-Kotori, ¿estas?- una chica de cabello naranja y ojos azules se asomaba al apartamento de su amiga manteniéndose detrás de la puerta entreabierta, prefería ser cuidadosa cuando se trataba de invadir la privacidad de la chica de cabello cenizo. No recibió ninguna respuesta lo cual podría significar que Kotori no estaba, que estaba dormida o quizá estaba haciendo algo importante y por eso no le contestaba, Honoka cerró los ojos y apretó los labios pensando que debería hacer. La opción más viable sería irse y llamar a Kotori más tarde pero había una pequeña voz curiosa en su cabeza que la incitaba a entrar a la habitación - bueno, una pequeña mirada no hará daño a nadie -hablo con voz relajada. Estaba a punto de abrir la puerta cuando una mano se estampó contra el marco justo al lado de su cabeza.

- Honoka, por favor no entres a mi habitación, está toda desordenada -decía una amable voz a su espalda.

- aaahh ¡Kotori! - la pelinaranja rápidamente se giró para quedar de frente, su amiga tenía ojeras el largo cabello gris revuelto y vestía muy formal, un pantalón oscuro de corte recto sujeto con tirantes, una camisa blanca y unos zapatos de vestir color café muy bien lustrados - luces como un gángster, será que no me dejas entrar a tu habitación porque tienes a alguna inocente víctima ahí -

- jeje oh vamos Honoka, si quisiera romper las rodillas de alguien para cobrar una deuda no lo haría en mi habitación - la chica de ojos ámbar había respondido aquello con un pequeño gesto oscuro y un intento de sonrisa malvada, pero no lograba lucir amenazante. Aun así la pelinaranja trago grueso.

- ¿hablas en serio? - Kotori soltó nuevamente una risita, pasó al lado de su amiga entrando a la habitacion.

-es una broma, te veo en clase y deja de intentar ver que hay aquí dentro- y cerró la puerta. La chica de ojos azules se quedó congelada un momento, para seguida y mecánicamente dar la vuelta para comenzar a caminar por el pasillo, Kotori tenía más secretos de los que imaginaba.

Nico respiraba agitada y pesadamente, básicamente había corrido desde el edificio de departamentos de Umi hasta el suyo, se dejó caer ligeramente contra el marco de la puerta del edificio buscando recuperar el aliento, un poco más calmada se palpó los costados buscando sus llaves, que evidentemente no estaban porque se habían quedado en sus pantalones, pantalones que obviamente no traía puestos, estaba a punto de comenzar una rabieta pero una voz la interrumpió.

-¡oh! ¿Señorita Nico se encuentra bien?- inmediatamente los ojos rubi se concenraron una muchachita peligris que había abierto la puerta con una sonrisa radiante.

- You, ¿qué haces aquí? - la pelinegra miraba interrogativa a la chica que le daba la "bienvenida", se preguntaba a donde había ido la amable mujer mayor que era la portera de su edificio.

- la señora Kunikida me pidió que la ayudará - You se paró muy recta e hizo un saludo militar -es mi deber vigilar esta entrada, por cierto creo que debería entrar ya que no está muy vestida-

Nico no necesitaba que se lo dijeran dos veces por lo que se apresuro a entrar y You la siguió -gracias y por cierto no me hables de usted, haces que me sienta vieja-

-lo siento, ah por cierto- la peligris se adelantó, casi pegado a la pared del fondo de la entrada había una especie de pequeño mostrador paso detrás de él, cuando volvió con Nico llevaba un pantalón y un juego de llaves que le ofreció con una sonrisa.

- la señora Kunikida dijo que podrías necesitar esto -

Nico no sabia cual era la forma adecuada de reaccionar, por lo que simplemente puso gesto derrotado y tomó las cosas que le ofrecía la menor, resignadamente se puso los pantalones ante la mirada brillante de You, viendolo bien tenía unos ojos azules muy intensos, un segundo -¿¡ porque me miras tan atentamente !?-

De inmediato la otra puso sus brazos frente a ella y una sonrisa de disculpa -lo siento pero, ¿esto de que llegues sin ropa te pasa muy seguido? - A la mayor se le subieron los colores al rostro y casi se podría jurar que le salía humo por los oídos, se preguntaba cuánto más podría dañar su dignidad en una sola mañana, no tenía idea de cómo responder a la pregunta, pensándolo detenidamente porque la señora Kunikida tenía pantalones de emergencia y porque le había dicho a You que podría pasar, está bien quizá perdía su ropa con cierta frecuencia, ¡pero no era por los motivos que se podrían creer!, solo tenía un poco de mala suerte de vez en cuando.

Por su lado la oji-azul ya había sacado sus propias conclusiones y un rubor más claro se observaba en sus mejillas, se estaba arrepintiendo un poco de haber preguntado. Cuando Nico lo noto se apresuró a responder -¡no es lo que crees!, así que no te hagas ideas raras-

-esta bien, solo tenía algo de curiosidad, no es común ver a alguien en público sin pantalones-

La morena prefirió no seguir con aquella plática, por lo que se despidió de la servicial peligris y subió las escaleras hasta su departamento, una vez dentro se quitó la sudadera junto con la camisa dejando su torso desnudo, miró detenidamente la sudadera y tenía unas adorables orejas de gato -quizá debería devolvérsela a Umi, debería llamarla- se acercó al teléfono y tenía un mensaje de voz, le dio a reproducir lo primero que escuchó fue música y después la alegre voz de Hanayo *Hola Nico he intentado localizarte pero al parecer tienes el teléfono apagado, recuerdas estabas buscando un nuevo espectáculo, quizá encontré algo que podría interesarte ¿alguna vez has ido a un cabaret?...oh va a empezar algo interesante, debo colgar espero tu llamada, bye bye*.

-un cabaret...podría funcionar, espera ¿¡Hanayo estaba en un cabaret!?-

Kotori estaba cansada, caminaba medio dormida por el campus se había dado un baño rápido pero no había funcionado para despertarla. Justo ahora pasaba al lado del estudio de ballet -tener a alguna bailarina sería bueno, pero...-sus ojos fueron directo a una chica rubia -si intentara invitar a alguna seguro que la presidenta Eli se molestaría wuuuuaahhhh- un gran bostezo se le escapó -solo un momento- cerró los ojos, lo siguiente que supo fue que algo la había golpeado y le había hecho perder el equilibrio. Al abrir los ojos estaba cayendo, no tenía la fuerza ni para meter las manos "esto va a doler" fue lo único que se le pasó por la mente y nuevamente cerró los ojos con fuerza, pero el golpe contra el piso no llegó por el contrario aterrizó en algo suave y cálido, justo lo que necesitaba.

-quitate, por favor-

- uummm -

-en serio, ¡quitate de encima pesas!- aquel grito hizo que Kotori se sobresaltara, se medio levantó apoyándose en sus manos quedando hincada, bajó su cuerpo se encontraba una pelinegra de ojos carmín, quien llevaba un hermoso vestido rosa que favorecía su claro tono de piel. La peligris no pudo evitar quedarse contemplándola, quizá estaba soñando pues aquella chica tenía una belleza que le parecía irreal.

Por su lado Nico estaba quedándose sin aire, la chica de cabello gris estaba dejando caer todo su peso sobre ella y no parecía tener la intención de quitarse, ¡hoy no era su día!, primero la clase de baile de salón la había atrapado y obligado a participar en un baile de muestra cosa que le había provocado un estrés terrible pues sabía que podría encontrarse con Umi a quien había estado evadiendo desde que había escapado de su departamento medio desnuda, una vez que termino la muestra salió corriendo a toda velocidad y en su afán de huir había terminado chocando con la peligris.

-disculpa- la morena se sobresaltó al sentir una caricia en su mejilla, aprovechando que se había puesto a divagar la chica sobre ella se acomodo mejor, ya no la aplastaba pero estaba demasiado cerca de su cara y porque le tocaba el rostro se tomaba muchas libertades -¿vestirás ropa de encaje para mi?-


Pienso que a estas alturas, disculparme por demorar tanto en actualizar no es suficiente, pero muchos cambios en mi vida y detallitos así, hasta sacar este capitulo fue muy complicado, muchas gracias por leer! Y lo siento mucho!