Aquí os traigo el segundo capítulo. ¡Qué os guste!
La canción será The One Got Away-Katy Perry.
Los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.
S&T
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Buenas y malas noticias
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Entonces, de repente, tocó su cuello, le estaba tomando el pulso. Temari no creía seguir respirando. Observó cómo les gritaba algo a los de su alrededor… cada vez veía menos. Notó como él le apretaba contra sí diciéndole palabras que no entendía. La rubia sólo comprendió: "Temari". Y también lo último que dijo: "Te amo mujer problemática…". ¿Le amaba? ¿Mujer problemática? ¿Temari? ¿Quién era Temari? ¿Acaso era ella aquella mujer? Es más, ¿quién era ese hombre? Ya no pudo reflexionar más porque su vista se había nublado por completo.
Por fin estaba durmiendo.
…
Camillas empujadas de un lado para otro en velocidad vertiginosa, gente llorando; lamentos, rabia, odio, tristeza, pero sobre todo soledad. Eso es lo que ocurría en ese hospital. La soledad era lo que sentía un chico de una coleta negra alta que esperaba sentado en una banca de la zona de cuidados intensivos. Se mordía las uñas nervioso, a la vez que pateaba el suelo con su pie izquierdo. Llevaba una hora allí y no había sabido todavía nada. Le habían dicho que se había llevado un golpe en la cabeza y que estaba inconsciente; nada más.
Había llamado hacia diez minutos a sus hermanos y a una amiga de los dos, Ino. También había llamado a Chouji, su mejor amigo. No le había hecho falta decirle nada, él sabia que pasaba algo.
Sakura, también una amiga de los dos —aunque más amiga de su mujer—, estaba ahora mismo en la sala de operaciones. Al entrar la había visto; ella le pregunto qué hacia aquí, él no la contesto, pero cuando Sakura le pregunto sobre Temari el alzó su cabeza y la miró. Ella había visto llorar pocas veces al Nara —una o dos—, pero esta vez sus lágrimas no dejaban de caerle, de una forma distinta. En seguida se dio cuenta de que Temari había tenido un accidente así que aunque hubiera acabado su turno y ya se fuera a su casa, le pidió a la enfermera de allí que le dijera donde se encontraba su amiga. Ésta se lo dijo y la pelirosa tras dar sus pertenencias, se puso su bata y se fue hacia allí corriendo. Casualmente, las veces que había visto llorar al Nara, eran por su amiga. Por eso tardó poco en reaccionar.
Tras diez minutos más de espera, el pelinegro oyó unos pasos rápidos viniendo hacia él y en milésimas de segundo, antes de girarse, fue abrazado por unos brazos de una chica de pelo rubio. Era su mejor amiga —tras Temari—: Ino Yamanaka. No dudo en corresponder a éste y soltar aun mas lágrimas.
Su amigo Chouji se sentó a su lado y tras unos minutos, cuando él se tranquilizo, le abrazo. Shikamaru intentó no llorar de nuevo, pero su amigo Chouji era quien mejor lo conocía. Los hermanos de Temari también se acercaron y se pusieron delante de él de cuclillas.
—¿Qué ha ocurrido Shikamaru? —Le preguntó su mejor amigo.
—Yo no la puedo perder Chouji —le miró de nuevo con lágrimas en los ojos—. No a ella. No a la mujer que amo. No… podría soportarlo —se le salieron de nuevo algunas lágrimas que intentó limpiar con su camiseta.
—Shikamaru, escúchame: no vas a perderla. Parece que no conocieras a mi hermana —le dijo Gaara haciendo que Shikamaru levantara la cabeza hacia él.
El pelinegro estaba con los codos apoyados en sus rodillas. Shikamaru podría verlo en Gaara: aunque le animara, estaba preocupado por Temari; tanto o más que él. Y con solo ver a Kankuro, supo lo mismo.
—Maldición Nara, es de la agresiva de mi hermana Temari de quien estamos hablando. Ella es el doble de fuerte que la mitad de los hombres que conozco —Shikamaru sonrió ante ese hecho verídico—. ¿O acaso es mentira?
—Totalmente cierto —dijo el Nara esbozando una media sonrisa.
—Shikamaru, yo sé que Temari va a estar bien. No conozco a alguien tan orgullosa y cabezota como ella. Además, Sakura está dentro ¿verdad? —El nombrado asintió—. Va a estar bien, la frentona se encargara de eso —le terminó por decir Ino Yamanaka.
—Ahora cuéntanos —empezó Gaara—, ¿qué ha ocurrido Shikamaru? —Éste resopló y se puso erguido, con la pierna derecha encima de la banca.
—Nos encontrábamos paseando por el parque central, y… Bueno, omitiré algunos detalles —Chouji e Ino sonrieron, mientras que los hermanos Sabaku No le miraron con una ceja alzada—. Tiempo después salimos de allí en dirección a una cafetería. Nos paramos en el escaparate de la misma y yo fui a por dos capuchinos, ya que nos apetecía tomar algo caliente. Tras pagarlos oí como un coche pegaba un frenazo y chocaba en frente de la tienda. Escuché a la gente gritar…
El pelinegro se paró la narración, acariciándose la sien —el dolor de cabeza le volvía—. Chouji le apoyó posando una mano en su hombro.
—¿Qué paso después, Nara? —Cuestionó Kankuro, realmente preocupado.
—Tras escuchar aquello salí y vi el coche estampado cerca de la puerta de la tienda. Temari me esperaba a la izquierda, justo donde se había chocado el vehículo, pero no la vi ahí. Al principio pensé que se había ido a alguna tienda o había visto algo interesante; hasta pensé que me quería dar un susto, pero… no la veía. Entonces me fije en la maraña de gente que se había formado alrededor de una persona que se encontraba tumbada en el suelo; me imaginé que el coche debía de haber atropellado a alguien. Iba a reanudar su búsqueda cuando me fije, por uno de los espacios de la gente, en las botas de la mujer que se encontraba en el suelo. Eran iguales a las de Temari, ella tenía unas así ya que se las había regalado Ino por su cumpleaños.
Gaara frunció el ceño y preocupado, apretó los puños. Shikamaru suspiró de nuevo, nervioso, y continuo hablando.
—Sabía que podía ser una coincidencia, pero aquello no me gustaba en absoluto. Así que solté los cafés y saltando el coche, llegué corriendo hasta allí, aparté a la gente y… —miró hacia el techo apoyando su cabeza en la pared, soltando, inevitablemente, algunas lágrimas—. Temari era aquella mujer. Pero no se movía… estaba pálida… parecía estar sin... —cerró los ojos por unos segundos, sin querer ver la cara de nadie en ese momento—. Me acerqué a ella, me agaché y puse su cabeza entre mis piernas. Al ver que en verdad no se movía empecé a llorar, temía haberla perdido. Hasta que me fije en sus preciosos ojos y vi que no estaban del todo cerrados, aun estaba viva.
Ino se mordió el labio y notó como de sus orbes las lágrimas ya caían sin freno alguno. ¿Por qué Shikamaru no podía ser feliz?
—Entonces —siguió hablando, ya no podía parar su relato— pregunté si habían llamado a una ambulancia y me dijeron que ésta ya venía. Escuché las sirenas de la misma y mirando a mi mujer la rogué, ya que estaba seguro que aun me escuchaba, que no me dejara. Para cuando acabé de hablarle y apretarle entre mis brazos, la ambulancia llegó y se me comunicó que estaba inconsciente. Me dijeron que si se hubiera dormido antes de que ellos hubieran llegado, Temari habría muerto. Según ellos yo había salvado la vida de mi mujer. Subí junto a ellos a la ambulancia y cuando entraron, me informaron que estaba inconsciente y que debían operarla de inmediato. Ahora está en cuidados intensivos...
Los tres que se encontraban escuchando al Nara estaban callados y con lágrimas en los ojos; llorando sin poder evitarlo —tampoco sin querer reconocerlo—. El Nara se mordió un labio, notando como lagrimas volvían a caer de sus ojos.
—Ellos dicen que la salvé, pero… Tsk, es obvio que esto ha ocurrido por mi culpa —Ino le miró sorprendida, al igual que todos. Kankuro andaba de un lado a otro frente a él; mientras que Gaara solo le observaba fijamente, sin lágrimas ya en sus ojos—. Si yo no hubiera ido a por esos estúpidos capuchinos, ella aun…
Shikamaru sintió como dos manos se ponían en sus mejillas. Eran las manos de Ino. La miró, sorprendido y sin palabras; pero sin duda culpable.
—Escúchame bien, Nara Shikamaru —ella lo obligó a mirarle a los ojos. En su vida Shikamaru los había visto tan llorosos como ahora—. Esto no es culpa tuya. Es culpa del idiota que se hace llamar conductor. ¡Estoy segura que ella estaba en la acera y él se subió y la atropelló! ¡Estaría borracho! ¡O sabe bien Dios como estaría! Pero tú no tienes la culpa, Shikamaru. ¡Le salvaste la vida! —Ésta le abrazó con fuerza, dando gracias por tenerle como amigo—. Gracias Shikamaru —el nombrado abrió aun mas los ojos, sorprendido, y sin poder evitar nuevas lágrimas rebeldes.
Cuando Ino se separó de él, Shikamaru vio los restos de las lágrimas que habían derramado los Sabaku No. En su vida les había visto llorar.
—Nara, estoy de acuerdo con Ino —habló Kankuro parándose y mirándole seriamente—. Ni se te ocurra culparte, Temari te matara si se entera… —El marido de la hermana mayor de esa familia vio la pequeña sonrisa que le dedicaba el castaño; le estaba dando las gracias.
—Estoy de acuerdo con Kankuro —habló el pelirrojo—. Lo has hecho bien. ¿Shikamaru, cogiste su matrícula?
El Nara asintió, de nuevo agradecido con ellos.
—Sí, pero no he tenido tiempo para llamar. Yo…
—Tranquilo, está bien; yo me encargo —Shikamaru se la dijo y Gaara, apuntándolo en el móvil, le otorgó una pequeña sonrisa—. Gracias Shikamaru. Me encargaré, como Kazakage de Suna, aunque esté de vacaciones en Konoha.
—Vacaciones largas —le corrigió su hermano, sonriendo.
—Bueno, de vacaciones. Cállate Kankuro. Me encargare de que ese cabron tenga su merecido —cogió su teléfono y marcó el numero de su mano derecha—. Baki, necesito que me investigues esta matricula. Es de Konoha, pero te lo pido a ti. ¿Podrás? Gracias Baki. Te debo una, ahora te la mando. Nos vemos —el pequeño de los Sabaku No se la mandó y volvió junto a ellos—. En unos días Baki tendrá a su propietario.
Todos, menos Shikamaru, asintieron sonrientes.
El Nara seguía perdido en sus pensamientos, mirando a la sala de operaciones. No podía evitar sentirse culpable. No podía evitar echarse la culpa. Prometió protegerla y ahora… Paró de pensar en cuanto una mujer de bata blanca y rubia de dos coletas, se acercó a ellos saliendo de aquella sala. Era Tsunade Senju, Hokage y quien se había ocupado de la operación. Los cuatro, rápidamente, se acercaron a ella.
—¿Cómo esta Temari, Tsunade-sama? —Preguntó Shikamaru nervioso.
—Lo mejor de todo, es que sobrevivirá —todos suspiraron aliviados—. En unos minutos la llevaremos a su habitación, la… —miró su cuaderno y volvió la vista a Shikamaru— 204; habitación 204. Pero esas no son todas las noticias. Os diría que sólo los familiares, pero estoy segura que Ino y Chouji no se irán, así que venid a mi despacho.
Tsunade les condujó hacia éste. Ino trabajaba en el hospital, sabía que cuando Tsunade Senju llevaba a familiares a su despacho era para hablar con ellos de algo grave relacionado con el paciente; en este caso algo malo ocurría con Temari. Tenía un mal presentimiento y no era la única, no por nada le consideraban al Nara un genio. Era inteligente y astuto. Suspiró, mirándole de reojo.
Él sabía que algo no andaba bien con su mujer.
…
Tras cinco minutos, llegaron al despacho de la Jefa del hospital y Godaime Hokage, Tsunade Senju. Al entrar todos allí, ésta cerró la puerta.
—Bien, tomad asiento —aunque en aquel despacho solo hubieran dos sillas no importaba mucho, en ellas se sentaron Shikamaru y Chouji; Gaara, Ino, y Kankuro se negaron, sabían que estarían en movimiento continuo; excepto Gaara, él prefería estar de pie—. Ninguno aquí somos tan inocentes como para saber que no ocurre nada, ¿verdad? —Los cuatro asintieron a sus palabras—. Sakura está con ella, es la Subdirectora del hospital así que por ahora, no habrá problemas. ¿Esto está claro?
—Sí. Hokage-sama, dígalo ya, no soportaremos más la espera.
-Muy bien, así lo haré Kankuro. No tengo manera de decir esto mas suave: Temari está en estado de coma —los cuatro abrieron la boca de la sorpresa; la miraban fijamente, sin creérselo—. Es de grado uno. Por suerte, es el más bajo y hay grandes posibilidades de que despierte. Pero sabéis como es esto. Pueden pasar horas, días, semanas, meses o años para qué despierte. Lamento el no poder informaros con certeza.
Ino se tapó la boca de la impresión y se apoyó en una pared cayéndose, lentamente, al suelo. Sus hermanos tenían la mirada perdida y estaban estáticos. De todas las noticias, ni siquiera se podían imaginar esa. Shikamaru, por el contrario, tenía la mirada vacía; sin sentimientos, sin nada. Miraba por la ventana de detrás de la Hokage culpándose aun mas por lo ocurrido; no merecía nada, no se merecía a su mujer. Al final, Kami le había castigado a ella. Debería haberle castigado a él, era quien se lo merecía.
—Sinceramente, y os hablo como mi opinión de médica, el paciente normalmente suele tardar meses, como mínimo, en despertar. Pero el caso de Temari Sabaku No, es especial.
—Defina especial —le pidió Gaara.
—Sería extraño, casi excepcional, que su hermana no despertase en dos semanas —Ino, aun con las manos cubriéndola la cara, abrió los ojos con renovadas esperanzas. Shikamaru centró su mirada en su líder; en aquella mirada parecía haber todavía algún rayo de luz.
—¿Por qué? —Preguntó Ino, curiosa.
—La razón es que aunque se haya dado en la cabeza, el accidente no ha sido tan grave como parecía. Resistió bien el impacto del automóvil, lo malo fue la caída contra el suelo. La caída y el posterior golpe en la cabeza la produjo ese estado de coma leve. Al ser leve, como ya he dicho, su grado es uno. Así que en estos comas el tiempo que requiere el paciente para despertar, salvo casos insólitos, suele ser de entre una y tres semanas.
En aquel despacho parecían mas aliviados. Al parecer no todo estaba perdido.
—No obstante —continuó la Hokage—, os quería avisar de esto. Las posibilidades de que despierte son infinitamente superiores. Pero siempre quedan opciones en las que tarde más de lo normal, o en las que nunca lo haga. Sólo quiero que estéis preparados para todo. Si necesitáis cualquier cosa me lo decís sin problema alguno. Ahora podéis visitar a Temari. Pero por favor, lo mejor sería que no fueran más de dos.
—Gracias Hokage-sama —Gaara se acercó a darle la mano—. Le debo la vida de mi hermana, a usted y a todos los médicos de esa operación. Agradézcaselo de mi parte.
—No lo dude, Kazekage. Y de nada, es mi trabajo. Además, es un honor y una inmensa alegría para mí salvar a la gente.
Kankuro asintió, secundando las palabras de su hermano y agradeciéndoselo de igual manera. Siguió a su hermano, quien ya había salido del despacho. En el interior del mismo, aun estaban Shikamaru e Ino.
—Shikamaru, Ino, no tenéis que…
—Tsunade-Sama, gracias por salvar a mi amiga. Le estaré a usted, a Sakura y al resto eternamente agradecida —dijo Ino, abrazando a la médico. Ésta sonrió y correspondió el abrazo, dándole unas palmadas en la espalda.
—No es nada, además no soy la única aquí que salva vidas. Y no he estado sola ahí dentro.
Ino sonrió, dándole la razón con un asentimiento de cabeza. Siempre admiraría a aquella mujer.
—Voy a ver a Sakura, me la llevare a tomar un café. Así sus hermanos podrán pasar a verla tranquilos —puso una mano en el hombro del Nara y se dirigió a la puerta, giró el pomo, pero antes de salir habló sin darse la vuelta—. Ojala algún día pueda llegar a hacer la mitad de lo que hacéis, o Sakura, o tú, Tsunade-Sama. Gracias de nuevo. También Sakura te lo agradece, aunque no te lo haya dicho. Y también gracias de parte de todos los que nos importa Temari. ¡Nos vemos!
Salió de allí a buscar a Sakura para contarle lo acontecido. También debían llamar a Tenten, Hinata, Naruto, Kiba y los demás. Debían enterarse de que Temari despertaría, ¡no estaba todo perdido!
—Shikamaru, deberías irte a descansar. Son las diez; llevas aquí desde un poco más de las ocho y no has comido nada.
—Estoy bien Tsunade-sama. Además quiero estar al lado de Temari. Por lo menos esta noche. Sé que no me puedes dejar, pero solo permíteme esta noche. Necesito…
—Bien, esta noche podrás dormir a su lado. Pero antes ve a cenar algo. Si no olvídalo, ¿entendido?
—Sí, sí —el Nara se levantó—. Nunca podré estar más agradecido de lo que lo estoy con vosotros. Contigo, con Sakura y con toda la gente que ha estado ahí dentro. Ahora sigo teniendo a mi compañera de viaje. No sería nadie sin Temari. Gracias, de verdad. Te estaré agradecido toda la vida, Tsunade-sam —abrió la puerta para irse, pero antes de salir por ella giró su cabeza hacia la Hokage—. Iré a ver a mis padres. Así de paso cenaré algo. Creo que a mi madre la dará algo. Cuídese.
—De nada, y mucho ánimo Shikamaru. Pero sobre todo, mucha suerte; la necesitarás —dijo cuando éste ya había salido por la puerta.
…
Shikamaru paseaba por las calles de Konoha en dirección a su casa. Eran las diez y media, iba un poco tarde. Ino y Sakura le habían entretenido un poco, y a eso si le sumabas el vistazo de diez minutos que le había echado a Temari mientras estaban sus hermanos dentro pues normal que se le hubiese hecho tarde.
Al verla, al Nara casi le da un vuelco al corazón. Estaba tranquila, serena y tan hermosa como siempre. Se encontraba bien, y descansando. Estaba seguro de que no podría seguir viviendo sin ella su lado, porque como bien le había dicho a la Hokage, Temari era su compañera de viaje; del viaje de su vida.
Tras diez minutos llegó a casa, sus padres debían de estar preocupados. Su madre le debería haber llamado más de diez veces, pero no le apetecía mirar su móvil. Iba a cenar con ellos. Sin duda, su madre le mataría. Ingresó en su casa con miedo, tenía sus llaves así que no le hacía falta llamar. Solo iba a buscar algo comestible en la cocina y volvería con Temari. Sería la única noche que podría pasar con ella, debía de aprovecharla al máximo.
Entró sigilosamente, volviéndose a guardar las llaves en el bolsillo y descalzándose. Llegó a la cocina, abrió la nevera y cogió un poco de Teriyaki que le habría sobrado a su madre de la cena. Con eso se llenaría. Tomó un vaso, lo llenó de agua y se sentó en la mesa; al ver que no veía nada se levantó, encendió la luz y se volvió a sentar. Entonces acercó una brocheta a su boca, abrió los ojos y se paró antes de meterse un trozo en la boca.
—¡Mamá! —Gritó, asustado, el Nara. levantándose, dejando caer la brocheta en el plato, y ayudándose de la pared para no caer del susto—. ¡Casi me matas del susto! ¿Qué es eso de esconderte en la oscuridad, problemática?
—¡Tú eres el que da los sustos, señorito! ¿¡Qué es eso de no venir a avisar de que no ibais a venir a cenar!? ¿Te parecerá bonito?
Su padre entró a la cocina justo cuando su madre tenía los brazos en la cintura.
—Hola Shikamaru —cogió un vaso y se lo llenó de leche.
—Hola Oto-san —se fue de la cocina con el vaso de la mano.
—¡Shikaku Nara, vuelve aquí ahora mismo! —Su padre volvió sobre sus pasos y se sentó en la mesa, al lado de su mujer.
—¡Tu hijo llega de esta manera y tú ni le regañas!
—¡Estará cansado, mujer! —Vio la mirada asesina de Yosino y suspiró—. Vale, vale. ¿Qué razones hay para no avisar de que no venís a cenar? Tu madre estuvo toda la tarde preparando la cena.
Shikamaru desvió la mirada, sabía que se lo tenía que contar. Se sentó en su sitio de nuevo. Shikaku en seguida lo notó y se puso serio. Su mujer le miró extrañada, algo pasaba. Ambos se pusieron serios de repente, y la Nara sabía detectar las expresiones de los hombres Nara, tan serios; sabía que estaban preocupados.
—Lo siento por no llamaros, pero no he encontrado la ocasión.
—¿Qué ocurre Shikamaru? —Le preguntó su madre preocupada.
—Temari ha tenido un accidente, está en coma —su padre abrió los ojos de la impresión, su madre se puso una mano en su boca—. Un conductor se subió a la acera y la atropelló. Ella cayó de espaldas contra el suelo pero su mayor golpe fue en su cabeza. La Hokage me ha dicho que el coma es leve, de grado uno, y que lo normal sería que despertara a lo largo de una a tres semanas. Vine aquí a cenar algo, porque la Hokage me obligó. Así cuando lo haga podré dormir con Temari durante toda la noche. Seré el primero en felicitarle por nuestro aniversario.
El Nara esbozó una sonrisa triste, recordando su expresión; su sonrisa.
—Shikamaru…
—Hijo, mañana iremos a visitar a Temari. Cena todo lo que quieras. Yo… no soy bueno diciendo estas cosas, pero te apoyo. Estoy seguro que despertara. Mucho ánimo hijo.
Se fue dándole un beso en su cabeza, aunque no sabía ser amoroso no pudo evitar darle apoyo a su hijo de aquella manera; sabía que lo necesitaba.
—Gracias Oto-San —dijo con la voz un poco ronca.
Shikaku no se esperaba eso. Su nuera, la única que podía controlar a su hijo, la mujer de la que estaba enamorado Shikamaru, se encontraba en coma por la culpa de un idiota. Necesitaba darse una ducha, pero sobre todo necesitaba pensar. No dejaría que su hijo estuviera solo, no ahora. Yoshino, por su parte, estaba impactada. Su querida nuera, a quien consideraba su igual pero con su hijo, había estado a punto de morir. Su hijo la necesitaba, ahora más que nunca.
—Shikamaru, hijo. Ven aquí, cariño… —se acercó a él, sabía lo que necesitaba. Y era un abrazo, uno que otorgaba el cariño de un abrazo de su madre. Shikamaru no dudo en ir y abrazarla con todas sus fuerzas para romper a llorar por… ya no sabía las veces en ese día. Temari tenía razón, él sólo era un bebe llorón—. Estoy aquí Shikamaru, siempre lo estaré. Te quiero mucho, mi niño.
Shikamaru, ese día mas que nunca, necesitaba el cariño de una madre.
…
Tras una hora en casa de sus padres, donde se tranquilizó y comió bastante, a cuenta de su madre, se dirigió de nuevo al hospital. Eran las once y veinte de la noche cuando llego allí. Saludó a las enfermeras, a Tsunade-sama y subió al tercer piso. Recorrió los diferentes pasillos y cuando llegó a la puerta de la habitación 204. Allí se encontraban Ino y Sakura, junto a Gaara y Kankuro. Al parecer la habían cuidado este tiempo.
—Lamento la demora, pero mi madre me obligó a cenar más de lo necesario.
—No pasa nada Nara —le dijo Kankuro— hemos estado un rato más con ella —se acercó y la dio un beso—. Buenas noches hermanita.
—Cuídala, Shikamaru. Buenas noches nee-san… Mañana volvemos.
Gaara se acercó y la dio un beso a su hermana. No hacía falta decirle que la cuidara, porque él ya lo hacía, siempre lo había hecho. Se fueron de la habitación.
—Buenas noches Temari, nos vamos, pero estarás bien cuidada —le dijo Ino.
—No lo dudes, duerme bien Temari —le dijo también Sakura.
—Ah por cierto, gracias Sakura —le dijo Shikamaru antes de que saliera por la puerta.
Ésta solo asintió y salió siguiendo a Ino. Dormirían, aunque solo fueran unas horas. Shikamaru se acercó hasta ella y se sentó en un taburete al lado suyo. La cogió su mano derecha y la acarició con el pulgar, aun estaba un poco fría.
—Ya estoy aquí problemática. No te vas a librar de mí tan fácilmente. Ahora seré yo quien te cuide y te proteja Temari; es mi turno. No te preocupes por nada, porque sé que te vas a despertar, eres tan terca como una mula y orgullosa como tú sola. Si no despertaras, no serías la Temari de quien estoy enamorado. La que siempre lucha, y lucha, y lucha, y no se rinde. Ni ante nada, ni ante nadie. La que me pega cuando me lo merezco, la que odia a muerte el machismo; en teoría también me deberías odiar ya que soy un poco machista, pero has aprendido a soportar esa faceta de mí.
Sonrió, observándola con atención. Demonios, era tan bella… echaba tanto de menos su voz. ¿A que nivel se suponía que necesitaba a esa mujer? Jamás sería capaz de medirlo. No dudó en continuar su charla.
—Eres la que consigue que se me quite esa vaguería heredada, quien me hace sentir como si fuera un adolescente enamorado. No puedo evitar alabarte, adorarte, amarte, como si fueras la única mujer en el mundo; y eso es cierto, porque para mí lo eres. No siento eso por nadie más que tú, no lo he sentido por nadie más que tú. Y eso no va a cambiar. ¿Sabes por qué? Porque no he amado, ni amo, ni amare, tanto a nadie como te amo a ti Sabaku No Temari. Porque eres mi compañera de viaje, la mujer más problemática del mundo; siempre dando problemas…
Porque demonios, jamás dejaba de darle problemas. Acarició con los nudillos de su mano libre su mejilla, decidido a seguir confesándose aunque ella no lo oyese.
—Maldición, mujer. Tú eres la mujer de mi vida, Temari. Por todas esas razones, y más que ahora tengo en mi cabeza pero me es imposible sacarlas a la vez, sé que despertaras. Y sé que seremos la familia que hemos soñado. Cuando despiertes estaré a tu lado. Como siempre he estado, estoy y estaré. Porque, a lo mejor está sonando demasiado cursi o ñoño, pero te amo Temari Sabaku No. A ti, y solamente a ti, mujer problemática. Así que despierta por favor, porque yo… no puedo vivir sin ti. Me sería imposible.
Suspiró y tumbó la parte de arriba de su cuerpo en la tripa de la rubia, durmiéndose al instante; tenía lágrimas en los ojos. Entrelazó sus manos con las de ella, siéndola con él; requiriéndola con él. No se dio cuenta el tiempo que pasó, pero su primer aniversario de casados lo habían pasado juntos; y unidos. No habría regalos especiales. Pero con el amor ya valía, ¿verdad?
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S&T
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Hola de nuevo, creo que me ha quedado un poco acaramelado jajajaj, pero el momento de Shikamaru era total y completamente necesario. En algunos momentos he querido llorar, en serio. Me parece tan triste. O sea yo no podría.
Acabo de editar y pido perdón por los fallos que he podido cometer porque reconozco que había demasiados fiehifojenjofjeodf. Era lerda antes, sorry por eso (?).
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Reviews:
Mitchel0420: A ver si te gusta este cap. Es un poco sufrido, pero he avisado. Romance/Drama, vais a sufrir un poquillo. Besos. Gracias por el Review.
Lady Kiam: Lamento el retraso, a ver que tal te parece este. Gracias por el Review. Besos.
…
Se despide TemariAckerman06.
