Que tal! Minna, domo arigatou por sus comentarios tan alentadores. Disculpen el retraso, trato de ponerme al día en los fics, aunque en estos últimos días me fue un poco complicado, de verdad, lo siento mucho. Sorry por no actualizar, la verdad es que este capi estaba listo desde la semana pasada, pero estuve enferma por tiempo, ni siquiera me dejaron salir de mi cuarto… Aún estoy un poco mal, y estoy aprovechando la ausencia momentánea de mis padres para subir una nueva parte de la historia, je je.
Bueno, creo que es demasiado palabreo, así que sin más vamos con la continuación de Flores en Primavera… ¡Espero que lo disfruten!
ADVERTENCIA:
Itazura na Kiss no es mio (¡que bueno fuera…) es obra de la genial mangaka Kaoru Tada-sensei, cuya maravillosa imaginación ha producido efectos perjudiciales para mí, tales como adicción, falta de sueño, impaciencia por ver más capítulos y la necesidad de escribir esta historia.
FLORES EN PRIMAVERA
CAPITULO 3: DESPERTAR
-¡KOTOKO –CHAAAAAN! ¡Cuánto me alegro que hayas despertado! -La madre de Irie Naoki, chillaba alegremente al ver que su hija política había abierto los ojos. Le besaba y le acariciaba la frente, aunque no le daba la oportunidad de hablar.
Mientras tanto, afuera, detrás de las frías puertas del cuarto, los médicos y enfermeras hacían todo lo posible, por calmar los ánimos de la familia Irie, que se encontraba en shock al escuchar el pronunciamiento médico.
Flashback
-La paciente Irie Kotoko ha sufrido un trauma bastante serio en el cerebro, el cual ha afectado partes importantes de la memoria. Es muy posible que también haya olvidado cosas tan básicas como hablar o comer. Se espera que no sea un caso severo y que con el tiempo, pueda recordar algunos aspectos de su vida anterior, no obstante,…
El médico que comunicaba la noticia, suspiró y meneó tristemente la cabeza. Hizo una pequeña reverencia y se alejó, dejando a la familia, sumida en una terrible inquietud.
Los parientes y amigos de la pareja se miraban mutuamente, mientras trataban de romper el incómodo silencio, cuando escucharon:
-¡La paciente ya despertó! ¡Irie Kotoko ha despertado!
Fin del flashback
-Kotoko-chan, ¿estás mejor, verdad?-decía sonriendo, Noriko, tratando por todos los medios de evitar que la enferma hable – No sabes lo preocupados que estábamos por ti... – la voz salía levemente temblorosa - Debes estar cansada, así que será mejor que… será mejor que… yo… y… - casi de improviso, comenzó a sollozar calladamente. Intentaba que las lágrimas no cayeran por sus mejillas, sin embargo, la opresión que sentía en el corazón la asfixiaba de tal forma que, la única manera de desahogarse era llorando. Noriko-san se daba cuenta que aquella persona que estaba echada no era su querida "Kotoko-chan". Era sólo una capa exterior de ella.
-Madre… - dijo Naoki, aproximándose a su madre, y posando una mano en su hombro.
-… ¡Ella no está! ¡Ella no está! – Y sin poder evitar más el dolor de perder a Kotoko, se volteó contra su hijo y acurrucándose en su pecho, empezó a llorar.
En un lugar muy distante de la ciudad, en una casa de campo, el abuelo materno de Naoki se había enterado de las nuevas en la ciudad por su yerno. Apenas colgó, se quedó pensativo por un momento, mientras decidía que iba a hacer. Suspirando profundamente, comenzó a llamar a los habitantes del lugar para explicarles la difícil situación que pasaban sus parientes de la ciudad, en especial Naoki nii-san.
En la discusión que mantuvieron, la mayoría sugería que la pequeña Kotomi no debería saber el estado de su madre hasta que ésta se encuentre mejor y debía vivir junto con sus abuelos por el tiempo que se estimara necesario. Como la hacienda era grande y las habitaciones eran numerosas, bien podrían mantener una boca más. Además, en casa de la familia Irie, con el padre trabajando en el hospital, los abuelos dedicados por completo a la rehabilitación de la madre y con Yuuki estudiando, Kotomi podría a ser una carga.
La otra parte no estaba tan de acuerdo con esa idea. Si bien aquella salida en un punto de vista meramente práctico era ideal, no era tan fácil. En primer lugar, debían obtener el consentimiento del padre de la niña, para poder traerla al campo. Además, nada garantizaba que alejada de los suyos, la pequeña se sintiera tranquila. Lo más probable es que preguntase a cada momento por sus padres o que enfermase de melancolía.
El abuelo se levantó de la mesa y agradeciendo a su numerosa familia la atención, decidió ir él a la ciudad, para cuidar a Kotomi y si fuese necesario, ocultarle la verdad.
Kotoko miraba con curiosidad a la señora que lloraba enfrente a ella y al joven que la sostenía. Podía ver el rostro lloroso de la mujer, pero por más que pretendía mirar la fisonomía del joven, no podía definir su expresión. Los ojos de Naoki se encontraban ocultos bajo el flequillo, dándole un aire un poco misterioso.
La joven con un poco de esfuerzo, tomó la mano de la señora, haciendo que ésta, al sentir la ligera presión en su mano, dejara de llorar abruptamente. Cuando sus miradas se encontraron, la muchacha meneó negativamente su cabeza, sin dejarla de mirar.
"No tienes por que afligirte" – parecía decir esa expresión. Sin embargo, en vez de consolarse, la señora lloró aun más, porque aquella chica parecía estar diciendo esas palabras a una persona extraña. Aun se percibía aquella calidez humana en los ojos de Kotoko, pero faltaba en ellos el amor con el que normalmente se dirigía a ella.
-¡Mamá! Llaman de la casa de tu padre – indicó asomándose tímidamente al umbral de la puerta, el señor Irie. Una vez que su esposa salió, miró a su hijo y le comunicó que el también debía salir, pues era necesario tratar sin demora un asunto de naturaleza urgente.
El joven doctor asintió levemente e indicó a su padre que saldría en un momento. Irie padre, cerró la puerta. Apenas sintió que los habían dejado solos, Naoki observó largamente a su esposa, que se entretenía mirando la ventana.
-Kotoko… Sé que puedes escucharme, sé que estás allí – Naoki se sentó en una silla próxima a la cama, haciendo que la joven posase su mirada en él por un instante para luego dedicarse a inspeccionaba los extraños aparatos que la rodeaban.
-Kotoko.
Naoki contemplaba de una forma intensa a su esposa, que parecía haberse olvidado de su presencia en la habitación.
-Kotoko.
La joven no reaccionaba. Seguía buscando con la vista, al parecer, algo interesante en qué distraerse.
-¡Kotoko!
La muchacha se sobresaltó. De forma repentina, Naoki, había posado su mano sobre uno de los hombros de Kotoko, y a pesar de que su expresión seguía seria e imperturbable, la mano le temblaba casi imperceptiblemente. Se notaba las ganas que tenía el joven doctor de zarandearla hasta que reaccionase.
-¡Kotoko! ¡Vuelve Kotoko!...Vuelve a sonreír como antes lo hacías para mí, vuelve a decirme que eres feliz sólo estando conmigo… vuelve a… - Naoki había retirado su mano de ella, asiéndose de las barandas de la cama, mirándola con atenta seriedad. Al no tener ninguna señal, acarició su frente y dándole un beso en la frente, salió de la estancia, dejando a la chica desconcertada.
Al abrirse las puertas del cuarto, salió un Naoki serio y preocupado. Su familia lo esperaba con ansias. El padre de Kotoko quiso entrar para estar con su hija, pero Naoki lo atajó por el brazo y respetuosamente le previno lo que encontraría en ese cuarto.
-Oji-san. Es mejor que si no está preparado para lo que va a presenciar, prescindir el verla…por lo menos, por ahora.
-Naoki-kun. Ella es mi niña… Además, su madre me encargó que la cuidase. Aún hay muchas cosas que no sabes de ella que es mejor que las conozcas. He pasado por esta situación y la entiendo. Sé como enfrentarme a esto y creo que podré manejarlo. No te preocupes… Ella estará bien… - Aihara Shigeo le dio unas paternales palmaditas en la espalda y entró al cuarto.
-… O por lo menos, eso deseo… -murmuró el padre esperando no ser escuchado.
Naoki se sentó en una fría banca del hospital, mientras decidía la forma de cómo tratar el tema con Kotomi y evitar en lo posible que la niña se preocupara. Kinnosuke que regresaba con algunos bocadillos para su esposa, reparó en el perfil preocupado del joven y haciendo una seña a Chris, le dio los pequeños paquetes y se sentó junto a Naoki. Carraspeó ligeramente para llamar la atención de su interlocutor se cruzó de brazos y comenzó a hablar despreocupadamente.
-Oye… Sé que no siempre hemos sido buenos amigos – Naoki volteó su rostro a Kinnosuke y lo miró como diciendo "a santo de que me dices eso ahora" – Claro que tengo muchas ganas de partirte la cara por faltar a tu promesa…aunque… me irrita más esa tonta actitud tuya. ¿Qué te pasa? ¿Acaso el gran genio no puede resolver este problema?... – Por el lugar donde los dos hombres conversaban se sentía una atmósfera un tanto enrarecida y Chris reparó que de su ex – prometido salía un extraño humo negro y un aura bastante terrorífica. La familia Irie los miraba con estupor, y con mayor sorpresa se fijaban en la esposa de Kinnosuke, que sonreía beatíficamente. Yuuki se acercó a la chica para preguntarle el por qué de su estado de ánimo.
- ¿No se supone que debería estar preocupada? A ese paso, onii-chan y Kinnosuke-san van a pelearse…
-No lo creo así. Después de todo, Kinnosuke se está cobrando lo que le hizo pasar Naoki en la escuela y en la Universidad. – ante la gesto de incredulidad del muchacho, sonrió aún más – Y ahora que lo pienso no sé como una chica tan dulce como Kotoko se enamoró de alguien como Naoki. ¡Y mi esposo, en secundaria, quería salir con ella! Definitivamente no tiene buenos gustos para escoger a los hombres…- Chris pareció confundida y tosió un poco para cambiar el tema – De cualquier manera, lo conozco y aunque no lo parezca, lo está animando Quizá no sea una forma común de animar, pero ayudándole a liberarse de la presión y a relajarse, ¡Ah! ¡No es verdad que mi adorado esposo es perfecto! –terminó diciendo con adoración. Yuuki suspiró posando una mano en la cabeza.
-Ya veo, ¿has venido hasta aquí para decirme esas cosas desagradables? Me está molestando esa impertinente actitud tuya - Naoki de forma casi casual estaba apretándose las manos como si fuera a aporrear a alguien.
-Bueno, no exactamente. Hay algo que quise hacer cuando te ibas a casar con Kotoko, y creo que es una buena oportunidad.
-¿Eh?
-¡IRIE DESPIERTA DE UNA VEZ! –gritó el cocinero dándole un certero golpe al médico directo a la mejilla… que por fortuna no cumplió su objetivo. Naoki la desvió parándose oportunamente, haciendo de Kinnosuke cayera de plano al suelo.
-Muchas gracias por tus buenos deseos. Por lo visto, estoy más despierto que tú. – Naoki miró al hombre que estaba casi en el suelo y le sonrió –Parece que la única forma en la que te conduces mejor, es cuando actúas de forma impetuosa, muchas gracias. Estoy mucho mejor. Y ahora – dijo dirigiéndose a su madre – Por favor, cuiden a Kotoko por mí. Tengo unos asuntos que debo resolver.
Era ya la hora de ver a Kotomi… Tal vez la amiga de su hermano menor estaba a esas alturas, exhausta y a punto de morir de fatiga.
En tanto, en otro lado del Japón, muy lejos de la ciudad….
-Abuelo, ¿está bien que se vaya así no más?
-Estaré bien. Además el "otro abuelo" - se refería al fantasma protector de la familia que los acompañaba siempre – los cuidará muy bien. Bueno, ya llegó el autobús. ¡Nos vemos!
El abuelo subió al carro, dejando a su familia con bastante miedo. Ya se habían olvidado del espectro familiar. Estaban más que seguros que esa noche no podrían conciliar el sueño.
-¡Naoki-kun! ¡Espera!
-Oji-san…
El señor Aihara había salido a toda prisa del hospital, buscando a su yerno. Había un par de cosas que debía tratar con él.
-¿Por qué no recogemos a mi nieta juntos? Me gustaría conversar contigo.
-De acuerdo…
-¿Te hablé alguna vez como perdí a la madre de Kotoko?
-No… Kotoko tampoco me lo dijo.
-Es que ella no estuvo en los últimos días de su madre. Mi esposa también sufrió un accidente de esta índole… ¿sabes? Estuvo un tiempo en coma en el hospital. No fueron buenos tiempos. Apenas el negocio estaba funcionando y aunque no lo pareciese, mi querida esposa era de gran ayuda para mí. Fue terrible. No le dije nada a Kotoko por temor a que ella sufriera. Y yo… yo fui un tonto. Mi hija jamás me reclamó nada, pero estoy casi seguro, que ella hubiera preferido estar con su madre. Naoki-kun – dijo el señor parándose de improviso y sujetando a su yerno por el hombro – Naoki-kun, a veces es mejor decir la verdad que callarla por temor a dañar a los demás. Tal vez sea bueno que no la vea ahora, pero debes preparar el corazón de tu hija para que sea fuerte y pueda cuidar a su madre. Te aseguro que ella te lo agradecerá después.
-Oji-san…
-¡Eh! Bueno, es todo lo que quería decirte. Escoge el mejor momento y díselo con franqueza. Te estamos apoyando todos. Konomi está trabajando y no siempre podrá cuidarla… Tal vez sea mejor que contrates a una niñera para que se haga cargo por un tiempo hasta que las cosas mejoren y Kotoko esté en condiciones de ver a la niña.
Ambos se miraron con simpatía. El hombre más viejo le sonrió como dándole ánimos al joven y le señaló a la pequeña niña que corría alegremente hacía él.
-¡Papá!
En un punto determinado de su alocada carrera, saltó, cayendo directamente en los brazos de su padre, al cual empezó a saludarlo alegremente.
-Papá, viniste temprano hoy. Hola, abuelito – saludó dirigiéndose al Sr. Aihara. A pesar que los dos hombres tenían una sonrisa, Kotomi, con su natural sensibilidad percibió un clima extraño y hostil – Papi… ¿Por qué mami no ha venido contigo? ¿Sigue trabajando?
Naoki miró confusamente a su suegro que asintió fijando su vista en él. Era en ese momento o nunca.
-Kotomi, mamá… no podrá venir a recogerte por un buen tiempo. Ella está un poco enfermita y debe reposar. –La niña hacía el ademán de preguntar algo, pero Irie le cortó – No podrás verla por un tiempo hasta que se recupere.
Kotomi abrió su boca, pronta a llorar. Mas al ver el rostro demudado de su padre y la actitud serena de su abuelo, se calmó. Comprendió que ella debia ser la nueva fuerza de su padre, y como tal, debía consolarlo, aunque eso significase tragarse todas las lágrimas.
-Haré lo que sea papá… - sollozaba la niña, tratando con mala suerte de mostrarse fuerte frente a su padre. La escena era conmovedora: la niña de cabellos castaños, tan parecida a Kotoko, lloraba en silencio, secándose sus ojitos con el dorso de las manos. El padre se había arrodillado junto a ella y la abrazaba con ternura. Parecía que la fuerza de ambos, solucionaría todos los problemas. Parecía que la madre pronto aparecería, abrazaría a la hija y de la mano con su esposo, pasearían por el parque.
Nada pasó. Kotoko no apareció y la conmovedora escena parecía que se opacaba por una cortina de desesperanza. La película quedaba trunca sin final feliz.
CONTINUARÁ…
¡Me alegra que sigan la historia con tanta expectativa! … Estuve editando dos o tres veces este capitulo, porque no me sentía muy contenta con el resultado… En fin. Espero que les haya agradado este capitulo y nos estaremos viendo en el siguiente acto de Flores en Primavera.
Suspenso, drama y romance es lo que parece venir en el siguiente cap… ujuju...
Agradecimientos especiales a:
pichicoy, Angel2012Negro, kasaru-chan28, irene
Muchas gracias por su apoyo a través de sus reviews, espero no haber decepcionado… ¡Hasta la próxima!
Cualquier cosa, como saben, critica destructiva, sugerencia o comentarios en el botón de los reviews!
¡Nos lo vemos pronto!
hIT-CHAN
