Que tal.. Bueno aquí regreso con un nuevo capítulo de esta linda historia .. Esperando sea de su agrado y muchas gracias por sus comentarios verdad que siempre es bueno leer cuando a alguien más le gusta tu trabajo. Que lo disfruten

"De Celos y Malos Entendidos"


Michiru fue presentada ante toda la crema y nata de la sociedad Japonesa, ella se sentía hastiada de lo mismo, ver a los hombres presentes ahí babeando por ella, y simplemente se sentía sin lugar a dudas como un filete de carne en medio del mar plagado de tiburones, estaba cansada y agobiada, y desde su lugar buscaba con la mirada a el único "hombre" que le importaba, Haruka, este platicaba a lo lejos con su prima (Pues Haruka apenas tuvo la oportunidad salvo a la pobre de Setsuna de Icaro)

- No crees que Michiru es una chica muy linda primo? Ella haría una linda pareja contigo

- Mmm que cosas dices Set. Es una niña apenas como lo eres tú, además ella podrá ser una chica hermosa, pero no para sentirme tentado en querer algo con ella

- Porque primo? Porque ella no es del tipo de mujeres a la que estas acostumbrado?

Haruka iba a responder cuando apareció Icaro

- Setsuna quiero que bailes conmigo

Dijo Ícaro de una manera autoritaria, pues el sin lugar a dudas estaba acostumbrado a mandar y a imponer su voluntad, cosa que hizo sentir una furia incontrolable a Haruka

- En primer lugar mi prima no es ninguna de tus sirvientas para que le ordenes lo que tiene que hacer o no. A sí que me la respetas. Estas soñando si piensas que mi prima ira contigo

- No te metas Tenoh, que estoy hablando con la dama, no contigo

- Por favor basta! No comiencen con sus discusiones de siempre, al menos no hoy que es el gran día de Michiru

- Tienes razón prima, por Michiru no te pongo en tu lugar, y tu deberías ser el más sensato aquí porque es tu hermana la de la fiesta

Si las miradas mataran Ícaro y Haruka se hubieran asesinado ahí mismo. Al primero no le quedo más remedio que retirarse. Pasado el tiempo Michiru no pudo volver hablar con Haruka, pues estaba rodeada por un grupito de hombres que le adulaban hasta llegar al punto que deseaba salir corriendo de ahí. Pero de pronto sintió a alguien halándola del brazo, era él, Haruka, su príncipe azul que la rescataba de esos lobos hambrientos

- Caballeros si me disculpan un momento necesito hablar a solas un segundo con la Srita Kaio

Sin decir más salió con Michiru cogidos de la mano, para cuando llegaron al jardín Haruka se dio cuenta de ello y retiro su mano gentilmente.

- Gracias – Dijo tímidamente Michiru cosa que le causo una ternura profunda a Haruka

- No tienes que darme las gracias Michiru, mi prima te vio en apuros y me pidió que te ayudara

Entonces Michiru se dio cuenta que el la había salvado no por iniciativa propia sino por pedido de Setsuna. Michiru quería llorar en ese instante, ella había creído en su tonta mente romántica que él había sentido tal vez celos de la atención de esos hombres para con ella y que en un arrebato la había sacado de ahí con el pretexto de querer hablar con ella. Que tonta se sentía en ese instante

- Michiru, dije algo malo? estas bien?

- No, no has dicho nada malo Haruka estoy bien, gracias

- Michiru yo te traje un regalo, y también buscaba la manera de dártelo lejos de tanta gente

Y ahí estaba de nuevo, el corazón de Michiru latiendo a mil, como era posible que aquel chico la pudiera hacer sentir de mil formas? primero decepcionada (que es cierto no era culpa de el, porque nunca le había hablado de amor)después feliz que sentía sus piernas le temblaban

- Cuando lo vi me acorde del día que nos conocimos

Era un hermoso colgante dorado con un pequeño dije en forma de caballito

- Haruka es hermoso, aunque siento que nunca vas a olvidar lo que paso ese día

- Jajajaj como sabes Michiru?

Escuchar reír a Haruka era indudablemente un placer

- Haruka te estábamos buscando – sonó la voz de Setsuna que venía bajando los escalones del jardín

- Pasa algo prima?

- Michiru! Que feliz te ves – dijo Setsuna llegando al lado de Michiru y Haruka, después miro a su primo – Mi tía te buscaba, ya es algo tarde y se quiere retirar, sabes que vivimos hasta el otro lado de la ciudad

- Claro Set, entonces vamos

Setsuna le dio un beso a Michiru y un abrazo fuerte, pues ella sabía bien que para ella había sido una noche larga y agotadora, si, Set sabia como se sentía, pues a ella sus tios que la querían tanto casi como una hija le habían hecho un festejo igual de grande cuando cumplió los 18.

- Bueno Michiru, te veo después – Dijo Haruka dándole un beso que estaba destinado ir a su mejilla, pero Michiru había volteado ligeramente la cara (sin querer claro) y el beso termino cerca de la comisura de sus labios, cosa que hizo sentir a Michiru un calor interno unido con una fuerte descarga eléctrica, y Haruka ,el pobre quedo pasmado por las sensaciones que ese roce le hizo sentir. Se sentía tan bien el hecho de rosar sus labios con la piel suave de michiru, su perfume ese olor embriagador a vetiver, con, sándalo, ámbar, canela y un toque de vainilla. Oh si, sí alguien sabia de eso era Haruka Tenoh, el Casanova numero 1 de Japón.

- Bueno hasta luego amiga – Le dijo Setsuna con una mirada divertida al ver la cara nerviosa de Haruka y una sonrojada Michiru

Cuando salieron de la mansión Kaio y Setsuna estaba a nada de molestar a su primo Haruka le miro y le dijo

- No Set no te confundas

- De que hablas primito?

- Ya, se bien que quiere decir esa mirada tan tuya

- Bueno, de que hablan ustedes dos? – Pregunto la Sra Tenoh

- De nada tia, Haruka que siente pasos en la azotea

- Jajaja que graciosa eres

Pasaron los días, los meses y Michiru ponía siempre un pretexto a sus padres para ir a la casa de los Tenoh. Ella aprovechaba cada instante que podía para ver siquiera unos minutos al escurridizo Haruka,y un dia, era un Martes de un 24 de Agosto,si habían pasado ya 5 meses desde su fiesta numero 18 y su presentación ante la sociedad Japonesa. Llego y le abrió la puerta el simpatico Reizo el mayordomo de los Tenoh.

- Buenos días Srita Kaio

- Hola Reizo y Set?

- La Srita Setsuna está en el living con sus primos

- Querrá decir su primo

- No, Srita sus primos, es que llegaron del extranjero los sobrinos del Sr. Tenoh, pase la llevare

Y cuando entro Michiru y vio a dos chicos mas (aparte de Haruka y Setsuna)sentados y riendo como niños, uno de ellos era muy guapo, alto, casi de la estatura de su amado Haruka, de cabellos negros y ojos color azul profundo con un porte digno de la realeza pero sin llegar aparecer creído, y el otro hombre que si bien era alto no era tanto como Haruka y ese chico también era guapo, solo que tenía un estilo bohemio, con cabello largo color negro y ojos del mismo color, tenía una sonrisilla que a Michiru le pareció cínica.

- Claro Set, como olvidar cuando el pobre de Haruka salió de la playa como Dios lo trajo al mundo, todo porque a Seiya se le ocurrió la gran idea de robarle la ropa

- Jajajaja sigan, sigan – Decía un molesto Haruka

- Bueno Haruka es que perdiste la apuesta y tenias que cumplir – Decía Seiya, además no estabas completamente desnu…

Sonó un carraspeo en el fondo, era Reizo que estaba presente con Michiru, Haruka estaba de todos los colores que podía ponerse, primero se puso rojo, después palido y por ultimo verde, casi el idiota de Seiya iba a decir "desnuda" y casi que Michiru lo escuchaba

- Michiru! Por fin llegaste, te estaba esperando, ven quiero presentarte a mis otros dos primos

Michiru se acerco y sintió la mirada de los desconocidos sobre ella, pero sin lugar a dudas la mirada que más le ponía nerviosa era la de ese chico que ella había escuchado se llamaba Seiya

- Mira el chico que tiene pinta de hippieHey protesto Seiya – Está bien que tiene facha de hipster es Seiya, Seiya ella es Michiru Kaio y mi mejor amiga - Seiya se levanto de su lugar y sin dudar cogió la mano de Michiru y se la llevo a la boca de una forma seductora, cosa que no le gusto a Haruka pues tenía el ceño fruncido y la mandíbula tan apretada que estaba a nada de que sus dientes se rompieran

- Un placer Srita Kaio, verdaderamente no sabía que mi prima tuviera una amiga tan hermosa

- Ya don juan deja que Setsuna me presente también a mi

- Bueno si dejan de pelear, parecen unos niños – Decía Setsuna que no perdía de vista los gestos de Haruka y sobre todo el silencio que el tenia en ese momento

- Y este otro caballero con cara de galan de las películas de Sissi Emperatriz es mi otro primo Darién

- Es un verdadero gusto conocerle Srita Kaio

- Oh no por favor solo díganme Michiru

- Por mi está bien – Dijo Seiya pícaramente

- Por mi igual contesto Darien

- Y así que fuiste tú hizo caer aquí a mi querido primo Haruka en el barro he! – Dijo Darien de forma burlona mirando hacia Haruka

- Este, yo, no fue mi intención – Decía una nerviosa Michiru

- Basta ustedes dos, dejen de molestarla – Por fin había hablado Haruka, después de ver como sus primos miraban a Michiru, pero la mirada que no le gusto para nada fue la de Seiya sin lugar a dudas

- Fue un accidente, ya se los dije – Decía una divertida Setsuna

- Y bueno Michiru y yo nos tenemos que ir caballeros, nos vemos en la cena, con permiso – Fueron las últimas palabras de Setsuna tomando de la mano a Michiru para irse

Mientras tanto Haruka,Seiya y Darien no les quitaron la mirada hasta que salieron del living

- No cabe duda que es una mujer hermosa Michiru. Haruka, es un milagro que aun no hayas intentado nada con ella – Se burlaba de forma descarada Darién

- Ustedes saben perfectamente bien que yo jamás intentaría algo con la mejor amiga de Set, aparte michiru me gusta solo como amiga

- Perfecto — contesto Seiya, —entonces esta libre para que yo intente algo

- Ni se te ocurra Seiya, no lo voy a permitir

- Jajajaj Haruka quien te entiende? ni juegas ni dejas jugar

- Basta, ni se les ocurra nada con ella a ustedes dos – Eso fue lo último que dijo Haruka antes de salir del living dejando a sus primos desconcertados.

Había pasado un tres meses desde la llegada de los primos de Haruka, y este se portaba muy distante con ella después de su regreso de Milán donde había estado por asuntos de trabajo, incluso Michiru había creído que en los ojos de Haruka había una señal de celos cada vez que la veía hablado con Seiya,y eso hacia surgir las esperanzas de Michiru, hasta que llego ese fatídico día de Noviembre. Había ido a tomar el té a la casa de los Tenoh como solía hacer, con Setsuna, y la tía de esta. Terminado el té, se dispuso a marcharse encaminándose por el vestíbulo a la entrada, oyendo sus pisadas sobre el suelo de mármol, en dirección a la puerta. Iba arreglándose la falda color café que llevaba ese día, cuando oyó voces. Eran voces, voces masculinas Tenoh. Eran las voces de los tres primos: Darien, Seiya y Haruka. Estaban conversando con muchos gruñidos y gastándose bromas entre ellos. A ella siempre le encantaba observar a los Tenoh cuando hablaban entre ellos de esa manera; qué maravillosa familia formaban. Los vio a través de la puerta abierta, pero no oyó lo que estaban diciendo hasta que llegó al umbral. Y como para confirmar la inoportunidad que había atormentado toda su vida, la primera voz que escuchó fue la de Haruka, y sus palabras no eran amables:

- Y ciertamente no me voy a casar con Michiru Kaio.

- ¡Ah!

La exclamación se le escapó de los labios antes de que pudiera pensar, una especie de chillido que perforó el aire como un silbido desentonado. Los tres primos se giraron a mirarla con caras igualmente horrorizadas, y ella comprendió que se había metido en los que sin duda serían los cinco minutos más horribles de toda su vida. Guardó silencio un buen rato, que le pareció una eternidad, hasta que al fin, y con una dignidad que jamás había soñado poseer, miró a Haruka a los ojos y dijo:

- Nunca te he pedido que te cases conmigo.

Las mejillas de Haruka pasaron del rosa a un rojo subido. Abrió la boca pero no le salió ningún sonido. Ésa sería quizá la única vez en su vida, pensó Michiru con cierta irónica satisfacción, que él se encontraría sin saber qué decir.

- Y nunca… —continuó ella, tragando saliva al cortársele la voz—. Nunca le he dicho a nadie que deseara que me lo pidieras.

- Michiru —logró decir Haruka al fin—. Perdona, lo siento mucho.

- No hay nada que perdonar.

- Sí que lo hay —insistió él—. Herí tus sentimientos y…

- No sabías que yo estaba aquí.

- De todos modos…

- No te vas a casar conmigo —dijo ella, y sintió rara y hueca su voz—. No hay nada malo en eso. Yo no me voy a casar con tu primo Seiya.

Era evidente que Seiya había estado tratando de no mirar, pero al oír eso se irguió, atento. Ella apretó las manos en dos puños, a los costados.

- A él no le hiero los sentimientos cuando declaro que no me voy a casar con él. —Giró la cabeza hacia Seiya y se obligó a mirarlo a los ojos—. ¿Verdad Seiya?Claro que no —se apresuró a contestar él. —Todo arreglado entonces —dijo ella entre dientes—. No se ha herido ningún sentimiento. Y ahora, si me disculpan, caballeros, tengo que irme a casa.

Los tres caballeros se apartaron para dejarla pasar, y ella habría logrado escapar sin más problemas si Haruka no hubiera soltado repentinamente:

- ¿Tu chofer se ha ido?

- No te preocupes tomare un taxi —contestó ella, negando con la cabeza.

- pero…

- Yo te acompañaré —dijo Darién tranquilamente.

- Eso no es necesario, Darién, de verdad.

- Dame ese gusto —dijo él, en un tono firme que no le dejaba otra opción. Asintió y los dos se subieron al auto de Darién .

Cuando ya habían pasado por delante de unas tres cuadras, Darién le dijo en un tono curiosamente respetuoso:

- Él no sabía que estabas ahí.

Ella notó que se le tensaban las comisuras de la boca, aunque no de rabia sino simplemente por un sentimiento de cansina resignación.

- Lo sé —dijo—. No es un tipo de persona cruel. Supongo que su madre le ha estado acosando para que se case.

Darién asintió. Las intenciones de Kristen Tenoh de ver felizmente casados a su "hijo" y a sus sobrinos eran legendarias.

- —Le caigo bien —dijo ella—. A su madre, quiero decir. No ve más allá de eso, me temo. Pero la verdad es que no importa mucho si le gusta la esposa que elija Haruka.

—Bueno, yo no diría eso —musitó Darién, A mí no me gustaría estar casado con alguien que le cayera mal a mi tía que es como una madre. —Agitó la cabeza en un gesto de grave respeto. Es una fuerza de la naturaleza, ella nos crio como sus hijos desde que mi madre quedo viuda a ella casi no la veía y la imagen de una verdadera madre es la de mi tía.

Continuaron en silencio un momento y entonces ella soltó:

- —Haruka debería marcharse.

- —¿Cómo has dicho? —preguntó Darién mirándola curioso.

- —Debería marcharse. Viajar. No está preparado para casarse y su madre no será capaz de refrenarse de insistirle. Tiene buena intención… -Se mordió el labio horrorizada. Era de esperar que Darién no pensara que ella pretendía criticar a la Sra Tenoh. En su opinión, no había una dama más magnífica en todo Japón.

- —Mi tía siempre tiene buena intención —dijo Darién, sonriendo indulgente—. Pero tal vez tienes razón. Tal vez Haruka debería marcharse. Y le encanta viajar. Aunque acaba de regresar de Milán hace unos días.

- ¿Ah, sí? —musitó ella muy amable, como si no supiera perfectamente bien que Haruka había estado en Milán.

- —Hemos llegado —dijo él, asintiendo—. Ésta es la casa, ¿no?

- Sí, muchas gracias por traerme.

- —Ha sido un placer para mí, te lo aseguro.

Ella lo observó alejarse, después entró en la casa y se echó a llorar.

Justo al día siguiente apareció el siguiente relato en la revista "Cotilleos de la Sociedad" escrito por Lady Mimet:

¡Vaya si no hubo emoción ayer en la escalinata de la puerta principal de la residencia de los Tenoh en Midosuji Street! La primera fue que se vio a la famosísima Michiru Kaio en la compañía, no de uno ni de dos, sino de los TRES primos Tenoh, ciertamente una proeza hasta el momento. Por fortuna (aunque tal vez previsiblemente) para la señorita Kaio, cuando finalmente se marchó, lo hizo del brazo del Arquitecto Darien Chiba uno de los primos Tenoh mas deseados de todo Japón, Si la señorita Kaio llegara a arreglárselas para llevar al altar a un primo Tenoh querría decir que habría llegado el fin del mundo ya que estos chicos son considerados incasables, sobre todo Haruka Tenoh que ha sido nombrado por tercera vez este año el hombre más guapo de Japón

Michiru solo sonrió amargamente, si supieran ellos lo que en realidad había sucedido.


Pasado exactamente 4 años de aquel suceso. Michiru se dedicaba completamente a dar sus conciertos y exponer sus pinturas en las galerías más famosas del mundo, pero siempre antes de la fecha de su cumpleaños ella volvía a Japón para pasarla con sus padres. Mientras Haruka también se aficionó a viajar y comenzó a pasar cada vez más tiempo fuera de Tokio; no bien pasaba unos pocos meses en la ciudad, volvía a marcharse hacia un nuevo destino. Cuando estaba en Tokio durante las fechas del cumpleaños de Michiru (Pues cada año a Michiru para su disgusto le hacían una mega celebración), siempre la sacaba a bailar y le daba una sonrisa,y ella se las arreglaba para fingir que nunca había ocurrido nada, que él nunca le había declarado su aversión en plena calle, y que sus sueños no habían sido aplastados jamás. Y cuando él estaba en la ciudad, lo que no ocurría con frecuencia, se establecía entre ellos una apacible amistad, si bien no tremendamente profunda, que era lo único que podía esperar ella. El amor no correspondido nunca ha sido fácil, pero por lo menos Michiru se acostumbró a él.


Las madres casamenteras están unidas en su dicha: ¡Haruka Tenoh ha regresado de Grecia! Para información de aquellos amables (y desconocedores) lectores que vienen por primera vez a la ciudad, el señor Tenoh es el primero del legendario trio de primos Tenoh. El sigue siendo considerado uno de los mejores partidos de todo el país, gracias a su fortuna, su cara, su figura y, por encima de todo, su encanto. De todos modos es difícil pronosticar si el señor Tenoh sucumbirá a la dicha conyugal; sin duda está en edad para casarse (Veintinueve años), pero nunca ha manifestado un interés decidido por ninguna damita de linaje adecuado, y para complicar aún más las cosas, tiene una detestable tendencia a marcharse de Japón en un abrir y cerrar de ojos con rumbo a algún lugar exótico.

"Cotilleos de la Sociedad"

By Lady Mimet"


- ¡Mira esto! —exclamó Anne Claire Kaio con un grito agudo—. ¡Ha regresado Haruka Tenoh!

Michiru levantó la vista del cuadro que pintaba en ese entonces. Su madre tenía cogido el último número de Cotilleos de la Sociedad como uno que se agarraría, digamos, a una cuerda salvavidas si estuviera colgando de lo alto de un edificio.

- —Lo sé —musitó.

Anne Claire frunció el ceño; detestaba que alguien, cualquiera, se enterara de un cotilleo antes que ella.

- ¿Cómo leíste la revista Cotilleos de la Sociedad antes que yo? Le dije a Saika que me lo apartara y no permitiera que nadie lo…

- No lo vi en tu revista madre —la interrumpió Michiru, antes que su madre fuera a castigar a la pobre y asediada ama de llaves

- . Me lo dijo Setsuna ayer por la tarde. A ella se lo dijo su tia

Anne Claire se dio unos golpecitos con el dedo a un lado del mentón, como hacía siempre que estaba tramando algo. —Haruka Tenoh está en edad de buscarse una esposa. —Michiru alcanzó a cerrar los ojos antes que se le salieran de las órbitas, si su madre supiera que el guapo e inalcanzable Haruka Tenoh era en realidad una chica. —¡Haruka Tenoh no se va a casar con cualquiera o si?!Cosas más raras han ocurrido —dijo Anne Claire haciendo un leve encogimiento de hombros.

No que yo sepa —musitó Michiru.

Darien Chiba Tenoh se casó con esa niña Serena Tsukino, y eso que era menos popular que tú. Eso no era del todo cierto, pensó Michiru. Pero no tenía mucho sentido decirle eso a su madre, que tal vez creía haberle hecho un elogio a su hija al decirle que era más popular que Serena . Notó que se le tensaban los labios; los «elogios» de su madre tenían la costumbre de aterrizar como aguijones de avispa. Pero Michiru no quería seguir escuchando su madre sobre los rumores que Lady Mimet (dueña de dicha revista a la cual su madre estaba suscrita desde hacía mucho esparcía por todo Tokio), esa mujer indudablemente era estresante, sin más prefirió retirarse a su cuarto a leer un rato, pasado una media hora se encontraba concentrada cuando de pronto:

- ¡Ha llegado Haruka!

Michiru levantó la vista de su libro, Breve historia de Grecia para mirar a Setsuna, que entró como una tromba en su habitación. Como siempre, no la habían anunciado. la ama de casa de los Kaio estaba tan acostumbrada a verla por allí que la trataba como a un miembro de la familia.

- ¿Sí? —preguntó, consiguiendo fingir (en su opinión) una indiferencia bastante realista. Setsuna fue a sentarse en el sillón del escritorio.

- Sí, y viene muy bronceado. Todo ese tiempo al sol, supongo.

- ¿Fue a Grecia, verdad? Setsuna negó con la cabeza. —Dice que las cosas ahí no están nada bien con eso de la economía, así que se fue a Chipre.

- —Caramba, caramba —dijo Michiru sonriendo—. Lady Mimet y su famosa revista se había equivocado en algo.

Setsuna sonrió, esa descarada sonrisa Tenoh, y nuevamente Michiru pensó qué suerte era tenerla por amiga íntima. Las dos eran inseparables desde los dieciocho años; juntas pasaron momentos malos y buenos, juntas llegaron a la edad adulta. Pues Setsuna seguía soltera y sin compromiso todavía, ya que cada vez que podía rechazaba a Ícaro Kaio, que no quitaba el dedo del renglón, Setsuna aseguraba que no había conocido a la persona adecuada. A Michiru, claro no le faltaba pretendientes pero ella nunca había querido hacerle caso a nadie.

- ¿Le gustó Chipre?

- Dice que es fantástico. Ay cómo me gustaría viajar más seguido

- Si? Bueno Set, siempre te he invitado a mis presentaciones en Europa y nunca me has acompañado Prometo que para la próxima vez iré contigo. Sabes? Mi tía le preguntó, cómo no, si pensaba quedarse en la ciudad más tiempo —continuó Setsuna—, y, cómo no, él se puso terriblemente evasivo, así que decidí interrogarlo yo—Terriblemente inteligente por tu parte —musitó Michiru. Setsuna le arrojó el almohadón. —Y por fin logré que me dijera que sí, que piensa quedarse por lo menos unos meses mas de lo normal. Pero me hizo prometer que no se lo diría a a mi tia.Bueno, eso no es… —Michiru se aclaró la garganta— terriblemente inteligente por su parte. Si tu tía cree que el tiempo que va a pasar aquí es limitado, redoblará sus esfuerzos para casarlo. Y yo diría que eso es lo que más desea evitar él. Ese parece ser su objetivo en la vida —convino Setsuna. —Si la tranquilizara diciéndole que no tiene ninguna prisa por marcharse, tal vez ella no lo acosaría tanto. —Puede que tengas razón amiga, bueno me tengo que ir, lamento tanto hacer la visita tan corta pero quede con Haruka y mis tíos en ir a comer, porque no vienes con nosotros? —Dijo Setsuna —No Set seguro Haruka querrá pasarla en familia Bueno está bien amiga, entonces te veo después —Y Así Setsuna se marcho dejando a una Michiru pensativa, que pasaría si volviera a ver a Haruka?


Era bastante agradable estar de vuelta en Japón, decidió Haruka, tomando un trago de un coñac francamente excelente. En realidad era bastante raro que le gustara volver a casa tanto como le gustaba partir. Dentro de unos meses, seis como máximo, le entraría nuevamente el prurito de marcharse, pero por el momento, Tokio en abril estaba fantástica.

- —Es bueno, ¿verdad? Haruka levantó la vista. Su primo Darién estaba apoyado en la parte anterior de su inmenso escritorio de caoba, moviendo su copa hacia él. Asintió. —No me había dado cuenta de lo mucho que lo echaba de menos hasta que volví. El Falerno tiene sus encantos, pero esto —levantó la copa—, es celestial.

- —¿Y cuánto tiempo piensas quedarte esta vez? —le preguntó Darién, sonriendo irónico.

Haruka fue a ponerse junto a la ventana a fingir que miraba hacia fuera. Su primo ni siquiera intentaba disimular su impaciencia con él por su gusto de ver mundo. Y la verdad, no podía decir que no lo comprendiera. De tanto en tanto resultaba difícil que el se comunicara, por lo que seguro que su familia tenía que esperar un mes o incluso dos para saber cómo estaba.

Pero en realidad Haruka se sentía incomprendido, el necesitaba espacio de vez en cuando sencillamente tenía que alejarse. No había otra manera de explicarlo. Alejarse de los miembros de la sociedad Japonesa llena de etiquetas, que lo consideraban un pícaro encantador y nada más, alejarse de Tokio, incluso alejarse de sus familiares, que aun cuando lo amaban incondicionalmente no tenían la menor idea de que lo que de verdad deseaba, en lo más profundo de su ser, era hacer algo. Exhaló un suspiro. No era de extrañar que se pasara tanto tiempo viajando.

- —¿Haruka? —dijo su primo. Se giró a mirarlo, pestañeando. Estaba bastante seguro de que le había hecho una pregunta, pero en algún momento mientras dejaba vagar la mente, se le olvidó qué.

- —Ah, sí. —Se aclaró la garganta—. Me quedaré un poco mas esta vez, por lo menos.

Darién no dijo nada, pero habría sido difícil no ver su expresión de satisfacción. Si no otra cosa —añadió Haruka, fijándose su legendaria sonrisa sesgada en la cara—, alguien tiene que mimar a tu pequeña hija. No creo que Rini tenga suficientes muñecas.

- —Sólo cincuenta —convino Darién, con la voz sin expresión—.

- —La pobre niña está horrorosamente descuidada. Su cumpleaños es a finales de mes, ¿verdad? Creo que tendré que descuidarla un poco más.

- —Y hablando de cumpleaños —dijo Darién, instalándose detrás de su escritorio en el enorme sillón—. De este domingo al otro es el de tu madre.

- ¿Por qué crees que me di prisa en volver? — Darién arqueó una ceja, y Haruka tuvo la clara impresión de que estaba tratando de decidir si realmente había vuelto para estar en el cumpleaños de su madre, o sencillamente aprovechaba el momento para hacer ver lo oportuno de su vuelta.

- —Vamos a darle una fiesta —explicó Darién.

- ¿Y se los va a permitir? — Sabía por experiencia que a las mujeres de cierta edad no les gustaba que les celebraran los cumpleaños. Y si bien su madre seguía siendo muy hermosa, sí que tenía una cierta edad.

- —Nos vimos obligados a recurrir al chantaje —reconoció Darién —. O aceptaba la fiesta o revelábamos su verdadera edad.

Haruka comprobó que no debería haber tomado ese trago de coñac; se atragantó y por un pelo logró evitar rociarlo sobre su primo.

- —Me habría gustado ver eso. —Darién esbozó una sonrisa bastante satisfecha. —Fue una brillante maniobra por mi parte. Haruka apuró el resto del coñac. —¿Qué posibilidades hay, crees tú, de que no aproveche la fiesta como ocasión para encontrarme esposa? —Muy pocas. —Ya me lo parecía. Darién se apoyó en el respaldo del sillón. —Ya tienes Veintinueve años, Haruka… —Dios de los cielos —exclamó Haruka, mirándolo incrédulo—, no empieces a regañarme.

- _Ni lo soñaría. Simplemente te iba a sugerir que mantuvieras los ojos abiertos durante el tiempo que estarás aquí. No tienes por qué buscar una esposa, pero no te hará ningún daño mantenerte por lo menos abierto a la posibilidad.

Haruka miró hacia la puerta, con la intención de atravesarla muy pronto.

- —Te aseguro que no me repugna la idea del matrimonio.

- _No se me ha pasado por la cabeza la idea de que te repugnara —dijo Darién con voz arrastrada.

- —Pero no veo mucho motivo para precipitarme.

- —Nunca hay un motivo para precipitarse —replicó Darién—. Bueno, rara vez en todo caso. Simplemente dale el gusto a mi tia, por favor.

Haruka no se había dado cuenta de que seguía sosteniendo la copa vacía, hasta que se le deslizó por los dedos y cayó sobre la alfombra con un fuerte clinc.


Y bueno, hasta aquí les dejo el capitulo .. Vendran personajes nuevos a ponerle un toque de humor a esta gran historia de amor entre Haruka y Michiru. Lo que pasara mas adelante será un completo enredo y malos entendidos que ayudara a nuestra pareja favorita a estar junta.. Hasta la proxima.