CAPÍTULO III

El camino de regreso al campamento fue en completo silencio. Durante todo el trayecto, Hak se mantuvo a distancia y ella no sabía cómo romper esa distancia que se había generado.

Cuando llegaron donde los otros, Hak se disculpó y se alejó diciendo que tenía que recolectar más leña para avivar el fuego.

Yoon estaba junto al fuego revolviendo el contenido de una olla.

-Llegas justo a tiempo para comer.

Shin-Ah y Kija aparecieron en ese momento de entre los árboles.

-¡Yona!- exclamó Kija saltando de alegría- estábamos preocupados por ti.

Ella se sintió conmovida de tener personas que se preocuparan tanto por ella.

-Estaba con Hak- miró en todas direcciones buscando a alguien- ¿Jae-Ha no estaba con ustedes?

Kija y Shin miraron a su alrededor.

-Fue a ayudar a Hak- contestó Yoon mientras continuaba revolviendo.

Hak cortaba con fuerza los trozos de madera.

-Si sigues golpeándolos así tendremos astillas que no nos servirán de nada.

La voz de Jae-Ha lo distrajo de sus pensamientos.

-¿Qué haces aquí?- fue su respuesta, y continuó cortando con menos fuerza.

-mmm- exclamó Jae- Ha acercándose aún más a Hak- ahora que lo pienso, no está lloviendo.

Hak no le miró.

-Eso cualquiera lo nota.

Jae-Ha sonrió con malicia y se colocó a su lado.

-Pero tu cabello está mojado- se acercó hasta quedar frente a él- la princesa también tenía el cabello así- sonrió maliciosamente- ¿qué estuvieron haciendo en todo el tiempo que desaparecieron?

Hak se sonrojó levemente pero se recompuso de inmediato, pero esto no pasó desapercibido para él.

-¡No digas estupideces!- gritó Hak enojado- solo la estaba acompañando.

-Debe ser duro luchar en contra de tus sentimientos- continuó provocándolo.

Hak le miró de manera asesina y le lanzó una patada, a lo que Jae-Ha detuvo con su pierna de dragón.

-¡Hey, no es necesaria tanta violencia!

-¡Callate!

-¡Hey!- la voz de Yoon resonó en el lugar- ¡Déjense de hacer tanto alboroto y traigan la leña que el fuego se está apagando!

Ambos se detuvieron de inmediato y Hak se preocupó de recoger los trozos de madera del suelo.

-¡Dios! Si no estoy aquí no se qué sería de ustedes.

-Probablemente moriríamos de hambre-apuntó Jae-Ha.

Volvieron donde estaban los demás, en el preciso momento en que Shin-Ah le bajaba la túnica a Yona y ella se sujetaba la parte delantera para cubrirse.

-¡¿Pero qué estás haciendo?!- exclamó Yoon sonrojándose.

-¡Ah! Ya volvieron- Yona lucía avergonzada- Shin-Ah me está ayudando porque necesito volver a curar mi herida.

Yoon suspiró con alivio, mientras Jae-Ha miraba de reojo a Hak quien mantenía los dientes apretados.

-De seguro te gustaría estar en el lugar de Shin.

Hak le miró de forma asesina.

-Si ese es el caso, deja que te ayude- Yoon se acercó a Yona y ocupó el lugar de Shin. Dio instrucciones para que le trajeran las vendas y unos productos que tenía en la carpa y luego se dedicó a curar la herida en la espalda de Yona.

Cuando por fin terminaron, se sentaron alrededor de la fogata y comieron del guiso que Yoon había preparado.

Yona miraba de reojo a Hak, pero él no miraba en su dirección. Sentía como su pecho se agitaba y no le gustaba esta sensación, pero no sabía cómo hablarle luego de lo ocurrido.

-Estaba delicioso- exclamó Yona cuando terminó su comida- creo que es hora de que me vaya a recostar.

Todos le desearon las buenas noches y ella se dirigió a la carpa que, por turno, le tocaba compartir con Hak.

La idea de que dormirían juntos la ponía demasiado nerviosa y pese a que pasaba el tiempo y que estaba sumamente cansada, no logró conciliar el sueño. Sin embargo, Hak no apareció.

Entrada la madrugada Yona se levantó y salió de la carpa llevando consigo su arco. Vio que Hak dormía apoyado en un árbol y que todos los demás descansaban en sus carpas. Procurando ser lo más silenciosa posible se dirigió al bosque y se alejó un poco más de lo normal para poder practicar sin despertar a los demás.

-Bien- se dijo así misma mientras preparaba su arco- tengo que ser más fuerte.

Comenzó a lanzar las flechas como solía hacer todas las noches, pero esta vez algo era diferente y fallaba la mayoría de sus tiros. ¿Por qué?, susurraba al ver que no lograba dar con el blanco que había improvisado.

Se dejó caer en el piso y sus ojos comenzaron a escocer producto de las lágrimas que amenazaban con salir. Aunque no tenía idea de por qué quería llorar. Dejó el arco en el piso y se levantó para ir a buscar las flechas cuando una mano le tapó la boca y la empujaba hacia atrás.

-Vaya una hermosa chica- dijo un hombre a su espalda.

-Podremos sacarle muy buen dinero- dijo otro.

Le golpearon en la cabeza y cayó inconsciente al piso mientras veía en sus recuerdos la sonrisa de Hak.