Capítulo 3

Paseos y re-encuentros...

El domingo amaneció soleado, la suave brisa matutina reflejó una hermosa sonrisa en las jóvenes que se dirigían al restaurante del hotel para esperar a su invitado. Dan iba distraída observando el movimiento en el hall, pareciera que recibían a una celebridad, pasaron rápido entre las personas y al llegar a su destino se encontraron con el rubio esperándoles, ofreció ambos brazos y se adentraron al lugar.

Es muy agradable el lugar Albert, pero hemos conversado y en la semana esperamos conseguir un departamento para nuestra próxima visita, será mucho más cómodo.

Me parece bien Candy, si lo desean pueden apoyarse de mi asistente, para que les recomiende algo.

Gracias Albert, pero creo que hemos sido demasiado consentidas, nos ocuparemos de eso, sin problema - añadió Dan mientras concluía sus alimentos.

Claro, pero si requieren asesoría, con gusto se las brindaré, de acuerdo.

Las jóvenes asintieron y se levantaron para salir.

Muy bien señoritas, creo que podremos iniciar nuestro recorrido por el Instituto del Arte.

Yo te agradezco Albert, pero debo declinar la invitación, tengo algunas cosas que hacer.

Entonces no se diga más, Dan, te llevaré al Acuario y a pasear por el Navy Pear.

De acuerdo, pero podemos decidir en el camino, ¿te parece?

Que se diviertan, Albert, cuídala mucho. Dan, no causes problemas - le susurró al oído al despedirse.

Si, si, nos vemos al rato - respondió Dan, ansiosa por salir de ahí.

Candy observó a la pareja salir y después de dirigirse al mostrador salió también abordando el auto que la esperaba. Sus ojos miraban el paisaje por el que iba, al llegar a su destino le indicó al chofer que regresara por ella en un par de horas.

Caminó por varios minutos por la orilla del lago Michigan, hasta que se detuvo en un punto en el que no había mucha gente, su cabello recogido en un chongo informal con una gorra y lentes para el sol.

Con los ojos cerrados y aspirando pausadamente permaneció de pie, no supo cuanto tiempo se quedó ahí, sólo fue consciente hasta que sintió que algo suave se deslizaba por su mejilla.

Al girar el rostro se topó de frente con un pañuelo detenido delante de su cara, lo tomó y lo deslizó por debajo de los lentes de sol y sonrió con un poco de vergüenza.

Gracias - alcanzó a decir suavemente sin lograr distinguir al chico.

Espero que esas lágrimas sean por algo importante - le dijo el joven tranquilamente mientras se daba la vuelta y se retiraba del lugar.

¿A dónde debo llevar el pañuelo? - preguntó a la distancia.

Yo te encontraré - le sonrió y siguió su camino.

Candy regresó la vista al lago mientras respiraba profundamente, no se dió cuenta que estaba llorando hasta que sintió el pañuelo, respiró profundamente y con una pequeña sonrisa giró para caminar un rato más.

Albert reía con ganas mientras una ocurrente Dan lidiaba con una pequeña que le rebatió con énfasis la vida de los dinosaurios, ya ni recordaba cómo habían llegado a ese punto, pero cuando llegaron a The Field Museum supo de inmediato que había elegido correctamente, la chica estaba fascinada con la exhibición de Jurassic World, le había contado todo acerca de su especie favorita, el tiranosaurio Rex, tras un rato de debate y de hacer que la niña terminara corriendo en busca de sus padres la chica sonrió complacida.

¡Que bueno que no eres maestra!

Lo sé, las maestras llegaron a la misma conclusión cuando me hacían vigilar pequeños de grados menores - confirmó Dan mientras encogía los hombros restándole importancia.

Bueno, sigamos con el recorrido, creo que ya no nos dará mucho tiempo de ir al Adler Planetarium.

No importa, podremos ir al zoológico en todo caso o me invitas un delicioso helado de yogurt con fruta.

Entonces que sea como lo deseas, pero acabas de darle al traste a mi tour.

Ni hablar, me tendrás seguido por este lugar, así que lograremos ir a todos los lugares lindos de Chicago en algún momento.

Las horas siguientes las ocuparon en ir a comer, pasear por un parque y regresar al hotel, Albert y Dan conversaban animadamente sobre los perros que más les gustaban a cada uno, hacía mucho que la castaña no se sentía bien platicando con un hombre, al llegar al lobby se encontraron con Candy, quien lucía serena y con una sonrisa diferente. Dan al verla entrecerró los ojos y le guiño un ojo.

Es una pena que no hayas logrado acompañarnos, el paseo estuvo maravilloso - expuso Dan alegre poniendo su brazo sobre los hombros de Candy.

Sólo espero que no hayas exasperado a Albert con tu cháchara sobre cada animal que se te cruzó por el camino.

Sin poder evitarlo el rubio estalló en carcajadas que hizo que más de un huésped voltease a verlo. La rubia le dedicó una mirada extrañada.

Más bien creo que fui yo quien la aturdió sobre el desarrollo y evolución de los animales.

No, para nada, aunque debo admitir que si bien Rex es mi favorito, nada me haría renunciar a mi amado corcel, lo amo, si pudiera cargaba con mi precioso Black King donde fuera, pero creo que las aerolíneas no lo consideran una buena compañía en el vuelo - concluyó sonriente la castaña, mientras Candy la observaba con detenimiento.

Bueno Albert, es que ella no sólo cargaría con ese precioso árabe, sino que traería su cuadrilla completa - complemento la rubia divertida.

¿De verdad tienes una cuadrilla? - preguntó entusiasmado el rubio.

Por supuesto, además de otras hermosas criaturas en el rancho - respondió con orgullo la castaña.

¡Wow! creo que tendré que acompañarte cuando regreses a Los Ángeles para que me muestres esas bellezas.

Y de ese modo su breve despedida se convirtió en cena mientras platicaban de equinos y otras especies. El rubio estaba fascinado al percatarse que esas chicas no eran para nada comunes, sus conversaciones no giraban en torno a la moda, o al último galán descubierto en la pantalla, aunque su buen gusto al vestir podría con facilidad engañarte, además de relacionarse con personajes de la farándula. Ya entrada la noche se despidieron para retirarse a descansar.

La mañana del lunes se presentaron puntualmente a las 8:00 como habían acordado, enfundadas en trajes sastre confeccionados a la medida ingresaron al piso que les asignaran ante la mirada de todos los curiosos. Candy lucía un precioso conjunto azul marino de falda recta hasta las rodillas, con una blusa lila, Dan por su parte lucía un conjunto gris oxford de pantalón corto, blusa verde lima, ambas con unas finas zapatillas de la colección de Prada. Ellas saludaron educadamente, los presentes, en cuanto vieron a donde ingresaba cada una se pusieron a tomar las carpetas para depositarlas en los escritorios de quienes serían las directoras de esa área.

Buen día, mi nombre es Rachel Smith y estoy a sus órdenes Dra. Stevenson, estaré coordinando la elección e instalación del mobiliario del hospital y las clínicas.

Gracias Rachel, puedes colocar tu reporte ahí, en unos minutos te indicaré día y hora para la revisión.

Mis compañeros y yo le damos la bienvenida, en lo que podamos apoyar.

Gracias.

Candy recibió a cada responsable de área y luego de revisar la agenda de trabajo les indicó su turno para revisar lo que ya tenían recopilado y darles sus observaciones.

Dan por su parte revisaba lo que el área de tecnología le presentaba para empezar la evaluación y asignar líneas de investigación para obtener lo mejor tanto para los consultorios como para las instalaciones en general.

La mañana pasó rápidamente, al filo de las 12:30 se dirigieron al último piso para ser presentadas con los demás participantes del proyecto, la mayoría inversionistas. Ingresaron en la sala de juntas y un apuesto Albert les dio la bienvenida enfundado en un impecable traje azul marino de finas líneas grises de la línea de Giorgio Armani.

Bienvenidas, ¿qué tal su primer día en la oficina?

Bastante movido, aún debemos organizar la forma de trabajar pero por el momento hemos estado conociendo a los diseñadores y encargados de los diferentes departamentos - comentó Candy satisfecha.

Yo por lo pronto creo que vamos a requerir visitar las instalaciones del fabricante de las camillas de urgencias, no me convencen los materiales que exponen y no me parece un buen proveedor a primera vista. Por lo demás, creo que puedo coordinar las primeras fases de elección - completó Dan no muy conforme con lo que había revisado hasta el momento.

Si, bueno, creo que aun te falta conocer a la pieza importante de esa área Dan, apenas lograron iniciar la semana pasada dos jóvenes recién egresados, será parte de su estadía profesional, por lo que no están familiarizados con los avances en esa área, como te comenté, el ingeniero que será tu compañero de área tuvo problemas para concluir con anticipación la presentación, debido al retiro de los primeros involucrados en el proyecto.

Bien Albert, espero conocerlo pronto.

Perdón, pero creo que ya estamos retrasados para la reunión...

Candy no había concluido de hablar cuando las puertas de la sala se abrieron dejando paso a diferentes personas que fueron ubicados por una joven que les iba indicando sus lugares, al tiempo que les entregaba folders con los temas a discutir en la reunión.

Lamentamos el retraso William, pero nos desviamos un poco con asuntos de última hora - se disculpaba afable un hombre canoso que aparentemente rondaba los 60 años.

No te preocupes Arnold, estamos a tiempo para revisar los pendientes, en cuanto terminen de acomodarse iniciaremos.

Aún falta…

Lamento mucho el retraso - habló un joven entrando aprisa a la oficina, su vista paseó por todos los presentes y sus ojos se abrieron con sorpresa al ver a las dos chicas ubicadas a la izquierda de Albert, ambas le sonrieron, la castaña le guiño un ojo mientras la rubia movía la cabeza con resignación, el joven sonrió ampliamente mientras tomaba su asiento y enviaba un beso volado con su mano a las chicas, ante la mirada de desaprobación de los mayores y la atenta mirada del rubio.

Eso no es nada caballeroso de tu parte Neal - regañó una dama de unos 45 años.

Caballeroso sería no poner atención a este par de bellezas, Mildreth querida, tú también luces encantadora - respondió mientras volvía a guiñar un ojo con coquetería.

Las aludidas sonrieron discretamente mientras fijaban su rostro en el contenido de las carpetas recibidas, en ese momento, unos ojos miel se detuvieron a detallar el perfil de la rubia con detenimiento, sin pasar desapercibido lo natural en que había recibido los coqueteos de Leagan, mientras que Albert llamaba la atención de todos para dar inicio a la junta.

Bien, antes que nada, debo confesar que fueron citados 12:30 porque conozco de antemano lo impuntual que llegan a ser algunos, mis sinceras disculpas a quienes sí tienen disciplina - sonrió Albert dirigiéndose a las jóvenes, quienes asintieron en silencio.

De acuerdo William, vayamos al punto - le apresuró uno de los inversionistas afablemente.

Como bien saben, estamos incursionando en un nuevo rubro de la salud, pero en esta ocasión para dar un poco de lo mucho que hemos recibido, les agradezco a todos por confiar en este proyecto y permítanme hacer las presentaciones correspondientes.

En el área de finanzas tendremos al buen Archibald Cornwell, a quien su conocimiento y dominio del tema lo hace por demás el más calificado - el joven castaño saludó con un asentimiento de cabeza a todos y deteniendo su vista en la chica rubia que le sonrió con amabilidad.

En el área de tecnología contaremos con la Ing. Danielle Granchester, de la mano de Alistear Cornwell, quien lamentablemente llegará hasta el miércoles debido a unos inconvenientes - fue el turno de la chica de saludar con un movimiento de cabeza a los presentes.

En el área de promoción y asistencia social tenemos a Neal Leagan, su trabajo en los últimos desastres en los que se ha visto envuelto nuestro país, aunado a su experiencia consiguiendo patrocinios serán de mucha valía para este proyecto.

Por último, como directora del proyecto y responsable general tenemos a la Dra. Candice Stevenson, quien coordinara con todos y cada uno de los departamentos mencionados, principalmente en lo que concierne al tema de la salud, será ella quien elija al cuerpo médico, apoyada por mi y el Dr. Arthur Cornwell, quien llegará junto con Alistear.

William, no era necesario justificar tanto mi participación, bastaba con decir que además de mi preparación soy la mejor opción y que este bello rostro sin duda alguna atraerá más donaciones de las que esperamos - dijo con falsa arrogancia y nada de humildad Neal.

Los presentes no pudieron contener unas risas, lo que le quitó seriedad a la reunión. Después de eso, la sesión continuó dando las cifras de lo que había sido la primer inversión de las aportaciones recibidas por parte de cada uno de los presentes. A la joven castaña no le pasó desapercibido el escrutinio que hacía el joven Cornwell a su amiga, cruzando su mirada en varias ocasiones con el chico, logrando que él volviera la vista a las cifras que estaban revisando.

La junta concluyó y después de las despedidas correspondientes la sala fue quedando vacía a excepción de unos cuantos.

Ahora sí enana, déjame darte la bienvenida como debe de ser.

Neal no espero confirmación por parte de Dan, quien sintiéndose feliz corrió a fundirse en un abrazo con el moreno, quien le hizo carantoñas y despeinaba su cabello, todo esto bajo la atenta mirada del rubio. Después fue el turno de Candy de recibir el afectuoso y efusivo saludo del chico.

No puedo creer que estés aquí Neal, porque no nos dijiste que habías regresado a Estados Unidos - le reprochó Candy mientras Dan seguía aferrada al brazo del joven.

Muñeca, no puedo informarles de cada paso, además, ni yo sabía cuando volvería, estaba dudando en aceptar el puesto, pero en cuanto supe quien encabeza el equipo no lo pude rechazar - dijo contento abrazando de nuevo a Candy sin soltarse de Dan.

Mhm - carraspeó Albert al verse excluido de la conversación de los jóvenes.

Oh tío querido no seas celoso, también a ti te extrañé - dijo jocoso haciendo que Albert sonriera sin poder evitarlo mientras recibía el abrazo del chico - ¿qué les parece si vamos a comer y nos empezamos a poner al día, ¿qué dicen?.

Si, pero tendrás que darnos unos minutos, debo revisar un par de cosas, ¿te parece si nos vemos a las 2:30? - comentó Dan sonriendo, mientras tomaba sus cosas y salía presurosa sin mirar a nadie, pero con la mirada azul de Albert sobre ella.

¿Qué dices Cornwell, nos acompañas? - preguntó Neal sonriente.

Si claro, los veré a esa hora, pasas por mi oficina para salir - confirmó el castaño.

Ni que fuera tu prometida, te esperamos en la oficina de Candy, andando preciosa, tienes que mostrarme tu guarida - comentaba mientras guiaba de la cintura a la rubia a la salida.

Nos vemos señores, con permiso - Candy se giró en la puerta para despedirse con una sonrisa mientras Neal la apresuraba.

La mirada de Archie y Albert se quedaron por unos momentos viendo por donde habían desaparecido los jóvenes.

Candy y Neal platicaban de lo último que habían hecho desde su último encuentro, la rubia sonreía con cada ocurrencia del chico, ninguno de los dos tocaba temas profundos, cosas banales y cotidianas para retomar el camino de su gran amistad.

¿Cómo conseguiste que la enana te acompañara?

En realidad no estoy muy segura, pero estoy muy contenta de que así haya sido, pero temo por los que tendrán que trabajar con ella - sonrió cómplice la rubia mientras se detenía en la entrada de su oficina y dirigiendo la vista a la de Dan.

Estoy seguro que la odiaran y amarán por partes iguales, ya lo verás - dijo Neal mientras se adentraban por completo en la amplia oficina.

¡Wow! tu oficina me encanta, le falta tu toque pero esta muy bien ubicada, la iluminación y lo vacío de tus estantes no son mi fascinación pero creo que en breve no podré ni caminar por aquí - comentaba risueño mientras se dejaba caer en el sillón.

Disculpa la modestia del lugar pero de haber sabido que su majestad me visitaria hubiese colocado un par de trampas en la entrada para recibirle - respondió con seriedad mientras cruzaba los brazos y se sentaba detrás del escritorio.

¡PAZ! ¡PAZ! - dijo el castaño mientras levantaba las manos al tiempo que ella reía como hacía mucho no lo hacía.

Es bueno ver que sigues siendo el mismo, me alegro mucho de verte, nos abandonaste mucho tiempo.

Lo sé nena, pero yo también tengo demonios en la espalda - suspiró mientras se levantaba para dirigirse al ventanal y observar a la lejanía.

Ella no necesitó más, lo dejo unos minutos para que se serenara, sabía que no tenía las palabras adecuadas y él no las necesitaba, así había sido siempre, él se hacía el fuerte pero no con ellas, luego de un rato se levantó y lo abrazó por la espalda, recargando su cabeza sobre su hombro. Ninguno de los dos se movió y mucho menos se dió cuenta de la mirada que les daban desde una distancia prudente un par de ojos miel y otros celestes…

Gracias por continuar leyendo, no prometo actualizaciones porque al igual que muchas la vida familiar y laboral son mi principal enfoque, pero amo el candy mundo desde siempre y no puedo resistirme.

Este capítulo va dedicado a ustedes lectoras, Lizbeth Haruka, Anahi78, ROS y al invitado que me dedicó una línea, mientras haya una persona dispuesta a leer no abandonaré el fic…

Besitos de tequila, nos leemos en el próximo….