Buenas de nuevo =) jeje

Aqui me vengo con el capitulo de actualización, espero qeu sea de su agrado y pues quiero agradecerles a todos los que se toman el tiempito de leer mi fic =9 en serio muchas gracias.

En fin, cuidense mucho.

Bye

Capitulo 3: Urgencias

Sábado 8 de mayo: Calle Oeste de Hillwood 00:40 am

Las personas no paraban de mirar la escena, ninguno se atrevía a hacer algo, temían que las personas por fuera del vehículo estuvieran muertas... lo único que les quedaba a los presentes era esperar la llegada de la ambulancia.
Pronto se escucho el sonido de la sirena de varias ambulancias y una vez las personas abrieron paso, de estas bajaron 6 paramédicos; cuatro de ellos se dirigieron al lugar en donde estaban Arnold y Helga y los otros dos se dirigían a socorrer al otro hombre que también permanecía inconsciente dentro de su vehículo.

-Por este lado tenemos al hombre inconsciente, al parecer no sufrió mayor daño- anuncio un paramédico que venia del vehículo del otro sujeto.

-Bien, este chico, al parecer tampoco tiene mucho daño, no descarto algunas lesiones, pero al parecer está bien- comento otro terminado de revisar al rubio que aún seguía inconsciente.

-Caballeros me gustaría ser igual de optimista, pero esta dama tiene una hemorragia constante en la cabeza que tenemos que detener; además de que al parecer se ha golpeado muy fuerte; sus signos vitales parecen estables, pero yo no me apresuraría a sacar conclusiones ya que no podemos predecir los posibles cambios- comento uno de los para otro chico, mientras ubicaba a Helga en una camilla y la subía a la ambulancia, acompañado de otro paramédico -Bien, podemos partir con ella. Por favor Tommy, vamos lo más pronto al hospital esta mujer necesita una atención mas completa- le ordeno a otro de los chicos que sin dudarlo subió rápidamente a la ambulancia y después de encender el vehículo y partir lo mas pronto posible.

-Bueno, y ustedes que están viendo?, apúrense tenemos te llevar también a estos dos sujetos al hospital- regaño la chica al notar a sus otro dos compañeros que no hacían las cosas como debían.

Hospital central de Hillwood 01:00 am

La primera ambulancia ya estaba llegando al hospital; una vez se detuvo, por la parte trasera de la ambulancia, se abrieron las puertas para que de esta bajaran inmediatamente dos paramédicos que llevaban en una camilla a una muy demacrada Helga.

-Rápido abran las puertas- dijo el paramédico empujando la camilla en la que iba la rubia.

-¿Que tenemos aquí?- pregunto una mujer de cabello negro saliendo rápidamente de una de las habitaciones de urgencias.

-doctora Johanssen, Tenemos un accidente automovilístico, la mujer que traemos esta embarazada- comento el paramédico encargado de llenar la planilla del paciente, mientras veía a la chica de rasgos orientales acercarse se un poco a la camilla solo para recibir dicho informe.

-Bien, veamos que tenemos- dijo esta vez para voltear a ver al paciente, quedando completamente impresionada - ¡Oh por Dios es Helga!- exclamo algo desubicada, apurándose para atender a su amiga -¿En que estado están la paciente y el feto?- pregunto de inmediato mirando a un chico de cabello castaño que empujaba la camilla.

-Doctora, la paciente tiene una hemorragia en la cabeza, estaba inconsciente y con los signos vitales estables; pero aun así tiene múltiples traumatismos tanto en la cabeza como en el cuerpo; pero aun así está estable; y la condición de feto aun no la sabemos- explico el chico ingresando a Helga a la sala en donde la cambiaron de camilla.

-Hay no...- dijo un poco confundida la oriental observando la grave herida que tenía la rubia en su cabeza -Preparen el quirófano- pidió mientras se apuraba a cambiarse mientras ingresaban a Helga a dicha sala.

-¿Como están sus signos vitales?, ¿tiene algún problema respiratorio?- pregunto seria otra doctora ingresando junto a Phoebe, que aun se terminaba a preparar poniéndose unos guantes y una carilla.

-Sus signos vitales están muy bajos, podemos correr con el riesgos de un paro, su frecuencia cardiaca sigue bajando -le respondió una enfermera mientras le conectaba a Helga unos líquidos.

-La herida no es muy profunda, de hecho tiene una que otra fisura a causa de unos cuantos vidrios rotos- comento otro la otra doctora examinando el cráneo de la rubia.

-¿Como esta la fetocardia?- pregunto Esta vez Phoebe esperanzada de que el feto aun estuviera con vida.

-La fetocardia esta por encima de doscientos, esta muy rápida- respondió de inmediato, mientras alejaba el fonendoscopio del abdomen de la rubia.

-creo que es un milagro que la fetocardia se pueda sentir a partir de la 5 semana del embarazo, si no creo que ese feto estaría aun peor- comento en tono de burla la doctora que acompañaba a la oriental, que simplemente le brindo una mirada de enojo.

Phoebe respiro profundo, ya que se le hacia muy difícil ver en esa condición a su mejor amiga, pero por primera vez estaba mas que segura de que no iba a dudar para salvarla de cualquier peligro- tenemos que actuar pronto para evitar algún daño en los nervios -explico la oriental mientras comenzaba a limpiar la herida de la rubia y a quitar los restos de vidrio e iniciar con la "intervención quirúrgica".

Por otro lado, también por urgencias, llegaron los dos hombres; entre ellos nuestro conocido cabeza de balón, quien ya empezaba a recuperar la consciencia, aun estando un poco aturdido por el accidente.

-¿Donde esta Helga?- pregunto con algo de dificultad mientras intentaba pararse de la camilla.

-Tranquilo, usted no se puede mover mucho señor. Usted tiene fracturas graves - le explico el Doctor mientras lo intentaba acostar de nuevo al rubio en la camilla.

-¡No!, déjeme, quiero saber donde están mi esposa y mi hijo- dijo con lagrimas en los ojos aplicando mas fuerza para ponerse de pie, pero el médico insistía en detenerlo.

-Muchachos, por favor traigan algún calmante, ese hombre lo necesita- llamo a alguno enfermeros, intentando sujetar mas fuerte al rubio.

-¡Déjeme!- exclamo furioso.

-Mire, por favor cálmese- le pidió nuevamente al rubio - si se refiere a la mujer que estaba en el lugar del accidente, déjeme decirle que no corre un peligro mayor, pero necesita de una intervención quirúrgica- le respondió esta vez amablemente entendiendo un poco las razones del rubio.

-¿Y el bebé?- pregunto temeroso de recibir alguna mala noticia que le rompiera el corazón a el y a su joven esposa cuando reaccionara.

-Joven, la verdad es que no tengo ni la menor de las ideas de cual es el estado del bebé, solo se que su esposa y su hijo están en manos profesionales. Así que le pido que por favor confíe en nosotros, estamos capacitados para servirles a ustedes- le dijo casi en suplica el medico, logrando calmar un poco mas al rubio que sin remedio alguno solo intento creer en esas palabras que le devolvían un poco la esperanza.

Logrando tener al chico con cabeza de balón bajo control, el médico encargado de atenderlo se dispuso a detallar las lesiones del rubio, encontrando en el una fractura en el brazo derecho y en la pierna izquierda, que requerirían del uso de una férula de yeso; además de muchos cuidados para unas cuantas costillas rotas, que no eran algo demasiado riesgoso, pero que si podía ser peligroso, si no tenia un adecuado cuidado. Además de esa cuantas fracturas, el rubio no tenía más problemas, uno que otro raspón u algún moretón; pero eso él lo consideraba algo irrelevante comparado con la imagen que tenia en su mente, en la cual veía a su esposa cubierta en sangre.

Sábado 8 de mayo: Hospital central de Hillwood 03:30 am

En el quirófano, las cosas salían muy bien y en poco tiempo Phoebe junto a los demás que estaban en la sala lograron hacer que Helga saliera sana y salva de la intervención; ahora solo les quedaba esperar a que esta reaccionara para ver los avances. Salida del quirófano, Phoebe se encamino en búsqueda del esposo de su mejor amiga, estaba completamente preocupada ya que no sabia que clase de daño había sufrido el rubio; pero sus preocupaciones fueron calmadas al ingresar a la sala de recuperación, en donde pudo ver al rubio de ojos verdes en una de las habitaciones, sentado en una camilla acompañado por sus padres que solo callaban en silencio.

-Arnold- le llamo la oriental acercándose a él seriamente.

-¡Phoebe!- le llamo al verla - ¿Como están Helga y el bebé?- preguntó de inmediato tratando de ponerse de pie, pero esta vez sus padres se lo impidieron.

-Están bien Arnold, están bien. Ambos están bien- repitió varias veces convenciéndose a si misma al igual que a Arnold- ahora solo tenemos que esperar a que Helga nos demuestre su fuerza recuperándose lo mas pronto posible- dijo con la voz quebrantada pensando en el estado de su mejor amiga.

-Phoebe… -intento decir el rubio tristemente antes de ser interrumpido por alguien mas que entro a la habitación.

-Arnold, Phoebe- esta vez llamo un moreno, captando la atención de los presentes- ¿Como están las cosas?- pregunto con seriedad la situación.

-¡Gerald!- exclamo la oriental dejando que las lagrimas la invadieran por completo -Helga... Helga está bien... y el feto también... Pero fue muy difícil verla en esa situación. Creí que no podría con esto- le dijo en medio de lagrimas, mientras se quitaba sus lentes y se cubría sus ojos con ambas manos.

-Lo se amor, Sé que debió difícil que la vieras como llego, pero todos aquí sabemos que salvaste su vida- le respondió el moreno intentando calmarla con un cálido abrazo que fue correspondido por la chica de ojos rasgados.

Al verlos, el rubio no pudo evitar tener ganas de llorar, se sentía afligido. Sentía como si por alguna razón las cosas aún no estuvieran bien, tenia un fuerte dolor en su pecho que no le permitía estar en tranquilidad absoluta; estaba tembloroso, sentía culpabilidad de la situación por la que estaba pasando con su esposa... Se creyó ver al borde del abismo y que si algo le pasara a Helga o a su hijo el moriría de inmediato.

El rubio tenia un montón de opresiones en su pecho, pero logro calmarse un poco al sentir la calidez de las manos de sus padres que le querían dar a entender que todo iba a estar bien, que tenia que tener mucha fé y creer en que él y Helga lograrían salir de esta para ver crecer a su futuro hijo.

-¿Puedo a ver a Helga?-le pregunto a Phoebe que al igual que el ya estaba un poco más calmada, aun en brazos del moreno.

-no es lo más recomendable teniendo en cuenta tu estado y el estado de Helga- respondió seria la oriental observando la férula en el brazo del rubio.

-por favor Phoebe- le intento convencer su marido aun sabiendo que la pelinegra cuando se trataba del trabajo era muy profesional y estricta.

-Phoebe, por favor deja que Arnold vea a Helga- pidió esta vez Stella apoyando a su hijo, que s encontraba cabizbajo.

-uhm... está bien, pero de la única manera que lo permitiré será si Arnold es llevado en silla de ruedas para evitar que se lastime- volvió a decir con seriedad a lo que el rubio y sus padres asintieron de inmediato -Bien y algo mas, primero quiero que me cuentes como fue que ocurrió el accidente- dijo esta vez un poco acusante ya que como aun no sabia como habían ocurrido las cosas, pensaba que la culpa pudo ser de Arnold.

-…-El rubio solo la miro en silencio mientras desviaba la mirada a otro lugar.

- Viejo... Phoebe tiene razón ¿Que fue lo que ocurrió?- pregunto el moreno esperando la respuesta del rubio, que después de un largo y cansado suspiro les explico lo sucedido.

Sábado 8 de mayo: Hospital central de Hillwood/Sala de cuidados intensivos 04:05 am

Silenciosamente, por cada uno de los pasillos del área caminaban cuatro personas y una mas era llevaba en una silla de ruedas; todos estaba impacientes, realmente querían saber acerca del estado de la rubia, por lo cual cada paso se hacia eterno. Cuando finalmente llegaron, encontraron por fuera de una habitación a tres personas muy conocidas para todos... Bob, Miriam y Olga; esta última estaba junto a su madre llorando tristemente; mientras que Bob al notar la presencia de los recién llegados miro enfadado a su yerno, quien simplemente le correspondió la mirada firmemente.

-¿que se supone que haces tú aquí?- pregunto acusador Bob, poniéndose de pie y apuntando con su dedo al rubio que no le quitaba la mirada de encima.

-Hago lo mismos que hace usted señor Pataki. Vengo a ver como se encuentra mi esposa- le respondió directo, usando un tono un poco fuerte.

-Por favor, cálmense -les pidió a ambos hombres el moreno, mientras se colocaba en medio de los dos hombres.

-Papá ese chico tiene razón, este no es lugar para hacer estos espectáculos -les llamo la atención Olga sin separarse de su madre -Además lo más importante en este momento es saber cual es la situación de mi Hermanita bebé- dijo esto ultimo poniéndose de pie llevar a Bob al sitio donde estaba Miriam.

-La salud de Helga es Importante; pero también lo es la del bebé que hay en su interior-Explico Phoebe a los Pataki, los cuales al escuchar estas últimas palabras quedaron completamente impactados con los ojos abierto de par en par.

-¿Phoebe, ya puedo entrar a ver a Helga?- le pregunto el rubio, cambiando radicalmente de tema.

-Ah... Claro- respondió Phoebe caminando hasta la puerta de la habitación, en donde poco a poco abrió la puerta y se apuraba a darle paso al rubio.

-¡Yo también quiero verla!- se impuso Bob llegando hasta la puerta.

-Por favor señor Pataki, Arnold es el esposo de Helga y por el momento solo puedo dejar pasar a una persona- le explico paciente Phoebe esperando que el hombre entendiera sus razones e intentara dejar para otra oportunidad esa tonta pelea permanente con Arnold –Bien, vamos Arnold- continuo Hablando al notar el Bob finalmente accedía.

-Gracias Phoebe-dijo Arnold –Por favor podrían llevarme hasta adentro y dejarme asolas con Helga- pidió esta vez sintiéndose inútil al no poder manejar por si mismo esa tonta silla de ruedas.

Una vez fue ingresado a la habitación, el rubio sintió su corazón romperse al ver esa escena tan triste que jamás, ni en la peor de las pesadillas imagino ver. Vio a Helga acotada por completo en la cama, notando la en su totalidad la cabeza de la rubia estaba vendada; y a ella estaban conectados unos cuantos sueros y demás líquidos; y tenia una carilla que le facilitaba la respiración. El rubio la miro observando detalle a detalle, sentía como por su mejillas se resbalaban unas cuantas lagrimas. Él quería tocar el rostro de su amada esposa, quería sentir nuevamente la suavidad se su exquisita piel, anhelaba tenerla en sus brazos y besarla cálidamente como siempre solía, pero en ese momento se sentía completamente inútil y culpable.

-Helga, tienes que volver a mi- finalmente hablo después de haberla estado mirando todo el tiempo- tienes que volver a mi para que vivamos junto a nuestro hijo. No sabes cuanto daño me hace el verte ahí postrada en esa cama; yo se que ti eres fuerte y te pararas de ahí pronto… yo lo se- comento sintiéndose nuevamente impotente, mientras que con su mano izquierda hacia un esfuerzo por mover la silla de ruedas y estar mas cerca de Helga.

-Por favor, despierta de una vez- le rogo sujetando la mano de la rubia, mientras la acercaba a su rostro para darle un beso- sabes que aquí estaré solo para ti- esto ultimo lo digo sin soltar la mano de la rubia, mientras cerraba sus ojos para recordar las dulces sonrisas de su dulce "Julieta".

-Arnold- la chica de ojos rasgados entro a la habitación después de varios minutos –Arnold- llamo nuevamente al no escuchar respuesta de su amigo, pero esta vez entrando por completo a la habitación, en donde encontró al rubio con cabeza de balón apoyado sobre la cama de Helga y plácidamente dormido mientras sujetaba la mano de la rubia aprisionándola contra su rostro. Realmente a la pelinegra le daba tristeza romper ese momento de tranquilidad de sus dos amigos, pero no tenia otra opción que llevarse a Arnold de la habitación; después de todo el también tenia que recuperarse.

Las horas pasaron rápidamente y sin que muchos lo notaran ya eran pan pasadas la 11: 00 am. En una habitación, un rubio comenzaba a abrir sus verdes ojos con pesadez, por un momento creyó que todo había sido una mala pesadilla, pero su teoría fue desechada al instante de sentir un fuerte dolor en las partes del cuerpo que tenia fracturadas. Ante las muy audibles quejas del rubio, una enfermera ingreso rápido a la habitación del rubio para aplicarle algunos antídotos para calmarle el dolor.

-¿Puede llamar a Phoebe?- le pregunto a la enfermera con algo de dificultad al hablar.

-La doctora Johanssen en este momento esta haciendo su ronda revisión a cada uno de los pacientes, antes de terminar turno- le explico la enfermera mientras se alejaba de Arnold llevándose consigo los otros medicamentos –Ah si, usted tiene visita- añadió antes de salir de la habitación del rubio.

-Mamá - dijo con desanimo el rubio cuando vio a su madre ingresar a la habitación.

-Arnold ¿Cómo sigues?- pregunto preocupada Stella al notar la dificultad con la que hablaba el rubio.

-no muy bien- hablo con lentitud -¿Como sigue ella?- pregunto esta vez mirando expectante a su madre, quien simplemente cerró los ojos y respondió:

-Aún no despierta, tu padre esta junto a los Pataki esperando alguna noticia- le respondió un poco preocupada, se sentándose en una silla que estaba cerca de la cama del rubio- Hijo, las cosas son como dijo Phoebe; tenemos que esperar a que Helga bajo si misma fortaleza y voluntad despierte- dijo Stella partiendo una manzana en trozos, que luego le dio a Arnold.

-Lo sé mamá… se que despertará- dijo casi para si mismo cerrando nuevamente los ojos, para caer de nuevo en un profundo sueño.