera como si nada, y si tenía que ser honesta ella tampoco podía hacerlo. —Le traeremos de vuelta, te lo prometo. — Dijo colocando su patita en el hombro de la pequeña a modo de darle ánimo.
~0~
—Entonces…. — Preguntó un poco dudoso.
La chica de cabellos naranjas rodó los ojos por enésima vez. —Iremos a los pies del monte Fuji. — Dijo ella, como si su acompañante fuese menso. —Justamente en la posada "Aogahara". — Su tono no cambiaba en lo más mínimo.
— ¡Estás loca! — Chilló el otro, cosa que hizo que a la chica se le hinchara una venita en la frente. —Prácticamente esa posada se sitúa ligeramente adentrada al bosque Aokigahara. — Expusó lo obvio. — ¡¿Pretendes que nos violen los fantasmas?! — Gritó alterado y lleno de miedo.
Miyuki rodó nuevamente los ojos. — ¡Vamos Sōichirō! — Dijo poniendo sus manos en la cintura. —Hace años que no se ha sabido de un fantasma, además ya no es el "Bosque del suicidio" como antes. — Dijo lo que era obvio. El chico por su parte negaba con la cabeza. —No seas chillón. — Repuso ella. —Es un buen lugar, después del incidente que Nozomi ha vivido estar alejada de la ciudad es buena idea. — Dijo sentándose a lado de su novio.
—No te discuto eso, Miyuki. — Dijo el chico recuperando un poco la calma. —Pero… hay más lugares, ¿por qué ir justamente al que antes la gente iba a acabar con su vida? — Dijo haciendo puchero.
La chica rió ante el gesto de su pareja. —Al ser un lugar poco concurrido el aire se mantiene más limpio y hay más paz. — Dijo en un tono casi convencedor.
~Sábado 8:00 a.m~
Un nuevo día saludaba a todos los habitantes de Japón, algunos bien descansados otros no tanto, unos felices, otros no tanto, y en un…
¿Cuarto de hotel?
Nuevamente el par que el día anterior follaba… Esperen un segundo… dejen ajusto el telescopio… Es el mismo chico, pero… es una tipa diferente, ¡vaya!, se nota que el morrillo se tira lo primero que ve…
~8:05 a.m~
— ¡Vale madre! — Dijo una chica fastidiada. —Debe estar aquí. — Pensó entrando a una calle en la que se situaba una cafetería. —Pero que mier… — La cafetería estaba cerrada y por dentro un letrero estaba.
"La cafetería estará cerrada por dos semanas, disculpe las molestias"
La chica abrió la boca lo más que pudo. — ¡Debe ser una puta broma! — Masculló, saco su celular y marcó un número.
— ¿Diga? — Se escuchó del teléfono.
— ¡¿En dónde está ese carbón?! — Preguntó molesta.
— ¡¿Kotori?! — Se escuchó una voz sorprendida.
— ¡¿Dónde está ese cabrón?! — Repitió la pregunta.
~9:00 a.m~
Echando una plática larga se hallaba un chico de cabellos azules. — ¿Segura? — Preguntó recargándose en el marco de la puerta de su habitación.
— ¡Obvio! — Le respondió
—Bueno, tenemos tiempo así que yo digo que sí. — Del otro lado de la línea escuchó un gritillo lleno de alegría. —Tranquila. — Dijo el chico.
~9:25 a.m~
Llegando a Shibuya, más precisamente la zona de hoteles, iba una chica de cabellos violeta neón a la altura de sus hombros soltando una que otra blasfemia en contra de alguien en específico.
—En cuanto le ponga las manos encima a ese cabrón, le haré sufrir. — Alzó la mirada a lo que era una calle repleta -naturalmente- de hoteles. —Me dijo que estaría aquí, pero no me dijo en cual. — Frunció el ceño. —Iré preguntando uno por uno.
Era temprano como para que hubiese mucha gente en los hoteles, y más para andar follando, pero ella no podía hacer otra cosa más que buscarlo y partirle su mandarina en gajos*.
~9:45 a.m Casa De La Familia Saeki~
En la casa de cierta chica de cabellos negros la mañana iba muy, pero muy tranquila. Sus hermanos ya se habían levantado, pero procuraban no hacer mucho ruido para que la chica pudiese descansar.
—Ryo… — La menor de la familia llamó a su hermano, este sólo hizo un leve ruido, dándole a entender que la escuchaba.
—Miyuki, marcó anoche. — Dijo susurrando, su hermano siguió haciendo el desayuno. —Dijo que Zombie debería alejarse un poco de la ciudad. — Ryo dejó lo que estaba haciendo y volteó a ver a su hermana.
— ¿Exactamente qué dijo? — Preguntó el chico al ver a su hermana un poco intranquila, se acercó a la mesa y se sentó en una de las sillas.
—Dijo que deberían ir a la posada "Aogahara", al estar en un bosque el aire es más limpio, además de poder estar más tranquila. — Ryo se quedó pensativo, era cierto que su hermana necesitaba estar tranquila, pero tanto como para irse a una posada en un bosque, eso ya le parecía exagerado.
— ¿Te preocupa? — Preguntó él, no era como que la idea de tuviese tranquilo, pero también sabía que Nozomi debía de relajarse, su actividad cerebral había sido exageradamente alta, y aquello podía generarle algún problema y ahora que la chica era consciente si se sometía a mucho estrés, podría pasarla muy mal.
Tsubaki no dijo nada, pero era obvio que no estaba del todo tranquila. Ryo suspiró. —Creo que tomaré dos semanas a cuenta de mis vacaciones. — Tsubaki alzó el rostro para mirar a su hermano. Este recargo su barbilla en su mano izquierda. —Si voy con ella estaré más tranquilo. — Dijo con la intención de calmar a su hermanita, esta se puso de pie.
— ¡Yo también voy! — Gritó olvidando completamente que su hermana mayor seguía durmiendo.
— ¡¿Estás loca?! — Reprochó él. — ¡Perderás la beca si faltas dos semanas!
— ¡No lo haré! — Aseguró ella. —Tengo notas altas, además… — Hizo una pauta que obligó a su hermano a alzar una ceja.
— ¿Qué hiciste, Tsubaki? — Preguntó a su hermana.
—Ya hable con los profesores y me han dado permiso. — Dijo de manera tan rápida que el chico sólo atinó a abrir los ojos tanto como sus párpados se lo permitieron.
— ¡¿Qué hiciste qué?! — Reprochó poniéndose de pie.
— ¡Pues eso! — Gritó Tsubaki. —En cuanto Miyuki colgó, le llame a mi tutor, le explique todo y me ha autorizado. — Dijo sin más.
A Ryo le dio un tic en el ojo derecho, Tsubaki por su parte le mantuvo la mirada pero llegó un punto en el que evadió la mirada, Ryo soltó un suspiro y se dejó caer en la silla.
— ¿Qué pasa? — Ambos jóvenes voltearon a ver a la poseedora de aquella voz, se trataba de la mediana de los Saeki. Misma que estaba tallándose un ojo, como si de una niña pequeña se tratase. — ¿Por qué tanto escándalo? — Preguntó dejando de tallarse el ojo y parpadeando con esfuerzo, se notaba que estaba más dormida que despierta.
Ryo miró a Tsubaki y finalmente habló. —Estaremos dos semanas lejos de la ciudad. — Dijo sin más, ganado una enorme sonrisa por parte de Tsubaki y una expresión confundida por parte de Nozomi. —Llamaré al trabajo para pedir mis días. — Dijo levantándose de la silla.
—Em… Ryo… — Le llamó su hermana. —El desayuno… — Dijo señalando el sartén, cuyo contenido ya se había vuelto carbón.
— ¡Joder! — Gritó el chico corriendo hacia la estufa.
— ¿Ordeno pizza? — Preguntó Tsubaki.
—Nozomi no puede ingerir harinas. — Dijo el mayor.
—Eso es una mentira. — Dijo Nozomi entrecerrando sus ojos.
—Tsubaki, avísale a Miyuki. — Pidió el mayor.
~10:00 a.m Allá… Por Los Hoteles De Shibuya~
— ¡Suficiente perra, sal de ahí! — Gritó de manera iracunda una chica de cabellos violeta neón, mientras tocaba como loca una puerta.
Detrás de la puerta los dos que habían estado follando como conejos en primavera, se estaban vistiendo tranquilamente, hasta que claro, comenzaron a oír que llamaban a la puerta.
— ¿Quién diablos llama a la puerta? — Preguntó la chica que se estaba atando el cabello.
— ¡Abre grandísima perra!
Ambos se "espantaron" por el lenguaje empleado.
—Esa voz… — Susurró el chico.
Con una sensación entre feliz y dudosa, el chico se acercó a la puerta y la abrió, para así encontrarse con…
— ¿Kotori? — Llamó el chico al ver a una chica de su misma estatura.
— ¿Tu novia? — Preguntó de forma burlona la chica que yacía semidesnuda atrás del chico, misma que con descaro abrazó por tendrás al muchacho.
— ¡No, pendeja! — Contestó sin dejar de usar el mismo tono amenazador y cortante.
~0~
—Hola. — Decía la chica de cabellos naranjas, misma que ya tenía rato hablando por teléfono.
—Buenos días, habla a la posada "Aogahara", habla con Kokoro Tomizawa, ¿en qué puedo servirle? — Le contestó una mujer, de la manera más amable.
—Buenos días. — Contestó Miyuki. —Hablo para reservar unas habitaciones.
—Oh. — A Miyuki el oír eso le dio una mala impresión del asunto.
—Disculpe señorita, ¿ocurre algo? — Preguntó la chica.
—Disculpe, ¿cuántas personas? — Preguntó la recepcionista.
—A ver… Somos, Sōichirō, Mako, Ryo, Nozomi, Tsubaki, Shunya y yo… Siete personas. — Respondió.
—Oh. — Volvió a oír. —Lamento, informarle que ya no nos quedan habitaciones. — A Miyuki se le había venido el mundo encima, su plan "maestro" se había ido al carajo. —Pero… — Aquella simple y sencilla palabra le regresó el alma al cuerpo. —Tenemos una cabaña con espacio para doce personas. — Miyuki abrió los ojos, era incluso más perfecto de lo que ella había planeado, si estaban en una cabaña, era claro que todos podrían convivir más, lo cual era idóneo para Mako y Shunya, y también para que Nozomi se sintiese aún más rodeada de personas que la querían.
—Disculpe, señorita. — Habló ganándose un "¿um?", de su interlocutora. —La cabaña… — No sabía cómo preguntarlo, pero parecía que la señorita le había leído el pensamiento.
—Las habitaciones son para dos personas, por lo tanto son seis habitaciones, dos baños, una sala bastante amplia, cocina y comedor, además… — Llegó un punto en el que parecía anuncio de teletienda. —Está conectado a nuestras aguas termales, sólo deben seguir un pequeño sendero, está un poco alejado de nuestra posada principal, pero no es mucho, sólo son 5 minutos. — Dijo contenta.
~2:00 p.m~
Ya estaba todo listo, el domingo viajarían hasta los pies del monte Fuji y poder así descansar dos semanas. Miyuki había aprovechado para ir a visitar a Nozomi y claro platicar con ella, claro evitando el tema del accidente de la pelinegra.
~En Casa De Una Chica De 28 Años~
Como fiera seguía la chica de cabellos violeta neón.
—Kotori, por favor cálmate. — Pidió la mujer.
—No me digas que hacer. — Dijo furiosa, sin apartar la mirada del castaño.
— ¿Qué haces aquí? — Preguntó este.
Pregunta que ocasionó que se hinchara una venita en la frente de la chica. La mayor del lugar sólo podía sonreír a manera de tratar de mantener un ambiente "tranquilo", cosa que era misión imposible, tomando en cuenta el feroz carácter de Kotori.
—Si tienes tanto tiempo libre, como para andar cogiendo, deberías estar haciendo algo más, ¿no? — Dijo la chica, mirando de forma amenazadora al chico.
— ¡Lo que yo haga o deje de hacer no es de tú incumbencia! — Dijo molesto el chico, lo cual hizo que la mayor se sorprendiera.
—Shunya… — Le llamó en un tono suave, logrando que el chico suavizara su expresión y bajara la mirada.
—No es que tuviera tiempo libre… — Dijo Inōe con un tono bajo. —Y tampoco es como que me la hubiese pasado… teniendo sexo todo el tiempo… — El silencio gobernó por un largo momento. —Sólo estaba estresado. — Dijo sin más.
—No, pues que buena forma de reducir el estrés. — Dijo Kotori de forma cantarina, eso sí, sin reducir ni una pizca de molestia en su voz.
— ¡Kotori! — Le reprendió la mayor.
— ¡No, Shizuka! — Llamó Kotori, dirigiendo la mirada a la mayor. — ¡Él no puede simplemente correr de las situaciones en las sabanas de un hotel y con la primera que se las afloje! — Dijo molesta, señalando al castaño, mismo que no parecía querer defenderse.
— ¡Kotori! — Volvió a alzar la voz la mayor.
—Está bien. — Dijo el muchacho. —Ella tiene razón, Shizuka. — Dijo completamente desanimado, mirando a la Shizuka a los ojos, esta lo miró algo preocupada.
El silencio volvió a apoderarse del lugar y finalmente el chico se retiró de aquel departamento. Shizuka se dejó caer en el sofá, mientras que Kotori no dijo nada, simplemente viró hacia otro lado, apartando y evitando cualquier contacto visual con la castaña.
Después de un rato, una voz se oyó. —Kotori… — La mencionada no hizo ruido alguno, pero aun así Shizuka sabía que le estaba prestando atención. —Sabes… no es que justifique lo que hace Shunya, incluso él sabe que está mal… pero… — Era información de dominio privado, ellas lo sabían.
—Ya lo sé. — Dijo la menor, su voz había cambiado bruscamente a un tono más pasivo, casi melancólico. —Pero aun así… alguien debe obligarlo a hacerle frente a esos recuerdos… y a la realidad en sí. — Se puso de pie y salió del departamento, dejando sola a la mayor.
—Lo sé, pero también sé lo mal que se siente… estuve con él en aquel momento y en los demás… y esa mirada en sus ojos… no me agrada. — Shizuka se encogió de hombros.
~9:45 p.m~
En una casa, corrían un par de niños jugando. —Se van a caer. — Advirtió de forma amorosa su madre, mientras que el padre estaba preparando unos sándwiches en la cocina.
El teléfono sonó y el patriarca de la casa levantó la bocina. — ¿Hola?
—Am… buenas noches. — Le dijeron desde la otra línea, a lo que le contestó con un "buenas noches." —Disculpe la molestia, ¿se encuentra Shunya en casa?, verá, he estado llamando a su celular pero no contesta y tengo entendido que este es el número de su casa. — Se le escuchaba dudosa.
El hombre sonrió. —En efecto, Shunya está en casa, disculpe, ¿quién le busca? — Preguntó dirigiéndose a la habitación del chico.
—Miyuki Kazahara, soy su compañera de trabajo.
—Ya veo, enseguida se lo paso. — Su hija entró a la cocina y él tapó la bocina. —Tomoko. — Le llamó a su pequeña, esta se acercó a su padre. —Ve con tu tío y dile que le llaman.
La pequeña asintió y corrió hacia la salida de la cocina, sin embargo se frenó rápidamente y viró hacia su padre. — ¿Y si me pregunta quién le llama? — Preguntó con total dulzura.
—Dile que le llama la señorita Miyuki Kazahara. — La pequeña volvió a asentir y salió corriendo. —Enseguida atiende. — Dijo recibiendo un "si, gracias" por parte de la chica.
En su habitación, Inōe estaba sumergido en oscuridad total, no había dicho nada desde que llegó, de hecho cuando llegó no había nadie en casa, por lo que no tuvo que dar explicación alguna y a pesar de que en el hotel ya se había bañado, decidió volver a darse otra ducha para terminar encerrándose en su alcoba. Y ahí pudo haber estado toda la noche hasta que oyó que tocaron a su puerta.
—Adelante. — Dijo desanimado, poco a poco la puerta se abrió, dejando entrar algo de luz.
—Tío. — Escuchó la voz de su sobrinita. —Está muy oscuro. — Dijo la nena, inmediatamente Inōe prendió la luz, él sabía del miedo que Tomoko le tenía la oscuridad.
—Perdona. — Se disculpó. — ¿Qué pasa Tomoko? — Preguntó acercándose a la pequeña, sabía que ella se ponía triste si veía a alguien triste, por lo que decidió fingir estar bien.
—Te llaman. — Dijo mirando a su tío.
— ¿Quién?
—Papá dijo que era la señorita Miyuki Kazahara. — En cuanto su tío salió de su habitación la pequeña comenzó a caminar hacia la sala. —Por cierto… — Dijo deteniéndose. —Tío, no soy tonta, sé que esta sonrisa es falsa. — Inōe se sobresaltó al oír eso de su sobrina, sin embargo no dijo nada, la niña terminó por marcharse y él por ir a donde estaba su hermano.
En cuanto entró a la cocina su hermano le paso el teléfono, sin decirle o preguntarle algo.
—Gracias. — Le dijo a su hermano. — ¿Kazahara? — Preguntó apenas tuvo el teléfono en su oído.
—Ah, perdona por llamarte tan tarde. — Se disculpó.
—No te preocupes. — Dijo el chico. — ¿Ocurrió algo?
—No, bueno más o menos. — Dijo ella. —Llame a la posada y me dijeron que no había habitaciones.
Al oír eso la expresión de Inōe se volvió más aliviada. —Es malo, pero me alegra oír eso, la verdad… no quiero darle la cara a nadie, al menos no ahora.
—Pero… ¡Mi suerte es increíble! — Dijo la chica, recobrando la atención del chico. — ¡Pues he alquilado una cabaña con espacio para doce personas! — Aquello obligó al chico a desencajar la mandíbula.
— ¡Qué suerte! — Dijo más como una condena.
— ¡¿Verdad que si?! — Miyuki por su parte ni atención había prestado al tono que el chico había empleado.
—Sí. — Dijo el chico.
—Bueno mañana nos vemos. — Dijo la chica para después colgar.
El chico soltó un suspiro y se recargo en la alacena, de verdad no quería ver a nadie, pero bueno, tampoco podía cancelarle a la chica a la mera hora. — ¿Ah?, dijo que alquiló la cabaña… — Dijo mirando a la nada. — ¿Qué no habíamos quedado en que entre ella, Mako y yo pagaríamos? — Ladeó la cabeza tratando de entender qué narices había pasado.
~Domingo 9:00 a.m~
Los chicos iban llegando a la cafetería, pues ese había sido su punto de reunión, para irse de vacaciones por dos semanas.
Los primeros en llegar fueron los hermanos Saeki, la mediana de ellos se acercó a las puertas de la cafetería para ver el letrero.
"La cafetería estará cerrada por dos semanas, disculpe las molestias"
—El… señor Kobayashi aprovechó las dos semanas para hacer remodelaciones… — Una gota resbaló por su nuca, daba la impresión de que su jefe era medio oportunista.
~0~
— ¡Oh, Shunya! — Escuchó que alguien le llamó, por lo que miró atrás de él para encontrarse con la chica que le había llamado la noche anterior. La chica se acercó y pudo notar que el chico no estaba solo. —Buenos días. — Dijo haciendo una leve reverencia, misma que fue contestada por las acompañantes del castaño.
—Perdona. — Dijo Inōe. —Se han pegado. — Dijo mirando a sus acompañantes, de las cuales una sonrió y la otra sólo miró hacia otro lado, como ignorando el comentario.
—Ah. — Miyuki no entendió mucho la actitud de una de las chicas, sin embargo lo dejo pasar. —No te preocupes, después de todo es para doce personas. — Dijo sonriendo.
El chico suavizó un poco la expresión.
—Miyuki~ — Se oyó una voz que claramente pedía piedad.
Inōe ladeó un poco la cabeza para notar que a unos cuantos pasos estaba un chico de altura ligeramente mayor a la de él, pero más bajo que Mako, además de ello su cabello era mediano y de color gris ligeramente plateado, sus ojos llamaron demasiado la atención de Inōe, pues Sōichirō poseía ojos color vino, su piel era canela, sin lugar a duda era un imán de chicas, pero por lo visto el chico sólo posaba sus ojos en el demonio de ojos jade.
—Emm… — El castaño no sabía qué decir exactamente.
Miyuki miró a su compañero y después viró hacia su espalda para ver a su novio que seguía en la actitud más infantil y miedosa del mundo. —Ah, él es Sōichirō, mi bodoque. — Dijo en un tono meloso.
El mencionado se detuvo quedando a tres pasos de Miyuki, la miró entrecerrando los ojos y haciendo un leve puchero, para después suspirar resignado, a Inōe aquella acción le hizo creer que Sōichirō estaba participando en lo del descanso más por obligación que por gusto, sin embargo no dijo nada.
—Soy Sōichirō Hōsen, es un placer. — Dijo haciendo una reverencia.
~9:10 a.m Cafetería Sunset~
Iba llegando un chico de cabellos azules al lugar. — ¡Hola! — Saludo de buena manera a los tres presentes, estos le devolvieron el saludo. —Creí que Miyuki ya estaría aquí. — Dijo mirando a los alrededores.
—Yo también. — Dijo Ryo. —Incluso creí que estaría aquí ese chico. — Dijo de forma despreocupada ganándose la mirada de los otros tres.
— ¿Ese chico? — Preguntó en susurro Nozomi.
— ¿Te refieres a Inōe? — Preguntó Tsubaki, a lo que su hermano asintió y claro a Mako le molesto.
El enano habría encontrado a Nozomi, inclusive le había ayudado, y encima se había atrevido a entrar a la habitación de la chica y era eso lo que le puso en alerta, era un hecho, Inōe era un estorbo, un enemigo potencial… O quizás sus celos ya estaban cruzando el límite, pero el renacuajo no le agradaba y punto.
~0~
El grupo estaba finalmente reunido, pero hubo algo que hizo que cuatro personitas se sacaran de lugar, pues había llegado la pelinaranja, el peli gris-platinado, el castaño y dos personitas más, mismas que nadie había visto, bueno a una de ellas sí, pero sólo Nozomi la había visto.
Se trataba de la misma mujer que había estado enfrente del hospital el viernes que había sido dada de alta, la misma hermosa mujer de cabellos largos del mismo tono que los de Inōe, y al igual que aquel día, ella está sujetada del brazo del castaño.
Era extraño pero desde el viernes que había salido del hospital y había visto a esa mujer, se le había quedado una sensación de inquietud, y después esa sensación se transformó a un pequeño dolor mezclado con molestia, algo… que hasta donde la pelinegra recordaba jamás había experimentado antes... o de hecho sí. Viró hacia otro lado como tratando de alejar cualquier idea de su mente, debía preocuparse más por lo de aquella noche que por Shizuka.
Inōe dirigió su mirada a Nozomi, desde que la conoció sólo la había visto con cuatro ropas distintas, la primera era una falda negra larga hasta los tobillos con una blusa verde holgada y unos zapatos abiertos, la segunda era el uniforme de maid, con la falda ligeramente más larga que la de las demás chicas, medias blancas y zapatos negros de tacón pequeño, la tercera era la bata color palo de rosa que usó mientras estuvo en el hospital y el cuarto, era un simple pans gris y una blusa rosa con pequeños detalles bordados, y en ningún momento había prestado demasiada atención al físico de la chica, sin embargo ahora podía notar aún más el cuerpo de la chica, pues llevaba unos leggings color mezclilla y un blusón gris. Aunque Inōe lo quisiese, no podía evitar ver con detenimiento a la chica, no era delgada, pero tampoco era muy robusta, estaba llenita a proporción y eso se notaba en su cadera que no era muy ancha, pero tampoco muy pequeña, eso lo notaba al ver las piernas de la chica, las cuales eran muchísimo más llenitas que las de otras chicas.
— ¿Qué? — Oyó un susurro proveniente de su lado izquierdo, lo cual le obligó a dirigir su mirada a dicha dirección. — ¿Estás viendo si cabes perfectamente entre sus piernas? — Inōe sólo frunció un poco el ceño, pero regresó la mirada a su compañera.
—Sólo la voy a ignorar… — Notó que Nozomi no le había dirigido la mirada, por lo que creyó que a lo mejor la chica aún se sentía mal, después de todo cuando despertó se había alterado un poco. — ¿Saeki?
Nozomi se tensó al oír su apellido, bueno no era por eso, era más bien por quien la había llamado. Sin voltear hizo un leve ruido, para dar a entender que le había escuchado, porque no podía fingir no haber oído nada, era obvio, tomando en cuenta que no había mucho ruido por el área.
— ¿Cómo te sientes? — Preguntó el chico, deshaciéndose del agarre de Shizuka y acercándose a la chica.
Nozomi dio un paso hacia atrás, dejando una distancia mayor a la que naturalmente tendría con una persona, cosa que ella misma notó. —Esto… bien, gracias. — Dijo evadiendo cualquier contacto visual con el chico y de paso con cualquier otra persona.
—Ya veo. — Dijo un poco desanimado, si bien era cierto que el chico aún estaba desanimado por lo ocurrido el día anterior jamás creyó que su compañera actuara así con él. — Es como si me tuviera una especie de…
— ¡Asco! — Aquel comentario hizo que el castaño se sintiera aun peor, los demás presentes no entendían porque había dicho eso la chica. —Y no es para menos. — Volvió a hablar con un tono que emanaba deseos de hacer sentir mal a alguien. —Yo tampoco estaría a gusto, cerca de alguien a quien las sábanas y el sexo desenfrenado le cautivan. — Inōe no pudo evitar que su desánimo se hiciera completamente notorio.
Kotori miraba las reacciones del castaño, aunque sólo podía verle de espaldas, aun así notó que el joven bajó los hombros una clara señal de desánimo total, sin embargo la que veía toda la desdicha en el rostro del chico era Nozomi, pues ella estaba enfrente de él, y aunque hubiese querido no ver al chico, el oír las palabras de la pelivioleta la obligaron a mirar a Inōe, sus ojos estaban… opacos, como si la vida se le hubiese ido por completo.
Miyuki frunció el ceño. — ¡Me importa un sorbete no saber mucho de Shunya! ¡No voy a dejar que le hable de esa manera, sea cierto o no!... O-.
— ¡Te equivocas! — Dijo la pelinegra, logrando captar la atención de todos. — ¡No sé exactamente en qué te basas para decir eso! — Dijo dando unos cuantos pasos adelante. Inōe alzó en rostro y viró ligeramente hacia su derecha, sólo eran unos centímetros pero ahora estaba atrás de la chica.
Kotori abrió más los ojos, desde que ella tenía uso de razón, nadie había tenido los ovarios -o huevos, si quieren una expresión más conocida- de contestarle. — ¿Qué cree que hace? — Frunció el ceño.
—Pero… ¡Esa no es forma de hablarle a alguien, sin importar que! — Aunque ella quisiese defender más al chico, no sabía exactamente como, apenas y se conocían, pero tampoco iba a dejar que la otra le insultara o al menos le hiciese poner cara de arrepentimiento total.
—Tiene sexo, por "estrés". — Dijo haciendo comillas con los dedos.
— ¿Y? — Esta vez el que habló fue el chico de cabellos azules.
Miyuki se les unió. —Mako folla sin motivo alguno y no por ello Nozomi le ha hecho el feo. — Aquel comentario hizo reír a Tsubaki, claro que la chica moderó su risa, Mako por su parte fulminó a Miyuki con la mirada.
Sōichirō sonrió. —La unión hace la fuerza, y esos tres son bestialmente fuertes.
—Yo sólo me estaba haciendo el héroe con Nozomi, y esta desgraciada acaba de joder mi plan. — Internamente, maldecía a la chica.
—Shushu tiene buenos compañeros, no hace mucho le conocieron y ya le están defendiendo. — Shizuka sonrió al ver aquel lindo gesto de los otros tres.
—Es ella… no hay duda. — Mirando la escena desde la azotea estaba un zorrito de pelaje totalmente blanco y marcas en el rostro de color vino y ojos plata. El animal se fue del lugar.
—Pues…
— ¡Ya basta Kotori! — Demandó Shizuka. La mencionada sólo soltó aire de mala gana.
—Parece ser que tu hermana te adora, renacuajo, — Dijo Mako mirando al castaño que hasta ese momento había mantenido la vista fija en la pelinegra.
— ¿Cómo sabes que es su hermana? — Preguntó Sōichirō, cosa que hizo que a todos se les resbalara una gotita por la nuca.
—It's really? — Preguntó Mako, mirando al chico de cabellos grises y acercándose a Inōe. —La "damita" se le parece demasiado. — Dijo dándole la vuelta al castaño.
—Bueno, no es lo mismo suponerlo que saberlo a ciencia cierta. — Pensó Nozomi.
Dicha idea le hizo sentir estúpida, Mako tenía razón se aprecian demasiado, eran como dos gotas de agua, básicamente mellizos.
— ¡Genial! — Dijo Miyuki acercándose a la pelinegra, esta volteó a verla. —Te le has revelado a la cuñada. — Aquel susurró hizo que Nozomi se colorará del rostro y buscase algo que decir o hacer, pero nada, las ideas no le llegaban. — ¡Bien! ¡Bien! — Dijo la pelinaranja llamando la atención de todos. —Es hora de irnos. — Dijo comenzando a caminar, los demás sólo le siguieron, como si nada hubiese ocurrido, a excepción claro de Kotori, ella seguía en plan "atacar al hermano".
Tan pronto como comenzaron a caminar Shizuka volvió a tomar el brazo de Inōe, y aquello generó nuevamente un malestar en Nozomi.
~0~
En la calle en donde se había suscitado el incidente noches atrás apareció una mujer con un kimono tradicional, sólo que de colores oscuros, cabe aclarar que dicho kimono era mayoritariamente negro.
— ¿Lo hallaste? — Más que una pregunta parecía una orden. Sin embargo el cadáver flotante negó.
~Domingo 2:00 p.m~
Un letrero enorme le daba la bienvenida a todo aquel que llegase.
"Posada Aogahara"
A pesar de estar ubicada en el mero bosque de Aokigakara, el lugar era bello en sí, y nada más con verlo daba la impresión de relajar a todo el mundo. Mako se las ingenio para cargar la maleta suya y una ajena.
— ¿Y eso? — Pregunto Shizuka al ver al chico con mochila extra.
—Es de Ryo. — Contestó este, evadiendo la mirada de la castaña. —Joder, es muy linda, ese enano tiene demasiada suerte. — Pensó mientras miraba de reojo al castaño que ayudaba a su hermana, sin embargo esta lo mando al carajo. —Bueno por lo que vi, Shizuka es su novia, así que no tengo que preocuparme porque se le acerque a Nozomi… sin embargo, ¿qué clase de novia deja que su pareja se quede callado mientras la cuñada les echa en cara "esas" cosas? — Su ratoncito mental estaba corriendo a 1km/h.
Con Nozomi a cuestas se les acercaba Ryo. —Perdona, Mako. — Dijo el chico.
—No te preocupes. — Le contestó él.
—Parece que no ha dormido muy bien. — Dijo Shizuka prestando total atención a la pelinegra que estaba profundamente dormida. Los chicos no dijeron nada. — ¿Ah?, lo siento. — Se disculpó soltando una risa nerviosa. —Obligué a Shushu a que me contara todo lo ocurrido. — Para "sorpresa" de todos, el mencionado había escuchado y sus mejillas se pusieron rojas.
— ¿Shushu? — Pregunto burlón Mako, mirando al castaño colorado.
—P-p-p-por favor, olvida lo que ella dijo. — Era un sobrenombre bastante tierno y bochornoso, principalmente porque 18 años atrás había salido en tv una serie de animalitos -tipo chibi- llamada "Shushu And Friends", dicha serie tenía como protagonista a un ratoncito llamado Shushu. Dicho ratón a pesar de ser macho se identificaba como mujer y vestía como tal -sí, series que te enseñan a aceptar y a apreciar a todos tal cual somos #SeriesBergas-, eso no era lo que avergonzaba a Inōe, sino que en aquel entonces él tenía 5 años y Shizuka 10 por lo tanto… la chica en más de una ocasión lo vistió de chica y como Inōe tenía las facciones de una niña, pues…
—Shushu-shian~ — Dijo burlón Mako.
—Por favor cállate. — Dijo rendido el castaño, ya sabía que Mako no le dejaría vivir en paz, y que conste que Mako no sabía sobre su travestismo infantil.
— ¡Oigan, apúrense! — Los cuatro miraron al frente, ahí estaba Miyuki, Kotori y Sōichirō. — ¡Debemos acomodar el equipaje! — Gritó la pelinaranja, por lo que los demás dejaron de perder el tiempo, aunque claro Mako siguió jodiendo a Inōe.
El día se fue ligeramente más rápido que los anteriores y en lo que a la pelinegra respectaba se la paso dormida la mayor parte del tiempo.
— ¿Está bien que duerma tanto? — Preguntó Tsubaki.
—De hecho… — Kotori llamó la atención de todos los presentes. —Duerme porque lo necesita, bueno su cerebro. — Dijo sin más.
—Tiene razón. — Reafirmó Ryo. —Recuerda que su actividad cerebral fue alta. — Le recordó a su hermana.
En la cocina luciéndose como chefcito se encontraba Sōichirō, mirándolo como Winnie Pooh a sus tarros de miel estaba Miyuki. A la misma entró Inōe, la chica dejo de babear y miró a su compañero.
—Oh, hola. — Dijo Miyuki, el castaño sabía que estaba siendo inoportuno pero tampoco le apetecía estar cerca de los demás, principalmente por los ataques de su hermana y las burlas de Mako, bien sabía que hasta cierto punto Kotori tenía toda la razón, pero aun así, quizás no era para que ella lo crucificara como lo estaba haciendo.
— ¿P-p-puedo ayu…darles? — Miyuki parpadeó un par de veces, le resultaba difícil creer que el chico que estaba ahí en la entrada de la cocina, cuyas mejillas estaban rojas de la vergüenza y actitud -desde que lo conoció- era la de un niño pequeño e inseguro, tenía una experiencia sexual similar o inclusive superior a la de Mako, y que conste que Mako era un perririjillo* en toda regla.
— ¡Por supuesto! — Invitó Sōichirō, ignorando completamente el asunto anterior con la hermana de Inōe y claro lo incómodo que estaba el castaño.
—Hō-Hōsen… es malo leyendo el ambiente. — A pesar de ello Inōe estaba agradecido por ser incluido y no mandado a la verde por haber interrumpido el "romántico momento" entre ese par. — ¿En qué puedo ayudar? — Preguntó el chico acercándose con un poco más de confianza.
—Pela esas papas, por favor. — Dijo señalando la bolsa que estaba aún lado de Miyuki. —Se lo pediría a mi Maja, pero es capaz de dejarnos sin papa alguna. — Bromeó, pero su broma no le hizo mucha gracia a su "Maja", pues infló las mejillas como niña pequeña. Sōichirō rió ante el gesto mientras que el castaño atendía el pedido del mayor.
~0~
Abriendo los ojos con pereza, decidió sentarse para poder observar mejor su entorno. —Me quede dormida. — Se reprochaba mentalmente mientras tallaba un poco sus ojos, con la idea de que aquella acción le ayudará a mejorar un poco más rápido su visión. — ¿Un futón? — Pregunto al ver en donde estaba acostada -actualmente sentada-, respiro hondo. —Miyuki dijo que era una cabaña, creí que serían camas y no futones. — Sin darle mucha importancia se puso de pie y se dirigió a la puerta, siendo esta una puerta corrediza que le era tremendamente familiar. — ¿Pero qué? — La chica abrió un poco -más de lo normal- sus ojos. —No es verdad. — Dijo en un susurro.
Deslizó aquella puerta para encontrarse con el pequeño pasillo que sólo conectaba con unas escaleras, mismas que al igual que la puerta le resultaban conocidas. Bajó por ellas, encontrándose nuevamente un pasillo desértico, camino hasta encontrar una gran puerta corrediza. —Dudo mucho que esto sea un sueño. — Abrió aquella puerta y nuevamente miró aquel enorme patio. — ¿En dónde estoy?
—A diferencia de la primera vez, esto es más real~nyu. — Nozomi brinco al oír aquella voz, miró a sus espaldas pero no había nada, ni nadie. —Me alegra poder conocerla, mi señora~nyu. — La chica sintió algo restregarse en su pierna derecha, al dirigir su vista notó que se trataba de un animal.
—Un zorro de montaña. — Dijo al ver al animalito de pelaje de tono durazno bastante claro, su pelaje iba degradándose terminado en un tono algo grisáceo, tenía unas simpáticas marcas en su rostro estas eran de color lightsteelblue, el animalito se separó y dio unos cuantos paso para quedar enfrente de la chica. Fue en ese momento que abrió sus enormes ojos color magenta.
—Bienvenida~nyu. — Habló el zorrito.
— ¡No es un zorro de la montaña! — Dijo la chica dando varios pasos hacia atrás, dejando una distancia aún mayor entre ella y el animal. —Los zorros de montaña no hablan, de hecho ningún animal lo hace, sin contar pericos y loros. — Pensó asustada.
—Por favor no se altere~nyu. — Pidió el animal usando aquellos ojitos que logran que cualquiera obedezca.
—No es un animal normal. — Respiró más hondo y accedió a la petición del animalito. —Por tu voz… No puedo creer que esté hablando con un animal… Eres hembra, ¿verdad? — La chica esperaba alguna respuesta, sin embargo aquel zorrito se le echó encima, no para atacar, de eso se percató cuando por inercia le atrapó y esta se restregó en su pecho, siendo un gesto de lo más dulce.
—Qué bueno~nyu. — Aquel comentario había sido soltando con dejes de llanto. —Qué bueno que es usted, mi señora~nyu. — Dijo volviendo a restregarse en la chica, esta sólo apretó un poco el agarre, algo le decía que ese simple gesto aliviaría al animalito. —Mi señora… debo contarle algo~nyu. — La chica sólo miró al animalito, sin decir nada por un momento.
—No quiero ser grosera, pero… ¿en dónde estoy? — Le pregunto al zorrito, esta de un brinco bajó y caminó hacia el patio que estaba tras ellas.
—Esta es la ciudadela~nyu. — Dijo virando de nuevo hacia la chica, misma que contemplaba aquel patio. —Su ciudadela. — Nozomi miró al zorrito, sin entender del todo la frase del animal. —Yo soy Miki, una Kitsune Zenko enviada por Inari-Sama, soy la kitsune de la protección~nyu. — Dijo sentadita, sin apartar la mirada de la chica.
— ¿La kitsune de la protección? — Repitió Nozomi.
—Venga conmigo, le mostraré la ciudadela~nyu. — La chica no hizo otra cosa más que asentir. —Y a su primer pregunta… sí, soy chica. — Dijo poniéndose de pie, dispuesta a mostrarle aquel lugar a Nozomi.
~0~
— ¡Listo! — Gritó Sōichirō. —La cena esta lista. — Festejó con una pose súper heroica, Miyuki no dudo ni un segundo en elogiar a su pareja y dicho sea de paso a decirle una sarta de ridiculeces propias de los enamorados.
Inōe miraba aquella escena con una sonrisa nerviosa, los escenarios melosos no eran muy lo suyo, pero ya les había arruinado el love time la primera vez, lo mínimo que podía hacer era dejarlos ser en ese momento.
— ¡Llamen a todos al comedor! — Dijo de forma cantarina el chico de orbes vino.
Los otros dos salieron en camino para avisarles a los demás. En ese momento…
~Flashback~
El chico soltó un suspiro y se recargo en la alacena, de verdad no quería ver a nadie, pero bueno, tampoco podía cancelarle a la chica a la mera hora. — ¿Ah?, dijo que alquiló la cabaña… — Dijo mirando a la nada. — ¿Qué no habíamos quedado en que entre ella, Mako y yo pagaríamos? — Ladeo la cabeza tratando de entender qué narices había pasado.
~Fin Del Flashback~
Quizás no era buena idea pero… cuando fue a hablar con la recepcionista, esta le dijo que el pago ya estaba realizado. —Kazahara… — La mencionada dirigió su vista a él. —Acordamos que pagaríamos entre los tres. — Dijo rememorando el acuerdo que habían tenido. — ¿Por qué…? — Miyuki se detuvo sin previo aviso, aquello le hizo sentir mal al chico, pues le daba la impresión de que había preguntado algo que no debía.
—Sōichirō… — Habló la chica en un tono, ligeramente inusual, esto a criterio de Inōe. —Me lo debía. — Miró al chico y le sonrió, Inōe notó que la sonrisa era ligeramente forzada, pero optó por no preguntar más.
~0~
— ¡Imposible! — Dijo la pelinegra cruzando las manos delante de ella.
—No lo es~nyu. — Dijo segura Miki.
— ¡No puedo! — Chilló ella. —Me dices que esta es una ciudadela. — La kitsune asintió. —Que es mi ciudadela. — Asintió x2. —Que soy la Saniwa de esta época. — Asintió x3. —Que debo proteger la historia. — Asintió x4. —Trayendo a unos tsukumogami. — Asintió x5. —Pero no a cualquier grupo de tsukumogami. — Asintió x6. — Sino a los tsukumogami más fuertes, los llamados Tōken Danshi. — Asintió x7. —Es que no tiene lógica. — Dijo ella dejándose caer de rodillas.
—Es fácil~nyu. — Dijo Miki acercándose a la chica. —Sólo debe aceptar su destino. — Dijo ella.
— ¿Mi destino? — Repitió ella. — ¿El mío, o el que alguien hizo por mí? — Dijo ligeramente molesta.
Miki bajo las orejitas, al ver la reacción de la chica. —La verdad… — La chica encaró al animalito. —Esta información se la debía de dar mi hermano Konnosuke~nyu. — Parpadeó un par de veces, de tal manera que la chica sólo soltó un suspiro.
— ¿Tu hermano? — Preguntó ella, y como si su cerebro no la quisiese dejar en paz, las imágenes de aquella noche le azotaron, pero esta vez eran más nítidas.
~Flashback~
— ¿Por qué nunca obedeces? — La chica que ya hacía en el suelo vagaba con la mirada y a pesar de que le era difícil mantener los ojos abiertos logró divisar una figura.
Era un zorro de pelaje color mostaza y blanco con ojos amarillos y marcas en el rostro rojas, quien se puso cerca de ella, lo suficiente como para que ella le viese. —De verdad que eres necia, tranquila. — Dijo afilando su mirada hacia lo que parecía estaba atrás de la chica. —Ya me encargo yo de ella, por cierto mi nombre es… — Después de ello la chica quedó inconsciente.
~Fin Del Flashback~
— ¡Konnosuke! — Dijo Nozomi en voz alta. —Él fue el que me salvo esa vez. — Extrañamente aquello le hacía feliz. —No fue invento mío, de verdad fui atacada por un ente maquiavélico. — Miki ladeó la cabeza, parecía que a su maestra le causaba gracia saberse acosada por demonios.
La chica se puso de pie para caminar en círculos susurrando cosas que Miki no podía oír, pero que estaba segura de que era sobre el Lunes que fue atacada.
—Mi señora… — Llamó Miki, sacando a Nozomi de sus lagunas mentales. —Debemos despertar al primer Tōken Danshi~nyu.
— ¿Al primero? — Miki asintió y comenzó a caminar, la chica le siguió.
—Sí, lo encontró Chizuru y se nota que está deseoso de conocerle~nyu. — Contestó mientras se dirigía a una de las habitaciones de aquel lugar.
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Inōe llego con Miyuki a la sala. — ¡Es hora de cenar~! — Dijo de forma cantarina la chica.
—Yo iré a avisarle a Saeki. — Dijo Inōe pasando por la sala para dirigirse al pasillo y llegar a la habitación de la chica.
Mako lo siguió con la mirada para terminar mirando a Shizuka, quien no había hecho gesto alguno, hasta que notó que el de cabellos azules le estaba viendo, la mujer se limitó a sonreír. —Cualquier chica se pondría celosa de que su novio tenga muchas atenciones con otra mujer. — Pensó mientras le devolvía el gesto.
Se paró enfrente a la puerta y tocó con suavidad. —S-Saeki… — No recibió respuesta alguna, por lo que volvió a llamar a la puerta, y nuevamente no recibió ninguna respuesta. —Quizás siga dormida… — Decidió abrir la puerta, teniendo el cuidado como para no hacer un ruido que pudiera asustar a la chica.
~0~
— ¿Qué es esta habitación? — Preguntó la pelinegra al ver que era de tamaño mediano, pero que en el centro de esta se hallaba lo que parecía ser -a ojos de ella- un pequeño altar con una sábana blanca que le cubría.
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Corrió hacia el comedor en donde ya estaban todos.
— ¿Zombie sigue dormida? — Preguntó Tsubaki, sin embargo ella al igual que todos los demás cambió de manera drástica la expresión al notar que Inōe se veía alterado.
— ¡No está! — Soltó sin miramiento alguno.
— ¿Qué? — Preguntó Ryo, mientras un escalofrío mortal le abrasaba la espina dorsal.
— ¡Nozomi no está! — Dijo alterado -más de lo que ya estaba-.
Todos salieron rumbo al cuarto de la chica, quizás queriendo engañarse con que eso quizás era una broma por parte de la chica y el castaño. Pero no, era una realidad.
Ryo se acercó y notó que la cama estaba destendida, como si la chica se hiciese levantado apenas, sin embargo cuando la tocó, notó que esta estaba fría. —Tiene rato que se levantó, ¿pero en qué momento? — Comenzó a hacer memoria, pero no lograba recordar haber visto a su hermana salir de la cabaña.
— ¿En qué momento se salió? — Preguntó Miyuki.
La idea le asustaba demasiado, pero…
— ¡La ventana! — Sugirió Shizuka, después de todo, ella tampoco había visto que la chica saliese a la sala y debía pasar obligatoriamente por ella para salir de la cabaña.
—De ninguna manera. — Dijo Kotori. —De haberse ido por ella, la ventana no estaría cerrada, el seguro es nuevo, no pudo haberse bajado solo. — Mako se acercó a la ventana comprobando lo que la chica de cabellos violetas neón había dicho.
—Tienes buen ojo. — Le elogió, sin embargo Kotori rodó los ojos.
—Debemos encontrarla, no ha de estar muy lejos. — Dijo Sōichirō, siendo el primero en salir.
—Que macho más heroico. — Dijo Mako.
—No es momento de bromas. — Reprendió Miyuki.
Todos salieron a excepción de Inōe, quien se acercó a la ventana, aun negándose a creer lo que dijo su hermana. Pero para su desagrado la chica tenía razón, el seguro no se había bajado solo, de hecho estaba seguro que en ese día no había sido abierto.
Dio la vuelta para ayudar a los demás a encontrarla hasta que…
¡Geek!
Giro nuevamente a la ventana. — ¡¿El cadáver de una serpiente?! — Dijo sorprendido al ver a dicho espectro rondando. — ¡Está volando! — Por ese detalle fue que se percató de que aquello no era un cadáver tal cual.
~0~
—Es la sala de recibimiento~nyu.
La chica no dijo nada, pero eso no significaba que entendiera lo que estaba ocurriendo. Miró con atención aquel "altar" y noto que en el había la hoja de una espada.
—Esa… ¿es una espada? — Dijo mirando el objeto.
Miki asintió.
La chica apenas se estaba acercando a dicho objeto pero sintió una fuerte punzada en la sien, lo que la obligó a caer de rodillas.
— ¡Mi señora! — Gritó Miki omitiendo su característico "~nyu". Y acercándose a la chica. — ¡¿Esta bien?! — Preguntó poniéndose a su lado, poco a poco aquella habitación comenzó a difuminarse ante los ojos de Nozomi, y aquello ocasionaba que su dolor aumentase.
— ¿Qué está pasando? — Preguntó la chica con gran esfuerzo.
— ¡No lo sé! — Dijo asustada la pequeña.
~0~
¡Geek!
Volvió a oír el mismo sonido, sin embargo no estaba muy seguro de mencionarlo a los demás, ya la situación era mala como para ahora salirles con el fantasma de una serpiente.
—Pero no era una serpiente… su cráneo era demasiado grande... ¡Las serpientes no vuelan! — Gritó lo último sacudiendo su cabeza, para poder concentrarse. Y de mil amores lo haría si por encima de él -e ignorándolo olímpicamente- no anduviesen varios espectros como el que había visto. —Esto no me agrada. — Apresuró más el paso, no tardo tanto como para no encontrar a nadie. — ¡Nozomi! — Gritó esperando una respuesta. — ¡Kazahara! ¡Higarashi! ¡Hōsen! ¡Tsubaki! ¡Ryo! ¡Shizuka! ¡Kotori! — Sus latidos ya de por sí eran rápidos debido a la carrera que llevaba, ahora que nadie le respondía se ponía peor. —Debe ser una broma. — Comenzó a caminar a prisa, correr no le estaba dando resultado, pero tampoco podía caminar como si nada.
~0~
— ¡Nozomi!
— ¡Zo!
Gritaban Ryo y Miyuki, sin obtener respuesta.
—Ryo… — Llamó la pelinaranja.
— ¿Qué pasa? — Viró hacia la chica.
— ¿A dónde fueron los demás? — Preguntó asustada, habían salido como energúmenos y ni se percataron de si seguían juntos.
— ¿Eh? — Ryo miró todo a su alrededor, no había rastro de nadie más. — ¡Carajo! No te separes Miyuki. — Fue lo único que atinó a decir.
~0~
—Oye… — Llamó el de cabellos azules.
—Nos perdimos. — Dijo fastidiada la chica. —Si estuviese sola, sería mucho mejor. — Soltó sin pena alguna, lo que ocasionó que el chico cállese estilo anime.
—Eres bastante cruel. — Se quejó el mayor.
—Prefiero el término, "honesta". — Dijo mirando a su alrededor.
~0~
— ¡Uff! — Resopló Shizuka. —Me he quedado sola. — Dijo colocando las manos en la cintura y mirando a su alrededor. —Espero que los demás estén bien, sobre todo Shushu. — Lo último lo había dicho con algo de preocupación.
~0~
¡Geek!
Miki se erizo al oír ese sonido.
— ¡No puede ser! — Pensó sintiendo un escalofrío recorrerle todo el cuerpo, miró a su espalda y ahí le vio. — ¡Una Tantō! — Regresó la vista hacia Nozomi. — ¡Mi señora corra! — Dijo logrando que la chica mirase hacia atrás.
— ¿Qué es eso? — Preguntó con dificultad.
¡Geek!
Aquella serpiente se abalanzó en contra de la chica, abriendo su hocico y sacando una hoja de aproximadamente 19 cm.
— ¡Protección! — Dijo Miki creando una barrera, misma que al ser impactada desapareció, no sin haber ocasionado que la Tantō se estrellara contra un árbol. — ¡A correr! — Gritó al ver que la chica se había puesto de pie, aunque sabía perfectamente que no tenía la fuerza como para huir muy lejos.
Sin saber a dónde ir exactamente Nozomi corrió lo más que pudo, junto a ella iba Miki quien de vez en cuando le indicaba hacia a donde ir.
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— ¡Cielos! — Dijo entrando a una habitación. —El plan era comunicarnos amenamente con ella. — Se quejó.
Entrando a la misma habitación, llegó gritando. — ¡Chizuru! — La mencionada volteó a verlo.
—Tranquilo Konnosuke. — Pidió ella.
— ¡Que tranquilo, ni que ocho cuartos! — Dijo él. —Miki está con ella. — Sin decir más salió del lugar.
— ¡Charros! — Dijo Chizuru. —En lo que son peras o manzanas. — Dijo caminando hacia la hoja que posaba en el "altar". —El viaje semi-espiritual se vio interrumpido… — Miró con detenimiento la hoja. —Ni hablar amigo, deberás hacer tu entrada triunfal en pleno bosque. — Posó su patita derecha sobre la hoja, haciendo que esta redujese su tamaño y después la ocultó en su pelaje.
— ¡Pero apúrate mujer! — Oyó la voz de Konnosuke.
No dijo nada y salió corriendo del lugar.
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—Si tan sólo pudiese crear una barrera más fuerte… — Chilló mentalmente. — ¡Por aquí! — Dijo entrando a un hueco que había entre algunos árboles, la chica le siguió.
Vieron pasar varios espectros similares al que les había atacado.
— ¿Qué… son esas cosas? — Preguntó la pelinegra tomándose la cabeza, pues sentía que en cualquier momento le estallaría.
Miki regularizó su respiración. —Son Tantō del ejército. — Se acercó a la chica. —No puedo hacer nada para ayudarla. — Se lamentó internamente.
—No entiendo nada. — Dijo Nozomi, soltando su cabeza.
—Perdón. — Se disculpó. — La verdad es que quien tenía que darle toda la información era mi hermano. — Nozomi no dijo nada, por más que quisiese preguntar algo, le era obvio que si ella estaba perdida, Miki lo estaba aún más.
— ¿Qué clase de hermano le deja sus responsabilidades a su hermanita? — Dijo en broma tomando en brazos a la kitsune, esta sólo parpadeó un par de veces y se restregó en la chica.
—No es un mal hermano. — Dijo defendiendo a Konnosuke.
Sin embargo su error había sido bajar la guardia.
¡Crash!
Los árboles que le estaban resguardando salieron volando.
¡Roar!
Ambas alzaron la vista viendo a un ente más grande que ellas y cuya apariencia era más amenazante.
— ¡Pero que…! — Nozomi ni siquiera dio oportunidad de que Miki terminase su frase, pues salió corriendo del lugar.
—No sé qué demonios sea eso, pero definitivamente debemos alejarnos. — Nuevamente corría sin rumbo alguno.
¡Grrr!
Un tipo similar al que les había tomado por sorpresa, les estaba cortando el paso. Nozomi no se detuvo, a unos cuantos metros la chica se barrió aprovechando que el monstruo tenía las piernas abiertas.
— ¡Eso fue increíble! — Dijo Miki.
—Gracias. — Dijo Nozomi.
¡Geek! ¡Grrr! ¡Roar!
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— ¿Oíste? — Dijo un zorro de pelaje mostaza deteniéndose de forma abrupta.
~0~
— ¡Ah! — El grito de dos féminas se escuchó, aunque lamentablemente los únicos que podían oírlas eran los entes que estaban rodeándolas.
Miki había caído lejos de Nozomi, y el cuerpo no le estaba respondiendo como para poder levantarse. Abrió sus ojos mirando que uno de los sujetos sacaba una espada. —Una Uchigatana… — Su miedo le estaba superando, no sólo eran demasiados, sino que sus barreras apenas y podían despejarles, y encima en ese momento no podía levantarse, la caída les había dañado severamente a ambas.
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—La oscuridad tampoco nos ayuda. — Dijo Miyuki caminado al lado de Ryo, este no dijo nada, aunque tenía una lámpara esta no iluminaba demasiado.
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Sentada con los ojos cerrados se hallaba Chizuru, apretó los ojos forzándose a sí misma a localizar la energía de su hermanita. — ¡La encontré! — Dijo poniéndose de pie.
— ¿¡Siguen juntas!? — Preguntó Konnosuke.
Chizuru no dijo nada, sólo comenzó a correr, Konnosuke alzó una ceja y comenzó a seguirle.
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Nozomi alzó el rostro y contempló un ojo rojo que estaba clavado en ella, la pura apariencia de aquel ser le daba mala espina y encima tenía una katana, misma que iba alzando de forma amenazadora.
— ¿Qué demonios quieren? — Preguntó, pero no recibió ni gruñido alguno, con la vista buscó a Miki y la vio rodeada de varias Tantō. — ¡Aléjense de ella! — Gritó llamando la atención de los espectros.
La chica se puso de pie y aquello puso en alerta a las Tantō, mismas que se acercaron a la chica, manteniendo una distancia superior a la que tenía el Uchigatana. No sé lo pensó dos veces y se echó a correr, no quería hacerlo pero debía mirar atrás para cerciorarse de que le estaban siguiendo. —Debo alejarlos de Miki. — Esa era su única meta.
Miró hacia atrás y para su miedo y a la vez alegría le estaban siguiendo todos. La chica seguía corriendo hasta que llegó un punto en el que era evidente que era zona no explorada del bosque, dar un paso más era asegurar que no volvería a ver a nadie. A pesar de que el bosque Aokihagara ya era ampliamente más conocido, aún había gran parte del lugar que aún no era explorado.
Un fuerte estruendo sonó a unos cuantos metros atrás de Nozomi, esta se detuvo y miró atrás, notando que sus perseguidores estaban todos tumbados en el suelo.
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— ¡Miki! — Le llamó al verla tirada.
—Ko-Konnosuke... — Dijo la pequeña poniéndose de pie, con dificultad.
— ¿En dónde está Saniwa? — Le preguntó.
—Se fue por aquí. — Dijo dando marcha hacia la dirección en la que la chica había partido minutos atrás.
—No te fuerces. — Le dijo Konnosuke.
~0~
— ¡¿Está bien?! — Escuchó la voz de una mujer que provenía de las copas de los árboles.
— ¿Quién eres? — Preguntó la chica, mirando hacia arriba.
—Tranquila, estoy a sus órdenes. — Dijo mostrándose ante Nozomi, sólo que para sorpresa de esta, no era una mujer, al menos no una humana.
Se trataba de un zorro más grande que Miki, por su voz era obvio que era hembra, su pelaje era rosa pastel, tenía marcas en su rostro, similares a las de Miki sólo que las suyas eran verdes esmeralda, sus orbes eran enormes y de color gris plateado.
— ¡Genial, más zorros que hablan! — Dijo poniendo su mano en su frente.
Chizuru ladeó la cabeza y sonrió de forma comprensiva. —Sé que ya ha tenido demasiadas emociones últimamente, pero la verdad era que contemplamos hablar con usted de forma más tranquila, sin embargo las circunstancias cambiaron nuestros planes. — Dijo tranquila, observando a la joven.
Un ruido sacó a las féminas de su "conversación".
— ¡Abajo! — Grito Chizuru, lanzándose a Nozomi y tirándola al suelo, la pelinegra abrió los ojos y notó que una de las llamadas Tantō, se había lanzado contra ella.
—Gracias. — Atinó a decir la pelinegra.
—Debemos deshacernos de ellos. — Habló seria la kitsune de pelaje rosa.
—S-s-s-sa-n-n-n-ni-wa.
Chizuru apretó los dientes. —No debemos dejar que ninguno escape, pero con mi fuerza, o la de Miki, inclusive la de Konnosuke, es imposible hacer algo. — Dijo frustrada.
— ¿Qué no se supone que son mágicos? — Preguntō Nozomi.
—En teoría… ¡Cuidado! — Dijo saltando a la izquierda mientras que la chica lo hizo hacia la derecha, esquivando así otro ataque.
— ¡¿Cómo que "en teoría"?! — Preguntó la chica.
—Pues… tenemos magia como para hacer ciertas cosas, pero no para eliminar a los de la Armada. — Dijo, volviendo a saltar.
—Esto no tiene, lógica. — Nozomi observaba como Chizuru era atacada y encima, ella estaba siendo acorralada por Uchigatanas.
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— ¿No veo a nadie? — Dijo asustada Tsubaki.
—Tranquila. — Le dijo Sōichirō. —Sabía que no era buena idea, ya me daba mala espina desde que supe la versión de Nozomi. — Miró a su alrededor con sumo detenimiento.
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— ¡Ya dáselo!
— ¡Konnosuke! — Dijo contenta Chizuru al ver al kitsune bajar con Miki en su espalda.
Las Uchigatanas que tenían acorralada a Nozomi, retrocedieron unos cuantos pasos.
— ¡Miki! — Dijo Nozomi corriendo hasta ellos, y tomando en brazos a la pequeña. — ¿Estás bien? — Le preguntó mientras le acariciaba con cuidado la cabeza.
—Estaremos bien, una vez que despiertes al Tōken Danshi. — Dijo Konnosuke mirando amenazadoramente a los miembros del ejército.
— ¡No puedo hacerlo! — Gritó con miedo, a pesar de haber luchado por evitar que ese sentimiento le invadiera, término flaqueando ante el mismo.
~0~
— ¿Oíste eso? — Habló Mako.
Kotori no dijo nada, pero ella también había oído ruidos desde hacía un buen rato, pero debido a su posición le resultaba difícil saber de dónde venía el ruido.
~0~
Ya llevaban varios minutos los dos kitsune haciéndoles frente a los del ejército. Nozomi lo único que podía hacer era llevar en brazos a Miki quien a pesar de querer ayudar a sus hermanos, francamente no podía y Nozomi tampoco podía permitirse dejar que los otros dos se enfrentarán solos.
~Desde El Punto De Vista De Nozomi~
—Aunque trate de ayudarles, sólo seré una carga para ellos.
¿Qué se supone que haga?
Tengo miedo. — Cerré mis ojos con fuerza, no había nada que pudiera hacer, mis lágrimas comenzaron a brotar y lo único que hacía en ese momento era escuchar los quejidos de Chizuru y Konnosuke. —Sólo soy una cobarde. — Dije apretando los dientes, deseando internamente que todo aquello fuese una locura, un sueño o una pesadilla, pero era evidente que no lo era, mis raspaduras dolían y en un sueño las heridas no duelen.
— ¡Despiértale! — Me gritó Konnosuke, pero ¿a quién debo despertar?, ni siquiera sabía porque demonios era yo a quien querían, los kitsune sólo habían estado diciendo Saniwa, Saniwa, incluso esa Tantō me llamo así, pero no tengo ni idea de a qué demonios se refiera.
¡Clink!
Oí el sonido de un metal caer, abrí mis ojos y note una hoja de metal. Lamentablemente no fue lo único que presencie.
— ¡No! — Gritó Miki, y no era para menos sus hermanos estaban bastante mal heridos y encima esos tipos… los de la Armada, les tenían apresados y estaban a punto de acabarlos.
— ¡Debo hacer algo, ¿pero qué?! — Una angustia creció en mi interior. — ¡¿Qué debo hacer?!
~De vuelta A La Situación Actual~
—Sólo debes recitar el conjuro… — Aquella voz hizo que una luz cegadora inundara el lugar.
~0~
— ¿Qué es esa luz? — Pregunto Mako, corriendo hacia la misma.
— ¡Espera idiota, ni siquiera sabes lo que es! — Gritó Kotori. —Shunya trabaja con retrasados. — No le quedó de otra más que seguir al idiota de cabellos azules.
~0~
Las pupilas de la chica se contrajeron al punto de parecer que habían desaparecido.
— ¿Cuál conjuro?
—Eso sólo lo sabes tú, porque es algo que nace de ti.
Aprovechando el momento Konnosuke y Chizuru, se zafaron del agarre de los de la Armada.
Nozomi parpadeo un par de veces, para terminar recuperando noción de la situación, dirigió su vista a la hoja. Sin demora alguna se acercó a esta -aun llevando a Miki con ella- cerró los ojos y bajo a la kitsune.
Nozomi se puso de pie frente a la hoja de metal y aun con los ojos cerrados dijo. —Pasado. — Alzó su brazo izquierdo en dirección al oeste. —Futuro. — Alzó su brazo derecho en dirección al este. — Presente. — Posó ambas manos al frente. —Aire. — Alzó su brazo derecho. —Agua. — Bajó su brazo izquierdo. —Fuego. — Movió su brazo derecho en dirección al noreste. —Tierra. — Movió su brazo izquierdo en dirección al suroeste. Los kitsune miraban a la chica, pues conforme movía sus brazos, aparecían rastros de luz que provenían de sus palmas. —Sombras. — Alzó su brazo izquierdo en dirección al noroeste. —Luz. — Bajó su brazo derecho en dirección al sureste. —Cielo. — Con su brazo derecho dibujo medio círculo en dirección a la derecha. —Infierno. — Completó el círculo moviendo su brazo izquierdo. —Elementos que dan vida, razón, y sentido a los mundos.
Poco a poco comenzó a abrir los ojos, fijando su mirada a la hoja y notando que todo lo que había estado dibujando al aire estaba ahí, frente a ella, plasmado como si el aire se hubiese vuelto un lienzo, mismo que había sido impregnado con rastros de luces, cada carácter de los elementos que ella mencionó se encontraban dibujados en las posiciones en donde ella había declarado.
—Permítanme otorgarle cuerpo humano a este objeto, a esta katana que protegerá la historia.
— ¡Ahora escribe el "sa" en hiragana! — Le gritó Konnosuke. —Eso es lo único que necesitas para convocarlos de ahora en adelante.
Una corriente de aire sacudió el lugar, obligando al miembro del ejército a concentrarse en no salir volando, y a los kitsune a aferrarse con sus garritas al suelo.
La chica dibujo el carácter indicado por el zorro dentro del círculo que ya había formado. — ¡Despierta! — Gritó moviendo el gran círculo con ambas manos, para terminar posándoló sobre la katana que ya hacía en el suelo.
El círculo de energía comenzó a ser absorbido por la espada.
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La luz no sólo había sido vista por Mako y Kotori, todos los demás también la habían visto y estaban dirigiéndose a ese punto.
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— ¡Rápido! — Volvió a hablar Konnosuke. — ¡Debes decir tu nombre como Saniwa seguido de "te lo ordena", antes de que absorba por completo el sello!
— ¡No me gusta dar órdenes! — Se quejó mirando al cuadrúpedo.
Konnosuke rodó los ojos. — ¡Pues entonces se lo pides de favor!
—O-ok. — Susurro la chica. —N…
— ¡Pero no debe ser tu verdadero nombre! — Gritó al darse cuenta que la chica iba a decir su nombre real.
— ¡¿Y entonces?! — Preguntó ella, mientras el sello empezaba a ser absorbido de manera más rápida.
— ¡Lo que sea pero rápido! — Gritó desesperado.
El sello estaba a punto de desaparecer.
— ¿Qué carajos digo?... ¡Yolo!... ¡Kawaki, te lo pide! — Una luz igual o más cegadora que la anterior alumbró el lugar.
La luz desapareció y la hoja de metal también.
— ¿A dónde fue? — Preguntó la chica.
De la nada, el lugar se llenó con la dulce fragancia de rosas.
— ¡Mi señora mire~nyu! — Llamó la kitsune de ojos amatista.
Todos miraron hacia arriba, dirección en la que miraba Miki. Ahí arriba flotando se hallaba el capullo de una rosa, mismo que era muchísimo más grande que cualquier otro capullo.
— ¿Por qué no estoy sorprendida? — Preguntó Nozomi.
—Con tantas locuras, creo que se acostumbró. — Dijo Chizuru.
Aquel enorme capullo comenzó a desprender pétalos y a abrirse.
¡Geek! ¡Grrr!
Las Uchigatanas y Tantōs se lanzaron contra el capullo, estaban a escasos centímetros de dicho capullo, cuándo blandieron sus armas para cortarlo, sin embargo el capullo explotó revelando la silueta de alguien.
—Ah~, ah~ — Se quejó. —Mi entrada no puede ser linda si se ve interrumpida. — Blandió su espada partiendo en dos a varios de sus atacantes y cayendo con gracia al suelo. Se puso de pie y sacudió un poco su cabeza, esto con amén de acomodar un poco su cabello. —Son demasiados. — Dijo notando que aún habían más. —Supongo que confía mucho en mí. — Dijo mirando por encima de su hombro a la chica de cabellos negros que estaba atrás de él.
Se trataba de un chico delgado, de tez clara, ojos carmesí, cabello oscuro, vestía un traje y botas, además llevaba una bufanda encima. Sin pensárselo dos veces el chico se lanzó al enemigo, chocando espadas, bloqueando ataques, y partiendo enemigos, a pesar de que el chico combatía de manera bestialmente bien, le superaban, si bien era cierto que el joven estaba reduciendo el número de forma considerable, le seguían superando en número.
—Quizás esto sea demasiado, pero él no podrá solo… ¡Mi señora! — Llamó Miki la atención de la chica. Miki no dijo nada sólo sacó de su pelaje una espada, exageradamente diminuta, misma que en cuanto Miki la dejó en el suelo recobró su tamaño original.
— ¿Gokotai? — Miró Konnosuke la Tantō.
Nozomi asintió sin decir nada. —Sé lo que debo hacer. — Respiro hondo. — ¡Aquí voy! — Todos -sin contar al ejército y al azabache- la miraban atentamente.
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— ¿Qué fue lo que dije? — Los tres kitsune cayeron estilo anime.
— ¿Qué no joda? — Pensó Chizuru mientras le daba un tic en su ceja izquierda.
—No… no te preocupes por el conjuro, sólo vuelve a dibujar el sello. — Dijo Konnosuke sonriendo ante la confusión de la chica. —Es muy despistada.
— ¿Pero? — La chica fue interrumpida.
—Después te explico. — Habló el zorro macho. —Sólo haz lo que te dije. — Nozomi no dijo nada más y dibujo el carácter "sa", posteriormente lo encerró en un círculo y con ambas manos lo dirigió hacia la Tantō.
— ¡Despierta! — Posó el sello sobre la Tantō. — ¡Kawaki, te lo pide! — Al igual que con el primero, este fue absorbido por la espada y de igual manera desapareció la espada, dejando en su lugar una bola de listón negro, mismo del que provenía un sonido similar al ronroneo.
El listón comenzó a desenrollarse, dejando que el sonido se volviese más claro, el listón comenzó a cubrir las manos de Nozomi, esta sólo miraba estupefacta la situación, por extraño que fuese, el capullo gigante no le impresionó tanto como el hecho de estar siendo envuelta por el listón. Para cuando la chica se dio cuenta sus manos y tobillos estaban envueltos, parpadeó un par de veces hasta que este dicho listón comenzó a desaparecer, mostrando ante ella un chico de cabello rubio casi blanco de baja estatura, tez más pálida que la del chico de ojos carmesí, y sus ojos eran color bronce, bueno más claros.
—Ah. — El chico se sonrojó.
—Prrrr. — Nozomi mirō sus tobillos y también sus brazos, pues de ellos estaban colgados dos cachorros de tigre blanco y en sus tobillos se restregaban otros dos.
— ¡O-o-o-oigan! — Llamó el chico con una voz chillona. —N-no tema. — Le dijo a la chica. —E-e-e-e-ellos sólo quieren jugar. — Dijo nervioso. Nozomi sonrió, pues sobre la cabeza del chico había otro cachorro.
— ¡Toma! — Gritó el chico de orbes carmesí, llamando la atención del rubio.
—Sé que es muy pronto, pero ¿podrías ayudarnos a deshacernos de los del ejército? — Chizuru se acercó al chico, este temeroso asintió.
— ¿Y ahora? — Preguntó Nozomi, al no saber qué más hacer.
La Tantō ahora humanizado, corrió al lado del de ojos carmesí.
—S-s-soy Gokotai. — Dijo colocándose al lado del más alto.
Este sonrió. —Yo soy Kiyomitsu Kashū.
— ¡No es momento de presentaciones! — Gritó Konnosuke, los chicos asintieron y comenzaron a deshacerse del ejército.
— ¡No dejen que ninguno escape! — Habló Chizuru. — ¡Si alguno escapa, sin duda alguna revelara la entidad de Saniwa! — Ellos tampoco se iban a quedar atrás, harían todo lo posible para evitar que se escapara alguno.
Nozomi quien sólo se había quedado parada, comenzó a hacer memoria, recordaba la ciudadela, o mejor dicho la primera vez que fue ahí, en ese entonces estaba en el hospital.
— ¡Cuidado! — Le gritó Kashū.
Nozomi sólo abrió los ojos notando que una Tantō del ejército iba a toda velocidad contra ella, sin embargo su cuerpo no reaccionaba. — ¡No puedo moverme! — Abrió sus ojos tanto como pudo, ni siquiera era capaz de emitir ruido alguno.
— ¡Protéjanla! — Grito Gokotai, y como si la suerte le sonriera a Nozomi, uno de los cachorros de tigre atrapó con el hocico al espectro y lo soltó para que los otros cuatro le destruyeran.
— ¿Mi señora? — Preguntó Miki, pero Nozomi no respondía de ninguna manera.
—Me siento mareada. — Su vista se volvió borrosa y terminó cayendo al suelo.
—Yo y los cachorros nos quedaremos cerca de ella~nyu.
Konnosuke y Chizuru asintieron y corrieron a ayudar en lo más que pudiesen a los otros dos.
Servidos jóvenes!
Ah, carajo!
6 meses, de los cuales solo ocupe 2 semanas porque la mayor parte del tiempo me estuve haciendo p3nd3ja xD
En fin espero que este capítulo les haya encantado como a mí.
Tengo todos los derechos sobre "Shushu And Friends" eh prros! :l ni traten de pasarse de verguitas.
Mini Glosario:
Partirle su mandarina en gajos: Partirle su madre/Golpearlo
Peririjillo: Perro, o sea que anda con varias aunque sea sólo algo sexual.
Question Time!
¿Valió la pena 6 meses de espera?
¿Qué piensan de Shizuka?
¿Sospechaban que Inoue fuese un follador?
¿Creen que estuvo bien como lo trato Kotori?
¿Sospechaban que Kotori era su hermana, antes de que Mako lo mencionase?
¿Creen que Nozomi, pareció bella durmiente en este capítulo?
¿Alguien quiere abrazar a Miki?
¿Qué hizo Soichiro?
¿Por qué nadie (Miyuki, Mako e Inoue) pago la cabaña?
¿Alguien se mascaba que los primeros fueses Kiyomitsu y Gokotai?
¿Qué les pareció el conjuro?
Si detectan horrores, porfa avisen.
