LA PLAZA DE LA CONCORDIA
CAPITULO III "una niña encantadora"
- Si ya te oí, pero tú y yo iremos a otro lado Dijo Joe en un tono tan grotesco y con una mirada tan penetrante, haciendo que la pobre de Francoise, se llenara de un miedo terrible, en que problema se había metido.
- Por favor no me haga nada, se lo ruego.
-Vaya y ahora hasta me hablas de usted; ¿A que le tienes miedo Francoise?
- Siempre tomo mi distancia con desconocidos. Agacho la cabeza y dejo que sus lagrimas corrieran libremente por sus mejillas.
- Baja del auto Dijo él sin detenerse a mirar el estado de tensión en el que estaba la muchacha.
- Apenas levanto la vista para darse cuenta de que estaba apunto de entrar a un hotel ¿Es un hotel? Pregunto como si no hubiera visto uno en toda su vida.
- Joe estaba punto de reírse por aquella pregunta tan obvia pero contuvo la risa y Exacto es un hotel ahora baja del auto, por cierto ni se te ocurra tratar de huir, he perseguido a tantos artistas con ínfulas de grandeza que bien podría participar en las olimpiadas.
Entraron al hotel y lo primero que hizo Joe al llegar a la recepción fue pedir las llaves de su habitación, caminado de inmediato al elevador llevando casi a rastras a la joven rubia que lo acompañaba, hasta la habitación del joven japonés donde entraron y Joe cerró la puerta con llave tras de si.
- ¿Puedes comer algo si quieres? Le dijo Joe a Francoise al momento que levantaba el auricular del teléfono Te lo aconsejo tendremos mucha actividad esta noche preciosa
- ¡IDIOTA! Fue lo único dicho por ella, sentándose en una silla que estaba al frente de un escritorio con un montón de papeles desordenados
- El solo se sonrió ante el comentario y retomo su llamada Operadora comuníqueme a Japón por favor. Pidió Joe dando el número telefónico al que deseaba ser comunicado.
- Su llamada esta lista espere un momento por favor.
- Hola.
- Guten tag, Guten Tag Abteilung von Jet und Joe
- ¡¿Albert?, ¿Que estas haciendo tu ahí?
- ¡Joe!, amigo eres tú mi corazón no soporta tanta emoción al oír tu voz y tu solo preguntas que hago aquí.
- Haz que te revisen no quiero que vaya a darte un paro cardiaco y después me eches la culpa a mi, cielos lo olvidaba eres doctor, mira no tengo mucho tiempo esta Jet por algún lado.
- En absoluto, no es que me guste fungir de secretaria pero me comento que tenia una reunión muy importante con los directivos de una editorial Italiana.
- La dichosa reunión la olvide por completo, creo que mañana llamare para saber que paso con eso, hablando de otra cosa de pura casualidad no te acordaras de la direccion de Pierre Luigi.
- Espera creo que la tengo anotada en mi agenda personal. Albert dejo el teléfono por un momento, y fue corriendo a buscar la agenda al cuarto que ocupaba como huésped Ya la anotaste.
- Si, mira que no soy retrasado, amigo seguro de que todavía lo encuentro ah Dijo Joe dejando el tono de sarcasmo, regresando a su habitual modo de hablar.
-Lo que se dice seguro no estoy, ¿Para que lo quieres?
- Voy a ser un regalo Fue lo ultimo que dijo antes de colgar el teléfono y volver donde Francoise.
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Francoise, se encontraba ahí sentada perpleja sin creerse todavía que estuviera en aquella situación tan terrible a merced tal vez de un maldito degenerado que solo Dios sabia que podía hacerle y solo ella había tenido la culpa se estaba lamentando por no haber seguido al pie de la letra las advertencias de su hermano Jean Paul
- Todo listo podemos irnos Le ofreció amablemente la mano a la joven Francesa y esta la rechazo
- ¡YA BASTA!, ¿QUE PRETENDE USTED HACIENDO TODO ESTO?
- Podrías tranquilizarte, todavía no pienso hacerte nada Fue la única contestación al tiempo que la tomaba fuertemente de la mano
Todo el camino a la casa de Pierre Luigi se fue en los lloriqueos de Francoise, y si algo detestaba Joe era que una mujer llorara delante de él, aunque el fuera el culpable de esa situación tan penosa.
- Francoise, por favor no te pongas asi te juro que no voy a hacerte nada. Volvió a decir Joe ya en el coche
- Ah no entonces podrías decirme ¿porque no me llevas a mi casa? Dijo a chica entre sollozos No sabes todas las ideas estúpidas que están pasando ahora mismo por mi cabeza.
- ¡Mira!Y le señalo el edificio que estaba al costado izquierdo de donde Joe había estacionado el auto.
- Pero eso...
- Una tienda de ropa, para que compres lo que quieras para el baile.
- ¿ Te estas burlando de mi? Pregunto sin dejar de mirarlo a los ojos
- No, jamás haría eso tómalo como quieras voy a regalarte lo que quiera que escojas de esa tienda.
- ¿ Cuánto va a costarme tu regalo?
- Una invitación a cenar solo eso.
- ¿Por que haces esto, no entiendo nadie le regala nada a una persona que acaba de conocer mucho menos algo que puede salir muy costoso a cambio de nada?
- Solo, me simpatizas eso y que no se me hizo justo como te trataron tus amigas deberías lucir como una verdadera princesa.
- Y lo de la voz amenazante y...
- Joe soltó una fuerte risa Debiste ver tu rostro.
- Asi que se te hizo gracioso, casi me muero de un susto. Pero al decirle eso no puedo evitar mirar a los ojos de aquel joven que casi acababa de conocer, y lo único que pudo deducir fue que si se hubiera detenido antes a mirar aquellos ojos cafés no se habría preocupado tanto
- Será mejor que entremos.
Entraron a la majestuosa tienda y todo en ella era elegantísimo, los candiles alumbraban tenuemente al contraste con las alfombras y la decoración casi perfecta al puro estilo Luis XV, completada por la exhibición de los numerosos modelos de ropa de la temporada, sin lugar a dudas la perfección de aquellas prendas denotaban su alta costura.
- Perdone ya cerramos venga mañana. Dijo el dueño de la tienda distraído por estar haciendo un inventario y solo el sonido de la puerta al abrirse lo llevo a deducir que alguien habia entrado
- Venga mañana asi recibes a un viejo amigo Dijo Joe en un tono sumamente molesto
- Joe Shimamura no lo puedo creer camino hacia el para darle un abrazo ¡Que gusto verte de nuevo!
- Tanto tiempo, veo que no te ha ido nada mal.
- ¿Pero dime a que se debe tu repentina visita? Pregunto con asombro el diseñador.
- Un favorcito, necesito algo impactante quiero un traje de fiesta para señalando a Francoise
- ¡OH cielos! Me hubieras dicho que venias con tan linda mujercita.
- Lo que pasa es que tú siempre te emocionas demás ¿ Entonces puedes o no?, Diseñador de pacotilla.
- ¿Cómo para cuando?, Japonés imbécil Pregunto el joven diseñador.
- Respeta que no estamos solos y la señorita es toda una dama ¿Para cuando lo necesitas Francoise?
-Dos semanas Dijo ella sin abandonar la pena
- Siendo asi, lo mejor será tomarte las medidas de una vez. Comento eso mientras preparaba su cinta para tomar las medidas de la joven
- Entonces yo comeré Joe que ya tenia demasiado hambre al no haber comido casi nada en todo el dia.
- Supongo que ya sabes donde esta la cocina.
- No se pero en vista de que esta es como mi casa, supongo que no habrá problema si la busco.
- En lo absoluto...permíteme, deja cierro bien la tienda y enseguida regreso Pierre Luigi pareció quedarse pensativo por un momento Te llamas.
- Me llamo Francoise.
- Si por supuesto enseguida vuelvo.
- Francoise solo asintió con la cabeza, tomando un lugar en el enorme sillón que decoraba la tienda, sin creerse aun que estuviera en ese lugar tan elegante a punto de que Pierre Luigi le tomara medidas para hacerle un vestido a petición de Joe, Es que simplemente no se creía que el famosísimo joven diseñador parisino fuera ir a serle un vestido especialmente para ella.
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Jet estaba llegando a su casa después del arduo dia de trabajo que había tenido, y con demasiado aburrimiento provocado por los Italianos tan insoportables que si no fuera porque necesitaban esa firma, quizás evitaría el tener que volver hablar con ellos. Eso aunado al hecho de que durante todo el trascurso a la casa de Myo esta no había dejado de hablar sobre una sarta de tonterías que no eran otra cosa que los típicos chismes que solían rondar en las oficinas entre las secretarias.
- ¡Estoy tan cansado!, que quisiera dormir y dormir Decía Jet entre suspiros, dejándose caer en un sillón ¿Estuviste todo el dia aquí metido?
- Si, necesitaba planear muy bien mi itinerario, estaré uno o dos días en Hokaido van a venderme una escopeta que uso el mismísimo Albert no termino de decir nada estaba todo confundido
- ¿Una escopeta que uso quien? Jet estaba aun más confundido
- Albert se llevo la mano para atrás de la cabeza UPS lo olvide, lo que si no olvidaría nunca es que pienses muy bien que días puedes tomarte libres.
- Que tiene que ver que yo me tome unos días libres con todo esto, ¿podrías explicarte?
- Sin rodeos, y sin tantas explicaciones te llevare a que te hagan exámenes de todo.
- Escúchame Albert hace muchos años que termine la Jet con una sonrisita demasiado nerviosa, imaginándose desde luego a que clase de exámenes se refería Albert realmente
- Estoy hablando de exámenes médicos, es más ¿Porque no descansas desde mañana?
- No puedo, los italianos quieren conocer la revista y en pocas palabras que les sirva de guia de turistas. Joe amigo.
- Ya veo, por cierto ya que lo mencionas hablo Joe.
- Asi y que quería, decirte que esta muy aburrido sin trabajar y lo tendremos de regreso mañana mismo
- No, solo quería la direccion de Pierre, no te parece extraño.
- Pues si, ha pasado bastante tiempo desde que lo vimos la última vez ¿te dijo para que pretendía verlo?
- Creo que para hacer un regalo, al menos eso fue lo que le entendí por teléfono
- Me parecería extraño, pero en vista de que tu quieres mandarle a ser exámenes médicos a alguien tan sano como yo y en la oficina aun siguen con el tema del planton que le pararon a nuestro amigo, nada me sorprendería.
- Jet, soy doctor y tu amigo y siempre es mejor prevenir que lamentar nunca esta de más hacerse un cheque Albert haciendo alusión a su profesión que tanto le agradaba ejercer aunque ahora estuviera de vacaciones. Además lo que le hizo esa estúpida a Joe no es algo que sea fácil de olvidar, ahora será mejor que te deje para que descanses.
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De regreso en la casa tienda de Pierre Luigi en Francia este le decía muy amablemente a su nueva conocida que la esperaba mañana para que escogieran juntos que color le gustaría en el vestido y que tipo de tela seria la adecuada para ella, se estaba tomando demasiadas molestias por que veía que Joe tenia especialmente interés en agradarle a la chica desde que había pasado lo de su exnovia.
- Te espero mañana entonces le dijo el diseñador a Francoise, al momento que se despedían ya en la puerta de la Tienda
- Aquí estaré, muchas gracias por lo de...no termino de decir nada porque Pierre la interrumpió
- Creo que no es a mi a quien tienes que agradecerle El diseñado esbozaba una enorme sonrisa sin dejar de mirar indirectamente a su buen amigo Joe
- A los dos muchas gracias. Comento la chica francesa subiéndose al auto de Joe para que la llevara por fin a su casa.
- Entonces en eso quedamos Joe, pagas lo que debes en el hotel y te vienes.
- si fuera estar aquí dos o tres días no aceptaría tu invitación, nunca me ha gustado dar problemas.
- Ya lo sé Pierre empezó a empujar a Joe por los hombros camínale que te esperando una dama afuera
- Dime donde estas estudiando y puedo pasar por ti mañana Dijo Joe muy amablemente
- Yo preferiria que no lo hicieras, mis amigas son muy comunicativas por no decir chismosas, estoy tan agradecida contigo.
- Creo que te gastas unas amigas muy especiales, y yo digo que mis amigos son unos Joe recordando a Jet, Albert y el mismo con unos años menos el dia que conocieron a Pierre
- Joe...
- ¿Dime?
- ¡Cielos espero no arrepentirme!, Aqui está la dirección te espero mañana da una beso en la mejilla y se baja del auto
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Mientras Joe y Francoise terminan de despedirse, Trinité y Madeline se encuentran hablando por teléfono.
- ¿Estaba muy enojada?
- Enojada es poco, yo más bien diría que estaba furiosa, hay gente que no soporta que le digan la verdad.
- Por que ella podrá dársela de muy digna, pero eso no le quita lo pobretona.
- Pues pobretona o no ni yo podría negar que baila excelentemente bien.
- ¡Trinité por dios!, Tengo una mal presentimiento nuestra querida amiga Francoise le podría ocurrir algo como Nataly.
- Y una humillación en el baile, no se como vamos a hacerle pero esa se pone el vestido que comparamos para ella o dejo de llamarme Trinité Voltaire.
- Estas hablando del vestido rojo chillante con vivos amarillos y flores de tejido.
- Exacto amiga, vamos a ver donde le queda todo el orgullo que dice que tiene.
- ¡Por favor amiga!, en esta vida no se puede ser asi de malvado
- Madeline, te esta fallando la memoria querida acaso ya se te olvido que por un descuido tuyo nuestra amiguita Nataly se fracturo el tobillo.
- El remordimiento no me deja pensar nos vemos mañana en la Academia.
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Después de dejar a Francoise en su casa e ir al hotel a liquidar todo este estaba de regreso en casa de Pierre Luigi tal y como se lo había prometido.
- Que bonita esta Francoise, ¿Donde la conociste? pregunto Pierre con una voz de contéstame galán
- La conocí hace como ocho horas en un café, de verdad es una niña encantadora.
- Realmente no lo parece, creo que te impresionaron el diseñador recordando lo difícil que era que alguien llamara la atención del reportero japonés
- Impresionarme a mi creo que tienes razón, tenia tanto tiempo sin se quedo pensativo por un momento
- Joe, ¿todavía sigues pensando en ella? pregunto con mucho tiento Pierre, no quería herir a su amigo o hacerlo recordar cosas demasiado tristes
- No, precisamente en ella más bien en lo que me dando un gran suspiro
- Nada de recordar a esa "cosa", hablemos de algo más importante como, ¿cuanto tiempo estarás en Francia?
- Como un mes, y no se porque tengo el ligero presentimiento de que este mes va ser muy importante en mi vida.
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