Advertencia: Lime ligero. Llegamos lentamente a la trama principal así que desde el próximo capítulo subimos el rating por lemon.
Disclaimer: Ningún personaje me pertenece… ¿Estaría escribiendo de ser mío? ¡No! ¡Estaría dibujándolos y todo sería R18!
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Suga observaba como el entrenamiento de esa tarde se estaba llevando a cabo, preguntándose que había pasado entre las dos estrellas jóvenes del equipo esta vez. En la mañana al menos solo era Hinata quien parecía un robot al caminar, usando su mano y pierna derecha al mismo tiempo, obviamente nervioso. Pero ahora Kageyama parecía concentrado en cualquier cosa menos en la pelota que tenía en las manos, golpeándose varias veces la nariz.
Si eso había desatado la risa de sus compañeros las primeras dos veces, ahora era más bien un despliego de ira.
-¡Kageyama!- Y Daichi ya había perdido la paciencia.
Sonrió en cuanto los demás hicieron algunas bromas pero no dejó de mirar como el capitán reprendía al armador durante unos minutos, atrayendo además la atención de Hinata. Ambos chicos parecieron arrepentidos y asintieron en cuanto el moreno les exigió concentración para lo que quedaba de entrenamiento, ordenándole a Yamaguchi esta vez practicar con Hinata. El chico de pecas se alejó entonces de Tsukishima y sin problemas se reunió con el pelinaranja.
Sugawara estaba satisfecho con que los dos chicos se llevaran bien. El partido con Aobajousai los había terminado por unir como compañeros, ambos pendientes de cuando el equipo necesitaba su fuerza. No como Kageyama y el chico de lentes que parecía simplemente resignados bajo la estricta mirada de Sawamura.
-Estos chicos… -Se quejó al llegar a su lado y Suga sin perder la sonrisa tranquila le dejo una toalla para que se secara el rostro.
-Si solo Hinata parecía en las nubes ahora Kageyama le ha seguido. Le pregunte por la mañana si algo les sucedía pero Hinata no quiso decir nada.
-Mientras en nuestro próximo partido no se comporten así-El armador se encogió de hombros. Confiaba plenamente en todo el equipo, pero era una "batalla de basurero" y él también quería ganar al menos una vez antes de salir del club. Ni totalmente en forma habían vencido la última vez, con ambos chicos desconcentrados podría ser incluso peor.
-Démosles algo de tiempo, si no es una pelea como siempre entonces no me parece nada que no puedan solucionar ambos- Daichi asintió finalmente, mirando a Hinata y Yamaguchi unos momentos más.
-Supongo que tienes razón…- En realidad no eran los mismo mocosos irrespetuosos y egoístas que habían ingresado hace unos meses. Todos habían crecido con y por el equipo. Esperaría entonces que solucionaran cualquier cosa, entre ellos, sin entrometerse.
Con ese pensamiento en mente volteo a ver a su compañero, sonriendo.
- Por cierto Suga- El de cabellos claros le envió una mirada agria y el capitán se tensó, preguntándose a donde se había ido la atmosfera de hace unos segundos.
-Aun no termino de convencerme de que "eso" no sea tuyo- Daichi abrió la boca sin pronunciar palabra, intentando de todas formas responder.
-¡Pe-pero si no lo es! –Se quejó, sintiéndose aun así culpable al ver la mueca escéptica en Sugawara- Ya te dije que no sé cómo llegó esa revista a mi bolso.
Todo había sido realmente extraño esa tarde luego del entrenamiento. Daichi y Sugawara habían sido los últimos en salir del gimnasio y por ende los últimos en llegar al cuarto del equipo. Entre risas y estrategias de entrenamiento habían subido las escaleras, prendiendo la luz del pasillo y finalmente la del pequeño cuarto destinado al equipo de Volley. Ambos habían cambiado sus ropas de deportes en poco tiempo y estaban por irse cuando Sugawara recordó que el día anterior Daichi había prometido prestarle una revista de deportes. El moreno sin problemas entonces había abierto su bolso y le había entregado la revista sin siquiera mirarla, ocupado en revisar sus zapatillas de entrenamiento.
-Daichi…- Y solo por el tono de voz de Sugawara, uno de ultratumba que solo auguraba malas cosas para él, volteo a ver lo que sucedía. Ahí entre las manos de un furioso Koushi no había nada más y nada menos que una revista pornográfica con una exuberante y desnuda chica. Y no era necesario ser un genio para saber de que se trataba todo eso.
-Su- No tuvo tiempo ni siquiera de explicarse. El chico de cabellos claros le había lanzado el ejemplar al pecho y furioso había salido del cuarto sin esperarlo.
Al día siguiente y al tratar de explicarse Sugawara había gritado un montón, llamándolo pervertido, acusándolo de no preocuparse de si alguno de los chicos menores la encontraba… Incluso de si un profesor o el director llegaban a dar con ella. Irresponsable si el club se terminaba solo porque él no podía dejar ese tipo de cosas en casa.
-¡Te juro que no es mía! No sé cómo llegó a mi bolso… Vamos Suga, ¿por qué te mentiría?- Y solo la tarde del siguiente día el armador había creído un poco en sus palabras, obligado además por el mal ambiente que generaban ambos enojados en el equipo. Hasta Hinata parecía perdido en el entrenamiento sin atreverse a hablar.
-Al menos te deshiciste de ella, espero que los chicos no encuentren jamás algo como eso – Y Daichi asintió, seguro de que nadie la encontraría, escondida como estaba entre todos los libros del cuarto del club. Ya se la llevaría ese día a su casa para botarla y descubriría además quien la había escondido en su bolso.
-¡Hinata, baja más la cadera!- Gritó el capitán al fijarse nuevamente en los de primero. El aludido asintió entonces, juntando sus manos y haciendo como le decía el moreno. Se sorprendió bastante cuando logró darle al balón y este se elevó hacia Yamaguchi. El chico de pecas respondió de la misma forma y Daichi estuvo contento con el resultado. Al parecer en conjunto tanto Kageyama como Hinata era un desastre pero por separado y entrenando con alguien mas no había mayor problema. Todo una pista clara de que algo había con esos dos… Pero Suga tenía razón, si algo había pasado tendrían que solucionarlo entre ambos. Eran ya lo suficientemente maduros y…
Y ahora Kageyama recibía una pelota de Hinata directa en la nuca. Un accidente, claro está, pero Tsukishima no dejaba de reír y el moreno no dejaba de gritarle al pelinaranja. Y entonces Hinata a pesar de disculparse un millón de veces termino recibiendo un balón en la cabeza… Más específicamente en la cara. Si no fuera tan doloroso Ukai ya lo hubiese usado como arma secreta de todas formas.
Daichi tomo aire y conto hasta un billón. De verdad intento pasarlo por alto. Él era el capitán y tenía que imponer respeto y tolerancia. Así que relajándose sonrió para llamarlos y hablar nuevamente con ellos cuando dos balones se estrellaron en su rostro.
Kageyama y Hinata se encogieron en su lugar en cuanto el moreno fijo su oscura mirada en ellos.
-SE QUEDARAN SOLO USTEDES DOS A ORDENAR ESTE DESASTRE SINO QUIEREN SALIR DEL EQUIPO
Y Sugawara suspiró, esperando de verdad que todo se solucionara antes de del partido contra Nekoma.
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Hinata recogió el ultimo balón para dejarlo caer en la cesta, sumamente cansado. Si el entrenamiento de la mañana había sido un castigo, el de la tarde era el mismo infierno y todo porque aún no podía concentrarse.
-Hinata, la red- El chico se tensó unos momentos, volteándose a ver a Kageyama a unos metros de él, arriba del taburete derecho que afirmaba la separación de la cancha. Sin perder tiempo corrió hacia el otro extremo y le ayudo a quitarla, acoplándose bien para dejarla doblada sin enredarse ni ellos ni el conjunto de lianas. Con ello solo les faltaría limpiar el piso, guardar los insumos y podrían irse a casa por ese día.
Lo único que consolaba al pelinaranja esta vez es que el moreno no parecía mejor que él. De hecho se había preocupado cuando la quinta pelota golpeo el rostro del armador, obligándole a salir de la cancha para ser reprendido antes de ser cambiado por Suga-san.
Sin poder evitarlo solo una risita pensando que al menos él no era el único golpeado con los balones.
-Si tienes tiempo para reír podrías ir a buscar los trapeadores- Hinata volvió a asustarse, volteándose unos segundos a mirar su rostro, asintiendo antes de salir corriendo hacia la bodega. Kageyama bufo por lo bajo, mirado al chico y su espalda.
El mismo estaba bastante inconforme con su rendimiento ese día pero no tuvo forma de concentrarse en nada más que en el recuerdo de hace unas horas. Y quizás no solo el recuerdo si no lo que mirar a su compañero le hacía sentir y todo por culpa de la dichosa revista que aún mantenía en el bolso. Antes de que ella apareciera él no se había interesado en nada más allá que juego en Hinata y ahí estaba ahora, preguntándose que harían luego, si en realidad el más bajo querría seguir alimentando su curiosidad.
-Toma Kageyama, yo empezare por el lado de allá- Hinata había regresado con ambos trapeadores y ahora le entregaba uno, al parecer totalmente relajado. El moreno lo tomo entonces, fijándose en como Hinata se dedicaba a tararear mientras iba de un lado a otro limpiando el piso.
Aunque era un trabajo pesado Hinata agradecía en ese momento mantener las distancias con el ex Rey de la cancha. Y no precisamente porque no le gustara, ya que la imagen del beso se volvía a repetir en su mente con insistencia, sino más bien porque estaban solos en un lugar como ese de la misma forma que lo habían estado en la sala del club. El pelinaranja había terminado por quedarse pegado a los labios de su compañero al menos unos veinte segundos más, maravillado con esa sensación tibia en su vientre, la que subía como mariposas por su estómago. El toque de las manos de Kageyama en sus hombros le hacía sentir completamente a merced de sentimientos que él no había experimentado jamás pero que parecía no tener fin. Si ese era solo el comienzo no podía imaginarse como se sentía lo demás. Y ahora comprendía porque las chicas de las revistas parecían no tener más que expresiones placenteras en ella.
Fue precisamente por la sensación húmeda de la boca del moreno que él no había podido concentrarse nuevamente en el entrenamiento y por lo cual le habían llamado la atención otra vez. Cuando lo miraba era casi imposible no recordarlo y se encontró a sí mismo un par de veces tocándose los labios.
-Oye idiota, eso está sonando hace rato- Kageyama que también había estado sumido en sus pensamientos hizo una mueca de desagrado al escuchar la melodía molesta en el móvil del chico que se había quedado de pie a unos metros de la puerta de salida. Hinata la saco de inmediato solo para encontrarse con el texto de Kenma que le preguntaba cómo estaba y si iban bien para el partido amistoso, en respuesta a lo que él le había enviado en la mañana.
Hinata respondió como siempre, diciéndole que sí y que estaba ansioso de ir a Tokyo nuevamente, guardándoselo de nuevo en el bolsillo. Cuando se fijó en la cancha se sorprendió de encontrársela reluciente. Tan metido estaba en sus pensamientos que no había notado que entre los dos ya tenían todo listo.
-¡Nos podemos ir a casa!- El moreno sonrió levemente. La verdad es que él también quería llegar pronto a su hogar, darse una ducha y pensar que haría con los crecientes sentimientos que lo estaban embargando –Llevemos los balones entonces- Ordenó dejando olvidado el trapero. Espero por Kageyama para que ambos empujaran la caja hasta la bodega, dejando encima la red que separaba el gimnasio.
Entre los dos no fue difícil tener todo listo y Hinata no evito el suspiro aliviado, volteándose a ver al armador.
-Hacemos un buen equipo- Murmuro mirándolo de reojo –Buenos, no es como si no lo supiéramos en realidad, le ganamos a Aobajousai por algo- Dijo contento fijándose en Kageyama luego de unos segundos sin respuesta. Hinata enarco una ceja y sonrió, ladeando el rostro y quedándose justo frente al rostro del moreno, olvidándose de los nervios que le producía estar en un lugar aún más reducido, a solas, con él – Estas en las nubes- Se burló, paralizándose cuando esos ojos azules se fijaron en los suyos otra vez, con una facilidad que le hacía estremecer. Si el moreno lo deseaba el simplemente no podía quitarle los ojos de encima al hacer contacto visual con él.
Hinata no pudo evitar maldecirse por acercarse de esa forma al chico que todo el día había estado en su mente y al cual había tratado de evitar.
Así que pensó en retroceder, de verdad que lo pensó e incluso puede que lo intentara. Pero Kageyama había sido mucho más rápido que la pequeña estrella de Karasuno y sin problemas lo había acorralado contra la caja de balones.
La media luz que solo llegaba del gimnasio hizo latir más rápido el corazón del pelinaranja, quien no podía dejar sus manos tranquilas. Había pensado en aferrarse nuevamente de Kageyama o apoyarse en la caja para no temblar.
-Kage…
-¿Quieres seguir experimentando?- Ni siquiera permitió que Hinata lo interrumpiera. El moreno había tenido la imagen y el calor de su compañero todo ese día y necesitaba una respuesta. En el mismo momento en que limpiaba con él en el gimnasio no había podido pasar por alto su cuerpo y la piel que se podía ver aunque estuviera completamente vestido.
Era un pésimo momento para darse cuenta que sus hormonas eran mucho más fuertes que sus neuronas y que en realidad estaba pensando con la cabeza pero no precisamente con la que estaba sobre sus hombros.
Quería besar a Hinata, tocarlo, desnudarlo y hacerle mucho más que unos pases. Cualquier espacio cerrado era perfecto para desatar sus deseos y tenerlo allí, con él, era solo una coincidencia. Una muy buena y caliente coincidencia.
Y Hinata que en realidad tampoco había podido sacarse nada de la cabeza solo se inclinó hasta sus hipnotizantes labios y los tomo sin responder.
¿Revista? Si esa era la excusa para tocarlo de nuevo entonces diría que sí. Porque a él no le interesaba ya la chica en ella sino Kageyama.
Los brazos de numero 10 pasaron tras su cuello y su cuerpo menudo se pegó rápidamente al otro. Un gemido se le escapo en cuanto el moreno separo sus piernas pero era incomodo tenerle así sin poder apoyarse. Fue entonces que el armador lo bajo sin soltarlo y haciéndolo retroceder le acorralo contra la pared.
-Kage… Kageyama- susurró ladeando el rostro, dejando que le siguiera entonces una cadena de besos desde la comisura de su boca hasta el cuello. No se quejó mientras las manos apenas un poco más grandes que las suyas se colaron entre su ropa, primero por su espalda, marcándola con sus dedos, haciéndole arquearse, para luego bajar y meterse entre sus pantalones cortos de entrenamiento y su ropa interior, mismas manos que le acercaron a las caderas del otro.
-¡Ah! O-oye- Intento nuevamente, mirando sin ver la bodega. Sus mejillas no podían está más rojas ya luego de sentir lo duro que estaba Kageyama y que el de todas formas no tenía mejor pinta.
-¿Qué?- La pegunta fue hecha en un tono tan profundo y provocativo que Hinata se olvidó de preguntar. Dejo que el número once invadiera su boca y se aferró con más fuerza a su espalda cuando no contento con eso el Rey empezó a frotarse contra él. Estaba siendo estimulado por cada rincón de su cuerpo y la excitación podía sentirse hasta la punta de los pies. Ahora entendía porque todos llamaban a eso estar caliente, uno se sentía hervir en los brazos del otro.
Y todo empeoró cuando el otro chico empezó a jadear dentro de su boca y las embestidas se hicieron más cadenciosas y profundas, dentro de lo que se podía con la ropa puesta. Hinata comenzaba a sentirse pegajoso pero su mente estaba concentrada en como profanaban sus labios y en como esas manos lo atraían de las caderas con fuerza, marcándolo y friccionándolo con el cuerpo un poco más grande que el suyo
No fue consciente de cuánto tiempo estuvieron así ni de cuando le tomo el ritmo a las otras caderas. Solo supo que en un minuto necesito frotarse el mismo, ansiando más contacto, hasta que todo el placer se arremolino en su vientre al igual que el de Kageyama quien apoyo en su hombro y lo atrajo más si era posible. Hinata se arqueo contra el cuándo todo se volvió imposible de describir. Su cuerpo tembló y un último gemido largo y entrecortado se le escapo cuando por fin pudo correrse.
Se afirmó con más fuerza del otro cuerpo y agradeció que Kageyama pudiera sostenerlo a los dos pues sus piernas parecían gelatina. De hecho el moreno solo se acomodó en su hombro y gruñó, al parecer satisfecho.
Y así, como en el salón del club, Hinata estuvo seguro de algo.
Quería seguir probando más, solo con Kageyama.
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Daichi simplemente le dijo a Suga y Asahi que tenía algo importante que hacer y que se fueran sin él. Y aunque el de pelo claro enarco una ceja interrogante no dijo nada y simplemente salieron de la sala de club para irse juntos a casa, obedeciendo sin preguntas. El capitán luego de unos minutos y sabiéndose solo soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo y decidió poner fin a su calvario. Incluso decidió que no le importaba quien había llevado la revista ahí, el solo se conformaría con sacarla del club, romperla o quemarla y asunto zanjado, buenas noches a todos. Porque sin pruebas, el crimen estaba finalmente resuelto.
Así que con determinación camino hacia la taquilla en donde se veían un par de revistas y libros ordenados a la rápida y los tomó, revisándolas. El mismo se había encargado de dejar oculta entre ellas la publicación pornográfica…. Y descubrió, con un sudor frio recorriéndole la espalda, que la dichosa revista no estaba.
-Cálmate Sawamura, tienes a Hinata y Kageyama en tu equipo, tu sabes mantener la calma.- Así que de puntillas se fijo en la parte superior del locker con el mismo resultado. Solo revistas de deportes y algunos libros, pero ni rastros de la chica desnuda.
Antes de entrar en pánico se agacho para revisar bajo las taquillas pero nada, simplemente había desaparecido del lugar donde e estratégicamente la había dejado.
-Pero hay una posibilidad- Se dijo luego de unos minutos, pensando que los chicos podían haberla encontrado y que tarde o temprano Suga se enteraría- Quizás el dueño la encontró… - Y no quiso admitir que era la alternativa que más lo favorecía, porque ya no tendría que buscarla ni hacerse cargo de ella. Simplemente la chica desnuda estaba en manos de su dueño y todo había terminado ahí. Él podía olvidarse de todo. –Aunque también era posible que simplemente… la tuviera alguien de primero…
No, seria optimista. El chistoso ya había hecho su broma y había recuperado su revista. Él había sido la víctima y todo terminaba allí.
Con ese pensamiento mucho más tranquilizador cerró la puerta, recordando que la llave la tenía Kageyama. Con las manos en los bolsillos y sonriendo bajó las escaleras, tarareando algo suave, dirigiéndose a casa para cenar sin saber que la revista estaba aún demasiado lejos de volver a su dueño.
Notas: Tenía toda la intención de actualizar una vez por semana pero quise terminar el capítulo de otro fic (de hace años, eso si es un señor bloqueo) y entre eso y el trabajo… Pero bueno, la próxima actualización será más rápida x3
Voy a responder los reviews aquí como se hacía antes. ¿Mencione que la tecnología me pillo orz?
alguienquemira: Desde el principio quise hacer más capítulos. Tengo toda la intención de que usen mucho más la bodega. Asumo que desde que la vi en el anime mi mente perversa ya tenía el argumento xD. Katzugary Kanami Gracias, mi autoestima de escritora sube un puntito mas cuando me dicen que les gusta mi forma de escribir. Kaixkasu Lo que mas me preocupa es arruinar la trama pero Kageyama y Hinata son buenos niños y se dejan escribir fácilmente. Espero no salirme de su personalidad. fujoshi15 Verdad que si? Aunque hablemos español me gusta quedarme con algunas cosas en japonés, para no perder el ambiente xD. Y ya van subiendo las cosas de temperatura y de curiosidad poco. Espero que también te gustara este capi. AXJ 3 Gracias, ya lo mencione antes pero me encanta que les guste lo que escribo. Lo hago porque me gusta pero siempre es lindo saber que a los demás también les parece entretenido x3. Tratare de actualizar una vez a la semana porque no quiero perder el hilo, asi que la espera no será mucha. ¡Espero que este capi también te gustara!
