¡Hola! ¿Como andan? Espero que bien ^^

Les traigo el segundo capi y espero que les guste mucho. Voy a estar un poco retrasada la emana que viene para subir el tercero, tengo que rendir Quimica y Pedagogía (deseadme suerte xD)

¡Epero que te guste yomii20! :)

Aclaraciones:

1- Puede que algunas cosas no concuerden con el manga. Pero es obra mía. Así que no se maten pensando si paso o no.

2- Los personajes van a actuar de un forma más madura. Sobre todo Sakura, no me gusta que se masoquista con Sasuke -.-

3- Gaara posee el Shukaku.

4- El Fic va relatando historias.

ADVERTENCIAS: Lenguaje Vulgar. Semi AU.

Disclaimer: Naruto no me pertenece pero esta historia si.

Capítulo 2: Destino.

-Los demás Kages llegarán mañana. Apenas estén todos, comenzaremos la reunión. No podemos retrasarnos más de lo debido, sino levantaremos sospechas.-

El pelirrojo asintió con la cabeza ante lo dicho del Hokage. Cerró los ojos en busca de tranquilidad, cosa que no encontró. La situación empeoraba cada vez más. Los rebeldes portaban la insignia de diferentes Aldeas de las Cinco Grandes Naciones, afirmando que éstos los mandaban, creando conflictos y desconfianza. La Alianza no dudaría mucho. Era como si necesitaran un poderoso enemigo amenazando con controlar al mundo para que unieran fuerzas. Era absurdo.

-¿Qué más le preocupa Hokage-sama?- sus ojos viajaron hasta encontrarse con la figura del peliplata.- Lo eh notado muy distraído.-

-Deja las formalidades Gaara. Habíamos quedado en eso ¿No es así?- habló pausadamente, recibiendo un asentimiento por parte del otro Kage, decidió contarle lo que le angustiaba tanto.- Creemos que Uchiha Sasuke ha desaparecido. Un escuadrón ANBU fue enviado a buscarlo, por la mañana me habrán avisado si hay noticias de él.-

El pelirrojo se limitó a asentir con la cabeza, no tenía nada reconfortante que decir y eso no animaría al peliplata, pudo observar como si hubiese envejecido diez años al contarle. Era obvio que le preocupaba mucho su alumno. Ya que, no sólo había la posibilidad de que el último Uchiha esté huyendo de los renegados, sino que también, podría haberlos traicionado, incluso podría estar muerto. Si los demás Kages se enteraban, él sería el principal sospechoso de la revuela de los rebeldes.

Kakashi se despidió, diciendo que necesitaba estar un rato con Naruto y Sakura. El de ojos aguamarina lo vio marcharse a paso lento. Un momento después, Matsuri entró a su despacho avisándole que los Daimyos habían llegado y ya fueron hospedados. Asintió con la cabeza y le hiso seña con una de sus manos para que se retire. Tenía demasiados cosas en que pensar. A decir verdad, estaba preocupado, no sabía a qué extremo debían llegar para alcanzar la paz entre las Aldeas. Pero de algo estaba seguro, él haría lo que fuese por el bienestar de su gente.

Sakura y Naruto se encontraban sentados en el suelo en la habitación de la pelirosa, habían comprado un poco de comida-ramen más que todo-, y ahora se disponían a comer. Shikamaru se encontraba con su novia y ni se querían imaginar que estarían haciendo. De la nada apareció su Hokage con su típico "Yo", provocándoles casi un infarto a los chicos y luego se ganó unos pocos gritos del rubio. Los tres sonrieron, había cosas que nunca cambiarían, y estaban contentos por eso.

Aunque en ese momento faltaba Sasuke, nadie mencionó algo al respecto.

-Por la mañana tendré que ir a visitar a ese baka de Gaara. Ese teme sigue siendo antisocial dattebayo.- decía seriamente y de manera escandalosa el rubio.

-¡Na-ru-to! ¡Es el Kazekage! Es obvio que debe estar ocupado, además seguro que sabe que muy pronto estarás en su oficina.- la de ojos jade lo miró algo exasperada. Ese chico sí que podía sacarla de quicio con unas pocas palabras.

-¡¿Por qué lo defiendes Sakura-chan?! ¡Me tendrías que apoyar a mí!- le hiso un tierno puchero en forma de reclamo pero rápidamente la cambio por una sonrisa pícara que le dio escalofríos a la pelirosa.- No me digas que… ¡¿Te gusta el teme de Gaara?!- exclamó ganándose un buen golpe de su -muy sonrojada- amiga.

-Cállate Naruto. "Joder, Kami dame paciencia".- suspiró, pero la imagen de un pelirrojo apareció en su mente, haciéndola sentir acalorada, fulminó con la mirada al rubio haciendo que éste se encogiera en su lugar.- "Me hace pensar cosas raras…"-

Kakashi los miraba con una sonrisa. Ahora que era Hokage, pasaba mucho tiempo encerrado en la oficina y muy seguido no los veía. Realmente había extrañado pasar momentos junto a ellos. De repente le vino a la cabeza la imagen de Sakura como se removía por la noche. También había sentido su mirada en el camino a Suna. Era como si le quería hablar de algo, lo sentía.

-Sakura…- la llamó con algo de duda, no sabiendo si hablarle o no.

-¿Si Kakashi-sensei?-

-Hoy te eh notado algo distraída…-vio como ésta se tensaba.- ¿Ocurre algo?-

-En realidad…- observó al rubio que la miraba de forma seria y atenta, supuso que él también se había dado cuenta. Con un suspiro se levantó del suelo y camino hacia su mochila, sacó una foto y se la entregó a su exsensei.- No eh podido dormir bien y se debe a esto, no puedo recordar si las conozco y eso me tiene algo inquieta. Sé que es algo absurdo pero… ¿Kakashi-sensei?-

El peliplata había quedado absorto en los ojos ámbar de una de las muchachas. Apenas la vio sintió una gran nostalgia, tristeza pero calidez. Como si la hubiese conocido hace años, más no podía recordar, ni siquiera si habían hecho alguna misión juntos, o haberla cruzado en alguna Aldea. Era extraño. Más bien, era perturbador. Sintió la mirada penetrante de sus dos jóvenes ex –alumnos. Los observó un momento, mirando sus rostros preocupados y volvió su vista a la fotografía, pasando sus ojos a cada una de las chicas hasta que vio a Sakura. Frunció el ceño, todas eran muy parecidas.

-¿Kakashi-sensei?- esta vez lo llamó el rubio.

-No, no las conozco.-

-Umm son muy parecidas a ti Sakura-chan- murmuró el rubio con cuidado luego de que Kakashi le entregó la dichosa foto.

-¿Dónde la encontraste?-

-Estaba en una caja junto a otras cosas. –comentó algo decepcionada, pensó que podría averiguar algo. De repente cae en cuenta de algo, rápidamente se dirige nuevamente a su mochila y saca un viejo diario.- También encontré esto.- les dice mostrándoselo volviendo a sentarse.

-¿Y qué dice?- pregunta entre curioso y entusiasmado el rubio.

-Aún no lo leí.- algo apenada sonríe.

-¿Y qué esperas? ¡Léelo!- exclama el rubio ante lo despistada que podía llegar a ser su amiga.

Con un suspiro lento, lo observa por un momento, era de color verde agua con detalles en rosa violeta, se notaba que estaba algo deteriorado. Miró cuidadosamente y se dio cuenta que tenía una especie de cerradura que le imposibilitaba abrirlo, no tenía un cerradura ni nada, sólo no podía abrirlo. Se los mostró a los dos hombres que estaban junto a ella, para ver si conocían el modo de abrirlo, pero ambos negaron con la cabeza. Lo observó detenidamente una vez más, y de la nada, unas palabras le vinieron a la mente provocándole un quejido ante el dolor punzante que tenía en la cabeza.

-¡¿Sakura-chan te encuentras bien?!- el rubio mirándola preocupado trató de acercarse pero Kakashi lo detuvo.

-¿Sabes cómo abrirlo?- interrogó el peliplata suavemente.

-Creo que si…- tocó la tapa del diario aplicando un poco de su chakra y susurró con suavidad.- Un pétalo arderá si no es capaz de enfrentar su destino.-

Escuchó una especie de "clic" y se abrió. Los tres miraron entre asombrados e intrigados. El diario tenía algunas hojas sueltas que sobresalían, probablemente se soltaron con el paso de los años. Al momento de agarrarlo para leer, un par de fotos cayeron al suelo. Se acercaron y pudieron ver que eran sobre las chicas. Kakashi agarró lentamente y casi con temor una de las fotografías, sus alumnos estaban casi o más sorprendidos que él. En la imagen aparecía el peliplata cuando era más joven, casi diez años atrás, y abrazaba muy felizmente a la pelirosa de ojos ámbar, ambos miraban con mucha calidez la cámara, como atesorando ese momento.

-¿P-pero que rayos…?- tartamudeó, no podía hablar.

-Pensé que no las conocía Kakashi-sensei.-lo miro todavía sorprendida la de ojos jades.

-Es que…- frunció el ceño y soltó la foto.- No lo recuerdo.- murmuró consternado.

-¡Lee el libro Sakura-chan! A lo mejor diga algo sobre todo esto.-reaccionó el rubio haciendo sobresaltar a la nombrada.

-Bien.- y comenzó a leer- Este diario le pertenece a…- se detuvo, no podía creer lo que leía- Le pertenece Haruno Cristal…- tomó una bocanada de aire y continuó.

"No me queda mucho tiempo. Mis pesadillas son cada vez más frecuentes, y al despertar, me siento acechada, no importa si es de día o es de noche. Alguien espera por mi. Pero no tengo miedo. A mi destino lo acepté hace mucho. La muerte vendrá por mí. Ansiosa por mi alma.

O por lo que queda de ella. Si es que la tengo.

Decidí escribir un poco de la historia de cada una de tus hermanas, para que puedas conocernos. Y a medida que vayas leyendo este diario, vas a ir comprendiendo de que te hablo Sakura…"

Paró de leer de golpe, ¿eso significaba que ese diario estaba específicamente escrito para ella? En realidad la pregunta era ¿Por qué? ¿Qué debía conocer? Un carraspeo de Naruto la hiso mirarle, éste le animaba a seguir. Asintió con la cabeza para continuar.

"Pero para eso, es necesario que comience desde el principio. Y te pido, que no dejes de leer, esto te ayudara a comprender varias cosas, por más que suenen locas. Para comenzar, te contaré sobre nuestra madre, Haruno Sakura. Llevas su nombre por el gran parecido que tienes con ella. Te lo relataré, pero luego, las historias de nuestras hermanas y la mía, las vivirás a través de nuestros recuerdos –con los de mamá no puedo, porque no pude extraerle ningún recuerdo-. Luego te darás cuenta de que te estoy hablando o ¿escribiendo? Da igual.

Mamá, era la hija de un poderoso feudal de Isurapinku No Ame (Isla Lluvia Rosa), si no conocías de su existencia es normal, está fuera del alcance de las Cinco Grandes Naciones. La Isla recibió ese nombre porque poseía mucha variedad de flora y fauna color rosa, y llovía mucho. Lamento si esperabas una explicación increíble y fantástica. En fin. Por más que era un lugar muy bonito y transmitía tranquilidad, las personas eran ambiciosas, llenando de rencor y odio a los niños. Pero aún así, nuestra madre, era una gran persona a pesar que era ignorada por sus propios padres, ya que ahí se valoraba más un hijo varón que una mujer.

A la edad de quince años, nuestros "abuelos" –no sé si quieres llamarlos así- decidieron que ya era hora que su hija contraiga matrimonio con un terrateniente feudal. Esa misma noche, mamá, atemorizada por su futuro, escapó hacia el bosque pero se detuvo al ver una criatura. Supo que no era de éste mundo, no por su belleza, sino por el gran poder que emanaba a su alrededor, éste la miró a los ojos y ella rápidamente volvió entre asustada y embobada al palacio. "Majestuosidad" así lo describía mamá. Ella pensó que se trataba de algún Dios. Se equivocó. Era el mismo Diablo.

Desde esa noche, mamá regresaba hacia el bosque cada día para ver a ese hombre. No halaban. Sólo se sentaba a la par de él, compartiendo el silencio y luego volvía a su hogar. Un par de semanas después, sus padres le fijaron la fecha para el casamiento, era al día siguiente. Cuando nuevamente se dirigió al bosque, no pudo evitar echarse a llorar frente a aquél hombre. Él sólo la observaba llorar, y luego, la abrazó. Creo que no es necesario explicarte que paso después ¿No es asi?

A pesar de que mamá se casó, ellos se seguían viendo. Pero comenzaron los problemas cuando, quedó embarazada. Nunca había tenido relaciones con su esposo. Ya que éste tenía varias amantes. Y sin importarle mucho, acepto a la "bastarda". Sin embargo, en esas tierras había apariciones de demonios, y por lo tanto, era normal que haya alguna sacerdotisa. Pronto le avisaron que uno frecuentaba el bosque, y una mujer, llamada Kaede, notó el aura semi-demoníaca que desprendía la bebé, nuestra hermana mayor. Dispuestos a asesinarla, nuestro Padre apareció defendiendo tanto a su hija como a su mujer. Y comenzó su reinado. Todos se arrodillaron ante él.

Con el tiempo vinieron las gemelas, y luego yo. Por más que Sakura nos quería, ella amaba más nuestro Padre. Por eso, cuando él nos entrenaba o nos mandaba a batallar, no oponía resistencia. Fuimos chicas que no tuvieron una infancia, nos daban armas en lugar de juguetes. Pero al estar tan alejado de su Reino, tuvo que volver, sin saber que mamá te estaba esperando. Las personas junto con el terrateniente, formaron una revuelta. La protegimos durante todo el embarazo, pero, tuvimos una misión de nuestro Padre, nos fuimos menos de una semana, y mamá fue torturada de las peores formas posibles. Cuando llegué, Sakura se había logrado librar de la sacerdotisa que había estado a punto de matarlas, pero ésta, le tiró una maldición antes de morir.

Y nuestra –poca- amorosa madre desapareció. Fue consumida por el odio y la venganza.

Para aterrorizar y torturar mentalmente a los aldeanos, hubo un par de semanas de tranquilidad. Y luego, arrasamos con la aldea, y nadie quedó de pie. Lamentablemente, ese mismo día, tú naciste, y mamá, tuvo muchos problemas en el parto, llevándola a la muerte…"

Cerró el diario con fuerza asustando al rubio. Kakashi mantenía la mirada fija en la nada, pero al escuchar el ruido, volteó su mirada a la figura de su estimada ex –alumna. Naruto abrazó con fuerza a Sakura, mientras que ésta comenzaba a llorar. Pronto él también se acercó, abrazando a los dos jóvenes, ocasionando que el llanto de la pelirosa se incremente. Permanecieron en esa posición durante unos minutos. Reconfortando a la fémina del Equipo 7.

-Tiene que ser una broma de mal gusto…- susurró la joven con voz temblorosa.

-No lo creo.-el peliplata se separó y buscó una de las fotografías que se habían caído- Mira.-

Ahogó un gemido para no volver al llanto. En la imagen aparecía una hermosa mujer de unos 25 años rodeada de cuatro niñas. Era come verse en el espejo, sólo que con unos años más. Tenía el cabello tan largo que le llegaba hasta las rodillas, era lacio y al final aparecían unas pequeñas ondas. Llevaba un fino kimono de color blanco con detalles en dorado. Y su mirada jade transmitía tanta tranquilidad que le llenaba el alma. Se mordió el labio inferior que comenzaba a temblar.

-Re-realmente…-se humedeció los labios, Naruto apartó la mirada.- Realmente c-creo que es mi ma-madre.- terminó con un leve murmulló que dudó que la hayan escuchado.

Cerca de una hora estuvieron sacando conclusiones, excepto por la pelirosa que se negaba a pensar o decir algo al respecto. Aún seguía shockeada y trataba de asimilarlo. Los dos hombres se ofrecieron a quedarse toda la noche con ella, pero se negó, necesitaba estar sola. Así que tras protestas e insistencias por parte del rubio, quedó en compañía del silencio y la soledad. Nunca le gustó quedar sola, pero en estos momentos, era algo vital esa noche.

¿Toda su vida había sido una mentira? ¿Aquellas personas que la criaron no fueron sus padres? Si tuvo hermanas, ¿Por qué no las recordaba? ¡¿Por qué no podía acordarse de nada?! Se sujetó la cabeza con ambas manos y apretó la mandíbula con fuerza. Se tumbó en la cama y comenzó a llorar, desahogándose. Poco a poco se fue calmando y cayó en los brazos de Morfeo. Y por suerte, eta vez nadie invadió sus sueños.

Ya en la mañana, Kakashi como nunca se encontraba levantado en la oficina de Gaara, ambos estaban algo ansiosos aunque sus rostros no lo reflejaban. En unas horas sería la reunión con los Daimyos y los Kages. Pero lo que en realidad sucedía, es que algunos ANBU de Konoha habían ido a entregarle la información que habían obtenido del último Uchiha, aunque pronto se retiraron. Ahora debían esperar a que el rubio y la joven de cabellos rosa fuera. Pronto estuvieron presentes, con sus rostros llenos de preocupación, sólo que la fémina presentaba unas grandes ojeras debido a la falta de sueño, el joven Kage se retiró para darles un momento a solas, brindándoles una mirada significativa a ambos.

-Díganos la verdad Kakashi –sensei ¿Dónde diablos está el Teme?-

-Uchiha Sasuke ha desaparecido…- cerró los ojos.

-¡Tal vez no buscaron bien! ¡A lo mejor se ésta refugiando de los rebeldes!- gritaba esperanzado el rubio.

-Naruto, por favor- pidió el mayor- La información que pudieron traer es que se fue de la Aldea porque al parecer había personas buscándolo.-

-¡¿Y cómo sabe que es cierto?! ¡A lo mejor la persona que les dio la información es incorrecta, para despistarlos o…!-

-Naruto.- esta vez lo callo Sakura, con una voz opaca, como si tuviera un nudo en la garganta que no le permitía hablar. Tragó duro.- Vaya al grano Kakashi –sensei, no nos oculte nada…-

-La información la brindó muy amablemente una mujer.- el rubio se sorprendió y la pelirosa sintió como se le oprimió el corazón, Kakashi la miró con pesar.- Al parecer, eran muy unidos…-

-¡No! –se negó el rubio mirándolo enloquecido.- ¡Sasuke no tiene novia! ¡Él me dijo que quería a Sakura-chan! ¡Jamás él…!-

-¡Basta Naruto!- miró a su compañera con lágrimas en los ojos, su amiga estaba triste, pero no derramó una lágrima. – Sasuke me lastimó tantas veces… Que hace tiempo que lo dejé de esperar.- sus ojos jades se apagaron y al rubio se le oprimió el pecho.

-Disculpen.- interrumpió Temaria pero se arrepintió al instante al ver la cara del Equipo 7, los miró apenada.- Lo siento, pero Hokage-sama, los demás Kages llegaron y lo están esperando, junto a los Daimyos.-

-Gracias Temari ¿Shikamaru está ahí?- la rubia asintió.- Bien, en seguida voy.- dicho esto la shinnobi de la arena se retiró. Kakashi volteó a ver a sus ex –alumnos.- Chicos…- suspiró.- Me gustaría que estén presentes conmigo.- les sonrió.

Asintieron con la cabeza, no tenían ganas de hablar, haciendo que Kakashi los mire algo entristecido, pero esa era la reacción que esperaba de ellos. Tal vez no la de Sakura, debía admitir que le sorprendió la frialdad de ésta, esperó llantos, pero ni siquiera una lágrima le salió por sus bellos ojos. Tal vez la faceta fría fuera un escudo para que no vean sus emociones, o la otra posibilidad era que Sakura ya tenía esa idea hecha en la cabeza, y fue preparándose para recibirla.

Y muy probablemente, era la segunda opción.

Necesitaron una sala bastante amplia para que pudieran entrar todos. Los Daimyos estaban apartados, abanicándose debido al calor. A pesar de la Guerra, y parte de su fortuna perdida, seguían teniendo ese porte de egocentrismo y realeza. Los Kages se encontraban sentados alrededor de una mesa rectangular, y detrás de ellos, estaban sus más fieles Shinnobi's. No por desconfianza, sino porque las cosas se podrían poner lo suficientemente feas ya que ninguno contaban con un buen humor.

Escucharon la puerta abrirse y miraron disimuladamente a las tres personas que llegaron, Shikamaru miro con fastidio a su Hokage. Todos estaban muy nerviosos y el retraso puso de malhumor al Raikage, aunque al ver al joven rubio se le fue un poco. Kakashi se sentó mientras saludaba con un asentimiento con la cabeza y los "novatos" se situaban detrás de él.

Comenzaron con asuntos "leves", como los robos y los rebeldes, viendo los posibles líderes. Descubrieron los motivos, trataban de romper la Alianza y volver a los antiguos hábitos, enfrentamiento entre las Naciones.

-No lo entiendo ¿Por qué querrían algo así?- preguntó el héroe rubio que se encontraba muy frustrado, haciendo que comience un parloteo leve.

-Sencillo –intervino el Nara, cerró los ojos y continuó – Probablemente ellos sostienen que los ninjas dejarán de ser necesarios en un futuro al no haber problemas entre las Aldeas. La mayoría que estamos aquí fuimos entrenados para toda clase de ataques, y algunos fueron asesinos.- abrió los ojos y los observó como todos lo miraban en ese momento, con seriedad.- Puedo apostar a que para muchos, esas costumbres se volvieron obsesiones. –

-Quieren provocar guerrillas por necesidad, o peor aún, por placer.- intervino el pelirrojo.

-Exacto, y saben que por más que luchamos todos juntos siempre hubo pequeños desacuerdos entre las Naciones. Por eso atacan.-

La sala se sumergió en un incómodo silencio. Muchos sabían que las habilidades ninjas dejarían de ser necesarias si las cosas iban bien. Era algo que con mucho pesar asumieron, incluso el rubio que en ese momento mantenía los puños fuertemente apretados. Los Kages se miraban unos a los otros para ver a quién se le ocurría alguna idea.

-Si me permiten – el Daimyo del Viento carraspeó. – Tengo una idea, aunque podría ser primitiva.-

-Hable ya.- demandó cansada la mujer Kage más "crecidita".

-Hay que establecer una alianza lo suficientemente fuerte entre Aldeas, y de una vez por todas terminar con disputas innecesarias.- tomó un vaso con agua y siguió.- Un matrimonio.-

-¿No cree que es algo… poco ortodoxo? –frunció el ceño la nueva Kage de Iwagakure, Kurotsuchi.

-Pude ser pero ¿acaso tienes una idea mejor? –suspiró el Daimyo.

-Tiene razón.- apoyó el Daimyo del Fuego.- Mizukage ¿usted no se está ya por retirar de su puesto?-

-¿Eso que tiene que ver?- frunció el ceño molesta al sentirse atacada.

-Creo que usted tendría que contraer matrimonio con el Hokage.-

Silencio.

-¿Qué?- preguntó escéptica. Kakashi cerró los ojos.

-Siendo así.- el Daimyo del Viento ignoró la sorpresa de Mei. –Propongo que el Kazekage también contraiga matrimonio.- Temari se mordió los labios para no protestar.

-Entre más matrimonios mejor.- asintió el Daimyo del Rayo quien tuvo el apoyo el del país del Agua.

-¿Y con quién me tendría que casar?- pregunto calmado pero tenso el pelirrojo mirando a Mei y a Kakashi que seguían como si nada hubiese pasado, pero poseían una mirada fría y determinada. ¿Habían aceptado su destino?

-Mmm… ¿Con la Tsuchikage tal vez?- La pelinegra se congeló.

¡Estaban hablando como si ellos no estuviesen!

Tragó duro la joven.

-No se puede puesto que es un Kage.- intervino el Nara pero se arrepintió de inmediato al ver la mirada de los Feudales en su equipo.- "Joder"-

-La discípula de la Princesa de las Babosas, Haruno Sakura ¿verdad? La nueva Sannin.- alagó el Daimyo del Fuego haciendo que el del Viento sonriera.

La pelirosa sintió como su corazón latía cada vez más rápido, tenía los ojos abiertos de par en par mientras que los del cabello rojo estaban cerrados. Naruto gruño.

-Perfecto. Dos casamientos entre Naciones serán más que suficientes.- terminó de decir, sellando el futuro de cuatro personas.

Y el rubio explotó.


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