Bueno… después de tanto tiempo he decidido darle batalla a este monstruo. Desde la primera vez que subí un capitulo me decepciono esta pagina por no haber recibido ni un rr. Supongo que ha de ser por estar mal acostumbrada a la otra página donde publico. Pero voy a dar pelea. No me voy rendir. Por mi y por los dos o tres que me han dejado un rr. Gracias a esos dos o tres (si es que fueron tantos, porque ya ni recuerdo) y a los que no dejan…. DEJEN UN MISERO RR!!!!!!!!!! AL MENOS PARA DEJARME CONTENTA Y QUE DEJE DE HABLAR Y LOS DEJE IR AL CAPITULO…. Capitulo 3 Descubriendo mis sentimientos.

Habían pasado tres días de la llegada a Privet Drive y Harry ya no aguantaba más. Desde que había llegado a la casa de sus tíos no había salido de su habitación más que para comer y lo único que hacia era pensar en ella.

No pensaba ni en la magia, ni en las tareas que habitualmente tenían de un curso al otro, ni en sus amigos, ni siquiera en Voldemort. Ya no se preocupaba por leer "El Profeta" para ver si había noticias de él y cuando los recibía los dejaba tirados por el suelo como el resto de las cosas. Su habitación era un asco. Si Hermione o la Señora Weasley hubiesen entrado en ese momento, se hubiesen muerto del horror. Pero lo único que ocupaba sus pensamientos era Ginny.

Sonó el timbre. Harry ni se movió de su cama. De repente escuchó un grito proveniente de abajo:

-Muchacho, Baja ya. Te buscan.-

Se levanto de golpe e inconscientemente dijo:

-Ginny.-

Se arregló la ropa lo más rápido que pudo, se miró en el espejo y se peinó un poco su indomable cabello negro azabache, no mucho, porque a la pelirroja le gustaba más así. Salió corriendo. Se sentó de costado en la baranda para bajar más rápido y cuando llego abajo, la felicidad que llevaba se esfumó.

No era Ginny, era Remus.

-Ah, eras tú.-

-Tú me llamaste. Arthur me dijo que era urgente. Creí que te alegrarías de verme. ¿O esperabas a alguien más?- pregunto mordaz.

Tío Vernon miraba a los magos con el asco habitual, por lo que Harry miro a Remus y le dijo:

-Ven, vamos al jardín. Aquí molestamos demasiado y no nos dejaran hablar en paz.-

Remus y Harry salieron al patio y se sentaron bajo la sombra de un árbol que Harry había adoptado como su lugar favorito en esa casa, sin contar su habitación. Cuando estuvieron cómodos, Remus le convidó a Harry un chocolate, como era su costumbre desde que le había enseñado a conjurar su Patronus y le pregunto:

-Y bien ¿Qué era eso tan importante que querías hablar conmigo? Arthur dijo que se trataba de tu padre, de Sirius y de mí.-

-Más o menos... -

-¿Qué quiere decir "más o menos"?-

-Que si, tiene que ver con ustedes tres, pero la razón no es la que le dí al Señor Weasley-

-¿Le mentiste a Arthur? ¿Por qué?-

-En realidad no le mentí. Snape... -

-El Profesor Snape, Harry- Lo regaño Remus.

-El Profesor Snape- dijo Harry con fastidio. -Me castigo las últimas dos semanas y me hizo ordenar los expedientes del Señor Filch donde aparecían "Los Merodeadores", pero para su desgracia, no me afectó tanto como él quería. Todo lo contrario, me acerco más a ellos, los conocí más. Y me divertí mucho imaginando las cosas que hacían. No sé de donde sacaban esas ideas...- Harry dejó su mirada fija en el suelo como recordando cada cosa que había leído y notó que Remus también lo había hecho. Para evitar que la depresión les ganara otra vez Remus pregunto:

-¿Por qué no le dijiste a Arthur la verdad?-

-Porque no podía-

-¿No podías hablar con él? Creí que tenías confianza. ¿Qué te pasa? Me estás asustando.-

-Tranquilo... sí tenía que ver con ustedes tres. Me hace mucha falta mi padre y desde que los conocí a Sirius y a tí, ustedes han ocupado su lugar muy bien. Así que no le mentí del todo al Señor Weasley. Pero no podía decirle la verdad.

-¿Por qué?-

-A ver, ¿Por dónde empiezo?-

-Si no sabes por donde empezar, entonces Arthur tenía razón.-

-¿Razón?- se sorprendió.

-Sí. Tenia razón cuando me dijo que lo que tenías era un problema de polleras.-

Harry se puso rojo y Remus soltó una carcajada.

-Tenía razón ¿No?-

-Sí, es un problema de mujeres. Más bien, de una sola mujer.-

-Y dime. ¿La conozco?-

Harry no contestó, pero el color rojo que había tomado su rostro hizo reír más a Remus, que no pudo evitar decirle:

-Y por casualidad ¿Esa chica es cierta pelirroja que tiene como seis hermanos varones mayores que ella?-

No podía creerlo. ¿Había oído bien? ¿Remus le había preguntado eso? O ¿Solo fue su imaginación?.

-¿Qué dijiste?-

-Te pregunté si la chica de la que quieres hablar es Ginny-

-¿Cómo lo sabes?-

-Fácil Harry. Si no fuera ella, y necesitabas hablar tan urgente del tema lo hubieses hecho con Arthur. Pero esperaste a que pasara la luna llena para hablar conmigo.-

-Sí, es ella-

-¿Y qué pasa? ¿Te enamoraste?-

-¡Ese es el problema!- exclamó impaciente. -No sé lo que me pasa. No sé si es un capricho, si es algo temporal o... si me enamoré de ella.-

Esto último lo dijo con culpa. No podía permitirse enamorarse de la hermana de su mejor amigo. Ron jamás se lo perdonaría.

-A ver. Déjame hacerte algunas preguntas para definir primero lo que sientes y luego vemos que puedes hacer. ¿Te parece?-

-Lo que tu digas. Yo ya no sé que hacer. Me estoy volviendo loco.-

-Bien, dime, te gusta. Digo ¿Te parece bonita?-

-¿Bonita?, Remus ¡Es hermosa!-

Remus sonrió.

-¿Qué es lo que más te gusta de ella?-

-Todo, pero si tuviera que elegir algo te diría que su sonrisa. Me encanta verla sonreír. Además, me gusta que no es igual a las demás. Las chicas de su edad solo piensan en chicos y en ropa; a ella le interesan otras cosas, se preocupa por lo que está pasando, es más adulta que cualquiera, incluso es más adulta que Ron y Yo.-

Remus quiso hablar pero Harry no lo dejó. Había dejado la mirada perdida y solo hablaba de lo que le gustaba de Ginny.

-También me encanta su nariz. Cuando jugamos al Quidditch y tiene el sol de frente la arruga así.- Harry hizo el mismo gesto que Ginny. -Y su boca... esa boca... -

-¿Qué pasa con su boca?- Harry ya no se daba cuenta de la presencia de Remus. Solo hablaba como sí estuviera pensando en voz alta.

-Sueño despierto con esa boca. Cuando Ron no esta cerca, la miro y no puedo evitar imaginarme besándola.- Harry respondía las preguntas que Remus le hacía sin darse cuenta. Ni si quiera lo miraba.

-¿La extrañas?-

-Mucho. Demasiado. ¿Crees que Dumbledore me dejará ir aunque sea una tarde a "La Madriguera" para verla?-

-No. No creo que sea prudente que te vallas de esta casa por el momento. Falta poco Harry, ya irás y te quedarás el resto del verano.-

-¿¡Poco!? ¡Falta un mes y veintisiete días! ¿¡Te parece poco!?-

-El tiempo pasa pronto.- reía Remus.

-No cuando ella está lejos.- dijo el moreno con tristeza.

-Y cuando estás con ella ¿Qué sientes?-

-Mmm... Muchas cosas. Siento ganas de sentarme a su lado a hablar, de cualquier cosa, no importa de que, la idea es tenerla cerca. Siento que nada malo puede pasar. Que vale la pena seguir con todo esto solo por ella. Que no importa nada, solo estar a su lado. A veces, cuando Ron no esta cerca,- decía con entusiasmo -Me dan ganas de correr a donde está, tomarla de la cintura y besarla.- Harry cambió la cara de alegría por la de preocupación. -Ahí es cuando más me asusto. A veces tengo miedo de no poder controlarme-

-¿Por qué?-

-¿Te imaginas que pasaría si en un arrebato la abrazo y la beso? ¿Cómo crees que reaccionaría ella? ¿Y si se entera Ron? Me mataría.-

-¿Por qué te mataría?-

-Ron es muy celoso. Cada vez que algún chico se le acerca a Ginny, Ron explota de celos y lo primero que piensa es en la mejor manera de asesinarlo.- ambos rieron.

-Ya veo. Y tú ¿Qué sientes cuándo se le acerca otro chico?-

Harry cerro los ojos y recordó como se había sentido cuando la encontró con Dean detrás del tapiz del segundo piso. Se acabaron las risas de golpe. Harry miró muy serio a Remus y le dijo:

-Furia. Me dieron ganas de matar a Dean cuando lo ví besándola.-

-¿Dean Thomas? ¿Tu compañero?-

-Él mismo idiota. Sí-

-¿Ella sigue con él?-

Harry volvió a sentir como esa felicidad que había sentido cuando la pelirroja le contó que había dejado al chico, creció dentro de él.

-No. Lo dejó cuando volvíamos de Hogwarts.- dijo más feliz que nunca.

-Ah... -

-Ah ¿Qué?-

-Que está todo claro-

-¿Qué está claro?-

-Lo que te pasa-

-¿Y qué me pasa? ¿Es un capricho, no? ¿Se me chá a pasar en cuanto pase unos días más sin verla? Si, me voy a olvidar.-

-No Harry. No te vas a olvidar tan fácil de Ginny. Es imposible que te olvides. Estás enamorado de ella hasta las pestañas.-

Harry no respondió. Se puso más serio que nunca. Remus le estaba confirmando lo que más temía. Se había enamorado de Ginevra Molly Weasley. Pero ese no era el problema. El problema lo iba a tener cuando el Señor Weasley y Ron se enteraran.

-¿Qué pasa Harry?-

-... - Harry no contestó. Se había quedado pensando en lo que Remus le había dicho unos instantes atrás, y no parecía estar tan equivocado. Si no hacía otra cosa que pensar en ella, ¿Cómo se le ocurrió que podía ser solo un capricho?

-Harry... ¿Qué te pasa? Si yo fuera tú, en lugar de tener esa cara, estaría saltando de felicidad. ¿Por qué estas así?-

-Ron va a matarme... y El Señor Weasley... - Dijo Harry en un susurro

-No te preocupes por Arthur-

-¿Qué no me preocupe? En cuanto se entere que me enamoré de su "niñita" ¡Me va a lanzar tantos maleficios que voy a ir a parar a "San Mungo" sin escalas!-

-Jajajaja... No lo creo.-

-¿Qué no lo crees? Los Weasley's van a matarme. Solo a mi se me ocurre meterme con la única hermana mujer de seis celosísimos hermanos varones y por si esto fuera poco, la primera mujer Weasley en siglos. Pero el que más me preocupa es Ron. Se va a sentir traicionado, lo sé. No me lo va a perdonar jamás.-

Remus notó que a Harry, la reacción de Ron lo preocupaba mucho. Así que trató de tranquilizarlo.

-Bueno Harry, Ron tal vez sí sea tan celoso como tú dices. Pero la verdad es que, yo creo que si tú te enamoraste de su hermana el tendría que estar contento, ¿No?-

-¿Ron? ¿Contento? ¿Te estás oyendo? Tú no tienes idea de cómo se comporta Ron cuando algún chico se acerca a ella. Se transforma. Si Ginny no lo mantuviera a raya, ya hubiera matado a unos cuantos solo por detenerse a mirarla cuando ella pasa. Y a mi no me lo va a perdonar. Lo sé, para él, esto, es una traición.-

-Sin embargo, yo sigo creyendo que se tendría que poner contento. Tú jamás jugarías con ella. No solo por que la quieres, sino que además es la hermana de tu mejor amigo. Y eso cuenta ¿No crees?.-

-Sí. Pero sería un milagro que Ron lo viera así. Creo que voy a tener que pedirle ayuda a Hermione. Tal vez ella logre hacerlo entrar en razón y lo haga entender que esto no es un juego.-

-Si, ella podría ayudarte.-

-No sé, no sé si Hermione podrá lograr algo. Ron con tal de llevarle la contra es capaz de cualquier cosa. Hasta de matarme, aun sabiendo que su hermana es lo único por lo que vale la pena mi vida.-

Al decir esto, Harry sonrió. Sonaba lindo: "...es lo único por lo que vale la pena mi vida." Pero más que nada sonaba a verdad. Una verdad que, por miedo a perder lo único que le quedaba, ni él se animaba a admitir. Pero ya no había vuelta atrás. Ahora lo sabía. Había salido de su propia boca. Ya no podía vivir sin ella, y no estaba muy seguro de cuanto le importaba arriesgarlo todo por un segundo con su pelirroja.

-La verdad, no sé que puedes hacer con Ron. Lo único que te puedo decir es que te quedes tranquilo por Arthur.-

-Jajaja... si me quedo tranquilo esperando que me mate, no voy a tener oportunidad de defenderme, por eso me tengo que quedar tranquilo.-

-No. Quédate tranquilo por que Arthur sabe que te gusta Ginny y, a pesar de que no acepta que su "niñita" ya creció, lo "tranquiliza" (según sus propias palabras) la idea de que seas tú el que se haya enamorado de ella; porque sabe que eres un "buen chico" y te conoce, prácticamente, desde que eras un niño. Además, dijo que ya era hora de que te des cuenta que Ginny esta loca por ti.-

-¿Queeeeeeeeee?-

-Lo que oyes. Ginny está loca por ti.-

-¡¡Eso ya lo sé!! Lo que te estoy preguntando es ¿Qué dijiste del Señor Weasley? Debo haber escuchado mal.- Dijo Harry.

-Que Arthur sabe que te gusta Ginny.-

-¿Y cómo sabe eso? ¿No se lo habrás dicho tú, NO?-

-¿Cómo se te ocurre que se lo voy a decir yo? Pero Arthur no es tonto Harry. Siempre has hablado de todo con él y de repente tienes un problema y lo hablas con otro. No es muy difícil deducir que es una chica la causa del problema por que eres un adolescente. La verdad es que ya me estaba llamando la atención que no hayamos tenido esta conversación antes.-

-¡¡¡TÚ TAMBIÉN!!!-

-Yo también ¿Qué?-

-Ron me tiene harto con eso de que me busque una mujer. Dice que todo el mundo sospecha que ya no me gustan las mujeres.-

-Jajaja... -

-No te rías, es serio; ya me tiene cansado.-

-Bueno. Ahí tienes una razón para salir con su hermana.-

-Sí. Y también tengo una buena razón para hacer mi testamento. ¿Quieres qué te deje mi "Saeta de Fuego"?, me la regalo Sirius cuando estaba en tercer año.-

-Harry, no seas tonto. Era un chiste, pero no es mala idea. Puedes decirle que te gusta una chica y sin decirle quien; cuéntale todo lo que sientes por ella. Cuando sepa todo lo que sientes por esa chica, le cuentas quien es.-

-No es mala idea. ¿Pero qué excusa le doy para no decirle de quién se trata?-

-Buena pregunta... ¿y si le dices qué no la conoce?-

-Sí, claro. Y después me mata por enamorarme de su hermana y por mentiroso. No, tiene que haber otra excusa. Además, él conoce a toda la gente que conozco. Sabe que no conozco a ninguna Muggle. Tiene que haber algo que le pueda decir para ocultarle que es Ginny de la que estamos hablando.-

-No sé. Tú lo conoces. Debe haber alguna forma de que no te pregunte quien es.-

-... - Harry pensaba. Remus tenía razón. Conocía bien a su amigo. Algo tenía que encontrar.

-No te preocupes, ya encontrarás la forma. Mientras tanto, tienes dos meses para pensar como hacer para que decirle a Ron y Ginny lo que sientes.-

-Sí. Tienes razón-

-Mientras tanto, tal vez le puedas dar uso a tu espejo.-

-¿Qué?- preguntó Harry. -¿Qué espejo?-

-El espejo de doble sentido. El que usaban tu padre y Sirius para hablar cuando estaban castigados. Se que tu tienes el de tu padre.-

-Sí. Si quieres nos podemos comunicar por el espejo. ¿Lo encontraste en la casa no? Si lo hubiera recordado, tal vez no le habría pasado nada a...-

-Harry, no pienses en eso. Tú no tienes la culpa. Ya, olvídalo.-

-... - Por más que ambos lo intentaran, el recuerdo de Sirius no era fácil de borrar y ninguno de los dos había aprendido a convivir con él.

-Tienes razón.- dijo Remus para cortar el doloroso silencio que se había metido entre los dos. -Encontré el espejo en la casa, en la habitación de Sirius. Y pensé que tal vez te seria útil estos meses que estarás aquí.-

-Sí, al menos podré hablar contigo de lo que pasa y así, la espera se hará más corta.-

-Si quieres hablar conmigo vas a tener que enviarme una lechuza.-

-¿Una lechuza? ¿No estas diciéndome que tienes el espejo de Sirius? ¿Para qué quiero enviarte una lechuza si tienes el espejo?-

-Lo tuve, es verdad. Pero ya no lo tengo.-

-¿Qué quieres decir? ¿Quién tiene el espejo?-

Remus sonrió.

-¿Se lo diste a...?-

Remus volvió a sonreír. Harry reaccionó. Lo más rápido que pudo, se puso de pié y salió corriendo a su habitación.

Por el camino casi tira a su tío de las escaleras, pero no le importó. Lo único que le importaba ahora era comprobar si lo que Remus le había dicho era real. Tenía que llamarla como Sirius le había enseñado, para estar seguro que no pasaría sin ella todo ese tiempo. Que, al menos a través del espejo, podría verla.

Entró a su habitación como un rayo. De un golpe, que en otro momento le hubiese dolido mucho, abrió su baúl. Busco y re busco.

-¿Dónde diablos está? ¿Por qué tengo que tener tanto desorden aquí? Empezaré a hacerle caso a Hermione y ordenaré este lugar en cuanto esté seguro que es ella la que tiene el otro espejo.-

Lo encontró. Intentó llamarla pero las palabras no salían de su boca. Bajó las escaleras y fue a sentarse bajo el árbol con Remus.

-Y, ¿No vas a llamarla? Debe estar esperando frente a ese espejo igual que tú.-

-¿Y si no me contesta? Tal vez este ocupada y no tenga tiempo para hablar conmigo.-

-Jajaja... Voy a mostrarte algo que te hará cambiar de opinión.-

Remus sacó de su bolsillo una carta y se la dió a Harry. Este la desdoblo y leyó:

Querido Remus:

Sabía que tú nunca olvidarías esa charla que, "accidentalmente" escuchaste entre Hermione y yo. Pero te equivocas, ya no siento lo mismo que sentía por Harry cuando estaba en mi segundo curso.

Harry dejó de leer y miró a Remus. Este al ver la tristeza de Harry le dijo:

-Continúa leyendo. Te gustará lo que sigue.-

Harry volvió a leer:

Querido Remus:

Sabía que tú nunca olvidarías esa charla que, "accidentalmente" escuchaste entre Hermione y yo. Pero te equivocas, ya no siento lo mismo que sentía por Harry cuando estaba en mi segundo curso. Ahora, estoy completamente segura de que no podría pasar un solo día sin él. Lo amo más que a nada en el mundo y mi vida no tendría sentido si no esta conmigo.

Como tú dices, este tiempo lejos de "mi amor" va a ser larguísimo. Pero gracias a ti, y gracias a este espejo podré verlo todos los días (claro, sí él quiere verme a mí ¿No?)

-¿Cómo se le ocurre que no voy a querer verla? ¿Esta loca?-

-No Harry, no está loca. Ella no sabe que tú también la quieres. Pero sigue, hay más.- Harry obedeció.

No sabes cuanto te agradezco todo lo que haces por mí. Desde que nos escuchaste en el patio del colegio ese día, me has ayudado con esto que siento un montón. Solo por escucharme y aconsejarme que no renuncié a él pude seguir adelante.

¿Tú qué crees? ¿Se enamorará de mí algún día? Conozco tu respuesta. "Nadie puede saber que rumbo tomará la vida de cada uno de nosotros". Solo espero que su camino y el mío se crucen en algún momento. Sea como sea, tú sabes que lo seguiré esperando el resto de mi vida. Que siempre estaré ahí para él.

¿Sabes una cosa? Tenías razón, lo de Michael y Dean no sirvió de mucho. Sé que se puso celoso algunas veces pero no pude saber nunca si eran celos de hermano (como dice Ron) o celos de chico, hombre (¿Tú qué crees? ¿Chico u Hombre?) en fin...

Algunas veces lo encontré mirándome raro en este último tiempo. Pero tal vez sea mi imaginación. No sé. A lo mejor es solo mi deseo de que se fije en mí como algo más que la "hermanita pequeña de Ron"

Te agradezco mucho que me hayas prestado tu espejo. Volveré a seguir tú consejo, y trataré de ser un poco egoísta con mi hermano. No le voy a contar que lo tengo para que no se lo quede él. Pero si Harry me pide que lo deje hablar con mi hermano no tendré más remedio que dárselo.

Un beso. Y gracias otra vez.

Ginny.

PD: Sabes que cuentas conmigo para lo que necesites.

Harry no pudo quitar la alegría que se había apoderado de su rostro, en toda su lectura. Remus se sentía feliz, ya que por primera vez veía a Harry tan feliz como ahora. Y él era quien había logrado esa felicidad.

-Ahora, quita esa cara de tonto y llámala ¿Quieres?-

Harry no lo dudó más, tomó el espejo, lo puso frente a él y grito:

-¡Ginevra Weasley!-