Capítulo 3: "La sacerdotisa de Suzaku"

Ambos jóvenes fueron encerrados en los calabozos del Palacio a petición del Emperador.

- Bueno al menos ahora lo único que hay que hacer es salir de aquí y hablar con el Emperador – dijo Kishuku momentos antes de girarse para ver a su acompañante. Sin embargo, Miaka no lo escucho puesto que se había quedado dormida. Esto provocó que el joven agachara un poco la cabeza con resignación. "Está chica no tiene remedio" pensó el pelinegro mientras se acercaba a la fémina y la levantaba delicadamente. Acto seguido se dirigió hacia la pared, se sentó en el suelo y apoyo su espalda contra ella. Segundos después, comenzó a acariciar tiernamente el rostro de la mujer y los labios de la niña observando estos últimos muy atentamente. Unos instantes después, intento acomodar mejor a la joven a la vez que olía su perfume, para seguidamente, caer él también en los brazos de Morfeo.

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Sueño de Miaka

¿Dónde está papá, Keisuke? – preguntaba una pequeña Miaka que aparentemente tendría unos 4 años. Llevaba su mochila para ir al jardín de infantes y una trenza en uno de los lados de su cabeza.

El aludido no aparentaba tener más de 8 años e iba con su uniforme del colegio. Giró su rostro con una expresión de tristeza mientras le contestaba a su hermana: Papá no va a volver, Miaka. Se han divorciado.

Fue entonces cuando vio a su madre sentada en el sillón, con la cabeza gacha y su mentón apoyado sobre sus manos. Jamás había visto a su madre así de triste. Fue por eso que se prometió a si misma hacer todo lo que estuviera a su alcance para hacerla feliz.

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De vuelta a la realidad…

- Por favor no estés triste – gritó la joven pensando aún que se encontraba en el sueño.

- No lo estoy – escuchó que le susurraban sensualmente en el oído e, inmediatamente después, sintió como alguien le mordisqueaba el lóbulo de su oreja. Fue entonces cuando abrió los ojos y se dio cuenta de que sus rostros se encontraban muy cerca y pocos segundos después se percato de que su cuerpo estaba rodeado por los fuertes brazos del chico, por lo que, cualquier intento por escapar sería en vano.

- Bueno, veo que no mentías con respecto a la luz escarlata – volvió a decir el chico, pero esta vez con un tono sereno. Sin embargo, las siguientes palabras las pronunció con enojo - ¿Se puede saber por qué saliste corriendo de esa manera? Podrías haberte herido otra vez.

Ante aquellas palabras de reproche Miaka sólo bajo la cabeza: Kishuku tenía toda la razón para estar enfadado, pero aún así…

- Necesitaba pagarte todas las molestias que te has tomado conmigo. Dijiste que los adornos sí podrías venderlos, es por eso que quería dártelos – manifestó la chica en un susurro.

"Esta niña en verdad se lo cree todo" pensaba el joven mientras meneaba la cabeza reconociendo, nuevamente, muy a su pesar que la joven no tenía remedio "Me pregunto cómo habrá echo para sobrevivir todos estos años"

- Bueno, dejemos eso a un lado – habló tratando de calmarse - ¿Sabés que harás con el asunto de tu madre? Estabas soñando con ella y parecías preocupada. Estaba a punto de despertarte – le interrogó preocupado.

Suspirando Miaka contesto bastante triste - Me he peleado con ella. A pesar de que le prometí hacerla feliz.

- Bueno, no sé la razón por la que te has peleado con tu madre. Pero recuerda esto – declaró mientras posaba una de sus manos en el rostro de la joven para alzarlo y así poder perderse en esos ojos dorados que lo estaban volviendo loco. Instantes después comenzó a acariciar las mejillas de la joven con gran delicadeza – Todos los padres se preocupan por sus hijos, así como todos los hijos se preocupan por sus padres. Así que no tenés de que preocuparte. Cuando vuelvas a tu mundo podrás hablar tranquilamente con ella – le dijo tratando de animarla. Sin embargo, en el fondo, no le hacía ninguna gracia que Miaka volviera a su mundo.

- Tenés razón cuando vuelva le pediré perdón – dijo la chica sonriendo. Acto seguido se acercó al rostro del chico y depositó suavemente sus labios en una de las mejillas del joven. Ruborizada por esta acción y ante la mirada de asombro del chico, comenzó a mover sus manos enfrente de ella y con voz nerviosa dijo – No malinterpretes las cosas… Es una forma de agradecerte el consejo.

El chico permaneció aturdido unos segundos debido a la acción de la joven. No obstante, una vez se recuperó sonrió de costado y se acercó al oído de la joven para decirle de forma muy sensual pero burlona a la vez:

- ¿Y ahora quién es el pervertido? Primero empezás con un besito en la mejilla y luego vas a más. Si me despisto te aprovecharías de mí.

- ¿Por qué siempre tenés que malinterpretar todo? – gritó la muchacha llena de vergüenza. El chico sonrió maliciosamente al conseguir su objetivo.

- ¡Ey! ustedes dos dejen de gritar – dijo el guardia encargado de vigilarlos.

- Me parece que tendremos que dejar la conversión para más adelante ahora lo importante es salir de acá – informó con fastidio al ver como el soldado le amargaba su diversión.

- ¿Y cómo planeás salir de aquí? – le preguntó Miaka mientras se olvidaba por completo de su enojo y lo miraba con curiosidad.

- Van listos si creen que podrán salir de ahí sin orden del emperador – expreso el guardia de forma burlona – Aunque… Pensándolo bien podríamos llegar a un acuerdo – dijo de repente al mismo tiempo que sus ojos recorrían el cuerpo de Miaka de forma descarada.

- ¡Ey! – gritó Miaka indignada mientras intentaba separarse de Kishuku para ir a darle su merecido al hombre. Sin embargo, al estar acorralada por esos fuertes brazos no consiguió su objetivo.

Mientras tanto, Kishuku le lanzó una mirada asesina que por un segundo hizo dudar al soldado sobre su seguridad. Pero enseguida recordó que el joven se encontraba encerrado y no podría hacerle nada. Por lo comenzó a decir toda clase de obscenidades, no obstante, pocos segundos después de haber empezado, sintió como era elevado por los aires antes de perder el conocimiento.

Miaka se sentía aliviada de que el soldado ya no digiera nada más. Pero, las llaves habían volado con él, por lo que ya no habría forma de salir de allí. Cuando giró su rostro hacía el joven, vio como un aura azul le rodea y su cara estaba contraída por el enfado.

- Será mejor que salgamos de aquí – dijo Kishuku una vez se hubo calmado, por lo que hizo que Miaka se parará, para, momentos después, dirigirse hacia la mochila que había traído consigo. Volvió al lado de Miaka y concentró su ki en la cerradura de la celda; segundos después ésta saltaba por los aires.

- ¡Si! Ya somos libres – grito Miaka contenta mientras daba pequeños saltitos a la vez que aplaudía con las palmas. Kishuku sonrió ante el gesto. Al sentir las manos del joven sobre las suyas paro de saltar.

- Vámonos de aquí – dijo el joven mientras ambos salían de la estancia – Tenés una capacidad increíble para meterte en problemas, así que si vamos de la mano no te escaparás.

Pasaron varios minutos subiendo escaleras y caminando por distintos pasillos antes de que se encontrarán ante la gran estatua de un magnifico fénix. Detrás del fénix había una gran pared donde estaban dibujado extraños símbolos para la joven, sin embargo, para el joven le eran más que conocidos; después de todo uno de ellos era su estrella protectora. Alrededor de la gran estatua había inciensos por lo que ambos dedujeron que se trataba de un altar. Al contemplar la estatua Miaka volvió a ver al gran pájaro pero esta vez, el ave prendió vuelo mientras cantaba una canción tan cálida que la llenaba de fuerza y paz. Tan pronto como esa imagen vino a su mente desapareció.

- Bueno, Mi-chan. Como ya te dije antes, Suzaku es el Dios del sur – comento Kishuku.

- Pero… ¿Los dioses son animales? – pregunto Miaka mientras le salían signos de interrogación alrededor de su cabeza.

- Se dice que los dioses tienen forma humana, pero sólo lo han visto los guerreros que los han invocado – le informo mientras reía ante lo dicho por la chica.

- Si sólo han podido verlo los guerreros que invocaron al Dios, ¿Cómo es posible que sepas eso?

- Bueno, eso es porque… - pero no pudo decir nada más ya que a su mente vino un recuerdo extraño

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Flashbacks

- Maestro, maestro – decía un niño que no aparentaba más de 10 años. Sus ojos eran verdes y su pelo era largo y negro, el cual estaba atado a un lazo.

- ¿Qué sucede Tamahome? – le respondió un anciano, que no aparentaba tener más de 50 años, sin embargo, su edad real era de 90, una vez el muchacho se hubo acercado a su maestro.

- Quería preguntarle algo – dijo el niño mientras se sentaba en el suelo con una gran sonrisa. Sus ojos brillaban por la curiosidad – Usted fue una estrella de Byakko…

- Todavía lo soy "pequeño fantasma", todavía no me he muerto – le interrumpió su maestro a la vez que habla con un tono de burla. Sobre todo cuando mencionó "pequeño fantasma".

- Bueno, es… – se corrigió un poco enojado el chico, no por la interrupción sino por la mención del ridículo apodo que le habían puesto en su aldea debido a la marca que a veces aparecía en su frente – Usted me contó que habían invocado a Byakko, pero no me dijo si había aparecido en forma de tigre como siempre se le representa o en alguna otra forma...

El anciano se quedó mirando a su discípulo un momento, para acto seguido suspirar y sentarse al lado de él.

- ¿Preguntás esto para así tenés que entrenar menos tiempo, eh? – pregunto a la vez que empezaba a fumar. El joven tan solo le dirigió una de sus más angelicales sonrisas. Subaru y él jamás pudieron tener hijos, por lo que la presencia del joven era un regalo del cielo para la anciana pareja. Aunque por supuesto esto jamás se lo diría. El anciano se acomodo mejor antes de responder a la pregunta de su "hijo adoptivo momentáneo" – Ya han sido convocados dos dioses como bien sabés: Genbu y Byakko. El primero lo fue hace casi 200 años y el segundo hace 70.

- Si que sos viejo maestro – pronuncio el niño con una gran sonrisa – Es por eso que todas las chicas jóvenes jamás te harán caso. No sé como la abuela Subaru se pudo casar con un pervertido como vos – dijo esto último con una gran sonrisa maliciosa. Como respuesta a su último comentario, el muchacho recibió un bastonazo cortesía de su mentor.

- Si no te callás no contestaré a tu pregunta – le reprendió su maestro algo molesto por los anteriores comentario. El joven no replicó nada mientras se masajeaba la zona dañada – Respondiendo a tu pregunta, cuando convocamos a nuestro Dios las nubes empezaron a oscurecerse y comenzaron a tomar forma de remolino. De pronto apareció una gran luz y de ella comenzó a surgir un gran tigre blanco. Unos minutos después dirigió su vista a Suzuno y el cuerpo de la bestia comenzó a brillar. Cuando la luz desapareció pudimos ver a un hombre con alas blancas y rostro sereno que se acercó a nuestra sacerdotisa y le preguntó si ella era la sacerdotisa de Byakko. Cuando obtuvo una respuesta afirmativa el dios entro en su cuerpo. La sacerdotisa podía pedir tres deseos. – esto último lo dijo con tristeza al saber bien cuales fueron esos tres deseos; siendo uno de ellos imposible de conceder.

- ¿Y cuáles fueron eso tres deseos? – interrogó impacientemente el joven.

- El primero de ellos fue la Paz para Hokkan, por lo que esos bastardos de Kutou no podrán invadirnos aunque trajeran a toda su gente. El segundo deseo…

- Totaki, Tamahome entren en casa que la comida está lista – los interrumpió Subaru desde de la puerta de su casa. Al igual que Totaki aparentaba tener 50 años pero en realidad tenía alrededor de 90.

- Bueno Tamahome será mejor que dejemos esto para otra ocasión – dijo el anciano mientras se levantaba. Su compañero imitó su gesto. Al cabo de andar unos pasos se detuvo y giro hacía su pequeño amigo, el cual se sorprendió al ver aquella cara de seriedad en su maestro – Dentro de unos años vos también emprenderás un viaje en el cual debas proteger a tu sacerdotisa y traer la paz a Konan. No debés avergonzarte de la marca que llevas en la frente Tamahome – segundos después de pronunciar estas palabras vio como en la frente de su discípulo aparecía un carácter cuyo significado era el "oni" – No es motivo de vergüenza, sino de orgullo. Esa marca hace que seas especial. Esa marca te hace el elegido de un Dios.

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De vuelta en Konan

- ¿Pero qué fue eso? – se pregunto a sí mismo el joven mientras caía de rodillas a causa del dolor que le provocaba ese sueño - ¿Subaru?, ¿Totaki?, ¿Tamahome? – los dos primeros correspondía a los nombres de dos guerreros de Byakko y el último correspondía a Suzaku. Sin embargo, nadie más que su padre le repetía una y otra vez que él era Tamahome. Eso es imposible, si fuera Tamahome tendría una marca escarlata con el nombre de "oni" en lugar de la de color zafiro y con el nombre de "raíz". Además no recordaba haber conocido en su vida a esas dos personas. "¿Qué demonios está pasando aquí?" Pensaba el joven guerrero de Seiryu mientras se agarraba la cabeza ante la frustración que sentía por no poder comprender que significaba ese sueño… visión… recuerdo… o lo que fuera.

Miaka, que en esos momentos estaba contemplando la estatua, se giró al sentir como el joven caía de rodillas y vio como el chico colocaba una de sus manos en el suelo mientras la otra la dirigía hacía su cabeza. Preocupada por este hecho Miaka corrió al lado del joven y tomó delicadamente la cabeza del muchacho entre sus manos y comenzó a acariciar sus mejillas.

- ¿Ya te encontrás mejor? – le preguntó realmente preocupada.

- Sí… – respondió el joven. Misteriosamente, tan pronto como había llegado el dolor había desaparecido – Muchas gracias por preocuparte, Miaka – le dijo Kishuku mientras colocaba una de sus manos en el rostro de la joven y lo acercó hacia él, pudiendo de esta forma darle un beso en la mejilla. Miaka quedó un momento desconcertada por el comportamiento del joven. Eso fue hasta que escuchó decir…

- No lo malinterpretes – dijo Kishuku con un tono cantarín – Es una forma de agradecerte el haberte preocupado por mí – esto último lo dijo mientras guiñaba su ojo.

Esto provocó que la joven se quedara mirándolo fijamente mientras poco a poco comenzaba a sonrojarse. Cuando estuvo completamente roja, bajo un poco la cabeza mientras sus manos y todo su cuerpo comenzaba a temblar. En seguida, alzó la cabeza con llama en los ojos y comenzó a gritar bien fuerte:

- ¡POR KAMI-SAMA! SIEMPRE HACES LO MISMO. SÓLO ACTUASTE PARA QUE YO ME PREOCUPARA. ¡SOS UN DESCONSIDERADO! – dicho esto (más bien gritado a pleno pulmón) se levantó rápidamente y comenzó a dirigirse hacia una de las puertas. De repente, sintió como un fuerte brazo la jalaba hacia atrás provocando que chocara contra un musculoso torso.

- ¿Qué se supone que…? – consiguió preguntar Miaka muy molesta antes de sentir como una fuerte mano tapaba su boca y la jalaba a un más hacía el musculoso pecho.

- Shhhhhhhhhhhh – susurró Kishuku en el oído de Miaka - No grites tan fuerte porque… - el chico se calló de repente al escuchar un sonido de botas que se acercaban hacia donde los jóvenes se encontraban. Maldiciendo por lo bajo, el chico tomo a su compañera en brazos y se dirigió hacia una de las grandes cortinas. Pasados unos minutos una puerta de la habitación se abrió, dejando ver a varios guardias.

- Miaka, yo saldré y me encargaré de ellos así que quedaté acá sin hacer ruido, ¿Ok? – le informó el joven con la mano aún en su boca y sólo cuando obtuvo el consentimiento de Miaka la retiró lentamente y se dirigió hacia los guardias.

- ¡Che, ustedes! ¿Me estaban buscando, no? – preguntó Kishuku de forma inocente y con cara de angelito. Sin embargo, en seguida cambio esa cara por una de prepotencia y se acercó a los guardias con no muy buenas intenciones. Los cinco guardias rápidamente lo rodearon con sus lanzas.

- ¡Quedaté donde estás! – ordenó uno de los guardias que, al parecer, era el jefe del grupo.

- Oh… ¿De verdad? Tengo tanto miedo – se burló el joven.

- ¡NO TE BURLES DE MÍ O TE DESTROZO ACÁ MISMO! – le amenazó el guardia al mismo tiempo que acercaba su lanza hasta el cuello del muchacho para que él viera que habla en serio. Pero como toda respuesta, el joven le lanzó una sonrisa de superioridad. El guardia ya harto de la prepotencia del joven decide darle una lección. Levanta su lanza bien alto y rápidamente comenzó a bajarla al mismo tiempo que grita:

¡ESTO TE ENSEÑARÁ A RESPETAR A TUS SUPERIORES!

Pero antes de que pudiera cumplir su objetivo, un grito desgarrador lo detiene:
¡POR FAVOR, PARA! NO LE HAGAS DAÑO A KISHUKU. ES A MÍ A QUIÉN BUSCAN ¡DÉJENLE! – Miaka había salido aterrorizada de su escondite por temor a que las amenazas del hombre se hicieran realidad.

- ¡Miaka, tonta! Te dije que no salieras de ahí, que yo me encargaría de esto – suspiró el joven al ver a la muchacha.

- ¡No puedo quedarme de brazos cruzados escuchando como van a darte una paliza! – contraargumento muy molesta.

- ¡Así que ahí estabas! Vos también recibirás tu merecido – grito uno de los guardias momentos antes de dirigirse hacia Miaka. Kishuku, al ver lo que se proponía hacer el hombre, paralizó a los otros cuatro.

Cuando estuvo a punto de llegar al mismo lugar donde se encontraba Miaka, sintió como una fuerte mano lo agarraba del cuello y lo elevaba varios centímetros.

- Escuchamé bien lo que te digo, porque sólo lo diré una vez – comenzó diciendo el joven con rabia en la voz. Una luz azul comenzó a emanar del cuerpo del joven guerrero y su estrella protectora apareció en su frente. Y volvió a hablar de una forma tan serena que se podía percibir el peligro que este tono de voz puede llegar a conllevar – No me importa si me intentado herir… - apretó con más fuerza el cuello del hombre – ¡Pero no pero voy a permitir que nadie lastime a esta chica! – grito el muchacho con todas sus fuerzas antes de arrojar al soldado por lo aires y estrellarlo contra la estatua de Suzaku. Esto provocó que la estatua cayera junto con todo lo que había a su alrededor produciendo de esta manera un gran ruido.

Kishuku tan sólo suspiró hondamente antes de dirigir su atención hacia Miaka provocando de esta manera que se olvidará de controlar a los guardias y le dijo tremendamente enojado: ¡Te dije claramente que te quedaras… - pero no fue interrumpido por unos gritos:

- ¿Cómo te atrevés a hacer eso? – gritaron los soldados como una sola voz – ¡Lo pagarás caro! – chilló el capitán momentos antes de dar la orden a los otros tres para que se lanzaran contra el joven.

El muchacho tan sólo los miro con verdadera irritación antes de vociferar: ¡Y ustedes no molesten! – segundos después, los guardias pudieron sentir como se elevaban del suelo poco antes de perder el conocimiento. Cuando por fin se deshizo de "los mosquitos" se dirigió hacia la joven. Agarró uno de sus brazos y jaló de él. Cuando la tuvo sobre su pecho la rodeo con su brazos y dirigió una de sus manos hacia el mentón de la muchacha.

- No vuelves a hacer eso nunca más – susurró Kishuku en uno de sus oídos.

- Yo… yo… - Miaka en ese momento no podía hablar. Su corazón latía muy deprisa debido a la cercanía del muchacho y también al alivio que sentía al saber que nada le había pasado. No contestó. Simplemente lo abrazó durante unos pocos minutos antes de que escucharan las voces de otros guardias:

- ¡Por acá! Xian-San y sus compañeros no han vuelto y este es el sitio que les tocaba mirar – informó uno de los reclutas a sus camaradas. Se adentraron en el lugar y vieron con espanto como sólo Miaka y Kishuku se encontraban en el centro del lugar, la estatua de Suzaku derribada junto con todos sus inciensos esparcidos por el suelo y casi todos los soldado, cada uno en una esquina, reposaban en el suelo abatidos.

- Miaka, no te preocupes todo saldrá – murmuró el joven mientras la apretaba contra sí – ¿Confías en mí? – le preguntó.

- Sí – respondió la muchacha mientras abrazaba con más fuerza al joven e intentaba hacer que su corazón se calmara un poco y su sonrojo disminuyera.

- Pero… ¿Qué demonios…? – fue todo lo que pudo articular uno de los hombres al ver el espectáculo que presenciaba.

- Ellos deben de ser los causantes de este desastre – manifestó otro de ellos.

- ¡Ustedes! ¡Quedensé ahí! ¡No se muevan! – ordeno otro. Enseguida, el resto de hombres se colocaron en posición de ataque. Ante esto, Kishuku se irritó y Miaka se abrazaba aún más a él. El joven decidió que lo mejor seria dar un espectáculo tal que ni el mismísimo Emperador pudiera ignorar. Tenía que hablar con él cuanto antes. Con este objetivo en mente tomo a la muchacha en brazos y dirigió su mirada hacia los guardias. Seguidamente, canalizó parte de su ki en los guardias y los mandó volar fuera del recinto. Y los jóvenes salieron del lugar.

El guerrero de Seiryu no tardo mucho en encontrar más guardias que habían escuchado los gritos sus compañeros mientras volaban antes de perder el conocimiento. Pocos minutos después, se podía ver como había una gran cantidad de soldados golpeados alrededor de los dos adolescentes.

- ¿Es que esto nunca se acabará? – preguntó Miaka momentos antes de recostar su cabeza en el pecho del joven y abrazarló con más fuerza.

Kishuku dirigió su mirada hacia la muchacha y le dijo – No te preocupes Miaka. Te prometí salir de esta, ¿no? Lo pienso cumplir. Tranquila – dicho esto le dio un cálido beso en la frente.

Ante el gesto del joven, Miaka no puedo evitar sonrojarse y que su corazón latiera muy de prisa. Decidió acurrucarse más entre el fuerte pecho del guerrero antes de pronunciar su nombre en medio de un suspiró. El chico iba a responder a su compañera pero una voz bastante irritada se lo impidió:

- Vaya, vaya. Pero que escena más tierna tenemos acá.

Ni bien termino de escuchar esta frase Kishuku se dio vuelta y puedo observar al responsable de la misma. Ante él se presentaba un joven de unos 18 años de cabellos largos y castaños y ojos del mismo color. Era un muchacho de una extraordinaria belleza y el majestuoso traje que lucía en ese momento no hacía más que resaltar esa belleza. La estrella de Seiryu no puedo evitar sonreír al verlo. ¡Por fin había encontrado al Señor de Konan! Pero esa sonrisa se convirtió rápidamente en una de fastidio al ver como su compañera y él eran nuevamente rodeados por un gran número de soldados.

- Por fin se ha dignado a aparecer, Su Real Majestad. Tengo un pequeño asunto que hablar con usted – pronunció con burla.

- ¡No te atrevas a dirigir tu mirada hacia el Señor de este país y mucho menos hablarle! – gritó indignado uno de los soldados - ¡Primero aprendé modales! – vociferó antes de arremeter contra Miaka. Ella tan sólo cerró los ojos y se abrazo aún más a su acompañante.

Esta acción por parte del hombre provocó que Kishuku se pusiera furioso, ocasionando que pudiera verse en su frente el carácter de "raíz". Al ver aquel símbolo y aquella aura azul rodeándolo lo dejo paralizado junto a todos los presentes. De pronto, la misma persona que había intentado atacar a la joven sintió como era desprendido del suelo para aterrizar inconscientemente unos metros más atrás.

Lleno de ira, la estrella de Seiryu volvió a dirigir su rostro hacia el Emperador y le amenazo diciendo: ¡Quiero hablar contigo en privado ahora mismo!

- ¿Quién te crees que sos mocoso para hablarse así a nuestro Señor? – interrogó humillado uno de los hombres armados. Pocos segundos después, noto como, al igual que su compañero, era elevado varios centímetros. Pero no fue el único, puesto que todos y cada uno de los soldados que se encontraban alrededor de los dos adolescentes corrieron la misma suerte.

- ¡Ya me están sacando verdaderamente de quicio! – vociferó a todo voz el guerrero de Seiryu al mismo tiempo que la luz azul que rodeaba su cuerpo se hacia cada vez más y más intensa. Temiendo que el joven pudiera cometer alguna locura debido a su estado de ánimo, Miaka pronunció su nombre para captar su atención. Una vez que lo consiguió le dedico una dulce sonrisa. Sonrisa que tampoco paso desapercibida por el Emperador y que sólo provocó que se agarrara con fuerzas sus vestiduras. Por otra parte, Kishuku ya se encontraba un poco más relajado, pero, aún así, no soltó a los soldados.

Después de dar un largo suspiró dirigió su mirada nuevamente hacia el Gobernador de esas tierras y con voz calmada le informó: Tengo que hablar con usted sobre algo muy importante.

- ¿Qué? Si se puede saber… - le interrogó el hombre al mismo tiempo que levantaba una ceja escépticamente.

- Sobre la sacerdotisa de Suzaku – respondió con una ligera sonrisa segundos antes de abrazar a Miaka con más fuerza.

- Y… ¿Si me rehusó? – preguntó con una sonrisa serena en el rostro.

- Entonces no tendré más remedio que hacer volar a estos "soldados" y hablar contigo a la fuerza – contestó con una arrogante sonrisa.

El joven Emperador calló un momento mientras observaba a sus hombres aterrorizados ante la idea de salir volando. Él era un hombre que prefería la paz y odia la violencia. Por lo que, con tras dar un largo suspiró, aceptó las exigencias del guerrero de Seiryu. Aunque, sinceramente, no le hacía ninguna gracia hablar con él. Pero, si los de Kutou llegaban a tener noticia de que una de sus estrellas había sido apresada lo más probable es que el Emperador de ese país empezará una guerra para recuperar a su estrella… y era precisamente ESO lo que no quería que jamás sucediese.

- De acuerdo. Hablaremos en privado. Pero primero baja a mis guardias – ordenó de forma calmada.

- Oh… yo los bajo – comentó el joven conforme con la decisión del soberano – Pero no volverán a moverse hasta que vos y yo hayamos hablado – dijo por último con una enorme sonrisa maliciosa.

Dicho esto comenzó a caminar hacia donde estaba el Emperador, al mismo tiempo que los guardias empezaban a descender poco a poco. Una vez llegó a su altura, vio como Su Majestad hacia un gesto para que lo acompañara hacia sus aposentos. De esta manera tendrían total intimidad.

La habitación era una de las más lujosas que ambos jóvenes hayan visto en vida. A Kishuku le brillaban los ojos al observar cuantos objetos podrían ser vendidos. Miaka tan sólo lo observaba. Segundos después, pellizco a su compañero para que saliera de su ensimismamiento. Como toda respuesta recibió una mirada de reproche, sin embargo, Miaka le dedicó una sonrisa angelical. Sonrisa, que, nuevamente, no paso desapercibida por el Emperador.

En ese momento golpearon la puerta y enseguida, apareció una mujer muy joven y bella.

- Miaka – dijo de repente su compañero - ¿Podrías salir un momento, por favor? Tengo que hablar en privado con el Emperador

- ¿Seguro que estarás bien? – cuestionó Miaka.

- Sí, no te preocupes por mí – respondió mientras la abrazaba fuertemente. Ella tan sólo le devolvió el abrazo y acto seguido se dirigió a la puerta. Dio media vuelta para ver al joven por última vez y este le dirigió una dulce sonrisa. Momentos después, cruzaba el umbral junto a la compañía de la mujer.

Ni bien perdió de vista a Miaka se borró su sonrisa. Inmediatamente el joven guerrero volteó su mirada hacia la del Emperador para verlo seriamente.

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Detrás de las puerta

Ni bien Miaka salió de la instancia pego uno de sus oídos a la puerta. No quería perderse nada de esa conversación.

- Señorita el Señor dijo… - empezó a retarla la sirvienta pero una mano impidió que continuara con su discurso.

- Shhhhh – ahora fue el turno de la adolescente de retarla – quiero escuchar lo que dicen así que no hagas ruido. La mujer tan sólo se resigno. Y para qué negarlo… a ella también le picaba la curiosidad.

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De vuelta en la habitación real…

- Esa chica que acaba de salir es la sacerdotisa de Suzaku – le informó con calma.

- ¿Por qué debería creerlo? – preguntó el soberano con una pizca de escepticismo. Sin embargo y, aunque no se lo admitiera al joven, esa posibilidad había rondado por su cabeza en el mismo momento que vio esa luz escarlata rodear a la joven.

- Por la luz roja que desprendía cuando desapareció y volvió a aparecer repentinamente – contestó encogiéndose de hombros como si fuera lo más obvio del mundo. No obstante, se sentó en una silla y apoyo su mentón entre sus manos y con aire pensativo comunicó – la segunda vez que la vi estaba como perdida… no sabía que esta ciudad era Eiyou… ¡Ni siquiera que este país era Konan!... y además esas ropas…

Hotohori permaneció pensativo unos minutos. Si lo que decía este chico era cierto entonces verdaderamente habían encontrado a la Sacerdotisa de Suzaku… pero, ¿y si le mentía?

- ¿Qué podés ganar vos con todo esto? – interperló el Emperador – vos sos una estrella de Seiryu y por tanto nuestro enemigo. La aparición de la sacerdotisa de Suzaku no haría más que traerles problemas – acusó con verdadero enojo el soberano.

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Detrás de la puerta…

- ¡No puedo creerlo! – pensó para si misma Miaka – Kishuku… ¿Kishuku es mi enemigo? – no podía evitar sentirse horrorizada ante ese pensamiento. Si él era su enemigo… ¿Por qué se comporto de forma tan amable con ella?

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Aposentos del Emperador

- ¡Oh! – exclamó la estrella de Seiryu con diversión – eso tiene una explicación – terminó diciendo con una sonrisa radiante… que segundos después fue remplazada por una cara totalmente seria – la respuesta a tu pregunta es la siguiente: yo tengo familia acá en Konan. Ellos viven cerca de la frontera con el país de Kutou. Si los de de ese país consiguen encontrar a todas las estrellas entonces comenzará una guerra que no serás capaz de ganar. He intentado convencerles de que se muden pero no ha habido manera – suspiró derrotado cerrando los ojos durante un instante – Ellos no quieren irse del pueblo aunque se les vaya la vida en ello. Además – comento antes de continuar para dirigir su mirada hacia el dirigente del país del sur – Miaka me ha caído muy bien y no quiero que nada malo le pase. Por lo que, si pensás, al igual que yo, que ella es la sacerdotisa de este país no lo anuncies públicamente… entre los ciudadanos hay espías de Kutuo que ni siquiera yo sé quiénes son… podrían tratar de matarla – mencionó esto último verdaderamente preocupado – Además quiero que ella reúna a las estrellas y pida sus desos.

- ¿Por qué estás tan interesado en ellos? – volvió a mirarlo con escepticismo.

- Porque sé que Miaka pedirá por el bienestar de este país y que no la obligarás a pedir otra cosa. La gente te tiene mucho aprecio. No te conozco – bromeó un momento, pero recobró su seriedad al momento – Pero tengo la impresión de que sólo deseas paz y prosperidad para tu pueblo… a diferencia del de Kutou que sólo piensa en su propio bienestar – pronunció la última frase con verdadero asco – Pero decidité rápido si no crees que ella sea la elegida deciló ahora… porque sino me la llevaré y la ayudaré por mi cuenta a que cumpla con su misión.

En cuanto mencionó la posibilidad de llevarse a la joven lejos el joven soberano sintió como una punzada de celos y dolor se le clavada en el corazón. Este sentimiento se reflejo durante un segundo en su mirada… pero aún así no paso inadvertida para Kishuku.

- Está bien. Reconozco que esta chica es la sacerdotisa… nadie más que ella puede desprender esa luz – reconoció al fin.

- De acuerdo – Kishuku saltó de su asiento contento – entonces vamos a decircelo a Miaka – dicho esto, concentro parte de su ki en la puerta y esa cedió.

- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh – fue el gritó que se escucho una vez se abrió.

- ¿¡Miaka!? – preguntaron los dos hombres sorprendidos al mismo tiempo.

- Jejeje… hola chicos ¿Cómo les va? – fue todo lo que pudo articular la aludida.

Kishuku no pudo evitar agachar la cabeza y lanzar un hondo suspiró. Verdaderamente esta chica no tenia remedio. Se acercó hacia su compañera de aventuras y la levanto delicadamente del suelo y la obserbó un momento antes de escuchar un: ejemm

El Emperador se acerco a ellos y desvió su mirada hacia Miaka.

- ¿Nos salvarás a todos, sacerdotisa de Suzaku? – fue lo único que le pregunto…

Bueno señoras y señoras por fin tenemos el capi 3 ^_^ y queria agradecer la paciencia que me han tenido^^ (algunos ^^ porque otros¬¬) En cualquier caso queria comunicar que el capi 4 tardara bastante en salir ¿Por qué? Porque pienso hacer un one shot lemon de San Valentin… tengo la idea… me ha gustado^^ y aunque se pase de la fecha mas de uno lo leera seguro xD Y segundo, porque quiero comenzar con un nuevo fic que se trata sobre Tama siendo el demonio, lucifer, satanas como lo quieran llamar y Miaka un angel e hija de Suzaku (este echo sera muy importante) por lo tanto espero que disfruten de mis nuevas historias ^_^ Y si en las dos Tama es perver xD no se molesten en preguntar ^_^

Tambien decir que para dejar rewiews no hace falta estar registrado, dado a que mas de una no me habia dejado porque no sabia eso. Simplemente le dan a ese botoncito verde que dice "Rewiew this chapter/story" y listo ^_^

Y ahora pasemos a los agradecimientos ^_^ En primer lugar a aerithsephy porque me ayudo con las faltas de ortografía (pobreta encima que me tiene que aguantar todo el día hablándole de Tama le hago que corrija xD ) A Pao que le vaya bien con su proyecto de la tesis^^ A Nico que nunca está pero bue xD me seguis debiendo rewiew ^_^

Adam Spencer: Ya claro Miaka nunca aburre xD Tama tampoco xD sino preguntale a la población femenina xD pero me alegra de que te este gustando^^ a pesar de que no viste el anime =) (leete primero el manga mejor xD después el anime xD)

Koharu-Visual-Uchiha: Si vos no te preocupes que yo le doy a mi mente perver xD tengo unas ideas para el fic de Tama diablo y Miaka angel xD de cine, por lo menos para mí y espero que para ustedes también ^_^

Ehime Sama: Si mucho Tama es malo… puede llegar a ser un vicio xD de eso yo sé bastante xD y si haré el one shot lemon pero un poco más adelante u.u Porque ahora voy a hacer el one shot de San Valentín, y espero que este compence un poco el que por ahora no haga el otro^^ tranqui que ya tengo toda la escena preparada xD

Bonnie: Pues na cielo que esta vez no me pudiste ayudar^^ espero que te vaya muy bien con el proyecto de tesis y que te siga gustando (o, por lo menos, no te duermas mientras lo lees xD) este fic ^_^

Edweyn: uy una que no conozco ^_^ me alegra de que te guste el fic =) espero que sigas disfrutando con él ^_^

ShojoStyle: Si la parte de la bañera es mi favorita al igual que después de esa escena ^_^ Y la parte de ¿Vos también? Si a mi también me encanta xD creo que tendré que poner humor xD ¿qué dice la multitud? Me alegra de que te guste el nuevo Tama ^_^ Pero tranqui que la suerte se le va a acabar a Miaka porque Tama ya no regalará cosas gratis^^ espera O.O si tendrá más suerte aún O.O Miaka te odio xD

Miyu~ [MermaidTachi xD]: Me alegra que te haya gustado al escena ^_^ la verdad es que si por mí fuera se hubieran acostado ahí mismo… pero para la historia necesito que lo hagan más adelante y que haya mucha tensión sexual por parte de los dos… por eso di la opción del one shot ^_^

Criskeleton: Me alegra que te guste aun cuando te jodo mucho con Tama y no has visto la serie xD a ver si te sigue gustando ^_^

Klismen: Me alegro de que te haya enganchado este capi^^ (cacho de pervertido xD) me imagino porque te habra enganchado xD Me alegra de que te guste como esta redactado porque la verdad a mí al castellano lo he odiado

Hinata5Ino: Ya… ya lo creo que la odiarás pero no solo por el one shot^^ consejo =) creeme xD

Nazaret: Si cariño a mi también me gustaría que Tama hiciera todo lo que hace por Miaka x_x pero bue ni modo snif snif Y las concubinas xD si llegan a decir o hacer algo que yo haría es pura coincidencia (neurona: eso más y te lo crees vos porque los demás sabemos que las vas a utilizar como si fueras vos^^) Nah en serio… las concubinas traen de cabeza a Tama sobre todo la lider que le dara mas de un dolor de cabeza ^_^ Y eso del dedo en los labios… es que tama es todo un romantico que le vas a hacer ^_^ Y yo creo que es más bien miaka la que no le importaria nada ser violada por Tama xD aunque eso ya se verá o en el proximo capi o en el siguiente ^_^ Me alegra tambien que te haya gustado la escena de la cama donde Tama alegaba que si se despistaba iba a ser victima de Miaka xD (aunque esto me lo dijiste por msm) esa escena tambien es de mis favoritas =)