Capítulo 2: Sentimientos.
POV Bella
Al día siguiente me desperté muy confundida, los rayos de sol que se colaban por las cortinas de mi ventana me estaban molestando como nunca pensé que lo harían. Me puse la mano en la frente con la estúpida idea de mermar el dolor que tenía, sentía que prácticamente se me iba a partir la cabeza en dos y eso era poco para explicar lo que realmente me pasaba. Luego de restregarme los ojos con mis manos, me senté al borde de la cama y para empeorar mi situación, un horrible sabor inundó mi boca, poco tiempo después tuve que salir corriendo al baño y expulsar todo el licor que había ingerido la noche anterior – Oh sí, es la hora de pagar por el momento de locura – Se burlaba mi subconsciente mientras yo estaba con la cabeza pegada al inodoro y juraba que nunca más iba a volver a embriagarme como lo había hecho.
Casi que no salgo del baño y cuando al fin lo conseguí, lo primero que se me ocurrió fue ir a la cocina por alguna pastilla que me quitara la resaca tan terrible que sentía. Al llegar, Rosalie estaba de pie esperándome con un vaso de agua y la pastilla que yo estaba buscando.
Fruncí el ceño - No es que me moleste verte, pero ¿Qué haces aquí? – Le pregunté tomando la pastilla y el vaso de agua que me tendía gentilmente.
- Pensé que necesitarías esto, después de todo, nunca te había visto beber y bailar como lo hiciste anoche y sobre todo después de haber visto al sujeto desconocido… A propósito, ahora que estamos solas puedes decirme quién es – Dijo lo último más animada, en un tono ligeramente alto que me hizo tener la impresión de que miles de puntillas se clavaban en mi cerebro.
Me tomé la pastilla e ingerí el agua de un solo sorbo, para luego responderle a Rosalie – Tú lo dijiste, solo es un desconocido y antes de que me preguntes: No, no pasó nada además de lo que les comenté en el club… La verdad no me interesa nada de eso – Respondí apretando fuertemente los ojos producto del dolor de cabeza.
- Tal vez a ti no te interese pero por si no lo notaste, él se la pasó toda la noche mirándote desde el área de las bebidas – Alzó una ceja y sonrió pícaramente.
Me quedé en silencio por unos cuantos segundos y allí comprobé que yo no me había equivocado cuando sentía que alguien me observaba desde lejos, parecía que ese hombre si quería algo conmigo pero bueno, no me preocupé.
- No importa, como ya te dije él es un extraño y probablemente jamás lo volveré a ver – Me encogí de hombros y le di otro sorbo al vaso de agua.
- Bueno, como quieras – Dijo sin darle mucha importancia - Solo venía a decirte que vamos a almorzar y luego todo el día de compras. En la noche tal vez organicemos una pijamada o algo, ya veremos que se nos presenta – Dijo lo último como si me estuviera ocultando algo pero no le pregunté, ya era suficiente con el dolor de cabeza que no se había quitado.
- ¿Almorzar? ¿Qué hora es? – Le pregunté confundida.
Ella soltó una carcajada pequeña – Ya casi van a ser las dos de la tarde, ve a ducharte, tenemos mucho que hacer y no te vayas a excusar diciéndome que tienes mucha tarea, yo estoy en el mismo semestre que tú y sé perfectamente que este fin de semana no tenemos que preocuparnos por trabajos de la universidad – Se puso firme ante mí.
No pude hacer más que lo que ella me decía, era imposible decirle que no a Rosalie Lilian Hale cuando se ponía en esa pose, además no me desagradaba del todo la idea: tenía unos cuantos días para descansar y divertirme, eso era lo que haría a partir de ahora. Rose era mi mejor amiga en todo el sentido de la palabra solo que esta vez me preguntaba porque no estaba con Emmet en este momento, quiero decir, llevaban casi tres meses de novios y no se separaban ni para ir al baño ¿Por qué estaría en mi casa planeando un día de chicas? ¿Por qué precisamente hoy? Le di muchas vueltas al asunto y dejé de pensar mientras el agua caliente se esparcía por todo mi cuerpo haciendo que la resaca se fuera poco a poco, salí del baño y me preparé para el día que me esperaba.
…
El almuerzo estuvo delicioso: Espagueti con champiñones acompañado de un buen vino blanco mientras mi amiga me hacía reír con sus locuras. Las compras fueron mucho más emocionantes porque mi amiga me llevaba casi volando por todo el centro comercial, pensé que iba a quedar vacío una vez que nosotras saliéramos de allí, ya que comprábamos casi todo lo que nos mediamos. En la noche me di una gran sorpresa cuando vi a Rosalie mirándose en el espejo de mi habitación usando uno de los hermosos vestidos que habíamos comprado hoy, fruncí el ceño en cuanto la vi porque según lo que ella me había dicho en la mañana, haríamos una pijamada.
- ¿No se supone que deberías estar con tu pijama? Ya escogí las películas que veremos – Le dije.
- Emmm si, solo que se me ocurrió una mejor idea ¿Qué tal si vamos a cenar y luego hacemos la pijamada? – Su tono de voz sonaba algo nervioso. Eso no me dio muy buena espina.
- Ya preparé las palomitas y compré toda la comida chatarra que sé que no comes solo por mantener tu figura… Esta noche romperás algunas reglas – Puse mis manos en mi cintura en forma de jarra.
- Sigo pensando que es una mejor idea que vayamos a cenar a un restaurante elegante – Se acercó y me hizo un puchero – Por favor, nunca hemos cenado las dos en un restaurante elegante –
Ella sabía que yo no me podía resistir a los pucheros de nadie y esta vez no era la excepción, así que terminé haciendo todo lo que ella me pidió. Me puse un vestido plateado que llegaba hasta el suelo, dejaba uno de mis hombros al descubierto mientras el otro era adornado por una fina tira de arreglos plateados, el vestido se pegaba a mi cuerpo y según Rosalie, también detallaba hasta la más pequeña curva de mi cuerpo, así que era perfecto para la ocasión. A pesar de ser sencillo, el vestido era muy bonito y Rosalie se encargó de peinarme y maquillarme, no sabía porque ella estaba tan nerviosa y mucho menos sabía porque le daba tanta importancia a la cena, después de todo, solo era una salida entre amigas.
Cuando terminamos de alistarnos nos fuimos al restaurante y francamente quedé con la boca abierta en cuanto lo vi, parecía el de una película en donde los novios van a pedir matrimonio o algo por el estilo. Estaba perfectamente iluminado por elegantes candelabros que colgaban del techo, los pisos parecían ser los más finos de la ciudad y ni qué decir de las paredes en las que primaban cuadros con pinturas clásicas y colores elegantes como el dorado y el blanco, en cada mesa había un jarrón con flores, servilletas, platos y cubiertos predispuestos, sin mencionar las copas para el vino y el agua. El sitio era tan lujoso que temía que me sacaran de allí por no estar a la altura.
Mientras yo estaba aturdida sin poder creer lo que mis ojos estaban viendo, Rosalie le decía al hombre que estaba en la entrada que teníamos una reservación a nombre de Emmet McCarthy y en ese momento todo lo vi rojo, otra vez me había engañado y era otro de sus planes para emparejarme con Jasper, de eso no me quedaba ninguna duda. El hombre revisó la lista que tenía frente a él y confirmó la reservación, en seguida nos guió hacía un lugar exclusivo que estaba apartado de las demás mesas y parecía ser una zona privada, algo muy típico en Emmet era que siempre se le veía en sitios VIP.
En la mesa nos esperaban Emmet y Jasper vestidos muy elegantes, acorde al lugar en el que nos encontrábamos. Miré a Rosalie y luego a Emmet, dedicándoles una mirada asesina a ambos – Es increíble que me hagan citas a ciegas -. En el instante que dejé de verlos como si quisiera ahorcarlos, me di cuenta de que Jasper me dedicaba una mirada deslumbrante acompañada de una sonrisa tímida, mientras se ponía de pie y me tendía una mano en forma de saludo, retiró la silla que estaba al lado de él para que yo pudiera sentarme.
- Estás hermosa esta noche – Me susurró tímidamente. Rosalie y Emmet sonrieron complacidos y yo… bueno, yo estaba más roja que un tomate, no me acostumbraba a los halagos por parte de Jasper.
El mesero nos pasó la carta a cada uno para que ordenáramos, todo se veía demasiado elegante, yo no sabía que escoger y para empeorar mi suerte, Rosalie estaba en su burbuja habitual con Emmet y yo no podía romperla simplemente para que me asesorara sobre comida, así que volví mi vista a la carta.
Seguramente Jasper notó mi estado de confusión, pareciera que él tuviera dones o yo estuviera perdiendo mi habilidad para actuar. Él se acercó a mí – ¿No sabes qué ordenar?-
Sonreí para que no se me notara la tensión que sentía al tenerlo tan cerca - ¿Soy tan obvia? – Arqueé una ceja.
- Bueno, solo asumí que no sabías, porque en los últimos minutos miras a Rosalie, luego miras la carta y luego otra vez a Rosalie, como si le estuvieras pidiendo silenciosamente que termine su conversación Emmet y te ayude a elegir la comida – Él sonrió.
- Entonces eres muy observador. La verdad, todo parece muy elegante y tengo miedo de pedir algo que no me guste –
- ¿Qué tal si te ayudo?- Me preguntó y asentí aliviada – Veamos – Dijo pensativamente mirando la carta - ¿Prefieres la carne de res, de pollo, de cerdo o pescado?-
- Mmmm, yo creo que estaría bien la carne de res –
- Bueno, tienes varias opciones como, carne en salsa de setas, bistec de res al chile, estofado de res, churrasco a la parrilla, filete de res en salsa roquefort…-
Lo interrumpí cuando me pareció que la lista de platos era interminable - ¿Por qué no me aconsejas algún plato que te guste? – Él me miró con una ceja arqueada y yo seguí hablando – Confío en tu buen juicio para elegir la comida – Sonreí.
Él se lo pensó por un momento – A mí parecer, el filete de res en salsa roquefort es delicioso y de hecho lo iba a ordenar esta noche –
- Bueno, entonces que sean dos- Dije cerrando la carta.
Llegó el mesero en el momento oportuno. En medio de sus arrumacos, Rosalie y Emmet también habían decidido lo que querían comer y los meseros no se demoraron mucho en traer nuestro pedido listo... Jasper tenía razón y el filete estaba delicioso, nunca pude imaginar que la comida fuera tan deliciosa hasta que probé aquel platillo que habían traído para mí. Rose y Emmet sonrieron cuando vieron que yo le estaba agradeciendo a Jasper por ayudarme a elegir, después de eso intercambiamos algunas sonrisas… Definitivamente esos dos estaban logrando con su cometido, pero yo no podía dejar que eso pasara, yo no me podía permitir estar en una relación sentimental por lo menos hasta que dejara de trabajar para el FBI; ya me estaba exponiendo demasiado al salir con Rosalie y Emmet, como para que ahora quisieran que yo me pusiera de novia con Jasper. No solo me preocupaba mi seguridad sino la de ellos: Los criminales con los que yo trataba, generalmente eran muy peligrosos y podrían hacerle daño a ellos, yo no podía permitirlo y cuando recordé esto, dejé de sonreír y me limité simplemente a ser cortés, sin participar abiertamente en la conversación…
Terminamos de comer, la charla la hicieron Jasper, Emmet y Rosalie, yo simplemente asentía o negaba con la cabeza cuando me preguntaban algo; a pesar de que mis dos amigos notaron mi actitud extraña, no me preguntaron nada en frente de Jasper lo cual agradecí mentalmente.
Emmet y Jasper pagaron por la cena mientras Rose y yo fuimos al tocador. Si Rosalie no me había preguntado nada durante la cena, yo sabía que estando solas en el tocador lo haría y no me equivoqué: A penas entramos empezó a acorralarme con preguntas como la razón de que no me diera una oportunidad con Jasper si todos sabíamos que ambos nos gustábamos, pero yo no le podía responder eso sin revelar mi secreto, no podía revelar mi verdadera identidad como espía del FBI.
Al final logré salir del tocador sin revelarle nada importante a Rose, además logré que ella no me preguntara más cosas y cuando por fin creí que me había liberado de los problemas al menos por esta noche, Jasper se ofreció a llevarme a casa en su auto y yo simplemente no me pude negar a esa sonrisa y el tono tímido-galante que había utilizado para convencerme… No es que me molestara la presencia de Jasper ni mucho menos, él era un chico excepcional y único, solo que ya era bastante peligroso que yo estuviera con Rosalie y Emmet, no quería que también le hicieran algo a Jasper solo por tener algo que ver conmigo.
En cuanto llegamos al parqueadero, Emmet y Rosalie se despidieron y me dejaron sola con Jasper. Ambos caminamos hacía su auto, hablando de la buena relación que había entre mi dos mejores amigos, sin mencionar que me preguntó cómo se habían conocido y le respondí con la verdad: El encuentro entre ellos dos había sido como de una película porque se conocieron una noche que Rosalie salía tarde de mi casa y estuvieron a punto de violarla si no fuera porque Emmet apareció y les dio una paliza a los sujetos que intentaron hacerle daño; desde ese momento, ambos supieron que debían estar juntos y se hicieron novios a la semana siguiente de haberse conocido.
Jasper sonrió cuando terminó de escuchar la historia, tomó mi mano derecha que estaba sobre el capó de su auto con extrema suavidad y dulzura, tanto que sentí que me desmayaría de la emoción en ese mismo instante, mi corazón latía de manera desenfrenada y el calor se agolpó de inmediato en mis mejillas. Bajé mi cara para que él no notara el sonrojo y además hice que uno de los mechones de mi cabello cubriera mis mejillas. No era consciente de que mi mano todavía estaba unida con la de él hasta que alguien tocó mi brazo izquierdo e hizo que me volteara al mismo tiempo que yo soltaba (inconscientemente) la mano de Jasper. Con ese sencillo toque en mi hombro sentí que miles de terminaciones nerviosas revivían en mi cuerpo una extraña pero agradable corriente y ésta empezaba a distribuirse, al mismo tiempo que experimentaba una extrema felicidad por el solo hecho de que esto que me sucedía se mantuviera presente y olvidé que estaba al lado de Jasper.
Al darme cuenta del hombre que estaba detrás de mí quedé petrificada – Ahora puedes desmayarte – Se burlaba mi consciencia y mi cerebro parecía estar confabulado con ella porque no generaba ninguna respuesta en mi abrumado cuerpo. Ahí estaba aquel tipo con el que me había topado la noche anterior en el club; Él sonreía con su blanca dentadura como si se hubiera encontrado un diamante, su mirada penetrante y absolutamente hermosa hacía que yo no pudiera pensar claramente lo que debía hacer a continuación.
El extraño seguía con su mano puesta en mi brazo – No esperaba encontrarte aquí – Dijo con voz cautivante.
- Yo tampoco – Contesté tratando de que él no notara que me temblaban hasta las uñas por el solo toque que permanecía constante en mi brazo.
- Es una coincidencia bastante agradable… ¿Quieres ir a cenar? – Me preguntó mientras una hermosa sonrisa torcida se desplegaba de su rostro. Además de que alejó su mano de mi brazo para luego tendérmela.
Me sonrojé más (si eso se podía) y estaba a punto de negarme hasta que Jasper, quien había permanecido en silencio detrás de mí, se adelantó y le puso la cara al extraño – Ya cenamos – Dijo con voz seria y potente, algo que me sorprendió de él porque nunca le había escuchado ese tono.
El extraño levantó sus cejas de manera sorprendida – Oh bueno, entonces podemos ir a tomar algo – Intentó de nuevo.
Esta vez fui yo quien le respondió – No, ya es demasiado tarde. Pero agradezco tu invitación… Tal vez en otra oportunidad – Sonreí cortésmente.
- Espero verte de nuevo… pronto – Tomó mi mano y la besó con delicadeza.
Me sonrojé anticipadamente al sentir su mirada clavada en la mía, esos ojos color verde esmeralda me transportaban a un lugar increíblemente mágico lleno de vida y paz, donde sentía que podía ser yo misma sin el temor de ser juzgada por alguien - ¿Cómo era posible que me sintiera así solo con ver los ojos de un desconocido? – No sabía lo que me pasaba, solo me concentré en la mirada que tenía delante de mí y me olvidé de que él y yo estábamos en el estacionamiento de un importante restaurante, en compañía de Jasper.
Cuando recobré el sentido (con mucho esfuerzo) retiré mi mano y dirigí la mirada hacía el auto de Jasper. Este último se puso a mi lado y me tendió mi abrigo – Debemos irnos – Me dijo con la voz seria que había empleado antes.
Yo bajé la cabeza y luego miré a Jasper – Claro – seguido miré al extraño, tratando de que no fuera por mucho tiempo o me quedaría embelesada con su mirada – Hasta luego – Dije de la forma más educada posible.
Solo vi que él asentía porque seguido de mi despedida, Jasper tomó mi brazo con delicadeza y me guió hasta el puesto del copiloto, donde abrió la puerta del auto con mucha caballerosidad. Me senté dejando salir un suspiro y luego Jasper llegó a mi lado; me dio la impresión de que había pasado algo mientras él entraba al auto porque estaba notablemente tenso.
Él estaba conduciendo a toda velocidad, incluso dudaba que estuviera permitido conducir con esa rapidez en Washington. Yo de por sí era una persona nerviosa y temía que en algún momento nos pasara algo, me agarré del asiento, enterrando mis uñas en el mismo. Un tiempo después Jasper notó mi estado de tensión y disminuyó un poco a la velocidad, cosa que yo agradecí en el alma… El camino estuvo silencioso desde que nos subimos al auto hasta que estuvimos a unas calles de llegar a mi casa y él, por fin rompió el silencio.
- Así que… Parece que conocías bien al sujeto del restaurante – Dijo tratando de que su tono sonara desinteresado pero no lo logró, porque más bien sonó como si estuviera enfadado.
Me encogí de hombros – No en realidad, fue él con el que me topé en el club y la verdad pensé que no lo volvería a ver – Le resté importancia – Por eso me sorprendí tanto cuando lo vi –
- Oh, ya entiendo – Murmuró y luego se quedó pensativo, afianzó sus manos al volante y parecía estar nervioso – Bella, yo… me preguntaba… si… bueno… ¿Te gustan las películas? – Yo fruncí el ceño y él volvió a mirarme rápidamente – Claro, soy un torpe ¿A quién no le gustan las películas? – Se preguntó a sí mismo en voz alta. Quitó una mano del volante y la puso sobre mi mano izquierda – Quería invitarte a ver una película, si tú quieres, claro – Dijo nervioso sin quitar los ojos de la carretera.
Sonreí, me gustaba mucho conocer a un chico tan tímido como Jasper: La mayoría de hombres con los que había salido eran prepotentes y daban por hecho que cualquier mujer aceptaría cualquier propuesta que se les ocurriera por la mente. Pero Jasper era un caso distinto, me pareció tan tierna la forma en la que me invitó, no tenía por qué negarme.
- Claro, será divertido – Contesté con una sonrisa.
Él pareció saltar de su asiento, sus ojos azules brillaban y una enorme sonrisa se formó en su rostro – Excelente ¿Te parece si paso por ti este viernes en la noche?-
Y así fue como acepté tener una cita con Jasper Withlock, aquel caballero tierno que me habían presentado mis mejores amigos. Él aparcó el auto en frente de mi casa y salió para abrirme la puerta como todo el caballero que era; le sonreí tímidamente y acepté la mano que él me brindaba para ayudarme a bajar. En cuanto fijé mi vista en la puerta de mi casa, me encontré con mi padre quien miraba de forma asesina a Jasper y a pesar de que este último era algo tímido, no tenía nada de cobarde y caminó conmigo hasta dejarme en la puerta a pesar de la mirada intimidante de Charlie.
Charlie estaba que echaba humo por las orejas literalmente y se quedó mirando de arriba abajo a Jasper - ¿Tienen idea de la hora que es? –Nos preguntó furioso.
Yo bajé la cabeza – No había visto la hora, lo siento – Me disculpé.
- Isabella Swan, te dejé una nota diciéndote que necesitaba hablar contigo de algo sumamente importante y tú llegas a mitad de la noche con un desconocido – Me regañó.
De nuevo bajé la cabeza, aceptando el sermón que me merecía porque había sido un completo descuido de mi parte salir y no mirar la hora en toda la noche. Charlie tenía razón, él siempre se preocupaba demasiado por mí y yo debía haberle llamado para avisarle que me demoraría en llegar, no tenía ninguna excusa… Sorprendiéndome de nuevo, Jasper se puso a mi lado y habló con voz seria.
- No es culpa de Bella que llegáramos a esta hora, estábamos cenando con Rosalie y Emmet, creo que se nos pasó el tiempo – Mi padre arqueó una ceja mostrando sorpresa. Jasper se acercó hacía él – Y tiene toda la razón, soy un maleducado al no presentarme ante usted como se debe. Mi nombre es Jasper Withlock- Le tendió la mano con mucha formalidad.
- Mucho gusto, yo soy Charles Dwyer… Lamento haber sido tan duro pero estaba muy preocupado y no sabía qué clase de chico eras, sin contar la hora que es…-
Jasper interrumpió a mi padre de forma abrupta – No se preocupe señor Dwyer, entiendo perfectamente lo que me está diciendo y cualquiera en su posición pensaría lo mismo-
- Agradezco tu comprensión y deja a un lado los formalismos, llámame Charlie – Sonrió.
- Claro… Bueno, como tú lo dijiste, ya es muy tarde y debo ir a mi casa; Fue un placer conocerte, Charlie – Miró a mi padre, luego se acercó a mí y dejó un beso en mi mejilla – Nos vemos después, Bella – Dijo tímidamente, también noté el mismo sonrojo que yo tenía ahora mismo en mis mejillas mientras mi padre tosía para disimular su sonrisa.
Jasper subió a su auto, mi padre y yo nos quedamos mirándolo hasta que lo perdimos de vista. Entramos a la casa sin decir ni una sola palabra.
Esta noche había sido tan extraña y al mismo tiempo tan emocionante; me sonrojé como nunca antes lo había hecho y había sentido diferentes tipos de atracción por dos hombres completamente diferentes, no podía negar que me sentía extrañamente feliz pero la cabeza me daba vueltas y no entendía porque estaba sintiendo todo esto que nunca antes me había ocurrido. Ellos eran prácticamente extraños para mí y aunque había cruzado más palabras con Jasper que con el desconocido, eso no quitaba que a ambos los conocía desde el día anterior y eran diferentes… a pesar de que los dos eran guapos hasta en eso eran diferentes, cada uno era especial en su esencia: Jasper parecía el típico caballero de armadura brillante que aparecía en los cuentos de hadas, en cambio el desconocido… bueno, él era algo así como un príncipe moderno que deleitaba a cualquier mujer con solo mirarla.
Me dejé caer en el sofá de la sala alargando un suspiro, al mismo tiempo estaba consciente de que quería volver a ver esas hermosas esmeraldas verdes, quería volver a oír esa aterciopelada voz y más que nada deseaba volver a sentir ese suave contacto. Esto sí que era extraño, ni siquiera sabía el nombre del tipo que me había abordado pero no dejaba de pensar en él y cada vez que lo hacía me sentía en una nube, con miles de mariposas revoloteando inquietas en mi estómago. Simplemente no podía perder el control de la forma en la que lo estaba haciendo, no sabía nada de aquel hombre y sin embargo deseaba saber hasta el más íntimo secreto que él escondía - ¿Era eso algo normal?- Le pregunté a mi subconsciente quien pareció hacer oídos sordos a mi pregunta porque no me arrojó ninguna respuesta que yo pudiera clasificar como "útil".
Por otra parte estaba Jasper, todavía no entendía muy bien porque razón había aceptado salir con él, lo que sí tenía perfectamente claro era que me sentía muy bien estando en su compañía porque a pesar de que solo llevábamos unos cuantos días de conocidos, él me inspiraba confianza y era muy fácil hablar con él, en lo poco que le había contado sobre mí él me entendía como nadie lo hacía (ni siquiera Rosalie), me gustaba mucho su personalidad tímida y sincera… Después de analizar mentalmente todas las características especiales que tenía Jasper, me di cuenta de la razón por la que había aceptado la cita y era que simplemente lo quería tener junto a mí porque me daba paz, quería agregarlo al grupo de mis amigos y convertirlo en mi único confidente hombre.
- ¿Soy yo o ese muchacho te atrae? – Abruptamente Charlie me sacó de mis pensamientos y se sentó a mi lado.
- Eh, no ¿Por qué preguntas? – Traté de hacerme la desentendida. Si bien mi papá y yo no conversábamos sobre estos temas era porque nunca se me había dado la oportunidad de que me "atrajera" alguien, así que no sabía cómo lo iba a tomar él.
- Bueno, hemos estado aquí durante tres minutos y tú no has dicho nada, solo has abierto la boca diez veces para suspirar como si estuvieras enamorada y… Tal vez sea viejo pero recuerdo un poco las actitudes que alguien toma cuando eso le pasa… Después de todo, yo lo viví con tu madre – Sonrió.
Yo me quedé en silencio, solo pensando en las palabras de Charlie… Yo no podía estar enamorada. En este momento pensaba en dos hombres completamente distintos, tal vez si me sentía atraída por la belleza física de cada uno pero ¿enamorada? ¿Cómo podría estar enamorada de ellos? El amor era un sentimiento muy grande y peligroso, por lo que había escuchado te hacía sentir que estabas en las nubes y también te hacía completamente feliz cuando la persona a la que amabas estaba a tu lado, yo lo veía casi a diario con Emmet y Rosalie; lo malo era que con tan solo un error, te convertía en un suicida porque la vida perdía sentido si no estabas al lado de tu ser amado, sin mencionar que te volvía vulnerable porque cualquier cosa que le sucediera a él, tú la sentías como si te la hicieran a ti… Yo, por lo menos no era una experta en el tema, como dije antes, nunca me había enamorado en toda mi vida y esas ideas las había obtenido de novelas románticas que me encantaban y que casi siempre se caracterizaban por ser dramáticas o trágicas… Si todo lo que yo leía era cierto, no me quería enamorar, no estaba dispuesta a aceptar la idea de sufrir y haría cualquier cosa para evitarlo.
- Ese chico… Jasper – Dijo recordando su nombre mientras servía dos tazas de café y de paso me sacaba de mis pensamientos (nuevamente). Alcé mi mirada para prestar mi total atención a su explicación de la primera impresión que le había causado mi nuevo amigo. Él sonrió – Parece un buen muchacho, solo que no estoy muy seguro de que andes mucho tiempo con él –
Fruncí el ceño - ¿Por qué? –
- Sabes que nuestro trabajo no nos permite tener muchos amigos: Los estaríamos arriesgando a que les suceda algo grave y "Jasper", como te dije, parece un buen muchacho – Bajé la cabeza pero al instante él la levantó suavemente con su dedo índice –No quiero que te sientas mal, pero ya es suficiente que andes con Rosalie y Emmet como para que ahora estés con Jasper… Te pido que entiendas lo que te digo – Susurró lo último al ver que una lágrima brotaba de mi ojo.
- Ya lo sé papá y pienso en eso cada día… Me siento mal por poner a mis amigos en riesgo… A veces pienso que soy una persona egoísta porque no los alejo para protegerlos sino que permanezco a su lado porque necesito su compañía, solo estoy pensado en mí y no en el daño que les puedan causar – Lloré esta vez con más ganas y mentalmente, maldije el día en el que había aceptado ser una de las espías del FBI.
- Shhhh – Charlie pasó su dedo por mis labios y me abrazó para tranquilizarme – Eso no es culpa tuya, no debes sentirte egoísta porque todos necesitamos compañía: El hecho de que unas personas sean más solitarias que otras no significa que no necesiten desahogarse de vez en cuando. Sabes que siempre te apoyo en todo y esto no va a ser la excepción, si quieres agregar un amigo más a tu lista, está bien pero procura que esa relación no sea nada más que una amistad, por lo menos hasta que tomes la decisión definitiva de renunciar al FBI – Me sonrió para tranquilizarme.
Yo le devolví la sonrisa, en agradecimiento por el consejo que me había dado, por lo menos ya no me sentía tan mal como antes y me gustaba mucho desahogarme con mi papá; él, de una u otra forma, siempre sabía que decirme. Limpié las últimas lágrimas secas que estaban esparcidas por mis mejillas y tomé la taza de café que Charlie me estaba tendiendo.
- Dijiste que tenías algo importante que decirme ¿Qué era? – Le pregunté sin rodeos y dejando atrás el tema anterior.
Él tomó un sorbo de su café – Bueno, se trata de la nueva misión que tienes… Parece que es alguien muy peligroso y puede herirte. No quiero que te haga daño, así que decidí preguntarte si querías seguir con esto… No resistiría que algo te pasara – Bajo la cabeza.
- Charlie, yo ya he estado en varios casos peligrosos y todo resulta bien: los criminales terminan en la cárcel, como tiene que ser… Estoy segura de que puedo hacer bien mi trabajo y podré cumplir con mi nueva misión. No tienes que preocuparte por nada – Puse una mano en su hombro para tranquilizarlo y le sonreí.
Pareció que funcionó mi técnica y mi padre se tranquilizó. Nos quedamos un tiempo más en la sala, tan solo hablando de su día en el trabajo, aunque no fue por mucho tiempo ya que yo estaba muy cansada y él lo notó, así que ambos nos fuimos directo hasta nuestra respectiva habitación.
…
El domingo se pasó extremadamente rápido, Rosalie y yo fuimos a un spa, luego de compras y por último fuimos a cine. Por extraño que parezca, en ninguna de esas situaciones me encontré con Jasper y debo admitir que si tenía la esperanza de que Rosalie hiciera de las suyas comprometiéndome con otra cita a ciegas, pero afortunadamente no fue así y solo fue un día de chicas como ella lo había asegurado desde el principio. Claro que eso no evitó que mi mejor amiga me acosara con preguntas sobre la relación que llevábamos él y yo; no había mucho que decir, él y yo nos conocíamos hace poco tiempo y aunque sentía atracción, no había pasado nada en concluso como para que me arrojara a sus brazos. Rosalie, por su parte estaba muy emocionada porque, según ella, Jasper era el único chico que yo no había rechazado "brutalmente" y tal vez, eso era una señal de que entre nosotros dos iba a pasar algo importante.
La semana se pasó tan rápido como el fin de semana, ya era jueves y no importaba mucho el hecho de que los días estuvieran pasando como si fueran segundos, lo que realmente importaba era que teníamos tanto trabajo para esta semana que apenas podíamos comer y dormir. Vi a Emmet recogiendo a Rosalie para ir a cenar y a Jasper lo vi un par de veces entre clases y me invitó a almorzar en la universidad el martes, comimos juntos entre juegos y risas, por no mencionar que logró quitar un poco el estrés que yo llevaba. Al final no se le olvidó recordarme nuestra cita para ir a cine, él parecía emocionado como si no se creyera que yo había aceptado su invitación y la verdad era que yo también estaba emocionada por ir a cine con él, estaba contando los minutos para pasar mi tiempo con él y me parecía cada vez más difícil concentrarme en mis estudios.
Bueno, a parte de mi cita con Jasper había otra cosa que tenía mi mente bastante ocupada, trataba de negárselo a Emmet incluso a Rosalie pero sabía que yo no podía negármelo a mí misma: Yo seguía pensando en aquel hombre de ojos color esmeralda, cabello cobrizo, sonrisa torcida y voz aterciopelada; Pensaba en todo lo que había pasado desde la noche que lo vi por primera vez, esos extraños toques eléctricos que me hacían ir al cielo y volver, en cómo su sonrisa hacía que mi corazón palpitara miles de veces por segundo, en cómo su mirada penetrante se clavaba en la mía y hacía que yo me quedara sin aliento como si eso tuviera una conexión directa con mis pulmones y… luego de todas esas sensaciones, yo caí en la cuenta de que no me explicaba porque era tan feliz sin saber la respuesta a, ni siquiera de la mitad de las preguntas que tenía en mi mente pero con solo verlo se desaparecían instantáneamente mis dudas y mi cuerpo solo me gritaba que me acercara y descubriera, que lo explorara como si él fuera un territorio no reconocido lleno de grandes y fabulosas sorpresas que esperaban por ser descubiertas… por mí.
Salí de mi última clase, hoy tendría que irme en taxi a casa puesto que Emmet y Rosalie tendrían una cita y se habían ido antes, además yo era "neurótica" (como me describía Rosalie) con el tema de los exámenes y quería llegar a casa temprano para preparar el que tenía al día siguiente. Suspiré forzosamente mientras me sentaba en una banca al frente de la calle, esperando a que pasara un taxi desocupado. Estaba muy cansada y solo quería una taza de café para renovar mis energías, no me apetecía mucho ir en taxi pero no tenía otra opción. Luego de cinco minutos y quince bostezos yo seguía en el mismo lugar que antes, sin conseguir un taxi, hasta que pasó ante mí un auto que me resultó bastante familiar. Achiqué mis ojos y luego los restregué con ambas manos pensando que mi mente ya me estaba empezando a jugar bromas pesadas pero no era así.
- ¿Necesita que la lleve a algún lugar, señorita?- Jasper se bajó de su auto y me dedicó una impresionante sonrisa.
Yo sonreí - ¿Cómo sabías que estaba aquí?... ¿Me estás siguiendo?- Le pregunté a modo de broma, con una ceja arqueada pero parecía que él no lo tomó como una broma porque se tensó y se puso demasiado nervioso.
- No, no… En serio, yo no te estaba siguiendo. A penas salí de la universidad y te reconocí por tu mochila y esa playera… la usabas el día en el que nos conocimos – Sonrió tontamente y volvió a su nerviosismo - Eso es todo, lo juro… Yo jamás podría invadir tu privacidad de ese modo tan denigrante – Dijo negando varias veces con las manos.
- Ya, tranquilo. Está bien, solo era una broma – Me reí.
Él me devolvió la sonrisa - Bien, entonces ¿Quieres que te lleve? -
Yo asentí con una sonrisa tímida y él me abrió la puerta de su auto para que yo me acomodara. Durante el camino, él me empezó a comentar acerca del nuevo trabajo que había obtenido como practicante de abogado, eso era algo muy bueno para él ya que le faltaba poco menos de dos años para poder obtener su título, además de que se notaba muy emocionado cada vez que lo mencionaba y para ser sincera, yo también estaba feliz por él. Desde que conocí a Jasper, él se interesaba por mí, por mis estudios, por mi seguridad y me cuidaba de todas las maneras posibles; hablábamos por teléfono cuando podíamos y me daba mi espacio cuando yo lo necesitaba.
Mi casa quedaba algo retirada de la universidad, así que mi amigo y yo tuvimos tiempo de sobra para hablar; una vez terminamos de charlar acerca de su magnífico trabajo y lo bien que iban sus estudios, seguimos hablando de mis estudios y que pronto se vendría la semana de parciales finales. De repente, no sé cómo sucedió pero terminamos hablando de mi vida sentimental… Algo prácticamente ilógico porque yo no tenía vida sentimental o al menos, la Bella que estudiaba periodismo no tenía vida sentimental, la Isabella que trabajaba como agente del FBI si tenía un amplio repertorio en su vida sentimental pero eso último no se lo podía mencionar. En cuanto Jasper comenzó con ese tipo de preguntas inofensivas yo me puse pálida y quedé petrificada sin saber que responderle.
- Entonces ¿Has tenido muchos novios en tu vida? – Dijo en tono tímido con una ligera sonrisa en sus labios, claro sin dejar de ver el camino. Me sorprendió mucho esa pregunta. Me tensé en mi lugar y aclaré mi garganta, tratando de encontrar mi voz. Lo cierto era que no tenía una respuesta preparada y él lo notó – Olvida lo que te pregunté y disculpa si fui un poco entrometido –
Di gracias al cielo por cómo se había comportado, de alguna manera me sentía menos tensa y le respondí – No, no te preocupes… Es solo que nadie me había preguntado eso antes y me tomaste desprevenida… Yo diría que no soy el tipo de chica que se jacta de tener muchas relaciones sentimentales – Dije un poco desilusionada mientras bajaba la cabeza. Era obvio que estaba describiendo a "Bella, la estudiante de periodismo".
- No tienes por qué bajar la cabeza… Lo que tú acabas de decir, habla muy bien de una dama – Sonrió.
- Bueno, no estoy segura de que sea una dama… Yo me describiría como un ratón de biblioteca – Contesté pensativa – Por eso Emmet y Rosalie han tratado de emparejarme con sus amigos desde hace uno o dos años. La verdad eso me molesta muchísimo porque con eso solo me demuestran que no me creen capaz de conseguir a alguien que me quiera por mí misma – Dije eso último sin pensarlo y una vez entré en consciencia, me sorprendí de la confianza que tenía para hablar con la persona que tenía a mi lado.
- Claro que puedes conseguir a una persona que te merezca. Eres linda, inteligente, graciosa y cualquier hombre estaría loco si no se enamora de ti – Comentó él. Yo me sonrojé furiosamente y él sonrió tímidamente unos segundos después al darse cuenta de lo que había dicho.
- ¿De verdad piensas eso?- Pregunté, todavía apenada y mi rostro me delataba al cien ya que parecía un semáforo en rojo.
Él sonrió – Claro, yo no soy el único que piensa eso… Sino también Rosalie y Emmet, solo que ellos quieren lo mejor para ti y por eso no quieren verte sola –
- Sí, creo que he sido un poco injusta con ellos – Comenté pensativa – He rechazado y ahuyentado a todos los chicos que me presentan, pero tengo mis motivos: algunos me hacen querer vomitar y otros parecen garrapatas pegados todo el tiempo a mí – Dije para hacerlo reír.
Él soltó una carcajada - ¿Yo parezco una garrapata? – Preguntó en tono dulce y angelical, casi me lo creo de no ser porque soltó una pequeña risita que dañó su actuación.
Yo empecé a reír histéricamente y el auto se llenó de risas por parte de ambos – Tu – Solté una risa – Tu eres peor que una garrapata, pero eres agradable y me llevas a casa – Le respondí como si no me importara mucho, él también sonrió pero se quedó pensativo, como si no le hubiera convencido algo de lo que yo había dicho – Ya en serio, tú eres muy diferente a los demás y estás tratando primero de ser mi amigo… Ese es un gran punto a tu favor. Sin contar que no eres tan acosador como los demás… Me agradas –
- Tú también me agradas ¿Sabes?... No estaba muy seguro cuando Emmet me dijo que quería presentarme a una de sus amigas. Yo odio todo el tema de las citas a ciegas pero él me convenció, tenía razón en el hecho de que yo ya llevaba mucho tiempo solo y con conocerte no perdía nada… No era como si nos hiciéramos novios de una vez… Yo solo estaba buscando una amiga porque no creo tener espacio para una vida sentimental… o eso pensaba hasta que te vi… – Sonrió pensativo.
Ese comentario me tomó en verdad desprevenida, mucho más que el anterior y con esto solo me convencía de que Jasper era una cajita de sorpresas; por supuesto parecía tímido cada instante que charlábamos sobre nuestras vidas personales pero sus pensamientos o preguntas no eran nada tímidos, Jasper se estaba convirtiendo en mi amigo y no quería que nada de eso cambiara de forma rápida porque apenas nos conocíamos de una semana… Cuando menos lo noté, Jasper ya había aparcado el auto frente a mi casa y me estaba tendiendo la mano gentilmente para que yo saliera. Me dejó en frente de la puerta y se despidió de mí como siempre, con un tierno beso en la mejilla, no sin antes recordarme por enésima vez que teníamos una cita para ir a cine.
Entré a mi casa dando un largo suspiro y dejé mi maleta sobre el sofá, no podía creer que me estuviera pasando esto a mí. Mi parte sentimental absorbía toda mi parte racional y no podía pensar correctamente: Era obvio que yo me estaba emocionando demasiado con Jasper, incluso para tratarse de un amigo pero tampoco podía evitarlo, así que lo pensé muy bien y decidí que lo mejor era cortar todo hasta aquí, mañana iría a la cita con él para no decepcionarlo pero trataría de verlo lo menos que me fuera posible manteniendo los estándares de discreción, no quería que se formara un escándalo por esto como bien dijo Jasper "Yo solo quería un amigo".
Estaba en la cocina sirviéndome una taza de café para la eterna noche que me esperaba, no pensaba parar de estudiar y mucho menos si sabía que lo último que haría era eso, si tenía a dos hombres ocupando mi mente y mi atención; lo hacían a tal grado que yo no me había dado cuenta en que momento llegó Charlie y se sentó cerca de la pequeña mesita de dos puestos que teníamos frente a la ventana.
- ¿Cómo te fue hoy? – Me preguntó en tono de saludo.
- Bien, solo que tengo que estudiar para un examen de mañana y no creo que pueda dormir esta noche… ¿Quieres una taza de café? – Pregunté con una sonrisa a lo que él negó silenciosamente. Me senté al frente de él porque quería charlar, hace tiempo que no hablábamos - ¿Y a ti cómo te fue en el trabajo? – Le di un sorbo a mi café.
- Bien, no hay nada nuevo que reportar… Bueno excepto por lo de tu misión – Yo fruncí el ceño sin entender de lo que me estaba hablando y él continuó – Supongo que ya sabes que mañana, cerca de las siete de la tarde, conocerás a tu víctima – Dijo como si fuera algo obvio.
Yo me atasqué con el café que estaba bebiendo – No lo sabía, no me habías dicho nada… Mañana no puedo y menos a esa hora… Lo siento, pero no puedo ir – Me puse una mano en la frente y la primera persona en quién pensé fue en Jasper, no podía cancelar la cita, definitivamente esa no era una opción.
- ¿Tienes clase o algún parcial mañana a esa hora? – Preguntó Charlie con esa mirada y tono inquisitorio que muy pocas veces usaba conmigo. Yo negué con la cabeza baja sin decir ni una sola palabra – Entonces no entiendo porque no puedes ir – Finalizó.
Yo bajé la cabeza, estaba tratando de encontrar mi voz para decirle que iba a salir con Jasper. Estaba más que segura que me esperaba un gran regaño después de decirle eso a mi padre pero no me quedaba de otra y no perdía nada con intentar que me diera permiso o al menos que me permitiera conocer a mi víctima el sábado en la noche. Al fin y al cabo, Charlie era mi jefe antes de ser mi padre.
- Yo quedé de salir con Jasper, íbamos a ver una película – Mi tono salió agudo y demasiado bajo, tanto, que me sorprendió que Charlie hubiera escuchado lo que dije.
- Yo no me puedo creer que me estés diciendo esto. Tú… Isabella… Estás posponiendo tu trabajo por ir a una cita con un muchacho que conoces hace apenas unos días. Sabes perfectamente que nosotros no podemos cambiar las fechas en las que conocemos a las víctimas, sabes que es muy difícil esa planeación. No puedes echar a la borda tres semanas de planeación solo porque te gustó un muchacho y quieres salir con él – Me gritó enfadado y luego suspiró, se pasó la mano por la frente una y otra vez tratando de calmarse – No te diré nada más, tú ya eres una mujer adulta y sabes perfectamente que puedes hacer lo que te venga en gana. Si quieres ir a la cita con tu "amigo", hazlo… Pero después te atienes a las consecuencias-
Y con eso último, mi padre se levantó furioso de su puesto y me dejó sola en la cocina. Mis manos seguían sujetando con fuerza la taza de café, sentía una impotencia enorme y lo que más quería era poder duplicarme para cumplir mi cita y fuera de eso conocer al patán que me esperaría al día siguiente… Bueno, aunque pensándolo bien, yo solo quería ir a mi cita con Jasper, no quería conocer a otro egocéntrico magnate que se creía el dueño del mundo, ya bastante tenía con los que había conocido en misiones anteriores. Lo que más me molestaba era que Charlie tenía razón, yo debía cumplir con una responsabilidad y cuando firmé el contrato con el FBI sabía muy bien a lo que me estaba enfrentando, así que ahora no me podía arrepentir de nada y solo me quedaba la resignación, además de responderme a mí misma un cuestionamiento bastante importante - ¿Cómo le diría a Jasper que no podría tener una cita con él? - Me sentía de lo peor de solo imaginarme la expresión de su rostro en cuanto se lo confesara y el solo hecho de recordarlo cada vez que me recordaba la cita con tanta emoción solo lo empeoraba.
Aquí les dejo el segundo capítulo y de paso quiero aprovechar para agradecerles a todas por su apoyo, la verdad no esperaba que ese fic llegara a este punto. Como verán, este fic es algo diferente porque a Bella no le interesa nada de Edward, en cambio quiere entablar una amistad con Jasper y tal vez tener algo con él... Pero bueno, esperemos a ver que pasa más adelante con Edward una vez lo conozca mejor.
Un saludo, nos leemos pronto... Dejen sus reviews diciéndome que les gustó y que no. Gracias ;)
