Hola a todos.

Finalmente un capítulo nuevo, aunque algo corto.

Thanks for you comment, WhiteElfElder. You don't have idea how happy make me that someone non-spanish speaking like enough my fic as to use a translator (google is bad, I tell you) to read it.

I will not give spoilers but yeah, the scarf is a keyport.

Hasta el siguiente cap.

Capítulo 3: La Propuesta.

El día anterior fue bastante extraño para Genos. Después del combate con los aliens, se suponía que él y su maestro regresarían al apartamento; en lugar eso, fueron arrastrados hasta otro país, otro continente donde también llegaron los kaijin años atrás. Y sin embargo, había lugares donde no eran comunes como Little Whinging o quizá todo Surrey.

Según entendió de la conversación entre la señora Figg y Harry-san, estos dementores se combatían con magia. Magia que era un secreto y Harry-san no podía hacer por su minoría de edad.

¿Todos los que pelean contra los kaijin usan magia?

Él creía que la magia solo existía en los cuentos para niños, anime y mangas mahō shōjo. Nunca en la vida real. ¿Acaso el mago Merlín de la historia del rey Arturo existió?

El sonido de alguien tocando la puerta interrumpió sus pensamientos. Se levantó de la cama donde estaba sentado y fue a abrir.

—Buenos días, señor Genos. ¿Aún estaban dormidos?

—Buenos días, señora Figg. No, el maestro y yo ya estábamos despiertos.

—Les traje ropa limpia. Sus ropas aún están húmedas y la ropa del señor Saitama llama demasiado la atención por aquí.

—Gracias, señora Figg.

—Este es para el señor Saitama y este es para usted. El desayuno está casi listo, así que no tarden en bajar.

—Bajaremos en seguida, señora Figg.

—Bien. Los veo en la cocina.

Genos cerró la puerta y puso la ropa separada en la cama. Mientras se cambiaba, la puerta se abrió.

—¿Y esa ropa Genos?

—La señora Figg la trajo para nosotros. —Señaló la ropa que había dejado a un lado —. Esa es para usted, maestro.

—¿También los zapatos?

—Al parecer su traje llama mucho la atención.

—¿Por qué mi ropa es formal?

La ropa de Saitama constaba de una camisa blanca manga larga con líneas negras cuadriculadas, un pantalón amarillo, cinturón café oscuro y zapatos del mismo color, un chaleco gris y calcetines negros. Mientras que la ropa de genos era un pantalón jeans negro, una camisa centro blanca sin mangas y una chamarra roja, podía usar sus mismos zapatos con el conjunto.

—Supongo que no había otra ropa que se acercara a su talla.

—Al menos no hay corbata.


—Oh, veo que la ropa le sienta bien, señor Genos. —Dijo la señora Figg cuando llegaron a la cocina—. Parece que la talla no era correcta pero no se ve mal, señor Saitama.

El pantalón era de corte recto pero una o dos tallas más grande, el chaleco era recto y como la camisa, se notaba que era al menos una talla más grande; pero, en efecto no se veía mal, sino… regular.

—Bien. Tomen asiento. ¿Té o jugo?

—Té, por favor.

La mesa tenía un plato lleno de pan tostado junto a dos jarras de mermelada: una de fresa y una de albaricoque, un mantequillero sin tapadera y con un cuchillo de plata en una punta.

—No sé qué comen ustedes en el desayuno, —dijo la señora Figg antes de servirles un plato con dos huevos fritos, una porción de frijoles, dos salchichas, tres champiñones fritos y dos tiras de tocino a cada uno—, espero les guste el desayuno inglés completo.

—Gracias, señora Figg.

Gracias.

—De nada.

La señora Figg se sirvió solo un huevo frito, dos salchichas y una porción de frijoles, tomó un par de tostadas a las que les untó mantequilla.

Itadakimasu. —Expresaron Genos y Saitama al mismo tiempo antes de empezar a comer.

La señora Figg esperó a unos momentos antes de comenzar con la conversación.

—Díganme, ¿tienen que volver pronto a Japón?

—Técnicamente, tenemos tiempo disponible.

—¿Técnicamente?

—Anoche llamé a la Asociación para reportarles nuestra ubicación.

—¿Eh? ¿Les contó lo de Harry con los dementores?

—No se preocupe, no mencioné nombres. —Tomó un sorbo de su té y prosiguió—, los héroes que estuvieron presente en el incidente con la heroína que insultó al maestro, —sonrió con burla—, aseguraron a la Asociación que fue ella quien nos lanzó desde Japón hasta aquí. —Volvió a su expresión seria de siempre—, como compensación, pagarán los gastos del viaje de regreso y la estadía por al menos cinco días desde que les comenté que era posible que necesitaran nuestra ayuda después del inesperado ataque en el callejón.

—Eso es muy atento de su parte, señor Genos. —Comentó la señora Figg—. De hecho, Dumbledore me envió un mensaje pidiendo que por favor se queden porque necesita hablar con ustedes personalmente.

—¿A qué hora vendrá?

—No dio hora específica pero dijo que llegaría esta noche, supongo que aún está resolviendo algunos problemas en el ministerio y desde que no se trata de Harry del todo, no imagino que sea.

—Ya veo. Sensei.

¿Hm? —Contestó Saitama con la boca llena.

La señora Figg acaba de informar que recibió un mensaje de Dumbledore pidiendo que nos quedáramos porque quiere hablar con nosotros. Debido a que está resolviendo problemas en el ministerio llegará por la noche.

Podemos seguir explorando hasta entonces.

Buena idea, sensei.

—El maestro y yo seguiremos explorando el lugar.

La señora Figg no creía que aún hubiera más dementores por aquí pero ser precavido no hacía daño. Además, era una buena forma de pasar el tiempo y averiguar más de estos héroes que fueron capaces de matar dementores.

—Les daré el tour por los vecindarios. —Ofreció la señora Figg y dijo divertida—, no queremos que se pierdan.

Antes del recorrido por Little Whinging, la señora Figg les pidió que no revelaran sus identidades por razones de seguridad y los hizo pasar frente a los vecinos fisgones y chismosos como un sobrino (hijo de una prima que se mudó al extranjero años atrás) acompañado un amigo de la universidad que llegaron de visita, (no fue difícil para Genos dirigirse a su maestro como sempai).

Entre la gente curiosa estaban presentes algunas amigas de Petunia Dursley, por lo era obvio que le llegaría a Harry la noticia que ellos seguían aquí. Solo esperaba que el muchacho fuera inteligente y no intentara de llegar a su casa a escondidas de sus tíos.


Una vez llegada la noche, Saitama y Genos esperaban sentados en el sofá de la sala mientras la señora Figg preparaba el té. Con la ayuda de Genos, se movió el otro sofá que estaba en el fondo al frente del primer sofá y el sillón se movió al lado de ambos sofás, dando 'la espalda' a la puerta.

Genos notó desde la mañana antes del recorrido que la bolsa con los cadáveres ya no estaba donde lo había dejado la noche anterior. Era natural que se retirara de un lugar donde cualquier visita la viera pero la señora Figg no comentó nada al respecto. Quizá no era asunto suyo por eso no se atrevió a preguntarle pero tenía la duda de dónde habrá metido la bolsa con los cadáveres.

Cuando tocaron la puerta, la señora Figg se apresuró a abrir anunciando que debía ser Dumbledore.

—Albus, Minerva. —Expresó alegre de verlos.

—Buenas noches, Arabella. —Saludó Dumbledore—. ¿Puedo pasar?

—Adelante, bienvenidos.

La señora Figg cerró la puerta y se fue a la cocina tan rápido como su vida dependiera de ello.

—Buenas noches, caballeros. —Saludó el anciano mientras tomaba asiento en el sofá frente a ellos—. Mi nombre es Albus Dumbledore, director del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Y ella es la profesora Minerva McGonagall, la sub-directora. —Hizo una leve reverencia—. Gusto en conocerlos.

—Mi nombre es Genos y él es mi maestro, Saitama. Somos héroes y trabajamos para la Asociación de Héroes en Japón. —Hizo una reverencia más marcada—, mucho gusto.

Sensei, él dice que se llama Albus Dumbledore (Arubasu Danburudoa) y es director del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería (Hoguwātsu Mahō Majutsu Gakkō) y ella es la profesora Minerva McGonagall (Mineruba Makugonagaru), la sub-directora.

Con razón los trajes de los tiempos del rey Arturo y Merlin. Gusto en conocerlos. —Dijo esto último Saitama haciendo una reverencia.

—Mi maestro dice que es un gusto conocerlos.

En ese momento llegó la señora Figg con la bandeja que contenía la tetera, las tazas, leche, crema, azúcar y galletas, la colocó en la mesita de centro y se dispuso a servir el té.

—Gracias. Arabella. ¿Dices que son héroes?

—Así es- Gracias, señora Figg. Nuestro trabajo es proteger a los civiles de los ataques de unas criaturas a las que llamamos kaijin y realizar rescates durante un desastre de causas naturales o por estos kaijin.

Gracias.

—¿Y esto pasa muy seguido en Japón? —Preguntó la profesora McGonagall.

Genos cabeceó.

—Ya veo. —Comentó pensativo el anciano—. Oh, si. Quiero darle las gracias por ayudar a Harry contra los dementores y evitar que hiciera magia.

—No hay problema.

—Nos llamó la atención que fueran capaces de eliminar unas criaturas tan difíciles como los dementores.

—¿Son muy fuertes los dementores?

Esa pregunta hizo que la profesora McGonagall casi escupiera su té y la señora Figg por poco dejaba caer su taza. Dumbledore solo soltó una risa corta si fuera algo gracioso.

—Dígame una cosa, señor Genos, —dijo Dumbledore como si hablara del clima—. ¿Sintió frío cuando estuvo cerca de ellos? ¿o empezó a tener recuerdos tristes o que le causaran miedo?

Genos se puso a reflexionar un momento. Sí, sintió frío cuando se aproximaron a la parte oscura de la calle en busca de los dementores. Tuvo los recuerdos de cuando su pueblo fue atacado y de ese cyborg, lo impulsó en eliminar al dementor casi al punto de causar un incendio con la intensidad de su ataque- Sintió una repentina intrusión en su mente que bloqueó utilizando una pared imaginaria y una imagen que sacó de una película de terror.

El respingo casi notable y parpadeo del anciano le hizo saber que era él quien trató de entrar en su mente. Entre los kaijin que eliminó antes de conocer a su maestro, había uno que invadía la mente y atacaba a sus víctimas utilizando sus propios miedos, la intrusión causaba dolores de cabeza, (la de Dumbledore fue más sutil pero no indetectable); el Dr. Kuseno le había aconsejado usar unos ejercicios para bloquear este tipo de ataques, aunque al principio le parecía inútil, lo hizo de todos modos, al final valió la pena.

—Sí. —Respondió Genos entrecerrando los ojos hacia Dumbledore—, sentí frío y ví recuerdos que me causaron miedo. ¿Esto es lo que hacen lo dementores?

—Sí. Absorben la felicidad, la paz, la esperanza y la alegría de cuanto los rodea, el acercarse a un dementor significa perder hasta el último recuerdo positivo y dichoso, dejando todas las peores experiencias de la vida. Si puede, un dementor se alimentará hasta convertir a su víctima en algo como ellos, un ser maligno y desalmado.

"Ahora empieza a tener sentido el asombro de la señora Figg".

—Hasta ahora no había forma de eliminarlos. —Dijo la profesora McGonagall—, solo repelerlos con el Encantamiento Patronus.

—Sin embargo, hay otros métodos que no son conocidos y no se han confirmado. —Comentó Dumbledore pensativo—, de hecho, no hay suficiente documentación al respecto pero esto podría abrir un camino en la investigación de estos métodos y quizá otros más.

¿De qué está hablando el anciano? —Preguntó Saitama con la boca llena de migajas.

Está explicando lo peligrosos que son los dementores, maestro.

Oh. Me lo cuentas después.

Sí, maestro.

—En fín. La razón principal por el que estoy aquí es para ofrecer una propuesta.

—¿Una propuesta?

—Cómo mencioné antes, dirijo un internado y me hace falta un profesor para la clase de Defensa Contra Las Artes Oscuras para este año escolar y no estaría mal tener un guardián que proteja a los estudiantes y vigile los terrenos.

La profesora McGonagall no ocultó su sorpresa, la señora Figg fue más sutil.

—¿Quiere que el maestro dé clases mientras yo vigilo los terrenos del colegio por un año?

—Así es. —Afirmó Dumbledore con una sonrisa como si Genos contestó correctamente la pregunta de un examen—. Pero su verdadero trabajo será proteger al joven Harry Potter dentro y fuera del colegio. Por supuesto, recibirán un cuantioso pago por sus servicios.

—En ese caso, debe llamar a la Asociación.

—Muy bien. ¿Podrías hacer la llamada y prestarme tu teléfono, por favor?

—Claro, señor Dumbledore.

Genos sacó su celular y marcó el número.

¿Qué pasa?

El señor Dumbledore quiere contratarnos como guardaespaldas de Harry-San, dentro del colegio (que es un internado) nos haremos pasar por un profesor y un guardián que proteja a los estudiantes por un año.

¿Un año? —Expresó Saitama con los ojos más abiertos.

Demon Cyborg. —Dijo la voz del otro lado de la línea—. ¿Ya decidieron cuándo programar el vuelo de regreso?

No. De hecho, alguien desea contratar nuestros servicios como guardaespaldas por un año.

¿Un año?

Sí. ¿Hay alguien que sepa inglés?

No se preocupe, sé inglés.

Bien. Le comunicaré con el cliente.

—Aquí está. No se preocupe por el idioma.

—Bien. Si me disculpan. —Dijo Dumbledore antes de dejar su taza en la mesa, ponerse de pie e ir a cocina para tener privacidad.

¿Un año? —Preguntó Saitama de nuevo.

Genos cabeceó. Le pareció mejor no mencionar el pago que irá de todos modos como una donación a la Asociación.

No tenemos ropa ni nada para vivir aquí por un año.

Es verdad. Tampoco tengo mis partes de repuesto. Aunque Dr. Kuseno me las podría enviar con uno de sus drones. Y quizá algo de ropa.

Podría alternar esta ropa con mi traje.

Le prestaré algo mi ropa.

Tu ropa podría quedarme grande en algunas y apretada en otras.

Dumbledore regresó de la cocina y tomó su lugar en el sofá frente a Genos y Saitama.

—Bien, caballeros. —Anunció mientras le ofrecía devuelta el celular a Genos—. Preparen sus cosas para mañana, por la tarde vendrán dos personas a llevarlos a una nueva locación donde Harry llegará después.

—No tenemos cosas más que nuestra ropa con la que venimos.

—En ese caso, también los llevarán de compras.

—Sólo tenemos yenes.

—Recibirán un pago extra por adelantado. Más adelante les explicaré cómo funcionarán en el colegio.

Genos le explicó la situación a Saitama de forma resumida.

Oh, bien.

Saitama soltó una risita.

Tendrás que soportar un montón de mocosos por un año.

En realidad, maestro. Usted va ser el profesor.

¿Qué?