Hola, este es el ultimo capitulo de este fic. Gracias a todos los que leyeron esta historia, a los que dejaron review y los que la marcaron como favoritos. Espero que les guste. Disfruten.

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Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación.

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Capitulo 3: Layla Dragneel.

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Natsu se encontraba llorando sobre la tumba de la mujer que más amó. Murió de la manera mas tranquila que pudo tener, durmiendo junto al Dragón que la amó, sosteniendo a su pequeña hija, sintiendo la calidez de ambos, sintiéndose protegida.

Lucy Heartphilia murió con una sonrisa en los labios.

Desde que había llegado con ellas no se separó ningún instante, siempre estaban juntos, Lucy, Layla, Happy y él. Dormían en la misma habitación, y platicaban todo lo que podían. Trataba de que Lucy sonriera todo el tiempo. Eran felices.

Natsu sentía que su corazón estaba destrozado, el dolor por la perdida de Lucy se sentía como un viento frio, no quería separarse de ese lugar, quería desahogar toda su pena, dejar todas sus lagrimas ahí, morir con ella. Detrás de él se encontraban los espíritus estelares de Lucy, presentado sus respetos ante Natsu, incluso el Rey Espíritu esta ahí, despidiendo a una vieja amiga.

Leo paró a Natsu de sonde se encontraba, y le abrazo, él mejor que nadie conocía ese dolor, él lo había vivido antes y Lucy le ayudo a superarlo. Él quería ayudar a Natsu, pero no sabia como, simplemente lo abrazo tratando de transmitirle algo de tranquilidad.

Happy esta ahí también, llorando en silencio por la que fue su nakama, sufriendo por el dolor de Natsu, cuidando el carrito donde estaba Layla. La pequeña también parecía sentir la ausencia de su madre, no lloraba, solo escurrían pequeñas lágrimas por sus ojitos verdes y se revolvía en su lugar.

Habían enterrado a Lucy junto a sus padres, en el mismo lugar. Todos los espíritus se fueron menos Leo, él se quedó con Natsu. Lo levanto de donde estaba, se había arrodillado ante la tumba de ella, dándole el último adiós, y lo llevo al hospital. Tenían que recoger lo que faltaba.

En la lapida de podía leer la inscripción.

Lucy Heartphilia de Dragneel

Amada amiga, amada esposa y amada madre.

Gran Maga Estelar

Tu estrella nos guiará en el camino.


- ¡Están aquí! – fue lo que Gajeel exclamo al sentir al aroma de Natsu y Leo, pero un mal presentimiento se apoderó de él. Todos estaban a la expectativa con la vista en la entrada, esperando ver de nuevo a Lucy.

El primero en entrar fue Happy, estaba usando sus alas y arrastrando con la cola la maleta que alguna vez perteneció a Lucy. Todos al ver esa maleta sonrieron con felicidad, esperaban con ansias a Lucy, pero la cara de Happy decía otra cosa. Apenas entro al gremio, soltó la maleta y se fue volando hacia Wendy, esta lo abrazo y sintió el aroma a lágrimas y a tierra, el exceed no paraba de llorar y la pequeña lo comprendió. Rompió en un llanto silencioso que a todos dejo sorprendidos; Gajeel también había olido el aroma que traía Happy e instintivamente abrazó a Levi para sorpresa de esta. El Máster estaba bajando las escaleras.

El siguiente en entrar fue Leo, portaba un traje negro y en sus manos traía una caja de madera que contenía las llaves y el látigo de Lucy. Tenia los ojos rojos de tanto que había llorado, parecía que ya no le quedaban más lágrimas. Todos se temían lo peor, el Máster sabía que esto iba a pasar. Silenciosas lágrimas empezaban a asomarse en algunos ojos.

Tenia que ser una cruel broma, era lo que pasaba por las mentes de todos los que habían llegado a la peor de las verdades, no podía ser cierto.

El último en entrar fue Natsu, para sorpresa de todos no portaba su típica ropa azul, llevaba un traje negro, tenia los ojos llenos de lagrimas y cargaba un pequeño bulto envuelto con su bufanda entre sus brazos. Fue cuando todos cayeron en cuenta.

Lucy no iba a volver.

Erza al ver el estado de Natsu corrió a su encuentro, iba a quitarle lo que fuese que abrazaba y lo iba llevar a sentarse, pero no pudo. Apenas llego vio que era eso tan pequeño.

- ¡Un bebé! – susurro con sorpresa viendo a la pequeña que sostenía Natsu.

- Layla – susurro este – nuestra hija.

- Gray – llamó Erza, el aludido se acercó a donde estaban mientras se secaba las lagrimas. Extendió las manos para que Natsu le diera a la bebe y se lo pudiera llevar Gray a sentarse, pero no se movieron, seguían en la puerta. Layla, al sentir los brazos extraños se removió inquieta y empezó a llorar, el llanto inundo todo el salón principal y entre la tristeza de todos surgió la curiosidad. Gray no creía lo que veía, Natsu con un bebé.

- Calma hija – le hablaba Natsu de una manera tan paternal que Erza nunca hubiese imaginado mientras que, con su mano le hacía caricias en su cabecita, un anillo brillaba en su dedo corazón – Es tu tía Erza – y esbozo una pequeña sonrisa, solo para su hija, que inmediatamente se calmo, olió el aroma de una sonrojada Erza y se acurruco en su pecho. La bebé era bonita, se parecía tanto a Lucy, pero tenia los ojos de Natsu, fue cuando a Erza le surgió una duda.

- ¿Es una Dragón Slayer?

- No, una futura maga de espíritus estelares – dijo sin dejar de ver a su pequeña hija.

El gremio entero estuvo de luto por la perdida de Lucy, incluso otros gremios amigos se unieron en la tristeza que les embargaba. Le presentaron sus respetos a Natsu y visitaron la tumba de Lucy. La llenaron con flores y Levi le escribió algo pequeño en un costado del mármol junto con la insignia de Fairy Tail.

Pero era Layla sin duda el centro de atención, era tan pequeña y tan bonita, había obtenido lo mejor de ambos padres. Todos querían abrazarla, todos querían tenerla, pero cuando la pequeña se inquietaba, Natsu simplemente pasaba, tomaba a su hija y la calmaba. Así de simple.

Lisanna quería a la pequeña, siempre supo que ellos se amaban, pero por su egoísmo no permitió que lo concretaran, al menos no ahí, en el gremio. Pero trataría lo mejor que pudiera a hija de Lucy, sentía que era lo menos que podía hacer.

Layla se apego a Levi desde que la cargo por primera vez, la pequeña se encariño con ella, quizás porque el aroma que emanaba era parecido al de su mamá, o porque tenía pegado el aroma de Gajeel que se parecía a su papá. Era un misterio.

Natsu crecía como papá mientras Layla crecía. Había cambiado bastante desde que regresó al gremio. Amaba a su hija, eso era mas que obvio, ya no portaba la bufanda que le regalo Igneel, ahora la usaba para arropar a su pequeña. Y ya no destruía tantas cosas seguidas.

Cuando se iba de misión era básicamente corrido por todas las mujeres del gremio, todas querían estar con la pequeña, pero esta únicamente estaba tranquila con Levi, Erza, Wendy, Mirajanne, Gajeel y el Máster. En definitiva, ella sabia lo que quería. Y la alegría volvió.


Mí amada Lucy:

Nuestra pequeña cada día crece más, es tan inquieta, le gusta andar corriendo por los pasillos del gremio, si la vieras, se parece tanto a ti. Es bonita, inteligente y se lleva bien con Levi, además esta impaciente porque nazca el bebe de Levi y Gajeel, dice que será su hermanito pequeño. Gray y Juvia tuvieron una niña, se parece a ella, le pusieron Ur, por la maestra de Gray. Layla esta emocionada con la niña, le canta canciones que Mira-san le enseña. A pesar de que aun es pequeña, tiene un gran poder mágico, un día encontró la caja con tus llaves y trajo a Plue, Leo le dijo que los espíritus trabajan por contrato, y desde ese día Plue ha venido muy seguido. Leo viene una vez a la semana a ver a Layla, le esta enseñando a controlar su poder mágico para que pueda traer a los espíritus del zodiaco, dice que si sigue así lo hará muy pronto. Como me gustaría que estuvieras aquí y la vieras crecer, tiene el mismo apetito que yo y a veces quema cosas al tocarlas, creo que tendré que enseñarle algo de magia mata dragones. Nuestra hija es tan rara… igual que nosotros.

Te amo Lucy.

Un viento cálido inundó la habitación donde se encontraba escribiendo Natsu, estaba cargado con un aroma algo peculiar - te amo Natsu - fue un susurro que se colo en el viento.