Perdonen la tardanza, espero que la espera valga la pena, intentaré desarrollar mejor la historia a partir de este momento. Quiero dar las gracias por sus comentarios, me alegra tenerlos.
Explicaré un poco las cosas, Harry no controla las visiones, pero ellas siempre serán veraces y sí, he decidido revivir a Sirius para fastidiar a cierto profesor, por lo que también entraran al juego otros personajes.
Ah, y quedan todos invitados a ser testigos del enlace de los niños bellos, si quieren pueden tomar todas las fotos que quieran, siempre que no las traten de publicar en ningún diario o periódico sensacionalista ¿ok?
Enlace temporal
El día del enlace amaneció soleado, pese a que hacía frío. Harry estaba de pie en la puerta dando instrucciones a Dobby mientras esperaban la llegada de Hagrid, a quien ya de antemano había dejado un kilo de las mismas para evitar cualquier percance con los niños, no era que no confiara en él, pero bien sabía que el semi gigante era de lo más confiado y no se podían permitir que, aprovechado su ausencia, intentaran secuestrarlos, aunque sospechaba que no iba a ser una tarea fácil dado que sus pequeños estaban en una fase de lo más llorona, de seguro se ganaban, aparte de la mordida de James, un coro inacabable de llantos que sólo Draco era capaz de acabar.
- Me preocupa eso de dejarlos solitos - dijo el rubio mirando a sus hijos.
- Pareces gallina clueca - sonrió Harry divertido - a Hagrid le confiaría mi vida, es más, ya se la confiaron cuando yo era un bebé ¿sabías? Él me sacó de las ruinas de la casita de mis padres - suspiró.
- Pero eras un solo bebé, no cinco - le recordó.
- Para eso están Dobby y Winky - le dijo abrazándolo - además, más tarde vendrán Hermione y Ron - le informó.
- Pues tus amigos del alma no podrían hacer mucho contra Severus y mi madre.
- Pero primero que nada, ellos tendrían que saber que no estamos - le dijo - y le he prohibido a Kreacher salir de las cocinas sin mi permiso expreso.
- Espero que no encuentre la forma de esquivar tus órdenes, Potty - le dijo con sarcasmo - siempre hay formas de esquivar algo así.
- Sabes, Draco, odio que me llames así - le dijo entre dientes.
- ¡Papi! - lo llamó Lucius y ambos se volvieron sorprendidos hacia el pequeño.
- No puede ser, a mí me llama Ma - se quejó el rubio.
- Pues creo que es porque nos llamábamos por nuestros apellidos - dijo divertido comprendiendo al fin - tú me llamas Potty, muy parecido a papi para ellos, y yo te llamo Malfoy, así que ellos toman solo el inicio de tu apellido porque quizás es demasiado complicado para ellos.
- Así que no soy su mamá, sino Malfoy de modo infantil.
- Exacto - sonrió Harry - pero de todas maneras me llaman papi a mí.
- Te detesto - le dijo amoscado - vamos, no quiero llegar tarde, la directora nos espera para irnos al ministerio, cuanto antes estemos allí, antes estaremos de regreso con nuestro bebés.
- Pareces ansioso de casarte conmigo - dijo siguiéndolo pero el rubio ya le había dado la espalda y no pudo ver el fuerte rubor que cubrió su rostro.
En la oficina de registro de matrimonios y enlaces del ministerio Harry esperaba ansioso que llegara el juez que los casaría, no era que quisiera ser el esposo del rubio pesado, pero sentía que en cualquier momento sus pequeños podían ser, al menos ellos harían el intento, secuestrados, pese a haber puesto a Hagrid a cuidarlos. Y era eso lo que más odiaba Harry de sus visiones, que nunca daban los detalles suficientes para poder tomar las medidas correctas.
- Este hombre se está demorando demasiado - dijo McGonogall molesta - pensará que tenemos todo el día para esperarlo.
En eso entró un hombre mayor en la oficina con un gran libro debajo del brazo, seguido por Nyphandora Tonks, que le sonrió a Harry y a Draco que la miraba asombrado, pero fingía no hacerle caso.
- Ella es castaña, pero no le gusta el color de cabello y lo cambia de ese color - le informó Harry al rubio - es tu prima.
- Con razón fue borrada de la familia - le dijo en voz baja.
- Bueno, ya estamos aquí - carraspeó el juez - procedamos a realizar el enlace - agregó abriendo el libro frente a los jóvenes - los señores Harry Potter y Draco Malfoy ¿verdad? - ellos asintieron - sus testigos.
- Minerva McGonogall, de parte de Harry Potter - dijo la profesora.
- Nyphandora Tonks, de parte de Draco Malfoy - dijo la aurora.
El juez miró su pluma y ella anotó todo lo dicho, así que procedió a iniciar la lectura del documento oficial que los convertiría en esposos durante un plazo no mayor a cinco años, dejando claro la cláusula final en la que ambos se comprometían a no terminar su relación conyugal hasta que se cumplieran cinco años, pero en el caso que nacieran más hijos de esa unión el matrimonio se haría permanente dejando la opción del divorcio solo en casos extremos.
"Está loco, con cinco hijos ¿para qué querríamos más?" pensó Harry divertido.
"Mm, me gustaría que el siguiente fuera una nena" pensó Draco mirando de reojo a Harry "en especial su es tan bella como Harry y hereda sus ojos", suspiró.
- Si ambos están de acuerdo con todo lo antes leído, procedan a firmar el documento, recuerden que es un contrato vinculante que ninguno de los dos puede romper hasta que se cumpla el plazo acordado.
Harry tomó la pluma y firmó, sentía que esto podía ser un error ¿qué pasaría si Draco se enamoraba antes de ese plazo? El contrato no les daba salida en ese aspecto, pero era por el bien de sus pequeños. Una vez estampado su nombre, le entregó la pluma a Draco que puso la suya con seguridad, al menos él tenía la certeza y la intención de conquistar al moreno que al cerrarse el libro sería su esposo por los próximos cinco años. Le entregó la pluma a la profesora y luego ella se la entregó a Tonks, con lo que el contrato se completó y el juez cerró el libro haciendo el contrato válido con la aparición de los anillos de oro en las manos de los contrayentes. Pero cuando iba a decir las últimas palabras se escuchó una fuerte explosión y un remezón movió el edificio.
- ¡¡TODOS LOS AURORES AL ATRIO CENTRAL DEL MINISTERIO!! - atronó una voz y Tonks salió de la oficina no sin antes decir:
- Deben regresar al colegio - y salió a toda velocidad hacia donde la llamaban.
McGonogall asintió y salieron hacia la red de polvos flú mientras el juez se alejaba hacia la salida del ministerio. Ya casi llegaban a la chimenea que los llevaría de regreso al colegio cuando un nuevo temblor remeció todo el lugar y las chimeneas se vieron todas bloqueadas mientras una densa nube de polvo lo cubría todo. Harry cogió del brazo a Draco y salieron el sector tratando de ubicar a la directora pensando que tal vez se pudieran aparecer en Hogsmeade y de allí regresar al colegio. Casi sin darse cuenta bajaron hacia la planta inferior al atrio del ministerio, allí estaba la sala del consejo y aquella sala donde Harry tuvo la audiencia por usar magia delante de un muggle siendo menor de edad cuando debía iniciar su quinto año, la oficina de los inefables (aún no estaba muy seguro qué era lo que ellos hacían), la sala de las profecías y la sala donde estaba el velo, allí donde había caído su padrino.
- ¡Cuidado! - escuchó a Draco gritar mientras un pedazo de estuco caía junto a ellos y un ruido espantoso se escuchó desde la sala de los misterios y otro pedazo de estuco cayó sobre ellos aturdiendo al rubio.
- ¡Draco! - dijo Harry preocupado tratando de despertar a su esposo, pero parecía que el golpe había sido bastante fuerte en su cabeza - diantre - se quejó y lo arrastró como pudo hacia un lugar más seguro.
Estaba de pie delante la puerta de la sala de los misterios cuando vio venir hacia ellos a un gran perro negro, aquel que alguna vez pensó era el grimm, un emisario de la muerte, con una vara delgada en su hocico, pero ni el perro era tal ni la vara algo común, casi al estar frente a él se enderezó en sus cuartos traseros y se volvió humano y la varita mostró un destello de luz en su punta.
- ¿Sirius? - dijo asombrado y por poco deja caer a Draco.
- ¡Al fin estoy libre! - le sonrió y lo abrazó notando recién la presencia del inconsciente rubio - ¿y este?
- Supongo que tendré que contártelo - suspiró - es Draco Malfoy, supongo que sabes quien es - lo colocó con cuidado contra la pared - ahora es mi esposo, tenemos cinco hijos y dos elfos domésticos a nuestro cargo.
- ¡¿CINCO HIJOS?! - repitió asombrado.
- Si, pero fue preparando Bebidormiens - le contó lo sucedido - además de otras cosas, como que ahora tengo visiones del futuro - le explicó, estaba asombrado que su padrino lo tomase tan bien, se había imaginado un Sirius furioso - y ahora que lo pienso, tu prima se quería robar a los niños, creo que voy a tener que despertar a Draco ¿cómo explicaremos tu regreso? - le dijo.
- Nadie ha podido salir nunca de detrás del velo - dijo Sirius mirando hacia la sala donde estaba este - por lo que me dijeron los otros que estaban atrapados allí, se necesita que la persona que uno más quiere esté cerca y que sobrevengan tres remezones mágicos, y como eso aconteció, soy libre.
- Quizás debiéramos tantear el terreno antes de eso - dijo Harry - regresa a tu forma animaga y te daré un disfraz momentáneo - le pidió y el animago se transformó en un perro, sólo que ahora no era negro, sino que un gris siberiano - entonces es hora de despertar a Draco.
- Espera, Harry, debes darme un nombre - le dijo mirando la placa en su cuello.
- No te puedo llamar ni Canuto ni Hocicos, eso haría sospechar a Snape - hizo un gesto - pero como eres un siberiano, te llamaré Siber ¿de acuerdo?
- Me parece buen nombre, pero tendré que cuidarme de sólo ladrar y no hablar por un tiempo - sonrió y el nombre apareció en su placa - despiértalo, parece que viene gente hacia acá - le dijo escuchando pasos por el pasillo.
- Enervate - dijo agitando su varita señalando al rubio que de forma instantánea se llevó la mano a la cabeza acusando el golpe - ¿estás bien?
- Creo que sí ¡auch! - se quejó al tocarse el chichón en su frente - vaya manera de pasar los primeros minutos de casados - reclamó fastidiado.
- Al menos no te ha pasado nada serio - lo ayudó a ponerse de pie - Siber nos ayudará a salir de aquí ¿verdad?
- Guauf - le respondió este guiándolos hacia la salida.
- ¿De donde salió ese perro? - le dijo Draco aún un poco atontado.
- ¿Importa mucho? - le dijo abrazándolo para que él pudiera mantener el equilibrio - lo único que interesa es que estemos bien y regresemos al colegio.
- Cierto, de seguro alguien habrá notado nuestra ausencia y mi madre podría intentar llevarse a los niños sin nuestro permiso.
- Aunque James la va a morder - sonrió - ese niño es un peligro.
- Es el que más Potter es, a mi parecer - le dijo - pero es mi favorito.
Salieron finalmente al atrio central siguiendo al perro que los guió rumbo a la profesora que se paseaba preocupada preguntando si alguien los había visto.
- Debemos regresar de inmediato - les dijo ella preocupada - me han dicho que Narcisa Malfoy se encontraba en Hogsmeade y se ha puesto en contacto con Severus esta mañana, así que quizás intente llevarse a los pequeños Potter.
- Quizás nos pudiéramos aparecer - dijo Draco no muy seguro de querer hacerlo.
- El ministerio nos ha autorizado un traslador - dijo ella y notó al perro que meneaba su cola junto a ellos - supongo que lo has adoptado, Harry.
- ¿Lo puedo conservar? - dijo este esperanzado, aunque de todas maneras pensaba llevarlo al colegio, aunque ella no lo autorizara.
- Supongo que si he permitido que conserves a tu lado a tus cinco hijos, bien puedo permitir que tengas un perro - suspiró divertida.
- Gracias, profesora - le dijo sonriendo y miró a su alrededor - ¿qué pasó?
- Un atentado, suponen que alguna facción mortifaga de las que todavía están prófugas pudo haberlo hecho - les informó - este es el traslador - les mostró una cajita de té - ¿están listos? Sujeta bien al perro, Harry - le ordeno y casi de inmediato se activó el traslador.
Harry odiaba viajar por ese medio, el jalón por debajo del ombligo y el violento aterrizaje no era algo que le gustase, pero era mejor que la aparición, que aunque la dominase, no terminaba de gustarle, por muy rápida que esta fuera.
- Bien, ahora vayan a ver a sus hijos y preséntales a su nueva mascota, espero que no lloren demasiado - les dijo y los dos salieron de la oficina de la directora donde se habían trasladado.
Sirius se mantenía, por precaución a un lado de Harry, no podía adelantarse, por mucho que conociera el colegio, eso llamaría la atención, y no tenía ni idea de donde estaban los bebés. Pero sus sentidos de perro lo alertaron, conocía muy bien ese aroma, era de Severus Snape, así que debían estar cerca, así que se adelantó y rascó la puerta para que Harry le abriera.
Al entrar ellos vieron a Narcisa junto a las cunitas y la Snape un poco más allá, se notaba que discutían sobre lo que hacían.
- No dejaré que un mestizo críe a mis nietos - insistía ella.
- Pues según sé, dejaste que un elfo criara a tu hijo - le dijo con suavidad.
Ella lo miró molesta y trató de levantar a James del lugar en que este la miraba y este le enterró sus afilados dientecitos.
Esa fue la señal para que Siber comenzara a ladrar como loco lanzándose contra Snape mientras se iniciaba una llantera descomunal por parte de los bebés, así que Draco se acercó a James y lo alejó de su madre mientras Harry trataba de calmar a Lucius y a Sirius, que eran los que más gritaban, no lloraban de miedo, lo hacían por acompañar al perro.
- ¿Qué ha pasado? - dijo entrando Hagrid con el pequeño Alcius entre sus brazos, el que de inmediato imitó a sus hermanos.
- Madre, si querías conocer a tus nietos ¿por qué no nos avisaste que vendrías? - le dijo Draco molesto - además, no puedes decidir quién criará a tus nietos, nosotros somos sus padres - hizo un gesto al sentir que James le tocaba el chichón de la frente - má está bien, sólo fue un golpe - le dijo.
- ¡Y para colmo eres la mamá de los niños! - chilló molesta.
- ¿Quiere dejar de gritar, señora? - le dijo Harry fastidiado - los niños no dejarán de hacerlo hasta que todo quede en silencio.
Snape miraba al perro molesto, el animal permanecía en actitud ofensiva mostrando sus afilados dientes y gruñendo, pero en tono más bajo, al parecer comprendía todo lo que Potter decía.
- Narcisa, es mejor que nos vayamos, y Draco necesita ir a la enfermería a que le revisen ese golpe - le dijo molesto arrastrando a la mujer fuera de la habitación.
- ¿Estás bien, Malfoy? - le dijo Hagrid bajando a Alcius que había dejado de gritar y que miraba con mucha curiosidad al animal.
- Sólo me cayó un pedazo de estuco en la cabeza en el ministerio - le dijo sentándose - aunque admito que me siento mareado.
- Quizás debieras hacerle caso a Snape e ir a la enfermería - le dijo Harry - después de todo el traslador pudo haberte afectado aún más - miró a Hagrid, ya le preguntaría qué había pasado que había dejado a los niños solos - dejo a Siber contigo, Hagrid, yo llevo a Draco a la enfermería - lo ayudó a pararse y lo rodeó por la cintura mientras colocaba su brazo en sus hombros para que no cayera.
- Guauf - dijo el animago por respuesta y Harry sonrió antes de salir.
- El profesor Snape se anda buscando problemas con la profesora McGonogall - dijo Hagrid antes que el moreno cerrase la puerta.
En la enfermería Madame Pomfrey examinó a conciencia al rubio y le dijo a Harry que este tendría que quedarse esa noche allí por las posibles secuelas del golpe y del viaje en traslador, menos mal que no se habían aparecido, por mucho que este tuviera en carnet para hacerlo, ya que en el estado en que el rubio estaba, seguramente se habría escindido y vaya a saber donde habrían aparecido sus partes y lo habrían tenido que arreglar en San Mungo.
- No te preocupes, para mañana estará totalmente repuesto - le dijo dejándolos solos en la enfermería.
- Vaya noche de bodas que vamos a tener, tu en nuestra habitación y yo aquí.
- Bueno, ya sabes lo que dijo, pudiste haber ido a parar a San Mungo.
- Ojalá atrapen a esos mortifagos - dijo molesto - no tenían derecho.
- Tranquilo, relájate esta noche, yo me encargaré de los niños - le dijo - y descansa, después tendremos muchas cosas que hacer - suspiró - lo que me recuerda que no he hecho los ensayos para DCAO, de seguro Snape me mata.
- Menos mal que ya lo hice, aunque creo que el mío era menos extenso que el tuyo ¿verdad? - le dijo burlón.
- Sabes que Snape es un piojoso partidista - le replicó - vendré a verte antes de la cena con los niños, no creo que a ellos les agrade que su má no les dé las buenas noches como están acostumbrados.
- De acuerdo, pero soy su má por tu culpa.
- Como digas - sonrió dándole un beso en la mejilla dejando a un Draco un poco atontado descansando en la blanca enfermería.
Draco lo siguió un momento con la mirada antes de cerrar los ojos, había tenido grandes planes para esa noche, igual que había recolectado varios hechizo para proteger a los bebés mientras él bloqueaba todo sonido que pudiese salir de la habitación en que ellos dormían, aunque no fuese precisamente éso lo que hicieran. Pero ¡esos desgraciados habían arruinado sus planes de seducción! Si pudiera iría por ellos personalmente y les enseñaría que a un Malfoy no se le debe molestar cuando anda de conquistador.
- Y más encima Harry se trajo un perro del ministerio ¿qué tal si es un espía?
Sonrió divertido ante esto último, Harry no era tan idiota como para eso, de seguro él, que parecía tener una cierta llegada con los perros, sabría de inmediato si este era o no un espía del ministerio. Además ¿por qué tendrían que espiarlo? Se dijo y se quedó dormido finalmente, pensar le causaba dolor de cabeza.
Harry consiguió que sus cinco hijos se quedaran dormidos a la hora de la siesta luego de agotarlos, y agotarse de paso, completamente. Cubrió al último suspirando cansado y se volvió hacia su propio dormitorio decidido a dormir la siesta topándose con Sirius que lo miraba divertido.
- No le encuentro la gracia - le dijo un tanto amoscado.
- Bueno, es que tú eras igual de pequeñito - le explicó sentándose en la cama mientras Harry se recostaba en la misma - y me temo que se te parecen mucho.
- Físicamente serán Malfoy, pero tienen personalidad de Potter ¿es eso?
- Bueno, yo diría que son Potter por dentro y por fuera - sonrió - ellos ya se dieron cuenta que yo no soy un perro ¿sabes?
- No te habrás transformado frente a ellos ¿verdad?
- No, pero mientras estaba con Hagrid noté que uno de ellos, el que tiene los ojitos de distinto color, me miraba mucho y trataba de decirle algo a Hagrid, gracias a Merlín él no le entendió ni por asomo.
- Ese es James - sonrió - será rubio, pero a ratos me hace pensar en papá.
- Mm, ya me parecía, quizás sea su reencarnación - sonrió.
- Tengo una duda, yo pensé que te enfadarías mucho cuando te enteraras de mi matrimonio con Draco Malfoy y los cinco bebés que tenemos.
- Bueno, debo decir que me asombra que te hayas casado con el hijo de uno de tus enemigos, pero estoy feliz porque tengo ni más ni menos que cinco nietos, cuando creía que no tendría ninguno, uno de ellos muy parecido al que sentía mi hermano, y un yerno que en parte es mi sangre, aunque con su madre jamás me haya llevado muy bien que digamos - sonrió - y ellos jamás llevarán la infancia que tuvieron los Black o los Malfoy, porque son hijos de un Potter.
- Le mandé una nota a Remus informándole todo ¿Cómo crees que lo tome?
- No lo sé, sé que él era el que más tranquilo era de los merodeadores, pero no estuvo muy contento cuando James se casó con Lily y era muy posesivo contigo siendo bebé, me temo que te consideraba en parte su cachorro, por mucho que hubiese sido yo nombrado tu padrino, cosa en la que estuvo totalmente de acuerdo con tu madre que no era correcto - suspiró - pero tampoco podía ser tu padrino, teniendo en cuenta su enfermedad, habría sido peligroso.
- ¿Acaso Remus no era amigo tuyo? - le dijo sorprendido.
- Por supuesto que sí, pero entre nosotros había algo así como una relación de celos, en especial por quien estaba más tiempo cerca de James - se recostó en la cama mirando a su ahijado - él solía espantarle los y las pretendientes a James.
- Sabía que mi padre había sido bien cotizado en la escuela, pero así.
- Había un chico en especial, Artemius Asbursual, él estaba en tercer año cuando nosotros estábamos en séptimo, James decía que era su mascota, pero él lo amaba como a nadie y se lo dijo, sólo que tu padre le sonrió y le dijo que no quería dejar de ser el héroe a sus ojos, aunque se casara con Lily Evans.
- Así que por eso es que me odia, no por mi padre, sino por mi madre.
- ¿Qué quieres decir con eso? - medio se enderezó.
- Es mi profesor de transformaciones y el jefe de mi casa desde este año.
- ¿Qué pasó con McGonogall? Sé que Hagrid dijo que Snivellus se estaba buscando grandes problemas con ella, pero no dijo nada más.
- Ella es la directora ahora, por eso necesitaba un reemplazante.
- ¿Y Dumbledore? - dijo con un hilo de voz, temeroso de la respuesta.
- Murió en mayo recién pasado - le dijo con tristeza, aún no superaba aquello.
- Por Merlín - dijo cerrando los ojos - era un hombre tan bueno, se dedicó siempre al colegio, siempre pensé que sería eterno y ya no está.
- Creo que no quiero hablar de eso - le dijo con la voz quebrada - su tumba se encuentra aquí, en el colegio, si quieres otro día iremos a verla.
- Claro, Harry, ahora descansa - le dijo y Harry se acomodó en las almohadas ocultando sus lágrimas, no quería recordar lo ocurrido esa noche en la torre de astronomía y menos le podía decir a Sirius como había muerto y quien había matado al anciano profesor, de seguro buscaba al autor y armaba una nueva guerra en venganza por el pasado ¿cómo reaccionaría si llegaba a enterarse que también era el culpable de que Voldemort fuera tras sus padres? Éso sí sería el acabose, Remus por poco y no lo había matado cuando le dio caza, dudaba que Sirius fuera capaz de controlarse o lo pudieran controlar si lo llegaba a saber.
Harry había tenido pesadillas toda la noche, pese a que se había dormido más cansado que nunca desde que tenía a los bebés a su lado, se había despertado en demasiadas ocasiones con la respiración agitada, sudado entero y llorando en silencio, sentía que la cabeza le quería estallar, podía escuchar las voces confusas de muchas personas murmurando a su lado, dos de ellas eran bastante claras y conocidas, las escuchó en sus pesadillas con Voldemort, las escuchaba cada vez que un dementor se le acercaba, las escuchó y vio a sus dueños cuando se enfrentó al malvado Lord ¿Sería porque su varita absorbió a su hermana? No estaba muy seguro, pero había sido una de las cosas más desagradables que había sentido, era casi como si Voldemort hubiese intentado seguir viviendo a través de él, pero que al final no había podido. Se sentó en el borde de la cama luego de tomar sus anteojos, iría a ver a los niños antes de vestirse. Decidió y tomó su bata antes de salir del cuarto. Pero algo lo dejó totalmente sorprendido, allí, de pie en medio de la habitación, estaba ni más ni menos que Remus Lupin siendo amenazado por los dientes de Siber que le gruñía con fuerza siendo imitado por los cinco bebés, cosa que lo hizo reír.
- No le veo la gracia - le dijo el licántropo molesto - dile que soy amigo.
- Lo siento - dijo Harry tratando de controlarse - Ya, Sib, Remus es amigo - dijo mirando de reojo a los bebés que, apenas este dejó de gruñir empezaron a hacer ruiditos - me pregunto si ustedes son cachorros de león, de dragón o de perro.
- Estoy muy molesto contigo, Harry - le dijo Remus mirando al perro - y creo que ese perro no es lo que aparenta - agregó convencido.
Harry se calmó al instante, nunca se espero que Remus descubriera a Sirius, pero también debía tener en cuenta que se trataba de un hombre lobo, y no de u7no cualquiera, sino del jefe de todos ellos.
- No creo que sea para tanto - dijo tratando de hacerse el que no entendía lo que el licántropo le decía - Siber solo es protector con los bebés.
- Nuto - dijo James tratando de atraparle una oreja al animago por entre los barrotes de su cuna.
- ¡Papi! - chilló Lucius a su lado tratando de ponerse de pie apoyado en los barrotes de su propia cunita - meche.
- Está bien, Lu, tranquilo - le sonrió sacándolo de la cuna por lo que los otros cuatro iniciaron una llantería enorme - me hace falta Draco - suspiró - tranquilos, Dobby y Winky deben de estar por llegar.
- ¡Má! - comenzaron a gritar a todo pulmón.
- Por Merlín, de seguro él los va a escuchar desde la enfermería - dijo Harry dejando a Lucius de regreso en su cunita con el biberón en su boquita - no es necesario que griten, ya los atiendo, que impacientes son - los regañó sacando a James que era el que más gritaba, consiguiendo que se calmara sólo luego de cambiarlo, así que siguió con los demás - lamento no poder atenderte como se debe, Remus, pero a esta hora de la mañana estos bribones quieren más atención de las que puedo darles, en especial cuando su "má" se tuvo que pasar la noche en la enfermería - suspiró cansado dejando a Barthy y luego a Sirius con su biberón en la cunita - Alcius, estás muy calladito ¿qué pasa, amorcito?
- Sib - señaló al perro tendiendo su manito queriendo tocarlo tal como lo había hecho James hace un rato - nito.
- Parece que se han encariñado muy rápido con él - sonrió y dejó que pusiera su manito en la cabeza del animago que permanecía muy tieso tratando de hacer su papel como si de un perro de verdad se tratase.
- Quiero saber cómo es que tienes cinco hijos y eso que ahora estás casado con ese hijo de mortifago que, además, es ahijado de un asesino.
- Remus, Draco no tiene la culpa e lo que hicieron los adultos - le dijo Harry - y ellos también son suyos, así que te voy a pedir que no hables mal de su Má - desvió la mirada hacia el animago que miraba tratando de no demostrar sus sorpresa por las palabras del licántropo, estaba seguro que sabía a quien se refería y de seguro se estaría preguntando a quien habría matado Snape.
- Eso no quita que haya estado involucrado en el desastre de mayo - insistió - nunca debiste tener ni siquiera un hijo con él.
- De primera, Draco fue forzado a participar en aquello, segundo, no fue mi intención tener hijos con él, fue algo que simplemente ocurrió.
- ¡Este tipo de percances no pasan simplemente!
- Mis hijos no son un percance simplemente - le replicó de vuelta enfrentándolo - puede que haya sido un desastre en pociones, pero yo los quiero.
- Mira, entiendo que quieras mucho a tus hijos - dijo tratando de calmarse - los Potter siempre han sido cariñosos con sus retoños, pero no comprendo el motivo por el cuál te tenías que casar con Draco Malfoy ¿no había hecho ya suficiente?
- Quizás yo no esté enamorado de Draco, pero es el otro padre de mis hijos y como tal lo respeto y quiero que sea feliz con los niños.
Draco se había levantado temprano esa mañana, tenía el extraño presentimiento que Harry no se las podría solo con el quinteto de llorones, así que, apenas la enfermera le dijo que podía irse, se vistió y se fue corriendo a su dormitorio, despertaría a Harry con un suave beso en los labios y este le devolvería el beso con la misma intensidad con que lo recibía, tanto así que los besos cambiarían de tono y el moreno lo haría caer sobre la cama para amarlo hasta... que los niños los interrumpieran, se dijo.
Apuró el paso al escuchar el grito de James llamándolo, le gustaba que ellos lo echasen de menos, eso hacía que Harry también lo necesitase, aunque no fuera precisamente la forma en que él quería serlo de parte del moreno, pero al menos era algo. Estaba por abrir la puerta cuando escuchó voces, era el licántropo que le reclamaba por los bebés, recordándole a Harry que por su causa los mortifagos habían entrado en el colegio en mayo pasado y que había sido su padrino quien había matado al anciano director, quiso protestar, pero Harry había salido en su defensa y en defensa de los niños, pero sus últimas palabras acababan de destruir sus ilusiones "Quizás yo no esté enamorado de Draco". No quería seguir escuchando más, pero no podía simplemente darse media vuelta e irse ¿a dónde podía esconderse? Si iba con Severus querría conocer el motivo y no quería que supiera que Harry lo había rechazado nuevamente.
- ¡Má! - volvió a gritar James y de forma inconsciente se acercó a cargarlo.
Harry vio al rubio acercarse al niño y sintió algo extraño al ver su cara demacrada, esperaba que hubiese pasado buena noche, al contrario de él, pero parecía un fantasma de lo pálido que estaba.
- Draco ¿cómo te sientes? - le dijo tocando con suavidad su rostro pálido.
- Si, estoy bien - le dijo cortante alejándose de él - es mejor que vayas a vestirte, no deberías atender a tus visitas en esa facha.
- No sabía que Remus estuviera aquí cuando vine a ver a nuestros hijos.
- Pues ahora estoy aquí, así que vete a vestir - le ordenó.
- Me parece que te levantaste dl lado equivocado de la cama esta mañana - le dijo - parece que te hizo mal el cambio de cama.
- Potter, ve a vestirte - le ordenó y Harry, aunque molesto, se marchó.
- No me gusta que te hayas casado con Harry - le dijo Remus fastidiado.
- Pues que pena, porque nosotros estaremos casados por los próximos cinco años le guste a quien le guste - le replicó - y sépalo bien, conquistaré a Harry aunque en ello se me vaya la vida.
- No sé como Harry pudo perdonar todo el daño que tú y tu padrino le causaron.
- Quizás Harry tenga más nobleza Gryffindor de la que le conviene - se encogió de hombros o quizás sea una forma de quererme que tiene.
- No permitiré que le hagas daño a mi cachorro.
- Harry ya no es un niño y ni siquiera es suyo - lo miró directamente - puede que yo no sea la mejor elección para él, pero el destino nos ha juntado por medio de los bebitos, y si se nos ha dado esta oportunidad de tener una linda familia ¿por qué no hemos de aprovecharla?
- Quizás esté siendo demasiado irracional, ya casi estoy como Sirius - suspiró - actúo como si se tratase de James y soy sobre protector con él, a su padre también le molestaba que fuese así, es difícil para mí aceptar a un extraño dentro de mi familia y supongo que actué como si me fueses a quitar a Harry cuando sólo estás haciendo crecer la familia. Además, estoy contento que estés decidido a tener a Harry contra todo lo que venga, porque supongo que este enlace no cuenta con el consentimiento de nadie en tu familia.
- Nuestro matrimonio es un secreto por el momento, ni Severus lo sabe.
- Me gustaría estar allí cuando se entere, de seguro le da una ataque, cuando menos - dijo divertido - porque supongo que no está nada de contento con los bebés ¿verdad? Y tus padres menos.
- Bueno, mamá trató de quitárnoslos, pero no ha logrado nada - se encogió de hombros - y ahora Severus no podrá ayudarla si vuelve a tratar de secuestrarlos.
- Quizás pueda hacerle una visita a Severus para que recuerde que Harry no está solo - sonrió divertido - un buen remezón de parte del último de los merodeadores es lo que se merece.
- No creo que le agrade verlo después de lo que pasó en Julio.
- Bueno, que dé gracias que Harry llegó a tiempo o yo lo habría matado - dijo saliendo de la habitación sin notar la forma en que el perro lo miraba.
Harry regresó a la habitación de los niños y buscó al licántropo con la mirada antes de acercarse a Draco que seguía bastante pálido.
- ¿Pasaste muy mala noche? - Le dijo colocando la capa de Slytherin sobre los hombros del rubio que lo miró en silencio - te ves muy mal.
- No es que haya pasado mala noche, realmente, estaba preocupado, es todo.
- Mm, no me convences - le dijo obligándolo a mirarlo a los ojos - algo te ha entristecido mucho, dime qué es - le pidió.
- Harry, yo no trato de conocer tus secretos, no pidas conocer los míos.
- Muy bien, no te puedo obligar a decírmelo - suspiró - por cierto ¿sabes donde está Remus? - dijo acariciando la cabeza de Alcius.
- Dijo que iba a darle un remezón a Severus - dijo levantando a Sirius que se chupaba un dedito - no hagas eso, amorcito, se te va a enchuecar los dientes - el pequeño alzó sus grises ojitos hacia él y este le tendió los brazos - de acuerdo, te cargo - le sonrió con ternura.
- Así que fue a ver a ¡Snape! - dijo entendiendo al fin - ¡no puede ser, Remus va a dejar la grande! - dijo colocándose su capa saliendo como bólido hacia la oficina del mencionado sin notar que lo seguían en sus carrera.
- ¿Por qué corres a proteger a Snivellus? - le dijo el animago corriendo a su lado.
- No hables, recuerda que las paredes del castillo tienen oídos y la directora se va a enterar que eres un animago ilegal - le dijo Harry pero él le cortó el paso y lo obligó a detenerse.
- Me importa poco, McGonogall entenderá bien, pero yo no entiendo que haces defendiendo a ese sapo grasiento que nunca te ha querido.
- Se lo prometía Dumbledore, que no permitiría que le pasara nada ni a él ni a Draco luego que terminara la guerra - le explicó tratando de esquivarlo.
- Cosa que, según escuché decir a Hagrid ya hiciste al evitar que fueran a Azkaban, pero sigo sin comprender nada.
- Mira, no te puedo contar nada al respecto o nos meteremos en problemas, ahora sólo quiero evitar que Remus muerda a Snape y se meta en problemas con el ministerio, de por sí le tienen sangre en el ojo por ser el actual jefe de los lobos.
- De acuerdo, te ayudaré, pero es por Remus, no por Snivellus - dijo dejándolo pasar siguiendo a Harry - no vamos hacia las mazmorras.
- Por supuesto que no, Snape da la clase de DCAO desde el año pasado.
- A ese pelota siempre le gustaron las artes oscuras, las ama - le recordó.
Llegaron a la puerta y Harry se detuvo antes de entrar, se escuchaban fuertes ruidos, de seguro una batalla campal se estaba llevando a cabo adentro de la sala, así que Harry se agachó antes de empujar con mucho cuidado la puerta para abrirla. Tuvo razón en tener cuidado, un rayo de luz celeste le pasó por sobre la cabeza cortándole unos cuantos pelos.
- Parece que están peleando con las varitas - susurró.
- ¡Guau! - entró el animago ladrando con furia volteando un montón de escritorios obligando a ambos contendientes a retroceder para no ser golpeados por ellos.
- Bien hecho, Sib - se rió Harry entrando en el salón obligando a Remus a bajar su varita mientras el animago le quitaba la suya a Snape - deberían comportarse como los adultos racionales que se supone que son - dijo tomando la varita del hocico del perro.
- Ese licántropo maldito entró en mi oficina lanzando maldiciones y yo no le he hecho nada - dijo Snape molesto cruzándose de brazos.
- Molestas con sólo existir, Snivellus - le dijo Remus molesto también - Harry debió permitir que... - pero un golpe lo hizo callar, Snape no sabía lo que hizo aquella noche de julio para evitar que lo matara o lo enviarán a Azkaban - Harry.
- Remus, tú y yo estábamos conversando acerca de los bebés - le dijo - mejor regresemos a mi habitación a terminarla - le dijo sacándolo del salón entregándole a Snape su varita - vamos, Sib - le dijo al perro, pero el animago tenía otras intenciones y le orinó la pierna a Snape - ¡Sib! - gritó molesto.
Remus se alejó riéndose como nunca, nunca había visto a un perro hacer lo mismo desde que estaban en séptimo año y Canuto había hecho lo mismo convertido en perro frente a un Cornamenta que se retorcía de la risa.
- Eres un plato, Sib, sabes que te vas a meter en muchos problemas si Snape le dice a la profesora McGonogall lo que has hecho.
- Le hablas como si él te entendiera - le dijo Remus controlando apenas la risa.
- Por supuesto que entiende - le dijo Harry - no digo que tal vez le parezca divertido, pero es por esa clase de cosas que Snape me ha tratado siempre mal, desde que llegué al colegio, recuerda que sigue siendo mi profesor.
- Oh, vamos, Harry, sólo ha sido justicia divina - trató de calmarse mientras caminaban hacia la habitación donde Draco jugaba con los niños.
- ¿Ya pasó a la historia Severus? - dijo Draco sin mirarlos siquiera.
- Oh, Harry me detuvo, pero de todas maneras no ha salido bien librado, después de todo - le dijo Remus - Sib lo orinó en una pierna.
- El problema es que luego se va a vengar de mí - le dijo Harry.
- Pues no creo que tú le hayas ordenado al perro hacer algo así - dijo Draco.
- ¿Cuándo Snape me ha hecho justicia a mí? - le replicó de vuelta - primero dice que estaba enamorado de mi padre antes de hacer algo remotamente parecido.
- Tal vez - admitió - menos mal que hoy es domingo, estos están demasiado inquietos para que los cuide una sola persona, menos los elfos.
- ¡Papi! - chilló Lucius aferrándose a su pierna poniéndose de pie, ya que los cinco andaban gateando por el suelo - ¡bachos! - ordenó.
- Para ser un Potter, te comportas como un Malfoy, amorcito - le dijo - las cosas se piden por favor ¿sabes?
- ¿Fa vo? - Dijo el niño mirándolo con ojitos de cachorrito.
- Qué rápido aprendes - le dijo cargándolo - pero es porque tienes un papá alcahuete - sonrió y se agachó a levantar a Sirius que también le jalaba el pantalón sentado en el suelo y con los ojitos llorosos.
- Y dices que yo soy una mamá gallina clueca - le dijo Draco.
Se miraron a los ojos un buen rato en una lucha de miradas y ninguno de los tres notó que James se arrastraba hacia el animago y lo jalaba por la cola tomándolo por sorpresa, tanto así que casi regresa a ser humano, sin embargo dio un aullido que asustó al pequeño y este se puso a llorar siendo imitado de inmediato por sus hermanos, aunque estos no supieran por qué lo hacían.
- Dios, James - lo levantó Draco viendo que sostenía en su mano un montón de pelos de la cola del perro - eres un peligro público, amorcito, si le haces daño a Siber, es lógico que se queje ¿sabes? Porque le duele ¿entiendes? - le quitó los pelos de la manito y le limpió un poco la cara - venga, saldremos a tomar un poco de aire a los jardines y luego podremos jugar otro poco.
- ¡Má! - celebraron los pequeños contentos, eso de salir les gustaba mucho.
- Me pregunto a quien habrán salido así - dijo el rubio mitrando a Harry, pero este no dijo nada, recordaba que él se pasó toda la infancia encerrado en esa fría y estrecha alacena bajo la escalera en casa de sus tíos, algo que muy pocos sabían, ni siquiera se lo había contado a su padrino porque no lo consideraba importante, pero quizás era por eso que los pequeños les gustaba salir del castillo y los grandes espacios abiertos, a veces no llegaba a comprender cómo era que no sufría de claustrofobia o algún trauma parecido de ese tiempo.
- Bueno, ya que sé que estás a salvo y cuidando a tu propia familia, me regreso con la manada, no quiero que hagan alguna tontería mientras estoy ausente.
- Remus, gracias por preocuparte por mí, pero estoy grandecito ya y creo que he demostrado con creces que puedo cuidarme solo.
- Lo sé bien, Harry, pero no puedo evitar sentirme un tanto responsable por ti.
- Comprendo, porque fuiste uno de los mejores amigos de mi padre, pero debes tratar de vivir tu vida y buscar tu felicidad.
- Es un poco difícil, Harry, desde que mis amigos murieron que no he podido encontrar la paz que necesito para ser feliz - suspiró - hasta luego, chicos.
Siber se rascó las pulgas cuando el licántropo lo miró tratando de seguir en su papel de perro, pero tenía la sospecha, que más que eso era casi una certeza, que su amigo le había descubierto pero que no quería decir nada hasta estar seguro, después de todo, no era el mismo perro en que se convertía antes.
- Mis pequeños bribones van a salir al jardín - dijo Harry mirando los pequeños a medio vestir, si por ellos fuera andarían sólo en pañales - así que hay que abrigarse - les dijo tratando de bajar a Lucius y a Sirius, pero los dos se aferraron a su ropa para que no los bajara - vamos, no los puedo vestir y cargar a la vez.
- Tú tienes la culpa que esos dos sean así - le recordó Draco.
- Mm, deja de regañarme y viste a los demás ¿quieres? - le replicó.
Pero Draco se acercó a Sirius y lo tomó para vestirlo pese a que se resistía a bajarse de los brazos de su papi con bastante fuerza.
- Cuando estés vestido tu papi te cargará de nuevo - le dijo un tanto molesto - y lo mismo va para ti, Lucius, si no están vestidos no podrán salir de aquí - y un coro de llantos fue su respuesta - se callan o má va a salir solito con su papi.
- Draco, no los amenaces - le dijo Harry sabiendo que Draco estaba al borde de acabar con la poca paciencia que solía tener - tranquilo, ellos quieren vestirse para salir ¿verdad, pequeños merodeadores? - dijo agachándose hacia Alcius que pareció asentir y le sonrió a Draco dándole un suave beso en la mejilla - má tiene hambre y por eso pierde la cabeza ¿verdad, dragón?
- Y voy a comenzar a escupir fuego si no te apuras - replicó un tanto ruborizado.
Harry se rió y comenzaron a vestir a los niños que estaban entusiasmados con el paseo, aunque primero tendrían que ir al comedor con los grandes a desayunar, aunque ellos ya lo hubiesen hecho, Harry los hubiese dejado en esos momentos con los elfos, pero recordó la amenaza de Draco y de seguro los niños se asustarían si no los veían. Además, ellos jamás habían ido al gran comedor y no todos los alumnos los habían visto, aunque todos supieran de ellos ¿qué secreto permanece oculto mucho tiempo en Howgarts? Casi ninguno, recordando la entrada a la cámara secreta de Salazar Slytherin.
Draco caminaba en silencio junto a Harry mientras este empujaba el cochecito con los bebés, él solía tener algunas muestras de afecto con él, a veces delante de los niños y otras delante de otras personas, pero los momentos en que más le gustaban era cuando estaban solos, aunque nunca había tenido ocasión de aprovecharse del pánico como le hubiese gustado.
Estaban en las puertas del gran comedor cuando una chica, presumiblemente Slytherin por los colores que llevaba, se abalanzó sobre Draco dándole de beso haciéndolo perder el equilibrio.
- ¡Cuidado! - dijo Harry sujetando del brazo al rubio evitando que se golpeara contra la pared - ¿estás bien?
- Estaría mejor si esta loca dejase de colgarse de mi cuello - se quejó apartándola bruscamente antes de mirarla - ¿qué es lo que quieres?
- Draco, querido, antes te gustaba mucho que yo hiciera esto ¿recuerdas?
- ¿Todas las chicas de tu casa son así, Draco? - la interrumpió Harry molesto.
- ¿Y a ti que te importa, Potter? No podrías conquistar a ningún Slytherin con ese feo cuerpo que tienes - le replicó ella burlona - estás muy flaco.
- Eso dices tú - le replicó de vuelta - porque no me has visto sin ropa ¿verdad, Draco? - le dijo al rubio y este se puso rojo al recordar que lo había espiado.
- Vamos, tú no llenarías las expectativas ni de un alfiler - replicó ella sin notar el rubor del rubio y sin soltarlo, nadie iba a evitar que ella fuese la siguiente señora Malfoy por mucho que tuviese cinco hijos con su dragón.
- Pansy, suéltame - le dijo el rubio molesto - estás dando espectáculo, además, de momento soy la pareja de Harry y tengo, si no te has fijado, cinco hermosos hijitos con él - se safó al fin y se acercó al moreno.
- Vamos, tengo hambre - dijo este tomándolo de la mano mientras con la otra empujaba el cochecito - esa mujer no te va a dejar en paz.
- Sí, pero es porque sus padres la criaron con la convicción que sería la esposa adecuada para mí, mis padres en un principio estuvieron de acuerdo en que podría ser, pero como te conté que se comporta delante de mi padre, mi madre de inmediato la borró de la lista - suspiró - olvidémosla, tengo hambre.
- Vamos - lo obligó a sentarse en la mesa de los Gryffindor casi sin notarlo - no quiero que nadie diga nada sobre Draco ¿de acuerdo? - miró a sus compañeros que miraban al incómodo Slytherin y estos asintieron dedicándose a curiosear con los bebés - no ha pasado nada ¿verdad?
- Pero Snape los mira con una cara - le dijo Ron señalando a la mesa de los profesores - hoy anda diferente, para ser domingo ¿no creen?
- Bueno, es que Harry adoptó un perro y este orinó a Severus esta mañana.
Se escuchó una risita disimulada por la mesa de los leones, no querían que el oscuro profesor se diera cuenta que se reían de él o los iba a hacer pasar las penas del infierno en venganza.
Harry y Draco no tuvieron problemas para desayunar, todos los chicos y chicas de su mesa, incluso los de otras casas, tenían curiosidad de ellos así que los sacaron del cochecito y cada uno los cargó un rato mientras los paseaban por el gran comedor bajo la mirada divertida de algunos profesores y el enfado de otros.
James miraba con atención al chico que ahora lo cargaba, Colin y Denis se habían jugado a la suerte el poder cargarlo y ahora lo tenía el mayor de los hermanos sentado en su regazo haciéndole monerías, por lo que el bebé se rió.
- Eres muy guapo, pequeñito, me encantaría tener un hijo como tú - le dijo con ternura sin notar que Draco se tensaba por sus palabras.
- Pero para tener un hijo así tendrías que tenerlo con Harry - dijo Delmeza.
- Te aseguro que no vas a querer tener un hijo como él, Colin - intervino Harry divertido - es el jefe de la pandilla y el terror de las mordidas, así que ten cuidado.
- ¿Cuidado por qué, Harry? - dijo Denis mirando al pequeño acariciando su mejilla, pero este instantáneamente le enterró sus afilados dientecitos - ¡ay!
- Por eso - le dijo Draco divertido - tiende a morder todo lo que se acerca a su boca, sea lo que sea, pero lo que más le gusta morder son los dedos.
- Quizás por eso le gusta tanto estar cerca de Siber - dijo Harry pensativo - tiene complejo de perro, aunque me hace pensar en mi padre.
- Tú no conociste a tu padre, Harry - le dijo Luna que se había acercado a mirar a los bebés desde su mesa - eras muy pequeño cuando murió.
- Llevo a mi padre dentro de mí, Luna - dijo un tanto incómodo, se olvidaba que a ella le gustaba decir verdades incómodas - su magia me acompaña.
- ¡Má! - chilló James tendiéndole los brazos a Draco y este inconscientemente lo tomó, muy tarde se dio cuenta de lo que había hecho.
- ¿Eres la mamá de los pequeños, Malfoy? - dijo una voz sarcástica desde atrás.
- Theodore Nott - dijo Harry entre dientes, bien sabía que ese era hijo de otro mortifago y que había tenido tanta o más participación que su propio padre en la guerra, pero nunca habían probado nada en su contra y se había salvado de cualquier investigación posterior - ¿qué te importa lo que Draco sea?
- Es que es muy divertido ver al señor todo poderoso y orgulloso de Slytherin rebajándose a sentarse en una mesa llena de leones y haciendo el papel femenino de la pareja con ni más ni menos que Harry Potter - replicó.
- Primero que nada - dijo Harry volteándose hacia él muy molesto tratando de no transformarse en león por los niños - Draco no se ha rebajado al sentarse entre nosotros, eso lo hace mejor que otros Slytherin solapados que hay en este lugar, segundo, no hace papel femenino, es la manera en que los pequeños repiten su apellido y tercero ¿qué te importa a ti si él es mi pareja? - casi le gritó - largo, deja de molestar a quienes sí se sienten honrados de ser alumnos de esta escuela.
- Ni te creas, Potter, que has ganado - le replicó alejándose.
- ¡Pues cuida tus espaldas, Nott, porque no he olvidado lo del verano!
- ¿Qué pasó en el verano? - dijeron sus compañeros de mes mirándolo con curiosidad, primero a él y luego a Nott.
- Olvídenlo, dudo que alguna vez consiga probar nada en su contra - suspiró.
- Theo siempre me ha tenido envidia - le dijo Draco - no le hagas caso, creo que esperaba que estando yo fuera de circulación él pudiera tomar el lugar de amo y señor de Slytherin, sin embargo, no ha sido así y ese lugar ha quedado vacante.
- Ustedes los Slytherin son bastante raros - dijo Dean desde el otro lado de la mesa con Sirius entre sus brazos jugando con un trozo de pan - se complican demasiado la existencia luchando contra nosotros cuando saben que llevan las de perder - sonrió al ver la cara que el rubio le ponía - mírate a ti mismo, le has peleado a Harry desde que le conoces y has terminado siendo su pareja y teniendo cinco hijos con él ¿es o no una batalla perdida?
Draco desvió la mirada hacia su hijo intentando encontrar una respuesta adecuada sin tener que mentir, pero las palabras del Gryffindor le calaban muy profundo, eran demasiado ciertas para poder negarlas simplemente, pero admitir que todo eso era cierto era casi como perder el poco de orgullo que le quedaba frente a Harry y a sus hijos, seguía siendo un Malfoy, después de todo.
- No considero - intervino Harry - que eso haya sido una batalla, sino más bien una escaramuza frontal que allanó el camino.
- En pocas palabras, peleaban para no amarse - dijo Seamus.
"Ya quisiera yo que así fuera" suspiró Draco apartando a tiempo la cuchara de la boca de su hijo, "si Harry sintiese algo por mí, tendría una base para tratar de conquistarlo" y sintió que James lo mordía.
- Oye, no me muerdas - se quejó - no creo que tengas hambre ¿verdad?
- Es que le están saliendo los dientes - le recordó Harry divertido y le entregó una galleta al pequeño - con eso se entretendrá un rato.
- Pero los demás no son así ¿verdad? - dijo Ginny que tenía a Alcius.
- No, los demás son muy tranquilos, a excepción de Lucius ¿sabes que se puede parar? - sonrió orgulloso mirando al pequeño de ojos celestes - y creo que Sirius lo va a conseguir también muy pronto, al menos lo está intentando.
- Se nota que estás muy orgulloso de tus hijos, Harry - le sonrió Hermione acomodando a Barthy - creo que estás haciendo un buen trabajo con ellos.
- Eso habría que verlo - dijo Snape pasando por su lado - porque los Potter son del tipo de padres consentidores y malcriadores.
- Me pregunto de donde sacó eso, si mi padre no alcanzó a vivir lo suficiente como para probar su suerte conmigo - le dijo Harry entre dientes.
- Ah, pero tu abuelo sí lo fue - dijo - tu padre era la prueba.
- Al menos tuvo un mejor padre que el suyo - le replicó y se tapó la boca, no debía andar revelando los secretos de nadie sin premiso.
- Igualito al padre - dijo furioso y se marchó sin mirarlos de nuevo.
- Me estoy pareciendo a Hagrid - suspiró - no debí decir eso, de seguro ahora me quitará una tonelada de puntos en clases.
- No tenemos clases con el hasta el martes - le recordó Ron - quizás para entonces se le haya pasado el enfado - intentó darle esperanzas.
- Lo dudo mucho ¿recuerdan lo que pasó en pociones en tercer año, luego que enfrentamos al boggart? Me persiguió una semana completa por haberlo usado - les recordó Neville.
- Eres muy optimista, Longbottom - le dijo Draco.
- Vamos, seamos realistas - dijo Harry - si no ha sido capaz de olvidar lo que mi padre le hizo hace veinte años atrás, menos va a perdonar lo que hice ahora.
El paseo por los jardines del colegio fue bastante tranquilo, en especial porque Siber se les había unido y ahora cargaba sobre su lomo a James que se reía contento, como si fuese a caballo. Draco había intentado montar a Barthy con él, pero el pequeño se había negado a que lo subiera aferrándose a los brazos de su má con más fuerza de la que tiene un bebé normal.
- ¿Qué pasa, amorcito, le tienes miedo a Sib?
- Jam - le replicó señalando a su hermano que lo miraba feo aferrado al cuello del animago - má.
- No entiendo, Barthy - le dijo mirándolos alternadamente.
- Barthy dice que le tiene miedo a James - sonrió Harry entendiendo la mirada bicolor de su hijo - él no quiere compartir a Sib ¿ves?
- Vaya, así que tenemos un hijo egoísta que no quiere compartir su mascota.
- Vamos, algo de los Malfoy tenía que tener ¿no te parece? - sonrió Harry - aunque de todas maneras tendremos que hacer algo al respecto - se agachó frente a James - hijo, Sib es de los cinco, ya sé que tú te sientes más cercano a él, pero a ti no te gustaría que tus hermanos note permitieran estar con tu má ¿verdad? - el pequeño lo miró un momento y luego soltó un poco a Sib - a veces pienso que ellos son más maduros que mucho de los estudiantes de séptimo año.
- Es porque les hablas como si fueran adultos, Harry - le dijo Draco colocando a Barthy sobre el lomo del perro y este se aferró a la espalda de su hermano.
- Bueno, tú también haces lo mismo, por si no lo has notado.
- Es que pienso que ellos se confundirían mucho si no les hablo del mismo modo en que tú lo haces. Además, me parecen idiotas aquellos que les hablan de chiquito a los niños, ni que fueran retrazados mentales.
- Bueno, a mi primo le hablaban así y me parece que realmente es retrasado - le dijo divertido - nunca tuvo buenas notas en el colegio, siempre eran inferiores a las mías, pero era el jefe de la pandilla porque era quien pegaba más fuerte.
- De seguro tu primo es un matón de alcantarilla.
- Tiene el tamaño de una orca pequeña - sonrió sacando del coche a Alcius luego de detenerse junto a la pileta donde le dijo a Draco que se cuidara, si este le hubiese hecho caso... no tendrían esa hermosa familia.
Alcius gateó hasta el borde de la fuente, pero esta era tan mágica como todas las cosas del colegio, así que subió sus bordes evitando que el pequeño se subiera.
Harry sonrió al ver que este intentaba levantarse para subirse, así que sacó también a Lucius y a Sirius que lo imitaron de inmediato, aunque Lucius se podía parar y eso obligó a la pileta s subir sus bordes un poco más.
El animago dio un par de vueltas alrededor de la pileta con los dos niños sobre él, se hubiese quejado porque estos le tiraban el pelo, pero se suponía que era un perro, pero ya le cantaría un par de verdades a su ahijado cuando tuviese oportunidad, aunque admitía que estaba contento de cargar a sus nietos, en especial a James, que era todo un caso. Después de un rato se cansó, uno no era gran cosa, pero entre los dos pesaban y más después de un rato, así que vino y se echó a los pies de Harry.
- Pobre Sib - dijo este compadecido quitándole de encima a los bebés - jueguen con sus hermanos ¿sí? - les dijo dejándolos junto a los demás que seguían intentando alcanzar el borde de la pileta - ¿no te parece que la pileta se burla de ellos? - le dijo a Draco acercándolo a su costado rodeándole con un brazo los hombros - pero no creo que se rindan tan fácilmente.
Draco sonrió apenas, le agradaba que Harry tuviese esa clase de gestos con él, le daban esperanzas, pero a ratos recordaba la conversación que le había escuchado con el licántropo, sin embargo había algo, ese "quizás" de Harry era el que le daba esperanzas a su corazón, así que pronto se pondría en acción y conseguiría de Harry una boda de verdad y una nena.
Harry miró a su alrededor y guió a Draco hacia una banca cercana, ciertamente hacía un poco de frío allí, pero ese jardincito, de seguro tan mágico como el resto del colegio, permanecía con un aire primaveral casi todo el año, por lo tanto no hacía tanto frío como en otros sectores del colegio.
- Estaba pensando, Draco, en cómo vamos a pasar esta navidad - le dijo manteniéndolo pegado a su costado con el brazo sobre sus hombros - debemos iniciar nuestras propias tradiciones familiares a partir de ahora.
- Yo casi siempre paso las vacaciones de navidad en mi casa y según sé, tú no tienes casa y la pasas siempre con los Weasley.
- Yo tengo casa - le informó - la heredé de mi padrino, sólo que no valía la pena que pasara la navidad allí y sólo ¿no crees? Más cuando la familia de mi mejor amigo me acogía en la suya.
- Pues según sé, la casa de los Weasley no es muy grande.
- Una casa no necesariamente debe ser grande para ser un verdadero hogar, Draco - le contestó - y dudo mucho que tú hayas tenido tanto amor como los Weasley tienen para dar. Además, creo que las comparaciones sobran.
- Quizás sea cierto y también debe ser porque estoy acostumbrado a que mis padres me den lo que yo pida sin preguntar ni decir nada - suspiró acomodándose en el hombro de Harry - quizás debamos ir a tu casa y pasar esta navidad los siete en familia, siempre que nos podamos llevar a los elfos con nosotros.
- Ni jures que los vamos a dejar aquí, la casa ha estado desocupada mucho tiempo y necesitará una buena limpeza.
- Quizás debiéramos contratar o adquirir otros elfos para tu casa, así ellos harían la limpieza antes que nosotros lleguemos allí - le dijo.
- ¿Adquirir otros elfos? - repitió escandalizado, si Hermione se llegaba a enterar de la forma en que se podía tener un elfo doméstico de seguro la armaba de nuevo con su PEDDO en defensa de ellos.
- Bueno, según sé, hay lugares donde ellos pueden ser adoptados por una familia - le dijo divertido al ver su cara - ¿qué te estabas imaginando?
- Realmente no lo sé - suspiró.
Draco sonrió, le dio un beso en la mejilla y se dirigió a los niños que parecían haberse cansado de intentar alcanzar la orilla de la pileta, la conquista total de su amado Harry estaba por comenzar...
Continuará...
Quiero pedir disculpas nuevamente por la demora, en realidad ni siquiera había empezado a escribir este capítulo cuando me lo reclamaron hace, creo, más de una semana por medio del otro fic.
Allí tienen a Sirius, molestado a Snape, y a Remus, aunque más rebelde que antes ¿qué les han parecido los bebés? Son tan lindos, y necesitan madrinas y padrinos ya que van a comenzar a caminar luego de navidad (espero no tardar tanto en escribir el siguiente), aunque no sé cuando pueda subir el siguiente ya que se viene la época de exámenes y es cuando menos tiempo tengo para escribir dado que tengo que hacer clases de repaso (yo las dicto.
En fin, espero que les haya gustado el capítulo y me dejen muchos comentarios o no vuelvo a escribir más :P
Shio Chang.
