Hola se que eh tardado muchisimo en subir la continuación pero la verdad eh estado muy llena de problemas y depresión queria eliminar la historia pero crei que no seria justo para algunas personas que la estaban leyendo y me animaron a seguirla sin mas aqui les dejo la continuación es pero y sea de su agrado. Disculpen las faltas ortográficas _
Ciertas verdades
Hinata como hija única del señor Hiashi, tenía ciertas tareas que llevar a cabo. Ser la única hija heredera era algo estresante y de colmo tener la competencia de su primo por la herencia de su padre. Estar en la familia era como entrar en un campo de guerra, no sabías quien podía apuñalarte por la espalda.
Pero había cosas que su papá nunca le informaba como las veces que salía a media noche con su primo y regresaba hasta el siguiente día o peor aún, después de una semana sin dar alguna explicación alguna justificándose con un "eres demasiado débil para enterarte".
Estaba algo exhausta de que la trataran como una niña pequeña, todos en la mansión la trataban como si de un frágil cristal se tratara. Tenía unas clases especiales de combate cuerpo a cuerpo única de los Hyugas llamada "Byakugan" consistía en varias técnicas de Taijutsus de puño suave algo complicadas. No era tan buena como su primo pero tampoco mala para no saber defenderse, no recuerda desde cuando la obligaban a practicar solo tenía en mente que era algo esencial en su familia que pasaba de generación en generación.
-Señorita hinata creo que esto es todo por hoy- Decía Ko al despedirse después de haber terminado una sesión diaria de práctica como siempre.
-Claro, gracias por su duro esfuerzo Ko sensei- dijo al despedirse igualmente abandonando esa habitación con prisa para ir a su habitación. Al correr por los pasillos se topa con su primo que al mirarla se sorprendió, venía con un brazo vendado. La última vez que lo vio fue hace unos dos días y había estado perfectamente bien al retirarse con su padre a sus asuntos clasificados.
-Primo Neji… te encuentras bien- dijo algo preocupada.
-Claro, no te preocupes no es nada solo tuve un pequeño accidente, pero nada de que preocuparse- dijo fingiendo una sonrisa que claramente Hinata noto.- ¿Qué tal tu como has estado?, últimamente ha mejorado mucho tu Byakugan según me ha dicho mi tío, eso me alegra sigue poniéndole empeño.
-Neji… - dijo más seria de lo habitual.- Eso que te has hecho en el brazo, ¿es debido a las salidas con mi papá?- le cuestiono, estaba harta que la hicieran aun lado con esos asuntos o peor aún pensaran que no se diera cuenta de ello.
- No querida prima, pero dígame… ¿Porque ha llegado a tal conclusión?- era obvio que tal pregunta de le había dejado tenso, temía que ella se diera cuenta de todo. Detestaba mentirle pero su tío le había hecho jurarle jamás contarle a Hinata. Para Hiashi, Hinata era su flor de loto, la luz de sus ojos. Luz que no podía ser manchada, si ella se enteraba de lo que su clan entero escondía temía que jamás lo perdonaría ni a él y mucho menos a su padre.
-Solo simple curiosidad, se me hace raro que hace días estuvieras bien y apenas te fueras regresaras herido… ¿no es misterioso?- le volvió a cuestionar. Neji solo rogaba que cambiara de tema.
- Creo que ve demasiadas películas querida prima- le dijo al momento que disponía a marcharse dejando a Hinata con la duda.
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Las evaluaciones nunca le habían parecido agradables, el simple hecho de ver que tan iba académicamente le valía, pero a su hermano no. Itachi siempre fue más como un hijo ejemplar desde que tuvo uso de memoria, siempre solía recordar como su padre alababa a su hijo primogénito.
-Sasuke- le llamo Itachi.- Ya vi tus calificaciones… no creí que le pusieras tanto empeño aunque tuviste unas que otras inasistencias- hizo pausa mirando a su hermanito que tenía una mirada incrédula.
- Ah… - fue lo único que salio de sus labios al observar a su hermano tan entusiasmado.- Ni que hubiera ganado un premio nobel – pensó.
- Por favor Sasuke sigue así… es por tu bien. Por el de los dos – dijo Itachi y antes de que Sasuke le reclamara el timbre de una llamada telefónica saco al mayor de su entusiasmo para ver a quien pertenecía dicha llamada cambio de pronto. Salió de la sala rumbo al pequeño balcón que tenía el departamento y el menor solo podía ver su cara de preocupación… podían ser demonios pero no tenían un oído súper sónico como para escuchar a lo lejos, ese sentido era como el de cualquier humano. Itachi no tardo demasiado, al momento que colgó opto por mantenerse afuera por un momento y después entro al departamento donde claro Sasuke exigiría una respuesta a su repentino cambio de humor.
Al entrar vio a su hermano sentado en el sillón más chico del juego de tres piezas que tenía su pequeña sala. Parecía preocupado así que fue breve. – Hablo Madara… al parecer algunas cosas se han complicado, antier una de sus bodegas fue atacada por cazadores. Dice que están buscando a Obito – podía ver el asombro que presento Sasuke al decirle eso.
-¡Imposible!, hace años que no se ha sabido nada de los cazadores y menos de Obito… ¡Nosotros no tenemos que pagar las estupideces que haga él! – exclamo, estaba harto de ese maldito primo suyo que solo atraía problemas a la familia y embajada.
-Sasuke… regresare al consejo - podía ver claramente como el menor de los Uchihas desaprobaba eso. – Madara está en apuros por culpa de Obito, puede que sea un estúpido pero después de todo es su único hijo.
Madara era un demonio viejo de unos ciento cincuenta años que aparentaba unos cincuenta años en el mundo humano. Él había ido en contra de las leyes de su propio mundo para vivir con los humanos así siendo expulsado de su clan. Al vivir un tiempo con los humanos se enamoro y caso con una mujer humana así concibiendo a Obito. Tras nacer Obito muchos demonios y humanos estaban en contra haciendo prácticamente una guerra entre ambas especies y mundos. Madara no era un demonio rencoroso solo quería vivir en paz, por ello fundo una embajada donde humanos y demonios discutían asuntos diplomáticos. Óbito tras la muerte de su madre tenía cierto resentimiento hacia los demonios como los humanos. Jamás se acató a ninguna de las dos reglas humanas ni las de los demonios. Por ello era un dolor de cabeza a tratar.
Sasuke sabía que cosas malas se avecinaban y solo podía dejar a su hermano formar parte de ellos, después de todo le debían casi todo a Madara que jamás los abandono cuando su mundo se encontraba en destrucción ofreciéndoles casi de inmediato alojamiento.
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cherrymarce muchas gracias por seguir apoyandome y si espero hacerla un poquito mas emocionante y para ser la primera vez en escribir de demonios dare lo mejor con mi imaginación :3
