Finalmente eran horas de la noche y por obvias razones el atardecer era poco a poco salpicado por el purpura nocturno. Las tres genin decidieron ir a sus casas no sin antes agradecer a Maki por lo que hizo por su sensei pero la pelirroja fue quién más agradeció sobre todo a Yoshiko por salvarle la vida a su loli.
Finalmente era los primeros minutos del anochecer cuando Nico con una mirada tierna como infantil incitaba a su médico favorita mientras invitaba con su mano dando suaves palmadas sobre la cama, era evidente que la jounin la extrañó mucho e incluso en un ámbito más íntimo.
La doctora jugaba como siempre con su mechón de cabello pero al no soportar ese puchero de tristeza pues… De pronto mira su reloj en la mano, tenía turno nocturno y no quería faltar a su trabajo pero era inevitable pasar aunque sea un pequeño rato con Nico pero su deber como médico eran más importantes… Estaba en un dilema
-Um, Nico-chan… Creo que debería irme…
-Oh, no tienes por qué ser tímida conmigo- La jounin pelinegra se le acercó con una sonrisa infantil mientras juntaba sus manos y una vez más usaba el maldito puchero tierno- No hay otro sitio donde puedas dormir
La pelirroja suspiró aceptando la propuesta de su amada mientras se preguntaba qué demonios le había pasado, pareciera que ese ataque traicionero de Danzo y sus raíces junto a sus mortales heridas la hicieron como que otra persona o esa herida en forma de Y le afectó el cerebro pero en verdad era diferente.
La loli vio de reojo por la ventana, en menos de nada estaba lloviendo muy fuerte en la aldea por lo cual casi todas las personas tuvieron que entrar de volada sea a sus casas o al primer establecimiento que encontraran, la médico estaba impresionada al ver que la loli dio en el blanco con aquella premisa de las fuertes lluvias aunque eso de adivinar el clima no era un buen fuerte en la loli que digamos.
La jounin ahora sonreía como toda una niña mientras veía con brillantez a su tsundere de cabellos rojos
-Aw, vamos Maki-chan, está lloviendo- Señaló a la ventana la cual estaba siendo salpicada por el cruel clima junto a un cielo bastante negro y unas gotas fuertes que caían como un montón de agujas que cubrían con su brillante humedad los suelos de la aldea.
-En lugar de marcharte es mejor que te quedes a pasar la noche- Guiñó su ojo en un gesto algo coqueto mientras que Maki sonrojada como nunca decidió aceptar esa propuesta, no era la primera vez que se acostaban juntas pero a veces pasar una noche o hasta charlar por unos cinco minutos era como un buen momento de relajarse como liberarse de toda presión o quizás pasar día libre.
La loli aprovechó para sacar de las nubes a la pobre médico, hizo una risa burlona (Una de esas caras que hace Kyoko de Yuru Yuri)
-¿O quizás estás esperando algo de acción esta noche?- Se rió un poquito mientras logró su cometido, la pobre medico se quedó más roja que un tomate y explotó de ira estilo anime agitando los brazos y haciendo un bufido de enfado como si fuese una olla a presión.
-¿Qué dices? ¡No lo entiendo!
-Vamos Maki-chan-Hizo un puchero de lata tristeza, su lado infantil nunca iba a cambiar para nada al menos definía como era la jounin, bajita adorable con esa cara de niña que reflejaba la madurez pero de alguna manera contenía su lado de niña pequeña
-Oh Maki-chan, ni siquiera yo no puedo hacerlo en este estado aunque me gustaría
La médico no tuvo remedio que aceptar a regañadientes en parte también el clima jugaba un papel en ello ya que las fuertes lluvias no paraban ahí afuera o pareciera que desde donde estaba Dios impuso todo esos eventos para que pudieran estar juntas, la pelirroja decidió entrar a su pequeña cama matrimonial no sin antes mostrar un poco de mal carácter
-Ok, ok, ¡De acuerdo!- Le dedicó una mirada de ligero enojo aunque para la jounin era como otra faceta tierna esa mirada- Me quedaré esta noche, ¿Contenta? Me quedaré…- Finalmente se acostó de lado mientras su jounin la abrazaba tiernamente de la cintura posando su cara en la espalda, Nico se reía levemente cuando notaba su olor, ese olor que amaba y extrañaba desde hace un mes.
-Ah…- Ahora la pelirroja se volteó para recibir a su amada entre sus brazos y contra su pecho, la jounin suspiró y decía cuando de pronto escuchaba los latidos de su medico
-Se siente tan bien estando viva
La doctora apretaba a su amada sobre su pecho, extrañaba ese pequeño cuerpo, extrañaba esos mimos y extrañaba a esa sonrisa que la cautivaba cada día
-Sí… Se acerca tanto a la realidad que no parece
La loli ahora se le borró de repente esa sonrisa, podían gozar de la felicidad que tanto anhelaban y disfrutaban pero el propio mundo ninja o la presencia constante de Danzo impedirían eso. Acercó su mano a la mejilla mientras le dedicaba una mirada muy triste, no debió dejarla sola ni debió ser alguien orgullosa ni dejarse llevar por la misión que se le encomendó y mal juzgar a otros como Naruto
-Lo siento, te he preocupado- La pelirroja cerró brevemente los ojos comprendiendo una y otra vez la situación de la jounin, eso de que Danzo fue quién supuestamente mandó la emboscada o posiblemente la hirió esa pequeña hipótesis nunca se le quitaba de la cabeza y aparte la atormentaba demasiado
-De hecho cuando supe como estabas dejé tirado mi trabajo en el hospital y salí corriendo a buscarte por toda la aldea
-¿Qué…?- Era cierto lo que decía Maki de hecho sufrió un regaño fuerte la noche anterior a lo cual se sintió avergonzada pero desde el vamos, no supo nada de Nico desde un mes y obviamente se preocupaba por ella aunque cuando la buscó se le ocurrió la brillante de ir por cada lugar de la aldea para corroborar si estaba he incluso molestó a Sasuke solo para saber dónde estaba su loli.
Hubo un pequeño intercambio de risas pero no duró mucho y recordó cuando habló con Umi, según la peliazul Nico tenía diversas apuñaladas de arma blanca por todo su cuerpo pero el peor riesgo que era algunas heridas no fueron del todo tratadas por la datenshi dado su corta experiencia y su básico conocimiento en ser ninja médico.
"No sabemos que le pueda pasar a Nico-chan, ha estado insconsiente desde las últimas semanas… Ve a verla"
La pelirroja ahora abrazó calurosamente a su amada la cual sonreía con mucha brillantez, radiante y feliz
-Pero de todas formas tú estás muy bien, gracias a Dios
La loli como la tsundere agradecieron enormemente con una sonrisa a cada una, las luces se apagaron y en menos de nada la pelirroja se quitó su bata blanca para colgarla en una silla, ambas chicas comenzaron a besarse apasionadamente mientras se tapaban con las sábanas de la cama. Nico rodeaba fuertemente el cuello de Maki mientras ésta sujetaba sus hombros.
Las lenguas realizaban su labor de unirse y bailarse mientras la loli tomaba la mejilla de su doctora, el tacto de la pelirroja rozaba la rodilla y la pierna izquierda de la otra, ese tacto rozando la sudadera negra que usaba la jounin, mientras la seguidilla de besos continuaba la jounin clavaba sus uñas sobre la espalda de la médico que ahora hurgaba con una mano debajo del sueter negro.
Había pasado mucho tiempo desde que hicieron el amor, un poco de tiempo hacía daño en las dos sobre todo para Maki. Una mano rozaba el trasero de su chica y otra en su pecho derecho, la pelinegra sentía como se estremecía ante ese codiciado tacto de la pelirroja, finalmente Nico estaba a merced de la pelirroja y de esa forma no quería perderla de nuevo, no quería que eso sucediera.
Era lindo ver como Maki se preocupaba por la jounin, eso era muy interesante para la pelinegra de hecho Maki ante sus ojos más que una gran ninja medico era merecedora de tener el título de lsa mujer más linda como más sexy, quizás tenía envidia de su cuerpo pero también estaba bendecida por tener a tan hermosa mujer a su lado como sus oraciones en batalla. No habría persona que le pudiera quitar a Nico el título de la kunoichi más linda de Konoha pero cierta doctora se le concedió ese honor de hacerlo, sólo Maki podía hacerlo ni nadie más… En verdad Nico era jodidamente suertuda.
De pronto Maki sintió como algo daba en su cuerpo como si fuese un animalito que se metía en sus ropas y hacía de las suyas, que astuta era la loli que estaba con sus manos debajo de la camiseta poniendo levemente sus manos sobre sus pechos, eso no se perdonaba así de fácil era hora de despejar de la loli de su prenda en menos de nada la ojivioleta iba a subirle el suéter negro pero la loli decidió pararse lentamente hasta arrodillarse con tal de subir ella misma su prenda.
Era evidente debido a las fuertes heridas que tuvo a lo cual sin dudar decidió tomar sus manos la parte final del suéter negro para subirlo pero de pronto algo paralizó a la loli, unas saladas le traicionaron mientras trataba de apretar y mover esa prenda, la pelirroja se molestó ante eso y posiblemente era de sus berrinches a lo cual de muy mala gana le quitó la camisa pero…
Quedó muda en ese instante cuando vio que en esa prenda había manchas rojas y un olor metálico y su mirada se dio en ese instante cuando… ¿Cómo podía ser? Aquella niña de piel blanca como tierna había dejado de existir y ahora estaba… Es triste que de aquella niña linda haya quedado reducida a cual delincuente con esas marcas, estaba hasta el punto en que la integridad de ese pequeño cuerpo fue destrozado.
Era como un relámpago reducido a una simple brisa, no se lo podía creer, era patético y era cruel de ver… Danzo definitivamente más que la maldad era el mismísimo infierno… En el que alguna vez fue el pequeño pero delicado cuerpo de Nico estaban sobresaliendo dos fuertes cortadas que tiraban a horribles quemaduras hechas por un arma blanca de largo alcance.
La primera herida estaba ubicada en la zona del hombro derecho y la axila, corte diagonal derecha abajo que traspasó el seno derecho, aparte de las pequeñas cicatrices de puñaladas sobre su tórax y cintura sobresalía una cicatriz en el bajo vientre, puñalada fija en plena zona uterina… Maki en un futuro quería con Nico una familia y para eso se necesitaba unos años… Danzo necesitaba destruir una familia y para eso necesitaba menos de un minuto o dos para hacerlo.
Había otra cicatriz en su estómago y tórax, eran dos conformando una pequeña X… Fueron dos puñaladas seguidas de arma blanca pero hecha a mediana distancia… No había posibilidad de que tuviera hijos… La herida en su baja cintura fue un corte de gracia, querían rematarla cuando sucumbía en el suelo…
Luego destapó la venda de la frente de su amada y estaba esa herida en forma de Y, fueron dos cortes al parecer de nuevo arma blanca, el primer corte fue diagonal izquierda abajo fue de largo alcance un golpe inesperado como si la jounin fuera tomada por sorpresa y el segundo corte fue una pequeña cortada diagonal derecha abajo, probablemente esa fue en un forcejeo.
Y el broche de oro era su espalda, una línea o quemada traspasaba toda su espalda por medio de un corte fuerte en dirección diagonal izquierda abajo, comenzando desde la parte posterior del hombro derecho hasta el costado izquierdo, en el centro de la espalda había una especie de círculo… Fue herida por la punta de una lanza, un asesino ninja empleó una naginata para matarla por atrás u otro intento de golpe de gracia.
Pudo sobrevivir más de dos veces aquella noche pero el precio fue… Aquel lindo cuerpo estaba hecha carne cortada, la ternura de Nico en cuanto ámbito facial seguía bien pero… Una vez el olor de carne caliente recientemente seguía ahí y eso hizo que la pobre pelirroja se mareara y fuera a un baño para vomitar.
Después la mujer de manera desesperada se arrodilló a la cama mientras llevó a su pobre jounin a sentarse frente a ella sobre sus rodillas para tratar de curar sus heridas usando aunque sea todo su chakra con tal de borrar todas esas malditas heridas, la pobre Nico estaba en un estado de convalecencia debido a sus heridas a medio cerrar a lo cual la pobre medico trataba de luchar contra ese horrible olor de carne quemada.
La pobre loli en su pequeño estado de delirio clavó sus dedos sobre la espalda de su amada con tal de aferrarse a algo, de hecho esas visiones eran sobre ese ataque sorpresa de aquella horrible noche. Maki consideraba a la jounin como algo muy especial en la vida, jamás perdonaría no solo a Danzo sino a toda Konoha por forjar personas, por inculcarle causas en la cabeza y hasta enviarlos a morir… Una mujer ninja que odiaba el mundo ninja.
Desde niño solo aprendes a matar como perros de caza sea del Hokage o del señor feudal, siempre se mata más personas y siempre se cumple las estrictas reglas y leyes de ese horrible mundo. Era prohibido dejar el nindo ya que si lo hace se le llama traidor y es perseguido a muerte, Orochimaru dejó ese mundo para cometer atrocidades y siempre se salía con la suya, Danzo traicionó sus ideales por envidia y poder y ejercía ese poder en las sombras, y Sasuke posteriormente lo haría por poder y venganza y más tarde se daría de cuenta de la realidad detrás del exterminio de su clan...
Pero otros terminan siendo carne de cañón como Nico para hacer quedar bien al maldito Hokage, al maldito viejo Sarutobi, a ese maldito creído de Minato, esa vividora de Tsunade y las posteriores generaciones de ninjas hipócritas y malvividos.
Maki odiaba profundamente el mundo ninja…
Confiados en sus habilidades, insensibles, dando prioridad a sus ambiciones y metas políticas más que su gente, personas que se quedan bien con el sufrimiento de otras y dicen ser las autoridades que gobiernan y protegen Konoha… Cada vez que Nico se iba a una misión sentía que esa maldita gente la alejara de ella y la quitara… Odiaba a esa gente…
Orgullo de papel manché… Cabello rojos caídos cubriendo su rostro, dientes apretados y lágrimas traicioneras… El mundo ninja era lo peor de lo peor y más peor, nació y vivía en él.
Una vez besó más a la pobre Nico pero usó sus manos para curar las heridas, esas cicatrices, esas cortadas que quemaban como carne en un sartén pero su meta era que la pobre jounin la devoraba toda aunque lo hiciera hasta el amanecer, quizás Nico era suya pero ahora con la situación yendo a la inversa para su proyecto de vida ahora debía ser comida para el apetito de la jounin.
(Damas y Caballeros… Maki será la pasiva esta noche más la aclaración especifica de que usará el sexo para amplificar más su habilidad curativa)
Ser tomada por su kunoichi pero con la advertencia de que tampoco no se iba a escapar sin avisar, todo su cuerpo debía ser su alimento, ser lastimada, llegar hasta el final desde esta noche hasta el fin de los días, ser suya y toda suya, podía hacer lo que quiera con lo suyo.
Nico era shinobi y los shinobis deben tener premios mejores que un salario mediocre u ser perros de caza del Hokage. La mujer de cabello rojo se despojó de sus ropas hasta dejarse en ropa interior, un brassier como una provocativa braga, color negro y detalles morados. Pero prefirió sentarse en la cama matrimonial mientras dejaba que la pelinegra la besara todo su torso, la médico tenía en sus hombros su soporte para que Nico pudiera tenerla a su lado.
La succión de sus pechos, esos botones rosas, esas lamidas plasmando en blanco esos exquisitos puntos como la fresa de un pastel mientras tocaba el seno derecho como un pastelillo, decente, tirando al seno de una adulta de 20 años. La medico sacaba toda su voz, todo su placer mientras el sudor empapaba todo su fino cutis.
La médico le concedió lamer los dedos de la jounin con tal de que los usara para estimularla, pervertida, eso quería de Nico su perversión oculta ante los demás, sólo para ella. Una vez más unieron sus mojados y calientes labios, la pobre loli convaleciente y algo delirante usó dos dedos, sometió fuertemente a su médico la cual expulsaba toda esa voz y esos gemidos dignos de toda una mujer, en estos momentos era el alimento de Nico, clase y decencia no existían sólo placer y lujuria que Maki tradujera en forma de gemidos y frases lascivas.
El tacto del interior de Maki era húmedo, caliente, apretado… Esa sensación que no tuvo en un mes… La mujer de cabellos rojos abrazó con furor y aferro esa espalda con esa diagonal cortante impregnada en ella mientras que unas luces verdes bañaban cada gramo de la loli, borrar esas malditas cicatrices y volver a esa vida normal pero que en el fondo odiaba, amaba a su Nico-chan con toda el arma.
La jouni tomó las mejillas de su amada doctora acariciando sus labios con los suyos, la pelirroja enrollaba el cabello suelto y oscuro de su jounin mientras ésta seguía usando sus dedos como la fuerza en impregnar las carnes de la médico. Maki sintió esa electrizante sensación por todo su anatomía, a lo cual enrolló con sus piernas la cintura de la meno
Los gemidos no se hicieron esperar mientras la lengua de la loli plasmaba su camino transparente y brilloso el cuello de Maki… Dedos que se derriten, interior cálido, elixir saliendo como una cascada blanca, cabellos escarlatas esparcidos sobre la almohada y por las caricias de una bestia de cabello negro y ojos rojos, tenía dedos pequeños… Una pequeña gota causa un gran desastre, un dedo pequeño causa un gran placer.
Maki se sentía bien, podía notar los ardientes dedos de la jounin en ella, su corazón latía muy rápido por ella hasta ser una animal enjaulada… El placer era el amplificador perfecto para que el verde resplandeciente hiciera su trabajo sobre cada gramo de la jounin hasta al menos lograr el objetivo, repitiendo el nombre de la sonrisa que amaba por siempre en cada día de su vida.
(…)
Maki despertaba levemente, eran las tres de la mañana viendo como los cuadros que componían ese pequeño estante daban con el buen papel de ser una pequeña iluminación ambiental. La tsundere miraba a su jounin dormida con el sueter negro de jounin y su sudadera. Acomodó a Nico bocarriba mientras ésta se hundía en sus sueños, sonriendo como imbécil y un hilo de saliva saliendo de ella.
La lluvia ya había parado por lo cual el silencio tranquilo como apacible rondaba por la aldea a esas horas. Le subió el brassier donde no hubo dolor, finalmente las cicatrices de apuñaladas desaparecieron lo mismo que la herida que recibió en el hombro y el pequeño agujero de lanza que le propinaron en la espalda, pero la X en el estómago, la cicatriz en el bajo vientre y la diagonal de izquierda seguían ahí aunque la diferencia era que ya estaban hechas iguales a las cicatrices de guerras que portaban los veteranos pero…
Lamentablemente Nico quedó infértil ni un tratamiento de células madre no arreglaban el problema… De hecho Danzo siempre será el problema que rondará en las sombras de Konoha, no abrir la boca y vivir más, eso está bien pero aun así aunque Nico volviese a la acción aparecía ese sentimiento de abandono y dolor.
Realmente Nico no debía haber ido a capturar a Orochimaru ni mucho ser apuñalada por los hombres de Raíz ni mucho menos ser una shinobi… Unas lágrimas volvieron a salir, era una tonta, tonta por llorar por algo así, ya estaba bien y ahora podía volver a ser su deber como jounin y sensei y quizás pedir perdón como tomarle cariño a Naruto.
La médico no emitía algún lloro pero sus lágrimas no paraban aunque se limpiara el brazo, debía dejar de llorar como una niña, era una maldita medico mal pagada de 25 años… Pasar la vida junto a Nico era una cosa pero cuando el deber llamaba era otra, ella debería estar preparada desde un principio para esos momentos de soledad y abandono.
Desde que supo desde niña sobre el mundo de los ninja, estaba lista desde el principio, pero, aunque ella ocultaba su odio hacia ese mundo lleno de perros y amos entre sombras estaba asustada. No sabía lo asustada que podía estar cuando lo que imaginó se hizo realidad que ella fuera herida y estando al borde de la muerte, esa realidad la golpeó muy fuerte.
Aquella niña pequeña con apariencia de una bebé de unos dos años sonreía con gran determinación y firmeza mientras sus ojos rojos brillaban como un volcán en plena lluvia rosada de primavera mientras pregonaba ante la tumba de su padre que iba a ser una gran ninja para poder proteger la aldea, tenía siete años.
La realidad más que cruel era una total hija de puta, había ansiado convertirse en una gran ninja como lo prometía Nico pero era una médico amargada, exitosa en su vida pero ignorada por Tsunade y su gabinete de ignorantes, como se esperaba de los Senju u otras familias famosas de Konoha y por culpa de ese maldito entorno nacía ese temor de que perdía a alguien… Nico-chan, esa niña en el uniforme de un perro de caza.
No importaba cuanto la amaba, seguía siendo incapaz de protegerla y se acrecentaba más amenazas, Danzo, Tsunade, Orochimaru, naciones enemigas… Una médico ignorada y una inútil de primera categoría. Acarició algunos cabellos de su amada hasta abrazarla pero se detuvo para ver la foto de un hombre pelinegro de cabellos parados, mirada rasgada y pequeña barba.
Era el padre de Nico que también era un jounin… Viendo la sonrisa del hombre fallecido hace muchos años se notaba que también como su hija no quería preocupar a las personas que amaba y sin pedir nada. Era el momento de pedir al alma de ese noble hombre, era bastante patético desear algo así pero él era la inspiración de esa pequeña azabache.
Pero no importaba porque era un deseo… Su deseo que posiblemente Nico o Maki no cumplirían debido a su deber como ninjas de Konoha… Que protegiera a ella como a su hija o a los demás Yazawa, porque sin ese buen hombre la tuvieron muy difícil pero supieron vencer las adversidades.
