Nota de la Traductora: Lamento mucho la tardanza, había tenido previsto actualizar dos semanas después de la última actualización, pero sucedieron cosas que me impidieron terminar la traducción del capítulo, ya llevaba la mitad cuando actualice… y apenas ayer logre terminar lo que me faltaba. Me alegra mucho ver la aceptación de los lectores… bueno en fin; ustedes no vinieron aquí para leer mis excusas así que continuemos en donde nos quedamos.

Into the Den: Bueno, por lo que entiendo den significa habitación, pero una manera más ruda de decirlo; guarida, madriguera, cuchitril, etc. En la habitación.

Nota de la Autora: No tomen el final como más de lo que realmente es.

Crítica constructiva y comentarios son bienvenidos. Disfruten.


Posesión por HawkofNavarre

Capítulo 3 – Into the Den


A Lucy no le gustaban los errores. No le gustaba cometerlos, y no le gustaba ver a las personas que le importaban cometerlos. Causaban daño, dolor, y algunas veces causaban daños irreparables, y aunque sin duda era un buen recurso en una trama, a menudo eran destructivos en la realidad y ella nos los apoyaba.

Este era un error. Lucy se encontró a sí misma siendo arrastrada por el sendero a la casa de Natsu – la casa en la que ella había irrumpido hace un par de semanas. En ese momento, ella había querido dar al dragón slayer una probada de su propia medicina. Constantemente él estaba irrumpiendo en su casa y dándole problemas – sin mencionar el hecho de que él siempre estaba asustándola cada vez, a pesar de que suponía debería haberse acostumbrado por ahora. ¡Eso todavía no le daba el derecho a entrar ilegalmente a su propiedad!

"¿Por qué demonios estás arrastrándome aquí?" exigió, sólo resistiendo su agarre un poco. Se acordó de la pequeña prueba que había hecho en él hace un tiempo. Esa vez él no había estado perturbado porque ella sostuviera su mano. Su rostro sólo había estado en blanco, y eso había confirmado que ella tenía razón desde el comienzo. Todos los demás estaban engañándose a sí mismos cuando dijeron que ella era "la chica de Natsu", porque después de su experimento, era claro que él no tenía ningún interés en ella en absoluto.

"Te lo dije. Necesito tu ayuda con algo." Respondió Natsu malhumorado, Happy revoloteaba alegremente sobre su cabeza hacia su casa. Su firme agarre en su muñeca no se aflojó mientras seguía por el camino.

Ella se dio cuenta de que él estaba siendo extrañamente gentil con ella, incluso con el agarre que tenía en ella. No estaba lastimándola al menos, lo cual de verdad era extraño con la manera en que él la estaba dirigiendo en este momento. Él estaba de mal humor y nada contento, sin embargo todavía la trataba perfectamente bien – bueno, físicamente, al menos. Él todavía no daba consideración a sus objeciones.

Finalmente, Lucy se rindió y dejó que el come fuego tirara de ella el resto del camino a la casa. El otro mago rápidamente abrió la puerta, la empujó dentro, dejó a Happy entrar, entró él mismo y cerró la puerta detrás de él con llave.

La rubia de repente se sintió bastante intimidada. "N-Natsu, ¿Qué estás haciendo?"

Su rostro estaba serio cuando él se acercó más a ella. Lucy tragó inconscientemente, retrocediendo con nerviosismo. Natsu no era así, y en serio la estaba asustando que él estuviera actuando como Gajeel más que nadie. La hizo temblar más que sus ojos estuvieran mirando directamente a los suyos con mayor intensidad de lo que habían hecho.

"Tú…" él comenzó bruscamente, acercándose más con cada palabra, Lucy retrocedió respectivamente. "…vas…" ella se tambaleó casi tropezando con una tabla en el piso. Su corazón se sacudió con miedo incluso cuando recuperó su equilibrio. "…a…" la maga de espíritus sintió su tobillo conectar con algo, luego cayó hacia atrás en lo que creyó era una mesa. Sus ojos se ampliaron mientras agarró sus llaves con una mano y su látigo con la otra. "…ayudarme…"

El golpeteo en su pecho era diferente de lo que usualmente era. Era emocionante y aterrador al mismo tiempo, casi como lo que sentía durante una batalla. En las peleas, era sólo adrenalina, pero esto… era diferente. A ella le gusto por alguna razón.

Él se inclinó sobre ella, sus manos contra la superficie plana de la mesa. Su cabeza bajó hasta que sus labios casi tocaron su oído. Lucy pudo sentir su cálido aliento rozando contra su piel, enviando una sensación de cosquilleo por su espalda cada vez que él exhalaba. La confusión y miedo dentro de ella se mezclaron, formando una tensión insoportable en su pecho. Ella quería gritar y dejar salir todo lo que estaba presionando dentro de ella, pero el terror se atascó en su garganta y nada salía. Un enemigo nunca la había asustado tan profundamente. Nunca hubo un momento en el que ella no podía invocar su coraje y no hacer nada.

… Pero este era Natsu; este era el alegre, ruidoso y destructivo Natsu. Él era su amigo más cercano en el mundo. ¿Por qué – por qué él estaba haciendo esto?

"¿Dónde está?" finalmente exigió, y todo lo que se había acumulado dentro se congeló ante su voz.

"Dónde…" la maga celestial comenzó con valentía, logrando forzar salir algo de su garganta esta vez. "¿Dónde está qué?"

El dragón slayer se enderezó y se alejó poniendo una mano en su rostro. Esta vez, él sólo parecía rotundamente estresado. Comenzó a caminar de un lado a otro con ansiedad. "Gray dijo que debía asustarte así, pero supongo que no va a funcionar," él parecía decir tanto para ella como para él mismo mientras Happy alegremente se quedaba fuera de la situación. El mago de cabello ardiente se detuvo y se volvió hacia ella, la preocupación escrita en todo su rostro. "Lucy, somos nakama. Confió en ti, pero necesito saber dónde está."

"¡No sé de qué estás hablando!" Lucy gritó con aflicción, su mente girando. ¿Él había dicho algo sobre Gray…? Por otro lado; la sensación era muy familiar. "Natsu – ¿Qué está pasando?"

Ella no pensó que él la había escuchado cuando su cabeza invadió su espacio personal de nuevo. El mago de fuego le dio una oscura mirada. "Lo siento, pero creo que no tengo otra opción."

Un segundo más tarde, sus manos estaban en su torso estimulando sus nervios. La rubia comenzó a reír cuando Natsu atacó su sección media vigorosamente. Ella rompió completamente en carcajadas en poco tiempo, incapaz de contener la sensación hormigueante que estaba abriéndose paso a través de su cuerpo.

"¿Dónde lo pusiste?" ella lo escuchó preguntar, aunque todo parecía borroso en su confundida mente.

Como tal, ella no respondió, a pesar del hecho de que no tenía idea de lo que él estaba preguntado de todos modos. Lucy estaba riendo tan fuerte que las lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos. Se encontró a sí misma golpeando el piso mientras se retorcía locamente, tratando de detener los ataques de cosquillas, pero su actual posición demostró que estaba fallando miserablemente. La maga de espíritus no podía soportar más el abuso.

Sin embargo, la risa salía mientras Natsu la mataba lentamente. Su mano se aferró a su costado con desesperación, finalmente agarrando el mango de su látigo. Sacó su mano izquierda sobre su barriga y azotó a Natsu con la otra. Él hombre gritó, aparentemente más sorprendido que nada, y se retiró mientras ella lanzaba el extremo de su arma a él una vez más.

"¿Cuál demonios es tú problema?" ella gritó con furia, todavía azotándolo con su brazo derecho mientras que el otro frotaba los malos tratos a su abdomen. Relativamente estaba sin aire en este momento, pero no estaba dispuesta a darle oportunidad de nuevo.

"¡Ack!" Natsu retrocedió asustado. "¡Alto! ¡Tienes mi caja!"

Escuchando esto, Lucy se detuvo confundida. "¿Yo siempre estoy fuera de margen? ¿Qué caja? ¿Por qué se supone que tengo esta caja?"

"¡Irrumpiste en mi casa!"

"¡Tú siempre irrumpes en la mía!"

"¡Si pero tú moviste mis cosas!"

"¡Limpie está pocilga! ¡Deberías estar agradeciéndome!"

El dragón slayer puso su rostro en sus manos. "Supongo que es inútil… la estrategia de Erza ni siquiera funciona."

"Todavía está la de Cana." Sugirió Happy desde su lugar en el sofá.

"La de Cana no tenía sentido." Respondió Natsu de mal humor.

El tema cambio por completo cuando ella escuchó esas cosas. La chica de Fairy Tail se quedó boquiabierta con incredulidad, recordando que el nombre de Gray había sido mencionado hace unos momentos. "Espera, ¿nuestros compañeros del gremio te dijeron que hicieras esto?" preguntó ella sabiendo cuál iba a ser la respuesta.

"Uh huh. Le pregunté a Levy qué debería hacer para recuperar mi caja de ti, pero luego todos los demás comenzaron a darme estrategias también," respondió distraídamente, luciendo como si estuviera pensando en algo más. Luego se encogió, "Cana me dijo que pusiera mi lengua en tu boca. Aunque todavía no entiendo cómo se supone que eso me va a ayudar."

Lucy se volvió positivamente roja mientras hervía en silencio. Era suficientemente malo ser llamada "la chica de Natsu" por ellos, pero su intromisión en su relación con él era otra cosa. Ellos iban a entenderlo cuando ella volviera – especialmente Cana. Ooh, Cana iba a tener un tratamiento muy especial. Un tratamiento muy, muy especial.

"Elfman me dijo que te 'tomara' como un verdadero hombre, lo que sea que eso signifique."

Ah, y aparentemente el hermano menor de Mira se uniría a la alcohólica. Sería muy divertido para todos.

Desafortunadamente, eso tendría que esperar hasta que ella descubriera exactamente lo que estaba pasando aquí. Ella respiró hondo para calmarse a sí misma antes de continuar con su investigación.

"Así que está caja, ¿estaba aquí antes de que yo limpiara?" preguntó Lucy con más calma.

Él asintió solemnemente. "Sabía dónde estaba exactamente también; justo entre la taza roja y el zapato derecho." Murmuró el dragón slayer tristemente.

Ella sólo miró. "…"

"Bueno, no está más ahí."

"Sí…" la rubia pechugona arrastró las palabras, disparándole la misma mirada que él siempre le daba cuando ella hacia o decía algo que la calificaba como "rara" para él. "Mira, ya que moví tu caja a algún lugar, te ayudaré a encontrarla de acuerdo."

Natsu de repente parecía bastante nervioso, intercambiando miradas con Happy cuya expresión finalmente había sido cambiada para ser similar a la de su amigo. "Muy bien."

Claramente retractó su látigo y lo volvió a unir a su falda. "¿Cómo se ve la caja? Tal vez recuerde que hice con ella," le dijo, tratando de recordar exactamente cómo se había mirado la pila se basura en su casa.

"Es pequeña… negra," respondió en concentración. "Se abre volteando la tapa, y es de… ¿terciopelo? Creo que es lo que el hombre la llamo."

La maga celestial no podía creer lo que estaba escuchando. "¿Natsu, compraste un anillo para una chica?" le preguntó sin aliento.

Él apartó la mirada con timidez, pero el rubor cubriendo sus mejillas le dijo todo lo que ella necesitaba saber. Natsu había comprado un anillo para Lisanna, ¡e iba a pedirle que se casara con él! ¡Ese chico astuto le había mentido cuando ella le preguntó si había encontrado a su amor! Oh bueno. Ella lo dejaría pasar. La idea de que Natsu fuera un esposo ya era bastante rara, pero sabía que esos dos habían tenido un largo historial, y se iban a casar lo que tenía mucho sentido.

Lo que lo hacía difícil era que Lucy no tenía un recuerdo de ver una caja de terciopelo negro. La habría visto mientras estaba limpiando, no habría manera de que simplemente la haya ignorado, especialmente considerando el extraño aspecto. Supuso que tendrían que hacerlo de la manera antigua.

"De acuerdo, no recuerdo haber visto la caja, así que tendremos que buscar por la casa," concluyó Lucy con confianza, "pero primero lo primero; ¡tenemos que aclarar algunas cosas!" ella señaló groseramente con un dedo a su compañero y su rostro adornado con una mirada severa. "Dime, ¿Cuánto tiempo has tenido ese anillo?"

"Cerca de un mes." Él admitió con vergüenza rascándose la parte trasera de su cabeza.

¿Él había comprado ese anillo hace un mes? Wow Natsu había estado planeando su proposición por un tiempo entonces. Era claro ahora que su fiel compañero iba a necesitar un pequeño empujón para meterlo en la acción.

"Bien, entonces vas a prometerme que una vez que encontremos ese anillo, vas a ir a dárselo a la chica a quien está destinado inmediatamente. Sin demoras, ¿entendido?" la usuaria del látigo ordenó estrictamente.

"Pero—" protestó Natsu.

"Ningún 'pero'. ¿Quieres que te ayude a encontrar ese anillo?"

El come fuego suspiró en derrota cuando cruzó sus brazos, una vez más haciendo un mohín. "Bien, supongo que no tengo elección."

Ella sonrió con picardía, quitando el dedo de la cara de él y preparándose para el asunto. "¡Bien!" ella celebró mientras ponía sus manos juntas como un niño ansioso. "Entonces, Happy, tú busca en aquellos cajones y no olvides nada. Revisa dos veces, si tienes que hacerlo. Natsu, tú toma esa repisa y los sofás— ¡no te atrevas a comenzar a tirar las cosas de nuevo! ¡Pon todo de vuelta donde lo encontraste porque no voy a volver a limpiar este lugar otra vez!"

"¡Sí, señora!" la saludaron y corrieron a hacer sus trabajos asignados. Lucy observó por un momento con diversión mientras que ellos muy cuidadosamente examinaban los objetos, definitivamente moviéndose más lento de lo habitual.

Después de reír en voz baja para sí misma, la rubia se movió a su propio sitio alrededor de la hamaca y una cómoda con cajones. Abriendo el de arriba, una pregunta la golpeó. "Oye, Natsu, ¿cómo sabias que fui yo quien entró en tu casa?"

Su respuesta llegó en un tono simple. "¿Qué tipo de persona irrumpe en una casa y limpia?"

Tenía un buen punto, pero ella todavía pudo escuchar el eco de la respuesta a la retórica que él no había hablado: "Sólo lo hace un bicho raro." Sonriendo, ella continuó hurgando en el cajón excepcionalmente impecable por algún tipo de caja. Poco después, se movió al siguiente sólo para obtener similares resultados.

Suspirando, Lucy sabía que la caja no iba a aparecer mágicamente y se trasladó hacia la cama, un lugar donde era poco probable que estuviera. Sin embargo, necesitaba buscar en cada lugar posible. Esto se tenía que hacer con el fin de ayudar a Natsu a alcanzar la felicidad.

Una hora más tarde, todo había sido explorado a fondo y ni una caja había aparecido en ningún lugar. Lucy gimió y se lanzó sobre la cama del chico de cabello ardiente con frustración, los otros dos en la habitación yacían en el suelo con la misma frustración. ¡No tenía sentido en absoluto! Tenía que estar en la pequeña casa—suponiendo que la caja de verdad había estado… entre la taza roja y el zapato derecho como Natsu había recordado. Ella sabía que la taza había sido puesta en el armario con las otras de su tipo y el zapato con su contraparte y colocado muy bien en los cajones que Happy ya había revisado. Ella había visto ambas cosas y las puso en su lugar. Ella sólo había tirado envoltorios de comida y viejos papeles que eran innecesarios—el dragón slayer por lo menos era bueno en mantener el moho fuera de los confines de su casa.

"¡No lo entiendo! ¡Tiene que estar aquí en algún lugar!" Lucy se quejó con buena razón. Después de todo, su cabeza estaba destinada a ser fiable y no fallarle así.

"¿Estás segura de que no la tiraste?" preguntó Natsu con suspicacia y los ojos entrecerrados en su dirección.

"Si, estoy absolutamente segura," Ella respondió desafiante. " que no lo tiré. Miré por todo lo que hice, y definitivamente habría notado una caja así si la hubiera visto."

"¿Estás segura de que no te la comiste?" preguntó Happy al azar.

Lucy escupió ante la pregunta y se levantó en un rápido movimiento, meciendo la hamaca suavemente. "¡Pero qué—por favor dime que estás bromeando!"

La indiferente sonrisa nunca dejó la cara del gato, convenciendo a la mujer adolescente que ser amiga de esos dos era perjudicial para su salud. Ella nunca iba a ganar lo que sea que fuera esta batalla, y ser la única cuerda entre los tres realmente no le ayudaba mucho.

"Así que hemos buscado por todas partes y todavía no podemos encontrarla." Natsu murmuró tristemente.

"No, no, no podemos haber buscado en todas partes; nos falta algo. ¡Esta caja está aquí en algún lugar! ¡Yo lo sé!" ella negó con determinación. "Cuando cosas como esta pasan, significa que está en un lugar estúpido que ninguno de nosotros habíamos pensado buscar. ¡Tiene que ser algún lugar evidente que hemos pasado por alto, algún lugar entre las grietas!"

"Entre… las grietas…" repitió el dragón slayer para sí mismo en consideración antes de que sus ojos conectaran con el espacio oscuro junto a la estufa—la brecha entre la estufa y la chimenea. El espacio era pequeño, pero suficientemente grande como para contener una caja de anillo en una determinada posición. Estaba oscuro, obviamente, y mirándolo justo en la cara.

Era el único lugar en el que no habían buscado.

Natsu se levantó y tiró de la estufa un poco. Se agachó y por supuesto, allí estaba la pequeña caja negra en toda su aterciopelada gloria. Parecía como si el tiempo se moviera en cámara lenta cuando él abrió la tapa de la pequeña cosa y un hermoso y reluciente zafiro brilló. Era pequeño, sólo un poco más ancho que la banda de plata a la que estaba unido.

Él se volvió hacia Lucy, tendiéndole la caja y ofreciendo dos palabras. "Feliz aniversario."

Ella se quedó allí y parpadeó una vez. Dos veces, tres veces. Por un segundo, su boca se abrió en mudez antes de que finalmente encontrara sus palabras. "¿De qué estás hablando, Natsu? ¿Qué aniversario?"

El chico apartó la mirada con fastidio mientras extendía la mano con la caja. "El siguiente mes serán tres años desde que nos conocimos. Es pronto, pero me hiciste prometer dar el anillo justo después de encontrarlo, así que aquí está."

"Pero… es un obsequio hermoso, y definitivamente no es barato. ¿Por qué me comprarías algo así?" preguntó ella en confusión.

El rojo volvió a sus mejillas. "Me alegro de conocerte. Sólo quería asegurarme de que lo supieras. Vi el anillo a través de la ventana de una tienda 22 misiones de vuelta y sé que a las chicas les gustan las joyas, ¿no? Además, pensé que la gema iría bien con tu cabello." Él explicó razonablemente, tratando lindamente de ocultar su vergüenza.

Lucy, sin embargo, sólo se sentía abrumada por la avalancha de sensaciones que se precipitaron sobre ella. En primer lugar, había estado completamente equivocada con el anillo de Natsu en todas las cuentas. En segundo lugar, el chico que ella había juzgado de ser completamente ignorante a todo había estado pensando en un obsequio para ella dos meses antes que de los dos años de aniversario de su encuentro. En tercer lugar, su confesión a ella estaba haciéndola sentir tan cálida y confusa que sólo quería explotar. Estaba tan llena de sentimientos felices y no tenía salida para ellos.

Su rostro se agrietó en una débil sonrisa cuando lanzó sus brazos alrededor de él y presionó sus labios en los suyos. Por unos pocos segundos, Lucy estaba besando a Natsu, y él estaba besándola de vuelta. Fue un momento fugaz de debilidad emocional de su parte, haciendo algo que ella habría hecho a cualquier chico si él hubiera hecho algo dulce por ella, pero ella se recogió y se alejó, recordando que este era su mejor amigo. En cambio, estableció un abrazo mientras sus brazos apretaron su torso. Si Happy pensó algo de este incidente, no dijo nada, afortunadamente para ella.

"Natsu…" comenzó ella, una amplia sonrisa formándose en sus labios mientras trataba de descubrir que decir. No había forma posible de describir cómo su increíble amabilidad estaba afectándola. "Muchas gracias. Lo atesoraré."

"Ni siquiera estás usándolo, bicho raro." Señaló Natsu, tratando de parecer machista incluso cuando el fuego en sus mejillas se volvió más brillante.

"Sí," ella rió mientras se dejaba llevar por el momento, tan delirantemente llena de euforia que podría morir. "Soy un bicho raro."