Buenas buenas! les traigo un nuevo capítulo.

Antes que nada, agradezco muchisimo a la gente que se toma su tiempo de dejar review! me hacen muy feliz, espero leerlos sobre este cap también :)

VSATGPFAN88: jajaja, buena la aclaración, siempre se aprende algo nuevo! bien, pasando al fic, como se enteró Fleur de la llegada de Hermione se sabrá más adelante y la graaaan pregunta es "¿cuándo se va a declarar?", sólo estará una semana, así que hagan sus apuestas! jajaja gracias por comentar!

Allen-walker: no estoy segura de cuántos caps tendrá en total, pero se quedará solo una semana en Paris, eso seguro. va a haber POV Fleur, pero más adelante en la historia, por ciertas cuestiones de no adelantar mucho algunas cosas de la trama. gracias por comentar! Y creo que Fleur es más alta, yyyy no he pensado tanto en esa cuestión de la activa/pasiva u.u jajaja ya veremos!

Alexia Potterhead: lo que debes pensar de esta situación es que el mundo es una gran conspiracion! jajaja, no puedo contestar tus preguntas, es parte de la trama! :) bueno, yo creo que Fleur no quiere que Mione se enamoré de algún francesitx, hay que cuidar lo de una! jajaja

Nara375: genial, porque la mayoría de los POVS serán de Mione, por otro lado, el tema de las indirectas es a tanteo, yo creo que se estan probando mutuamente ;) que significa "cucas"? me intriga!

Gardenia: creo que este cap es un poco más largo, espero te guste!

Karean: me alegra mucho que te guste! habrá POV Fleur pero bastante más adelante, pretendo jugar con sólo una versión de la historia, puede ser que parezca haber huecos, pero prometo resolverlos más adelante!

En fin, ahora sí... a la lectura!


Día 2: Domingo

Nunca dejas de sorprenderme

Probablemente cualquier turista en París esperaría despertar y tener desde la ventana una visión plena y cómoda de la torre Eiffel. Para Hermione Granger, bastaba con el paisaje urbano de la ciudad llena de vida aquella mañana soleada. Y bastaba porque prefería estar ahí, en el departamento de Fleur, que en algún hotel lujoso sin ella.

Con esa certeza en mente, se levantó de la cama y caminó hasta el baño, sonriendo ausentemente al olisquear el aroma de la comida recién preparada y la suave melodía de una radio francesa que era canturreada a la par por la dueña de la casa. Estaba segura que podía acostumbrarse a eso todas las mañanas de su vida.

Se duchó rápidamente y comenzó a vestirse con un poco más de rapidez aún, no queriendo hacer esperar a Fleur. Cuando salió atropelladamente al pasillo al notar que había olvidado sus jeans en la habitación, para su sorpresa, encontró a Fleur frente a su puerta, con los nudillos en alto a punto de golpear.

La castaña se quedó estática en su lugar y Fleur no tardó en notar su presencia, girando su cabeza hacia ella para mirarla. Hermione se sintió enrojecer ante el escrutinio de los ojos azules que recorrieron su cuerpo desde el rostro hasta la punta de los pies, con obviedad pero si detenerse en ningún lugar por demasiado tiempo. Después de todo, la castaña sólo llevaba puesta la ropa interior y una camisa desprendida que dejaba ver su corpiño y abdomen.

-Creí que seguías durmiendo…- comentó con simpleza Fleur, como si instantes antes no la hubiera comido con la mirada.

-No… desperté hace algunos minutos y tomé una ducha.- explicó torpemente. Sabía que tendría que estar prendiendo su camisa en aras del decoro y la educación, pero la expresión seria y los ojos azul hielo que la observaban con firmeza parecían desafiarla a hacer lo contrario.

Bien, después de todo, eran amigas desde hace años y ambas habían asistido a colegios donde debieron compartir habitación con otras mujeres. Así que no debería ser extraño ver a una mujer semidesnuda… a menos que fuera la mismísima mujer a la que le arrancarías la ropa con muchas ganas.

Aún así, luchando contra su pudor y sus mejillas rojas, Hermione se obligó a sí misma a adoptar una postura relajada. Nunca había sido insegura de su propio cuerpo aunque tampoco le gustara pecar de exhibicionista… pero tampoco nunca la habían mirado de esa forma tan directa y sugerente.

-…Y olvide mis pantalones en la habitación.- concluyó la inglesa, y con eso pareció reaccionar Fleur.

-Oh, claro. Te esperaré en la cocina entonces, el desayuno está servido.- informó con su sonrisa resplandeciente y aunque titubeó, al final caminó en la dirección contraria hacia la cocina, no sin antes rozar como por casualidad el brazo de Hermione en su camino.

Al final, la inglesa se precipitó a la habitación de huéspedes haciendo un esfuerzo por recordar cómo respirar con normalidad. Intentó dominar sus nervios antes de salir al pasillo y dirigirse a la cocina, esta vez completamente vestida y presentable.

Fleur la esperaba ya sentada a la mesa, leyendo con atención un diario. Y Hermione sonrió ante el hábito de la francesa de mantenerse al tanto de todo lo posible, de hecho, unos cuantos diarios y revistar más se apilaban en una mesa pequeña al costado de la radio.

-¿Todavía sigues leyendo prensa rosa?- preguntó, recordando con gracia cuando descubrió una entre los libros que tenía Fleur en la casa Black.

-Oui, aunque te burles de mí por eso.- contestó sonriendo, aunque enseguida arqueó una ceja en un gesto que Hermione sabía era el aviso de un comentario astuto:-No sabes cuántas revistas diferentes en varias oportunidades han ponderado del amor entre la heroína de guerra Hermione Granger con su compañero de aventuras.

La inglesa no ocultó su sorpresa por el comentario, pero simplemente se sentó en una de las sillas libres. Hacía tiempo que había dejado de prestarle atención a los chimentos que la relacionaban con Ron; un par de veces llegaron a decir que estaban esperando un hijo y otro par más anunciaban un compromiso secreto. Pero a Hermione le asqueaba un poco la sola idea de besar pasionalmente al pelirrojo.

-Y tú sabes que son sólo inventos de la prensa.- contestó dándole una mirada consecuente a la rubia, que mordió un croissant con estudiada tranquilidad.

-Es una noticia tan repetida que he comenzado a dudar… quiero decir, tal vez era real la última vez cuando dijeron que tu anillo de compromiso tiene incrustado un gigantesco diamante encantado.

Hermione resopló ante el sarcasmo en las palabras de la rubia, que la miraba con una sonrisa ladina. Pero no estaba ahí para discutir sobre su inexistente compromiso con el Weasley, así que se limitó a tomar un sorbo de su té y elegir uno de los croissants que estaban servidos en una pequeña y adorable cesta.

Sin embargo, una brillante idea surgió en su mente, y su boca fue más rápida al hablar que la propia lógica de la que tanto se enorgullecía.

-Quiero decir, todavía no hemos decidido oficializar, sabes que disfruto de mi privacidad.- dijo con toda naturalidad.

Y ahí estaba, fue fugaz, pero Hermione alcanzó a distinguir el brillo violento en los ojos azules y cómo las comisuras de sus labios se estiraron hacia abajo.

-¿Tu qué opinas Fleur? ¿Serías mi dama de honor?- continuó, presionando sólo porque le complacía los obvios celos.

La rubia sonrió entonces, mostrando sus dientes blancos perfectos, que la atontaron unos segundos.

-Opino que Ronald es una buena persona, pero definitivamente mereces algo mejor.- contestó, y había un borde tan afilado en sus palabras que Hermione se estremeció ligeramente.-Y lo siento, pero preferiría ocupar otro lugar en el altar.

Tras la respuesta rotunda, Fleur se incorporó para dejar las tazas vacías en el fregadero, y permaneció de espaldas a Hermione mientras lavaba a la manera muggle. La castaña permanecía callada, todavía sorprendida de su propia audacia y la de la francesa.

Pero como siempre, Fleur sólo necesitó un minuto para recomponerse a sí misma. Para cuando terminó de lavar y guardar la vajilla, había vuelto a usar esa especie de máscara que Hermione conocía muy bien... la sonrisa brillante y el tono de voz suave que haría caer a cualquier incauto.

Pero la inglesa la conocía. Era la misma expresión que tenía después de la semana que se desapareció de la biblioteca y la misma cuando se reencontraron después de su viaje con Harry. Y para ser honesta, Hermione recién comenzaba a sospechar el por qué.

-He enviado un búho esta mañana a mi jefe, originalmente no lo tenía planeado, pero tomaré mis vacaciones esta semana.

El corazón de la castaña golpeó emocionado en su pecho y una sonrisa infantil apareció en sus facciones.

-Eso quiere decir que podemos ir a visitar todos los museos y galerías de arte de Paris si lo deseas, cherie.- ofreció la rubia, todavía secándose las manos con un trapo.

-Me encantaría.- dijo finalmente casi como un suspiro, no se había dado cuenta de que estaba conteniendo el aire hasta ese momento.

La sonrisa de Fleur pasó a ser más sincera y el brillo de sus ojos se apaciguó. Hermione también sonreía, de sólo pensar en un día repleto de cultura con la compañía de la rubia.

-Pues bien, me he tomado la libertad de hacer un posible recorrido para mañana...- siguió tímidamente, mostrándole una pequeña hoja de papel rosa en la que había escrito con su cuidada caligrafía.

-Vaya, no imaginé que serías tan experta de las artes muggles.- se asombró al leer la lista bastante completa y organizada, incluso había previsto la hora del almuerzo.

-Me alegra saber que aún puedo sorprenderte, Mione.- dijo Fleur entonces, con un brillo juguetón en los ojos que hizo sonrojar a la castaña.

-Dudo que algún día dejes de sorprenderme, Fleur...

-Pero hoy tengo otros planes, espero que te agraden.

-¿Qué planes?

-Es una sorpresa.

Hermione bufó, frunciendo un poco el ceño.-No me gustan las sorpresas.

-Estoy seguro que ésta te gustará.

Y no se atrevió a contradecirla. El infierno sería un paraíso sólo con contar con su bendita compañía.


Hermione había visitado París en una oportunidad en vacaciones familiares, pero un par de días lluviosos no le alcanzó para disfrutar lo suficiente de la ciudad. Esta vez, la bruja francesa la había llevado a recorrer la ciudad, hasta que se detuvieron frente a un pequeño negocio que parecía abandonado.

Entonces Fleur murmuró algunas palabras en francés y toda la supuesta suciedad comenzó a desaparecer, dejando a la vista una bonita fachada de mármol blanco, coronada por con un gran cartel con letras elegantes.

-Es una librería.- dijo emocionada la castaña, mirando por las ventanas las gigantescas estanterías dentro.

-Es una de las más grandes y completas librerías mágicas en todo el mundo.- acotó Fleur, sujetando el brazo de su amiga para comenzar a caminar hacia la puerta.

Un hombresillo viejo con unos enormes lentes las saludó en un suave francés desde el mostrador al reconocer a la rubia.

-Fleur, esto es fantástico.- murmuró Hermione, mientras sus ojos se paseaban por lo que era realmente una gigantesca librería.- ¿Vienes aquí muy seguido?

-Me enteré de este lugar por un compañero de trabajo, y cuando vine quedé asombrada, siempre pensé que tendrías que conocerlo.-explicó Fleur, siguiendo el paso de la inglesa, que ya se adentraba entre las estanterías con la ansiedad de una niña.

Hermione sonrió al saber aquello, y no pudo evitar darle un apretón cariñoso a la mano de Fleur.-Y tenías razón. Gracias.

Fleur se limitó a encogerse de hombros y murmuran un suave "no hay por qué". Aunque lo hubiera.

La siguiente media hora la inglesa se pasó recorriendo el lugar maravillada, en tanto la rubia había escogido un libro y con el permiso del viejo dueño, tomó asiento en uno de los sillones esparcidos en el pequeño hall, hojeándolo mientras conversaba con él.

Finalmente, y tras estar segura de que la rubia francesa estuviera lo suficientemente distraída, se dirigió hacia la sección de seres mágicos, con la fija idea de encontrar un libro sobre veelas.

Y lo encontró, aunque bufó al ver que estaba completamente en francés, a pesar de saber leer bastante bien el idioma, algunos términos eran complicados de entender.

Apenas leyó el prólogo, saltando directamente hacia la parte en la que describía el ciclo de vida de las veelas y mencionaba el pequeño gran detalle de los compañeros, cuando una voz muy conocida habló casi sobre su oído.

-Sabes, tengo libros mucho mejores y completos sobre la cultura veela en la biblioteca de casa. Escritos por veelas, no como ese libro que tienes entre manos.

Hermione saltó de su lugar, girándose a mirar a Fleur, que le sonreía con fingida inocencia.

-Y-yo, sólo lo encontré aquí y me llamó la atención.- se excusó, guardando el ejemplar en su lugar nuevamente.

La bruja francesa asintió levemente, aunque era obvio que no le creía.

-Nunca dijiste demasiado sobre tu herencia.- explicó la castaña, intentando justificarse aunque sólo hizo sonreír más a la rubia.

-Nunca preguntaste demasiado.

-No quería hacerte sentir incómoda.

-Oh, cherie, nunca podrías hacerme sentir incómoda. Además, es parte de lo que soy.- le señaló con tranquilidad y enseguida enganchó el brazo de Hermione con el suyo, comenzando a guiarla hacia la salida.

-He encontrado un libro que te interesará.- le dijo entonces, extendiéndole un ejemplar de tapa dura donde se leía "Las señoritas de Beauxbatons".

Hermione asintió, recordando las tardes en las que había acosado con preguntas a la francesa sobre su escuela. Y a decir verdad, a Fleur nunca le interesaron los datos históricos exactos de su academia, pero para la inglesa y su insaciable curiosidad, era otra historia.


El resto del día recorrieron los grandes parques y monumentos históricos, deteniéndose para almorzar en el Jardín de Luxemburgo, y entrado el atardecer, regresaron a la casa de Fleur con provisiones de variados quesos y verduras para la cena.

-Cherie, puedes ir a darte una ducha si lo deseas, mientras tanto comenzaré a preparar la cena.- indicó la rubia, mientras se quitaba su campera y se deshacía de los tacones.

Hermione llevó las bolsas hasta la cocina, negándose rotundamente.

-Por favor, deja que te ayude.- instó tozuda, mirando a través de la cocina, intentando adivinar dónde estaba guardado todo.

Fleur dejó escapar una alegre risa, mientras continuaba en su proceso de ponerse cómoda, doblando las mangas de su camisa por encima de sus codos.

-Hermione, eres mi invitada de honor, así que déjame atenderte como es debido.

La naturalidad y aparente inocencia con que lo dijo no evitó que las mejillas de la castaña se encendieran.

Muy a su pesar, no pudo evitar la idea de ser atendida por Fleur en otras cuestiones que le resultaban más urgentes que la cena. Y por Merlín, rogaba que la veela no tuviera alguna habilidad ocultad de legilimancia, o moriría de la vergüenza.

-¿Qué tienes en mente?- le preguntó sin dar el brazo a torcer, arremangándose la blusa.

Fleu la miró por un momento, arqueando una ceja mientras meditaba, finalmente, cedió a la tozudez de la inglesa.-Crepes.

Y sin esperar más, ambas se pusieron manos a la obra.


El resultado fue mejor de lo que hubiera esperado, no por Fleur, sino por su escasa habilidad culinaria, pero gracias a las instrucciones de la rubia, la cena se veía y sabía deliciosa.

-Es la primera vez que no lo quemo todo.- admitió Hermione, mientras cortaba el crepe que rebosaba queso.

Fleur se rió.-Quien sabe, quizás si sigues practicando podrías tener uno de esos programas muggles de cocina.

Hermione se rió con ganas.-Por favor, todo se debe a ti, debería ser tu programa.

-Sólo si tu serías mi ayudante.

-Sería todo un honor, chef Delacour.

Ambas resoplaron de la risa, estaban sentadas en el balcón, cada una con su plato en la mano y una copa de vino a su costado. Afortunadamente, la noche apareció despejada y la brisa era suave, así que optaron por cenar fuera, recostadas perezosamente en dos sillones reclinables.

El resto de la cena se la pasaron hablando de diversos temas, hasta que ahondaron en la familia de la inglesa.

-…Y decidí que sería mejor quedarme a pasar las fiestas con ellos, hacía demasiado tiempo que no estábamos juntos como familia. Sé que ellos tratan de comprenderlo, pero el mundo mágico ha sido especialmente complicado este último tiempo.- murmuró pensativamente, jugando con el borde de la copa de vino, que ya no tenía más.

Hermione frunció el ceño al recordar cuando dio con el paradero de sus progenitores y lo mucho que le dolió cuando su madre la miró como si fuera una desconocida, preguntándole si necesitaba algo con total ingenuidad. Se sorprendió un poco al sentir la mano suave de Fleur tomando la suya con cariño.

-Cherie, lo hiciste para protegerlos.- murmuró la rubia seriamente, mirándola con sus profundos ojos azules que calmaban a la castaña.-Todos nuestros seres queridos fueron un blanco posible para los mortífagos y ellos estarían desprotegidos frente a la magia.

A la bruja menor no le quedó más que asentir, suspirando, permitiéndose disfrutar de las caricias que el pulgar de la francesa hacía en el dorso de su mano.

-Temí por ti tantas veces, Fleur.- admitió con poca vergüenza gracias al vino ingerido.

Sintió que le apretaba más fuerte la mano y unos delicados dedos se posaron en su mentón, indicándole suavemente que volteara su rostro hacia ella.

-También temí por ti, pero nunca dudé en que lo lograrías.- contestó con seguridad, dándole una sonrisa pequeña.-Realmente le haces honor a la Casa Gryffindor. Toda una leona.- bromeó entonces, pasando con dulzura los dedos por la melena chocolate de la inglesa, que con el tiempo había empezado a estar más domesticada.

Hermione resopló con fingida indignación, pero sonreía sinceramente.

-Gracias por confiar en mí.- dijo, y la francesa sonrió maravillosamente en respuesta.

Pasaron un eterno minuto en silencio, mientras Fleur arrastraba sus uñas por entre el cabello de Hermione y la inglesa cerraba los ojos dejándose hacer. Podía sentir la respiración de la francesa casi en su rostro, pero no se atrevía a abrir los ojos por miedo a no poder manejar su cercanía y cometer alguna estupidez.

Entonces sintió los labios mullidos de Fleur en su frente, duró sólo un instante y fue suficiente para que se atreviera a mirarla, pero la francesa ya se había incorporado, tomando los platos y cubiertos, mientras se dirigía a la entrada.

-Me encargaré de esto. Ahora, por favor, sólo ve a descansar, mañana será un largo día.- le dijo antes de entrar a la casa.

Hermione asintió torpemente. Sería un día muy largo para aguantarse las ganas de besarla, y ni siquiera quería pensar en lo que restaba de la semana ¿Cuándo y dónde sería el momento perfecto para admitirle sus sentimientos?

Por un instante, pensó en simplemente ir hacia la cocina y sin más preámbulos besarla como si la vida se le fuera en ello.

Pero al final, concluyó que podía esperar hasta el día siguiente para reunir más fuerzas, en especial porque el alcohol estaba comenzando a afectarla y no quería pasar vergüenzas balbuceando ebrias cursilerías.

Excusas... escuchó del fondo de su mente y suspiró con frustración.

Mierda, nadie le dijo que sería tan difícil hacer una declaración de amor. Y ni mencionar el declararse a una veela.

Hermione repentinamente sintió empatía hacia Ron y su cara violeta de la vergüenza.


Y terminamos el día 2, quienes esperaron o imaginar un BUEN beso?

Bueno, no, no todavía! jajaja

espero les haya gustado y espero sus reviews para ver qué tal les parece que se desarrolla la trama..

Nos leemos pronto!