"vivir el momento"

-aaaa- personajes hablan

"aaa" personajes piensan

...o...o.. cambio de escena

inu y compania no me pertenecen

CAP.3

Convenciéndose

Llegando al bar de la esquina, Miroku estaciono a mitad de cuadra y bajó del coche gris metalizado y camino hasta llegar a la puerta verde. Entró empujándola viendo como estaban todos los de siempre, por un lado uno que otro artista fumando, empresarios en otro rincón bebiendo, las estrellas famosas depresivas en la barra, cada una con unos seis o siete vasos vacíos de tragos, y allí al fondo, su amigo, tomando un tequila como siempre pero la diferencia es que estaba solo, se quedó quieto mirándolo, intentado ver si era él.

"solo, sin chicas, sin mujeres, ni una" pensó el morocho intentando buscarle significado a eso. Pero no tuvo tiempo, por que la mirada ámbar de su amigo hizo que sintiera un escalofrió. Se acerco despacio a la mesa.

-me dejó- gruño al tiempo que su amigo tomaba asiento.

-eh?- sin entender, preguntó Miroku

-esa perra traicionera me dejó a dos meses del concurso- hizo entender con rencor

-hablas de Kikyo?-

-que otra incrédula bastarda cambiaria a Inuyasha Taisho?

-pero ¿no era que no te interesaba el concurso? ¿Qué lo hacías solo por ella? –inquirió Miroku todavía sin comprender a su amigo.

- eso era antes de que se fuera con Onigumu, ese maldito. Me las va a pagar- enfurecido puso sus manos como puño por la impotencia -¿no te das cuenta?- interrogó, sin esperar respuesta –ellos me engañaron están complotados y yo ya no tengo una maldita modelo, ni ningún diseño o idea, ella se fue y se llevo todo-

Miroku no entendía a su amigo, su trabajo nunca le había interesado tanto a nivel profesional. Lo que no sabía es que Inuyasha estaba herido, su ego y parte de la coraza, que se había encargado de crear y mantener intacta por muchos años de su vida, estaban dañados por esa mujer. Era la primera vez que se dejaba seducir por alguien, en vez de ser él quien seducía.

El silencio se hizo presente. El muchacho despechado buscaba vengarse, lo habían traicionado, se había puesto el solo en manos del enemigo. Pero esto no terminaría así encontraría alguna idea y les demostraría lo que les pasaba por meterse con su profesión y engañarlo de aquel modo.

oooOooooOoOoooooooOOOOOoooo

"solo a mí se me ocurre complicarme la existencia"- pensaba la azabache lanzando inofensivos improperios, mientras, subida a la escalera intentaba de alcanzar el libro que buscaba del noveno estante. – lo logre- pronunció con alegría, mientras descendía por la escalera sin mucha elegancia, pero feliz por haber encontrado lo que buscaba.

-¿otra vez te piensas llevar el mismo?- se escucho una voz lánguida pero calida.

De espaldas, kagome dio un salto por el susto, pero enseguida se giro mientras en simultáneo sus labios se curvaban en una sonrisa. Ahora, frente a ella, se encontraba un anciano con un bastón y poco pelo blanquecino. El anciano mostró una efímera mueca parecida a una sonrisa, pero en cambio sus ojos brillaron llenos de lucidez y jovialidad. Se acercó a la muchacha con paso avejentado y débil, como si fuera los restos de una hoja seca desarmándose, apoyándose en su bastón.

-¿Cómo se encuentra?- preguntó con vos susurrante kagome.

-pensé que hoy no vendrías- dijo el anciano evadiendo su pregunta, mientras que arrugaba más de lo que ya estaba su frente.

-siempre vengo, nunca falto a mis promesas-contestó

Esta vez el anciano sonrió con una alegría próxima al orgullo. Intentando disimular el cambio de humor ya que no estaba acostumbrado a las muestras de cariño que

surgían cuando estaba con esa chiquilla, comentó con vos áspera – ya van tres veces que te llevas el mismo libro- mientras se sentaba en una silla que había por ahí.

-es que me encanta- contesto con vos risueña la azabache mientras pensaba en todos los análisis del mundo que hizo, en todas las reflexiones que tomó atreves de cada poesía, tantas veces, tanto tiempo, tan igual a siempre…-"¿igual a siempre?, o no, no hasta en los libros siempre leo lo mismo no puedo creerlo"- su rostro se mostró abatido y cansado.

El viejo que por algún motivo desconocido estaba de espaldas a la muchacha, no notó su cambió de actitud, y siguió buscando con la mirada en los lomos de los libros, el titulo que deseaba leer.

Suspiró y dejó el libro en la mesa ratona que estaba a su costado, no creía que realmente importara hacer por esta vez un cambio de libro.

Y como si Mioga le hubiera leído el pensamiento se dio vuelta con un libro en la mano.

-toma- ofreció de manera que parecía más una orden que una sugerencia –y cuando termines de leerlo, leé esto- dándole un papel enrollado algo dañado por el tiempo.

Kagome no se atrevió a rechazar el libro. Pero al tenerlo en sus manos, lo miró incrédula, ese libro lo terminaría en dos horas como mucho. No es que leyera tan rápido, es que lo que tenía en sus manos tenía más pinta de cuento, que de novela. Levantó la mirada al anciano a modo de interrogarlo con su poder telepático, y descubrir que es lo que tramaba con esa mirada sabia llena de seguridad y esa sonrisa algo burlona que se le formaba al ver su cara repleta de incertidumbre.

- será más largo de lo que te imaginas- agrando su sonrisa, al ver que la joven, estaba en blanco, sin decir nada, como pocas veces pasaba.-las apariencias engañan niña, el arte de hablar es saber expresarse en palabras breves y simples-

Luego de salir de sus pensamientos pero todavía con algo del desconcierto en su mueca, se inclinó dando las gracias – gracias, Maestro Mioga- y con el libro en la mano se dirigió a la sala donde la esperaba Kaede.

Mientras subía las escaleras del sótano-biblioteca pensaba en que podía tener de interesante un libro que se veía tan escuálido y, aunque recordara, sin hacer mucha memoria, lo que Mioga le había dicho "el arte de hablar es saber expresarse en palabras breves y simples" no lograba entenderlo del todo.

Llego a la sala sintiéndose inquieta, esa casa le reconfortaba y a veces se sentí demasiado bien, pero otras sentía que molestaba realmente. Desde que llegó había pasado 3 horas allí, ya era de noche. Habló un rato más con Kaede y la saludó a ella y a Sayumi, omitiendo a Mioga que estaba durmiendo. Salió de la casa mientras se ponía su abrigo y sentía que el viento frío de la noche hacia estragos en su piel. Se dedicó a tararear una canción y mirar los árboles incrustados en las veredas mientras se dirigía camino al metro.

Eran las 11 pero al ser un día de semana no iba tanta gente como se acostumbraba. Sacó el boleto dándole las gracias a la chica que solamente asintió y se fue a esperar a que el metro llegara. Con su cabeza en otro lado, su boca mascaba chicle y hacia pequeños globos. Sonó la campana y se acercó a la vía donde el metro estaba con las puertas abiertas esperando que la poca gente que había. Buscó un lugar con la vista y lo encontró mientras se cerraban las puertas y el subte se ponía en marcha.

Luego de la quinta parada se bajó y caminó con tranquilidad a su edificio. Abrió la puerta principal controlando a las personas que pasaban cerca. En el ascensor se deshizo el peinado dejando caer su cabello negro. Entrando al departamento se sacó sus zapatos dejándolos a un costado, desabrocho su abrigo y fue caminando mientras quedaba su ropa por el camino se puso su camisón que era tan revelador como la honestidad del gobierno. Programo su despertador a las 6:00 el primer pitido y a las 6:30 el segundo, para irse despabilando de a poco a la mañana siguiente. Mientras se acostaba en su cama a descansar ya empezaría mañana el misterioso libro de Mioga, que no debería ser más de una de las excentricidades del anciano.

...o...o...o

Mientras que las luces de la sala podrían segar hasta a un ciego, la mirada ambarina estaba posada sobre los cuerpos esqueléticos que modelaban en ropa interior ante el. Hizo una mueca de desagrado, maldiciendo interiormente su suerte, pero que más podía hacer, ya se había sometido a entrar a ese festival de idiotas y no iba a dejar que su nombre se desprestigiara si se arrepentía, no iba a dejar de ver la cara de esa zorra cuando le demostrara que le valía madre lo que ella hiciera.

Se despertó de su ensañamiento mental cuando vio a las modelos en línea esperando su decisión. Había cuatro o cinco de las treinta barbies que podrían ser de su agrado. Se levanto con elegancia y altiveza digna de un rey y los complemento con modales de perro con rabia.

-ustedes 5 se quedan las demás, largo.- señalando a dos rubias, una morocha de pelo corto y dos castañas. -¿Que saben hacer? – interrogó con una mirada tan fría como seductora después de haber vuelto a su asiento. Tres de ellas le contestaron la pregunta con miradas de prostíbulo. Inuyasha negó con indignación, luego de taparse la cara con la mano –no, no hablo de eso- viendo que no comprendían aclaró su pregunta -¿talentos tienen?-

Un silencio incomodo para las muchas reino en la sala, mientras que él se contenía y pensaba como se le ocurrió que sus amantes servirían para esto, ya estaban todas usadas, necesitaba algo nuevo, que no se allá visto antes, tal vez Miroku no fuera de mucha confianza con las mujeres pero no le quedaba mucha alternativa que aceptar su proposición de la tarde.

FLASH BACK:

- Inuyasha…- habló dudoso su amigo, rompiendo el silencio que se había formado entre ellos, como le pediría este favor ya que su amigo no iba a aceptar tomarse la molestia de ayudar a Kagome. Necesitaba otra táctica, su mente se ilumino al tiempo que el cargador de paciencia de Inuyasha se acababa.

-dime de una ves- dijo en tonó cortante.

-tengo la solución para tu problema- mientras dibujaba una sonrisa de propaganda de cereales y su amigo lo miraba de mal humor prosiguió – necesitas algo nuevo, algo que no este usado como Kikyo y que no sea de plástico como las demás, algo más natural…- bien su amigo no decía nada y a el se le estaba acabando el eslogan.

–este… ¿qué dices?-

- es una idotes me la pasaría trabajando en busca de alguien común, y natural. ¿Piensas que yo haría eso?- burlando se de la propuesta absurda de su amigo finalizó con carcajadas sarcásticas, que pararon enseguida al ver que la sonrisa del mujeriego se extendía. Se puso serio y pregunto –¿qué te pasa ahora?-

- tu lo has dicho amigo, no te pasarías buscando una muchacha entre millones, pero ahí juega tu amigo- mientras se señalaba con aires de salvador – conozco a la chica que estas buscando- dijo mientras se mordía la lengua. Bueno no había mentido tanto, la chica quería cambiar e Inuyasha quería algo nuevo ya estaba los dos iban a hacer de sus días una nueva rutina.

FIN DEL FLASH BACK

Tal vez, solamente tal vez su amigo no estaba tan errado, tal vez solo por esta vez le haría caso, podría adoptar a una nueva muñequita.

Continuara…

Uff dios al fin termine, perdonen por la tardanza es que entre los exámenes y la falta de inspiración no hice nada…

Gracias por sus reviers son geniales ;D

todo lo que quiero es posibilidad
todo lo que quiero es elegir
y solo nos ofrecen sobrevivir.
Quiero ser yo, quiero ser libre.

Bsos para todas (y todos si hay alguno) y cuidense

Super-Uva… super-uveitorrr