Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama

The beginning es propiedad de la banda Japonesa One OK Rock, se las recomiendo a escuchar previo al capitulo.


:Advertencia:

Ereri (eren x levi) | Yaoi | songfic | Drama


Capítulo III.

The beginning

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Just give me a reason, to keep my heart beating.

La música resonaba por la sala, la gente gritaba al saber que canción era, emocionándose mucho más de la cuenta. Las notas del piano comenzaron y más bullicio se escuchaba mientras Armin se esforzaba por no perder la calma, estaba emocionado, sin parar de sonreír y ver de reojo a los presentes, continuo con las notas graves.

Take my hand! And bring me back… oh… −cantaba Jaeger, con el rostro perlado del sudor y los ojos llorosos de los reflectores sobre su cabeza.

Las letras se deslizaban por su boca con tristeza, viendo al público, pero pensando en otra cosa. Estaba distraído y sin planear dejaba que esas distracciones influyeran en su canto, haciéndolo más emocional. La gente lo sentía, estaba contagiada de manera masiva, coreaban a su ritmo, viéndole clamar cada letra conjunta a la armonía de la guitarra en sus manos.

ʚ

− Eren, ¿Qué ocurre?

− Lo siento, Armin, no estoy de humor.

Armin se quedó un poco más, observando a su amigo. Tenía un aspecto «desinflado», como diría Pixis. Sentado en el pequeño sillón con la espalda desganada y los brazos cruzados sobre su pecho, suspirando cada dos o tres segundos. Rascaba su pelo rubio, sin saber qué hacer para mejorarle el humor.

− Podemos ir a la playa llegando, aún tenemos un par de días libres hasta tener trabajo −dijo, sonriendo ampliamente.

− No, gracias −sonrió, algo afligido−. Honestamente no tengo ganas de nada, estoy… no sé… −. Suspiró, tan prolongadamente como sus fuertes pulmones le permitiesen, mirando a la nada con una gran y abatidora nostalgia, sintiendo en su pecho un cosquilleo al exhalar el aire.

− «Levi, Levi, buh, buh, te extraño» −molestó Jean, llegando con un six-pack de cerveza en la mano izquierda y con la derecha tallándose el ojo, fingiendo llorar. Aun no superaba que el desgraciado dijera que escribió la canción para ese tal Levi que conoció en el hotel donde se quedó.

Jean estaba enfadado, le gustaba molestar a Eren tanto como ver las luchas de la UFC, que le ignorara y por estar pensando en un supuesto romance con una persona extraña que conoció en un día. ¿Siempre tendrían que soportar esto con él? Cuando conoció a Christa y se juntaron, se sintieron de maravilla al no tener que soportar al desgraciado de Eren, pero no duró mucho cuando la rubia desató su lado más borde.

− Maldita sea, me jode que hagas esto, ¡siempre! −gritó Jean, pateando a Eren, tirándolo de su asiento.

Esperando el contrataque, Jean arrojó las cervezas al regazo de Armin, recibiéndolos a duras penas. Entonces, se preparó para devolver el golpe de Eren tan pronto se levantará. Pero no lo hizo, al menos no como deseaba.

− Ah… iré al baño −dijo nada más. Se levantó y sacudió la ropa, dio media vuelta y salió por el pasillo aterciopelado, ignorando a sus amigos de manera colosal.

Bertholdt quien apenas llegaba se vio sorprendido cuando Eren pasó empujándolo sin disculparse.

− ¿Qué sucede? −cuestionó el grandote, sentándose donde antes estaba Eren.

− Eren esta deprimido, solo eso −. Armin, suspiró−: Me pregunto quién será esa persona, Levi. ¿En qué momento le conoció?

− Eso que importa, con Eren así es difícil que se concentre, anoche casi pierde las notas y terminaba cantando canciones que no eran. Imbécil −crispó Jean, abriendo una lata.

− Esta enamorado, dejalo en paz −dijo el grandote, sonriendo con tranquilidad.

− ¡¿Enamorado?! ¿Eren Jaeger? −gritó Jean, sujetando del cuello de la sudadera a Bertholdt, mirándole iracundo−. Tal vez no lo sepas porque hace poco le conoces. Yo he conocido a Eren por más trece años y desde que tenemos memoria siempre ha sido así con quienquiera que le abra las piernas ¿verdad, Armin? −, el aludido se removió en su asiento, fingiendo recibir un e-mail de una fan, con una boba sonrisa en sus labios−. ¡Ese maldito infeliz cree que le voy a tolerar su comportamiento de niño cada que una zorra le tira mierdas cursis solo por buscar sexo con él!

− ¡Jean! −chistó Armin, viendo al tan nombrado titan parado en la entrada.

Con la cara mojada y la mirada fría, Eren caminó lentamente hasta quedar de frente con Jean. Este quedaba aún con el puño aferrado a la ropa del pálido gigante, quien le sonreía nervioso. Le soltó, se limpió una pelusa imaginaria de la chamarra de mezclilla y se acomodó en su asiento.

− ¿Soy un niño, Jean? −cuestionó, con una voz grave, casi ronca.

− Bueno, yo voy a ver qué hace Annie −se levantó Armin, dejando las latas donde estaba sentado y caminando a la puerta sin chocar con Eren.

− Te ayudo −dijo Berth, pegándose a los pasos del rubio.

Ambos salieron, aparentemente. La verdad es que se quedaron tras la puerta, viendo entre la ranura de la puerta y el marco, como dos ratoncitos en la gran cocina custodiada por dos feroces gatos a punto de batirse en duelo por ver quién era el dominante.

− Hace un mes de la última pelea −susurró Berth. Armin asintió, expectante.

− Apuesto cinco grandes a que Jean le tira otro diente.

− Apuesto ocho a que Annie viene y les vuelve a dislocar los hombros.

− Trato −dijeron al unisón, estrechando sus manos mientras dentro Eren de una patada arrojaba a Jean contra una mesa de bufé con centro de cristal, haciéndola añicos y desparramando las charolas con comida por todo el suelo aterciopelado.

− Ah, ¿qué? −gritaba en voz baja Armin, viendo como Jean ya no se levantaba−, ni siquiera le golpeaste, maldición.

− ¿Qué están viendo, chicos? −preguntó Annie, parada detrás de ellos, viéndolos desde arriba pues ellos estaban de cuclillas.

− ¡Ann! −gritó Berth, nervioso, recordándose sobre la puerta, aplastando los dedos de Armin.

− ¡Ah! −chilló este, cayendo dramáticamente al suelo, aun con la mano entre la puerta y la pared.

ʚ

− ¡Esto es el colmo! −gritaba Pixis desde el monitor, siendo reprendido por su estilista quien le estaba recortando un poco el canoso bigote−. Ustedes no pueden andar en otra ciudad sin armar un jodido alboroto. En especial ustedes dos, Jean y Eren.

Ambos estaban sentados uno junto al otro, con las narices rojizas y algunos rasguños en el resto de la cara. Armin y Berth frente a ellos, uno a lado del otro, estando Annie al centro, con su agenda electrónica en la mano.

− Es su encanto jefe, a las fans les gusta pensar que su relación es de ensueño −comentaba Armin, riendo entre el silencio abrumador de los presentes.

− Callate, Armin.

− Lo siento, señor.

− Ann, en cuanto el avión esté listo los traerás acá, ¿Cuándo es eso?

− En tres horas llegamos.

− Magnifico, hasta entonces, me asegurare de guardar mi coraje para descargarlo en ustedes tan pronto lleguen.

− No es justo, Jean ha sido el que comenzó todo −protestó Eren, levantándose.

− Siéntate, muchacho −ordenó cejudo el hombre del monitor−. Creo que entiendes que ya estas grandecito para armar escándalos, recordemos que eso fue lo que te hizo parar a prisión.

Eren se quedó mudo, dejándose caer en el asiento y murmurando un «sí, señor». Escuchaba la conversación de "adultos" sentado en ese pedacito de cuero como un niño castigado, sintiendo fuertes ganas de gritar, pero a la vez de desaparecer entre suspiros, estaba abatido realmente. ¿Cómo era posible? En la carta decía que le perdonara, ¿pero por qué? ¿por irse? ¿por no volverse a ver jamás? ¿o por haberlo vuelto bisexual en una noche?

− ¿Soy bisexual? −pensó en voz baja, siendo visto como un bicho raro por Jean quien logró oírle.

ʚ

Había pasado un buen tiempo desde que Eren no llegaba a casa y lo único que hizo al regresar, fue tirarse al sofá sin siquiera desempacar. Había pasado un año con Christa ahí y sentía que era más fresco dormir afuera que dormir en ese sitio, así que antes de volver gasto un buen billete en un servicio de limpieza exhaustivo que le recomendó Berth. Los resultados eran los esperados y restregar su cara en ese sofá, era como hundir la cara en el cabello de esa persona.

− ¡Ah! ¡Huele igual! ¿Cómo es posible? −gritó-sollozó, lagrimeando lentamente mientras se aferraba al acojinado inmueble−. ¿Por qué…?

¿Por qué todo le recordaba a él? Prácticamente se habría creado un rompecabezas de todas las cosas que le recordaba a esa persona, todo para poder recrear la imagen de su cara, de su cuerpo, para poder recordar cómo era y no olvidarlo y poder encontrarlo.

Sacó el teléfono del pantalón, buscando por internet algo que le llevara a un indicio de lo que alguna vez tuvo en aquel simple lugar en aquella colorida ciudad. ¿Qué será? ¿Qué podría ser? ¿Un directorio tal vez? ¿Facebook? Todo el mundo tiene uno después de todo, hasta su mamá tenía un perfil en esa página; después de todo, Levi es escritor. Levi… pensar su nombre era como torturarse a sí mismo. ¿Cómo era posible que en tan poquito tiempo se halla aferrado tanto a él? ¿Jean tendría razón al compararlo con un niño?

− ¡Por supuesto que no! −gritó, estaba completamente molesto porque sus pensamientos tornaban el camino de Jean, y él no era ese maldito cretino con cara de equino, él era Eren Jaeger, ¡Maldición!

Todo lo que necesitaba era un indicio de cómo encontrarlo.

«Solo dame una razón

Para que mi corazón siga latiendo

No te preocupes estarás a salvo en mis brazos

Conforme el mundo cae a nuestro alrededor

Lo único que podemos hacer es, esperar, esperar»

Eren se levantó, tenía que comenzar a buscar, aun sin saber por dónde, lo haría. Por las redes buscaba el nombre de Levi A, si era escritor debía encontrarlo. Demoró horas en conseguir números de editoriales, gente metida en el mundillo de la literatura para poder hallar a alguien llamado así. Sin embargo, las respuestas eran las mismas:

− ¿Levi? Que raro nombre, no le conozco.

− ¿Quién?

− ¿Ah? No hay nadie trabajando aquí con ese nombre.

− ¿De quién dices?

«Solo dime por qué, cariño

Ellos me llaman loco

Por decir que lucharé hasta que no quede nada».

Todos fracasos rotundos. Eren comenzaba a desesperarse, con su figura postrada en el suelo y el celular a sus pies. Las hojas llenas de números hechas bolitas entre sus dedos. Si buscaba en Facebook era una búsqueda infinita, no sabía cómo le encontraría si no tenía su apellido disponible, sin embargo, en la red nadie era, ni por asomo, parecido a aquel hombre.

− Ojos pequeños, estatura baja, delgado, piel blanca, cabello lacio y negro.

− No, no sé de quién hablas −respondía a regañadientes un viejo.

− ¿Seguro?

−Claro que sí, deja de joderme.

Colgó, dejando expectante a Eren.

«Ese brillo único en tus ojos es mi desesperación, ¿no es así?

Me ciego, no puedo ver el final

¿Así que, dime, por donde empiezo?».

ʚ

− ¿Quién era abuelo?

− Otro estúpido pervertido, buscándote Lev.

Suspiro.

− Pudiste haber dejado que contestara al menos.

− No lo necesitas, ahora ven ayúdame. Debemos terminar esto.

Próximo:

Capitulo IV:

I'm Still Standing

"¿No sabes que estoy de pie mejor que nunca?".


Algo cortito, pero me parece lo ideal para empezar de este lado de la vida de Eren.

Espero que les haya gustado y si es así díganme que opinan con un Review.

Hasta la siguiente nun/

.K